logotipo

img_google
“Diario de @ bordo”
Ideas y reflexiones de Irene: Mi filosofía de la Educación
Acerca de
------------ IRENE -------------- Bienvenido a mi blog! Ahora mis pensamientos son también tuyos. Aquí dejo tres citas que, a mi juicio, condensan el sentido de la vida humana.---------------------- "Lo que dejamos atrás y lo que nos aguarda delante son asuntos sin importancia comparados con lo que llevamos dentro" (RALPH WALDO EMERSON) // "Todos los fenómenos de la existencia tienen a la mente como precursora, como dirigente supremo, y están hechos de esa misma mente. Si uno habla o actúa con la mente pura, la felicidad le seguirá como una sombra y nunca le abandonará" (BUDA) // "Vana es la palabra de un filósofo que no cura ningún sufrimiento del hombre. Pues tal como ningún provecho se saca de la medicina que no expulsa las enfermedades del cuerpo, ningún provecho se saca, tampoco, de la filosofía que no expulsa el sufrimiento de la mente" (EPICURO) //
Sindicación
 
-MI VISIÓN SOBRE TOCQUEVILLE-
Al leer el texto, como primer acercamiento me planteo ¿es que acaso era Tocqueville un profeta o astrológo? o es más simple que eso, ¿era tan sólo un político y escritor librepensante que supo ver el irremediable destino al que se enfrentaría la sociedad moderna?
Y por otro lado, ¿no es ya suficiente con el hecho de que el gobierno posea nuestra "tutela", sino que también resulta necesario que le concedamos de forma voluntaria la "patria potestad" de cada uno de nosotros?

El tipo de individuo al que Tocqueville se refiere, acomodado en la privacidad de su hogar y únicamente preocupado por la satisfacción masiva de sus necesidades (o más bien de lo que ahora cree necesidades), es el individuo que ha convertido al ser humano en un mero instrumento al servicio del sistema social, o lo que es lo mismo: una pieza más del sistema, pero sin ser el sistema.
El gobierno piensa, juzga y decide por nosotros, pero entonces, ¿qué diferencia a esta realidad de una dictadura? Aparentemente, y sólo aparentemente, que no hay obligación, imposición o coacción; pero lo cierto es que nos encontramos en una realidad contradictoria en la que es posible unir obligación con paternalismo, imposición con suavidad y coacción con sutileza. Y todo ello inserto en una gran espiral de intereses sociales a la que Tocqueville llama "despotismo blando".

Llego a la conclusión de que nada de lo que el emisor transmita de forma suave, calmada y sin gritar, parece causar efecto alguno o reacción en los receptores, sea cual sea su mensaje.
Y de este modo, a la libertad del ser humano le comen terreno irrefrenablemente con el transcurso del tiempo, y lo más paradójico es que no se trata simplemente de una "invasión", sino de una "rendición voluntaria".

¿En qué momento de la historia de Europa el hombre encontró que la solución a sus problemas era mostrar "Bandera Blanca" ante un gobierno que se sirve de la clara demagogia para manipular la opinión pública?

Esta sociedad politizada, mediatizada nos dice lo que queremos, lo que necesitamos, e incluso lo que deseamos, pero todo lo encontramos muy sutilmente impuesto. Tanto, que el ser humano ha pasado de ser "todo aquello que hay en la realidad y que se puede pronunciar", a ser un sujeto incapaza de distinguir entre lo que hace y lo que le dan hecho, entre escoger y lo que "invitan a escoger" y entre lo que es un derecho de aquello que es una obligación.

Podemos ser libres en la medidad en que otros no nos impiden hacer lo que queremos, y podemos ser libres en cuanto al deseo del hombre de ser su propio dueño; pero al carecer, según mi opinión, de estas dos vertientes de la libertad... ¿cómo hemos llegado al punto de pensar que nacemos y vivimos para alcanzar el confort y bienestar como único fin, a través de nuestra inserción en la sociedad de la opulencia que el sistema promete facilitarnos? Y lo que es peor ¿cómo ha conseguido el gobierno hacernos creer que eso es lo que nos hace realmente libres?
Creo que la clave está precisamente ahí: en la sutileza.

Sí, en teoría todos somos libres, y sin intención de contradecir a la Declaración Universal de los Derechos del Hombre...me pregunto si también es así en la práctica. No podemos decidir sobre nuestra vida, porque principalmente no podemos decidir sobre nuestra educación, e incluso alguien decidió en algún momento que ya ni tan siquiera debemos decidir sobre nuestros valores. La "ilimitada amabilidad" del gobierno nos hace ahora también exentos de tener que decidir acerca de lo que está bien o mal para nosotros y ya no tendremos que "perder más el tiempo" en formar nuestra propia conciencia o transmitir a nuestros hijos aquellos valores que consideramos los adecuados.

La "blandura" de este despotismo es la rendición voluntaria de la libertad y la esperanza de que nuestras necesidades sean satisfechas por el gobierno.
Menos preocupaciones suponen menos responsabilidad, menos libertad! pero estamos olvidando lo más importante: la verdadera decisión de lo que está bien y lo que está mal se encuentra en la razón, no en la sociedad y, en consecuencia, no es posible ser feliz si uno actúa en contra de sus convicciones.
Y así, una vez más el paso del tiempo ha dado la razón a Tocqueville, porque el gobierno nos está quitando una parcela más de nuestra libertad. Evidentemente, de una forma suave y paternalista, pero igualmente robada; y lo más irónico es que cada vez parecen ser más los individuos que creen que deben dar las gracias porque la "gran cabeza pensante" ha vuelto a facilitar un poco más sus vidas.

Todo en nuestra sociedad parece estar ya decidido y establecido, pero o poco o nada ha sido decisión nuestra.
El hombre acomodado es también el hombre conformista, distraído, entretenido, estancado... "encerrado".

No podemos basar nuestra libertad en costumbres, en normas, en campañas electorales sistemáticas o en acudir a una urna cada cuatro años, aún conociendo la letra pequeña.
La verdadera libertad está en el conocimiento, en el pensamiento, en la razón del hombre. Un conocimìento, pensamiento y razón que cada vez son menos nuestros y más prestados.

Debemos darnos cuenta de que en la actualidad no sólo se globaliza el capital, también la mentalidad imperante que cada vez más, es una y la misma para todos, se está globalizando como una mercancía.

Me pregunto si es posible el desarrollo del ciudadano, sin anular o sacrificar al individuo. Una sociedad libre exige la renovación de las condiciones morales y culturales y, si son los hábitos culturales y morales el sustento del destino de la libertad, para mí está claro que no pueden ser morales los fines, mientras los medios empleados no sean también morales sino, simplemente, legislativos.

Creo que hay que centrar todos nuestros esfuerzos en responder: ¿cómo repensar al ser humano para que tenga ganas de creer en "sí mismo"? y ¿cómo recuperar el amor a la dignidad de sentirse humano, como ser nacido para hacer cosas que tengan "sentido"?



Cuestiones básicas...

Primero, ¿qué quiere decir que la educación es una actividad práctica?
Que la acitividad educativa sea una actividad práctica significa fundamentalmente que "actúa sobre las personas" y por tanto, esta acción de pretender sobre el otro no sólo tendrá en cuenta el "cómo" sino también atenderá al "qué" y al "por qué", es decir, la educación no se trata de una ciencia exacta que tan sólo pretenda alcanzar un fin aplicando una técnica, sino que va más allá, debe tener en cuenta además el medio empleado para alcanzarlo y éste ha de ser necesariamente un medio valioso en sí mismo para poder alcanzar un "bien".
Teoría y Práctica deben ir siempre unidas, complementarse y apuntar siempre en una misma dirección pero, será una Práctica la que dará lugar a una Teoría. O dicho de otra forma, la Práxis debe anticiparse a la Poiesis, es decir, en educación primero habrá que saber cómo hacer algo aunque posteriormente se requiera de los instrumentos o técnicas necesarios.



Segundo, ¿qué entiendes por la expresión de MacIntyre "virtudes del reconocimento de la dependencia"?
Hace referencia al hombre como un animal racional y dependiente, que precisa de las virtudes.
MacIntyre, con esta expresión, pretende reflejar la vulnerabilidad y dependencia del ser humano en relación a los demás para hacer posible su supervivencia, pero no se centra en la evidente dependencia del ser humano respecto a los "otros" durante la infancia y la vejez. Es decir, reflexionar y poner en relieve la incapacitación, limitaciones e imposibilidad del hombre, pensando en sí mismo como "discapacitado" y no sólo en los demás como "discapacitados".
Plantearnos ¿qué nos hace iguales y diferentes a otros animales inteligentes? y la importancia de las virtudes en cuanto a la dependencia, la autonomía, la incapacidad del estado y de la familia como transmisora de virtudes.



Y tercero, ¿cómo influye la postmodernidad en la formación de la identidad?
Una vez traspasada la sociedad moderna, el hombre postmoderno padece un malestar social que no responde a cuestiones técnicas sino éticas, y no puede responder a ¿qué estamos construyendo? Sólo parece estar claro "el cambio" pero ¿con qué medios y que fines son los adecuados?
Es decir, este ser humano en crisis no busca conseguir cosas, no demanda la "abundancia" de la modernidad, sino que reivindica las que ha perdido, la pérdida de valores, la pérdida del sentido de identidad personal, la pérdida de confianza.
La identidad es aquello que nos permite reconocernos como individuos y grupos sociales, es decir, saber "quién somos", "de dónde venimos" y "hacia dónde vamos" sin embargo, ¿qué ocurre cuando el individuo postmoderno no puede responder a estas cuestiones?
Si el "yo" ha muerto, ¿cómo responder a "quién somos"?
El hombre no puede encontrar la forma de entender y construir el mundo, de encontrar los fines humanos en la sociedad de hoy, mientras el saber filosófico y humanístico quede eclipsado por el saber científico. Todo parece basarse en la razón instrumental, pero, la racionalidad no puede dar respuesta por sí sola a los fines últimos de la vida humana.
El hombre construye su identidad a través de las relaciones que establece con su entorno y por tanto, construyendo su identidad colectiva está construyendo su cultura. El ser humano no puede vivir plenamente ni construir su identidad personal sin sentimiento de pertenencia: sin raíces, sin cultura, sin historia...¿De qué modo responder entonces a la pregunta "de dónde venimos" si nos hemos convertido en individuos desarraigados, poco cálidos y carentes de valores éticos y morales propios?
El imparable avance del saber y la razón instrumental sitúa al hombre en una crisis filosófica y humanística, y le convierte en un ser pobre en valores y conocimiento moral: "UN SER QUE HA PERDIDO SU IDENTIDAD".


Fin. Un abrazo!!!
 
¿PÉRDIDA O ROBO DE IDENTIDAD?
La identidad es una necesidad básica del ser humano: el hombre necesita preguntarse ¿quién soy?, necesita tener un sentido de sí mismo. La identidad constituye una necesidad "afectiva", porque es un sentimiento; "cognitiva", al tener conciencia de sí mismo y de los demás y "activa", ya que el hombre toma decisiones haciendo uso de su libertad y voluntad.
Creo que la falta de identidad es comparable con la falta de dignidad, porque perder una puede significar perder la otra.

La identidad es aquello que nos permite saber quién somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

La construcción de nuestra identidad personal requiere de un proceso de individualización y cambia, se transforma permanentemente, evolucionando a lo largo de nuestra vida. Incluso siendo cada individuo diferente de los otros, e incluso siendo algo que podríamos considerar el "sello distintivo" de cada personalidad, también cada uno de nosotros somos diferentes de nosotros mismos en el pasado, es decir, aún siendo la misma, soy una persona diferente pasado el tiempo.

Hablar de identidad colectiva es hablar de "cultura", de adaptación al entorno en el que vivimos para formar parte de él; porque construímos una identidad a través del tejido social (o redes), es decir, a través de las relaciones que mantenemos con nuestro entorno. Por eso, no pueden dejar de intervenir tres dimensiones: individuo, grupo y sociedad.

Es cierto que en un principio, el "cosmopoliticismo" sugiere la opción más acertada a la hora de hablar de la educación del ser humano, porque parece más lógico pensar que cada uno de nosotros debemos tener en cuenta todas las partes del mundo.

Además, si recurrimos al orígen de la ética, podemos ver la importancia en el hombre de considerar distintas visiones culturales:
"En torno al siglo IV a.C., se produce una fuerte expansión colonial desde Grecia hacia otras regiones limítrofes. Ante la comprobación de las diferencias en el modo de entender la vida humana, los griegos podían haber reaccionado de tres maneras:
a) considerar que sólo el modo de vida griego es el adecuado, mientras que el de los pueblos extranjeros es el equivocado
b) pensar: nuestra forma de vida y criterios acerca de lo bueno y lo malo están equivocados, ¡adptemos los conocidos recientemente en otros pueblos!
c) preguntarse acerca de lo bueno y lo malo, acerca de lo que es el hombre y su vida en sí mismos, con independencia de la sociedad en la que vive."
Lo que quiero decir es que el hombre, sin influencia del exterior, si se aisla en su propia cultura, corre el peligro de estancarse, de reproducir ideas equivocadas, de no enriquecerse, y por tanto, de no avanzar.

Sin embargo, y apesar de lo dicho, en el tema de la identidad tengo serias dudas y creo posicionarme desde la perspectiva del "patriotismo".
Primero, porque el concepto de "cosmopoliticismo" que manifiesta que la verdadera patria de cada hombre es el mundo, me parece una idea idealista, lejana, utópica y completamente irreal. Creo que "conocerlo todo" no puede equivaler nunca a "conocerlo bien".

Y segundo, porque es necesario sentir amor por la cultura a la que uno se siente fuertemente ligado (patriotismo). Para tener un verdadero sentimiento de identidad necesitamos un verdadero sentimiento de cultura, y la cultura no es otra cosa que el conjunto de estructuras (de distinto tipo) que caracterizan una sociedad.

Desde mi punto de vista, no concibo la construcción de la identidad de otra forma que no sea inductista (sólo avanzando de lo particular a lo general se alcanzará el desarrollo). No podemos partir de unos supuestos universales, por buenos que sean, e interiorizarlos como algo que forma parte de nosotros.

El hombre no puede vivir sin sentimiento de pertenencia, o al menos, no de forma plena y para ello necesita raíces, necesita historia. ¿Cómo vamos a responder a quién somos y hacia dónde vamos, si carecemos del dónde venimos?
No podemos pretender ser todos iguales (culturalmente hablando), ni hacer de las sociedades una. Cada cultura tiene su forma de pensar, sentir y actuar, por mucho que se intente delimitar las mentalidades con invisibles fronteras que sólo llevan a una falsa moral, de buenas intenciones y ningún esfuerzo. Como tampoco es posible, por mucho que se intente, globalizar la identidad.

Creo que el orígen de la pérdida, búsqueda o crisis a la que en la actualidad se enfrenta gran parte del mundo, puede estar ahí. Aquello que se expone al mundo a grandes rasgos se pierde, no llega así que ¿qué sentido tiene exponerlo al mundo entero?
El interés por influenciarlo todo, por expandirlo, por globalizarlo, por hacer que todos tengamos la misma concepción de las cosas, no nos hace ciudadanos del mundo, sino que convierte al hombre en un ser desarraigado, poco cálido y desligado. Un ser que carece, además de unos valores éticos y morales, de sus propios valores éticos y morales.
 
CRISIS
Podría decirse que veo la sociedad actual como una gran balanza desequilibrada en la que parece haber cobrado más peso el saber científico que el saber filosófico-humanístico, teniendo en cuenta que éstas, constituyen dos formas opuestas de entender y construir el mundo.

El desarrollo de la razón instrumental, de nuevas tecnologías equivale a nuevas formas de comunicación y consumo y, por tanto, a nuevas formas de vida y pensamiento. Este avance tecnológico provoca, no sólo un cambio de valores, sino además una pérdida de ellos. Eso significa que el hombre evoluciona rápidamente, pero sólo en un sentido; no es un avance integral y como consecuencia, esa asimetría se ve reflejada en la sociedad actual.

A lo largo de la historia muchos autores se han mostrado partidarios y defensores de la acción tecnológica del hombre. El contrapunto sería la visión romántica, que critica fuertemente la racionalidad científica moderna como exterminadora de valores e incapaz por sí sola de descubrir los fines de la vida humana. Sin olvidar que Platón o Sócrates ya desconfiaban de la futura sociedad de la opulencia.

Los fines humanos en la sociedad de hoy parecen ser únicamente el confort y el bienestar, a través del consumo de bienes y valores. Nos encontramos en una sociedad mediatizada, que poco tiene de distinto con una dictadura, ya que no nos permite escoger otro camino sin sufrir, tarde o temprano, las consecuencias.
Las personas se han convertido en meros instrumentos al servicio del sistema social, en individuos que no sólo tienen la actitud del consumismo, sino lo que es peor, tienen la ideología del consumismo. Todo lo que el hombre hace se encamina a "poseer cosas" y todo lo que valora se basa en llegar a ser "el hombre poseedor".

La sociedad nos dice lo que necesitamos, lo que queremos, cómo debe ser nuestra vida, nuestros deseos, nuestras aspiraciones e ilusiones... Todo está sútilmente impuesto y esto es así para todos; es una cultura de masas mundializada, o mejor dicho globalizada.

Pienso que la tecnología es necesaria pero a la vez peligrosa, ya que nos lleva a creer/sentir que nos hace más libres porque consigue dar solución a nuestros problemas "inmediatos" y nos da autonomía, pero también nos hace elegir muchas veces la solución incorrecta; sí, probablemente la más fácil y rápida, pero no la mejor. Sin embargo, ¿a qué problemas verdaderamente trascendentales a los que hoy se enfrenta la sociedad ha dado solución la tecnología?
Debemos tener en cuente que el malestar social que padece el ser humano no responde a cuestiones técnicas sino éticas. Es un malestar basado, no en conseguir cosas, sino en reivindicar las que se han perdido (los valores); es el hombre consciente de estar en el sistema, pero sin ser el sistema.

La razón tecnológica ha conseguido mitigar mucho dolor, eso no se puede negar, pero resulta paradójico que también haya sido la causante de gran parte del sufrimiento de la humanidad. He aquí una vez más la irónica esencia humana (los dos polos opuestos de una misma esfera): el hombre que es capaz de lo "mejor" se ha valido de la penicilina para tratar enfermedades infecciosas salvando innumerables vidas, mientras que el hombre que es capaz de lo "peor" ha conseguido cobrarse muchas más con otro de sus avances, la pólvora.

Me refiero a que todo este proceso ha llevado a algunos a vivir mejor pero, contradictoriamente, ha llevado también a matar mejor. Bien es cierto que el ser humano necesitaba liberarse de la irracionalidad de determinados comportamientos de la tradición pero, ¿puede la racionalidad por sí sola descubrir los fines últimos de la vida humana?

La instrumentalización, la tecnología avanzan y con ellas aumenta el bienestar, las comodidades, los lujos... pero a su vez parecen ir disminuyendo los valores de los individuos, empobreciéndose sus fines y limitando el sentido de sus vidas.

Me pregunto si hay otra alternativa, si hay otra forma de organizar el mundo y cómo salir de la crisis en la que nos encontramos.
Creo que el problema está en que el ser humano parece haber quedado, en algún momento de la historia, espiritualmente estancado, mientras que la acción instrumental gana terreno irrefrenablemente con el transcurso del tiempo.
Mientras sólo se avance en una dirección, la técnia; mientras la balanza se incline únicamente con el peso del saber y la razón instrumental la humanidad seguirá cojeando filosófica y humanísticamente y el hombre seguirá siendo pobre en valores y conocimiento moral.

Un abrazo!!!
 
" LA LIBERTAD CON TECHO DE CRISTAL"
Todos sabemos que para alcanzar la LIBERTAD es necesaria la EDUCACIÓN, pero... ¿qué tipo de educación?, ¿también una educación impuesta?, ¿una educación que "otros" dicen que es buena para nosotros?
Y en ese caso ¿cómo podría la libertad ser el fin, si el medio ha sido una educación que se nos ha impuesto?

Para tratar de ver qué es libertad, una definición sería: "la facultad humana de dirigir el pensamiento o la conducta según los dictados de la propia razón y de la voluntad del individuo, sin determinismo ni sujeción a influencia del prójimo o del mundo externo". Pero lo cierto es que definir la libertad resulta infinitamente más fácil que entenderla.

Creo que podemos considerar la libertad en dos sentidos:

-Uno, somos libres en la medida en que otros no nos impiden hacer lo que queremos, no nos coaccionan u obligan. (Si pensamos en el hecho de que aún hoy, existen lugares en el mundo donde algunos seres humanos son esclavos de otros seres humanos, vemos que éste podría ser el sentido que le dan esas personas a la libertad).
-Y otro, como deseo del hombre de ser su propio dueño, querer que su vida y sus decisiones dependan de sí mismo. (Ésta podría ser la idea que, sin ir más lejos, nosotros que vivimos en un mundo "causalmente determinado", tengamos de la libertad).

Entonces... ¿la libertad es algo en función de lo que cada uno entiende de ella? o ¿es lo mismo para todos?
Está claro que carecer de cualquiera de estos dos sentidos es, evidentemente, carecer de libertad; así que me pregunto si es realmente posible alcanzarla (no lo tengo aún muy claro).
A pesar de parecerme muy obvia en un principio la respuesta, es decir, que no, negarla sería afirmar que vivimos una especie de obra de teatro ya escrita, donde actuamos de acuerdo al papel que nos han otorgado (y creo que sería injusto decir que es así en todos los casos).

En teoría todos somos libres, pero ¿y en la práctica? No poder decidir sobre nuestra educación evidencia nuestra falta de libertad. Un claro ejemplo, aunque se nos presente con gran sutileza, es el salto considerable que hay entre "derecho" a al educación y educación "obligatoria", y cómo hemos llegado a mezclar tan fácilmente un derecho con una obligación o deber. ¿No eran los derechos el elemento más importante para garantizar la libertad de las personas? Esto significa que la libertad es "ILIMITADA", sí, pero siempre dentro de unos "LÍMITES".

En nuestra educación todo está ya decidido, aunque poco o nada haya sido decisión nuestra. Está decidido el qué, el cómo, el por qué, el cuándo, e incluso, el hasta cuándo. No hay lugar para la innovación, la origunalidad, la espontaneidad... y si todo está ya establecido, significa que tampoco hay lugar para mejorar ni evolucionar.

Es evidente que el fin no puede ser la libertad, mientras el medio sea una educación impuesta, politizada, para el control... que se traduce en instrumento de poder, en repetición de patrones, perpetuación de pensamientos, ideas estandarizadas y conocimientos estáticos.
Para ser libre es necesario tener conciencia de uno y voluntad para llevar a cabo nuestra libertad;es necesario la comprensión.
No creo que la libertad sea lo contrario a la esclavitud (al menos únicamente), lo contrario sería "no esclavitud" "no pertenecer a nadie" o "no tener dueño"; pero libertad debe llagar más lejos, debe traspasar todo eso. La verdadera libertad está en el conocimiento, en el pensamiento, en la razón.
Yo creo que es más libre aquél al que no privan de libertad para pensar, que al que no privan de otro tipo de libertad (movimiento, acción). Ejemplificándolo... siempre será más libre un "preso político", al que no podrán arrebatar nunca sus ideas, que un "político preso", carente de un firme pensamiento. con esto quiero decir que bajo mi punto de vista ser libre significa también "hacer lo que se debe".

Y si al menos conservamos eso: la posibilidad de pensar lo que queramos y como queramos, de tomar nuestras propias decisiones (no me refiero sólo a decidir entre el bien y el mal, sino a determinar qué es bueno o malo para nosotros) y decidir cuáles queremos que sean nuestros objetivos vitales, entonces considero que somos libres.

Pero esto, no siempre es fácil en la sociedad en la que vivimos y como en otros comentarios he dicho: ´"SÓLO SOBRE LOS PILARES DE LA LIBERTAD SE PUEDE SUSTENTAR UNA VERDADERA EDUCACIÓN"

Una semana más, un saludo a todos!!!
 
¿CUÁNDO UNA RELACIÓN ES VERDADERAMENTE EDUCATIVA?
Como yo lo veo, la relación educativa no es siempre fácil de identificar; a veces no alcanzamos a verla, quizá por no ser capaces de distinguir la finalidad que persigue esa relación. También ocurre que, por el contrario, en ocasiones creemos estar ante una relación educativa, tratándose en realidad de una relación (de otro tipo) en la que no existen pretensiones. Lo que hace entonces educativa una relación es esa "acción de pretender" sobre el otro, ese "derecho que uno cree tener" sobre alguien, en un sentido positivo.
La relación educativa es una relación de ayuda y es también una relación asimétrica. Evidentemente una relación de ayuda tiene que ser siempre una relación orientada a unos fines. El problema de la asimetría radica en que el aprendizaje está siempre por debajo del profesor/padre y, situar al educador en un nivel superior al educando puede desembocar en una relación de poder, que no necesariamente ha de ser de dominación; pero hay que tener presente que en este tipo de relaciones se dan dos vertientes: dominación y resistencia, "cada una haciendo fuerza hacia un lado de la cuerda", y hay que ver la cuerda como el elemento necesario de unión entre ambas partes, es decir, como la confianza. ¿Qué ocurriría si la cuerda se rompe? Claro, que se desligarían las dos partes, porque sin tener firmes esperanzas, sin seguridad depositada sobre el otro, no sería poisible una relación educativa.

Desde mi punto de vista creo que es aquí, en la relación educativa, donde hay que tener en cuenta la bidimensionalidad del hombre en el sentido de ser humano como "persona" y de ser humano "integrado en una comunidad", de forma que su esencia se recogería en las tres condiciones: "ser-con, por y para- otro". Y ¿no debería la educación perseguir objetivos o fines que se adapten a lo que esencialmente es el hombre? Entonces la relación educativa conlleva estas condiciones humanas (con/por/para otro) porque la educación, como la libertad, no puede ser alcanzada por el ser humano si es en soledad.
La educación se caracteriza por intentar procurar un bien, un cambio que persigue alcanzar el estado deseable del sujeto. Pero esta deseabilidad significa además que la educación es una aspiración o un intento, pero no una garantía de resultados.
A lo que pretendo llegar es a la idea de que, en la relación educativa, tan importante es el papel del educador como del educando, y que ésta tiene que ser una relación recíproca, de intercambio, lo que demuestra que ninguna de las partes, por individual, es completemente responsable del éxito o fracaso de la educación.

Siguiendo en la espiral en la que estoy, el educador promueve o trata de suscitar una acción interna en el otro, pero eso no significa que siempre se consiga porque el aprendizaje, a su vez, es una elección libre del educando.
Educar, que requiere por un lado una práctica de "conducir o guíar" y por otro, una acción de "sacar de dentro hacia fuera" del individuo, supone necesariamente la ayuda de otra persona, del educador.
Pero necesitar ayuda tiene el peligro de convertir a alguien en dependiente de quién se la proporciona. Yo creo que saber equilibrar, o mejor dicho, armonizar la necesidad de ayuda y la libertad individual es lo que hace realmente "bueno" a un educador.
Pero... ¿cómo convertirnos o aprender a ser buenos educadores?

Partiendo de la base de lo que antes decía sobre que en la relación educativa siempre se carece de garantías de éxito... sí creo hacerme una idea aproximada al menos de cómo asegurarnos de estar ante una relación verdaderamente educativa.
Por encima de todo, lo más importante es el "RESPETO" hacia la dignidad y la libertad de aquél que aprende, como individuo libre que es (de lo contrario no hay educación). A esto hay que añadir la "EXIGENCIA" de un compromiso por parte del educando, que asumirá voluntariamente (referencia de nuevo a la libertad), lo que supone cierta coherencia, ya que se tiene la certeza de estar en disposición de exigirle. Y en tercer lugar, educar va ligado a aprender, quiero decir, que si hay realmente un aprendizaje -un CONTENIDO VÁLIDO- habrá entonces educación.

Bien es cierto que la relación educativa es una relación humana, entre personas y siempre individual en último término, pero no se debe confundir con otro tipo de relación, por ejemplo de amistad o romántica. La relación educativa, como hemos visto, va más allá, mucho más allá, destacando principalmente el hecho de que en este caso sí se pretende cambiar al individuo, el educador debe pretender hacer de él un sujeto que alcance el estado deseable, de formarle, de mejorarle, de actualizarle, de perfeccionarle.
Pienso que también el sentido común, por simple que parezca, llevará a cualquiera a estas conclusiones, porque ¿quién no ha pensado alguna vez en cómo le gustaría que fuera la relación educativa con sus hijos? (o al menos una mayoría de los que no somos padres si lo hemos pensado) y ¿qué fines si no estos podemos pretender para los hijos? Hacer de ellos seres libres, respetando su dignidad, tener la posibilidad de exigirles, la certeza de influirles, de comprometernos con el contenido de su educación... y todo ello dentro del marco de la confianza.

Aunque parezca muy drástico, mi opinión es que la maternidad/paternidad sitúa a las personas un paso muy por delante del resto en el entendimiento de la educación o, adaptándolo más a nuestro caso, me parece el peldaño más alto de la pedagogía en estado puro.
Espero aprender más sobre el tema a medida que lea más reflexiones.

MUCHOS SALUDOS!