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CENANDO CON AUDREY
Desayunando en Tiffany´s y cenando en casa, los sueños se confunden con la realidad.
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Recuerdos de A
Estos días me llegó el comentario de que una antigua amiga se casaba, y me hizo pensar en la época en la que la conocí y en una bobada que hicimos borrachos un día que sirvió para que tanto sus amigas como mis amigos se rieran durante algún tiempo.
La conocí cuando estudiaba, en otra ciudad, aunque curiosamente eramos de la misma ciudad y ella era sobrina de una amiga de mi madre, una noche de tantas que salía de copas y simpre pasaba algo. Fue un sábado, estaba yo con un amigo y ella con otra amiga, en un local dónde prácticamente no quedaba nadie más, y bueno en esa época sólo se salía a ligar y la cosa estaba cantada, a por ellas nos fuimos. A mi la que me gustaba era ella, pero calibre mal los movimientos y me encontré con su amiga, y ná, pues de vacío no me iba a ir, y menos si mi compañero de piso pillaba, así que comencé a hablar con su amiga y así el local cerró y decidimos ir a otro andando un poco. De camino yo iba más atento a la conversación de los otros dos que a lo que la chica que iba conmigo me decía, y así fuí descubriendo que vivía cerca de mi abuela, que fuimos compañeros de catequesis aunque en distinto grupo, y así llegamos al otro local. Una vez allí conseguí cambiar de pareja, y quedarme a solas con ella, estuvimos hablando bastante tiempo y ella me fue contando cosas bastante personales hasta que en un determinado momento se echó a llorar, desahogándose y contándome que era muy promiscua, que se acostaba con todos los tíos que le entraban y cosas por el estilo, decidimos irnos y por el camino a su piso dijo que como fuera muy bueno con ella me iba a hacer una mamada que no olvidaría, yo (debo ser tonto, pero soy así) le dije que lo mejor es que se fuera a dormir y me despedí con un beso en la frente y una sensación de idiota por haber rechazado un polvo fácil.
Otras noches la volví a encontrar y cada vez pasábamos más tiempo juntos, sus amigas se acabaron enrollando con amigos mios y así acabábamos las noches hablando horas y horas, ella hablaba sin parar, me contaba cosas de su vida, de su familia y los problemas que tenía, sus sueños, su promiscuidad, su fama de puta, y yo la dejaba hablar y acabábamos en cualquier portal ella tirada en mi regazo y yo abrazándola con una ternura que solo ella sacaba de mi; una noche me pidió que durmiera con ella que se sentía muy sola y necesitaba que la abrazase, y así pasamos horas abrazados antes de quedarnos dormidos. Las noches se sucedieron y en una de ellas pasó lo que tenía que pasar, en un portal, en mi regazo, una caricia, nos miramos a los ojos un minuto o diez, y nos dimos un beso, un beso lento, dulce y tierno, la noche acabó en mi piso haciendo el amor fogosamente (llevábamos tiempo necesiténdolo) y sin dormir, pues se nos hizo de día y ella tenía clase a las diez. Seguímos con nuestras charlas en los portales fuera de los bares donde estaban nuestros amigos, y un día, en pleno apogeo alcohólico en mi mente, me salta una lucecita en mi cabeza, y le suelto: cásate conmigo, apenas hubo risas, porque me debió ver la cara tan en serio que se puso sería ella tambien (tambien estaba borracha) y me dice si, hoy, ahora. Y esta es la parte coñera de la historia, nos fuimos a la catedral de la ciudad en cuestión, eran sobre las 7 de la mañana, llegamos, yo tó decidío, entro, ella me sigue a unos metros, me acerco a un cura que había por allí y se lo suelto, queremos casarnos ahora. Cara de mala leche en el ministro del señor, no lo gustó la idea y nos echó del santo recinto con pocas palabras y sin montar ningún numerito, cosa que es de agradecer debido a nuestro estado de lamantable borrachera tonta.
Seguimos nuestra relación durante los meses que tardó en acabar el curso, yo dejé ese año los estudios, pues tanta fiesta resultaba calamitosa en mis evaluaciones, y al llegar el verano promesas de vernos en nuestra ciudad, coincidimos alguna noche, nos volvimos a enrollar, pero ya nada fue lo mismo, yo me enrollé con otra chica, ella dejó de ser tan promiscua y cojió novio, pero cuando nos mirábamos en culaquier sitio siempre echábamos un rato largo hablando, para desespera´ción de la gente que venía con nosotros ( a mi una vez unos amigos me dejaron tirado y se fueron), y ella simpre me decía que yo fuera la persona que mejor la había trtado en su vida y que la había enseñado a quererse a si misma. La relación con ese chico fue adelante, con el tiempo se fueron a vivir juntos, y ahora se casan, yo ahora escribiendo estas líneas me alegro mucho por ella, porque se lo mal que lo pasó durante ciertos años de su vida y porque ella a mi tambien me hizo pasar unos meses maravillosos llenos de cariño y de comprensión, nos ayudamos a superar los malos momentos, aunque yo escuchar más que hablara yo tambien necesitaba alguien a quien abrazar, y ella tambien lo entendió.
 
Comentario:
Pues solo atino a decir, qué bonitas palabras para ella!

1beso
 
Comentario:
El cura seguro que flipo en colores... jejejejje.
Me alegro de que te alegres por ella.
No