logotipo

img_google
diario de barra
La vida desde detrás de una barra de bar
Acerca de
Sindicación
 
Playas
Todos los años, por estas fechas, comienzan a darse por el bar las primeras conversaciones sobre a qué playa va cada cliente y las ganas que tiene todo el mundo de ir a la arena a ponerse moreno.

Pues oyes, yo aborrezco las playas.

No es nada personal. No es que de pequeño me picara una medusa, o algo parecido. Mi problema con las playas viene de los pequeños detalles, como por ejemplo que están llenas de Marujas que parece que me acechen para mantener diálogos del tipo:

Maruja 1 (señalándome): Uy, nena, mira ese con el flotador color carne todo deshinchado. Si no sabe nadar se ahoga seguro.

Maruja 2: !Que no, Concha, que no es un flotador, que son los michelines!

M1: Caramba, pues qué hermoso está, parece la Campos.

M2: Chata, hermoso está el vigilante, este lo que está es gordo.

Y así pueden continuar, hablando durante horas sin importarles en absoluto que las estés escuchando.

De todos modos, como camarero, lo que más me llama la atención de la playa son los chiringuitos. Aunque es verdad que ahora los hay de diseño que parecen bares puramente fashion, lo más habitual es que sean cuatro maderas mal puestas con una barra nauseabunda y un tipo de higiene más que justita en su interior dispuesto a cobrarte por una cerveza un precio excesivo hasta para el servicio de habitaciones del Ritz. Lo peor, de todos modos, son las tapas. Sobre todo la ensaladilla rusa, la gran estrella del chiringuito.

-¿Seis euros por una ensaladilla rusa? ¿Está de guasa?
-Oiga, piense que la ración que falta en esta bandeja fue el plato estrella de la comunión de Fraga. ¡Es una reliquia! Con ese pedigrí, aún le sale barato.
-Lo de la comunión de Fraga es coña, ¿verdad?
-Pues va a ser que no.


Además, en las playas me aburro. Cuando uno ve playas en la tele o en el cine, siempre salen dos virtuosos de las palas de playa que intercambian pelotazos con un arte que si los ven Nadal o Ferrero se echan a llorar, y unos jugadores de volley playa que hacen que Rafa Pascual parezca un pato con guantes en la cancha. En cambio, cuando juego yo a algún deporte de playa, a menudo escucho comentarios como "No puede ser tan malo, le deben haber operado de la vista, o algo".

En fin, que hasta que inventen una playa para gordos y torpes, me parece que me voy a seguir conformando con mi piscina de plástico y mi patito de goma.

Hoy, un enlace polémico para algunos: ¿porno light o arte?

-Beautiful Agony: mejor descubrís por vosotros mismos de qué va la cosa, espero vuestros comentarios (mayores de 18 o no, no sé qué decir). Por cierto, dadle a alguno de los cuadros de "Free sample", que el resto es de pago.