SUDOR Y PERLAS
Pasada la semana santa comienza la cuesta abajo y sin frenos hacia el verano, comienzan los primeros calores, buscamos en nuestros armarios las camisetas, las bermudas y vamos apilando la ropa de abrigo esperando tener tiempo un día para ordenarla en un rincón hasta el otoño próximo.
Y de repente caemos en la cuenta de esos quilillos demás que se nos acumulan en nuestros cuerpecillos, ¡uff!!!, que barriguita hemos cogido, las navidades seguro, que tantas cenas opíparas y tanto dulce en algún lado tenían que aparecer. Primera idea: algo de dieta, el chocolate ni de cerca, menos bocatas y más verdurita, si es más sano y todo, en el super dedicamos más tiempo a buscar alimentos desnatados y light que al resto de la compra, por muy buena que esté la comida, prohibido repetir, que eso es lo que de verdad nos engorda, y los postres ni en casa de la abuela incluso diremos que no a esa maravillosa tarta que ella con tanto esmero prepara cuando invita a alguien a comer, todo sea por aprovechar ese bañador tan chulo que compramos el año pasado a comienzos de rebajas.
Como esos sacrificios ante la comida no dan resultado tan rápido como esperábamos, pese a no creer nunca en las dietas milagro, segunda idea: nada, a hacer deporte. Si!!, deporte, que es barato y no engorda, y además relaja las tensiones y si hay tanta gente que lo práctica será por algo, y se les ve tan felices que incluso dan envidia desde detrás de los cristales de las cafeterías.
Uy!!, debemos de equiparnos, pues tampoco se trata de ir al gimnasio o a correr por ahí con cualquier pinta. Pues nada nos vamos a la tienda de deportes más cercana o más grande que hayamos visto y a ver modelitos, que sientan tan bien en los carteles que seguro estilizan la figura y todo. La primera impresión es que la ropa chula es carísima, debimos haberlo planeado antes y aprovechar las rebajas de invierno, que acaban de finalizar hace pocas semanas.
La camiseta ajustada pero lo justo, que marque lo bueno pero disimule lo que sobra, tarea de una media hora, porque el color es ¡importantísimo!, despues chandal o mallas, a juego, ajustando trasero pero no caderas, y algo más flojo de rodilla para abajo, uy!, que mono ese corto, dejando pantorrilla al aire para que le de el sol y así vamos cogiendo colorcito. Al rato unos deportivos, monos, no demasiado presuntuosos como los de los malotes o muy llamativos, tampoco queremos llamar de masiado la atención, por lo menos hasta estar en forma y con el cuerpo más de deportista, como quiera que sea ese tipo de cuerpo, despues de saber la marca, el color y la forma, deben ser cómodos, que son para correr unos quilómetros diarios, y no es plan destrozarnos los píes, que para eso ya está el calzdo de noche.
Cargados con unas cuantas bolsas y con la targeta más en forma que Fernando Alonso, nos vamos a una cafetría a beber una cerveza y llamar a los amigos para salir esta noche. Uno de ellos nos comenta que se ha anotado en un gimnasio, para definir sólo, pero que hay mogollón de gente y muchas tías, ¡vale!, tambien habrá que anotarse al gym, e ir al principio más a menudo y luego ya veremos, que uno no da para tanto.
Una cosa que no se me olvida es el look de unas chicas que vi corriendo el otro día en mis treinta minutos de "jogging", divinas de la muerte a cada cual más, maquillaje, pendientes de perlas, mallas piratas, tenis superdemarca, camisetas ajustadas y cada una de un color diferente, eso si es comprar en grupo, y acertar, os lo prometo, que a correr va cualquiera, pero tambien se puede bajar quilos y estar mono al mismo tiempo, y eso tambien me lo pudo aplicar a mi, que ferrero somos todos, pero sin raqueta.
Y de repente caemos en la cuenta de esos quilillos demás que se nos acumulan en nuestros cuerpecillos, ¡uff!!!, que barriguita hemos cogido, las navidades seguro, que tantas cenas opíparas y tanto dulce en algún lado tenían que aparecer. Primera idea: algo de dieta, el chocolate ni de cerca, menos bocatas y más verdurita, si es más sano y todo, en el super dedicamos más tiempo a buscar alimentos desnatados y light que al resto de la compra, por muy buena que esté la comida, prohibido repetir, que eso es lo que de verdad nos engorda, y los postres ni en casa de la abuela incluso diremos que no a esa maravillosa tarta que ella con tanto esmero prepara cuando invita a alguien a comer, todo sea por aprovechar ese bañador tan chulo que compramos el año pasado a comienzos de rebajas.
Como esos sacrificios ante la comida no dan resultado tan rápido como esperábamos, pese a no creer nunca en las dietas milagro, segunda idea: nada, a hacer deporte. Si!!, deporte, que es barato y no engorda, y además relaja las tensiones y si hay tanta gente que lo práctica será por algo, y se les ve tan felices que incluso dan envidia desde detrás de los cristales de las cafeterías.
Uy!!, debemos de equiparnos, pues tampoco se trata de ir al gimnasio o a correr por ahí con cualquier pinta. Pues nada nos vamos a la tienda de deportes más cercana o más grande que hayamos visto y a ver modelitos, que sientan tan bien en los carteles que seguro estilizan la figura y todo. La primera impresión es que la ropa chula es carísima, debimos haberlo planeado antes y aprovechar las rebajas de invierno, que acaban de finalizar hace pocas semanas.
La camiseta ajustada pero lo justo, que marque lo bueno pero disimule lo que sobra, tarea de una media hora, porque el color es ¡importantísimo!, despues chandal o mallas, a juego, ajustando trasero pero no caderas, y algo más flojo de rodilla para abajo, uy!, que mono ese corto, dejando pantorrilla al aire para que le de el sol y así vamos cogiendo colorcito. Al rato unos deportivos, monos, no demasiado presuntuosos como los de los malotes o muy llamativos, tampoco queremos llamar de masiado la atención, por lo menos hasta estar en forma y con el cuerpo más de deportista, como quiera que sea ese tipo de cuerpo, despues de saber la marca, el color y la forma, deben ser cómodos, que son para correr unos quilómetros diarios, y no es plan destrozarnos los píes, que para eso ya está el calzdo de noche.Cargados con unas cuantas bolsas y con la targeta más en forma que Fernando Alonso, nos vamos a una cafetría a beber una cerveza y llamar a los amigos para salir esta noche. Uno de ellos nos comenta que se ha anotado en un gimnasio, para definir sólo, pero que hay mogollón de gente y muchas tías, ¡vale!, tambien habrá que anotarse al gym, e ir al principio más a menudo y luego ya veremos, que uno no da para tanto.
Una cosa que no se me olvida es el look de unas chicas que vi corriendo el otro día en mis treinta minutos de "jogging", divinas de la muerte a cada cual más, maquillaje, pendientes de perlas, mallas piratas, tenis superdemarca, camisetas ajustadas y cada una de un color diferente, eso si es comprar en grupo, y acertar, os lo prometo, que a correr va cualquiera, pero tambien se puede bajar quilos y estar mono al mismo tiempo, y eso tambien me lo pudo aplicar a mi, que ferrero somos todos, pero sin raqueta. 




