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CENANDO CON AUDREY
Desayunando en Tiffany´s y cenando en casa, los sueños se confunden con la realidad.
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Sindicación
 
LA NOCHE PERFECTA, LA HORA IDEAL
Primero hago una llamada que sorprende, me dice hablamos despues que tengo que ver que hacen ellas, luego la llamada que es ya esperada, hola, ya habia quedado para cenar, nos vemos despues, vale, espero noticias. Despues, tiempo para mi, cena, ducha y afeitado, solo en casa, música de Marvin Gaye, y cigarros que se evaporan. Se acerca la hora, comienza el ritual, poco a poco me voy vistiendo, con calma, gustándome, sintiendo placer al hacerlo, todo en orden, todo conjuntado, me perfumo casi acariciándome, y estreno el jersey recien comprado esta tarde. El último toque, pelo engominado ligeramente y levemente ondulado el flequillo, crema hidratante para la cara y la mejor de las sonrisas busco ante el espejo, la primera parte ha rematado perfecta, y justo a tiempo, suena el teléfono y , hola, dónde quedamos, todo marcha bien; último cigarro, última canción, sonrisa permanente, y caramelo de menta, para salir de casa.


Elsitio es cerca, bajo andando, con un caminar decidido, pero no rápido, seguro de mi mismo, sintiéndome observado, mi cara alegre debe resultar algo rara en las noches de otoño, llego al bar sabiendo que me sobran cinco minutos, busco alguien conocido con la mirada, no hay nadie, me acerco a la barra, y hablo algo con el camarero, pido una copa, y tras una estudiada búsqueda, decido dónde sentarme. Aunque lo parezca, el sitio donde nos sentamos no es casual, descarto cerca de la puerta, por estar demasiado al descubierto, así me cubro de muchos saludos innecesarios, el fondo está cerca de los baños, tambien saludos, y trafico intenso, las zonas recogidas, demasiado íntimas, si no hay ya cierta complicidad puede resultar algo incómodo al principio, me decanto por una mesa que está vacia en medio del bar, junto a la pared, ni cerca ni lejos de la barra, que no ofrece ni publicidad ni anonimato. Me acerco a sentarme, dónde, no lo dudo, silla contra la pared, a resguardo de la gente de la entrada, de espaldas a la puerta, para ser encontrado, sorprendido, y no estar sólo mirando a la puerta esperando que alguien aparezca, le doy el primer sorbo a la copa, enciendo un cigarro más, y me pongo a hurgar en el móvil, para distraerme un poco, y que no se me note tenso. De vez en cuando levanto la vista, pasan diez minutos, pero hoy me siento cómodo, no me entra la típica ansiedad, pasaría por casa a ponerse perfecta, porque esa es su mayor cualidad, la perfección, que alcanza cotas insuperables en su pelo, bueno, acabo el cigarro, doy otro sorbo a la copa y releo los últimos mensajes. Hola, qué tal, hola, bien,siéntate por favor, ........, comienzo de la segunda parte.
No