¿QUE BUSCAN LAS MUJERES?
-Las mujeres no nos fijamos tanto en el físico de una persona como vosotros. Dijo mi amiga.
-Eso no es del todo cierto. Dije yo. Si entre vosotras mismas os avisais cuando pasa un chico guapo.
-Una cosa es mirar para un chico y otra cosa es tener una relación con él. Buscamos otras cualidades, porque por muy bueno que esté si al hablar no nos gusta le solemos dar puerta.
-Pues yo pienso que el físico es lo primero que valoramos al ser lo que nos entra por los ojos, la primera imagen de la persona, despues ya nos vamos haciendo una idea más global de ella.
-Si, pero los chicos es a lo que le dais más importancia, no hay más que mirar a tus amigos, si hay momentos en los que parece que os gira el cuello de tantas vueltas que le dais mirando para las chicas que pasan cerca.
-Pero te digo lo mismo, una cosa es mirar y otra encontrar una persona que realmente te llene, pero si sólo buscas un rollete no sueles ver más allá, pero no todos los chicos somos iguales y además pienso que son fáciles de preveer los que sólo buscan sexo, dan mucho el cante.
-Pues en eso las chicas, aunque sea sólo un rollete, no somos tan básicas como vosotros, no nos dejamos llevar por el instinto animal tan fácilmente, el chico debe tener otras cualidades y no sólo ser mono.
-No se, no se, porque despues resulta que los chicos cuanto más cabrones mejor les va con las chicas. Puedes ser un cielo, un amigo, un tipo simpático pero es otro el que la acompaña a casa, el que se mete en su cama, el que desaparece al día siguiente por la mañana y no vuelve a llamar.
-No te hagas el mártir, y eso no es cierto, y si así fuera no le volvería a dirigir la palabra.
-Mártir no, sólo pretendo demostrarte que estás equivocada al decir que el físico no os importa.
-No te dije que no importara, pero no es lo que más. Además fíjate en la tele o las revistas, incluso por la calle, ves a muchas chicas de tipazo con chicos normalillos, y al revés es más difícil,
-Al revés se ven a muchas señoras con chicos más jóvenes que ellas, pero si es cierto que hay más chicas guapas con chicos normales. Pero eso debe tener su causa, y hay muchos de esos casos que son por buscar una estabilidad económica.
-¿Tu crees que eso se puede valorar a la hora de estar con alguien?
-Pues hay parejas de las revistas que o es eso o están amenazadas de muerte ellas y sus familias.
-Bueno, si, algunos casos hay, pero en la calle y en nuestro día a día eso no se ve tanto. Yo sólo busco alguien que me cuide, sea simpático, cariñoso y no ronque por las noches.
-Menos mal que ronco por que sino pensaría que me estabas tirando los tejos, je je je. Pues yo sólo pido alguien que me quiera, yo la cuidaría, la mimaría, y la haría una reina, tampoco pido tanto, no?
-Uy, uy, uy, dicho así suena tentador, podemos hacer buena pareja tu y yo, ja, ja, ja. Podemos hacer unas prácticas durante un tiempo, yo me dejo mimar todo lo que quieras y por la noche dormimos en habitaciones separadas, podríamos durar años.
-Pero para darte mimos teníamos que estar en la misma cama, por lo de dormir de acuerdo, duermo más cómodo solo.
-Que hambre tengo, ¿pedimos una pizza?
-No reina, para ti cocino yo.
-Eso no es del todo cierto. Dije yo. Si entre vosotras mismas os avisais cuando pasa un chico guapo.
-Una cosa es mirar para un chico y otra cosa es tener una relación con él. Buscamos otras cualidades, porque por muy bueno que esté si al hablar no nos gusta le solemos dar puerta.
-Pues yo pienso que el físico es lo primero que valoramos al ser lo que nos entra por los ojos, la primera imagen de la persona, despues ya nos vamos haciendo una idea más global de ella.
-Si, pero los chicos es a lo que le dais más importancia, no hay más que mirar a tus amigos, si hay momentos en los que parece que os gira el cuello de tantas vueltas que le dais mirando para las chicas que pasan cerca.
-Pero te digo lo mismo, una cosa es mirar y otra encontrar una persona que realmente te llene, pero si sólo buscas un rollete no sueles ver más allá, pero no todos los chicos somos iguales y además pienso que son fáciles de preveer los que sólo buscan sexo, dan mucho el cante.
-Pues en eso las chicas, aunque sea sólo un rollete, no somos tan básicas como vosotros, no nos dejamos llevar por el instinto animal tan fácilmente, el chico debe tener otras cualidades y no sólo ser mono.
-No se, no se, porque despues resulta que los chicos cuanto más cabrones mejor les va con las chicas. Puedes ser un cielo, un amigo, un tipo simpático pero es otro el que la acompaña a casa, el que se mete en su cama, el que desaparece al día siguiente por la mañana y no vuelve a llamar.
-No te hagas el mártir, y eso no es cierto, y si así fuera no le volvería a dirigir la palabra.
-Mártir no, sólo pretendo demostrarte que estás equivocada al decir que el físico no os importa.
-No te dije que no importara, pero no es lo que más. Además fíjate en la tele o las revistas, incluso por la calle, ves a muchas chicas de tipazo con chicos normalillos, y al revés es más difícil,
-Al revés se ven a muchas señoras con chicos más jóvenes que ellas, pero si es cierto que hay más chicas guapas con chicos normales. Pero eso debe tener su causa, y hay muchos de esos casos que son por buscar una estabilidad económica.
-¿Tu crees que eso se puede valorar a la hora de estar con alguien?
-Pues hay parejas de las revistas que o es eso o están amenazadas de muerte ellas y sus familias.
-Bueno, si, algunos casos hay, pero en la calle y en nuestro día a día eso no se ve tanto. Yo sólo busco alguien que me cuide, sea simpático, cariñoso y no ronque por las noches.
-Menos mal que ronco por que sino pensaría que me estabas tirando los tejos, je je je. Pues yo sólo pido alguien que me quiera, yo la cuidaría, la mimaría, y la haría una reina, tampoco pido tanto, no?
-Uy, uy, uy, dicho así suena tentador, podemos hacer buena pareja tu y yo, ja, ja, ja. Podemos hacer unas prácticas durante un tiempo, yo me dejo mimar todo lo que quieras y por la noche dormimos en habitaciones separadas, podríamos durar años.
-Pero para darte mimos teníamos que estar en la misma cama, por lo de dormir de acuerdo, duermo más cómodo solo.
-Que hambre tengo, ¿pedimos una pizza?
-No reina, para ti cocino yo.
CUENTO DE NAVIDAD
Hacía algún tiempo que la conocía, un año o así, y nunca se había atrevido a decirle nada pese a que se sentía enormemente atraido por ella. La observaba furtivamente mientras ella trabajaba, reia cuando ella lo hacía, estaba triste cuando ella lo estaba, pero todo sin salir de su papel de anónimo admirador. Pero ahora en estas fechas de soledad y animo que se acercaban se había propuesto regalarle una noche especial, un comienzo de año felíz y maravilloso.
Ella salio tarde del trabajo ese día en el que todo el mundo está tomándose unas cañas cerrando el año viejo, de prisa cogío el coche y fue a la modista a la que le había dejado su traje para esa noche, pues necesitaba algún arreglillo. Desganada se fue a cenar con la familia, otra cena más con conversaciones en tono alto, risas y ficticia felicidad. Postres, copas de cava, las doce uvas, el nuevo año, los propositos por cumplir o los no cumplidos, las sonrisas fingidas, los brindis repetidos año tras año, y los besos deseando suerte para el recién estrenado año.
Sin demasiado ánimo fue hacia su cuarto, debía prepararse para salir, mientras se convencía de poner buena cara en las siguientes horas de saludos, besos y felicitaciones de año que le esperaban. Se miró al espejo y una sonrisa dulce y natural afloró a su cara, mirándose a los ojos se conjuró para estar de buen humor y disfrutar esta noche porque así lo necesitaba. Abrió la bolsa del vestido que había recogido esta tarde y se atemorizó al ver que no era el suyo. -Joder, menuda putada, este vestido no es el mio, y ahora que coño me pongo, pensó.- Pero este era un vestido nuevo y precioso, era el vestido que colgaba del escaparate en una tienda por la que solía pasar y se tenía parado a observarlo con cara de admiración y resignación a la vez. Busca en la bolsa si queda algo más y encuentra una cajita de regalo forrada de negro con un lazo rojo encima y una flor, y en la caja una tarjeta con su nombre. Sorprendida y pensativa abre la caja y encuentra un collar de perlas unas tijeras y otra tarjeta escrita en tinta roja que ponía: "Quiero que comiences el año de forma especial, el vestido está hecho para ti y el collar es un regalo por los días en los que tu sola visión me ha hecho sentirme bien. Disfruta de la noche y sé felíz, y así yo también lo seré.".
Con el vestido nuevo, el collar y una gran sonrisa de felicidad salió de casa, con las tijeras en el bolso por curiosidad para saber de que le podrían servir. Fue a buscar su coche en la calle y sorprendida lo encontró envuelto en papel de regalo, esperando cualquier cosa cortó el papel con las tijeras y comprobó que el coche era el mismo pero estaba lavado y reluciente, y sobre el cristal había una tarjeta que ponía "hazte a la idea que hoy esta es tu carroza princesa, y sonrie, que me encanta cuando lo haces. Felíz año nuevo". Con un mar de dudas sobre quien podría ser esa persona que le había preparado tantas sorpresas arrancó el coche y se dirigió hacía dónde sabía estaban sus amigos.
El la vió cuando llegaba al bar de siempre, con un gesto de admiración y felicidad infinita en su cara, ella estaba radiante, era la reina de la fiesta, todo el mundo se acercaba a saludarla, admirados por su belleza y elegancia. Fue hacia la barra a pedir una copa y pasó junto a él, que disimulaba hablando con unos amigos, lo sorprendió mirándola disimuladamente pero ya otras veces lo había hecho, aunque un pequeño resorte saltó en su cabeza pensando en que podría ser él quien la había colmado de regalos. Cogió su copa, se dió la vuelta y allí se lo encontró de frente.
- Hola, felíz año!. -Dijo él.
- Felíz año!.- Dijo ella.
- Estás radiante hoy.- Dijo el con los ojos brillantes de alegría.
- Gracias, tu tambien estás muy elegante!
- No hay nada mejor que comenzar el año con felicidad. Brinda conmigo por ello.
- Si brindemos por el nuevo año.- Dijo ella ya casi segura de que fuera él.
- Bueno reina, no te molesto más, me encantó hablar contigo.- Le dió dos besos se hizo a un lado para dejarla pasar.
- Oye, es que no sé tu nombre, pero no serías tú quien....
Sonriendo de emoción, la agarró de la cintura y le dijo:
- Mi nombre da igual, y no sé quien quieres que sea, pero si es alguien que te hace felíz me encantaría serlo.
Ella salio tarde del trabajo ese día en el que todo el mundo está tomándose unas cañas cerrando el año viejo, de prisa cogío el coche y fue a la modista a la que le había dejado su traje para esa noche, pues necesitaba algún arreglillo. Desganada se fue a cenar con la familia, otra cena más con conversaciones en tono alto, risas y ficticia felicidad. Postres, copas de cava, las doce uvas, el nuevo año, los propositos por cumplir o los no cumplidos, las sonrisas fingidas, los brindis repetidos año tras año, y los besos deseando suerte para el recién estrenado año.
Sin demasiado ánimo fue hacia su cuarto, debía prepararse para salir, mientras se convencía de poner buena cara en las siguientes horas de saludos, besos y felicitaciones de año que le esperaban. Se miró al espejo y una sonrisa dulce y natural afloró a su cara, mirándose a los ojos se conjuró para estar de buen humor y disfrutar esta noche porque así lo necesitaba. Abrió la bolsa del vestido que había recogido esta tarde y se atemorizó al ver que no era el suyo. -Joder, menuda putada, este vestido no es el mio, y ahora que coño me pongo, pensó.- Pero este era un vestido nuevo y precioso, era el vestido que colgaba del escaparate en una tienda por la que solía pasar y se tenía parado a observarlo con cara de admiración y resignación a la vez. Busca en la bolsa si queda algo más y encuentra una cajita de regalo forrada de negro con un lazo rojo encima y una flor, y en la caja una tarjeta con su nombre. Sorprendida y pensativa abre la caja y encuentra un collar de perlas unas tijeras y otra tarjeta escrita en tinta roja que ponía: "Quiero que comiences el año de forma especial, el vestido está hecho para ti y el collar es un regalo por los días en los que tu sola visión me ha hecho sentirme bien. Disfruta de la noche y sé felíz, y así yo también lo seré.".
Con el vestido nuevo, el collar y una gran sonrisa de felicidad salió de casa, con las tijeras en el bolso por curiosidad para saber de que le podrían servir. Fue a buscar su coche en la calle y sorprendida lo encontró envuelto en papel de regalo, esperando cualquier cosa cortó el papel con las tijeras y comprobó que el coche era el mismo pero estaba lavado y reluciente, y sobre el cristal había una tarjeta que ponía "hazte a la idea que hoy esta es tu carroza princesa, y sonrie, que me encanta cuando lo haces. Felíz año nuevo". Con un mar de dudas sobre quien podría ser esa persona que le había preparado tantas sorpresas arrancó el coche y se dirigió hacía dónde sabía estaban sus amigos.
El la vió cuando llegaba al bar de siempre, con un gesto de admiración y felicidad infinita en su cara, ella estaba radiante, era la reina de la fiesta, todo el mundo se acercaba a saludarla, admirados por su belleza y elegancia. Fue hacia la barra a pedir una copa y pasó junto a él, que disimulaba hablando con unos amigos, lo sorprendió mirándola disimuladamente pero ya otras veces lo había hecho, aunque un pequeño resorte saltó en su cabeza pensando en que podría ser él quien la había colmado de regalos. Cogió su copa, se dió la vuelta y allí se lo encontró de frente.
- Hola, felíz año!. -Dijo él.
- Felíz año!.- Dijo ella.
- Estás radiante hoy.- Dijo el con los ojos brillantes de alegría.
- Gracias, tu tambien estás muy elegante!
- No hay nada mejor que comenzar el año con felicidad. Brinda conmigo por ello.
- Si brindemos por el nuevo año.- Dijo ella ya casi segura de que fuera él.
- Bueno reina, no te molesto más, me encantó hablar contigo.- Le dió dos besos se hizo a un lado para dejarla pasar.
- Oye, es que no sé tu nombre, pero no serías tú quien....
Sonriendo de emoción, la agarró de la cintura y le dijo:
- Mi nombre da igual, y no sé quien quieres que sea, pero si es alguien que te hace felíz me encantaría serlo.
NECESIDADES MUTUAS
Dejándome llevar por una semieuforia etílica este sábado accedí a meterme en una discoteca a ltas horas de la madrugada, mis amigos se pusieron de un pesado que no podia negarme a ir. Una vez allí y con el contentillo uqe llevaba no me seti tan incómodo como pensaba, aquello estaba lleno de chicas bailando, la música no era tan mala como esperaba y nada más llegar encontramos a una amiga que iba con una amiga tan impresionante que casi no soy capaz de hablarle cuando me la presenta. Me animo pido una copa y damos una vuelta para buscar un sitio estrategico ( ahí me fio de la experiencia de mis amigos pues son clientes asiduos), pero claro dónde hay más chicas están rodeadas de chicos jóvenes musculados y que bailan desaforadamente, con lo que me dirijo a un lugar un poco elevado, sin los agobios de la pista y desde dónde puedo observar bien sin ser molestado por codazos o copas que se caen.
Mientras bebo mi copa y busco a mis amigos por la pista me fijo en que en una esquina cerca de dónde me encuentro está una amiga con la que ya había tenido una historia hace unos meses, bebo un sorbo de la copa y me dirijo hacia ella. Me ve venir y se pone a hablar con un chico de unos treinta y muchos elegantemente vestido y bastante alto, yo sonrio y me pongo detrás de ellos y saludo a una amiga suya que estaba por allí, le doy un poco de conversación y entonces ella se da la vuelta y se acerca. Comenzamos a hablar de no sé que y seguimos un rato largo, yo respondía todo lo que se esperaba de mi, pero lo que tenia en mi mente era no dormir sólo, ella reia, ponia caras de pena, se callaba, me miraba a los ojos, y se apoyaba en mi hombro. Pasdo un tiempo el chico alto apareció por allí, y ella se giró a hablar con él, yo, comenzándome a sentir de lado, y al ver que la competencia era superior físicamente le birlé su copa y me largué a buscar a mis amigos.
Despues de un rato con uno de mis amigos y dos chicas que conocía me entró el cansancio, tambien influyó que no miraba que con aquellas chicas yo no llegaba a ningún lado, me despedí de mis amigos y enfilé hacia la salida. En el pasillo hacia la puerta volví a encontrarme con mi amiga de antes, le dije que me iba, que estaba cansado, y se vino conmigo, pues resulta que aquel tío era un pesado y estaba apenada por que le gustaba desde hacía tiempo y no sé que más. Salimos a la fría noche y comenzamos a andar hacia nuestras casas, las cuales no quedaban muy lejos, es lo bueno de los pueblos, y agarrados del brazo vamos camino de nuestras camas vacías y ella me decía:
- Realmente estoy cansada de estos ligoteos de discoteca.
- Yo también, ya me cansa eso de pasar una hora comiendo la oreja a alguien a las tantas por eso no suelo ir a las discotecas. Le digo.
- Si, es cierto que tú nunca vas a la discoteca. Yo es que sólo quiero que alguien me escuche, no pido mucho más.
- Pues habla. Le digo apoyando mi cabeza en la suya. Que a mi me encanta escuchar.
Hablando pasamos por la puerta de mi casa, yo miro hacia arriba y digo:
- Yo ya me quedaba aquí, pero como no tengo prisa por llegar y nadie me espera te acompaño.
- Gracias. Y un beso en la mejilla. Eres muy bueno conmigo.
- Sabes que yo siempre soy bueno, siempre. Recalco.
Unas palabras más, algunos cotilleos de nuestras vidas y llegamos a su portal.
- Bueno, llegamos, eres un sol.
- No me digas eso que me sonrojo. Digo.
- ¿Vas a dormir sólo en casa?, ¿ no duerme ninguno de tus amigos en ella?.
- No creo pues el que iba a dormir estaba muy bien acompañado y al despedirnos me dijo que no me preocupara por él.
- Pobre, con el frío que hace, y tienes que volver para atrás.Y .....
- Si quieres subo un rato a tu casa a fumarme un cigarro y entrar un poco en calor. Digo con el gesto serio, pero la sonrisa por dentro.
- Bien, pero ..., bueno, venga sube, que yo tambien iba a dormis sola y no me apetece estar más tiempo en el portal.
Y así acabamos la noche dos treinteañeros con frío, dándonos calor por no tener a nadie con quien compartir cama, hablándonos de nuestros problemas amorosos, de otras personas, pero gozando de unas horas de sexo, sin compromisos y sin tener que pasar dos horas en una pista llena de jovencitos sudorosos y de ropas ajustadas y miradas que refejan la cantidad de droga que llevan en el cuerpo.
Mientras bebo mi copa y busco a mis amigos por la pista me fijo en que en una esquina cerca de dónde me encuentro está una amiga con la que ya había tenido una historia hace unos meses, bebo un sorbo de la copa y me dirijo hacia ella. Me ve venir y se pone a hablar con un chico de unos treinta y muchos elegantemente vestido y bastante alto, yo sonrio y me pongo detrás de ellos y saludo a una amiga suya que estaba por allí, le doy un poco de conversación y entonces ella se da la vuelta y se acerca. Comenzamos a hablar de no sé que y seguimos un rato largo, yo respondía todo lo que se esperaba de mi, pero lo que tenia en mi mente era no dormir sólo, ella reia, ponia caras de pena, se callaba, me miraba a los ojos, y se apoyaba en mi hombro. Pasdo un tiempo el chico alto apareció por allí, y ella se giró a hablar con él, yo, comenzándome a sentir de lado, y al ver que la competencia era superior físicamente le birlé su copa y me largué a buscar a mis amigos.
Despues de un rato con uno de mis amigos y dos chicas que conocía me entró el cansancio, tambien influyó que no miraba que con aquellas chicas yo no llegaba a ningún lado, me despedí de mis amigos y enfilé hacia la salida. En el pasillo hacia la puerta volví a encontrarme con mi amiga de antes, le dije que me iba, que estaba cansado, y se vino conmigo, pues resulta que aquel tío era un pesado y estaba apenada por que le gustaba desde hacía tiempo y no sé que más. Salimos a la fría noche y comenzamos a andar hacia nuestras casas, las cuales no quedaban muy lejos, es lo bueno de los pueblos, y agarrados del brazo vamos camino de nuestras camas vacías y ella me decía:
- Realmente estoy cansada de estos ligoteos de discoteca.
- Yo también, ya me cansa eso de pasar una hora comiendo la oreja a alguien a las tantas por eso no suelo ir a las discotecas. Le digo.
- Si, es cierto que tú nunca vas a la discoteca. Yo es que sólo quiero que alguien me escuche, no pido mucho más.
- Pues habla. Le digo apoyando mi cabeza en la suya. Que a mi me encanta escuchar.
Hablando pasamos por la puerta de mi casa, yo miro hacia arriba y digo:
- Yo ya me quedaba aquí, pero como no tengo prisa por llegar y nadie me espera te acompaño.
- Gracias. Y un beso en la mejilla. Eres muy bueno conmigo.
- Sabes que yo siempre soy bueno, siempre. Recalco.
Unas palabras más, algunos cotilleos de nuestras vidas y llegamos a su portal.
- Bueno, llegamos, eres un sol.
- No me digas eso que me sonrojo. Digo.
- ¿Vas a dormir sólo en casa?, ¿ no duerme ninguno de tus amigos en ella?.
- No creo pues el que iba a dormir estaba muy bien acompañado y al despedirnos me dijo que no me preocupara por él.
- Pobre, con el frío que hace, y tienes que volver para atrás.Y .....
- Si quieres subo un rato a tu casa a fumarme un cigarro y entrar un poco en calor. Digo con el gesto serio, pero la sonrisa por dentro.
- Bien, pero ..., bueno, venga sube, que yo tambien iba a dormis sola y no me apetece estar más tiempo en el portal.
Y así acabamos la noche dos treinteañeros con frío, dándonos calor por no tener a nadie con quien compartir cama, hablándonos de nuestros problemas amorosos, de otras personas, pero gozando de unas horas de sexo, sin compromisos y sin tener que pasar dos horas en una pista llena de jovencitos sudorosos y de ropas ajustadas y miradas que refejan la cantidad de droga que llevan en el cuerpo.
SALUDOS Y TEATRO
Algunas veces, como ayer mismo, me ha pasado que algunas chicas vienen a saludarme de una forma poco natural, que no me la espero, chicas con las que la conversación no pasa de un hola y poco más vienen con la sonrisa en la boca y con un tono muy afable te sueltan un hola, que tal, que no sabes a que viene tanta simpatía. Lo que resulta extraño de estos casos es que lo hacen cuando están con alguien, con su novio recién estrenado o su pareja de hace poco tiempo, lo de ayer me dejó descolocado, pues era una chica que me gustaba bastante, y a la que había intentado entrar más por pasiva que por activa, pero como las mujeres saben es fácil saber si a un chico les gustan. Durante la noche se repitió el tema con otro chica con la que alguna noche me había enrollado, estaba con un chico en un bar al que suelo ir, yo la saludé al entrar, cortesía pura, un par de gracias y me fui a tomar un copa con otra gente, cuando se marchaba ella con su amigo vino a despedirse sólo de mi, cosa que me resultó rara pues conoce a todos mis amigos, me pasó el brazo por el cuello, acarició mi cara y dijo que se iba para casa que estaba cansada de salir tantos días, mientras su amigo la aguardaba en la puerta del local mirando para las pantallas de televisión, yo al reaccionar acerté a cojerle un dedo con mi mano y decirle adiós mirándola a los ojos, penoso actuar de aprendiz de embaucador. Ahora pensándolo, hace dos semanas haciendo la compra en un super me encontré con una vecina que hacía tiempo no veía, iba con un chico de la mano, y la situación fue similar, dos besos, cara risueña, que cuanto tiempo, como estaba, que hacía,...., y eramos vecinos pero del barrio, de saludos y algún interes por amigos mutuos, pero de ahí a parecer tan amigos como semejó allí entre carritos de la compra y los lineales de las verduras hay un mundo. Y hoy pensando en estos saludos que me resultan extraños y forzados me pregunto si hay alguna intención detrás de ellos, lo curioso es que son las chicas las que suelen hacer este despliegue de encanto pues los chicos somos menos dados a estos artificios(tenemos otros), pues como decía yo me pregunto lo que quieren hacer con ello, pretenden darme celos, que sienta envidia de ellas que están acompañadas y yo no, me intentan enseñar lo que me estoy perdiendo al no estar con ellas, quieren demostrar a sus acompañantes que hay más chicos que ellos, se sienten tan felices que nos lo tienen que demostrar a todos; son muchas las preguntas que me hago y no logro encontrar una respuesta coherente o que me satisfaga, incluso le doy una vuelta más de tuerca y entro en mi subconsciente y pienso, estarán enamoradas de mi o yo de ellas. Pues no se que es lo que se pretende con estas actuaciones, porque eso es lo que parecen, de las que yo soy el único espectador, a ver si alguien me da una pista para saber lo que pensar.





