Contra la Pared
http://www.youtube.com/watch?v=dU0bOf9I-ec
En el pasado año (aún no he asimilado con todas las consecuencias el 2007) perdí a alguien que era mucho más que una amiga y no fui capaz de luchar por otra persona que tambien acabé perdiendo. Pero no es ahora la sesación de pérdida lo que me atenaza sino el presentimiento de que pueden ser para siempre, de que el tren ya ha pasado y solo era un viaje de ida. El día que se escenificó la primera pérdida hacía calor, estaba en la playa, recibí algunas llamadas, y ese día nadé mar adentro hasta quedarme sin fuerzas (tardé bastante en regresar), ese día comencé a leer un libro que aún no he acabado, como algo que simbolice que aún no he superado esa pérdida, cosa que no es cierta (del todo). Ya estoy dudando!!. La segunda pérdida puede parecer menor, pues no tenía ni tanto contacto ni tanta confianza como con la primera, pero la sentí mucho más, fue una pérdida escenificada en varios actos, pues se fue a...Madrid??, no me acuerdo o no quiero acordarme; y así fue más lenta e interiormente dolorosa que la primera, y cuando ya era tarde y sobraban las palabras intenté un último acercamiento rayando la ridiculez en una noche en la que aquello ya no tenía sentido, pues ya se había ido, y malescogiendo las palabras escenifiqué la derrota de un tipo semideseperado y ebrio.
En los últimos meses he dejado de divertirme saliendo por las noches, si, yo, el que no se pierde ni una fiesta, la sensación de saber que no encontraré a nadie mejor que lo perdido se ha instalado en mi cabeza y me pone un freno a la hora de conocer gente o de simplemente pasarlo bien, aunque siempre hay excepciones. Me he dado cuenta de que con mis amigos cada vez tengo menos cosas en común, de que vamos por caminos separados aunque quizá todos busquemos lo mismo. Y desde mi interior voy notando como aflora una ansiedad que me lleva a cometer excesos que sabiendo inútiles no soy capaz de renunciar a ellos, noches de mil copas, recuerdos de una época pasada y de algunas sustancias que salpicaron algunos años de mi vida en los que todo era una carrera hacia ningún sitio. La última perversión? es más graciosa y saludable, el sexo, el descubrimiento de la facilidad para encontrar sexo fácil a través de internet, he tenido dos contactos, pero el último me dejó sorprendido, por estar casada y con alguien que presumo de alto nivel, pero ahora no quiero entrar en detalles. Lo curioso de esto del sexo através de la red es que he descubierto que puedo llevar yo la manija de todo, hay gente con mayores necesidades físicas con los que yo marco los tiempos, y llega a resultar curioso cuendo menos que se dejen manejar sólo por un polvo.
Lo último es que me han descubierto una enfermedad, rara e incurable, bueno, no quiero dramatizarlo, es incurable pero se puede controlar, no erradicar, es un problema en la sangre, que mi cuerpo tiene una información errónea y asimila sin descanso cada micromilésima parte de una sustancia cada vez que pasa por mi intestino, con lo que esa sustancia la tengo disparada, y al ser un metal el riesgo es que se fije en algún órgano pues eso podría llevar a provocar un cáncer, pero bueno, ya digo que eso se puede controlar. De cara a los demás esto lo llevo con buena cara y restándole importancia, pero interiormente no es que tenga miedo, pero algo inquieto si que estoy, pues aún debo realizar unas cuantas pruebas para verificar si la enfermedad es genética o la he generado yo, cosa que parece ser sería algo peor y tendría que someterme a más pruebas como una biopsia de hígado, cosa que me sonó muy mal pero que el médico enseguida me explicó (al ver mi cara supongo) que no tiene mayor relevancia.
Y así mi vida parece que se está convirtiendo en una carrera hacia ninguna parte, que corro con los ojos cerrados conduciendo un coche en el que se no voy a pisar el freno hasta que me empotre contra una pared que me haga recapacitar y encontrar otro camino para seguir. Hoy estoy empeñado en escribir en tono dramático, no se porque será. Pero en cierto modo así me siento, y se que debo vencer a algunas de las tentaciones de volver a esa espiral de huida continua, de búsqueda de felicidad por direcciones equivocadas, de politoxicómaco treinteañero que ni pega ni ayuda mucho a la salúd.
Pero como siempre fuí un soñador y optimista a mi pesar, nunca lo veo todo negro (ni rosa tampoco), y sigo encontrando cosas que me arrancan una sonrisa, como leer algún mail que me habla de las propiedades terapeúticas de los abrazos y se preocupa por mi. Siempre preferí el papel de víctima o de perdedor, así sólo veo películas de situaciones límites, de muchos sentimientos y personalidades extremas, porque son las únicas que me permiten meterme en su piel, vivir las historias desde dentro y sufrir, llorar, disfrutar desde la perspectiva de otra persona que en realidad puedo ser yo; si la película me gusta mucho acabo derrotado tras el final, me quedo absorto mirando a una pared y volviendo poco a poco a mi, como si durante el tiempo que dura la película hubiera salido de mi cuerpo en un viaje que no es astral sino ..... dimensional??, bueno, pues no se me ocurre otra palabra para definirlo. Y así me pasó con la última peli que vi, a la que pertenece el video de arriba, siempre pretendí adopatar una máscara de personaje extremo, consiguiendolo durante muchos años, como bien me decia un amigo vivia como un péndulo, de extremo a extremo pero nunca me quedaba quieto en el centro, pero interiormente siempre estaba buscando un cariño y una comprensión que pocas veces encontré.
En el pasado año (aún no he asimilado con todas las consecuencias el 2007) perdí a alguien que era mucho más que una amiga y no fui capaz de luchar por otra persona que tambien acabé perdiendo. Pero no es ahora la sesación de pérdida lo que me atenaza sino el presentimiento de que pueden ser para siempre, de que el tren ya ha pasado y solo era un viaje de ida. El día que se escenificó la primera pérdida hacía calor, estaba en la playa, recibí algunas llamadas, y ese día nadé mar adentro hasta quedarme sin fuerzas (tardé bastante en regresar), ese día comencé a leer un libro que aún no he acabado, como algo que simbolice que aún no he superado esa pérdida, cosa que no es cierta (del todo). Ya estoy dudando!!. La segunda pérdida puede parecer menor, pues no tenía ni tanto contacto ni tanta confianza como con la primera, pero la sentí mucho más, fue una pérdida escenificada en varios actos, pues se fue a...Madrid??, no me acuerdo o no quiero acordarme; y así fue más lenta e interiormente dolorosa que la primera, y cuando ya era tarde y sobraban las palabras intenté un último acercamiento rayando la ridiculez en una noche en la que aquello ya no tenía sentido, pues ya se había ido, y malescogiendo las palabras escenifiqué la derrota de un tipo semideseperado y ebrio.
En los últimos meses he dejado de divertirme saliendo por las noches, si, yo, el que no se pierde ni una fiesta, la sensación de saber que no encontraré a nadie mejor que lo perdido se ha instalado en mi cabeza y me pone un freno a la hora de conocer gente o de simplemente pasarlo bien, aunque siempre hay excepciones. Me he dado cuenta de que con mis amigos cada vez tengo menos cosas en común, de que vamos por caminos separados aunque quizá todos busquemos lo mismo. Y desde mi interior voy notando como aflora una ansiedad que me lleva a cometer excesos que sabiendo inútiles no soy capaz de renunciar a ellos, noches de mil copas, recuerdos de una época pasada y de algunas sustancias que salpicaron algunos años de mi vida en los que todo era una carrera hacia ningún sitio. La última perversión? es más graciosa y saludable, el sexo, el descubrimiento de la facilidad para encontrar sexo fácil a través de internet, he tenido dos contactos, pero el último me dejó sorprendido, por estar casada y con alguien que presumo de alto nivel, pero ahora no quiero entrar en detalles. Lo curioso de esto del sexo através de la red es que he descubierto que puedo llevar yo la manija de todo, hay gente con mayores necesidades físicas con los que yo marco los tiempos, y llega a resultar curioso cuendo menos que se dejen manejar sólo por un polvo.
Lo último es que me han descubierto una enfermedad, rara e incurable, bueno, no quiero dramatizarlo, es incurable pero se puede controlar, no erradicar, es un problema en la sangre, que mi cuerpo tiene una información errónea y asimila sin descanso cada micromilésima parte de una sustancia cada vez que pasa por mi intestino, con lo que esa sustancia la tengo disparada, y al ser un metal el riesgo es que se fije en algún órgano pues eso podría llevar a provocar un cáncer, pero bueno, ya digo que eso se puede controlar. De cara a los demás esto lo llevo con buena cara y restándole importancia, pero interiormente no es que tenga miedo, pero algo inquieto si que estoy, pues aún debo realizar unas cuantas pruebas para verificar si la enfermedad es genética o la he generado yo, cosa que parece ser sería algo peor y tendría que someterme a más pruebas como una biopsia de hígado, cosa que me sonó muy mal pero que el médico enseguida me explicó (al ver mi cara supongo) que no tiene mayor relevancia.
Y así mi vida parece que se está convirtiendo en una carrera hacia ninguna parte, que corro con los ojos cerrados conduciendo un coche en el que se no voy a pisar el freno hasta que me empotre contra una pared que me haga recapacitar y encontrar otro camino para seguir. Hoy estoy empeñado en escribir en tono dramático, no se porque será. Pero en cierto modo así me siento, y se que debo vencer a algunas de las tentaciones de volver a esa espiral de huida continua, de búsqueda de felicidad por direcciones equivocadas, de politoxicómaco treinteañero que ni pega ni ayuda mucho a la salúd.
Pero como siempre fuí un soñador y optimista a mi pesar, nunca lo veo todo negro (ni rosa tampoco), y sigo encontrando cosas que me arrancan una sonrisa, como leer algún mail que me habla de las propiedades terapeúticas de los abrazos y se preocupa por mi. Siempre preferí el papel de víctima o de perdedor, así sólo veo películas de situaciones límites, de muchos sentimientos y personalidades extremas, porque son las únicas que me permiten meterme en su piel, vivir las historias desde dentro y sufrir, llorar, disfrutar desde la perspectiva de otra persona que en realidad puedo ser yo; si la película me gusta mucho acabo derrotado tras el final, me quedo absorto mirando a una pared y volviendo poco a poco a mi, como si durante el tiempo que dura la película hubiera salido de mi cuerpo en un viaje que no es astral sino ..... dimensional??, bueno, pues no se me ocurre otra palabra para definirlo. Y así me pasó con la última peli que vi, a la que pertenece el video de arriba, siempre pretendí adopatar una máscara de personaje extremo, consiguiendolo durante muchos años, como bien me decia un amigo vivia como un péndulo, de extremo a extremo pero nunca me quedaba quieto en el centro, pero interiormente siempre estaba buscando un cariño y una comprensión que pocas veces encontré.
Comentario:
No me gusta el video...
No me gusta esa sensación que describes...
No... no me gusta...
1beso
p.d. aunque se que eres positivo... pero... deja que alguien se preocupe por ti... no cierres tanto la coraza...
No me gusta esa sensación que describes...
No... no me gusta...
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p.d. aunque se que eres positivo... pero... deja que alguien se preocupe por ti... no cierres tanto la coraza...





