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Hoy que sido alma de hielo,
descúbreme en mis fauces.
Deténme ante la duda
de cielo o de infierno,
o claudica este silencio
empecinado en su hermetismo.
Navega, raudo y atento,
midiendo las aceras,
y culminando al tiempo
con brío y pasaporte.
Llévame a las sombras
que contienen tus anhelos,
entre dominó y estratagemas,
por correo o de tu boca.
Entonces, amarrada a una hoja
que planea en espirales,
plana, amplia y brillante,
amaneceré de día en tus axilas,
con pluma alta y rúbrica,
como un libro abierto a tus ojos,
acariciante, condescendiente.
Y tal cual, sonámbula,
me acercaré al bosque
de los reencuentros sin escaleras.
Y mis ropajes transparentes
te despertarán el recuerdo
y el tacto de mi piel.
Y hoy que he destruido
a la gran ocultadora,
sonrío parca y disimulada,
y te siento voz en calma
acunando mis vestidos.
Y ahora que descubro
al sueño que despierta,
abro baúles y cajones,
bibliotecas y cerraduras,
y ofrezco en alas de tierra
este café que sabe a tinta,
la nostalgia de estos ojos,
y esos mundo engrendrados
por mi bola de cristal.
descúbreme en mis fauces.
Deténme ante la duda
de cielo o de infierno,
o claudica este silencio
empecinado en su hermetismo.
Navega, raudo y atento,
midiendo las aceras,
y culminando al tiempo
con brío y pasaporte.
Llévame a las sombras
que contienen tus anhelos,
entre dominó y estratagemas,
por correo o de tu boca.
Entonces, amarrada a una hoja
que planea en espirales,
plana, amplia y brillante,
amaneceré de día en tus axilas,
con pluma alta y rúbrica,
como un libro abierto a tus ojos,
acariciante, condescendiente.
Y tal cual, sonámbula,
me acercaré al bosque
de los reencuentros sin escaleras.
Y mis ropajes transparentes
te despertarán el recuerdo
y el tacto de mi piel.
Y hoy que he destruido
a la gran ocultadora,
sonrío parca y disimulada,
y te siento voz en calma
acunando mis vestidos.
Y ahora que descubro
al sueño que despierta,
abro baúles y cajones,
bibliotecas y cerraduras,
y ofrezco en alas de tierra
este café que sabe a tinta,
la nostalgia de estos ojos,
y esos mundo engrendrados
por mi bola de cristal.
Comentario:
Después de leer tu poema una , varias veces, no creo que seas alma de hielo, pero si te imagino planeando colgada de una semilla de diente de león describiendo espirales que luego serán sueños o palabras escondidos entre los posos de ese café que sabe a tinta y huele a nostalgia.
Todo es posible en esos mundos que nos miran desde dentro de tu bola de cristal, todo menos que seas alma de hielo.
Siempre es grato leerte.
Todo es posible en esos mundos que nos miran desde dentro de tu bola de cristal, todo menos que seas alma de hielo.
Siempre es grato leerte.





