VASOS NO COMUNICANTES
"Bueno es saber que los vasos nos sirven para beber; lo malo es que no sabemos para qué sirve la sed", y los bares siguen llenos de gente, las palabras se desparraman sobre las barras, los ojos se tornan antorchas de frustraciones irrealizadas, y los saludos forman parte del guión. Tenemos claro que la noche es para salir de copas, pero seguimos sin saber lo que buscamos, porque todas esas prisas y locuras varias que en la penumbra se cometen no indican otra cosa sino ansiedad, necesidad, pero, ¿de qué?. Charlas que no son conversaciones, frios besos de saludo, apretones de manos vacios, realmente no nos interesa conocer a nadie, nuestro fin es otro, y nuestro egoísmo nos lo recuerda antes de cada trago a la copa. Buscamos el fácil reconocimiento a nuestras gracietas, una noche de sexo desbordante, la evasión de nuestros vacios internos por unas horas en las que no somos los dóciles empleados a jornada completa de lunes a viernes, nos escondemos tras una o más drogas haciendo cola para no despertar. Pretendemos ser el centro de la noche, hablamos tanto y tan sinsentido que no nos paramos a escuchar, vemos sin mirar más allá de lo que no nos pretenden esconder, aplazamos siempre lo necesario por atender a lo urgente, disfrazamos las formas prostituyendonos por una efímera gloria que como la canela puede ser dulce y amarga a la vez. "Nunca traces tu frontera, ni cuides de tu perfil; todo eso es cosa de fuera". Tratemos de conocer más que de convencer, escuchemos lo que nos digan antes de responder, abramos más los ojos para conocer lo que hay más allá de nosotros, que tras cada noche viene otra mañana y por mucha prisa que tengamos los jueves siempre estarán antes que los viernes. 




