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Diario de Andy Blue
El destino no se busca ni se espera: se escribe
Acerca de
Andy Blue tiene entre 20 y 25 años (dejemos algo de misterio), vive en una ciudad cuyo nombre no quiero especificar y hace su vida como la mayoría de la gente. Alguien del montón, para qué engañarnos.
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Andy Blue y la despedida de Lola
Entre la operación vuelta a la facul y que no pillo bien una red en mi piso, me cuesta conectarme para escribir, sólo puedo hacerlo cuando vuelvo al hogar paterno.

Esta semana básicamente ha sido empezar las clases y pensar cosas para la cena-fiesta que Lola Amapola ofrecía como despedida. Lo ha hecho porque se va a estudiar fuera de la ciudad. Yo también estudio fuera, pero bastante más cerca que ella, al menos vengo los fines de semana.

Total, que aunque la fiesta estuvo genial y me lo pasé mejor de lo que lo he pasado en mucho tiempo, luego viene el bajón de pensar que Lola se ha ido y ya nada será igual. De nuestro primer grupo de amigos, cuando estábamos empezando la adolescencia, ella y yo somos los únicos que quedan, el actual grupo es un mosaico de capas proveniente del instituto y la facultad. Hemos pasado montones de cosas juntos, hemos tenido montones de peleas, hemos conocido a nuestros novios/as, nos hemos aconsejado, hemos compartido mil cosas que el resto consideraba gilipolleces, como la típica serie que no ve nadie salvo tú o esa canción que todo el mundo odia pero que cuando estáis juntos en un bar y la ponen te partes el culo de risa.

En fin, se va, y no puedo evitar pensar que cuando vuelva ya nada será igual.

Encima está el Capitán Mostaza. Hace mucho él y Lola se liaron (aunque no llegó a convertirse en relación), y tengo las sospechas de que él últimamente vuelve a sentir algo por ella. No sería un impedimento si no fuera porque ella está medio liada con otro, pero eso el Capi no lo sabe porque Lola me hizo jurar que no lo contaría. Total, que el Capi parece ilusionado por decirle algo en el último momento en la estación de autobuses y yo no sé cómo evitar el chasco. Encima después de la cena, cuando nos fuimos a una discoteca y Lola me sacaba a bailar (como amigos, claro está), el Capi me miraba algo raro, como si yo le estuviera quitando el puesto.

En fin, voy a ver si cojo el tren, que cuando acaba la semana el hogar paterno empieza a quedarse pequeño y tengo que emigrar a mi piso de estudiantes. A ver si esta vez consigo pillar una red.
 
Andy Blue y parte de su círculo
Ya estoy de nuevo, jejeje. Vaaale, lo que puse en el post anterior del supervolcán no era cierto, pero en el improbable caso de que alguien lo leyera, seguro que ahora esperaba expectante que contara mi heroico relato, ¿verdad?

En fin, la semana está siendo algo frenética. No paro de echar viajes a mi universidad (está en otra ciudad) para mirar notas, formalizar cosas de la matrícula de este año, papeleos del piso en el que estaré este curso… Quien se queje de la vuelta al cole de los pequeños no tiene nada que envidiar a los que nos preparamos para la operación “vuelta a la facul”. Pero anoche pude tomarme un descanso.

Quedé con Capitán Mostaza, Lola Amapola y Mr. White. Del Capi Mostaza se podría decir que es uno de mis mejores amigos desde hace años, aunque en ocasiones tengo la sensación de que no le conozco del todo. Tenemos pocas cosas en común, pero siempre nos hemos llevado bastante bien. Últimamente tengo las sospechas de que él también es gay. ¿Por qué? Pues porque ha hecho determinadas cosas que yo también hacía hace dos años, cuando todavía estaba “descubriendo” mi orientación. No sé, es sólo una sensación, quizá acrecentada por el hecho de que no ha tenido novia ni ligues conocidos desde hace bastante tiempo, a pesar de que oportunidades no le han faltado. Si alguien tiene alguna idea de cómo descubrir la verdad, que me lo diga.

Lola Amapola es también una de las mejores dentro de mi grupo de amigos. Nos conocemos desde hace milenios, y de nuestro primer grupillo en la adolescencia, nosotros dos somos los únicos que permanecemos. Tenemos bastante en común. Durante los años nos hemos peleado mil veces, en ocasiones por auténticas gilipolleces, pero siempre hemos acabado haciendo las paces. Es una chica atractiva e interesante, aunque quizá demasiado seria a veces, pero eso no quita que lo pasemos genial juntos.

Mr. White era antes uno de mis mejores amigos, pero cambió. Se volvió cuadriculado, estrecho de mente y en ocasiones bastante irritante. No suele caer bien a la gente, y aunque antes eso no me importaba, ahora mismo hay ocasiones en los que se comporta de forma que me dan ganas de estrangularlo (figuradamente, claro, pero si se volviera más irritante no garantizo mi buen comportamiento…). Puede que no sólo haya cambiado él, quizás también sea por parte mía. Recuerdo que hace cosa de año y medio, cuando se puede decir que yo asumí casi por completo que era gay, cuando me di cuenta de que no era una fase, sino que hacía ya meses que me fijaba más en los chicos que en las chicas, tuvimos una conversación. En medio de esa conversación Mr.White me dijo:

- Andy, la cosa que más tenemos en común tú y yo es lo mucho que nos gustan las tías.

Fue entonces cuando comprendí que en el momento en el que salga del armario, Mr. White me dará la espalda (sus opiniones sobre la homosexualidad no son las más liberales), así que decidí distanciarme yo antes. Desde entonces ha sido así. No es que nos llevemos mal ni nada parecido, pero sólo quedamos juntos cuando hemos quedado con el Capitán Mostaza u otra persona. Tal y como están las cosas ahora mismo, si le dijera a mi grupo que soy gay y alguno de ellos me rechazara, el rechazo de Mr.White sería el que menos me importara.

Ahora me pregunto, si Mr.White consigue irritarme últimamente tanto, ¿es porque él ha cambiado de personalidad, o porque yo me distancié de él hasta el punto de llegar a caerme mal?
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Prólogo
Esto pretende ser un diario. Por eso no me importa quién lo lea, o si llega a leerlo alguien siquiera. He participado antes en varios blogs. Trataban de series, cine, libros, música… algunos eran blogs colectivos, otros en solitario y otros en asociación con algún amigo, pero ninguno de ellos era personal. Éste pretende serlo, y, aunque ya he dicho que me da igual si lo lee una persona o toda la nómina de Bill Gates, voy a intentar escribir de forma inteligible a todos los públicos (un profesor del instituto solía decir que escribir para uno sólo era masturbación literaria), por lo que empezaré explicando algo básico sobre lo que me motiva a escribir un diario-blog.

Soy gay. La clase de gay que está en el armario para la mayoría salvo para unos cuantos amigos gays que tiene por ahí dispersos. Pienso seguir en el armario hasta que me independice, por lo que de momento no me gustaría escribir un diario en un cuaderno que pudiera encontrar mi padre en un cajón.

El caso es que me gustaría llevar un poco la cuenta de lo que me pasa, la memoria es selectiva, cuanto más tiempo pasa menos fiable es el recuerdo que guardas, así que si ese recuerdo está escrito, la cosa cambia. ¿Y por qué escribirlo aquí, donde puede leerlo cualquiera, incluso mi familia o amigos? Para empezar, hay un principio muy sencillo que dice que si quieres ocultar bien algo, déjalo a la vista de forma que pase desapercibido. Por otra parte, no voy a utilizar nombres reales, y las cosas que pasan en mi vida podrían ocurrirle a cualquiera, por lo que si alguien de mi entorno leyera esto no podría asociarlo directamente conmigo.

Además, lo de escribir un diario en la web tiene cierto encanto. Escribirlo en un cuaderno es algo frío, dices “querido diario…” y estás hablando con un objeto inerte. Aquí en cambio sabes que alguien te lee, se lo cuentas a una multitud anónima que en todo momento cambia de forma y tamaño. Es como subir a un acantilado y gritárselo al mar (ya me salió la vena metafórica, hay que joderse). Así que empecemos.

Llamemos al protagonista (osease, yo) Andy Blue. Es un seudónimo, por supuesto, y aunque aparentemente no tiene nada que ver conmigo, fue el único nombre que me vino a la cabeza cuando empecé a pensar lo del blog, y mientras lo repetía en mi mente cobraba más y más fuerza. De los otros personajes del blog iré hablando más adelante, todo a su tiempo.

¿Qué quiere Andy Blue? ¿Qué necesita para ser feliz? Todo el mundo se hace esas preguntas hacia sí mismo, y yo no voy a ser menos. Siempre he sido un tío que tenía las cosas muy claras, hasta que un día dejé de tenerlas y me encontré indeciso en todo lo que tenía que tomar parte. Llegó el momento de ponerle fin.

En el próximo post hablaré de cómo detuve la erupción de uno de los supervolcanes de Yellowstone.
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