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CENANDO CON AUDREY
Desayunando en Tiffany´s y cenando en casa, los sueños se confunden con la realidad.
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ALBUM DE CABECERA
Hoy, curioseando por la red, he visto una foto tuya, y me han sorprendido algunas sensaciones extrañas e intensas "¿recordar?, ¿soñar?, ¡querer!", que abrieron mis ojos cansados y me hicieron forzar una breve sonrisa casi de lástima a mi mismo. Veo el mar en esos tus ojos siempre opacos escondiendo la fuerza interior de los sentimientos ocultos a los demás, porque yo vi esos ojos hablar con la pasión que enfatizaban las palabras que brotaban de tu boca, se que quieres vivir intensamente, pero le pones freno a la pasión . No hablo de amor, ni de cariño, hablo de las ganas de reir, de disfrutar las pequeñas emociones, de abrirte a los demás, sólo tú te quieres aislar, y no pareces querer disfrutar de todo lo que te rodea. No es la noche buena consejera ni las borracheras amistades eternas, pero siempre nacerá un nuevo día y el sueño no será eterno, para no tener que hablar unas horas más. Espejo de la nada puede ser la pantalla del pc pero las palabras siempre reflejan su intención, y lográn romper el silencio incluso de los ojos que las leen. El cuento se acaba entre canción y canción, la noche me absorve mientras suena un cd de los Cure
 
YO QUERIA QUE NOS PASARA, Y TU, ¿Y TU?
Hay oportunidades que dejamos pasar y que tal vez no se repitan, hay trenes que nunca volveran a pararse en nuestro andén, hay momentos, momentos que son el presente, el aquí y ahora, que si pasan puede que no se repitan, momentos de tomar una decisión que pudede cambiar las cosas. Las despedidas son uno de esos momentos claves, un adios, un hasta mañana, un ciao, una caricia, un beso, un...., tantas maneras, tan parecidas, tan diferentes, unas palabras, un gesto, una simple acción cariñosa, pueden simbolizar cosas tan diferentes, aunque el fondo sea el mismo las formas nos pueden acercar o alejar de la otra persona. A ciertas horas todos estamos cansados(a partir de cierta edad), a todos nos apetece meternos en nuestra cama, quitarnos la ropa de la noche loca, y descansar, si, eso es lo que nos pide el cuerpo, pero , ¡ay! el corazón, pobre corazón solitario siempre dejado en un segundo plano de prioridades, siempre el último en elegir, siempre agazapado esperando que algo lo haga despertar y ser el protagonista, aunque sólo sea por un día. Pues el corazón nos pide entrar en ese portal, subir en ese ascensor sin mirar al espejo, abrir esa puerta, cruzar sin tocar el suelo, ese pequeño pasillo y entrar en esa habitación, ¡oh, esa habitación!; el corazón nos pide mirarse de frente a esos ojos que centellean, abrazar esa cadera y dejarse a la deriva en un largo y tierno beso, sólo eso, nada más, sólo eso nos pide, sólo esa oportunidad.
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Pero de camino a tu casa sonries dulcemente, piensas en esos pelos caidos en su cara que no te atreviste a apartar, en ese paseo agarrados, en esas canciones cantadas mirándose a los ojos, y sigues escuchando el mar en las mojadas calles de piedra. Sabes que los ojos te brillan y la lluvia es la que te hace llorar, sientes el cansancio, pero no piensas en el, sabes que nada de eso fue un error, tu corazón te lo dice, hablando con locuacidad despues de tanto tiempo callado, quien te mira y quien se entrega, aprendiendo la diferencia entre el juego y el azar, no fue un adios, yo quería que nos pasara, nos dice el corazón, y tú, ¡ y tú! lo dejaste pasar, si, lo dejé pasar, pero para mi no fue un adios, no, hasta mañana fueron las palabras, hasta mañana, y esa fue la despedida, hasta mañana, no es una mala despedida, si, ya se que no hubo beso, ni caricia, ni abrazo, pero estuvo bien, mejor que un adios, si, mucho mejor. Y con la lluvia llorando en tu cara, el tabaco empapado en la camisa, y la sonrisa dulce, entrás en tu casa, casi sin pisar el suelo pasas por el pasillo, con delicadeza entras en tu habitación, te desvistes lentamente, cuelgas la ropa para que seque, vas al servicio, te miras al espejo y casi no te reconoces, no reconoces ese tio con cara de felicidad, con esa sonrisa bobalicona en la cara, el pelo mojado, y un brillo en los ojos que no es la borrachera, incluso te parece atractivo, o cuando menos resultón; te metes en cama, abres un libro y comienzas a soñar.