logotipo

img_google
CENANDO CON AUDREY
Desayunando en Tiffany´s y cenando en casa, los sueños se confunden con la realidad.
Acerca de
Sindicación
 
NECESIDADES MUTUAS
Dejándome llevar por una semieuforia etílica este sábado accedí a meterme en una discoteca a ltas horas de la madrugada, mis amigos se pusieron de un pesado que no podia negarme a ir. Una vez allí y con el contentillo uqe llevaba no me seti tan incómodo como pensaba, aquello estaba lleno de chicas bailando, la música no era tan mala como esperaba y nada más llegar encontramos a una amiga que iba con una amiga tan impresionante que casi no soy capaz de hablarle cuando me la presenta. Me animo pido una copa y damos una vuelta para buscar un sitio estrategico ( ahí me fio de la experiencia de mis amigos pues son clientes asiduos), pero claro dónde hay más chicas están rodeadas de chicos jóvenes musculados y que bailan desaforadamente, con lo que me dirijo a un lugar un poco elevado, sin los agobios de la pista y desde dónde puedo observar bien sin ser molestado por codazos o copas que se caen.
Mientras bebo mi copa y busco a mis amigos por la pista me fijo en que en una esquina cerca de dónde me encuentro está una amiga con la que ya había tenido una historia hace unos meses, bebo un sorbo de la copa y me dirijo hacia ella. Me ve venir y se pone a hablar con un chico de unos treinta y muchos elegantemente vestido y bastante alto, yo sonrio y me pongo detrás de ellos y saludo a una amiga suya que estaba por allí, le doy un poco de conversación y entonces ella se da la vuelta y se acerca. Comenzamos a hablar de no sé que y seguimos un rato largo, yo respondía todo lo que se esperaba de mi, pero lo que tenia en mi mente era no dormir sólo, ella reia, ponia caras de pena, se callaba, me miraba a los ojos, y se apoyaba en mi hombro. Pasdo un tiempo el chico alto apareció por allí, y ella se giró a hablar con él, yo, comenzándome a sentir de lado, y al ver que la competencia era superior físicamente le birlé su copa y me largué a buscar a mis amigos.
Despues de un rato con uno de mis amigos y dos chicas que conocía me entró el cansancio, tambien influyó que no miraba que con aquellas chicas yo no llegaba a ningún lado, me despedí de mis amigos y enfilé hacia la salida. En el pasillo hacia la puerta volví a encontrarme con mi amiga de antes, le dije que me iba, que estaba cansado, y se vino conmigo, pues resulta que aquel tío era un pesado y estaba apenada por que le gustaba desde hacía tiempo y no sé que más. Salimos a la fría noche y comenzamos a andar hacia nuestras casas, las cuales no quedaban muy lejos, es lo bueno de los pueblos, y agarrados del brazo vamos camino de nuestras camas vacías y ella me decía:
- Realmente estoy cansada de estos ligoteos de discoteca.
- Yo también, ya me cansa eso de pasar una hora comiendo la oreja a alguien a las tantas por eso no suelo ir a las discotecas. Le digo.
- Si, es cierto que tú nunca vas a la discoteca. Yo es que sólo quiero que alguien me escuche, no pido mucho más.
- Pues habla. Le digo apoyando mi cabeza en la suya. Que a mi me encanta escuchar.
Hablando pasamos por la puerta de mi casa, yo miro hacia arriba y digo:
- Yo ya me quedaba aquí, pero como no tengo prisa por llegar y nadie me espera te acompaño.
- Gracias. Y un beso en la mejilla. Eres muy bueno conmigo.
- Sabes que yo siempre soy bueno, siempre. Recalco.
Unas palabras más, algunos cotilleos de nuestras vidas y llegamos a su portal.
- Bueno, llegamos, eres un sol.
- No me digas eso que me sonrojo. Digo.
- ¿Vas a dormir sólo en casa?, ¿ no duerme ninguno de tus amigos en ella?.
- No creo pues el que iba a dormir estaba muy bien acompañado y al despedirnos me dijo que no me preocupara por él.
- Pobre, con el frío que hace, y tienes que volver para atrás.Y .....
- Si quieres subo un rato a tu casa a fumarme un cigarro y entrar un poco en calor. Digo con el gesto serio, pero la sonrisa por dentro.
- Bien, pero ..., bueno, venga sube, que yo tambien iba a dormis sola y no me apetece estar más tiempo en el portal.
Y así acabamos la noche dos treinteañeros con frío, dándonos calor por no tener a nadie con quien compartir cama, hablándonos de nuestros problemas amorosos, de otras personas, pero gozando de unas horas de sexo, sin compromisos y sin tener que pasar dos horas en una pista llena de jovencitos sudorosos y de ropas ajustadas y miradas que refejan la cantidad de droga que llevan en el cuerpo.
 
Comentario:
Uy que BUENO ERES, pero en una cosa tienes razón las discotecas ya no son para los que estamos rodeando los 30, besitos y hasta pronto byebye.
No