DÍA A DÍA POÉTICO (Introducción)

Tal día como hoy recibí una declaración de amor.
Aquellas no eran palabras cualesquiera. Ese día, la persona que poco a poco, casi sin yo darme cuenta, se había adentrado dentro de mi ser, la que siempre de una manera u otra había estado allí, segó toda la niebla de mis días calando todavía más hondo.
Recuerdo que lloré. No podía creer que sintiera esas cosas que me decía, que aquello que también se había gestado en mi fuera correspondido.
También recuerdo que tuve miedo, tuve mucho miedo porque intuia la intensidad de esos sentimientos y ello me asustaba tremendamente. Incluso pensé en no decirle nada pero finalmente le expliqué que ya antes, sin yo saberlo había empezado el camino irremediable hacía su corazón.
Juro que la primera vez que me besaron sus labios ha sido el beso más puro de mi vida. Hacía frío, pero me quedé medio adormecida, entre los rayos de sol y su olor mientras le abrazaba. Si en ese momento el mundo hubiera terminado no me habría dado cuenta.
Desde entonces,...
He visto abrir en tus brazos
un universo donde jugar a inventar constelaciones.
He visto como una mano me llevaba desde lo alto
a dibujar luceros en cada ciudad soñolienta.
He visto danzar tu luna en mi noche.
He visto nacer un astro que alumbra cada día el camino hacia casa, tu casa.
He visto jugar al viento con las hojas, con tus pies,
con mis pies errantes tan cansados de buscarte.
He visto cubrir cada herida del frío invierno con tus besos.
He visto brotar de tus manos el color de los días claros,
la llave que abre las puertas de mi ser,
la que cierra las celdas del ayer.
He visto navegar mi mirada
sobre el ocre de tu piel.
He visto tus ojos como un espejo
reflejando las lágrimas de quien
ha oido latir en tu pecho el ritmo de su día a día,
el dulce sueño que llena todas las horas vacías.
Y hoy escribe en tus labios: no te voy a dejar de querer.
Victòria Riutord (28/10/2005)
UN INSTANTE

Dos miradas. El mismo silencio.
Sujetando una taza de café con mis dedos amarillentos, con aroma a tabaco.
El café suave con dos terrones de tu azucar. Mirándote, enamorándome de ti.
Tú acariciabas un vaso y mirabas afuera. Tu mirada era tan penetrante que tus ojos traspasaron la ventana y se mojaban en la calle, con la lluvia. Tu dedo entre tus labios, estabas pensativa.
Mi beso implorando ser tu dedo.
El ruido típico de un bar, de fondo, a veces molesto y a veces tan sereno. Hubiera parado el mundo allí mismo, mi imaginación empezó a caminar sin límite establecido. Te miré durante tanto tiempo que mis ojos cogieron tu forma. Tu copa terminó.
Cambié mi Café por soledad y vino, cuando te fuiste del bar.
Cuando la puerta se cerró y la lluvia te escondía.
"Un instante" es una debilidad mía, ya que trata de una situación que todos vivimos y de la que casi nunca hacemos caso. Esa persona en el autobús, esa persona en la cafetería, esa persona en cualquier parte que de algún modo te hace sentir algo. Aparece en tu vida y luego se marcha sin más. Un amor de media hora o menos. Una sensación increíble. Un instante.
EL RESTO DE SU VIDA

Esas tardes en las que lo decía todo con la mirada, siempre hablando entre el humo de un cigarro.
Era una persona que había sufrido por amor, como todos alguna vez lo hemos sufrido en nuestra vida.
Yo solía escuchar mientras me tomaba un carajillo suave a pequeños sorbos.
Volví a imaginar un mundo en el que los corazones rotos reciban el afecto que merecen.
En ese mundo me sentiría muy a gusto, pues también necesito cariño.
Los sueños, valen la pena.
A menudo me he quedado dormido y he soñado con el amor ideal.
Luego, cuando despierto, escucho una canción muy triste, una balada que quedó sonando repetidas veces en la cadena de música.
Muchas veces, cuando he intentado llamar la atención del amor, me he vuelto de una manera que no soy y prefiero ser idealista que superficial.
Uno se puede fascinar por una persona que ha visto en un bar o en una discoteca y luego (la mayoría de las veces) ya no la vuelve a ver más.
Muchas veces, el desaliento que nos produce vivir sin el amor, hace que nos planteemos que la vida no vale la pena.
A veces hasta creemos que el problema somos nosotros, que no podemos gustar a nadie, que no valemos para nada y de esta manera, nos enterramos en vida.
No hago otra cosa en mi vida que esperar.
Aguardar a que alguien saque dentro de mi esa parte que tengo que sólo quiere querer.
No hago otra cosa que ver escenas bohemias, leer párrafos tristes o escuchar canciones lentas.
No se debería sufrir por amor...
¿Qué hay de la gente que no tiene comida o que muere a cada segundo en los países más pobres?
Porque cuando no hay agonía, la buscamos.
Cojo el bolígrafo y me voy al lavabo de este mismísimo bar, para escribir en cualquier pared que daría mi vida por ti.
Que por cierto, en este bar tampoco te encuentro.
Estas conclusiones las saco escuchando corazones frágiles, entre ellos, el mío.
Seguí observando:
Se encendió otro cigarro y seguimos hablando.
Se le veía con tantas ganas de esperar, que decidió esperar allí mismo, a ver si con suerte el resto de su vida pasaba por la calle.
Este escrito me gustaría dedicárselo a Roger, el amigo con el que mantuve una de muchas conversaciones acerca del amor y de sentirse solo. Esas conversaciones fueron muy significativas para mí y es que muchas veces podemos cambiar el mundo charlando en la terraza de un simple bar.
TANTOS OJOS Y TANTA ESCUCHA

Te he imaginado una noche en la playa.
Bailabas alrededor de una sombrilla abandonada y cantabas cuando no había nadie alrededor.
Quiero ser arena.
Has tenido tanta paciencia conmigo...
Una paciencia asombrable.
El día que nos vimos por primera vez, te confundí con un color...
¿Estuviste mezclando azul y verde?
Quizás también lo imaginé.
He imaginado que estabas en la ciudad y cruzabas el semáforo rápido cuando me veías.
Tus ojos vencieron a las órbitas de nuevo.
Quise traer a tus pies esos campos de Castilla que soñaba Machado...
¡Imagino tanto sobre ti!
Y siempre que digo lo que realmente siento, es escribiendo.
Hablándote siempre con litros de tinta.
La tinta hace que mi mente vuele.
Cuando algo me preocupa, pienso en ti y tu recuerdo me proteje.
¿Alguna vez has pensado en cómo saldría esta historia?
En mi habitación, ahora mismo, estoy hecho un lío:
¿Qué hago? ¿Seguir escribiendo? ¿Extrañarte?
Nunca llegué a pensar que te imaginaría.
Nos he imaginado compartiendo Pomada y Hierbas dulces en Mallorca.
Hay ilusiones que son el único motor de seguir el día a día.
Estábamos juntos y no decías nada.
Las palabras sobraban y yo te seguía imaginando.
Estoy aquí.
Dando vueltas sobre el mismo punto, sin salir del círculo.
Es tanta la distancia que ahora nos separa...
Llegaste con tantos ojos y tanta escucha, que imaginé que con el tiempo, me sentiría así por ti.
"Tantos ojos y tanta escucha" es un texto con el que me declaré a mi actual novia, Victòria. Es uno de los más especiales de mi vida ya que me llevó directamente a su corazón. No sé si de nuevo, conseguí decir todo lo que quería, pero ya se sabe que pocas cosas importantes las podemos decir con palabras.
SIN VALOR

Te pones a pensar en la misma cosa, horas y horas:
"Si pudiera, no volvería a verle".
"Ojalá pudiera dejar de verle".
No respondas su llamada.
Abre los ojos, sé realista.
"Si pudiera olvidarme de esta persona, si me atreviera a estar un tiempo sola...
Pero él es mi oxígeno y mi agua y ya no volvería a pisar su casa".
Mírate otra vez, a su lado.
Sus gritos aguantando.
Por la tarde, su conversación aburrida.
Sabados por la mañana, él es tu única compañia.
"Si pudiera liberar mi pensamiento de él, dejaría su recuerdo lejos de esta pared".
Mírate deprimiéndote, sin esperanza, por las noches del fin de semana.
Deja de verle y desaparece de su vida.
No estás soñando, estás durmiendo.
Pregúntaselo a él,
puede ser que te conteste lo que yo ya sé:
"Tú no eres imprescindible para mi, hay muchas mujeres que te pueden sustituir"
o bien: "Si me dejas, me muero. Te juro que cambiaré y empezaremos de cero".
Si pudieras, lo olvidarias de una vez.
Si pudieras, jamás lo volverias a ver.
Le dejarias.
Pero prefieres hundirte en el caos, antes que ver la dura realidad.
Prefieres tu corazón roto y la tortura.
Prefieres su dañino refugio antes que la soledad,
antes que la valentía de dejarlo y volver a empezar.
Este escrito lo escribí a través de vivencias personales (como el 100%de lo que escribo). Muchas veces, he tenido amigas personales que han compartido su vida al lado de unos sinvergüenzas que ni tan solo son personas y que les han destrozado la vida. Este escrito es un grito al cielo, una incitación a dejar el maltrato y volver a empezar de cero. Por desgracia, muy pocas mujeres abandonan al maltratador en cuestión por lo que sea: Rutina, miedo... Hay que dejar de lado el miedo y cambiar las cosas. Toda una vida nos espera y podemos volver a empezar de cero.
DÍA A DÍA POÉTICO

Los días que transcurren y siento que mi alma se vuelve nostálgica y argentina.
De fondo, en mi habitación, suena una balada de Juan Luís Guerra y empiezo a pensar y a recordar las personas que un día amé.
En un cajón, encuentro un papel de mi antigua escuela, la misma escuela donde conocí aquella mujer piscis.
Jamás me tomé en serio ese curso, estaba demasiado ocupado llorando y preguntándome por qué ella no me quería.
Mi vida es bastante rutinaria, de mi barrio al de mis amigos, la nueva escuela y los bares de tarde y nocturnos.
Sí que es cierto que el mundo es un pañuelo, dentro de mi día a día poético.
Ella, esa cenicienta inalcanzable, me muestra que existe.
Me hiere un poco a la vez que la necesito.
Para lo bueno y para lo malo, ella es imprescindible.
El camino que sigo está un poco torcido, lleno de piedras y pequeñas vallas que se pueden saltar, pero no le quitan dificultad.
Mi camino es una balanza que a veces no se estabiliza y se descontrola.
Necesito que me equilibres.
Pero adoro la metodología de escribir, me llena.
Una hoja sobre una carpeta y un bolígrafo "Bic" con tinta negra, siempre al lado de la mesita de dormir.
Todo esto empezó el día que ella me rechazó, lo recuerdo.
Al regresar a casa, decidí contarle al mundo lo mal que me sentía y lo que llegó del mundo, me hizo sentir bien.
¿Cómo me sentiría si un día me la encontrara por la calle?
No sé si en el momento moriría por ella o podría sobrevivir con un simple:
"¿Cómo estás? ¿Todo bien?"
Me he encontrado en mi camino personas que también escriben.
Personas que también muestran sus sentimientos al mundo y compartimos juntos todo lo bueno.
He seguido sintiendo, mi corazón me ha pedido continuar entre letras.
La primera vez que publiqué una cosa que había escrito en internet, jamás pensé que aquello se convertiría en una terapia para mí. Una terapia que he seguido durante dos años. Escribir y querer comunicar lo que pienso y siento con demás personas me ha servido para comprender un poco más la vida (sólo un poco, que es bastante incomprensible). Me gustaría dedicar este humilde escrito a todas las personas que de una manera u otra se comunican mostrando sus pensamientos a la gente, en forma escrita.
LO QUE DEJÉ POR TI

Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.
Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.
Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.
Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.
"Lo que dejé por ti" es un poema increíble de Rafael Alberti que analicé en secundaría. Mi parte preferida es "Dejé un temblor, una sacudida"... ¡Qué grande llegar al punto de dejar una sensación!
ALLÍ

Allí donde se pierde mi vista, encontré algo que no tiene precio y una canción necesaria. Pero el alterado esfuerzo de mis ojos entristecía bruscamente cuando, poco a poco, todo desaparecía. Te extraño.
Allí donde termina mi voz, encontré un poema susurrado entre las olas de un mar. Pero mi rojiza garganta y el ardor punzante se saludaron efusivamente. No podía decir que te amo todos los días.
Allí donde los pies llegaron caminando ansiosos un largo camino, encontré un sólo pensamiento: La llegada. Pero la ausencia, desagradable conocida, estanco mi andar. Te has ido.
Allí donde imagino diminutos seres fantásticos con movimientos rápidos, curativos, encontré una ninfa bañándose en mi lago. Pero la gente me dice que no existen. Creo en tu amor verdadero.
Allí donde intento volar, donde mujer para mi sólo hay una, donde una hoja en blanco se convierte en palabras, donde eres el ritmo que suena en la vida, encontré cosas necesarias. Pero ninguna tan imprescindible como cuando la supervivencia te acaricia y dulcemente me cedes una parte, como si me dieras la fuerza que anhelo para estar más tiempo a tu lado, un tiempo que es el único líquido que encuentro en mi propio desierto.
Te necesito porque eres panacea, eres hierba disuelta. Tan cariñosa que ansío más frascos, tú misma en grandes raciones. Te necesito toda, vertical y horizontal, hablándome con voz y con vista, abrigada y sin ropa, para que el significado de una sola palabra tenga sentido.
"Allí", es un escrito por el que siento una debilidad especial (lo he dicho en varias ocasiones) y es un texto que siempre tengo en cuenta. Muchas veces intentas encontrar la manera de poder decir las cosas que te gustaría decir en un papel y no puedes, es algo frustrante. El día que escribí "Allí" pensé que había logrado (como pocas veces en mi vida) decir lo que quería decir. Me gusta.
POR TI

Por ti, construyo en el aire un cuento de hadas
y te traigo la primavera en cualquier mes del año.
Me diste un sueño cuando cayó tu último pétalo.
Mis dedos iban deshojándote.
Mi deseo fuiste tú, que me enseñaste un mundo de abrazos,
donde el único gobierno que hay es el de tus caricias.
Estaba bañándome en ti, cuando fui consciente de que eras mi rumbo
y la marea que nació en tus ojos, me llevó hacia tus sonrisas.
Me he descubierto, he dejado mis labios al desnudo
y mis días contigo han inspirado esta prosa.
Por ti, modelo el agua para que la cojas
y no quiere marcharse de tus dedos.
Es libre contigo: Corre, fluye, moja y te tiene a ti.
Hace una acuarela de los colores de tus cielos y pinta,
pinta los rastros que dejo en tu piel cuando te toco.
Y los besos que doy en toda tu arena.
Tan bella como mar, te amo,
mientras en alguna de tus rocas
siempre estoy esperándote.
Quiero amarte en esta playa.
Las playas, el agua, las olas... Son elementos que siempre he tenido en cuenta a la hora de escribir algo. Hay una playa en Mallorca que siempre tengo en la cabeza, que me marcó desde la primera vez que la vi: Una playa silenciosa, sin gente alrededor, con el sonido del mar limpísimo y un pajaro balanceándose encima de una barca de pescador aparcada... Si existe otra vida, esa playa fue uno de mis hogares.
TE QUIERO

Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena.
O iracundo como órgano tempestuoso.
Te lo he dicho con el sol,
que dora cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes.
Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas.
Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino.
Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela en un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.
Este poema de Luís Cernuda me trae recuerdos de cuando me regalaron su poemario "La realidad y el deseo", un libro que me marco por la manera que tenía Cernuda de construir versos y que fue una fuente de inspiración para hacer o intentar cosas nuevas.
TARDE CON CUPIDO EN UN BAR

Desde el día de San Valentín que en tu cabeza está ella.
Os separan bastantes primaveras,
las suficientes para que la gente os mire mal
y esta tarde has quedado con Cupido en un bar.
Os sentáis en una mesa, bebéis licor, habláis de cosas graciosas
y le preguntas que qué ha pasado con el significado de ese refrán:
Cupido te mira con una expresión curiosa
cuando le mencionas que "el amor no tiene edad".
Los refranes a veces tienen tan poca validez,
como cuando dicen que quien la sigue la consigue.
El amor no tiene edad, quieren hacerte creer,
pero tú sigues y no la consigues.
No consigues que en el bar os dejen de mirar mal,
vuestros constantes problemas son imposibles de olvidar.
¿Podéis seguir sintiendo vuestros latidos,
tras ser constantemente criticados?
Os consideran una causa imposible
pero quedáis, como cada tarde, en el mismo bar.
Y aunque la gente no vea esto factible,
vuestros ratos son los de la magia, los del amar.
Qué importan las discriminaciones
si vuestras despedidas están llenas de ternura.
Lloráis lágrimas de alegría a montones
aunque la gente cargada de odio no lo asuma.
Este escrito habla sobre las personas hipócritas que primero te aseguran que el amor no tiene edad y que son las primeras que se escandalizan cuando una mujer está con un hombre menor que ella o viceversa. A palabras necias, oídos sordos. ¡Adelante el amor!
RUTINA

Dentro de mi habitación estoy solo.
Subido en la cima de la realidad, te escribo.
La nostalgia cercana recuerda tus ojos
y huye asustada, de pronto divisa vacios.
En el techo, tu rostro.
Te llevaste mis días y siempre revivo lo mismo.
La sensación de perdida más presente que nunca.
Corren lágrimas por mis venas.
Lágrimas interminables que no te renuncian.
Habitaciones resididas por tristezas.
Desperté y desde aquella mañana en que no estabas,
jamás volví a recordar el camino de vuelta a casa.
La rutina es un mal que hay que evitar por todos los medios y más si no estamos contentos con la vida que llevamos. Llega un punto en que todo es trabajo o hasta la rutina en una pareja, cuando estás al lado de alguien al que ya no amas y sigues a su lado por inercia... Es preciso reflexionar y hacer un cambio... ¡YA!
ROMANTICISMO PARA VICTORIA

Intento con estas humildes letras, hacer un hueco en la noche de Mallorca.
Me levanto de la cama y me voy al armario donde guardo todos mis discos y allí encuentro uno que ella me envió por carta.
Las canciones de Maná, un disco que hoy pondré por ti.
Victòria...
¿Lo escuchas?
Siento angustia porque te necesito a mi lado ahora mismo y lo peor es que las horas van rápido hacia la mañana.
Miro tu foto.
Es una foto donde parece que me guiñas un ojo con complicidad.
Quiero escuchar tu mallorquín.
Quiero explicarte todo lo que tengo que explicar de mi.
Quiero besarte toda, toda la noche.
Nada te puede describir.
Victòria...
¿Me lees?
Pegaría mi nariz con la tuya sólo para poder mirar esos ojos todo el tiempo.
Entrar en ellos y pedirte que los cierres, así me quedaría atrapado.
El olor de tu pelo, esa mezcla de mundo por la que quiero enredarme hasta que mi cuerpo se vuelva completamente oscuro.
Quiero fundirte con todo el cariño que tengo por darte.
Quiero tener en mi memoria esa voz que canta, quiero que me envuelvas de canciones y yo...
Escucharía, te escucharía como si escuchara el primer sonido de la vida.
Tu cuerpo es una estalagmita y quiero que hieles mi piel.
Quiero que nos derritamos luego en cada una de nuestras formas...
Y de repente veo que no estás, que estaba soñando y de fondo suena "Maná".
Quiero ser el único con el que tengas ganas de bailar.
Cada vez que llora...
Y esas lágrimas que cogen formas...
La dureza de esta vida la vuelve más mujer, pero menos niña.
Quiero tener todas sus etapas, quiero salvarla.
Cogeré la máquina del tiempo y seré Robin Hood, sólo por ella.
Que el príncipe de los ladrones también es capaz de amar.
Escribí "Romanticismo para Victòria" para intentarle transmitir en palabras lo que siento por ella. Obviamente, me quedé corto, sin poder decir otras muchísimas cosas más que me aporta una chica como ella. Pero tiene significado y quise incluirlo en la página.





