De ida y vuelta
Nunca es el mismo cielo. Ni el de ayer, ni el de hoy. Salpicaron las estrellas como quien juega a los dados, y ahora se ocultan o nos ciegan . Y sin embargo, todo me recuerda a ayer. El aroma a hierba húmeda, la gravilla entre las sandalias, y la misma soledad, hija del mismo ritmo que se le da al destino. Tal vez la palabra que designa sea más determinate, más pesada. Piedra.
Los árboles van recorriendo la carretera mientras un autocar los mira alejarse. Y sí, en los labios sabe a la nostalgia, a lo que se quiso y no se tuvo, a la esencia descubierta en un ahora durante el cual está siendo ya tarde. Un insigth. Frío.
Y más tarde el agua me sorprende con el delicado vuelo descendente, volátil, sueño, espejo y arcoiris, de una burbuja mitad piel, mitad jabón, que se convierte en recuerdo de aire, en suspiro.
Y así de pronto, todo cae por su propio peso. Un pequeño universo de significados. Ahora es el mismo cielo, y es distinto. Y lo que se esconde detrás de las palabras cabe en una pompa transparente. Agua.
Los árboles van recorriendo la carretera mientras un autocar los mira alejarse. Y sí, en los labios sabe a la nostalgia, a lo que se quiso y no se tuvo, a la esencia descubierta en un ahora durante el cual está siendo ya tarde. Un insigth. Frío.
Y más tarde el agua me sorprende con el delicado vuelo descendente, volátil, sueño, espejo y arcoiris, de una burbuja mitad piel, mitad jabón, que se convierte en recuerdo de aire, en suspiro.
Y así de pronto, todo cae por su propio peso. Un pequeño universo de significados. Ahora es el mismo cielo, y es distinto. Y lo que se esconde detrás de las palabras cabe en una pompa transparente. Agua.
Comentario:
Es estupendo cómo conviertes lo cotidiano en maravilloso ;)





