De viento y de agua
Entonces el viento se instaló en mis ojos
Y yo me sentí dueño del aire y sus empujones,
Me convertí en espiral volátil y arena ingrávida,
Recorrí distancias cálidas y ríos rojos.
Entonces cabalgaba sobre los caballos negros,
En duermevela espiaba los movimientos del sol.
Descubrí en las voces el murmullo del tiempo,
Y a las 8 me hice sombra de los pétalos perdidos.
Entre días de verano y plumas aéreas
Sentí el hálito de una inspiración.
Ahora los murmullos del aire
Suenan a arroyos y danzas de agua.
Mi piel es tacto húmedo que resbala,
Y el vapor impregna cada respiración.
Mojo con brillo el color de las flores,
Duermo con el rumor de la lluvia
A los niños que juegan bajo la mesa,
Y navego laberintos que no construí.
Entonces juego a ser hielo flotante,
Me alojo en las paredes que huelen a fruta,
Calo en los huesos que anduvieron demasiado,
Me derramo por mejillas que palpitan y se esconden.
Entonces un día me despierto
Y mis brazos son piel que envuelven hueso,
Y ya mi sombra se proyecta sin gracia,
Y ya no amoldo el espacio ni dibujo contornos.
Quien deja de ser de viento y de agua
Se inunda de la soledad del anciano
Que mejor conoce la vida y sus recovecos,
Que mejor ama el cielo y el mar,
Que mejor lee las líneas de los ojos,
Que mejor ama este instante.
Pero, como el anciano anhelante de lo que fue,
Frente al espejo conviven el viento y el agua
En el aire que juega con mi pelo,
En las lágrimas de este encuentro.
Y yo me sentí dueño del aire y sus empujones,
Me convertí en espiral volátil y arena ingrávida,
Recorrí distancias cálidas y ríos rojos.
Entonces cabalgaba sobre los caballos negros,
En duermevela espiaba los movimientos del sol.
Descubrí en las voces el murmullo del tiempo,
Y a las 8 me hice sombra de los pétalos perdidos.
Entre días de verano y plumas aéreas
Sentí el hálito de una inspiración.
Ahora los murmullos del aire
Suenan a arroyos y danzas de agua.
Mi piel es tacto húmedo que resbala,
Y el vapor impregna cada respiración.
Mojo con brillo el color de las flores,
Duermo con el rumor de la lluvia
A los niños que juegan bajo la mesa,
Y navego laberintos que no construí.
Entonces juego a ser hielo flotante,
Me alojo en las paredes que huelen a fruta,
Calo en los huesos que anduvieron demasiado,
Me derramo por mejillas que palpitan y se esconden.
Entonces un día me despierto
Y mis brazos son piel que envuelven hueso,
Y ya mi sombra se proyecta sin gracia,
Y ya no amoldo el espacio ni dibujo contornos.
Quien deja de ser de viento y de agua
Se inunda de la soledad del anciano
Que mejor conoce la vida y sus recovecos,
Que mejor ama el cielo y el mar,
Que mejor lee las líneas de los ojos,
Que mejor ama este instante.
Pero, como el anciano anhelante de lo que fue,
Frente al espejo conviven el viento y el agua
En el aire que juega con mi pelo,
En las lágrimas de este encuentro.
Comentario:
Seamos entonces, siempre y para siempre, de viento y de agua. Lluvia, tormenta y olor de tierra mojada.
Que bien poetizas, condenada ;)
Que bien poetizas, condenada ;)





