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CENANDO CON AUDREY
Desayunando en Tiffany´s y cenando en casa, los sueños se confunden con la realidad.
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DOMINGO SOLEADO Y AMIGOS MONOTEMAS
Hoy había quedado con unos amigos para jugar un partidito, una mañana fría pero soleada, con lo que a pesar de madrugar cojes el día con más ganas. Despues de correr y sudar un poco, desayuno en una cafetería en la playa mirando al mar, zumos cafés y crissants, y tras recuperar un poco el aliento comienza la sesión de bromas y comentarios. Ayer, como hacía tanto frío, estaban todos en cama a las doce, y aparte no echaban nada bueno por la tele, el atletí ganó 3-2 pero el partido fue malo, está media españa nevada y el temporal de frío comienza a remitir hoy. Este verano tenemos una boda, ya lo sabía pero hoy me lo cercioró el futuro esposo, otra en el candelero y un par de bautizos, los hijos cada día más crecidos y monos, salvo el de un amigo que estos días tuvo gastroenteritis, y apenas lloran pos la noche son unos angelitos. Uno de mis amigos no quiere bautizar a su futuro hijo/a y tiene en contra a toda su familia y a la de su mujer, pero hay manda él, que casrse por la iglesia pasa pero su hijo/a no tiene por que pasar por esa pantomima, ya tendrá tiempo de elegir cuando sea mayor y su únicos dioses sean bill gates y amancio ortega. Los pisos cada vez más monos, muebles nuevos, de diseño, televisiores de pantalla plana, sonido con nombres alemanes, y armarios a medida, alfombras de mil tipos y luces inteligentes; uno se compró un audi, otro un bmw, otro quiere comprar un todoterreno y la gasolina está carísima. Los planes para la comida son en casa de sus padres, se su hermana que tiene piso nuevo o con otra pareja en su piso, por la tarde feria de la franquicia, visitar algún familiar, sesión dvd que con este frío mejor quedar en casa, o ir al fútbol, hoy viene el madrid y ese partido hay que ir al campo. Pasado el tiempo uno a uno se van marchando, promesas de quedar para ir a la piscina juntos, algún día al cine, invitaciones a cenar, abrazos, apretones de manos, te llamo, me llamas, nos llamamos, risas, bromas y algunos tomando cañas.
Vamos quedando pocos en la mesa, son las doce y media y nadie me espera para comer, nos estiramos en las sillas de frente al sol y a las islas cies, y cuando recuerda lo que le costó salir de la cama yo les digo que ayer fui a una fiesta, con un montón de chicas guapas, con una gente maravillosa, el frío lo dejé en un asiento con la bufanda y el gorro, me dió rabia irme antes de tiempo porque había un ambientazo y mis amigos estaban pasándoselo en grande rodeados de tantas mujeres. No había visto el partido de anoche ni ninguno en los últimos tres años, estube bailando, fumando , bebindo, riendo, hablando, conocí gente, y a otra le cogí un poco más de cariño, el coche me hace algún ruido extraño pero no me preocupa mucho, el piso sigue vacio, y sigo sin novia, pero realmente lo paso bien con la gente con la que estoy. Me costó salir de cama pero solo cinco minutos, pues se me hacía tarde y me gusta acudir a los sitios si quedé en ello, no me dió tiempo a desyunar antes del partido y mis amigos con los que salí anoche están todos durmiendo, si, alguna chica que te guste más que las demás simpre hay, y no, no es tan fácil como ellos comentan echar un polvo hoy en día, bueno, puede que tampoco yo lo ande buscando todo el rato, que si, que no quedan princesas en busca del prícipe azul, y a mi siempre me gustó ser libre, y que la última novia que me conocierón fue hace cinco años y está a punto de casarse, pues felicitarla de mi parte. Me preguntaban como maravillados de que pueda seguir saliendo todos los fines de semana, pasándomelo bien, parecían envidiar mi forma de vivir, a lo loco como me dice la madre de uno de ellos, era el centro de atención, incluso me sentía incómodo por tener que explicar lo que hago cada noche que salgo, con quien y a dónde, tenemos todos casi la misma edad y parece que mentalmente estamos en generaciones diferentes, por momentos me animé y les comentaba detalles que sabía que les iban a gustar, creciendome, poniendoles los dientes largos y dejando silencios para que cada uno interpretara lo que quisiera, sé muy bien como mantenerlos atentos, son muchos años juntos. Pero el medidodía se acercaba, así que me ajusté la bufanda, pedimos la cuenta, estiramos el cuello frente al sol, pagamos, una última ojeada al mar azul intenso de invierno y nos despedimos con más promesas de citas y llamadas mientras cada uno iba cara a su coche. El sol brillaba alto y hermoso, la mañana me pareció larguísima, debe ser la falta de costumbre, pues yo los domingos por la mañana los tacho del calendario, encendí el coche, busqué un cd que sabía estaba puesto en el cargador, de soul jamaicano y me fuí a comer con mis padres. Si señor, estoy disfrutando un largo y precioso domingo de invierno, soleado y azul pálido. Me siento alegre y trato de cantar al ritmo de la música, abró un poco las ventanillas y enciendo un cigarro, ya me lo decía un amigo la noche pasada, parece que la vida te sonrie, pues se te ve alegre, y hacía tiempp que no se te miraba tan bien, pues ala, a disfrutar que tambien me lo merezco.
 
PASEANDO POR EL PASADO
El pasado sábado iba yo caminando tranquilamente por una calle y de repente se para un coche a mi lado y echando un vistazo rápido descubro una chica bastante guapa, de pronto ella baja del coche sonriente y se dirije hacia mi y descubro que es una antigua novia de hace bastante tiempo. Quizá fue mi primeria novieta seria, de cuando tenía 18 años, una chica que salía con nosotros y que era la más guapa de las amigas, yo me había encaprichado con ella y tras una temporada de tonteos conseguí salir con ella. Con el tiempo ella me dejó por otro de mis amigos, con el que duró unos cinco años, yo volví a intentarlo, estuve cerca nos enrollamos un par de noches pero despues se lió con otro amigo con el que tuvo un hijo, se casaron y les perdí la pista.
Pues al principio los típicos saludos de rigor, caras sonrientes, dos besos, preguntas obligadas, cuanto tiempo, como estás, que bien se te ve, que has estado haciendo,....., la notaba muy efusiva, demasiado para no ser unos amigos tan unidos como podría parecer quien nos viera. Despues de darnos las respuestas que esas respuestas requerían entramos en comentarios más personales, me preguntó si estaba con alguien o si me había casado, pues hace ya unos cuatro años que no me miraba, yo le respondí que todo sigue igual, como la canción de kiko veneno, ella me dijo que ella estaba algo agobiada con su marido, que los fines de semana él se iba por ahí con sus amigos, pues es bastante deportista y siempre le gustó la montaña y la bicicleta, y que se sentía algo sola. Yo intenté ofrecerle palabras de consuelo, pues la estaba viendo entristecer el rostro, con la cara tan guapa que tiene, la intentaba animar preguntándole por el niño, por su casa en el campo, por esas cosas que pensaba que la podían hacer felíz, pero ella seguía desgranando sus penas y las quejas hacía su marido; para cambiar de tercio comencé a interesarla por hacer un repaso de nuestros amigos comunes y que hacía ahora cada uno, peor que peor, recordó a una antigua a miga que le había puesto los cuernos, a la ex de su marido, y alguna que la había puesto verde unos años atrás. Entoces pues hablar de mi, que por lo menos no le hice nada malo, y comienzo a soltar un pequeño resumen de los últimos años, o del último casi, y se me queda mirando, sonrie con la mirada triste y me dice que yo siempre fui un buenazo, que siempre me portaba bien con ellas, que lo nuestro la había cojido en una mala época, que ella era una niña cuando me dejó, y cosas por el estilo, yo le dije que la vida es así, y no merecía ahora la pena andar removiendo el pasado, que debía sonreir porque me encantaba como lo hacía, y diciéndolo me estaba dando cunta lo que esa chica me gustó, y los ojos casi se me pierden buscando el trasero de su pantalón, pues como dijo un amigo el día que la conocimos tenía el mejor culo de la playa.
Cuando iba a tratar de despedirme para no alargar más de la cuanta el inesperado encuentro ella me invita a tomar un café, con una sonrisa que casi me pierde, pero alegué tener una prisa inexistente para no aceptar su invitación, me daba miedo a mi mismo, no sé si podría aguantar veinte minutos cara a cara con esos ojos castaños que tanto tiempo me hipnotizaron, no es que no lo haya superado, pero hay situaciones que es mejor evitar para dejar cada cosa en su sitio. Temía decir alguna tontería y por eso fue mejor despedirnos como dos buenos amigo que se habían encontrado por la calle, que sentarnos a hablar de cosas que ya no nos importan a uno del otro, en otra situación lo haría sin dudarlo y le di mi número para quedar un día o hacer una cena con otros amigos, pero me pareció que no era el momento adecuado para compartir mesa y confidencias. La despedí casi mordiéndome los labios, dos besos, un abrazo y un pequeño pellizco en su mejilla, le hice prometer que iba a alegrar la cara y viéndola subirse al coche solté un adios sin hacer ruido al aire mientras me giraba y enfilaba calle arriba otra vez, no me quise dar la vuelta para ver como el coche se perdía entre el tráfico.


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ODIOS TREINTEAÑEROS DE UN SOLTERO
No se si será por mi edad o que me he vuelto más susceptible últimamente pero hay ciertas cosas que me molestan más que antes o incluso que antes no me pasaban, y a todo esto puedo sumar que estoy pasando por una época de muy baja autoestima que es algo que se repite cada cierto tiempo. Me siento alejado de mis amigos, poco valorado, incomprendido, tenso, insignificante, y así me siento semiautista rodeado de gente, pero bueno yo soy así y se que esto es algo pasajero.

No soporto que me llamen señor, es algo que me revienta, sobre todo en boca de algunas chiquillas de veintipocos años.

Me enoja que me digan que vivo como quiero, a cuerpo de rey, cuando no tengo tiempo para nada y no tengo vacaciones desde.....¡buff!, ya ni me acuerdo.

Me molesta que me pregunten si ya estoy casado, o si tengo algún hijo, cuando me encuentro a algún amigo que hace mucho que no veo.

Odio que en las bodas me coloquen en la mesa de los solteros y fumadores, pese a que despues resulte ser la más divertida y siempre conozcas alguna chica que merece la pena.

Me da coraje que algunos amigos me digan que con todas las chicas que conozco me lo debo pasar en grande, cuando eso es sólo un espejismo y a lo sumo se queda en eso, sólo amimigas.

Estoy cansado de los comentarios de las amigas de mis padres sobre que tengo pensado para darles un nietecito, que si su hijo/hija está casado y muy felíz, y esperan un hijo para dentro de unos meses.

Me cabrean esos amigos que dicen envidian mi situación, saliendo todos los fines de semana, cenando con amigas, las noches locas, mi libertad de soltero, cuando a ellos los veo tan felices con sus mujeres o novias, casados, con hijos, con sus casas.

Me rompe las pelotas que cuando vas a una inmobiliaria para comprar un piso o al banco a solicitar un préstamo y me pregunten si es para mi solo o tengo pareja cuando respondo que es para mi pongan una carita de pobrecito, a ver si nos puede pagar, con lo simpático que parece, como si les diera pena yo o darme lo que les pido. Y además que si estoy soltero sólo me ofrezcan estudios o apartamentos con un solo baño, si para ti te llega bien me dijeron en una inmobiliaria, pa reirme de ellos.

Recientemente me dejó irritado el saber que si estoy soltero debo pagar más por el seguro del coche, casi me como al chico de los seguros, es que al parecer estoy dentro de un grupo de riesgo de alta siniestrabilidad.

Tambien me indigna muchísimo que algunos amigos se esmeren en presentarme a todas las amigas solteras de sus novias, poniendome muchas veces en un aprieto de tanta insistencia que le ponen o en alguna cita sorpresa que me aparece "casualmente estaba aquí sola tomando algo y claro mejor que se siente con nosotros", y venga, hazle un sitio hay, cerca tuya, pues ella tambien estudio en.., o sabías que le encantan las peliculas o los libros que te gustan a ti, y pasado un tiempo: bueno, nosotros nos vamos que ya es tarde y mañana comemos con nuestros padres, pero vosotros seguid que parece que os lo pasais tan bien, ya nos contareis. ¡Bufffff!, esas situaciones son incómodas para los dos, pese a que lo hagan con buena intención, y, a mi, basta que me fuercen a conocer a una persona para que comience a tener prejuicios de ella.

Bueno por hoy dejo de cabrearme, que me hago mala sangre yo solito, aunque para rematarla tambien me incomoda que me digan: es que yo te miro como un amigo; sin haberlo preguntado o sin haber insinuado que me casaria con ella, es que no se puede pretender querer un poco más a alguna amiga sin colgar las camisas en su armario?. No se, yo no soy de los que huyen del compromiso como locos, pero no voy a darle a alguien algo que yo no puedo darle a esa persona, o sea que estaría dispuesto a entablar una relación de pareja pero con la persona que a mi me resulte más atractiva, en todos los aspectos, pero no voy a prescindir de mi "libertad" por unas caricias y unos besos de madrugada. Vale, por hoy lo dejo que tengo que comenzar a pensar en positivo, aunque de vez en cuando esto me relaja y me ayuda a soltar presión acumulada. Deica.
 
BROMITA Y AMIGOS
El sábado cuando llego a un bar al que suelo ir a primera hora me encuentro a unos amigos que con cara sonriente pero sin reirse directamente me dicen que otro amigo que allí no estaba se había ido con una chica que a mi me gustaba y que solía parar por allí a esas horas. Yo me había retrasado un poco en una cena que se demoró un poco con otra gente, muy agradable la sobremesa y la compañía, y se nos pasó el tiempo volando. Así que cuando me lo contaron me quedé cariacontecido, sin saber muy bien como reaccionar, incluso uno me recordó un comentario de unas semanas atrás que ese amigo me había hecho, diciéndome que si yo no lo intentaba el iría a entrarle a la chica que me gustaba, todo en tono de broma pero que yo este sábado pensé que bien podría hacerlo.
Me pasé las horas siguientes algo distante, serio y por momentos sin hablar con nadie. Intentaba visualizar la imagen de ellos dos juntos y no era capaz de verlos o tenía miedo a hacerlo. Estaba herido por dentro e incluso la camarera notó que me pasaba algo, aludí al cansancio para evitar hablar cuando no me apetecía hacerlo. Incluso dejé de atender a la gente con la que había cenado y que habían salido con nosotros, y eso que algunas son amigas de hace tiempo, pero yo seguía comiendome por dentro por la traición que sentía me había hecho mi amigo. Bien se que no tengo ningún dereecho sobre nadie y menos sobre alguien con quien apanas crucé unas cuantas palabras, pero mi orgullo de escorpio es un aguijón muy certero cuando se lo propone.
Ya en otro local veo aparecer a mi amigo con otro compañero de el, venían bastante contentos y cuando me acerqué a saber de donde venían tan tarde me enteré que habían tenido una cena de antiguos compañeros o algo así, no le presté mucha atención la verdad, mis otros amigos ya reían a carcajada limpia al vernos hablar. Me supe puteado pero tranquilo a la vez, me debió de cambiar la expresión de la cara, incluso erguí la cabeza y fui a la barra a pedir una copa para celebrarlo, la broma fue buena lo reconozco, y una vez pasada no les quité su merito, pero si les recordé lo cabrones que erán y prometí venganza. Lo peor fue que cuando me quise dar cuenta las amigas con las que había cenado se habían ido a otro local, un poco cansadas del poco caso que les había hecho, y a esas horas de la noche me suelo quedar solo por no coincidir con los gustos del resto de mis amigos volvía a estar en minoría, así que caminando despacio y solo me fui a buscar a mis amigas pues se donde suelen estar a esas horas de la noche.