TABACO O MASOQUISMO?

-Joder, que peste de humo!, a ver cuando dejas de fumar.-Me decía un amigo el otro día.
-Algún día lo dejaré, dentro de poco.-Le respondí yo.
-Pues ya va siendo hora, que has pasado la treintena y tienes que empezar a cuidarte.
-Cierto, pero déjame disfrutar de los pocos vicios que me quedan.
-Pero no serías capaz de dejarlo?
-Si, pienso que si, cosas peores he dejado.
-Ya, pero dime porque lo dejarías por salud o por fuerza de voluntad?
-Mira, la única vez que lo dejé fue por una chica, así que ahora mismo lo dejaría solo por alguien a quien le molestara el tabaco y que me gustara lo suficiente como para dejarlo.
-Pues ya está. Esa chica que te gustaba Y, no fumaba no?, así que ya lo tienes.
-No fumaba no, y sin duda dejaría de fumar por ella, pero difícil lo veo, pues Y se ha ido a Londrés así que lo que he echo es fumar todavía más, y por ahora no veo muy cercana la fecha de dejarlo.
Fumar, ese vicio tan asociativo, de las noches de copas, de las tardes en las terrazas, de las horas metido en casa viendo películas. Ese vicio que pretendemos nos calme la ansiedad, nos haga relajarnos unos minutos, ese vicio tan viejo y tan introducido en nuestra sociedad.
Pues sólo una vez lo dejé y hace ya muchos años, tendría unos 18, si tenía 18 años. Y como dije a mi amigo fue por una chica, un amor de varano. Era una época en la que yo era un poco macarrita y siempre estaba dando la nota, pues era mi manera de destacar, y ella era una chica nueva en el grupo, amiga de la novia de un amigo, que comenzara a veranear dode ella vivía, una chica guapísima y que yo creía inaccesible para mi, así que no le hacía mucho caso. Pero una noche, despues de haber montado un numerito en una discoteca, con medio strip-tease incluido (si, aparte de gamberro era algo exhibicionista), su amiga me dice que ella se había fijado en mi y que quería salir conmigo (esas cosas de adolescentes y de aquella época). Yo me quedé de piedra y ellas se tenían que ir así que esa noche no pasó nada y estuve un par de días sin quererlo creer. El viernes siguiente no me quedó más remedio que acercarme a ella y probar a ver que pasaba, yo con mi timidez desbordada y ella tan guapa que intimidaba. La escena fue simpática, pues mientras hablábamos, más bien me hablaba de lo que ella quería de mi: que dejara los porros, el tabaco y pasara tiempo con ella, llega una chica con la que yo había estado ¿saliendo? y comienza a decirme que si no le hacía caso, que si quería invitarme a su cumpleaños en su casa, que si me quería ir con ella para fuera, y yo ahí callado y sin saber que decir, quedando como un ligón y yo que no me comía ni una rosca, hasta que la de la brigada antitabaco me agarra la mano y dice: no va a poder ser, pues ahora él está conmigo, la otra me mira, yo la miro, miro a la chica tan guapa que me cogía de la mano y solo acerté a asentir con la cabeza y soltar un tímido adios cuando aquella se levantó para irse.
No duró mucho aquel amor de verano, pues cuando el curso volvío a comenzar ella comenzó a salir con un compañero de clase que siempre le había gustado pero nunca le había echo caso. Yo volví a mis gamberradas, a seguir dando la nota y como no a fumar, y así hasta hoy, pues nadie más me lo hizo dejar, porque las otras que hubo por el camino tambien fumaban o porque realmente necesito que me den caña para dejarlo.
La belleza y los adjetivos
El otro día durante una cena con unas amiga una de ellas nos comentó que hace unas dos semanas su novio al llegar a casa le preguntó si ella pensaba que él era guapo, ella, ante su sorpresa por tal pregunta tiró por una respuesta diplomática, sin querer quedar mal ni ser una pelota y esquivar la pregunta, y le dijo: guapo no, tú eres interesante. Interesante, muy buena respuesta, porque si eres interesante se supone que interesas o puedes interesar a alguien, el interés puede ser mayor o menor, pero interés al fin y al cabo, así que puede resultar un adjetivo apetecible a la hora de que alguien te califique sin resultar poco creible. Nos comentó que despues, cuando se iban a acostar lo descubrió mirándose en el espejo del baño a escondidas, supongo que tratando de comprender su nuevo estatus, interesante, pues así de este lado resulto más interesante que de aquel otro, hola chico interesante, me lo imagino entrando al día siguiente en su trabajo con una sonrisa buscada de chico interesante, saludando a la gente, a sus compañeras acentuando la sonrisa, si, ya se que soy interesante, buenos días, sonrisa enseñando dientes blancos, porque los chicos interesantes tienen los dientes blancos,no?.
Y esto me ha echo pensar sobre la belleza y la idea de ella que tiene cada uno de nosotros. Porque la belleza es plural, o sea, cada uno la puede ver en una persona o sitio diferente, es democrática, pues todos podemos opinar y no tenemos porque estar de acuerdo en un canon típico. Lo que a mi me parece bello a otro le puede resultar indiferente, bonito, vale-tiene-un-punto o simplemente interesante, jeje, y esto se superlativa al hablar de la belleza en las personas, hablando de la belleza física, y alguien que a mi me parece bella o guapa (aunque yo suelo superlativizar y decir guapísima) a otro le puede parecer alguien normal, sin destacar. Recientemente me pasaba con una chica que para mi es realmente bella, guapísima o realmente atractiva (hoy no escatimo adjetivos), a mis amigos les parecía alguien del montón, alguno me daba el resultado de su escala personal y la catalogaba de 4-5, así que está claro que cada uno tiene un ideal de balleza o una idea como diría Platón. Esto es bueno para todos, pues si todos pensáramos igual la belleza estaría acotada, y así nos decepcionaríamos si no la consiguieramos, y los que se quedaran fuera de los bellos serían los parias, los indeseados, los padres ...., no, mejor no sigo por ahí.
Y adjetivando la belleza tambien todos somos diferentes, aunque aquí si que puede haber más consenso. Una chica guapa, guapa a secas puede tener muchos matices, aquí si que puede haber diversas opiniones, bueno, a todos nos gusta Scarlett Johanson o Elle McPherson, pero despues ya se puede discutir. Pero una tía que está buena no tiene mucha discusión, está buena o no lo está, los matices pueden llegar al buscar un segundo adjetivo. Tambien está el pivón, como que está buena pero en superlativo, a ver, algo más, el pivón necesita tener curvas, si, el pivón raya la exhuberancia, y el pivón sabe que lo es. Tenemos tambien las chicas con morbo, aquí debemos buscar alguna característica física especial, no, que sea bizca no vale,jajaja, a ver en serio, una verruga, un lunar, unos ojos achinados, unos pechos erguidos y con volumen, unos labios carnosos, pues eso una característica física que la haga destacar, eso es lo que provoca el morbo. Y entre mis amigos últimamente está de moda una nueva definición, la Frenando Torres, que es una chica que de lejos o aprimera vista promete mucho pero despues se queda en ná.Bueno, en mis amigos basé todas las descripciones, pues estos adjetivos son desde el punto de vista masculino, el femenino es un punto de vista más práctico y a veces raya el desagravio.
Y esto me ha echo pensar sobre la belleza y la idea de ella que tiene cada uno de nosotros. Porque la belleza es plural, o sea, cada uno la puede ver en una persona o sitio diferente, es democrática, pues todos podemos opinar y no tenemos porque estar de acuerdo en un canon típico. Lo que a mi me parece bello a otro le puede resultar indiferente, bonito, vale-tiene-un-punto o simplemente interesante, jeje, y esto se superlativa al hablar de la belleza en las personas, hablando de la belleza física, y alguien que a mi me parece bella o guapa (aunque yo suelo superlativizar y decir guapísima) a otro le puede parecer alguien normal, sin destacar. Recientemente me pasaba con una chica que para mi es realmente bella, guapísima o realmente atractiva (hoy no escatimo adjetivos), a mis amigos les parecía alguien del montón, alguno me daba el resultado de su escala personal y la catalogaba de 4-5, así que está claro que cada uno tiene un ideal de balleza o una idea como diría Platón. Esto es bueno para todos, pues si todos pensáramos igual la belleza estaría acotada, y así nos decepcionaríamos si no la consiguieramos, y los que se quedaran fuera de los bellos serían los parias, los indeseados, los padres ...., no, mejor no sigo por ahí.
Y adjetivando la belleza tambien todos somos diferentes, aunque aquí si que puede haber más consenso. Una chica guapa, guapa a secas puede tener muchos matices, aquí si que puede haber diversas opiniones, bueno, a todos nos gusta Scarlett Johanson o Elle McPherson, pero despues ya se puede discutir. Pero una tía que está buena no tiene mucha discusión, está buena o no lo está, los matices pueden llegar al buscar un segundo adjetivo. Tambien está el pivón, como que está buena pero en superlativo, a ver, algo más, el pivón necesita tener curvas, si, el pivón raya la exhuberancia, y el pivón sabe que lo es. Tenemos tambien las chicas con morbo, aquí debemos buscar alguna característica física especial, no, que sea bizca no vale,jajaja, a ver en serio, una verruga, un lunar, unos ojos achinados, unos pechos erguidos y con volumen, unos labios carnosos, pues eso una característica física que la haga destacar, eso es lo que provoca el morbo. Y entre mis amigos últimamente está de moda una nueva definición, la Frenando Torres, que es una chica que de lejos o aprimera vista promete mucho pero despues se queda en ná.Bueno, en mis amigos basé todas las descripciones, pues estos adjetivos son desde el punto de vista masculino, el femenino es un punto de vista más práctico y a veces raya el desagravio.
Sentimintos y comercio
Tras una mañana algo distraida, un lunes muy lunes como digo yo, visitando clientes bajo la lluvia y pensando, como siempre, en mis cosas, he ido asociando las similitudes entre las relaciones con los clientes y con las demás personas, encontrándo paralelismos en muchos casos, y ahí van algunos de ellos:
-Fidelidad:Existen clientes fieles, pocos, así como hay relaciones fieles.
-Interés:Hay clientes que sólo te compran por algún interés en concreto (otros productos que sólo tú vendes, estar sin mercancías, algún favor que necesitan,..), también hay relaciones basadas en el interés, y quizá más de las que uno piensa.
-por sorpresa:Hay clientes que logras venderle un día que ni tú te lo esperas, porque si, porque hoy es jueves, porque hoy están contentos,..., y tambien surgen relaciones que no cuentas con ellas, pero tanto unos como otras no son duraderas.
-Por cansancio:Hay clientes que acabas vendiendole por aburrimiento, por constancia, por no decaer, tambien existen relaciones que son así, tanto va el cántaro a la fuente...
-Flechazo:Hay clientes con los que desde el primer momento hay una química especial, feeling, te puedes pasar horas hablando con ellos sin intentar venderles nada porque el producto ya está vendido de antemano, los otros flechazos tambien existen, aunque creo que menos de lo que nos creemos.
Platónicas:Ese cliente que nos gustaría tener pero que se nos antoja imposible, por su volumen de negocio casi siempre, las otras relaciones platónicas son conocidas y demasiado frecuentes quizá.
Ocasionales:Ese cliente que pierdes, recuperas, vuelves a perder y sabes que nunca te cerrará la puerta, tambien hay relaciones que son como el Guadiana, o que son solamente encuentros de mutuo acuerdo salteados en el tiempo.
Obsesivas:El cliente que te quieres ganar a toda costa, que sueñas con él, como venderle, que te hace fumar de los nervios antes de cada encuentro, que piensas más en él que en tu vida, en las otras relaciones la obsesión tambien es mala compañera, siempre.
Celosas:Ese cliente que te compra a ti para que no le vendas a su competencia, que siempre desconfía de que les des mejor precio a los demás que a él, y en las otras relaciones ya sabemos lo malos que son los celos, y lo poco que ayudan a ver la realidad tal y como es.
Fetichistas:Hay clientes que te compran algo sólo por el morbo de ser los primeros, por que es un producto que piensan que les dará caché, por venir de muy lejos, por el envase, ...., y tambien hay relaciones que funcionan o nacen por ese mismo ánimo morboso, la ropa, algún complemento, el coche, algún detalle físico,.., estas relaciones suelen tener fecha de caducidad, pues una vez conseguido el producto o la persona deseada la falta de novedad hace perder el encanto y el interés.
Algunas coincidencias más habrá, pero hoy se me quedan en el tintero. Es curioso lo bien que me lo he pasado pensando en los ejemplos que conozco y que me afectan o incluyen a mi, si es que a veces hacemos el mundo tan complejo y sin necesidad de ello que dan ganas de l¿lorar?, ¿reir?, ¿dejarlo atrás?, ¿darle la vuelta?, no se, pero a mi me entran ganas de cambiarlo.
-Fidelidad:Existen clientes fieles, pocos, así como hay relaciones fieles.
-Interés:Hay clientes que sólo te compran por algún interés en concreto (otros productos que sólo tú vendes, estar sin mercancías, algún favor que necesitan,..), también hay relaciones basadas en el interés, y quizá más de las que uno piensa.
-por sorpresa:Hay clientes que logras venderle un día que ni tú te lo esperas, porque si, porque hoy es jueves, porque hoy están contentos,..., y tambien surgen relaciones que no cuentas con ellas, pero tanto unos como otras no son duraderas.
-Por cansancio:Hay clientes que acabas vendiendole por aburrimiento, por constancia, por no decaer, tambien existen relaciones que son así, tanto va el cántaro a la fuente...
-Flechazo:Hay clientes con los que desde el primer momento hay una química especial, feeling, te puedes pasar horas hablando con ellos sin intentar venderles nada porque el producto ya está vendido de antemano, los otros flechazos tambien existen, aunque creo que menos de lo que nos creemos.
Platónicas:Ese cliente que nos gustaría tener pero que se nos antoja imposible, por su volumen de negocio casi siempre, las otras relaciones platónicas son conocidas y demasiado frecuentes quizá.
Ocasionales:Ese cliente que pierdes, recuperas, vuelves a perder y sabes que nunca te cerrará la puerta, tambien hay relaciones que son como el Guadiana, o que son solamente encuentros de mutuo acuerdo salteados en el tiempo.
Obsesivas:El cliente que te quieres ganar a toda costa, que sueñas con él, como venderle, que te hace fumar de los nervios antes de cada encuentro, que piensas más en él que en tu vida, en las otras relaciones la obsesión tambien es mala compañera, siempre.
Celosas:Ese cliente que te compra a ti para que no le vendas a su competencia, que siempre desconfía de que les des mejor precio a los demás que a él, y en las otras relaciones ya sabemos lo malos que son los celos, y lo poco que ayudan a ver la realidad tal y como es.
Fetichistas:Hay clientes que te compran algo sólo por el morbo de ser los primeros, por que es un producto que piensan que les dará caché, por venir de muy lejos, por el envase, ...., y tambien hay relaciones que funcionan o nacen por ese mismo ánimo morboso, la ropa, algún complemento, el coche, algún detalle físico,.., estas relaciones suelen tener fecha de caducidad, pues una vez conseguido el producto o la persona deseada la falta de novedad hace perder el encanto y el interés.
Algunas coincidencias más habrá, pero hoy se me quedan en el tintero. Es curioso lo bien que me lo he pasado pensando en los ejemplos que conozco y que me afectan o incluyen a mi, si es que a veces hacemos el mundo tan complejo y sin necesidad de ello que dan ganas de l¿lorar?, ¿reir?, ¿dejarlo atrás?, ¿darle la vuelta?, no se, pero a mi me entran ganas de cambiarlo.
Recuerdos de A
Estos días me llegó el comentario de que una antigua amiga se casaba, y me hizo pensar en la época en la que la conocí y en una bobada que hicimos borrachos un día que sirvió para que tanto sus amigas como mis amigos se rieran durante algún tiempo.
La conocí cuando estudiaba, en otra ciudad, aunque curiosamente eramos de la misma ciudad y ella era sobrina de una amiga de mi madre, una noche de tantas que salía de copas y simpre pasaba algo. Fue un sábado, estaba yo con un amigo y ella con otra amiga, en un local dónde prácticamente no quedaba nadie más, y bueno en esa época sólo se salía a ligar y la cosa estaba cantada, a por ellas nos fuimos. A mi la que me gustaba era ella, pero calibre mal los movimientos y me encontré con su amiga, y ná, pues de vacío no me iba a ir, y menos si mi compañero de piso pillaba, así que comencé a hablar con su amiga y así el local cerró y decidimos ir a otro andando un poco. De camino yo iba más atento a la conversación de los otros dos que a lo que la chica que iba conmigo me decía, y así fuí descubriendo que vivía cerca de mi abuela, que fuimos compañeros de catequesis aunque en distinto grupo, y así llegamos al otro local. Una vez allí conseguí cambiar de pareja, y quedarme a solas con ella, estuvimos hablando bastante tiempo y ella me fue contando cosas bastante personales hasta que en un determinado momento se echó a llorar, desahogándose y contándome que era muy promiscua, que se acostaba con todos los tíos que le entraban y cosas por el estilo, decidimos irnos y por el camino a su piso dijo que como fuera muy bueno con ella me iba a hacer una mamada que no olvidaría, yo (debo ser tonto, pero soy así) le dije que lo mejor es que se fuera a dormir y me despedí con un beso en la frente y una sensación de idiota por haber rechazado un polvo fácil.
Otras noches la volví a encontrar y cada vez pasábamos más tiempo juntos, sus amigas se acabaron enrollando con amigos mios y así acabábamos las noches hablando horas y horas, ella hablaba sin parar, me contaba cosas de su vida, de su familia y los problemas que tenía, sus sueños, su promiscuidad, su fama de puta, y yo la dejaba hablar y acabábamos en cualquier portal ella tirada en mi regazo y yo abrazándola con una ternura que solo ella sacaba de mi; una noche me pidió que durmiera con ella que se sentía muy sola y necesitaba que la abrazase, y así pasamos horas abrazados antes de quedarnos dormidos. Las noches se sucedieron y en una de ellas pasó lo que tenía que pasar, en un portal, en mi regazo, una caricia, nos miramos a los ojos un minuto o diez, y nos dimos un beso, un beso lento, dulce y tierno, la noche acabó en mi piso haciendo el amor fogosamente (llevábamos tiempo necesiténdolo) y sin dormir, pues se nos hizo de día y ella tenía clase a las diez. Seguímos con nuestras charlas en los portales fuera de los bares donde estaban nuestros amigos, y un día, en pleno apogeo alcohólico en mi mente, me salta una lucecita en mi cabeza, y le suelto: cásate conmigo, apenas hubo risas, porque me debió ver la cara tan en serio que se puso sería ella tambien (tambien estaba borracha) y me dice si, hoy, ahora. Y esta es la parte coñera de la historia, nos fuimos a la catedral de la ciudad en cuestión, eran sobre las 7 de la mañana, llegamos, yo tó decidío, entro, ella me sigue a unos metros, me acerco a un cura que había por allí y se lo suelto, queremos casarnos ahora. Cara de mala leche en el ministro del señor, no lo gustó la idea y nos echó del santo recinto con pocas palabras y sin montar ningún numerito, cosa que es de agradecer debido a nuestro estado de lamantable borrachera tonta.
Seguimos nuestra relación durante los meses que tardó en acabar el curso, yo dejé ese año los estudios, pues tanta fiesta resultaba calamitosa en mis evaluaciones, y al llegar el verano promesas de vernos en nuestra ciudad, coincidimos alguna noche, nos volvimos a enrollar, pero ya nada fue lo mismo, yo me enrollé con otra chica, ella dejó de ser tan promiscua y cojió novio, pero cuando nos mirábamos en culaquier sitio siempre echábamos un rato largo hablando, para desespera´ción de la gente que venía con nosotros ( a mi una vez unos amigos me dejaron tirado y se fueron), y ella simpre me decía que yo fuera la persona que mejor la había trtado en su vida y que la había enseñado a quererse a si misma. La relación con ese chico fue adelante, con el tiempo se fueron a vivir juntos, y ahora se casan, yo ahora escribiendo estas líneas me alegro mucho por ella, porque se lo mal que lo pasó durante ciertos años de su vida y porque ella a mi tambien me hizo pasar unos meses maravillosos llenos de cariño y de comprensión, nos ayudamos a superar los malos momentos, aunque yo escuchar más que hablara yo tambien necesitaba alguien a quien abrazar, y ella tambien lo entendió.
La conocí cuando estudiaba, en otra ciudad, aunque curiosamente eramos de la misma ciudad y ella era sobrina de una amiga de mi madre, una noche de tantas que salía de copas y simpre pasaba algo. Fue un sábado, estaba yo con un amigo y ella con otra amiga, en un local dónde prácticamente no quedaba nadie más, y bueno en esa época sólo se salía a ligar y la cosa estaba cantada, a por ellas nos fuimos. A mi la que me gustaba era ella, pero calibre mal los movimientos y me encontré con su amiga, y ná, pues de vacío no me iba a ir, y menos si mi compañero de piso pillaba, así que comencé a hablar con su amiga y así el local cerró y decidimos ir a otro andando un poco. De camino yo iba más atento a la conversación de los otros dos que a lo que la chica que iba conmigo me decía, y así fuí descubriendo que vivía cerca de mi abuela, que fuimos compañeros de catequesis aunque en distinto grupo, y así llegamos al otro local. Una vez allí conseguí cambiar de pareja, y quedarme a solas con ella, estuvimos hablando bastante tiempo y ella me fue contando cosas bastante personales hasta que en un determinado momento se echó a llorar, desahogándose y contándome que era muy promiscua, que se acostaba con todos los tíos que le entraban y cosas por el estilo, decidimos irnos y por el camino a su piso dijo que como fuera muy bueno con ella me iba a hacer una mamada que no olvidaría, yo (debo ser tonto, pero soy así) le dije que lo mejor es que se fuera a dormir y me despedí con un beso en la frente y una sensación de idiota por haber rechazado un polvo fácil.
Otras noches la volví a encontrar y cada vez pasábamos más tiempo juntos, sus amigas se acabaron enrollando con amigos mios y así acabábamos las noches hablando horas y horas, ella hablaba sin parar, me contaba cosas de su vida, de su familia y los problemas que tenía, sus sueños, su promiscuidad, su fama de puta, y yo la dejaba hablar y acabábamos en cualquier portal ella tirada en mi regazo y yo abrazándola con una ternura que solo ella sacaba de mi; una noche me pidió que durmiera con ella que se sentía muy sola y necesitaba que la abrazase, y así pasamos horas abrazados antes de quedarnos dormidos. Las noches se sucedieron y en una de ellas pasó lo que tenía que pasar, en un portal, en mi regazo, una caricia, nos miramos a los ojos un minuto o diez, y nos dimos un beso, un beso lento, dulce y tierno, la noche acabó en mi piso haciendo el amor fogosamente (llevábamos tiempo necesiténdolo) y sin dormir, pues se nos hizo de día y ella tenía clase a las diez. Seguímos con nuestras charlas en los portales fuera de los bares donde estaban nuestros amigos, y un día, en pleno apogeo alcohólico en mi mente, me salta una lucecita en mi cabeza, y le suelto: cásate conmigo, apenas hubo risas, porque me debió ver la cara tan en serio que se puso sería ella tambien (tambien estaba borracha) y me dice si, hoy, ahora. Y esta es la parte coñera de la historia, nos fuimos a la catedral de la ciudad en cuestión, eran sobre las 7 de la mañana, llegamos, yo tó decidío, entro, ella me sigue a unos metros, me acerco a un cura que había por allí y se lo suelto, queremos casarnos ahora. Cara de mala leche en el ministro del señor, no lo gustó la idea y nos echó del santo recinto con pocas palabras y sin montar ningún numerito, cosa que es de agradecer debido a nuestro estado de lamantable borrachera tonta.
Seguimos nuestra relación durante los meses que tardó en acabar el curso, yo dejé ese año los estudios, pues tanta fiesta resultaba calamitosa en mis evaluaciones, y al llegar el verano promesas de vernos en nuestra ciudad, coincidimos alguna noche, nos volvimos a enrollar, pero ya nada fue lo mismo, yo me enrollé con otra chica, ella dejó de ser tan promiscua y cojió novio, pero cuando nos mirábamos en culaquier sitio siempre echábamos un rato largo hablando, para desespera´ción de la gente que venía con nosotros ( a mi una vez unos amigos me dejaron tirado y se fueron), y ella simpre me decía que yo fuera la persona que mejor la había trtado en su vida y que la había enseñado a quererse a si misma. La relación con ese chico fue adelante, con el tiempo se fueron a vivir juntos, y ahora se casan, yo ahora escribiendo estas líneas me alegro mucho por ella, porque se lo mal que lo pasó durante ciertos años de su vida y porque ella a mi tambien me hizo pasar unos meses maravillosos llenos de cariño y de comprensión, nos ayudamos a superar los malos momentos, aunque yo escuchar más que hablara yo tambien necesitaba alguien a quien abrazar, y ella tambien lo entendió.
Un Cobarde al Desnudo
Ya decía yo que este otoño se me antojaba triste y desagradable. Sigo con la sensación de que se me ha robado un fin de semana de verano, o una semana entera leñe, que bien me la merecía, y ya estamos en octubre.
Bueno, vamos al tema que me lío y me pongo de mala uva con esto de las estaciones. Mi cobardía, esa que me lleva por la calle de la amargura, paseando primero por los números pares y despues por los impares, esa que solo me causa desgracias y que me atenaza el corazón y la cabeza, que me impide pensar y hablar cuando quiero, esa me ha llevado a mi estado actual de hundimiento y desolación.
Hace algunos meses pensaba que me gustaban dos chicas, vamos que no me decidía por ninguna, pero ahora me he dado cuenta de que estaba engañado, estaba enamorado de una pero era incapaz de hablar con ella y cuanto menos decírselo. Con la otra tenía más contacto, salíamos mucho juntos, quedábamos bastante, pasaba mucho tiempo en su casa, y ese roce lo confundí con amor, y cuando los demás pensaban que lo nuestro iba para pareja yo me fuí dando cuenta de que no había más cera de la que ardía, éramos amigos pero no tendríamos futuro como pareja, éramos demasiado iguales. Pese a ello una noche lo intenté con ella pero me di cuenta de que la que me gustaba era la otra, y antes de meter más la pata nos reímos de la situación y la acompañe a su casa dando un largo paseo(uy, que bonito quedó esto).
Pero con la otra era incapaz de hablar más de dos palabras, me atoraba y no me salían las palabras, conforme fue pasndo el tiempo la fuí viendo menos, pero no podía dejar de pensar en ella. Fuí un cobarde y por eso no tengo perdón, y lo peor es que no tengo remedio, porque esto ya me ha pasado antes, cuando alguien me gusta mucho soy incapaz de mostrarme tal como soy, de hablar normalmente con ella, de ...., de ser normal, leñe.
A las dos las perdí por distintos motivos, incluso me han comentado que se han mudado de ciudad e incluso de país una de ellas, y así estoy ahora aquí dándome lástima de mi mismo y sintiéndome vacío y cobarde, aunque parezca ridículo realmente estoy afectado por no haber sido capaz de por lo menos hablarle a quien realmente me importaba. Ayer incluso viendo una peli se me salió una lagrimita, y con mi estado de nostálgico y romanticón me he puesto a bajar Beautiful Girls, necesito volver a ver esa escena del pianista cantando Sweet Caroline otra vez, y otra lagrimita caerá.
P.D. :La canción de Raphael me gusta, y sobre todo me gusta su forma de cantar, sintiéndolo, viviendo lo que dice, dándolo todo en cada canción. Y la canción ahora me viene que ni pintá.





