CORAZON AMORDAZADO

Llora el corazón con cada palabra callada, con los sentimientos que lo llenan escondidos sin poder hablar, con la cobardía de los labios, llora por no poder ser el un hombre, si, sólo un hombre para poder así decir lo que ahora no puede, para poder así hacer lo que quiere y debe. Guarda imágenes que serán recuerdos, para castigarse cada noche, con el último cigarro del día, con la primera vuelta en la cama, antes del primer sueño, en cada hora no dormida recuerda que no es un hombre y como él bien sabe nunca lo será. Vive por no dejar de hacerlo, y no quiere ir al cielo si sabe que allí no va a encontrar esa mirada dulce, esa medio sonrisa permanente, esa forma de andar sin tocar el aire que sabe que es real, pero no eterna; sueña con cada canción, la busca en los coches que se cruza por la carretera, en las calles que murmullan pero no hablan, en los días sin color, en cada hora de las noches por acabar, pero nunca encuentra lo que no puede encontrar, "quiere y no puede, lo sabe y llora". Y en cada sombra ve una silueta negra, en cada silencio escucha una canción, en cada canción canta por no querer hablar, echando palabras al aire por boca de otro que no puede ser él. Cuando no la ve no pasa el tiempo, y los cigarros no saben igual, busca y no encuentra lo que no sabe encontrar, la sonrisa, la mirada, la sombra o el recuerdo de lo que no sabe nombrar, se acomoda en la silla y prefiere dejar de callar antes de volver a llorar.





