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CENANDO CON AUDREY
Desayunando en Tiffany´s y cenando en casa, los sueños se confunden con la realidad.
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Cartas, Poesías y Sexo.
Hoy, haciendo limpieza de las cosas que tengo guardadas en mil sitios en casa de mis padres he encontrado unas cartas ya casi amarillas del tiempo que tienen. Son cartas de unas chicas con las que me escribía hace un montón de años, de mi adolescencia. En aquella época no existía internet y en mi ciudad, bueno en la provincia había un programa de radio al que la gente podía escribir y dar su dirección para que otra gente le escribiera (ahora ya nadie se atrevería), y tambien se leían cartas en antena, poesías y cuentos.
En aquella época yo aún no salía por las noches, así que los sábados (que era el día del programa) comencé a escucharlo, y un día me animé a enviar mi dirección y me llegarón unas cuatro cartas, de cuatro chicas con dos de las cuales mantuve correspondencia durante unos años. Era sólo una válvula de escape para nuestros problemas, sobre todo de corazón pues en esa época de estudiante no teníamos más problemas que esos. Yo por aquél tiempo tenía una vena poética y me gustaba escribir pequeñas poesías y a una de ellas le gustaba tambien la poesía así que le solía enviar algunas, incluso una vez me pidió que le hiciera una para enviarle a su novio que estaba trabajando en otro sitio. El caso es que con el tiempo dejamos de escribirnos y nunca llegamos a conocernos ni nunca se planteó el tema, y la vida siguió pero yo seguí escribiendo mis pequeñas poesías.

Una noche años despues, una noche que había salido con mi hermano, una de las poquísimas veces que salimos juntos, en un local fuera de los sitios por donde solía ir con mis amigos pero a donde me gustaba ir solo (cosa que hacía algunas veces cuando me cansaba de tanto sitio de postureo y porteros en camiseta negra ceñida) pidiendo una copa en la barra coincidí con una chica que me comenzó a hablar extrañada de lo que había pedido (un whisky con agua), y así comenzamos a decir tonterías y a reirnos un poco. El caso es que comenzamos a hablar y no paramos, y ahí saltó el tema de la poesía y como a ella tambien le gustaba el tema daba para mucho, pero no coincidíamos en el tipo de poesía que más nos gustaba, pues ella prefería el estilo más regio de Machado (Antonio) y yo era (y soy) un apasionado de Juan Ramón Jiménez y de su búsqueda de la pureza. Entre risas y poesía comenzó a interrogarme sobre como me llamaba, dónde vivía, no se me sonó rara esa curiosidad por conocer esas cosas, pero ella argumentaba que le guistaba escribirse con gente y que me quería enviar unas poesías, y al final le sacó la información a mi hermano. Al instante nos dimos cuenta de que había un feeling especial entre los dos, y como mi hermano se había encontrado a unos amigos y sus amigas estaban tonteando con unos chicos llegó un momento en el que la propuse irnos a otro sitio. Ella accedió sin dudar, se despidió de sus amigas, de mi hermano y cuando salíamos por la puerta del local me dice que ella vive en un pueblo de los alrededores, que había venido en el coche de una amiga y que la tendría que llevar a casa, hala, y eso sin habérmelo consultado antes, se pone en mis manos y camina con decisión alejándose del local dode habíamos estado para que yo no pudiera echarme atrás. Lo curioso es que ella vivía en el pueblo de la chica con la que me escribía y a la que le gustaba la poesía, pero no quise darle importancia ni quise preguntarle su nombre, deje que la noche fuera siguiendo. Y siguió, ella en un momento se paró, se giró hacia mi que iba detrás por su manera de andar tan segura y firme hacia no sabía donde y me besó, me besó con una intensidad que no me la esperaba, despues me dijo que no quería ir a otro sitio y que fuéramos a cojer mi coche. Como mi coche estaba algo lejos cogimos un taxi, dónde nos dimos un buen calentón en el asiento de atrás para regocijo del taxista, que no quitaba ojo del espejo retrovisor.
Ya en mi coche más calentón pero ella era la que dominaba la situación, y antes de pasar a mayores encendió un cigarro y dijo que allí no lo íbamos a hacer porque si no despues no la iba a llevar a su casa. Así que hacia su pueblo nos dirigimos, que años aquellos en los que la tasa de alcoholemia era 0´80, jeje. Ella se pasó durmiendo casi todo el trayecto, pero antes de llaegar a su pueblos se despertó, en el pueblo anterior, y allí quiso parar para fumar un cigarro, cerca de una iglesia, y ahí, despues de un cigarro fumado a medias la cosa ya se calentó tanto que tuvimos que darle al cuerpo lo que pedía. Fué un polvo de los mejores, quizá el que más recuerde, con pasión, hablando (seguíamos con la discusión de poesía) entrecortadamente y casi con susurros entre los suspiros, largo (pues comenzó a pasar alguna gente que iba a la misa de las 8) y prácticamente sin desvestirnos, si realmente fue muy bueno ahora que lo recuerdo. Despues seguimos hacia su pueblo, ella me indicó el sitio donde trabajaba, ya la cosa en el coche iba muy tranquila, ya se sabe que despues de la tempestad vuelve la calma, y la dejé en su coche, no sin antes intentar saciar mi curiosidad y preguntarle su nombre, abrió la puerta se rió, me enseñó su coche y me dió un beso, cerró la puerta de mi cohe y se fue hacia el suyo. Yo me volví para mi casa y nunca me llegó la carta que dijo iba a mandarme, no, no fue amor ni quería volver a verla a toda costa, pero esa duda me quedó durante años, e incluso, tiempo despues cuando alguna vez pasaba por donde ella trabajaba me entraban ganas de entrar, pero bueno en el fondo me quedé a gusto con las dudas y el recuerdo de una buena noche.
 
Comentario:
Poeta mish!!!, que buenas tus historias, por que se me había perdido tu blog?????, pero no volverá a suceder

Besos

byebye
 
Comentario:
Vaya por dios!!! a mi si que me has dejado con la duda, es que cuando me sale la vena curiosa... ya se sabe.

Qué cosas pasan en la vida.

Bonito recuerdo.

1beso
No