AMOR QUE NO LO FUE
El viernes pasado me encontré en la calle con una antigua amiga, bueno la miré y ella no quiso mirarme, esquivandome la mirada, ante lo que yo, antes de pasar delante de ella, opté por subir al coche que tenía aparcado en doble fila y no hacerla pasar por un trago que parecía no le iba a agradar.
Fuimos grandes amigos, nos confiabamos todos nuestros secretos, todas nuestras decepciones, todo lo que sentíamos lo compartíamos. Yo la conocí cuando ella salía con uno de mis mejores amigos, y al poco tiempo yo comencé a salir con su mejor amiga, lo mio no duró mucho, pero ella siempre estaba a mi lado cundo necesitaba hablar, porque yo me deahoga mejor con las mujeres, saben escuchar , algo de lo que los hombres carecemos.
Pasó el tiempo y nuestra amistad siguió creciendo, yo la visitaba en la ciudad en la que ella estudiaba, ella me visitaba a mi, lo dejó con mi amigo, y cada vez quedábamos más a menudo. Una noche de fin de año, con la felicidad, las drogas, el alcohol, los vestidos, no sé..., pero acabamos enrollados, muy bonito todo pero no estábamos preparados para eso. La noche de reyes volvió a suceder, ya no tan romántico, era más una manera de saciar nuestros vacíos afectivos, necesitábamos cariño y nos lo podíamos regalar el uno al otro.
Ella volvió a encontrar pareja, pero seguiamos quedando a menudo, se cansó de su novio, cambió de ambientes y pasamos un par de años casi sin vernos. Pero una noche que yo estaba de cena de un cursillo, salí por sitios por los que no iba nunca, y coincidimos, yo quería escabullirme de esa gente, ella quería escapar de sus amigas y de unos tíos que las daban la paliza. Nos necesitábamos y nos volvimos a enrollar, sexo y sólo sexo, esto se repitió esporádicamente durante una temporada, despùes nos vovimos a alejar, algun café, alguna noche de copas, poco más.
Pasaron unos pocos meses, y comenzamos a coincidir muchas noches, ella, yo, mis amigos, sus amigas, de vez en cuando nos dábamos un homenaje y acabábamos la noche en su piso o en mi coche. Volvió otra época de muchos cafés, cervezas y copas, pero alguna vez que yo intentaba acercarme para intimar, me rechazaba, comenzó a hacer comentarios sobre nuestra edad, las necesidades de cada uno, la vida en pareja, independizarme,..., incluso un día estaba a punto de hablarme de las ganas de tener un hijo, pero yo la paré antes de que lo dijera, pero pensar lo pensaba. Despues de esas semanas comencé a rehuirla, me sentia presionado sin tener porque, pues ella y yo sólo éramos amigos, no podía pensar en ella como pareja, y mucho menos en tener hijos. Y poco a poco nos fuimos alejando.

Quedábamos alguna que otra vez, pero muy de cuando en cuando, y las conversaciones llegaban a ser tediosas, ella no parecía querer escuchar lo que yo le decía, y cuando hablaba, se notaba que lo que decía no era lo que necesitaba decir, y así pasaron otros meses sin vernos. La siguiente vez que coincidimos, yo estaba en una etapa de bajón, había pasado por una época de muchos cuelgues y muchos paraisos de alquiler, necesitaba anclarme a tierra de cualquier forma. Me pareció bien coincidir en un pueblo dónde iba a pasar unos días de fiesta, cuando nos encontramos yo la encontraba rara, y sus amigas parecian protejerla de mi, era algo extraño, hasta que por la noche saliendo caí en la cuenta de que tenía novio y estaba allí. Ella no me lo quiso decir, y cuando se fue se despidió como si cada uno nos fueramos a un continente distinto, y en los días siguientes yo me sentí dolido, como si alguien me hubiera dejado, no sé, me fastidió perder lo que podía ser un salvavidas para mi.
Desde aquella no nos volvimos a ver, sé que ella sigue con su novio y poco más, y ella de mi poco sabrá. Por eso el pasado viernes me hizo gracia que no me quisiera mirar para no saludarme, y yo me fui hacia mi coche con una sonrisa en la boca, una sonrisa de saberme anclado a la tierra, de saberme seguro, y de verla agarrarse fuertemente a su novio como para demostrarme que tiene alguien que la quiere. Me pareció que esa demostración de hembra dominante pretendia resarcir ciertos momentos en los que yo no le pude o quise dar lo que ella buscaba, pero lo cierto es que no me importó lo más mínimo, yo vivo un buen momento de mi vida, aunque no tenga pareja estoy a gusto conmigo mismo, y es algo que llevaba años sin sentir.
Y este domingo de tarde otoñal y pequeñas gotas de agua, he visto una preciosa película que me hizo pensar en esto, pues el viernes no le di importancia alguna. Pues en la película los amores no eran nunca correspondidos, porque eran superados por el egoísmo de los personajes, eso es algo que pasa nucho y duele más, cuando queremos a alguien ese alguien no nos quiere o puede dar el amor que nosotros necesitamos sentir, y cuando alguien nos lo pide puede que nosotros no estemos preparados para dárselo, y la vida sigue girando, y el amor ¿a dónde irá?.
P.D.- La peli es 2046. Si podeis verla que es impresionante.
Fuimos grandes amigos, nos confiabamos todos nuestros secretos, todas nuestras decepciones, todo lo que sentíamos lo compartíamos. Yo la conocí cuando ella salía con uno de mis mejores amigos, y al poco tiempo yo comencé a salir con su mejor amiga, lo mio no duró mucho, pero ella siempre estaba a mi lado cundo necesitaba hablar, porque yo me deahoga mejor con las mujeres, saben escuchar , algo de lo que los hombres carecemos.
Pasó el tiempo y nuestra amistad siguió creciendo, yo la visitaba en la ciudad en la que ella estudiaba, ella me visitaba a mi, lo dejó con mi amigo, y cada vez quedábamos más a menudo. Una noche de fin de año, con la felicidad, las drogas, el alcohol, los vestidos, no sé..., pero acabamos enrollados, muy bonito todo pero no estábamos preparados para eso. La noche de reyes volvió a suceder, ya no tan romántico, era más una manera de saciar nuestros vacíos afectivos, necesitábamos cariño y nos lo podíamos regalar el uno al otro.
Ella volvió a encontrar pareja, pero seguiamos quedando a menudo, se cansó de su novio, cambió de ambientes y pasamos un par de años casi sin vernos. Pero una noche que yo estaba de cena de un cursillo, salí por sitios por los que no iba nunca, y coincidimos, yo quería escabullirme de esa gente, ella quería escapar de sus amigas y de unos tíos que las daban la paliza. Nos necesitábamos y nos volvimos a enrollar, sexo y sólo sexo, esto se repitió esporádicamente durante una temporada, despùes nos vovimos a alejar, algun café, alguna noche de copas, poco más.
Pasaron unos pocos meses, y comenzamos a coincidir muchas noches, ella, yo, mis amigos, sus amigas, de vez en cuando nos dábamos un homenaje y acabábamos la noche en su piso o en mi coche. Volvió otra época de muchos cafés, cervezas y copas, pero alguna vez que yo intentaba acercarme para intimar, me rechazaba, comenzó a hacer comentarios sobre nuestra edad, las necesidades de cada uno, la vida en pareja, independizarme,..., incluso un día estaba a punto de hablarme de las ganas de tener un hijo, pero yo la paré antes de que lo dijera, pero pensar lo pensaba. Despues de esas semanas comencé a rehuirla, me sentia presionado sin tener porque, pues ella y yo sólo éramos amigos, no podía pensar en ella como pareja, y mucho menos en tener hijos. Y poco a poco nos fuimos alejando.

Quedábamos alguna que otra vez, pero muy de cuando en cuando, y las conversaciones llegaban a ser tediosas, ella no parecía querer escuchar lo que yo le decía, y cuando hablaba, se notaba que lo que decía no era lo que necesitaba decir, y así pasaron otros meses sin vernos. La siguiente vez que coincidimos, yo estaba en una etapa de bajón, había pasado por una época de muchos cuelgues y muchos paraisos de alquiler, necesitaba anclarme a tierra de cualquier forma. Me pareció bien coincidir en un pueblo dónde iba a pasar unos días de fiesta, cuando nos encontramos yo la encontraba rara, y sus amigas parecian protejerla de mi, era algo extraño, hasta que por la noche saliendo caí en la cuenta de que tenía novio y estaba allí. Ella no me lo quiso decir, y cuando se fue se despidió como si cada uno nos fueramos a un continente distinto, y en los días siguientes yo me sentí dolido, como si alguien me hubiera dejado, no sé, me fastidió perder lo que podía ser un salvavidas para mi.
Desde aquella no nos volvimos a ver, sé que ella sigue con su novio y poco más, y ella de mi poco sabrá. Por eso el pasado viernes me hizo gracia que no me quisiera mirar para no saludarme, y yo me fui hacia mi coche con una sonrisa en la boca, una sonrisa de saberme anclado a la tierra, de saberme seguro, y de verla agarrarse fuertemente a su novio como para demostrarme que tiene alguien que la quiere. Me pareció que esa demostración de hembra dominante pretendia resarcir ciertos momentos en los que yo no le pude o quise dar lo que ella buscaba, pero lo cierto es que no me importó lo más mínimo, yo vivo un buen momento de mi vida, aunque no tenga pareja estoy a gusto conmigo mismo, y es algo que llevaba años sin sentir.
Y este domingo de tarde otoñal y pequeñas gotas de agua, he visto una preciosa película que me hizo pensar en esto, pues el viernes no le di importancia alguna. Pues en la película los amores no eran nunca correspondidos, porque eran superados por el egoísmo de los personajes, eso es algo que pasa nucho y duele más, cuando queremos a alguien ese alguien no nos quiere o puede dar el amor que nosotros necesitamos sentir, y cuando alguien nos lo pide puede que nosotros no estemos preparados para dárselo, y la vida sigue girando, y el amor ¿a dónde irá?.
P.D.- La peli es 2046. Si podeis verla que es impresionante.
Comentario:
Ya estas maduro, bien anclado en la tierra, ahora puedes mirar las cosas así, antes quizas le hacías daño a esa chica y no te dabas cuenta, el amor no se va a ninguna parte el amor esta contigo tu lo compartes con quien quieras, besos y hasta pronto byebye.







