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CENANDO CON AUDREY
Desayunando en Tiffany´s y cenando en casa, los sueños se confunden con la realidad.
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LAS UVAS Y LA LUNA
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Pasado el ecuador del mes de agosto y viéndole al verano su final, otro año más me sigo preguntando: ¿existirá el amor estival, o todo es un mito de las películas yankies?. A mi me pasó volando julio, y agosto va por el mismo camino, eso de no tener vacaciones tambien ayuda, pero aún así es una época del año en la que aprovechas para salir más, porque el tiempo llama a ello, días largos y noches agradables para estar en la calle. Cierto es que al salir más conoces gente nueva, pero de ahí a esos locos idílios que te dejan marcado por meses e incluso años tengo un buen trecho que recorrer, y por ahora debo hacerlo solo.
A parte ahora entrando en la treintena, ya no busco con urgencia ese amor de una noche, ese paseo por la playa prometiendo atar la luna con una cuerda para que ese momento no termine jamás. La cabeza ya domina al corazón, y no buscas tanto el amor físico como alguien más a medio o largo plazo, tienes otras miras, buscas poder quedar otro día, intentas conocer más a la otra persona, más una compañera que una amante con fecha de caducidad, o por lo menos eso es lo que me pasa a mi. Y si, en ese aspecto conocer he conocido a algunas chicas que pueden merecer la pena, y ahora hay que dejar las cosas madurar, como la uva, y esperar que llegue el otoño, para que los caminos lleguen a su fin o siga cada uno por su lado.
Mientras acomodo mis sentimientos en alguna parte de mi cabeza siento cierta envidia de esas edades en las que no pensabas más que en la siguiente hora, en los besos robados, en las manos temblorosas que no se quieren soltar. en las caricias en la playa, los sujetadores imposibles de desatar, los deseos mirando las lluvias de estrellas, las tristes y semanales cartas de septiembre, las dos cartas de octubre y la de navidad, que sin saberlo será la última. Lo recuerdo alegrándome por dentro, esperando que llegue el próximo verano para conocer a alguien que me haga revivir esos preciosos momentos, sbiendo que es algo que seguramente no pase, pues hace años que dejé atrás los exámenes de septiembre, pero la ilusión es algo que no he perdido con los años y espero que siga durando por muchos más. Y esperando que llegue la vendimia este año intentaré disfrutar de lo que queda de agosto y en septiembre si puedo disfrutarlo más.