Repàs a la història d'un "sense estat": Escòcia
En commemoració a una data tan important com la unificació d'Anglaterra i Escòcia, fem un repàs per la seva història. Una nació amb semblances i diferències amb Catalunya.
Se cumplen tres siglos de votación por escoceses de unión con Inglaterra.
Londres, 16 ene (EFE).- Hoy se cumplen tres siglos de la votación
por el Parlamento escocés del Tratado de Unión con Inglaterra, que,
tras su aprobación poco después por los legisladores ingleses,
entraría en vigor el 1 de mayo de 1707.
Con la aprobación de las correspondientes leyes parlamentarias,
Inglaterra y Escocia, que, pese a compartir desde 1603 el mismo
monarca, habían mantenido distintos parlamentos, se creó el Reino
Unido con un parlamento único en Westminster (Londres), anterior
sede de una cámara similar pero solo inglesa.
El Reino Unido se creó en circunstancias difíciles para ambas
naciones, y así, los escoceses habían sufrido una serie de hambrunas y estaban prácticamente arruinados porque sus planes de crear un imperio habían fracasado en los terrenos pantanosos de Darién (enPanamá).
El istmo centroamericano, que separa el Atlántico y el Pacífico,estaba a mitad de camino entre Asia y Europa, y un escocés llamadoWiliam Paterson concibió la creación allí de un gran puertocomercial y persuadió a la clase adinerada escocesa para que lo financiase. La aventura, iniciada en julio de 1698 y en la que participaron once barcos que llevaron al istmo 3.000 colonos, terminó en un desastre total por culpa del clima, las enfermedades y la intervención de los militares españoles.
Los ingleses estaban a su vez en guerra con Francia y no querían
que los escoceses dejasen entrar al Rey Sol por la puerta trasera,
de modo que las clases políticas inglesas y escocesas vieron en la
Unión la forma de acabar para siempre con las injerencias de los
católicos.
La mayoría de los políticos escoceses, aunque no el pueblo llano,
comprendió que la pérdida de soberanía que implicaba la Unión
estaría más que compensada por las oportunidades comerciales con
Inglaterra que se les abrían. Al mismo tiempo, gracias a una serie de peticiones, los escoceses lograron conservar la esencia de una nación al mantener la religión presbiteriana, la educación y su sistema judicial.
Sólo tras el colapso del Imperio Británico, al que los escoceses
habían contribuido poderosamente y del que se habían beneficiado por igual, comenzaron muchos ciudadanos del norte del Reino Unido aplantearse la utilidad de la unión con Inglaterra.
En los años treinta del siglo pasado, un grupo de intelectuales,
poetas y escritores, entre otros, crearon el Partido Nacionalista
Escocés, dedicado a intentar demostrar la supuesta superioridad
intelectual de los escoceses y a criticar todo lo que viene de
Londres.
El descubrimiento en los años sesenta de importantes yacimientos
de petróleo en el mar del Norte sólo sirvió para alimentar los
deseos de independencia de un número creciente de escoceses,
envidiosos de la riqueza de otro país petrolero: Noruega.
En un intento de contrarrestar esas aspiraciones independentistas, el Gobierno laborista de Tony Blair otorgó en 1998 la autonomía a Escocia (como también a Gales), lo que, entre otras cosas, le da libertad de gasto sobre Educación y Sanidad.
Los escoceses pueden financiar así una política de educación y
sanitaria mucho más progresista que la del resto del país gracias a
las fuertes subvenciones que recibe de la Unión, algo de lo que se
quejan cada vez más los ingleses.
El gasto público per cápita en 2006 era en Escocia de 8.265 libras (12.232 euros) frente a sólo 6.762 (10.000 euros) enInglaterra. Ese aumento de la dependencia del conjunto del Estado no se ha
reflejado, sin embargo, en un progreso económico paralelo.
Se cumplen tres siglos de votación por escoceses de unión con Inglaterra.
Londres, 16 ene (EFE).- Hoy se cumplen tres siglos de la votación
por el Parlamento escocés del Tratado de Unión con Inglaterra, que,
tras su aprobación poco después por los legisladores ingleses,
entraría en vigor el 1 de mayo de 1707.
Con la aprobación de las correspondientes leyes parlamentarias,
Inglaterra y Escocia, que, pese a compartir desde 1603 el mismo
monarca, habían mantenido distintos parlamentos, se creó el Reino
Unido con un parlamento único en Westminster (Londres), anterior
sede de una cámara similar pero solo inglesa.
El Reino Unido se creó en circunstancias difíciles para ambas
naciones, y así, los escoceses habían sufrido una serie de hambrunas y estaban prácticamente arruinados porque sus planes de crear un imperio habían fracasado en los terrenos pantanosos de Darién (enPanamá).
El istmo centroamericano, que separa el Atlántico y el Pacífico,estaba a mitad de camino entre Asia y Europa, y un escocés llamadoWiliam Paterson concibió la creación allí de un gran puertocomercial y persuadió a la clase adinerada escocesa para que lo financiase. La aventura, iniciada en julio de 1698 y en la que participaron once barcos que llevaron al istmo 3.000 colonos, terminó en un desastre total por culpa del clima, las enfermedades y la intervención de los militares españoles.
Los ingleses estaban a su vez en guerra con Francia y no querían
que los escoceses dejasen entrar al Rey Sol por la puerta trasera,
de modo que las clases políticas inglesas y escocesas vieron en la
Unión la forma de acabar para siempre con las injerencias de los
católicos.
La mayoría de los políticos escoceses, aunque no el pueblo llano,
comprendió que la pérdida de soberanía que implicaba la Unión
estaría más que compensada por las oportunidades comerciales con
Inglaterra que se les abrían. Al mismo tiempo, gracias a una serie de peticiones, los escoceses lograron conservar la esencia de una nación al mantener la religión presbiteriana, la educación y su sistema judicial.
Sólo tras el colapso del Imperio Británico, al que los escoceses
habían contribuido poderosamente y del que se habían beneficiado por igual, comenzaron muchos ciudadanos del norte del Reino Unido aplantearse la utilidad de la unión con Inglaterra.
En los años treinta del siglo pasado, un grupo de intelectuales,
poetas y escritores, entre otros, crearon el Partido Nacionalista
Escocés, dedicado a intentar demostrar la supuesta superioridad
intelectual de los escoceses y a criticar todo lo que viene de
Londres.
El descubrimiento en los años sesenta de importantes yacimientos
de petróleo en el mar del Norte sólo sirvió para alimentar los
deseos de independencia de un número creciente de escoceses,
envidiosos de la riqueza de otro país petrolero: Noruega.
En un intento de contrarrestar esas aspiraciones independentistas, el Gobierno laborista de Tony Blair otorgó en 1998 la autonomía a Escocia (como también a Gales), lo que, entre otras cosas, le da libertad de gasto sobre Educación y Sanidad.
Los escoceses pueden financiar así una política de educación y
sanitaria mucho más progresista que la del resto del país gracias a
las fuertes subvenciones que recibe de la Unión, algo de lo que se
quejan cada vez más los ingleses.
El gasto público per cápita en 2006 era en Escocia de 8.265 libras (12.232 euros) frente a sólo 6.762 (10.000 euros) enInglaterra. Ese aumento de la dependencia del conjunto del Estado no se ha
reflejado, sin embargo, en un progreso económico paralelo.





