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Ya me disculpen por cada uno de los recovecos que no soborno a las 10 de la noche, por cada culpa mal impuesta, por andar entre corredores anticuados y billetes de sólo ida.
Ya me perdonen por depurar cada escalón que me lleve al mediodía sin ocio impuro e impúdico, sin semillas esparcidas en el alquitrán.
Pero así, cuando el espejo me devuelva la carta de despido -con tales perdones ya sellados-, quizá consiga combinar la falda y el pantalón, entender la silueta de la letra que redondea alguna emoción, deambular bajo tierra atravesando el universo acuático de los átomos, alisar las piedras que descansan bajo mis sábanas, e incluso saludar la respiración próxima sin bostezos, ¡a plena carcajada!
Ya me perdonen por depurar cada escalón que me lleve al mediodía sin ocio impuro e impúdico, sin semillas esparcidas en el alquitrán.
Pero así, cuando el espejo me devuelva la carta de despido -con tales perdones ya sellados-, quizá consiga combinar la falda y el pantalón, entender la silueta de la letra que redondea alguna emoción, deambular bajo tierra atravesando el universo acuático de los átomos, alisar las piedras que descansan bajo mis sábanas, e incluso saludar la respiración próxima sin bostezos, ¡a plena carcajada!
Comentario:
We miss you, L.
Comentario:
Precioso... me ha causado una sensación extraña, es simple pero profundo y... surrealista!
Un saludo ;)
Un saludo ;)





