Gdipe
Me estoy planteando seriamente la posibilidad de rebautizar el blog como semanario de barra o directamente anuario de barra, porque por un motivo u otro este pobre diario se actualiza menos que la ideología de Fraga.
Esta vez, el motivo de mi inactividad ha sido la gripe. Primero la mía y después el del resto de la plantilla, que han ido cayendo como moscas, con el consecuente mosqueo del sufrido jefe, que es el pringado que tiene que hacer todas las suplencias.
La gripe es como una novia formal: nunca falta a su cita contigo. A la que llegan las bajas temperaturas, por mucho que te abrigues, te atiborres a zumitos de naranja y te vacunes, siempre la acabas pillando.
Uno nota que ha pillado la gripe cuando se levanta, tose y le puede poner nombre a lo que escupe como resultado de la expectoración. Uno de los síntomas que más ignoran los médicos es el de los cambios de voz. Mientras tienes gripe, cada vez que hablas pareces un personaje de dibujos animados. Estos cambios de voz suelen ser de dos tipos.
a) ¡Mi nariz! ¿Dónde está mi nariz? Se produce cuando intentas hablar y la congestión nasal va haciendo que, si intentas pronunciar una frase larga, tus palabras suenen más o menos así:
-Para el lunes me traes dos gajas de goca gola, una gaja de goga gola dait dos gagas de fadda de dadaja unagagadefadadedibón.
Si vas estornudando y tosiendo por el camino, la cosa puede sonar así:
-Entonces hemos guedado en gue ¡Achuá! les pongo dos gafés con ¡coj coj! leche, una madadena y un ¡cof cof coj achuaks! cortado desbafeidado de shobre.
b) ¡Da rienda suelta al demonio que hay dentro de ti! En este caso, la congestión es de garganta y cada palabra que pronuncias tu voz se va volviendo más ronca. Como pasar por los cambios de voz de la adolescencia de nuevo pero en versión instantánea y satánica.
Viene a sonar así:
-Manuel, para la cinco un cortodo descofoinodo de SOBRO ¡MUY COLIONTO!
Y el pobre Manuel, claro, no sabe si hacerme un cortado o llamar al exorcista.
Para combatir la gripe, el único método válido es resignarse, ir al médico, meterse en la cama y tomar lo que nos haya recetado. Sin embargo, por causas ajenas a toda razón, lo que hacemos el 80 % de nosotros cuando pillamos la gripe es automedicarnos. ¿Que tu vecina te dice que el bisolgrip le ha ido muy bien? ¡Pues hala, bisolgrip por un tubo! ¿Que tu abuela te dice que como el cortafriol no hay nada? ¡Marchando un cubata de aua con bisolgrip y cortafriol bien cargado! ¿El farmacéutico dice que paracetamol? ¡Más madera, es la guerra! Y claro, al final no es que te cures, es que pillas un cuelgue que con el colocón que llevas encima te da igual estornudar, toser o hacer ganchillo en calzoncillos. Griposo pero feliz, eso sí. Además, si a tu vecina le va muy bien el bisolgrip, piensa que también le van muy bien los zapatos con tacón de aguja que se pone para ir de marcha... ¿Tú te los pondrías?
Hoy un megalinkazo ufanado sigilosamente de Oink!:
Todos los juegos de las consolas antiguas!
Esta vez, el motivo de mi inactividad ha sido la gripe. Primero la mía y después el del resto de la plantilla, que han ido cayendo como moscas, con el consecuente mosqueo del sufrido jefe, que es el pringado que tiene que hacer todas las suplencias.
La gripe es como una novia formal: nunca falta a su cita contigo. A la que llegan las bajas temperaturas, por mucho que te abrigues, te atiborres a zumitos de naranja y te vacunes, siempre la acabas pillando.
Uno nota que ha pillado la gripe cuando se levanta, tose y le puede poner nombre a lo que escupe como resultado de la expectoración. Uno de los síntomas que más ignoran los médicos es el de los cambios de voz. Mientras tienes gripe, cada vez que hablas pareces un personaje de dibujos animados. Estos cambios de voz suelen ser de dos tipos.
a) ¡Mi nariz! ¿Dónde está mi nariz? Se produce cuando intentas hablar y la congestión nasal va haciendo que, si intentas pronunciar una frase larga, tus palabras suenen más o menos así:
-Para el lunes me traes dos gajas de goca gola, una gaja de goga gola dait dos gagas de fadda de dadaja unagagadefadadedibón.
Si vas estornudando y tosiendo por el camino, la cosa puede sonar así:
-Entonces hemos guedado en gue ¡Achuá! les pongo dos gafés con ¡coj coj! leche, una madadena y un ¡cof cof coj achuaks! cortado desbafeidado de shobre.
b) ¡Da rienda suelta al demonio que hay dentro de ti! En este caso, la congestión es de garganta y cada palabra que pronuncias tu voz se va volviendo más ronca. Como pasar por los cambios de voz de la adolescencia de nuevo pero en versión instantánea y satánica.
Viene a sonar así:
-Manuel, para la cinco un cortodo descofoinodo de SOBRO ¡MUY COLIONTO!
Y el pobre Manuel, claro, no sabe si hacerme un cortado o llamar al exorcista.
Para combatir la gripe, el único método válido es resignarse, ir al médico, meterse en la cama y tomar lo que nos haya recetado. Sin embargo, por causas ajenas a toda razón, lo que hacemos el 80 % de nosotros cuando pillamos la gripe es automedicarnos. ¿Que tu vecina te dice que el bisolgrip le ha ido muy bien? ¡Pues hala, bisolgrip por un tubo! ¿Que tu abuela te dice que como el cortafriol no hay nada? ¡Marchando un cubata de aua con bisolgrip y cortafriol bien cargado! ¿El farmacéutico dice que paracetamol? ¡Más madera, es la guerra! Y claro, al final no es que te cures, es que pillas un cuelgue que con el colocón que llevas encima te da igual estornudar, toser o hacer ganchillo en calzoncillos. Griposo pero feliz, eso sí. Además, si a tu vecina le va muy bien el bisolgrip, piensa que también le van muy bien los zapatos con tacón de aguja que se pone para ir de marcha... ¿Tú te los pondrías?
Hoy un megalinkazo ufanado sigilosamente de Oink!:
Todos los juegos de las consolas antiguas!