Para nunca perderlas
¿Cuáles son? ¿Cuáles aquellas que descubrí en otro panel del tiempo, en otros espacios? ¿Cuáles me acompañaron en los pasos perdidos de los caminos no señalados? ¿Cuáles las fortuitas, las regaladas, las oportunas, las construidas? ¿Cuáles las valientes, las vanas, las pequeñas, las muertas? ¿Cuáles entre un vacío de ellas da sentido a este día?
He cuidado de ellas como quién amamanta una idea, cubriéndola en mi regazo de mantas, ocasiones y palabras. Las he saludado al despertar y las he despedido en las noches en las que el sopor ha disgustado mis líneas. He jugado a crear, a destruir y recrear cada una de ellas como parte de mí, como dirección y argumento, como razón de ser. He señalado sus bordes en el espejo al mirarme en él como si de mi propia epidermis se tratara, en silencio y con ternura. Me he deslumbrado ante su belleza, ante su configuración de galaxia y de universo. He dormido a su lado, como guardiana de sus sombras, como refugio ante las embestidas de lo cotidiano y la monotonía. Las he enumerado algunas noches, para materializar su existencia y su permanencia a mi lado. He compuesto canciones en agujeros oníricos traídos por ellas, tan volátiles y frágiles como figuritas de cristal. Fragmentos de ellas se esconden en mis rincones, en mis entrañas, y en los ojos de ver. Sonámbulas, mudas, penitentes, perennes, sistemáticas, brillantes, compañeras, colores, café, países e historias, volcanes, ritmos, despedidas y encuentros, reales, cotidianas, almas o misterios, de dentro o de fuera, tacto o mirada, columnas, lápices, catedrales blancas, alfombras, alabanzas, amapolas, papiros, experiencias, pájaros, bombillas, todo, todo lo que me pertenece y tiene alas.
Cuidaré de ellas con empeño y tesón, pues ellas contienen la esencia de lo que crece y florece. Cuidaré de ellas porque titilan en mi techo, y esta noche estoy triste y las quiero cerca, creando constelaciones que señalen el camino.
Cuido de ellas, cuido bien mis estrellas.
Para nunca perderlas.
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"Cuida bien tus estrellas, mujer,
cuida bien tus estrellas"
“Judith”, de Silvio Rodríguez
He cuidado de ellas como quién amamanta una idea, cubriéndola en mi regazo de mantas, ocasiones y palabras. Las he saludado al despertar y las he despedido en las noches en las que el sopor ha disgustado mis líneas. He jugado a crear, a destruir y recrear cada una de ellas como parte de mí, como dirección y argumento, como razón de ser. He señalado sus bordes en el espejo al mirarme en él como si de mi propia epidermis se tratara, en silencio y con ternura. Me he deslumbrado ante su belleza, ante su configuración de galaxia y de universo. He dormido a su lado, como guardiana de sus sombras, como refugio ante las embestidas de lo cotidiano y la monotonía. Las he enumerado algunas noches, para materializar su existencia y su permanencia a mi lado. He compuesto canciones en agujeros oníricos traídos por ellas, tan volátiles y frágiles como figuritas de cristal. Fragmentos de ellas se esconden en mis rincones, en mis entrañas, y en los ojos de ver. Sonámbulas, mudas, penitentes, perennes, sistemáticas, brillantes, compañeras, colores, café, países e historias, volcanes, ritmos, despedidas y encuentros, reales, cotidianas, almas o misterios, de dentro o de fuera, tacto o mirada, columnas, lápices, catedrales blancas, alfombras, alabanzas, amapolas, papiros, experiencias, pájaros, bombillas, todo, todo lo que me pertenece y tiene alas.
Cuidaré de ellas con empeño y tesón, pues ellas contienen la esencia de lo que crece y florece. Cuidaré de ellas porque titilan en mi techo, y esta noche estoy triste y las quiero cerca, creando constelaciones que señalen el camino.
Cuido de ellas, cuido bien mis estrellas.
Para nunca perderlas.
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"Cuida bien tus estrellas, mujer,
cuida bien tus estrellas"
“Judith”, de Silvio Rodríguez
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La tinta sobre las sábanas
Crea mapas y laberintos.
El pelo así derramado
Va bordando deseos.
Cuando las noches se ciernen
Sobre cada misterio,
Al acecho respira
Algo vivo que sueña.
Los caminos al centro
De lo silencioso
Pisan grava herida,
Dulce sangre que habla.
Los ojos se deslizan
Como pestañas negras
Sobre manos y palmas,
Sobre agua y libros.
Esas noches de insomnio
El piano sostiene el tiempo
Mientras se leen palabras
Que nombran estrellas.
Crea mapas y laberintos.
El pelo así derramado
Va bordando deseos.
Cuando las noches se ciernen
Sobre cada misterio,
Al acecho respira
Algo vivo que sueña.
Los caminos al centro
De lo silencioso
Pisan grava herida,
Dulce sangre que habla.
Los ojos se deslizan
Como pestañas negras
Sobre manos y palmas,
Sobre agua y libros.
Esas noches de insomnio
El piano sostiene el tiempo
Mientras se leen palabras
Que nombran estrellas.