Mi mono y yo

No hubo día en estos tres meses que llevo sin fumar que no me apeteciera comprar unos cigarros. Ni el deporte, ni beber muchos líquidos, ni los cambios de hábitos y rutinas, nada me ha servido para eliminar esa ansiedad de nicotina. Había escuchado que lo peor eran los primeros dos días, no en mi caso; la primera semana, ahi si que tuve un momento de debilidad fuerte; que despues de 15 días ya no tenías ganas de fumar, ufff, muchas más que los primeros días; que con el deporte eliminas la ansiedad, no!, me macahaco hasta la extenuación, entre 4 o 5 veces por semana corro unos 7 kilómetros, cuando voy a la playa nado hasta que me agoto y despues vuelvo poco a poco a la costa, flexiones, abdominales,..; que al comer más por la ansiedad engordaría,..., pos con tanto ejercicio no como mucho, incluso menos que cuando fumaba, excepto los desayunos porque ahora me despierto con hambre todos los días, pero casi no ceno y con tanto líquido que bebo tengo el estómago lleno a la hora de cenar y apenas como nada, eso si, 5 kilos he subido y no se como, que el último vaquero que me compre ya no me entra; que ahorraria dinero,..., pos no, para satisfacer a mi parte hedonista de la perdida de nicotina, mis compras han aumentado en gasto, zumos caros, muchísima fruta (y mira que esta cara la fruta), más zapatillas para correr, camisetas nuevas,...., no hay semana en la que no compre algo de ropa,.., bueno, que sea por el bien del comercio local por lo menos.
Y en esas estoy, con unas ganas de bajar a comprarme un paquete de cigarros tremendas, una tarde nublada, lloviendo a pocos y fastidiando la posibilidad de bajar a la playa, un disco de jazz latino sonando y nada que hacer a esta hora hasta que los vampiros se despierten.
Deica





