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APRENDIENDO A APRENDER
"Hermosa encuentra la vida quien la construye hermosa" Otto René Castillo.
Acerca de
"Si yo no pienso en mí, quién lo hará.Si pienso sólo en mí, quién soy.Si no es ahora, cuándo". Hakim Bey
Sindicación
 
¿QUÉ (ME) ESTÁ PASANDO EN BOLIVIA?
Este texto promete ser largo, algun+s lo leereis y
otr+s no, algun+s en dos tandas o mas y algun+s del tirón, para tod+s
aquell+s que lo hagais, solo deciros que es el resultado de una demanda que me hicieron desde el otro el otro lado del charco, como no, los amigos y amigas, solo un poquito de información, bien de Bolivia y mi viaje, bien sobre mi. Espero no aburriros y espero que sirva para entendernos mejor a mi vuelta. Ahí va...

* Bueno, parece que el viaje va llegando a su fin...

Apenas me encuentro en la última etapa, el último tramo del camino, el
último paso antes de agarrar el avión que me lleve de vuelta al lugar del que hace más de un año salí. Y... ¿qué supone todo esto?

* Disculpas...

Hace tiempo que no escribo, pero es que no es fácil crearse un relatode los acontecimientos. Las cosas se viven diariamente de una forma muy intensa y la urgencia que caracteriza los encuentros y las situaciones no te permite pensar y pensarte en el mismo momento que lo estás viviendo, del mismo modo que no te permite escribir, narrar, crear tu propio relato sobre todo lo que te está aconteciendo... Al igual, la complejidad que las define hace complicado el hecho de intentar explicaros lo que ocurre, pues aún habitándolas y situándote en ellas diariamente, ya resulta arduo de por sí el abarcarlas mínimamente. Es mucho lo que estoy aprendiendo, sólo deciros
eso, cuando llegue el momento, ya tendremos ocasión de compartirlo...

* Ahorita...

Me encuentro en La Paz (Bolivia), ciudad de un millón doscientos mil
habitantes aproximadamente. Situada en plena cordillera andina, a unos 3.500 metros de altura, desde donde se pueden divisar los magníficos picos que rodean esta atípica ciudad, entre ellos el maravilloso Illimani, con su cumbre nevada, el cual se encuentra en el horizonte sur de la ciudad. La Paz, lugar mágico y lleno de historias para no dormir (y no descansar), lugar que nos enamora, encandila y atrapa. Alquilamos una habitación en una increíble casa en el centro de la ciudad, en el conocido barrio de Sopocachi, en un piso 14 desde donde tenemos unas magníficas vistas de la ciudad. Vivimos con una chica italiana, que trabaja en ACSUR Las Segovias, una ong madrileña de las más cañeras que vi. Es una chica muy simpática, y
hemos establecido una muy buena relación con ella, seguro que la echaremos de menos... igual que a tant@s otr@s que fuimos conociendo por el camino.

El rollo ong`s acá es increíble, existen multitud de ellas con miles y miles de proyectos; desarrollo, género, ecología, medicina, etc, etc., que trabajan, o bien directamente o bien mediante contrapartes, pero la mayoría causan más daño del que solventan (en serio, es una cuestión bastante jodida lo del tema de las ong`s acá). En La Paz, existe lo que se llama la coordinadora de ong`s, a través de la cual se conocen tod@s los oenegeneros y oenegeneras. Much@s de ell@s son gente bastante maja, gente que en un momento de sus vidas decidió aceptar un trabajo de estas características para poder continuar con sus expectativas de vida aún viendo truncadas
otras. Son personas con las cuales de vez en cuando salimos de fiesta, así entre charlas y asambleas con movimientos y gente metida en diferentes lugares, nos corremos unas especies de festividades Erasmus con personas de entre treinta y cuarenta años. Todo un show...


* Nuestro día a día...

En Bolivia, y concretamente en La Paz, estuvimos visitando gente muy
diversa, desde las Awichas; comunidad de ancianas (y ahorita también de ancianos, desde que se establecen amoríos entre ambos...) que vive comunitariamente, deciden todo mediante asambleas, realizan artesanía para autosustentarse, pan, etc., y tienen talleres para entretenerse. Es una alternativa al asilo, a la soledad, al rechazo, pues son ancianitos y ancianitas que se ayudan, se apoyan y se cuidan mutuamente. Periodistas de El Alto que participaron en las movilizaciones del 2003; dirigentes de las Juntas Vecinales de El Alto de las zonas más activas durante la Guerra del gas; dirigentes indígenas; periodistas que pudieron entrar en los Ayllus (comunidades indígenas) y hablar con los Mallkus (máximos representantes indígenas); constituyentes; profesores de universidad bastante comprometidos con los movimientos sociales; Yatiris (brujos o sacerdotes indígenas aymaras); asesores del Pacto de Unidad (grupo en el que se encuentran las organizaciones indígenas y campesinas que han presentado una propuesta conjunta para la Asamblea Constituyente); grupos feministas como "Las niñas dinamiteras", "Las manzanas", la "Asamblea feminista" y su local "El café carcajada", u otras como "Mujeres Creando" y su conocido local "La virgen de los deseos"; grupos libertarios; centros sociales, culturales y comunitarios; centros educativos que trabajan con niñ@s de la calle
(principalmente lustrabotas, limpiadores de coches, cargadores, etc.); gente de Indymedia; gente que está medita en la Comisión Visión País, que es la encargada de practicar una observación exhaustiva del funcionamiento de la Asamblea Constituyente; gente que está metida en el proceso del juicio de responsabilidades a Gonzalo Sánchez de Lozada (Goni); brigadas militantes; juventudes del MAS; etc, etc, etc. Y algo que tengo que decir de toda esta gente es, a parte del buen trato con el que nos recibieron, nos hablaron y nos escucharon, la cantidad de cosas interesantes que nos contaron. Y también el hecho de que nos permitan compartir con tod@s ell@s momentos no sólo de charla, sino de fiesta. Así, sin comerlo ni beberlo, nos hemos visto en festividades no sólo "erasmus", sino también de corte andina, político-militante, etc., muchas de cuales fueron a parte de divertidísimas, muy interesantes.

* Lo otro... Lo de más allá...

Lo acontecido en Argentina también fue impresionante, pero ahora no tengo la capacidad de situarme allá y relataros lo que visitamos y lo que vivimos. Y menos aún (aunque el hecho de verlo desde la distancia tendría que proporcionarme una mayor capacidad de análisis, pero como os dije no tengo apenas tiempo de pensarme...) lo que siento o sentimos. Además, a much@s de vosotr@s Mario y Bea ya os habrán puesto un poco al día de lo que allá hicimos... Para l@s que no, esto queda para otro mail, o mejor, para alguna conversación con cervecita a mi vuelta...

* Yo y Bolivia... Bolivia y l@s bolivian@s... Yo y l@s bolivian@s

Llevo ya en Bolivia más de 50 días, escuchando, dialogando, visitando,
habitando el país y cohabitando con sus vecin@s. Atravesándome de
experiencias, de saberes y de afectividades. Y solo tengo una palabra para describir esta época de mi vida: Impresionante.

Bolivia es un país... ¿cómo diría yo? Caótico, lindísimo, acogedor (aunque exista un alto grado de racismo), activo y público, encarecidamente público.

El hecho de que la mayor parte del comercio se encuentre en la calle, hace que exista mucha actividad y que la gente ocupe el espacio público no sólo para pasear o comprar, sino que lo hagan para vivir. La calle es el medio de vida de la mayoría de la población y la gran cantidad de tiempo que pasan en ella hace que se sientan a gusto compartiendo y habitando el espacio público. Por ejemplo, las plazas, son lugares de reunión, discusión y exposición, a parte de recreo, descanso, lectura...

El hecho de que toda esta gente viva en la calle de sol o sol, o en
ocasiones incluso más, hace que ésta se convierta en un lugar extremadamente caótico, pero que al mismo tiempo mantiene un cierto orden, o por lo menos lo intenta. Otro ejemplo que lo demuestra es que en una de las calles principales de la ciudad, donde asiduamente se entremezclan coches, buses, combis y personas que intentan cruzar, como el desbarajuste que se organiza es tan fuerte porque los autos no respetan los semáforos y por tanto atropellan a la gente por no gastar gasolina al parar, han resuelto poner a unas 10 personas vestidas (disfraz entero, con cabeza y todo) de cebras, representando el respeto a los pasos de cebra, con carteles y cuerdas que utilizan para ayudar a l@s transeúntes a pasar en sus respectivos tiempos.
Al mismo tiempo, existen un par de burros, también disfrazados, que
teatralizan y llevan carteles con las acciones que NO se deben hacer.

Tanto unas como otros te regañan cuando actúas mal. Así, en el caos que se genera en la Pérez, han resuelto de organizarse de dicha forma. En el caos, saben establecer un cierto orden, y además, muy creativo, lo que es de reflexionar y de tener en cuenta, aunque las pobres cebritas y burros no hay día que no se mueran de calor en las mañanas fuertemente soleadas de La Paz a esos 3.500 metros de altura.

También puede ser considerado caótico, por la conflictividad social que
existe en el país; por la variedad de opiniones político-sociales; por los
enfrentamientos entre la derecha y l@s indígenas; por el contraste de clima, altura, flora, lenguas, pueblos... En fin, caótico porque tiene muchas características que así lo definen. (Recomiendo una peli para que entendáis lo que digo: ¿Quién mató a la llamita blanca? Muy buena y entretenida)

Todo esto, le proporciona a la ciudad una increíble belleza. Sus contrastes geográficos, su vegetación, sus ciudades y la estructura de éstas, los andes nevados, los valles, los mercados, los colores de sus tejidos, la artesanía, la comida, sus costumbres locas y las que no lo son tanto, los acentos, la variedad de vestimentas, de influencias, de gente... En el país en sí te sientes a gusto, con una dulce tranquilidad interior, expectante y activa, sorpresiva... puesto que la mayoría de las cosas te sorprenden. Sí, te sorprenden, y es una sorpresa muy linda el sorprenderse...

Sus pobladores; indígenas del campo, indígenas de la ciudad, mestiz@s, crioll@s, collas, cambas, cholas, cholos, brichol@s, charkas, campesin@s, urban@s... pero en general, tod@s bolivian@s... ¡carajo!, viven este momento
histórico por el que está pasando Bolivia de una manera muy particular, pues existen una gran variedad de posicionamientos frente a los hechos, y también una gran variedad de intereses y reivindicaciones detrás de cada uno de ellos.

En medio de todo esto, yo me veo afectada por ese racismo, con ejemplos un tanto desagradables que no voy a contar y a los que tampoco voy a dar mayor importancia, y dentro de dicha conflictividad, me posiciono, crítica pero observadora; atenta, puesto que todo es tan complejo que lo deseo abarcar, pero cada día, al hablar con unos o con otras, tu posicionamiento cambia un tanto de lugar, pues son tantas las variables que no se pueden concretar. Me sitúo a la "izquierda" de la "izquierda" (jajajajja, ¿qué coño quiere decir
esto?), es decir, me sitúo con los movimientos sociales, teniendo algunas cosas que criticar al gobierno de Evo, a los intelectuales, a ciertas vanguardias, a la clase media, a la derecha, e incluso a los propios movimientos, pero es cierto que se mueven en una realidad muy complicada para que nadie esté exento de incoherencias (lindas son también las incoherencias, tod@s vivimos con ellas y de ellas). Es difícil de explicar y puede resultar además un tanto ambiguo, pero es que es así, ambiguo mi posicionamiento, pues tampoco quiero que sea muy fijo, sino movible, abierto, flexible, pues tendría que pasar mucho tiempo más, metida en toda esta dinámica para poderme posicionar un poco más y para poderlo comprender y explicar con cierta seguridad.

* Conflictividad social...

En Bolivia, donde más del 75% de la población es indígena o descendiente de tales, el hecho de que uno de ellos haya accedido a la presidencia, despertó una gran ola de racismo (por ambas partes, muy patente y palpable. La gran diferencia entre unos y otros es que la derecha agrede violentamente, mientras que los indigenas se niegan a vender sus productos a los mestizos o cambas), al mismo tiempo que permitió a otra gran parte de la población marginada durante años empoderarse "de alguna manera". Las personas que durante tanto tiempo representaron a los gobiernos neoliberales en Bolivia y aquell@s que se beneficiaron de ellos, (empresarios, políticos -que en
muchos casos son los mismos-, comerciantes, agropecuarios, etc) no aceptan que el indígena o campesino ahorita se haya empoderado, que habite la ciudad desde posicionamientos menos secundarios y que luche (y gane) por sus derechos.

Desde antes del año 2000, las reivindicaciones sobre la nacionalización de los hidrocarburos y la Asamblea Constituyente ya se dejaban oír de manos de campesin@s e indígenas, aunque dichas reivindicaciones no eran atendidas por los gobiernos neoliberales y ést@s seguían siendo ningunead@s, así que no fue hasta el año 2005, con la subida del MAS (Movimiento al Socialismo) y de
un presidente Aymara, que esas demandas se materializaron en "hechos". Los acontecimientos más importantes que dieron lugar a que esto ocurriese fueron principalmente la "Guerra del agua" en Cochabamba en el 2000, los levantamientos indígenas y campesinos del 2001 y 2002 en las poblaciones y comunidades cercanas a La Paz, a partir de las cuales se formó el Estado Mayor de Kalachaca (especie de ejército indígena formado por jóvenes, adult@s, niñ@s y ancian@s, cuya estructura y funcionamiento queda fuera de nuestra lógica militar), las guerras del chapare en defensa de la coca, el conflicto conocido como "el impuestazo" en febrero del 2003 (entre policías y militares), la "Guerra del gas" (con unos 80 muertos y más de 400 heridos) en octubre del 2003, que terminó con el derrocamiento del gobierno
neoliberal de Gonzalo Sánchez de Lozada (Goni, como acá le llaman), el derrocamiento del gobierno de Carlos Mesa en el 2004, el triunfo de Evo Morales Aima en el 2005, la toma de gobierno en enero de 2006, etc, etc.

Así, hablando con harta gente acá, barajando unas opiniones y otras y
creando a raíz de esto un poco por encima las nuestras propias, podríamos decir que los indígenas y en especial la población aymara tiene una forma de lucha muy particular. Una forma de resistencia más que de lucha, que engloba sus prácticas cotidianas, las cuales se encuentran fuera del capitalismo y de la lógica de éste. Son formas de resistencia que en momentos determinados se convierten en formas de lucha, las cuales surgen cuando se encabronan y se levantan, cuando algo les afecta directamente, cuando les toca y les trastoca su "apacible" cotidianeidad. El resto del tiempo viven en una "serena normalidad". Pucha de veras?

Así, l@s indígenas (entre los cuales podemos encontrarnos con unos 136 pueblos reconocidos) son gente con una lengua, una forma de organización, unas tradiciones, y en general, una forma de vida, totalmente distinta a aquella que pretende "civilizarlos", es decir, oprimirl@s y encuadrarlos en una lógica capitalista-neoliberal. De esta manera, el gobierno de Evo es considerado y reconocido por un@s como "El gobierno" que les proporcionará todo aquello que desde el colonialismo les fue arrebatado a l@s indígenas, como una especie de salvador que devolverá al pueblo lo que es del pueblo, el gobierno de los pobres, campesin@s e indígenas. Mientras que para otr@s
representa otro gobierno sin más, aunque quizá con un corte más izquierdista que los anteriores, pero con todas las características de cualquier gobierno (corrupción, abuso del poder, "progresismo", "reformismo"...). Y para otr@s representa una amenaza, al vérsele como un gobierno "revolucionario" que practica reformas como la "Revolución Agraria", llevada a cabo este 2 de agosto, la nacionalización de los hidrocarburos o la Asamblea Constituyente,
con las propuestas que se barajan dentro de ésta.

La gente que se podría situar a la "izquierda" de la "izquierda", aseguran que es un gobierno en el cual existe un claro afán de poder y de mantenimiento de dicho poder, sin ningún proyecto político que merezca la pena. De ahí que se le achaque un poco al MAS y en especial a Evo, el haberse aprovechado de la situación en el 2003, cuando la población se echó a la calle para expulsar al gobierno de Goni por genocida, para hacer suyas las reivindicaciones de la población y hacerse con el poder. Se habla incluso de "evismo" donde las reivindicaciones de "mandar obedeciendo" y "gobierno indígena aymara" han quedado únicamente como agua de borrajas, como lemas carentes de significado.

Además, a esta campaña de deshonra que está teniendo el llamado "gobierno indígena" por parte de aquellos indígenas pertenecientes a diferentes movimientos sociales y por gente de "izquierda" que le dieron su voto (en las urnas y el de confianza) y que reclaman una mayor coherencia y participación, le sigue la ola de desprestigio llevada a cabo por la derecha, la cual esta formada principalmente por los comités cívicos de todos los departamentos, en especial el de Santa Cruz, y las juventudes cruceñistas, jóvenes nazis mestizos, los cuales se encargan (ya van 5) de hacer caer en crisis la Asamblea Constituyente. Unas veces por el tema de las autonomías (se baraja dentro de la Asamblea el tema de autonomías departamentales, que únicamente sirven para preservar los intereses de las élites, o autonomías indígenas, que incluirían locales, regionales y departamentales, lo que proporcionaría mayor poder de decisión y autogestion a las comunidades indígenas), otras por la ley de los 2/3 para aprobar las resoluciones en el parlamento, y ésta última por el tema de la Capitalía.

"Legalmente", la capital de Bolivia es Sucre, pero esta ciudad siempre ha estado (y parece ser que estará...) en contínuas guerras con La Paz por el tema de la capital. En un determinado momento, creo recordar que fue en el siglo XX, un gobierno acordó llevarse de Sucre dos de los tres poderes (el legislativo y el ejecutivo), quedándose en Sucre el judicial, y quedándose un ambiguo vacío legal sobre el tema de la capital. El hecho es que nosotr@s desde pequeñit@s, o al menos yo, por ser hija de la E.S.O (jajajajja, aunque no tiene ninguna gracia) aprendimos en la escuela, que la capital de Bolivia
era La Paz, y es que detrás de esto existen muchos intereses económicos, puesto que Sucre es una ciudad que se encuentra en el interior del país y que apenas posee infraestructuras para sostenerse como capital (tanto dentro de la propia ciudad como en los accesos que tiene para llegar hasta ella), mientras que La Paz, tiene mayores oportunidades ya que es centro económico-financiero por encontrarse cerca de Chile, Perú y cerca del mar, aparte de tener mejores accesos a la ciudad, aeropuerto dotado, etc.

Pues resulta que los chuquisaqueñ@s, pobladores del departamento cuya provincia es Sucre, han aprovechado el tema de la Asamblea Constituyente para reivindicar la vuelta de los tres poderes a la sede de la capital, y la derecha, habiendo fracasado (en cierta medida) con el tema de las autonomías departamentales, aprovecharon la oportunidad que les brindaban l@s chuquisaqueñ@s de la capitalidad, para apoyarles en sus demandas y hacerlas suyas, y así llevar al fracaso el proceso de la Asamblea Constituyente. De esta manera, existe una división bien clara en el país en la cual, 4 (ahorita casi 5 con Chuquisaca -Beni, Pando, Santa Cruz-) de los 9 departamentos, encuadrados bajo el nombre de "la media luna" por la forma
que crean en el mapa de Bolivia (la derecha boliviana, oligárquica,
terrateniente, empresaria...), reivindican la capitalía para Sucre creando
multitud de conflictos que llevaron a un nuevo paro en el proceso de la
Asamblea, incluso con heridos graves y conflictos de alta magnitud. Por ahora esta se mantiene en suspenso hasta el 8 de octubre, pero
organizaciones indigenas y el gobierno estan luchando por que esta vuelva a funcionar. Unos mediante vigilias, defensa a ultranza incluso con la vida, declarando el estado de emergencia, cumbres de organizaciones para tratar el tema, etc., y otros por medio de la via legal.

Con este tema, los bolivianos y bolivianas incluso se arriesgan a hablar de una posible guerra civil con lágrimas en los ojos, con impotencia, con rabia, con pena, pero sin cobardía. Una guerra donde la derecha apenas recién está aprendiendo formas de lucha callejeras y está arrebatando a la izquierda sus eslóganes, sus consignas -Bolivia unida jamas sera vencida, Sucre; ni un paso atras-; una guerra en la que se han lanzado incluso a practicarse autoatentados para justificar dicho conflicto; donde reciben visitas de jóvenes nazis europeos organizados; formación militar de la Escuela de las Américas, de los militares de Chile, financiamiento para extorsion de EEUU, etc. Así, puedo asegurar que existe una fuerte tensión en
el país, centrada principalmente en estos momentos en Sucre y en Santa Cruz, aunque también en las pancartas y pintadas, y como no, en los ánimos de la gente, que se ve por La Paz, pero que se puede palpar en cualquier lugar del país. El racismo, la xenofobia, el mantenimiento de intereses económicos y de clase de las clases medias altas, el constante interés de EEUU por recuperar un presidente-títere que mantenga el neoliberalismo y el saqueo en
Bolivia, el deseo de privatización, de poder, los intereses de las
transnacionales de meter las narices en Bolivia... están haciendo que el gobierno de Evo caiga en una crisis. Esto por un lado, mientras que por otro, la defensa de los derechos indígenas, el empoderamiento de ést@s, la lucha por las autonomías indígenas, el desprestigio de los intelectuales por considerar estar "experimentando con Bolivia", el enfado de las organizaciones indígenas de base por verse excluidas del proceso de la Asamblea a través de la Ley de Convocatoria a la Asamblea Constituyente, los problemas con los Mallkus, los conflictos entre organizaciones de diferentes departamentos, etc, etc., por otro, mantienen al país en una profunda ambigüedad, cuyo curso cambia de rumbo cada día...

* ¿Y ahora qué?

Ahora me toca volver, recolocarme, resituarme, reubicarme,
reterritorializarme... ¿y cómo? Pues no sé. Espero que todo lo vivenciado acá me ayude a crear colectiva y creativamente allá, que pueda utilizar los saberes que me han atravesado, tanto para crear algo propio como colectivo, algo que me mantenga allá, pero que de alguna manera me permita seguir manteniendo un lazo, un vinculo con Argentina y Bolivia, porque éstas me llegaron muy hondo, os lo puedo asegurar...

Madrid, lugar al que después de un año, con algun que otro proyecto al
frente y con tod@s l@s amig@s de nuevo allí, tengo ganas de volver y
recuperar. Cooperativa, grupo de mujeres, casa, amigos y amigas, familia, ciudad, redes...

Así, sin más, hasta pronto.Un enorme beso a todos y todas y deciros que pronto estaremos ya compartiendo.El o la que quiera es libre de hacer preguntas, jajajajajajja.

Elia.
 
MIRÁNDOME A TRAVÉS DEL REFLEJO
Lisboa amanece con lluvia como casi todos los días. Subo la persiana y el ruido del tranvía hace que abra los ojos con mayor intensidad. Hay mucho barullo fuera.

Deambulo por el solitario pasillo, descalza, sintiendo el suelo de madera quejarse en cada pisada. Me desnudo, me miro en el espejo. Me reconozco, aunque me cuesta: marcas profundas en las cuencas de mis ojos, pelo electrizado, pupilas cansadas, labios cortados, cuerpo castigado. Mis piernas y mi culo están más delgados, más duros, pero mi barriga más pronunciada. Mis pechos han aumentado; la menstruación está al llegar. Mis brazos cuelgan flácidos, agotados, siguiendo las curvas de mis caderas. Mis pies dolidos se encogen con el frío contacto del azulejo y un escalofrío recorre mi cuerpo de los pies a la cabeza.

Me vuelvo a mirar: las pulgas se han cebado conmigo, tengo picaduras hasta en los pezones…

Ducha fría, se acabó el gas. Me lo pienso. Sí, no. Sí, no.
SI.
Se hace preciso borrar los restos de la fiesta del día anterior. Abro despacio el grifo. Las gotas se clavan en mi espalda y en mi nuca como si fuesen puñales afilados. Empapan mi cabello y resbalan cuerpo abajo.

Éste, permanece inerte, quieto bajo la alcachofa. Empapado. Paralizado.

Alzo la mirada, pensativa, y observo como sale el agua rápida, rencorosa, hostil a través de la perola. La siento subir por la manguera y me enfado con ella. Intento asimilar el frío que recorre mi cuerpo. Lo pienso, lo siento. Pienso y siento la humedad abandonarse a través de mi piel, poseyéndola. Me afecta.

Extraña sensación. Muchas duchas de agua fría pero ninguna como ésta…

Un nuevo día me espera fuera; en la calle. Y dentro; en mí.

Diluvia. La rua es un devenir de personas, coches, perros, tranvías, autobuses. Bajo a confundirme con la gente, camino bajo la lluvia, despacio para no resbalar. Los adoquines desgastados brillan. Sorteo abuelas con bolsas, viejitos con boinas, perros mojados, mujeres corriendo, hombres con paraguas, niños con mochilas, coches pitando, tranvías pasando.

Paso a paso voy penetrando más en mí. Me reconcilio con el agua.
Retrospectiva.
Regresión.
Retroceso.

Hoy lo siento todo mío. Afectando. Afectándome...

Tengo algo de prisa pues preciso de llegar a mi destino a tiempo; la facultad.
Pero no corro, No pienso en la hora. No pienso en el tiempo. No pienso en ello. No quiero. Hoy no.

No tengo explicación alguna pero me abandono en mí misma...

Mi camino con destino asegurado e inequívoco, se ha convertido en paseo errante, inestable. No me importa no llegar. Simplemente quiero andar. ¡Que esperen las clases! Hoy el agua me quiere hablar. Quiere decirme algo y la tengo que escuchar…

Mi pelo chorrea como hace poco tiempo atrás. Este agua es más cálida que la de la ducha. Cae fuerte pero no está afilada. No se clava, no molesta. La ropa amortigua su caída y, por tanto, el contacto con mi cuerpo es diferente, distinto. No es directo, pero de igual modo, conmueve.

Miro a un lado, y me vuelvo a reconocer en la luna de un escaparate. Me veo reflejada. Me detengo a observar-me. Las gotas hacen que mi figura se vea distorsionada. Confundida.

Me paro y me miro.

No observo mi imagen global, ni mi silueta, ni mi figura, ni mi rostro. Nada. Miro más en mi interior. Mis pupilas se ven negras y profundas. En ellas viajo, a través de su oscuridad…

¿Qué me quieren decir?

Especulo, me abandono, me introduzco por ellas, en ellas y llego hasta mí.
Repaso mi relato, mi vida…

Sigo el paseo. La gente me mira, estoy empapada, mojada. Afectada.

Veo un charco y lo piso. Aposta. Mi zapato juega con las piedras. Mi pie resbala en el adoquín desgastado. Viaja veloz, urgente por unos segundos.

Mi cuerpo no lo acompaña.

No desea ninguna prisa, ni siquiera las forzadas. No se deja llevar por ella pero aún así parezco la mujer inclinada. Cuesta abajo, pies y piernas primero.
Tronco y cabeza después. La mujer inclinada.

Que no está ni dentro ni fuera. Que no es de aquí ni de allí. Que no es blanca ni negra. Que no viaja libre pero tampoco controlada. Que no está determinada ni indeterminada. Que no pasa indiferente ni es exagerada.

Es la mujer inclinada.

Gris…

Me abandono en pensamientos triviales. Y poco a poco van cobrando mayor importancia. Parece que el agua me quiere dar una tregua. Así, puedo volar y viajar con mi mente hasta otro lugar.

Está jugando conmigo.

Cierro los ojos lentamente por un segundo, como dándole las gracias. Y doy órdenes de continuar. La ropa me pesa y mi andar es despreocupado, pausado, solitario, e incluso, errante y vagabundo.

Nostálgico.

Miro al cielo. Está gris, como yo. Gris oscuro. Como la mujer inclinada. Que no deja de deambular, que no se dirige aquí ni allá, que no sabe si seguir o parar…

Ahora sí, los pensamientos nublan mi mente. Ésta se fusiona con el cielo. Mi cuerpo se vuelve lluvia. Soy agua, soy gota, soy charco, soy pisada, soy resbaladiza, soy brillante, soy gris y estoy nublada.

Nublado veo mi reflejo en los escaparates, nublada está mi mente, nublado está mi cielo, nublada está mi ciudad.

Paso por otra vidriera y mi mano recoge lánguidamente las gotas que rápidas caen por el cristal. Como queriéndolas apresar.

Agua y cristal, tacto frío. Transparentes. Mano serena. Soy cristalina. Me podéis penetrar. No tengo paredes, abierta puedo escuchar.

Escucharme y dialogar…

Me enfrento conmigo misma en una lucha que no es tal. Pongo nombre a los sentimientos, voy repasando experiencias y las sensaciones comienzan a ceder. No tengo palabras para poderme pensar. Comienzo de nuevo.

Identifico emociones.
Invento nuevos nombres, efectos, afectos.
Pero el vocabulario acota mis pensamientos.
Entonces todo se descontrola.
Desbarajuste.
Desorden.
Caos.

Al no recibir nombre, calificativo, apodo, se niegan a seguir con mi juego. No se dejan manipular. No desean desfilar ordenadamente por mi mente para poderlos analizar. Se mezclan, se mixturan, se juntan, se desidentifican, se trasponen, se nublan unos a otros, unas a otras. Unas a unos. Otros a otras.

Bruma, tempestad…

Tormenta dentro. Tormenta fuera. Salgo de mi burbuja, algo disgustada y abatida. Busco en mi bolso. Agua. Abro el tapón de mi botella con delicada destreza. Doy un trago. Y otro. Y otro.

Mojada por dentro. Mojada por fuera. Nublada por dentro. Nublada por fuera. Soy agua en estado líquido, y sólido. Ahora deseo evaporarme, volatizarme, escapar.

La mujer inclinada, ni líquida ni sólida. Gris gaseosa. Volátil. Atmosférica. Etérea. Incorpórea. Intangible. Impalpable. Tenue. Ligera. Invisible. Sutil. Transparente...Agua.

Me podéis usar. Podéis beberme. Podéis utilizarme. Podéis ahorrarme, guardarme y esperar…



Decido volver a casa volando, planeando, calando. No voy a la misma altura que la gente. Me he esfumado, me he confundido, me he escapado. Lo veo todo desde arriba. La posición medio objetiva que me proporciona la visión de pájaro, de nube. He llegado hasta Avenida da Libertad. Bonita paradoja. El metro de Lisboa no vuela, así pues sigo caminando. Dudo si coger el tranvía, grato paseo también el suyo. Al final desisto, el agua quiere seguir jugando conmigo y yo ya no quiero más. Me dejó la mente agotada.

Bajo hasta Baixa Chiado, sin guardarle rencor, patinando, acompañándola en sus travesuras. Riendo con ella. Somos compañeras. Amigas. Ella me da y ella recibe. Reciprocidad.

Cojo el eléctrico y llego hasta casa.

Me seco.
Me desnudo.
Me reconozco.
Me meto en la cama.

Rin, rin, rin...

Despierto de nuevo.

 
CARTA ELECTRONICA. YO, MADRID Y LISBOA. EL ANTES Y EL DESPUES.AHORA...
Bueno cómo comenzar… Este no es un comentario normal y corriente, sino que más bien tiene la finalidad de ser una carta electrónica. Una carta de expresión de sentimientos y emociones, los sentimientos y las emociones que me genera el distanciamiento y la lejanía de todo aquello y aquell@s que quiero; la separación; la ausencia, vuestra no-presencia en mi vida, tan acostumbrada que estaba a ello; el no saber casi a diario lo que acontece, y de igual modo, no ser partícipe de vuestras experiencias; y como no, el descoloque y recoloque de todo lo que aquí estoy viviendo. Ahh!!! Estoy nostálgica… ¿Por dónde empezar?

Madrid, mi casa, mi facultad, mi barrio, mis compañeros, mi gente. Parece que no, pero se puede llegar a echar de menos. Madrid, una gran ciudad, no muy bonita y no con demasiado encanto (sobretodo después de conocer la Lisboa profunda), gente con prisas, todo muy caro, muchos coches, atascos, muchos edificios… pero si no lo buscas, lo encuentras. Lo tiene. No sabría deciros qué es exactamente, seguro que la contaminación no, pero tal vez el clima, la luz, el ambiente, el sol, las calles… y mi gente.

Mi casa (bueno para los que ahora vivís ahí – mi ex casa-) 65 metros cuadrados, techos bajos, los descascarillados del baño, alguna que otra hormiga de vez en cuando, la chicharra del árbol de enfrente, los gritos de los de arriba, mi pared de mentira, mi mini cocina. Pero también la luz, lo acogedora que es, lo calentita que resulta, los cacharros en la pila, las cosas de Mario encima de la mesa, los pelos en el suelo, en el bidé, la tapa levantada, las charlas y pelis en el salón, esas fantásticas comidas!!! (Mmm como las hecho de menos). Que vida tenía esa casa, madre mía!!!

Mi facultad; horrible, muy fea, demasiadas escaleras, profesores cabrones, compañeras egoístas, parrafadas educativas, la administración una basura, etcéteraaaaaa. Pero también, mis queridas compis, mis “profes” (pocos, un par, no más), mis ratos en la biblioteca (investigando!!! Jejjejeje), en la cafetería, en el patio, en las aulas, cotilleos pá cà, cotilleos pá llá, conversaciones profundas, filosóficas, educativas…Monse, Ainhoa, Macarena, Ana, Aurora, Raules, Álvaro, Miriam, Víctor, Sergio, Susana…

Mi barrio, un barrio de viejillos, un barrio de colgaos, un barrio de… simplemente un barrio. Pero al mismo tiempo, las fruterías, el parquecillo, la Almudena iluminada de noche, el puente de Segovia (imaginándolo sin las obras de la M-30), su cercanía al centro, a la universidad. Mi barrio.

Mis compañer@s, Ay!!! Mis compañer@s... Mario y Jordi, Jordi y Mario. Los compañeros perfectos. Mario cocina, Jordi limpia. Elia, ¿qué más quieres? (Yo soy la REINONA). Mario y su música, sus pelis, sus conversas, sus consejos, su sabiduría, sus vaciles, sus juergas. Mario, Mario es particular, único. Jordi y su aspiradora, su ordenador, sus intentos de traducir al castellano (Ej: cosa verde que se fríe. Tic, tac, tic, tac, tic… PIMIENTO!!!), sus espléndidas cartas, sus detalles conmigo, sus pocas confesiones privadas, sus ganas de cotillear, su mal sueño, su gran oído. Nueve meses, poco tiempo para llegar a conocerte bien, pero fueron estupendos, eres fantástico.

Mi gente, qué decir de mi gente… Que os quiero, que os hecho de menos, que pienso mucho en ustedes, que cuando hablo de vosotros se me cae la baba (y es muy a menudo, os lo puedo asegurar) que cada un@ complementáis mi vida y le dais un toque especial. Que tod@s y cada un@ de vosotr@s tenéis algo que me enamora. Que me hace flipar, que admiro, que gusto y que intento practicar. Que os envidio y os aplaudo. ¡¡¡Ole esos amig@s que tengo coño!!!

Aunque a veces no escribáis, aunque a veces no llaméis, aunque a veces me tire dos meses sin saber nada de algun@ de vosotr@s, aunque a veces me moleste (ya sabéis que son muy pocas), aunque a veces nos vacilemos, aunque a veces nos critiquemos (constructivas todas!!!) Os quiero tremendamente, sólo quería que lo supierais.
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Ahora lo de aquí. La lengua, la ciudad, mi casa, mi barrio, mis compañer@s, la facultad, las prácticas, mi gente. La lengua parecía fácil, pero lo que resulta sencillo es leerla, no entenderla. Los portugueses hablan rápido y su pronunciación es algo especial. Una palabra dependiendo de cómo se pronuncie puede significar multitud de cosas. Tienen cien mil acentos, que ni ell@s mism@s se aclaran, pero… es una lengua muy bonita, con mucho encanto y si se lo buscas, con cierto glamour. Cuando la hablo parezco algo corqui, pero dentro de lo que cabe soy de las que mejor lo hago, jejejjeje. Es un show oírnos falar.

La ciudad, qué más deciros de la ciudad. Cada día que pasa encuentro un rincón maravilloso. No dejo de sorprenderme. Cuando llueve está preciosa; cuando hay niebla es espectacular verla desde arriba; cuando hay sol es estupenda la luz que tiene; cuando está nublada… Las calles de Alfama son increíblemente bellas. Si cierras los ojos y los abres despacio, pareces encontrarte en una aldea de las del norte de Portugal. La ropa tendida en los balcones, las flores y plantas que sobresalen de éstos, los gatos trepando por los tejados, las fachadas húmedas, el olor a humedad, las puertas, las mirillas, las ventanas de madera… Aaaahhhh!!! Que toque tan bohemio y tan especial. Barrio Alto y su juerga. Imparable. Todos los días mil alternativas diferentes. Aunque yo sólo voy para ya una vez cada quince días, porque puede llegar a cansar. Cerveza barata, cubatas de mierda, botellón en la calle, conversaciones, bailes, malabares, música, etc. El tranvía; tan cascado, tan lento, tan viejito, tan lleno. Tan lindo. Toda una aventura. Las asociaciones culturales; tan curradas, tan chik, tan acogedoras, su gente, tu gente. Muy majos. Los bares de fados; tan típicos, tan auténticos, tan cutrecillos, tan geniales. Los bares de no-fados pero de música en directo; esos sí que son auténticos. Te llevas tu instrumento y tocas, cantas, recitas. Lo que desees y cuando desees. El dueño y el camarero; unos cracks. Las casas; tan grandes, tan llenas de sorpresas, tan baratas, tan chulas. Las subidas y bajadas; tan cansadas, tan empinadas, tan escurridizas, tan mágicas. La luz de su noche y el brillo de sus adoquines… El río Tejo; tan ancho, tan magistral, tan sucio, tan maloliente. Tan bello. El castelo; ¡que atardeceres!, ¡que cantores entre sus paredes!, ¡que secretos guardan sus murallas! Las vistas, tan supercalifragilisticas espialidosas!!!! (Se me acaban los adjetivos). Encantada estoy con Lisboa, de verdad. Ciudad que enamora.

Mi casa, pequeña pero acogedora; entrañable. Fachada de azulejos, típica lisboeta. Un tercer piso con escaleras empinadas, sin descansillo (se parecen a las escaleras de la muerte de los edificios de Ámsterdam, ¿os acordáis?). Una cocina grande pero sin ventana al exterior. No resulta agobiante. Un baño con vistas al Tejo. Fabulosa inspiración para los momentos de reflexión y expulsión en la taza del water. Una habitación grande, que no es la mía. Un zulo de cuarto, sin ventana, que por suerte tampoco es el mío. Un salón grande, hecho habitación, que tampoco es la mía. Y, por último, una habitación alargada, pero con cierto toque elegante (se lo he dado yo), con ventana y vistas a la ciudad y a la calle principal del barrio, por la que pasa el tranvía, que ésta sí que es la mía. Nuestras comidas familiares, nuestras fiestas, nuestras cenas, nuestras pelis, nuestras partidas de ajedrez y de cartas, nuestras conversaciones, nuestros cotilleos, nuestros pequeños piques absurdos con el guarrete de la casa. Una familia temporal, pero al fin y al cabo una familia.

Mi barrio, barrio de Graça, famoso y típico por su proximidad al castelo y por ser tema central de muchos fados. Por su iglesia de Graça y por su mirador. Mi mirador. Está a dos minutos de mi casa. El tranvía 28 hace el recorrido por las zonas más lindas de la ciudad, y pasa por debajo de mi ventana. Si ya me lo decía mi madre, -¡pero qué linda eres!-. Zona alta de la ciudad, cuestas y más cuestas hasta llegar “à minha morada”. Bares de fados, feria de Ladra (Feria de la Ladrona –mercadillo similar al rastro-). Lugar de confluencia de los personajes más rocambolescos que te puedas echar a la cara y de los objetos más particulares que jamás hayas visto en un mercadillo. Cerca de la famosa Alfama y a cinco minutos del centro. Pequeñas tiendas de ropa y zapatos, fruterías, carnicerías, mercados, herboristerías, ferreterías, chinos, papelerías. Estupendo. Típico barrio.

Mis compañeros. Un italiano de Génova, Luca de 22 años, un personaje. Su ropa, su pelo, su cara, su forma de ser. Todo un personaje. Muy majo pero muy vaguete, ahora ya parece que le estamos poniendo en vereda con la asamblea familiar que hicimos el otro día. El otro chico es chileno-catalán, Pepe de 23 años, un sol de chico. Guapete, morenillo e increíblemente simpático. Limpio, ordenado, currante y dialogador, y sabe escuchar. Tenemos bastante confianza, nos llevamos muy bien, aunque no siempre salimos de marcha juntos. Tenemos gustos diferentes pero nos compenetramos genial. La otra dama, Encarnación, aquí más conocida como Encarnaçao, granadina, mu salá, mu apañá, con un acento de la Granada profunda inconfundible, gracioso y el cual da pie a muchas bromas. Es estupenda, un amor, cariñosa, habladora, confidente, nos llevamos genial. Mucha confianza también. Vivo estupendamente con est@s tres “cromos”, como se llama aquí a los personajes. Formamos una familia envidiable.

La facultad. El trato con los profesores es increíble, muy cercano, muy afable. Extraño pero grato. Mi coordinadora erasmus ha flipado conmigo (ya se que está mal decirlo pero…), tanto que ha pedido a los superiores que la permitan ser mi tutora y llevarme las prácticas junto con otra tutora, así que tengo dos a falta de una. Mis prácticas no estaban tramitadas cuando llegué aquí, así que me asignaron la tarea de buscármelas yo misma, con todo lo bueno que esto tiene. Me senté frente al ordenador y busqué: diferentes tipos de asociaciones y al final me decante por las feministas, me interesaba indagar en este campo, ya que en Madrid había estado haciendo un curso e iniciándome en las teorías. Y procurando, procurando, encontré UMAR (Uniao de Mulheres alternativa e Desposta). Llamé por teléfono y con mi portuñol guarrero me entendí con la doctora Elisabeth Brasil, presidenta de la asociación. Quedé con ella al otro lado del río y a partir de mi conversación con ella, aceptó encantada que entrase a formar parte de su equipo. Nunca antes les habían pedido este tipo de cosas. Estaban flipando también. Hablé con mi tutora y luego ella habló con la doctora Elisabeth. De todos los proyectos que estaban llevando a cabo, decidí meterme en el de la Casa abrigo de mujeres maltratadas, una casa clandestina en la que viven 15 mujeres con sus respectivos hij@s (21 de edades comprendidas entre el año y los 16 años). Cuando fui a la casa clandestina, una de las que allí trabaja vino a buscarnos a la facultad a mis dos tutoras y a mí. Ellas vinieron a conocer el centro donde yo iba a hacer las prácticas, preocupándose por todo y tremendamente interesadas. Y ahí la que flipó fui yo. Estuvimos viendo el centro y haciendo una pequeña reunión para ver qué trabajo podía realizar allí y cómo iba a ser éste (fase de análisis de la realidad, detección de necesidades, crear clima y coger confianza, etc.). Después nos llevaron de nuevo a la facultad. A partir de entonces, hemos acordado reuniones cada 15 días, tengo que hacer un diario de a bordo de cada día (esto puede resultar muy bueno porque además es en español) y mandárselo para que lo vayan leyendo (Seguimiento pormenorizado). En éste, cuento todo aquello que hago las 4 horas que voy cada día (dos días por semana) y por otro lado, mis reflexiones y emociones. Después de varios días en la casa abrigo he decidido hacer con las mujeres un taller de expresión de emociones y de resolución de conflictos, a parte de porque su vida y el centro en si es un hervidero de problemas, yo puedo igualarme a ellas en ese sentido y hacerlas también partícipes de todos mis sentimientos en cuanto a cambio de cultura, cambio de lengua, el hecho de trabajar con adultos, el hecho de trabajar con mujeres, el hecho de trabajar con mujeres maltratadas, etc., todo un reto y una novedad en mi vida. Con los niños voy a hacer ludoteca, apoyo escolar y técnicas de estudio. Cuanto voy a aprender…

Transmití mi decisión a mis dos tutoras y están más encantadas todavía que antes. Dicen que soy muy activa. Me dejan total libertad para decidir y hacer, tanto con la memoria, como con los talleres, la estructuración. TODO. Es fantástico. Me tratan como una profesional. Como el barrio en el que se encuentra la casa hogar está a una hora y media del centro de Lisboa os podéis hacer una idea de lo que puede ser. Edificios de protección oficial, sin parques, con chavolas, inmigración (chunga) a saco, tanto que el otro día me vieron blanquita y de noche y me tiraron piedras. Parece el típico ambiente de las fabelas de Brasil pero en edificios y asfalto. Si no me pasa nada ahí no me pasa nada en Lisboa… Pero yo soy fuerte y valiente. La tutora, preocupadísima por mi seguridad, me ha dado su teléfono móvil y el de su casa por si me pasa algo, es increíble. Tanto que el otro día llegué con una resaca de muerte a la reunión, sudando y roja y me preguntó qué me pasaba, total que la dije que estaba “doente” y me quería llevar al hospital, me tomaba la temperatura, quería suspender la reunión, me llamó por la noche por teléfono para ver qué tal me encontraba… Un amor de mujer, y una gran profesional. Vaya relación educador-educando!!! Que bueno!!! Yo no puedo fallarla, me he comprometido a dejar el pabellón bien alto, porque estoy iniciando un proyecto nuevo de la facultad lanzado por ella. Así, ella me llama “mi conejillo de indias”. Como en Portugal no existe la carrera de Pedagogía, y ya no hablemos de Pedagogía Social, Educación Social, etc., tengo que apañármelas para entrar en algún campo, burocracia pura y dura, así que ella ha lanzado un proyecto de Psicología Social (porque mi facultad es la de Psicología y Ciencias de la Educación) con prácticum en asociaciones de carácter social y soy la primera que lo inicia y por tanto inicia relaciones con asociaciones de éste ámbito.

En las clases, también todo genial. En ninguna de las dos que tengo me es preciso examinarme. Psicología Social, aún no fui a ninguna clase, y, Filosofía Social y Política es de lo mejorcito que he encontrado, porque las asignaturas buenas, o bien son del segundo semestre, o no existen. Aquí son muy correctos, en el sentido amplio de la palabra.

Mis prácticas. Eso sí que es un hervidero de sentimientos y emociones. Lo primero de todo, me llaman doctora. –Doctora, doctora!!!- Y yo no me doy por aludida, vaya show. Aunque la mayoría saben que soy joven, me consideran una profesional, me respetan, me piden consejos, me hablan de sus preocupaciones… La mayoría de las mujeres que están allí, son mujeres con problemas de desestructuración familiar. Provienen de ambientes bastantes marginales; maridos toxicómanos, alcohólicos, traficantes, cabestros, aparte de maltratadores. Son mujeres que, un día ya no aguantaron más, y tuvieron que salir pitando de sus casas únicamente con lo puesto. Los maridos las buscan, a ellas y a l@s hij@s, por eso lo de que la casa sea clandestina. Los problemas que acarrea el maltrato del padre en la relación madre-hij@s son problemas de rechazo, de desatención, de falta de límites educativos, etc. Son niñ@s revoltosos, que intentan por cualquier medio llamar la atención; rompiendo cosas, pegando a otr@s, tirando la comida, gritando… Lo que a su vez genera muchos otros problemas en el centro al convivir 21 niños y niñas con estas características. Con las mujeres es difícil encontrar un momento para hablar tranquilas, por eso veo que lo del taller con ellas no va a ser cosa fácil. Cuando llegan de currar, después de 10 ó 12 horas, están cansadas, tienen que hacer sus tareas (lavar, planchar, tender, bañar a los niños –hay algunos muy pequeñines-), o simplemente, se tiran en la cama para no pensar. Con l@s niñ@s es más fácil, los déficits de falta de atención y de cariño provenientes de sus madres, hacen que mis humildes gestos se conviertan en verdaderas demostraciones de cariño y amor. Me ven y vienen corriendo a besarme, a jugar, a hablar. Es estupendo. También me cuentan desconsolados los maltratos recibidos por parte de sus padres. Sólo una palabra: SOBRECOGEDOR. El bello se eriza, tu mente se bloquea y el cuerpo se paraliza. La lengua, el problema de la lengua. Te cuesta entenderles, te cuesta expresarte, te cuesta encontrar palabras de consuelo, así que, el contacto físico es lo mejor. Les acaricio, les beso y les abrazo cuando lloran en mis brazos contándome lo de los moratones, las palizas, los diferentes tipos de abusos o las escenas en público que tuvieron que presenciar. Cuando cuentan que no quieren vivir, que no tuvieron infancia, que no saben lo que es ser feliz. Son niñ@s que con trece años ya son adult@s. Adult@s porque sus padres se encargaron de robarles la inocencia de la niñez y, adult@s porque tuvieron que madurar a base de ostias. Comentan que no les quieren volver a ver, que les odian, que desean borrar esa figura de sus vidas. Lloran, sus ojos suspiran de tristeza. Han desarrollado el sentimiento del odio, tan jóvenes. Me preguntan con curiosidad si yo tuve una infancia feliz, y es duro, cuesta decirles que sí. Es como si te avergonzaras por haber tenido una buena niñez, unos padres humanos y una base sobre la que crecer. Tranquila, eres joven, te queda toda una vida por delante, tienes que ser fuerte, tienes que intentar ser feliz. Eso le digo yo en portugués, me resulta muy cutre, muy simple, por eso yo también me pongo triste, me desanimo, me desmotivo… Por eso yo también lloro y me abrazo, me acaricio y me beso, y me dedico palabras de consuelo y de ánimo. Pienso que lo podría hacer mejor si manejase la lengua, y es por eso que hecho mano del contacto. Caricias, besos, abrazos, miradas, gestos. Es difícil, los pocos contactos físicos que tuvieron fueron dolorosos y ahora desconfían y a la vez se dan completamente a ellos. Los abrazos son fuertes, largos, calurosos. Los besos son constantes, ricos, jugosos. Las caricias son simpáticas, suaves, exquisitas. Es difícil y muy duro.

Y por último, mi gente de acá. Tengo suerte, conecto política y socialmente con la mayoría. Somos un grupo muy majo y muy afín, con gustos parecidos y con aspiraciones similares. Un grupo al que le gusta conversar, debatir, salir, ver películas, jugar al ajedrez, pasear, visitar, viajar… Magnífico!!! Se podría decir que no somos los típicos estudiantes erasmus que sólo van a las fiestas erasmus y únicamente piensan en emborracharse y pillar. Gallegos, granadinas, catalanes, valencianos, mallorquines, los que más y mejor. Italianos también, portugueses menos, y los otros ya ni te cuento. Aquí cada uno forma su gueto y es difícil salir de la rutina en la que te enfrascas con él.

Pues sí querid@s amig@s estos son mis sentimientos, mis pensamientos, mis emociones, mis reflexiones… Esta es mi vida aquí.

P.D: Espero encontrar algún momento entre tanta socialización, tanto trabajo, tanta programación, tantas prácticas, tantas… para escribir, o bien sobre las tradiciones académicas, como ya anticipé, o sobre la relación educador-educando (comentario de educación comparada), o también puede que sobre alguna de las ralladas que estamos dando en clase de Filosofía.
 
CONHECENDO A MINHA CIDADE
(Esto es parte de un Proyecto de Integración que me ha pedido que haga mi tutora Erasmus espanola con la excusa de que los estudiantes erasmus tenemos que "empaparnos" de la cultura del país al que vamos y de la ciudad donde vivimos. Es una cosa que ella se ha inventado -segurísimo-, pero que mira para lo que puede servir...)





Lisboa, en un territorio de 83,84 km² tiene casi 2 millones de habitantes, en este no tan pequeño espacio, ofrece atractivos culturales sin fin; bares, restaurantes, comidas exóticas de los “barcinhos” de los inmigrantes de las colonias portuguesas, ricas variedades de bacalao, callejas pintorescas, la música melancólica del fado, “prácticos” tranvías, numerosos parques, centros culturales y un estupendo vino. Por otro lado, su situación a orillas del Tejo añade un sabor especial a cualquiera de sus numerosas vistas, las cuales pueden verse desde los famosos “miradouros”. A las zonas altas de la ciudad se accede a través de grandes tramos de escaleras (los cuales son los culpables de que se te carguen los gemelos… Ellos y las pronunciadas cuestas) o de elevadores eléctricos. También tiene dos espectaculares puentes; el de Vasco de Gama de 16 kilómetros (en el cual se celebró el pasado domingo 24 de septiembre la famosa Maratón de Lisboa) y el de 25 de Abril, el cual recibió este nombre tras el triunfo de la conocida Revolución de los Claveles en 1974, la cual puso fin a 21 años de dictadura militar presidida por el General Antonio de Oliveira Salazar, antiguo nombre que recibía el puente.

Los principales barrios de interés por los cuales ya he dado algún que otro paseo admirándome con sus fantásticas callejuelas son los céntricos Baixa, Chiado, Barrio Alto y Alfama. Otro estupendo barrio muy cercano a Alfama y al Castelo de Sao Jorge, el cual es, a partir de ahora, “mi barrio”, es el famoso Barrio da Graça o Barrio do Castelo, próximo también a Morauria, al cual dedican gran cantidad de fados. Mi barrio está también en la zona alta de la ciudad, justo encima de Alfama, y en sus cercanías me puedo deleitar con preciosos recorridos e innumerables paisajes urbanísticos. Para bajar hasta el centro, es bonito el paseo atajando por alguna de sus pronunciadas cuestas, pero para subir es mejor coger el tranvía 28 (el que hace el recorrido turístico por pasar por los lugares más bonitos de la ciudad), el cual me deja en frente de casa, justo al lado del miradouro da Graça. A la salida de Lisboa, en el barrio de Belén, se encuentra la Torre de Belén y el Monasterio de los Jerónimos, también con un encanto especial.

Por lo que he podido comprobar, Lisboa es una ciudad de contrastes, el primero de ellos lo encontramos entre la zona próxima al puerto, que es todo el barrio antiguo (Alto y Alfama), ambos separados por las “espectaculares calles comerciales” y la Avenida Liberdade, que rompen un poco con el mágico encanto de las callejuelas y las típicas casas viejas. Según va extendiéndose la ciudad hacia el norte, podemos encontrar grandes y modernos edificios de oficinas, centros comerciales y viviendas de lujo, acompañados de algún que otro caserío típico portugués o de alguna iglesia neogótica. Otro gran contraste es el que ofrece el clima al extranjero, pues de repente te puedes encontrar con una ráfaga de aire frío que eriza el bello de tu cuerpo de los pies a la cabeza (típica del atlántico), como con un calor infernal que te hace sudar la gota gorga (típico de los climas litorales). Al mismo tiempo, un sol espectacular puede bañar la ciudad entera como en cinco minutos tornar a una nube oscura que deja caer sobre nuestras cabezas gran cantidad de lluvia (Aquí no hay sequía…).

Si queremos deleitarnos una noche de marcha con buen ambiente y cerveza barata, podemos salir por el Barrio Alto o por los bohemios bares de Alfama, las noches en estas zonas muestran todo tipo de atractivos (música en vivo, proyecciones, actuaciones, cabarets, etc). Las fiestas en casas particulares también son tremendas.
Lisboa es también en este sentido una ciudad preparada para el acogimiento de los estudiantes, no puedo decir cifras exactas, pero la cantidad de estudiantes Erasmus que acude a la ciudad lisboeta es increíble. Para hacer más fácil la llegada y favorecer la estancia de ést@s (nosotr@s) tenemos, desde el “kit del estudiante erasmus” con tarjeta de móvil portuguesa (con 2 euros y medio en llamadas!!!), tarjeta de banco portugués, mapas y billetes de tranvía, más alguna que otra recomendación, hasta mentorización, sesiones de orientación, juegos de presentación y acogimiento, comida de bienvenida y multitud de fiestas “Welcome party to Erasmus People” (con l@s típicos alumn@s “orgasmus”); gynkanas de pruebas por la ciudad, por los bares de Barrio Alto, etc.; zonas de marcha todos los días de la semana, excursiones programadas, traductores “callejeros” y un sin fin de cosas mas…

Por ahora, lo más maravilloso de todo lo que podido llegar a ver y/o experimentar son los espléndidos atardeceres desde las murallas del castelo, desde el cual se divisan unas vistas magnificas de toda la ciudad, las cuales te permiten ver como se pierde el sol rosado tras el horizonte mientras éste acaricia tu cara hasta que se esconde. A esto, le acompaña una voz nostálgica y suave, la voz de una anónima “cantaora” de fados que brinda sus palabras y sus gestos a su querida Lisboa, a la cual canta con profunda pasión, clara señal de su amor por ella.

Para ir informándome de los acontecimientos lisboetas suelo leer todos los días el periódico gratuito “El Metro” (como bien sabréis, no muy bueno), en ocasiones gasto 1,50 euros en el “Diario de Noticias” y para conocer las actividades del barrio escojo el “Boletín Informativo do Bairro da Graça” que informa a los vecinos de las actividades culturales y otro tipo de eventos comunitarios, los folletos informativos que ofrecen en el Instituto de Juventud o la Agenda mensual XL con actividades de todo tipo. También compramos una televisión en la Feria da Ladra (feria del ladrón, mercadillo similar al Rastro de Madrid pero muy a lo cutre. Te puedes encontrar barbys sin cabeza o cabezas de barby, con eso os digo todo...) y nos enteramos de alguna otra cosa cuando vemos el telediario.

Por ahora, voy informándome poco a poco del gobierno del país, cosa bastante complicada debido a la barrera del idioma y a los entramados propios de cada cultura. Por lo poco que he podido investigar, sé que Portugal es una República cuyo primer ministro del XVII Gobierno Constitucional es José Sócrates, el cual lleva en el gobierno desde marzo del 2005, y Aníbal Cavaco Silva es el presidente de la República, el cual ha tomado posesión el 9 de marzo de 2006. Los partidos políticos que aquí existen son el PCP (Partido Comunista Portugués), comunismo moderado que no cuenta con bastante apoyo de la población y que últimamente está tomando posiciones más radicales porque en este último aniversario contó en sus actividades con personas vinculadas a las FARC (Frente Armado de Revolución Colombiana), también de ideología izquierdista está el Bloque de Izquierda, que es una izquierda un poco más radical (no sé cómo de radical…) y que según algunos jóvenes de aquí tiene ideas buenas pero que no cuenta con el suficiente apoyo aunue últimamente está ganando adeptos, y luego creo que existe la Derecha Moderada o de Centro, cuyo partido creo que es el UPD (que no se qué significa) y por supuesto, la extrema derecha.

Lisboa es también una ciudad muy cultural, muy cosmopolita, hay variadas fundaciones, cinemateca, galerias, museos de arte, de azulejos, del tranvía, del agua, etc., o el popular Jardín Botánico, a los cuales aún no tuve tiempo de acudir entre tanta burocracia y tanta sociabilidad… Bueno, a la cinemateca sí, y tengo que decir que me enteré de la película (Memorias de una Gueisa). Los movimientos sociales que existen en ella están muy vinculados a la cultura. Dentro de éstos podemos encontrarnos con el Centro Cultural Chapitó, lugar muy frecuentado por la juventud izquierdista burguesa, cuyo movimiento es más cultural que de compromiso social, aunque existan vinculaciones entre ambos. Chapitó es un centro-escuela de arte, de teatro, circo, malabares, cabaret, música en vivo, etc., es un bar-miradouro decorado al estilo modernista. También podemos encontrarnos en la misma línea el Centro Social Bacaloheiros, aunque un poco más comprometido, que está registrado como asociación cultural y es centro-escuela de teatro, actuaciones en vivo todos los domingos de jazz, bossa nova, música nipona, etc., y que cuenta también entre sus actividades con proyecciones de video, cuentacuentos, actividades infantiles, etc. También está el Centro Social Crew Hassan en el que se realizan exposiciones, fiestas, conciertos, etc., este es un centro muy "chik" mantenido con el esfuerzo de cinco chavales/as con muchas ganas de trabajar. Existe un fuerte movimiento feminista ligado a la cultura y a la universidad (Normal porque aquí los hombres son muy machistas y están muy salidillos). En este sentido, estás tendencias más comprometidas nos las podemos encontrar en la Universidad en facultades como la de Letras o la de Políticas.

Existen juventudes izquierdistas vinculadas a ambos partidos de izquierda y del mismo modo algún atisbo de anarquismo e izquierda más radical, okupa, o cercana a esta tendencia, pero son duramente reprimidos por las fuerzas de seguridad n(pero muy duramente reprimidos, tanto que nos han comentado fuentes bastante seguras que no existe en estos momentos ninguna casa okupada en Lisboa, por lo menos que sea ésta Centro Social). Por lo general, existen bastantes manifestaciones propias de estos grupos militantes, tales como panfletos, carteles, actividades callejeras, pintadas, etc. En la universidad existe también el Movimiento Antitradicionalista, su trabajo consiste en luchar contra aquellas tradiciones académicas un tanto eclécticas y desmedidas cuyo valor tiene connotaciones bastante negativas. Son tradiciones universitarias como, por ejemplo, la de los “caloiros”, en la cual l@s alumn@s de primer curso, son públicamente humillados bajo actuaciones conocidas como “novatadas” (las novatadas pasan la línea de lo “novato” y se pierden en prácticas de poder muy ultrajantes y con mucha saña).

Durante una semana, los alumnos de primer curso de todas las facultades tienen que recorrer la ciudad pintados y disfrazados haciendo una serie de pruebas (ir en pijama, cantar a cuatro patas, hacer una especie de castellels cutres, meterse a las fuentes, hacer bromas pesadas a las personas de la calle, beber alcohol hasta caer al suelo, etc.) por las zonas céntricas de la ciudad a las ordenes de su mentor/a, mientras l@s turistas les hacen fotos y l@s lisboetas se ríen de ell@s. Todo esto está organizado al detalle, así, cada facultad tiene su día para que las acciones no sean masivas y se los pueda dirigir mejor (cada mentor/a está a cargo de unos cinco alumn@s, pasando el día entero con ell@s dandoles ordenes). En las cantinas (comedores universitarios donde se come por dos euros), llenas de alumn@s de todas las facultades y de todas las edades, van vestid@s de burros (con orejas, rabo, etc.), atados tod@s junt@s, pintad@s hasta las cejas, y son guiad@s por ordenes autoritarias de cada un@ de sus mentores/as; alumn@s de quinto que parecen que cobran su venganza tras cinco años de sufrida carrera (en todos los cursos al comenzar el año escolar se hacen novatadas). Les hacen cantar, gritar, arrodillarse, comer en el suelo, hacer flexiones, beberse tres vasos de agua, etc.

Los alumn@s mentores/as que llevan a cabo esta tarea también llevan un traje especial que consiste en lo siguiente; un chaleco y pantalón de vestir negro, camisa blanca y una capa llena de escudos: 1º el de la bandera de Portugal, luego el de la bandera europea, luego el de la bandera de Lisboa, después el de la universidad, después el de cada facultad, y ya llega un punto que me pierdo (parecen tuneros, sólo les falta la guitarra)… Est@s van con silbato y cartillas donde apuntan los resultados de las acciones. El “traje de mentor” se lo tienen que poner todas las sextas feiras (viernes) de cada semana durante todo el año y les cuesta unos 140 euros.

En una de las acciones, tras quedar sorprendidos mientras l@s alumn@s eran humillad@s, les preguntamos a los mentores qué por qué tenían que comer en el suelo y su respuesta fue: -Porque yo lo digo- y en un español muy bien pronunciado. Después de escuchar esta respuesta tan rotunda quisimos saber más cosas sobre esta tradición y por ahora eso es todo lo que hemos conseguido. Es algo sobre lo que me gustaría investigar más afondo, así que ya iré comentándoos algunas cosillas más sobre las grandiosas tradiciones académicas lisboetas.

Desde aquí: Elia González para informativos de “Mis amig@s”. Un saludo y hasta pronto.



 
COMPARTIENDO COMENTARIOS. ¿OTRO BLOG? NO POR FAVOR!!!



Mmmmm cuánto tiempo hace que no escribo... Será porque este verano me está resultando complicado encontrar un hueco libre para poder crear “algo” más allá de lo que ya creamos en la cooperativa educativa que estamos formando. Entre trabajo, casa, búsqueda de apartamento en Lisboa, arreglar papeles de Erasmus, estudiar una asignatura “petardo” que me dejé para septiembre, papeleo de becas, tarjetas de la seguridad social europea, revisiones médicas y una serie de cosillas más (maletas para acá, maletas para allá; cajas para acá, cajas para allá; envolver, desenvolver; colocar, descolocar; y vuelta a empezar!!!) no encuentra una apenas tiempo ni para sentarse a reflexionar.

Bueno, sólo quería informar a mis cada vez menos lectores (¿Dónde andáis: de vacaciones o dormid@s?) que mi weblog se va a tener que disputar mi tiempo, mi creatividad, mi imaginación (mis faltas, mis errores, mis dudas...) con otro weblog que estamos creando en la cooperativa.

- Sí, no te pongas así. Si llego a saber de antemano que te lo ibas a tomar de esta manera ni lo escribo-
- Tómatelo como si fuese un hermano, un primo o algo así -
- ¡O como unas vacaciones! -
- O... como lo que es, un weblog que no tiene por qué quitarte tus post. Bueno, seguramente deje aquellos más “serios” en torno a reflexiones sobre educación y esas cosas para el otro. Pero en el tuyo seguiré escribiendo mis encuentros en el subterráneo, porque... ¿sabes que Lisboa también tiene metro?. ¡Y tranvía! Mis ralladuras que no me permiten dormir por las noches (y seguro que tengo un montón pues en Lisboa hay cada personaje... por lo que ya pude comprobar), mis viajes por los encantadores “povoados” de Portugal, por las maravillosas callejuelas de Alfama, mis encuentros con portugueses/as y erasmus, mis experiencias en las prácticas... (bueno esto último no sé dónde ira).
- Fíjate, no te quejes, que seguro te vas a aburrir de lo que te van a pinchar-

- Si, acertaste, voy a poner el enlace de Namayrë en tu blog-
- Lo siento pero yo soy la que manda-
- No te apures, le diré a la gente que prefieres que vayan desde google, pero en el otro blog si está puesto tu enlace... ¿A eso no dices nada verdad?-
- Mira que eres.-

- No te enfades, prometo escribir, por lo menos algo más de lo que lo hice este verano. ¿Tudo bem? Digo... ¿vale? -
- Perdona si algún día se me escapa alguna palabrilla en portugués, será la emoción de poder utilizar otro idioma, no estoy acostumbrada, ya sabes como andamos de peleados el inglés y yo. Pero eso también acabará pronto...ja, ja, ja.

- ¡Ala! A dormir la siesta, por una vez en lo que va de verano...-



 
TIEMPO, SUBJETIVIDAD Y LIBERTAD.


Voy a comenzar mi comentario en el blog, el cual no he podido elaborar antes por falta de “tiempo”, con un pequeño recorrido por el significado de dicha palabra; TIEMPO…

Con este comentario, claro está, me voy a adentrar en una problemática bastante compleja, pues “tiempo” es una palabra que no dejamos de tener en la boca; una palabra que sobrevuela de frase en frase; que se une a otras tantas palabras también con connotaciones temporales, lo que amplía aún más su dificultad. En definitiva, una palabra que se nos revela súbitamente muy pesada y nos deja extasiados tan pronto la reflexión intenta abordarla someramente.

Ésta ha sido abordaba por multitud de personas, investigadores y filósofos a lo largo del “tiempo”, más yo ni por asomo pretendo hacer lo mismo, pues sólo procuro desde estas líneas descubrirla levemente. Aventura difícil es la mía… ¡lancémonos pues a ella!

Carbonell Camós (2004: 9) nos puede dar una idea de por dónde empezar en nuestra búsqueda y en nuestra desarticulación de la palabra escogida. De esta forma nos dice: “El tiempo es una construcción cultural. Culturas diferentes conceptualizan el tiempo de formas diferentes. Ésas serían las dos premisas básicas de las que parte la antropología del tiempo. (Gringrich, Ochs y Swedlund: 2002)”.

El tiempo es pues una construcción cultural y cada cultura en una época diferente conceptualiza o aporta algo nuevo al significado de dicha palabra. Así, ésta deviene en un proceso de construcción a lo largo de toda una serie de aportaciones y significaciones realizadas durante la historia. Por otro lado, la cultura es aquel conjunto de costumbres y tradiciones que forman los individuos que pertenecen a un determinado grupo, y cada una de estas personas contribuye a ella a través de su vivencia individual en el tiempo. A través de la experiencia personal. La puesta en común de las vivencias del tiempo es la que da sentido y continuidad a su significado. De esta forma este autor prosigue:

La vivencia del tiempo es una experiencia personal, subjetiva. Existe un fuerte contraste entre el tiempo medido por los relojes y el tiempo vivido o experimentado a nivel humano, incluso en relación a su cómputo. (Carbonell Camós: 2004: 9).

Tras un seminario sobre sociología del tiempo, al que intrigante y ansiosa de respuestas me acerqué el otro día, un autor; Ramón Ramos, nos introdujo en la noción de este concepto. De esta manera, nos incitó a pensar en cómo el tiempo afecta a las personas, a los cuerpos. Tiempo vivido y tiempo contado; tiempo narrado… -“Yo soy tiempo”- decía éste.

El que la lengua disponga o no del verbo ser nos hace señas hacia un tercer pliegue en el cual se haya apresado el pensamiento del tiempo. Este pliegue es el de la lengua, y es con éste con el que, sin duda, el pensamiento del tiempo está más implicado puesto que se sitúa al inicio de toda elaboración teórica y condiciona, o al menos, la predispone. De este modo, sólo porque nuestras lenguas conjugan es por lo que, desde los griegos y los latinos, distinguimos sistemáticamente y los oponemos entre sí, los tiempos del “pasado”, del “futuro” y del “presente”. (Jullien: 2005: 28).

Prosigamos en nuestra intrepidante aventura, haciendo hincapié en la narrativa. En la importancia que tiene el lenguaje (tanto oral como escrito) en la percepción de nosotros mismos, y así iremos adentrándonos en la cuestión del tiempo. A este respecto, Larrosa (1996: 462) nos dice que “el sentido de quién somos, depende de las historias que contamos y, en particular, de aquellas construcciones narrativas en las que cada uno de nosotros es, a la vez, el autor, el narrador y el carácter principal”. Esas autonarraciones o historias personales se cuentan o se construyen en torno a esas nociones temporales de las que antes hemos hablado: pasado, presente y futuro. Así pues, somos pasado, somos presente, somos futuro. Somos memoria. (Homo narrans). Somos tiempo, somos en relación al tiempo…

De esta forma, Ramón Ramos nos hablaba de las Metáforas sociales del tiempo y cómo el tiempo penetra en nuestros cuerpos y contribuye a la creación de subjetividades. El tiempo está pues encarnado. Porque no todos los tiempos que se viven se expresan verbalmente, y no todos los tiempos que se viven lo hacen a través de metáforas. Y porque aquello que se expone al plano del discurso, bien puede crear realidades y, por tanto, subjetividades. Así pues, tenemos que, nuestras identidades son vertebradas temporalmente y hacemos uso de ellas a través del recuerdo, y éste a su vez lo percibimos a través del lenguaje. En relación a esto, podemos decir que existen tres metáforas del tiempo:

- El tiempo como un recurso: un bien propio del cual yo puedo disponer. Pero… el “día” tiene 24 horas y no todos disponemos de ellas de la misma manera. Así, éste se presenta como un bien escaso. A algunos les falta y a otros les sobra. Es pues un bien económico (Economía del tiempo) o un bien moral/político. Esta segunda variante daría lugar a la obligación y la culpa. Estamos obligados a destinar un tiempo a algo o a alguien y cuando no lo hacemos aparece la culpa.

- El tiempo como algo externo: un no-recurso que condiciona lo que hago. Algo externo, estructurado a lo que me tengo que acoplar. Lo cual nos puede llevar a: tiempo estático/dinámico o a tiempo repetición/explosión. Y de ambos obtendríamos la dicotomía orden/caos.

- Tiempo como horizonte: un horizonte “bifronte” porque puedo contemplar lo que está atrás (pasado-recuerdos), lo que está delante (futuro-expectativas) y lo que está delante (presente-cosas a las que atiendo). Horizonte de recuerdos y conjeturas. El tiempo está en mi mente.

- Tiempo como sinécdoque: Tiempo encarnado. Sujetos que actúan en dos planos: voluntad y conocimiento. Esta variante tendría en cuenta a las otras tres.

• Tiempo como recurso: actor que es agente y para ser tal utiliza varios criterios, lo que nos lleva a la “responsabilidad” y el “arrepentimiento”.
• Tiempo como entorno: actor paciente que “sufre” el tiempo. Agente que se “queja” de la organización del tiempo.
• Tiempo como horizonte: el tiempo que es significativo, planteado como pasado y futuro. Así abordamos los aspectos cognitivos de la acción.

Hemos quedado en que el tiempo es un recurso del cual podemos disponer, pero que a la vez se nos plantea también como algo externo que nos condiciona y algo que nos permite/obliga a crear identidades. Es pues que las creamos a través de cómo éste nos afecta (responsabilidad, culpa, arrepentimiento, queja, malestar, agobio, desesperación, monotonía, tedio, seguridad, orden, repetición, jerarquía temporal, sincronización, inquietud, etc.) o cómo pretendamos que éste nos afecte – filosofía de vida- (urgencia, vivencia al límite, placer, tranquilidad, vida desenfrenada, caos, templanza, disculpa, responsabilidad, relax, disfrute, paciencia, etc.).

¿Podemos ver el tiempo de una manera menos identitaria?

En la actualidad, para hacer uso del tiempo (o él de nosotros) lo hemos dividido en “tiempo libre”, designando así metafóricamente a los breves espacios de tiempo que deja el trabajo, y en “tiempo ocupado”. Pero aunque lo intuimos levemente, seguimos sin concienciarnos de que éste “maravilloso” tiempo también es externo y nos impone una realidad, que no sólo nosotros lo utilizamos, sino que él nos utiliza. Pero a su vez, podemos decir que el tiempo, que no tiene razón ni conciencia, no puede ser o no ser libre (u ocupado), sino que es el hombre el que puede ser libre en el tiempo.

Deconstruyamos pues el tiempo a través de la redefinición del mundo de los recuerdos, podremos crearnos nuevas identidades. Identidades que no nos condicionen tanto, que no limiten nuestra identidad. Inventemos relatos sobre nuestras vidas… ¿y creérnoslos? ¿Quién seremos entonces? ¿Qué pasaría con nuestra identidad? ¿Sería dudosa? ¿Sería identidad? ¿Locura? ¿Sería ésta la solución? ¿Ser es recordar? O ¿ser es inventar, crear?

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- Me acalambré- Mierda... ya me volvió a pasar, me olvidé de bajar los fusibles. Cuatro años haciendo los mismo día tras día y no hay por lo menos uno al mes que no se me olvide bajar los fusibles y - ¡toma calambrazo!- Un día me voy a quedar en el sitio, seguro que no lo cuento.

Como todo aquel que me conoce sabe… Me llamo Andrés, tengo 27 años, vivo en Madrid, trabajo de electricista en la capital. Soy autónomo. Me gusta mucho viajar y en mis ratos libres me escapo a la sierra con mi perro Pinto, a pasear… Pasear, y sobre todo, bajo la lluvia. Mojándome, empapándome.

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- ¡Felices 67! me dijeron esta mañana a las 8 de la mañana. ¿A quién se le ocurre llamar un sábado a las 7 de la mañana para felicitarme? Una a estas edades ya no está para aguantar estas cosas, así que colgué. ¿Quién se han creído?

El humor va cambiando con la edad, a una le gusta estar sola y disfrutar de su soledad. Tantos años ansiando que llegara la jubilación para poder descansar y ahora van y me llaman a las 8 de la mañana. Luego que si le dicen a una gruñona.

Soy Nati, una mujer jubilada amante de las flores. Tengo un pequeño jardín con multitud de especies desconocidas. Me encanta cuidarlas, regarlas, hablarlas. Ellas me hacen compañía, y yo a ellas.

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Mmmmmm... no se, no se. No sería tanto inventarlas sino creérselas. ¿Pero hasta qué punto?


Referencias bibliográficas:

-CARBONELL CAMÓS, Eliseu (2004) Debates acerca de la antropología del tiempo. Barcelona: Universidad de Barcelona.
-JULLIEN, François (2005) Del “tiempo”. Elementos de una filosofía del vivir. Madrid: Arena.
-LARROSA, Jorge (1996) Narrativa, identidad y desidentificación En Larrosa, J La experiencia de la lectura. Estudios sobre literatura y formación. Barcelona: Laertes.

 
RELATO DE UNA TARDE DE DOMINGO DIFERENTE...
Por: Silvia (Precarias a la deriva).

Aquí, unas impresiones sobre lo ocurrido el domingo.

¿Aquí como en París?

Que el texto circule.
Seguimos! "¡Que sí, que sí, aquí como en París!"

14 de mayo. Hacía tiempo que no se celebraba una manifestación de estas características en Madrid. Acudir con la curiosidad de no saber lo que va a ocurrir… La Cibeles ya se aburría de ver sólo pasar a su lado a las gentes del PP, coches y más coches transcurrían a su alrededor. A las cuatro y media de la tarde, la Puerta del Sol estaba desierta. Un chico se nos acerca: “-¿cómo creéis que saldrá la cosa?- Espero que nadie lo politice, es lo único que espero”.

En todo caso, nadie había convocado, no se habían escrito manifiestos, nada de asambleas preparatorias. Sin partidos políticos, sin sindicatos ni colectivos, ¿quién se sentiría llamado por el mail que circulaba? Media hora después, unas dos mil personas (o tres mil, o mil) llenaban la Puerta del Sol. Algunas con pancartas, otras con casas en la cabeza, unas pocas con panfletos, un grupo vestido de presos de las hipotecas, con cámaras de fotos, sin demasiadas consignas, ni discursos incendiarios, ocupábamos tranquilamente acera y calzada.

Nosotras nos juntamos para hacer una pequeña encuesta. Salimos con cámara y micrófono en mano, con tres preguntas: cómo y dónde vives, por qué vienes y como te has enterado de esta convocatoria, y cuál sería tu casa ideal, cómo te imaginas viviendo 'de mayor'. Las respuestas, impresionantes: la gente ha dejado de imaginar, ya no pensamos que tengamos derecho a nada, la aplastante realidad configura nuestro pensamiento, de tal forma que pensar más allá de los 30 metros cuadrados, o de una emancipación conformándose con cualquier cosa, es imposible o sólo posible para la gente que está acostumbrada a pensar que las cosas se pueden exigir, que hay derecho para pedir más.

Hoy, la prensa dice: “miles de jóvenes salieron ayer a la calle en las principales ciudades españolas en la primera gran manifestación dedicada a la vivienda” (El País, última página). Donde termina la noticia, empieza la experiencia: al grito de “eso, eso, nos vamos al congreso” una multitud tranquila se encaminó al Congreso de los Diputados, cortó la Castellana a la altura de Neptuno, acompañada por la percusión desplazó la sentada a la Plaza de Cibeles, subió por la Gran Vía, bajó hasta la Plaza de España, pacíficamente se dio media vuelta frente al cordón policial que cerraba la calle Princesa, abandonando el plan de llegar a Moncloa y se encaminó a Bailén, entre autobuses y coches llegó al Palacio Real, donde la policía exhibía escudos, cascos y porras ante estupefactas parejas paseando con niños y perros y la manifestación interminable, imperturbable, subía por la calle Arenal, trataba de volver a la Puerta del Sol, veía a la policía a lo lejos, giraba ante los clientes estupefactos de la Chocolatería San Ginés y terminaba con otra sentada en la Plaza Mayor.

Un trayecto insólito que fue ganando en intensidad, salpicado de muchísimos cánticos improvisados, de complicidad con los conductores perjudicados por esta nave de locos, de una sorprendente inteligencia colectiva ante la policía y de enormes ganas de seguir, seguir y seguir juntos en la calle así redescubierta. La ocupación del espacio público es absolutamente legítima, y lo sabemos. Hay consenso social absoluto con el tema de la vivienda, igual que lo hubo con el de la guerra.
Después de un ‘hasta luego’ y la repetición de la convocatoria que no se dejaba de repetir 'en sol a las cinco el próximo domingo', convencidas de que esta energía debe continuar e incapaz de autodesconvocarse, el cortejo siguió hacia las Vistillas ‘a por unas cervecillas’ y fue finalmente dispersado. Un solo periódico nacional se hace eco: “Un grupo de jóvenes cortó, pasadas las 22:00, la calle Bailén y volcó cubos y vallas, informa Ep. La policía intentó controlar la situación y se personaron miembros de la Unidad de Intervención Policial, que realizaron cargas para dispersarlos” (La Razón pag.34, Asuntos Sociales)”.

Nada de esto, ni los números, ni la longitud del recorrido, ni la duración de la manifestación, ni la carga final, refleja lo que vivimos el domingo en Madrid. No cuenta que más de dos mil personas (o más de mil, o menos de tres mil) deambuló durante cinco horas y pico por las calles de Madrid, durante las cuales la indignación resignada de una juventud (y no tanto) precaria ante el (aparentemente) irresoluble problema de la vivienda se transformó en extraña euforia por la recuperación, aunque sea temporal, del espacio público de nuestra ciudad. Saber que sí se puede, que estamos ahí porque, de una manera u otra estamos colectivamente hipotecados, que es problema y responsabilidad común. Y hacerlo de un modo que, paradójicamente, en una ciudad tan desmemoriada como la nuestra, nos recuerda a otros momentos en los que se cortaron calles, se tomaron las calles durante horas protestando contra una guerra que aún no ha acabado o contra las mentiras que convirtieron la muerte de 192 vecinos de Madrid en propaganda electoral. Sin enfrentamientos con la policía, cambiando de rumbo cuando era necesario, sin grandes acciones, sin discursos finales.

Sin rumbo fijo pero con determinación, como una memoria subterránea que aflora.

Es cierto que la flamante nueva delegada del Gobierno no se quería estrenar en el cargo con una carga policial contra la juventud precarizada (“mileurista”, dicen ahora los periódicos), pero después de las noticias, los gritos, las pancartas y los análisis, el domingo en Madrid tuvimos la sensación de que teníamos el derecho de ocupar las calles para protestar por uno de los problemas más graves que padecemos y que es prácticamente empeorado por todas las acciones institucionales, y que pudimos hacerlo, que de hecho lo hicimos, durante horas, hasta que se puso el sol.

¿A las cinco el próximo domingo?
 
ACCIÓN PEDAGÓGICA: Carta a un profesor.
“Estimado” profesor don X X X.

Me dirijo a usted en la presente carta, con la intención pedagógica de manifestarle los motivos que su patética hipocresía y su ofensivo ejercicio de poder han ocasionado en mí, y en muchos de los alumnos y alumnas a quienes el sistema educativo, y dentro de éste, profesoras y profesores como usted, les ha llevado a una situación de alienación y sumisión y no son capaces ya ni de exteriorizar su malestar y los prejuicios que usted ha podido ocasionarles. Prejuicios que han llegado a calar tan hondo dentro de mí ser, que me han revuelto hasta las entrañas…

Señor X, lo que más nos repugna y asquea es ver como usted predica en clase la necesidad de realizar procesos de transformación y cambio de métodos y de los procesos de “aprendizaje-enseñanza” hacia planteamientos más activos y participativos e incurrir en el aprendizaje significativo con todo lo que éste conlleva. Con conceptos como profesor-mediador, guía, ayuda en el proceso de enseñanza-aprendizaje, partir de las ideas previas…y ver como luego todo eso en su práctica educativa se queda en agua de borrajas. Lo que más nos duele, como pedagogos y pedagogas, y como hombres y mujeres principalmente, es ser partícipes de sus incoherencias (¿o incongruencias?) y de sus necedades, al igual que lo perverso de la utilización de su posición de poder para humillar y apolillar a sus alumnos y alumnas.

Todos y todas sabemos que como decía el señor Bruner somos la única especie que enseña de una forma significativa. Que la vida mental se vive con otros, que toma forma para ser comunicada, y se desarrolla con la ayuda de códigos culturales, tradiciones y cosas por el estilo. Pero que esto va más allá de la escuela. Que la educación no sólo ocurre en las clases, sino también alrededor de la mesa del comedor cuando los miembros de la familia intentan dar sentido colectivamente a lo que pasó durante el día, o cuando los chicos intentan ayudarse unos a otros a dar sentido al mundo adulto, o cuando un maestro y un aprendiz interactúan en el trabajo.

Es importante no perder de vista esta primera dimensión del proceso de educación permanente que todo SER HUMANO desarrolla a lo largo de su vida (dentro del cual también creo que se podría encontrar usted) y que se suele denominar socialización primaria. Proceso en el cual el individuo va a aprender a andar, la forma de vestirse, los usos sociales, el comportamiento con los objetos, las normas morales, los valores, lo que es bello y lo que es desagradable, a interpretar las reacciones de los otros y contestar adecuadamente a ellas, las comidas apetecibles, la forma de dormir o incluso cómo realizar sus necesidades fisiológicas más primarias, y sin duda alguna, cómo tratar a sus iguales o a sus allegados, entre los cuales nos encontramos nosotros y nosotras, las personas; el alumnado (aunque le cueste creerlo). La pura forma de tratar al niño, la conducta de los adultos hacia él y la conducta que observa entre los adultos, van a tener gran influencia en su vida posterior. Y, como se trata de relaciones en las que el individuo está sumergido, no puede sustraerse a ellas de ninguna manera, por eso yo me pregunto ¿qué clase de socialización primaria tuvo usted para reproducir en nuestras carnes aquello que supuestamente aprendió-padeció de chiquito?

Estos aprendizajes tienen una gran influencia sobre el resto de la vida de una persona, también la de un profesor o profesora, pues se aprenden como absolutos, y en muchos casos resulta difícil someter a la reflexión consciente muchas de las ideas adquiridas en este proceso de socialización primaria, que suelen mantenerse de modo inconsciente. Por eso a su vez, yo me sigo preguntando ¿servirá de algo mi pequeña intervención pedagógica con usted? ¿servirá de algo esta carta? ¿Estará la Facultad de Educación condenada a seguir teniendo como supuestos profesionales a incompetentes desalmados que utilizan su posición para ultrajar a sus alumnos y alumnas y hacerles a su vez incompetentes en el sentido que les toca? Y luego me contesto: si el profesorado no estuviera condicionado por esta primera educación en la que los valores se aprenden como absolutos, y estos valores no pervivieran como lo hacen en los sujetos, no resultaría comprensible que algunos profesores fueran intolerantes, xenófobos, racistas, insolidarios o maltratadores,…

Así pues, por desgracia, todos tenemos la capacidad de hacer “sufrir” a los demás aquello que hemos aprendido en casa, en la calle, en la escuela, en el instituto o en la universidad, y en alguno de estos espacios aprendimos que la verdad puede doler. Por eso, yo espero que en estos momentos se le esté remordiendo la conciencia hasta el punto del arrepentimiento, y que así se le quiten las ganas de utilizar su poder, que todos y todas sabemos que va más allá del aula o del despacho, espacios de los cuales se sirve para empoderarse a partir de la humillación o la ofensa a su alumnado, y que se comporte de una vez por todas como una Persona honrada y como un verdadero Guía o Mediador, palabras que tanto le gusta nombrar.

Llegados a este punto, creo que no me queda más que decirle que se replantee su intervención: su metodología, su actitud en clase (y en el despacho), su “saber hacer”, su teoría educativa,… en fin, que se replantee toda su vida, porque al fin y al cabo todo esto interfiere en su vida, e intente con apremio ser un buen pedagogo y no desperdiciar la posición que ocupa dentro de la facultad, pues las vidas de muchas personas pasan por sus manos, no sólo las de los miles de estudiantes que año tras año sufrimos sus clases, sino también la de los miles y millones de niños y niñas que pasaran a su vez por las manos de estos formadores a los que se supone que usted está formando. Pues como no, su ejemplo habrá calado en multitud de ellos, reproduciendo hasta la saciedad modelos antipedagógicos e in-humanos que se convierten en tales en el momento en que franquean la barrera de respeto y la honestidad.


Atentamente: una alumna suya, tocada pero no hundida.




 
LAS REGLAS DEL CUERPO
¿El poder de las tecnologías o tecnologías de poder?

Nos encontramos ante una fotografía, una bonita fotografía en blanco y negro. Una imagen en la que podemos encontrar una pequeña niña de pelo negro y liso, con un vestido de graciosas frutitas y zapatos a juego, sonriendo, posando para la foto. Su mirada se encuentra directamente con el objetivo. En sus ojos podemos localizar un destello, parecería que brillan de felicidad… En el reflejo que muestra la córnea, podemos delimitar la silueta del fotógrafo. Tras la niña, hallamos un acontecimiento; suponemos que se trata de su fiesta de cumpleaños. Su séptimo u octavo cumpleaños a juzgar por la estatura, rostro y cuerpo de la niña. Entre sus manos, sujeta uno de los regalos; una hermosa muñeca de trapo. Una muñeca a la que aprieta fuertemente, por la tirantez que muestran los músculos de sus manos y la presión ejercida en el cuerpo endeble de la muñeca. Más niños y niñas se ven detrás de nuestra protagonista, todos ellos más o menos de su misma edad. También podemos apreciar los restos de lo que fue un buen banquete, pedazos de comida y trozos de papel de regalo se entremezclan por encima de la mesa. Da la sensación de que había mucha ilusión y mucha felicidad puesta en esa fiesta, mucha alegría y bienestar. Damos la vuelta a la foto y en su reverso está escrito: Paula 12/08/68. ¿Podríamos afirmar que había ilusión y felicidad? ¿Sabemos acaso cuál es el estado anímico de esa niña, sus pensamientos o sentimientos en el momento de ser fotografiada? Puede que la sonrisa sea simplemente un gesto obligado, o que el brillo de felicidad en sus ojos no sea otra cosa que rabia o impotencia, tristeza o melancolía, y la presión que sus manos ejercen sobre la muñeca, una mera forma de externalizarlo…

Se dice que los indios, a mediados del siglo XIX cuando comenzó el auge de la fotografía, no permitían que se les fotografiara, pues afirmaban que la fotografía pretendía robarles el alma, apoderarse de ella. Podemos reflexionar un poco sobre esta afirmación y decir a su vez que, lo que los indios querrían decir con “robar el alma”, no era otra cosa que “atraparla”, “apresarla”, “cautivarla”. Así pues, la fotografía o imagen fija, pretendía atrapar el alma del fotografiado, apresarla y hacerla suya. Y ¿por qué razón el indio se negaba a ser objeto de aprehensión de su alma?, simplemente porque creían que ésta no era capaz de encontrarse, localizarse, visualizarse o aprehenderse, a través de una imagen fija y estática. Se negaban a aceptar que tras la inexistencia de su olor, sus sentimientos, su respiración, sus emociones, su acontecer en ese mismo momento, e incluso que, con la falta de aquellas partes de su cuerpo que no aparecían en el encuadre, en la imagen, esas imágenes pudieran ser consideradas como: “Margarita”, “Ojo de luna” o “Jerónimo”.



En la actualidad, la imagen juega con los cuerpos, negocia con ellos, los aísla de la realidad, los abstrae de ésta. Para ello, utiliza tanto el cine como la fotografía, y dentro de la fotografía, podemos encontrar tres instrumentos de poder (tecnológico) esgrimidos para “jugar” con los cuerpos, los podemos denominar así: fotografías tomadas, fotografías robadas y fotografías montadas. De la fotografía tomada, tenemos el ejemplo de la imagen de la niña en su fiesta de cumpleaños. Una imagen tomada “a conciencia”, con el permiso del fotografiado, una imagen donde el fotógrafo encuentra su mirada en la mirada del que posa, donde el fotografiado pone su cuerpo al servicio de la imagen. La fotografía robada es aquella considerada como: “la verdad” o “la realidad”. Tu cuerpo o pose pillado “in fraganti”. En este tipo de fotografía, la mirada del fotografiado no suele coincidir con la del fotógrafo; es una mirada perdida, acorde con un cuerpo o una pose. Lo más común, es que el fotografiado, cuya imagen ha sido “robada”, no se identifique en la foto, así pues decimos -¡esa no soy yo!, repite la foto que salgo muy mal, etc.- Por ello, también es común que con la fotografía robada no sólo negocie el fotógrafo, sino que los propios sujetos cuyo cuerpo ha sido robado, negocien con éste. Negociamos para que nuestro cuerpo no sea expuesto. O si es expuesto, se hagan algunos “retoques”; fotografía montada. La fotografía montada, puede considerarse entonces como una burda manipulación de la realidad…

¿Las tecnologías son capaces de captar nuestra “esencia”, nuestra “alma”, como decían los indios? ¿Pueden penetrar en nuestros cuerpos? ¿Localizar nuestros sentimientos o emociones, nuestros pensamientos, nuestro olor, nuestro “estar”? ¿o, por el contrario, los distorsionan?

Las fotografías objetivizan (de objeto) a los sujetos, los cuerpos, los rostros… porque su “alma” no se encuentra ahí. Su esencia no se encuentra dentro, no se puede identificar a partir de la foto. Lo único que hacen, es situar nuestro cuerpo en un espacio para recordarnos que estuvimos ahí. En las fotografías posadas, nuestro cuerpo se reviste de una pose o de una serie de gestos, para prestar servicio a esa fotografía y a ese contexto. En el mundo del cine se premia el hecho de que los rostros o los cuerpos sepan meterse en los contextos que se exigen para significarlos. Es necesario que un buen actor o actriz sepa posar y abandonar la psique para rendirse a las exigencias de la imagen. Es necesario que abandonen su “alma”.

“EL CUERPO AL SERVICIO DE LA IMAGEN”

Así, el cine y la televisión juegan con los cuerpos y los rostros para crear esteriotipos de la imagen. Las cámaras juegan con los cuerpos para intentar mostrar y, por tanto, significar, aquellas zonas que desean resaltar porque van acompañadas del relato o del contexto, o bien para guiar nuestra visión y nuestra percepción; la del receptor, hacia un punto determinado. Hacia un fin delimitado, pensado y requetepensado… Así se moldean las subjetividades. ¿De qué manera podemos llegar a identificarnos con uno de los personajes de una película? ¿Extraemos de él o de ella lo que podemos encontrar en nosotr@s más potenciado? ¿Lo buscamos? ¿o bien, si no lo encontramos; lo creamos o construimos? ¿Creamos subjetividades en base a los personajes que aparecen en la pantalla? ¿Qué esteriotipos se crean, transmiten y por tanto recreamos en nosotr@s? ¿Somos lo suficientemente conscientes de lo influenciables y moldeables que somos? ¿Podría ser que nos identificáramos con el género opuesto? ¿O con unos valores o esteriotipos que no se “estilan”? ¿No seríamos considerados entonces como “nostálgicos” en el sentido negativo de la palabra?

“LA IMAGEN AL SERVICIO DE LA DICTADURA Y/O DE LA DEMOCRACIA”

En la actualidad, diríamos (aunque no muy bien dicho), la imagen al servicio de la democracia, la imagen al servicio del capitalismo. Entonces, el cuerpo al servicio del capitalismo. De este modo, el capitalismo se sirve del cine o de la televisión no sólo para preconizar unos valores y unos esteriotipos, sino más bien para recrearlos en nuestras subjetividades, para guiarlas hacia unos intereses determinados. Y ¿sabemos cuáles son esos intereses? ¿Nos podemos hacer una idea? ¿Qué imagen transmiten de la mujer? ¿Y del hombre? ¿Cuál es la que se ha ido transmitiendo a lo largo de la historia? ¿Cuánto ha calado ésta en nuestras subjetividades? ¿Cómo nos hemos construido, en base a qué? ¿Quién somos? ¿Qué han creado?
 
STOP HIPOCRESÍA:
Cansada me encuentro de dar vueltas en la noria de la hipocresía. Parece como si ésta se vendiese al peso en cualquiera de los lugares en los que el mercado de la globalización permite su entrada a diestro y siniestro. Como decía León Felipe (1974: 30):



No cansa una vuelta sola.
Cansa estar todo un día,
hora tras hora,
y día tras día un año
y año tras año una vida
dando vueltas a la noria.

- ¡Barato, barato el gramo de hipocresía! ¡Estoy que lo tiro, que me lo quitan de las manos! ¡Dense prisa señoras y caballeros que es de la mejor del mercado!

- Perdona ¿a cuánto tienes el gramo de hipocresía?

- Barato caballero, a precio de fábrica, se lo puede llevar por sólo 2,50 euros, y además le regalo una pizca de injusticia, una pizca de desconfianza, una pizca de malhumor y una gran dosis de disimulo. Y si usted quiere además un poco de falsedad, entonces se tiene que llevar dos gramos de la riquísima hipocresía. El “ofertón de la sinrazón”. Lo mezcla todo bien removidito y ahí lo tiene; una amasijo explosivo…

- ¡Uy! no sé, no sé, dos gramos de hipocresía a lo mejor va a ser mucho…

- ¡Bah! Tonterías, si seguro que luego le sirve caballero, no ve que en estos tiempos tod@s la usamos mucho, las cosas están muy mal, y se ha hecho imprescindible agraviar a la gente. “O pisas o te pisan” se dice.

- Tiene usted RAZÓN. ¡Venga! Me lo llevo.

- Muy bien, se ve que ha utilizado usted el “sentido común”.

¿A qué se supone que juegan? ¿A qué jugamos?
Que pare la partida por favor que yo me planto aquí.

Abandonando la concepción tradicional del poder como un mecanismo esencialmente jurídico que se limita a hacer lo que dice la ley; a prohibir, y tomando como vehículo de análisis de la realidad que nos acontece el de las “tecnologías” propuesto por Foucault, diremos que hay que entender este poder como un mecanismo que se ejerce a través de una red de biopoder (forma de poder que regula la vida social desde su interior, siguiéndola, interpretándola, absorbiéndola y rearticulándola) que concierne a nuestros cuerpos, nuestras existencias y a nuestra vida cotidiana. El poder se construye y funciona (y no veas si funciona…) a partir de poderes, de multitud de cuestiones y de efectos de poder que están patentes en multitud de relaciones de fuerza en las que nos encontramos constantemente (Universidad, familia, escuela, medicina, sexualidad…). Así que… ¡ojo! ¡¡¡¡¡Cuidado!!!!!

La educación

En las cercanías de la Universidad de Stanford, pude conocer otra universidad, más chiquita, que dicta cursos de obediencia. Los alumnos, perros de todas las razas, colores y tamaños, aprenden a no ser perros. Cuando ladran, la profesora les castiga apretándoles el hocico con el puño y pegando un doloroso tirón al collar de pinchos de acero. Cuando callan, la profesora les recompensa el silencio con golosinas. Así se enseña el olvido de ladrar. (Galeano 2004: 230)

Vista del crepúsculo, al fin de siglo

Está envenenada la tierra que nos entierra o destierra.
Ya no hay aire, sino desaire.
Ya no hay lluvia, sino lluvia ácida.
Ya no hay parques, sino parkings.
Ya no hay sociedades, sino sociedades anónimas.
Empresas en lugar de naciones.
Consumidores en lugar de ciudadanos.
Aglomeraciones en lugar de ciudades.
No hay personas, sino públicos.
No hay realidades, sino publicidades.
No hay visiones, sino televisiones.
Para elogiar una flor, se dice “parece de plástico”.
(Galeano 2004: 232)

Que triste es pensar que esto es lo que hacemos en la universidad; nos olvidamos de ser personas. Pero más triste es pensar que tenía un post muy, pero que muy positivo y alegre preparado para colgarlo pero que me desanimé y mirar lo que puse. No me hagáis mucho caso… se me pasará. Para no parecer un tanto negativa, desconsiderada o “aguafiestas”, diré que este post viene por una serie de hechos que me están ocurriendo últimamente en la facultad, y esto encima se ve agravado con el comentario de personas que en mi misma situación me transmiten desconsolad@s que: ¡¡¡La universidad se les está cayendo encima!!!. Así que si alguna de esas personas pasa por aquí, que salga a mi encuentro en este espacio y exprese su malestar junto al mío para que no me tachen únicamente a mí de “negativa”.

“Toda relación y toda práctica es tanto un lugar de cambio potencial como un lugar de reproducción”

Wendy Hollway

P.D: Ah! En la universidad me enseñaron a citar según el sistema APA:

GALEANO, Eduardo (2004) Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Madrid: Siglo XXI
LEON, Felipe (1974) Nueva antología rota. México: Finisterre

(No pude poner el título de los libros en cursiva…)
 
ANTE LA LEY

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.

La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:

-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.

El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.

Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:

-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.

Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.

-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.

-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?

El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:

-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

Fran Kafka.
 
DIALOGANDO CON LOS AUTORES
*PREFACIO:

*Aviso importante para tod@s aquell@s lectores/as que se vayan a aventurar en la difícil tarea de querer interpretarme a partir de las siguientes líneas:

NI YO MISMA ME SÉ INTERPRETAR. Me resulta complicado organizar tanta información en mi cabeza. Encajar la complejidad en la que nos movemos. Comprender la forma en la que he extrapolado los conocimientos a mi vida. Cómo los he aprehendido, y cómo actuar de la mejor forma después de haberlo hecho (¿valorar la coherencia o la incoherencia?).Y tampoco soy capaz de verbalizar inteligiblemente mi malestar…

Y no es que esto me provoque una especie de incapacidad o anulación, sino más bien, que el hecho de estar comprendiendo la compleja trama de significados en la que estamos inmersos e intuir mínimamente cómo operamos en ella, me causa una brumadora sensación de impotencia que en ocasiones llega a superarme. Hace que las cosas se me escapen de las manos. Como si el mundo me quedase grande. Pero también sé, que lo más probable, es que me falte algo de tiempo para manejar con sutileza esa información…
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AUTOINTERPRETACIÓN/EVALUACIÓN NARRATIVA:

* ENCUENTRO:

No sé ni por dónde empezar ¿Dónde se encuentra el inicio de todo este “enredo”?

Aaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!! – Gritaba Elia-.

Sócrates, Platón, Aristóteles, Foucault, Van Manen, Nietzsche, MacIntyre, Weber, Wittgenstein, Herbart, Jaspers, Hesse, Morey, Fromm, Steiner, Larrosa, Colom, Maalouf, Giroux, Zubiri, Jover, Taylor, Santo Tomás, Kant, Dostoyevski, Habermas, Vattimo, Marx, Carr, Rousseau, Freire, Russell, Reyero, Gil, Sepúlveda, Poyatos, González….

La frase más simple que encuentro para definir mi estado es:

-Siento como si me hubieran abierto en canal, y ahora, un poco aturdida y desconcertada, busco estrategias para poder ir construyendo puentes que me ayuden a situar mis pensamientos, organizarlos, conectarlos; dotarlos de una estructura conexa. Reconstruir pilares que han sido derrumbados y han dejado mi mente echa escombros. Organizar y resignificar, e ahí la cuestión…

Larrosa me diría que este momento de desubicación, de encuentro con la esencia del mundo, de tenue intento de objetivación de éste, de crisis…es uno de los momentos verdaderamente válidos. Que éstos son los únicos momentos que merecen la pena ser vividos, porque es cuando eres un poco más consciente del lugar en el que te encuentras. Diríamos que son los momentos verdaderamente plenos para él.
MacIntyre me podría decir que me encuentro en el camino de adquisición de las virtudes para ser una razonadora práctica independiente, y en un momento de búsqueda de mi propia tradición creativa. O en el inicio de una de ellas. O de ruptura con una que no lo era…
Nietzsche me comentaría que me encuentro en un momento de cuestionamiento de los valores morales, un momento de descubrimiento de la “heroína” y la “juglar” que se encuentra en mi pasión de conocimiento, en el momento de alegrarme de mi “locura” para poder estar contenta de mi sabiduría?. Un momento de reconfiguración del sujeto. Duda existencial. ¿Nos es soportable la existencia? ¿¿¿Supermujer???, ¿¿¿Me estoy matando a mí misma???

Desde esta perspectiva, Nietzsche, Larrosa y MacIntyre no me resultan tan lejanos o contrapuestos, pues de un modo u otro tod@s buscamos las tradiciones creativas en las que queremos subsistir. Nietzsche se creó la suya propia, modo de vida creativo el suyo donde los haya. Y por otro lado, si para Larrosa los momentos de “crisis” (en sentido positivo) constituyen su tradición creativa ¿no parecería que los tres están hablando de una misma cosa interpretada y vivida por cada uno de una forma particular y utilizando los juegos del lenguaje indistintamente para significarla?


A su vez, Larrosa, volvería a la conversación para decirme que tras las últimas narrativas que he ido escuchando, leyendo o creando, trato de fabricarme mi propia identidad, de encontrarme o reconocerme a mí misma, de transformarme, de negarme y reafirmarme, y todo ello a través del diálogo dejando llegar lo inesperado, dejando fluir las contradicciones.
MacIntyre añadiría que para aprender a hablar por mí misma, como razonadora práctica independiente y construir mi identidad como tal, tendría que salvar distintos obstáculos a la hora de comunicarme; la incapacidad para reeducar el deseo infantil de agradar a los demás, no distorsionar el razonamiento dejándome llevar por ciertas características del entorno social en detrimento de otras, no ocultar nada en las declaraciones y que exista en éstas una veracidad absoluta.
Pero Foucault me diría entonces, que los seres humanos no son ni palabras ni cosas. Que no son palabras significa que la experiencia humana no es una interpretación de la realidad, una forma de pensar. Que no son cosas significa que la experiencia humana no es algo natural. O en sentido afirmativo; que los seres humanos están entre las palabras y las cosas.

Pero, si intento encontrar mi lugar en la cadena del Ser y el Ser es impensable fuera de la interpretación, y toda interpretación es lingüística. Y si el lenguaje no podemos considerarlo como una forma de interpretación lógica que designa el mundo, sino que construimos los significados a través del uso de las palabras en juegos del lenguaje, generando un significado compartido ¿hasta qué punto mi identidad es verdadera o real? Si la realidad se construye a partir de discursos compartidos ¿cuál es la realidad “válida” si esta se fabrica según interpretaciones guiadas por intereses? ¿En qué realidad estoy viviendo? ¿Qué es eso de la identidad? Si el ser humano, a través del designio de las cosas y de la interpretación con el significado compartido, ha creado y ha matado a Dios ¿A quién o qué ha creado? ¿a quién o qué ha destruido? ¿En qué tipo de construcción lingüística nos hemos anclado? ¿Quiénes han interpretado?¿Y por qué? ¿Con qué finalidad…?

El carácter histórico de la construcción del sujeto…

Aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!! –Gritaba Elia-

De una forma u otra, todas las personas tienen una especie de “malestar” y cada una lo exterioriza de una forma. He aquí un ejemplo:


Voy buscando mi mirada por las nubes,
no te extrañe que no quiera pensar en mi,
voy a ver si encuentro otra razón pá estar como antes.
Hace tiempo que no quiero ser mortal,
dame tiempo que no quiero pensar en mí,
larga espera y todo llega hasta el reír.
¡Qué ilusión…!

Y no está mal estar como antes,
no está mal estar como antes,
¡No estaría mal estar como antes! (bis)

Desesperas simplemente de pensar
la locura que me ha traído hasta aquí,
venga tío que ya no hay vuelta atrás…
no hay marcha atrás.(bis)

Y no está mal estar como antes,
no está mal estar como antes.
¡No estaría mal estar como antes!

Y no está mal estar como antes,
no está mal estar como antes.
Yo no tendría el malestar…
que antes descubrió la realidad
de aquella injusticia y sin pararte a pensar
que todo eso habría acabaó.
Y digan lo que digan,
yo digo que es que ya está bien,
y que mi mente no es tan sabia,

Pá dejar de enloquecer…(bis)

Hijo, que asco tan cercano,
que todo esto haya acabado,
y yo voy a ver si encuentro otra razón,
para ser un poquito más feliz
aunque tenga que morir
con la angustia del ayer y del mañana,
y a ver, a ver si encuentro otra razón
que me haga decir ¡que no!
Y que me haga, despertar pá estar como antes,
¡Pá estar como antes…!

Y dirás tantas palabras,
aunque no sirvan de nada.
Sentirás tanta tristeza,
¡no lo dudes, siempre engañan!,
la tristeza por la vena,
siempre entra con mucha pena,
dime una sabía vacuna,
te pregunta ya en la luna…
Y llorarán solos sus ojos
y gritarás versos que alumbran
¡alguna que otra penumbra!
Y digo yo:

¡Que así podrás cantar! (bis)

Y dirás tantas palabras,
aunque no sirvan de nada.
Sentirás tanta tristeza,
¡y no lo dudes, siempre engañan!,
la tristeza por la vena,
siempre entra con mucha pena,
dime una sabía vacuna,
te pregunta ya en la luna…
Y llorarán solos tus ojos
y gritarás versos que alumbren
¡alguna que otra penumbra!
Y digo yo,
Que así podrás cantar,
¡que así podrás pensar…!(bis)


Quique. “Paso a paso”.
 
Cosmopolitismo y Patriotismo/ Patriostismo y Cosmopolitismo: ¡Buf menudo mogollón...!
Tratando el otro día en clase los temas del patriotismo/nacionalismo y el cosmopolitismo pudimos defender un@s y criticar otr@s ambas posturas, posicionarnos, e incluso, cambiar de pareceres. Aún así, con esta estupenda oportunidad de repensar sobre lo pensado e intentar construir un pensamiento un tanto firme sobre ello, me temo que me voy a aventurar en una cuestión un tanto escabrosa y peliaguda sobre la que no tengo nada claro, y que me resultará complicado elegir los términos adecuados sin la obligación de clarificar, aunque sólo pretendo extrapolaros mis dudas.

Nussbaum nos proponía a través de su texto, “cultivar las facultades de la objetividad y la imaginación que nos permiten reconocer la humanidad en el desconocido y en el otro, y considerar el igual valor moral de todos los seres humanos”. Del mismo modo, hacía referencia a la construcción de unos valores universales en base a la idea de bien, que nos permitiesen a todos convivir en igualdad y respetando la diferencia y la diversidad. Esto, así leído, resulta algo maravilloso y algo a lo que todo@s tendríamos que tender sin excepción alguna. Pero bajándonos de esa objetividad que nos proporciona la nube del “oso amoroso” (por designarlo de una manera un tanto graciosa, que no ofensiva) a la que nos hemos subido, decíamos en clase que la postura que defiende Nussbaum del cosmopolitismo resultaba algo intangible, ambigua e irreal. Pero ¿hasta qué punto y de qué manera intangible e irreal?

Para justificarlo, hacíamos referencia a que es más “humano” que un individuo construya su identidad y su sentimiento de pertenencia en torno a aquellos círculos (barrio, distrito, ciudad, comunidad, país, continente…) o personas más cercanas, para luego ir conociendo e identificándose con personas, valores, costumbres, culturas, etc. más lejanos. Que es más fácil amar lo próximo y conocido, y que luego ese amor se extienda por encima de esos círculos hasta “acabar” con las fronteras (amar a la humanidad), que amar incondicionalmente algo que no se conoce o experimenta. Que es más viable asumir los valores desde abajo, desde donde emanan, desde donde los interiorizo y me construyo, que extraerlos desde fuera hacia adentro, imponiéndonoslos. Que es más notorio construir y comprometerse con quienes conoces y sabes que también construirán y se comprometerán, que con los que desconoces o desconfías. Que…resulta más real, entendiendo dicha realidad como “realidad humana”, identificarse como nacionalista o patriótico que identificarse como cosmopolita puesto que éste último término resultaba “humanamente” un tanto intangible e irreal hablando en términos de amor y construcción.

Pero recuperando la pregunta anteriormente hecha, ¿cómo podemos afirmar que el cosmopolitismo, el universalismo, la globalización… no es real, que resulta intangible o ambiguo, si solamente al crear dicho/s término/s, con todas sus acepciones, ya estamos creando realidades? Economía global, educación universal, capital transnacional, red mundial, pluralismo político, interculturalidad, Declaración Universal de los Derechos Humanos, Espacio Europeo de Educación Superior… (jejejej). La utilización de estos y otros conceptos, no sólo como tales, sino como realidades sobre las cuales construimos nuestro día a día, hacen que comencemos también a construir nuestra identidad en base a ellos/ellas.

Este cosmopolitismo y esta globalización (creo que se pueden interrelacionar) pueden entenderse en un sentido pluridimensional como significados que están presentes en un proceso histórico de transformación económica, política y social, que a su vez crean cotidianeidades laborales, culturales, jurídicas, de relaciones, etc. que generan una redefinición constante de nuestra identidad en base a lo “cosmopolita”. Pero a la vez que creamos una identidad cosmopolita en base a unas cosas (fundamentalmente materiales) nos negamos, retrocedemos o destruimos la posibilidad de crear una identidad global en base a una moralidad común. La globalización económica derrota a la globalización moral. Entonces se da el caso de que sí, creamos realidades, pero este tipo de realidades “cosmopolitas” que actualmente construimos, son realidades destruidas, desglosadas, fragmentadas, divididas, donde en última instancia no se encuentra un sentido universalizador y globalizador, sino el individualismo mismo. Un término un poco contradictorio ¿no?

Sigamos: Cosmopolitismo que globaliza o Globalización que cosmopolitiza?? todo menos los derechos o la integración de valores universales, puesto que crea realidades, pero realidades que se hacen más patentes y sufribles para un@s que para otr@s. Realidades divisorias y más desfavorables para aquell@s que sufren las consecuencias nefastas de la globalización, aquellos a los que ésta obliga a un proceso de destrucción-reconstrucción según “su” modelo de vida, con su “filosofía política”. (¿Dónde queda aquí la moralidad?). Globalización que como consecuencia directa nacionaliza e independiza. Así pues, decir que el nacionalismo o patriotismo actuales, con tendencia al independentismo, podríamos considerarlos como tendencias de grupos que se organizan para defender sus intereses comunes porque se niegan a ser dominados/destruidos/desestructurados/desidentificados por un proceso de globalización malvada, destructiva, desorbitarte y desconcertante. Se globaliza un mínimo de personas interesados y beneficiados con la economía mundial, mientras que a otro sector se le estigmatiza y margina, se le persigue y destruye.

Y me diréis, sí muy bien “globalización” pero ¿dónde queda aquí el cosmopolitismo? Pues recobremos el término en el sentido que le dábamos antes, el sentido de que éste pretendía la preconización y el reconocimiento de valores universales para parar un poco los pies a esta globalización destructiva y reconocer también la humanidad en el otro o en el desconocido. Parece pues que no queda tan, tan lejos del nacionalismo, ¿no crees? Pero ¿cómo reconocer la humanidad en alguien que defiende la globalización económica y pasa por alto los estragos de ésta? ¿Cómo ser cosmopolita y defender el universalismo cuando tiene también como consecuencia directa la exclusión o el individualismo? ¿Cómo defender unos valores universales que no he “mamado”, con los que no me identifico? ¿cómo desprendernos de nuestra visión/interpretación de la vida, de "nuestra" cultura, de "nuestros" valores (propio código de moralidad)?...
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Espero no haberme metido de lleno en la boca del lobo, pero me estaba cansando de que la duda me incapacitara para actuar, escribir o participar. En este momento me encuentro en un proceso de reconstrucción de nuevos significados, obviando aquellos que ha querido designar la sociedad con acepciones negativas a todos aquellos sentimientos o estados que de un modo u otro te hacen avanzar, y he dotado a la incoherencia y a la ignorancia de una nueva significación y ahora los valoro enormemente…Así que, de cabeza a la piscina!!!




Y colorín colorado este post se ha acabado (por fin) y colorín colorete Elia manda un saludete.




 
AUTOINTERPRETÁNDOME:
(Creíais que os ibais a librar de mí en estas vacaciones… pues estabais muy equivocad@s, jejej!)

A colación del artículo de Larrosa, J “Narrativa, identidad y desidentificación” y de un comentario informal que me hicieron el otro día, surge este post, considerando las narraciones como medio de autoconciencia o descubrimiento de la identidad personal.

Voy a incidir en el hecho de que “quién soy Yo”, depende de las historias que contamos o nos contamos (incluyendo las que escribimos) y que a su vez, éstas son construidas en base a aquellas historias que nos cuentan o leemos y que, de alguna manera, nos conciernen (incluyendo también comentarios o críticas constructivas, incluso, destructivas), y la autointerpretación que nosotr@s hacemos de ellas/ellos.

En este sentido, decir que, todas esas autointerpretaciones que realizo de los libros y textos que he leído últimamente, de las historias o lecciones que he escuchado a lo largo de mi vida, y de esas críticas o comentarios que me han dirigido quienes me interpretan, me han ayudado a narrar mis propias historias y, por lo tanto, a ir creando mi propia identidad.

Ahora trataré de centrar mi narración relacionándola con mis últimos textos en el blog, con los sucesos de los que han surgido y con las “historias” que de ellos devienen. Estos últimos textos denotan cierto escepticismo, crisis, duda, malestar, preocupación, interés, afán por descubrir, cuestionamiento incesante, inquietud, identidad incompleta, en construcción, etc. Pero de igual modo suscita otro tipo de cosas para aquell@s que los leen y me interpretan: demasiada preocupación, cierta paranoia, identidad muy social, o incluso, excesivamente política, idealismo, falta de amor…

Pues bien, todas estas interpretaciones que la gente hace de mis textos, y que en un contexto u otro, me son comunicadas (la mayor parte de las veces, muy amablemente) se convierten en un medio de retroalimentación que me permite volver a reinterpretarlas, y por tanto, a reinterpretarme. Con respecto a este último ejemplo de interpretación (falta de amor en mis textos), indagué un poco más en él, preguntando a una persona que me conoce bien, que me quiere, pero que a la vez, estaba segura de que iba a ser crítica y que me iba a dar su verdadera opinión sin ningún tipo de prejuicio. Pues bien, como respuesta obtuve un: -Elia eres demasiado sistemática en tus pensamientos, cuando indagas en algo y te sientes identificada con ello, te identificas de una forma total, completa, integral, sin dar lugar a una pequeña duda, a un posible “si pero…”. Eres como un poco “o todo o nada”, pero las cosas no son así, no son negras o blancas, sino que existe la posibilidad de que sean grises-. En este caso, la falta de amor en mis textos ¿qué tendría que ver con la sistematicidad en mis pensamientos?

Cuando me atrae un pensamiento o idea, me aferro a ésta, y lucho porque sea constante y continua en mi ser, no doy pie a que pueda ser mínimamente autocuesionada, pues seguramente esto me causaría una especie de “dolor”, inseguridad o frustración al cual no me quiero enfrentar. Por eso, al exigirme a mí misma ser una persona lo más coherente posible, y que dentro de esta coherencia me exija además ser persona coherentemente política (en el sentido que le di a “política” en uno de los post anteriores), me lleva a escatimar en mis pensamientos mas humanos, o incluso a reprimirlos, y por consiguiente, a anular o desprestigiar cualquier posibilidad de amor en mis textos (¿y en mi vida?), cualquier síntoma de “debilidad”. Pero ¿qué tipo de consecuencias negativas (y positivas) puede acarrearme esto? ¿Y por qué lo hago?

Autoengaño, baja tolerancia a la frustración, autoimagen distorsionada, identidad falsa, malestar general… Parezco una psicóloga haciéndome mi propio diagnóstico, jejejje! Y ¿cómo puedo combatirlo? ¿Siendo más humana y exigiéndome menos coherencia/correspondencia política? ¿O no tengo porque rechazar esto pudiendo ser ambas cosas a la vez? ¿Son incompatibles? ¿En el fondo me agrada ser exigente conmigo misma y por eso me mantengo así? ¿O puede que no sucumba a “la tentación” por miedo?

Haciendo un breve recorrido por mi vida sentimental y emocional, veo que esta especie de “caparazón” ha sido resultado de un proceso un tanto doloroso, pero de igual forma, analizar mis sentimientos y emociones y contrastarlos con una entidad social, me ayuda también a comprender el mundo en que vivo. Me permite adquirir conciencia de mis propias limitaciones y tratar de que no interfieran de forma negativa en mi vida. Es como si, al asumir la comprensión y repercusión de nuestros propios sentimientos, asumiésemos también la responsabilidad ante el mundo. Pues en la comprensión de mis propios sentimientos reside la clave del dominio de mí misma; la verdadera independencia. Esto a su vez posibilita el mostrar una dirección a esos sentimientos, a fin de que estos se transformen en aliados, en lugar de enemigos de nuestro propio desarrollo. Pero a la vez reconociendo que no siempre la razón va a poder dirigirlos, sino que ésta actúa como guía. Pues como decía Davis Viscott:

“Los más altos logros del hombre no se encuentran en la precisión de su ciencia, sino en la perfección de su arte. El arte del hombre es la celebración de sus sentimientos en su punto de mayor coherencia”.

El lenguaje de los sentimientos

Mmmmm! Seguiré pensando sobre esto. Feliz año a tod@s!!!
 
FELICES FIESTAS A TOD@S!


Os deseo una feliz salida y entrada de año y que el 2006 os depare sopresas muy gratas y momentos muy felices.

Un beso!!!
 
¿PUEDE O DEBE LA EDUCACIÓN SER POLÍTICA?
Para tratar este complicado y polémico tema, en primer lugar, creo que voy a comenzar por intentar clarificar el concepto de política que voy a manejar a lo largo del comentario, para poder situaros a tod@s en un punto más cercano a la hora de interpretar lo que pretendo exponeros. Aunque quiero que sepáis también, que esto no me resulta nada fácil, porque ni yo misma sé muy bien el significado de éste, pues se dispersa y diluye cuando lo nombro, cuanto más para explicároslo. Pero…¡a por ello!

Cuando hablo de “política” quiero referirme al conjunto de significaciones que podrían ser englobadas dentro de esta concepción por su carácter y porque su acción es considerada como una connotación simbólica con cierto sentido o contenido político. Son significaciones que suponen una repercusión eminentemente identitaria en cuanto a su esencia misma y en cuanto que dotan al sujeto que participa de ellas de un carácter social identificatorio ideológica o políticamente; son políticas a la hora de ponerlas en juego y obrar con ellas; son políticas porque definen al individuo como un sujeto tendente, con tendencias X reconocidas socialmente. El ser humano es un ser político, y esto lo demuestra a través sus actos, los cuales tienen unos significados que le definen.

Antes de ponerme con el tema en cuestión, aclarar también que, como no puede ser de otra forma, voy a hablaros de una idea o percepción construida a través de la suma de diversas experiencias que me han ido aconteciendo a lo largo de mi corta vida, y como tal, ésta va a estar sujeta a individualidades. Es una interpretación que me ha llevado a considerarme como un sujeto con identidad política.

Para no dilatarme más, comenzar diciendo que pienso que la educación, y por tanto, l@s educadores y l@s educandos, no pueden ser entendidos fuera del contexto social, y éste, inevitablemente está cargado de connotaciones y significaciones políticas. La pedagogía y la educación deben ser consideradas entonces como herramientas que ayudan y posibilitan que el individuo vaya adquiriendo mayores cotas de autonomía y libertad, pero también, como unas herramientas que sirven a su vez para informar al sujeto de lo que significa ser un Ser humano y de las posibilidades que tiene de intervenir en el mundo. Es decir, son herramientas de concientización (aunque también lo sean de más cosas, o aunque esta concientización te lleve a otras cosas). Herramientas que nos permiten adquirir una percepción personal de nosotr@s mism@s y una percepción personal respecto a l@s demás, y nos permite construir una identidad y guiarla hacia unos objetivos.

Y esa educación es política en tanto en cuanto, ayuda al individuo a cuestionarse aspectos de sí mismo construidos culturalmente, los cuales están impregnados de esas connotaciones y significaciones políticas, y en tanto que ayuda a éste a asumir riesgos para luchar contra esos aspectos personales asimilados con los que no se identifica. Y de igual forma, le ofrece herramientas para dotar de otro significado aquellos elementos o concepciones sociales que no le agradan. En este aspecto, la educación resulta ser una herramienta política para aumentar la posibilidad de crecimiento y de cambio. Para tomar las riendas de tu vida. Para poder ejercer la voluntad de poder. Para dominarte a ti mismo y no permitir que otr@s te dominen. Es una actividad política que te permite conocer y, por tanto, mantenerte “alerta”, precavido, cauteloso, prudente… a la hora de relacionarte. Te permite saber que detrás de los actos hay concepciones políticas o politizables que tienen repercusiones sobre los sujetos que las practican y sobre aquell@s a quienes les son practicadas.

Esta concientización permite a su vez al individuo que se relaciona dentro del aula, valorar las tradiciones, contenidos, metodología, etc., de una forma crítica y ser un sujeto autoconsciente capaz de percibir o intuir esas repercusiones de la acción. Y también permite cuestionarse la horizontalidad de las relaciones respecto a la autoridad en el aula y otorga poder para cambiarlo. Podríamos decir, que más o menos estoy con Giroux en esto, pero que tengo que seguir profundizando en su pensamiento.

“La educación política permite a los alumnos expresarse de manera crítica y modificar la estructura participativa y el horizonte de debate en el que se construyen sus identidades, valores y deseos. Una educación política asienta los parámetros que permiten a los estudiantes entender cómo influye el poder en sus vidas, cómo influyen ellos en el poder y de qué manera pueden utilizarlo para consolidar y ampliar su papel de ciudadanos críticos”

Cultura, política y práctica educativa. Henrry Giroux.


¿Hasta qué punto se encuentra entonces lo político inmiscuido en nuestras relaciones sociales, y por tanto, en nuestra vida cotidiana?

Las relaciones en general, son en un primer momento relaciones humanas, tanto las educativas, como las de pareja, las profesionales, las amistosas, las de pades e hij@s… Todas. Pero su carácter político también se encuentra presente, y éste nos permite estar precavidos, nos ayuda a guiar nuestra relación en el sentido “político” con el que nosostr@s nos definamos, o al que nosotr@s tendamos. La concepción política actúa como una “voz de la conciencia”, como un saber estar y relacionarse. Podríamos decir que se trata de nuestra teoría implícita de la vida, la cual hacemos explícita a través de nuestros actos, y de ella que nos exijamos coherencia y sentido entre lo que pensamos y hacemos.


 
RECONOCIENDO ERRORES
Definitivamente, creo que tengo un problema (o más de uno, pero bueno, tampoco es plan de ponerse aquí a sacarse defectos a una misma…), o por lo menos eso me hace ver y, por tanto, reconocer, todo el mundo que me rodea y conoce.

Teóricamente, me empeño en creer que podemos llegar a tener un trato de igualdad (y digo bien, “trato de igualdad”, que no una igualdad total) entre personas superando los roles que cada un@ desempeñamos en la sociedad. ¿O será esto lo políticamente correcto?

Pero, en la práctica, esto parece ser imposible por el grado tan alto y profundo de asimilación e interiorización que cada un@ tenemos de nuestros roles, a través de los cuales actuamos y somos. A través de los cuales nos interrelacionamos.

Entonces, ¿pienso y deseo pues algo utópico e imposible? o ¿puede que en este caso la utopía también sirva para caminar? o ¿será siempre imposible no abandonarnos en nuestros roles? ¿Estoy relegada a seguir creyendo en esta quimera hasta que mi experiencia en un rol diferente me demuestre lo contrario?

En estas ocasiones, ya se me pasa hasta por la cabeza si no estaré defendiendo este trato de igualdad como un instrumento de poder moral para defender mi rol de débil, el cual inevitablemente en muchas circunstancias adopto.

Tantas y tantas cuestiones y cuestionamientos propios me llegan a afligir, hasta el extremo de que a veces ya no sé quién soy, ni sé por qué extraño motivo hago las cosas que hago, si las decido porque verdaderamente he reflexionado sobre ello y he visto que es la mejor manera de actuar o lo hago guiada por un sentimiento de la mayoría, o simplemente, por cualquier otra estúpida razón. Lo cierto, es que no me extraña que Nietzsche fuera un amargado y un reprimido y no supiera vivir, pero en el fondo, le entiendo, pues con tanto pensar y cuestionarse quién y qué eres y por qué hacer las cosas así y no asá, y qué sentido y repercusiones tiene que las hagas de ese modo y no del otro, no es fácil vivir sin llegar a ser un reprimido. Este tipo de cosas afectan y no todos sabemos o saben por donde empezar a buscar herramientas para poder encontrar salidas.
 
EL CONTINUARÁ...
Aún seducida y aclamada por la “retórica falsamente racionalista” de Nietzsche, y digo bien; seducida y aclamada, que no conquistada (o no del todo, pues soy de las personas que son un poco de aquí y otro poco de allí, pero no todo de allá), creo que algo, por no decir que mucho, de cierto o “verdadero” poseen estas reflexiones nietzscheanas. Sin embargo, también creo que la cuestión no debe quedarse únicamente en ser o sentirse escéptic@ sin más, anulándose así toda posibilidad de acción del individuo, pues sino ¿qué sentido tendría mi afirmación del dicho de que “un pesimista es un optimista bien informado”, sino fuera en sentido positivo para operar y actuar con esa información?

De todas formas, creo percibir en Nietzsche no un escepticismo total, no una derrota implacable del nihilismo, puesto que propone una posible salida o escape para el ser humano, la del superhombre o la superación de lo impuesto y la búsqueda de un@ mism@. La figura del superhombre o el ultrahombre oscila entre la de una “bella individualidad” y la del aventurer@ que va más allá de todo lo impuesto. Nietzsche no intenta una superación de la moral como tal, sino una superación de la moral que se impone al individuo desde el exterior y que tiene como consecuencia la sumisión del yo personal, e intenta proponer la búsqueda de una moral autónoma que provenga de la voluntad del individuo mismo. Para ello, hace referencia al individuo como artista libre, a la voluntad de poder como arte.



A OTRA COSA MARIPOSA

(Esto es un homenajecillo a es@s dos “personajes” que se burlan cariñosamente –espero- de mis constantes “dibujitos” en el blog. “Va por vosotr@s”).

Pues sí, aunque multitud de pensamientos y sentimientos invadan y martiricen (por lo menos un poquito…) mi mente y mi corazón cada día. Aunque me sienta confusa y aturdida constantemente. Aunque no encuentre respuestas verdaderas, claras o simplemente posibles. Aunque únicamente consiga respuestas que me llevan a más preguntas, que me generan mayores dudas, y me ocasionan un mayor aturdimiento. ¿Seguro que la Filosofía no sirve para vivir? ¿Vivir o disfrutar? ¿Vivir malamente? Pues yo no lo creo así; vivir de “otra manera”, de una manera más particular/peculiar. Yo diría que más libre, más autónoma, cada un@ con su conflicto individual, pero una vida al fin y al cabo, una vida más sufrida, una vida más sentida, una vida reflexiva, "una vida más vivida", pues aunque no sean respuestas, proporciona herramientas al ser humano.

Individualmente, no quiero participar de esa mayoría que prefiere vivir sin más, prefiero hacerlo pensando en cómo vivo, reflexionando sobre el por qué de mis vivencias, de mis quehaceres, de mis actos. Quiero buscar mi camino, construírmelo y caminar por él preguntándome y reflexionando sobre sus posibles brechas, surcos, piedras, montañas... Encontrarme a mí misma. Vivir con conciencia de causa.

Nota: Quiero dotar a mis comentarios de una cierta duda (no sólo éste, sino todos), pues aunque día tras día me “arriesgue” a escribir pudiendo cambiar de parecer a la mañana siguiente, me encanta plasmar lo que siento a cada momento (como ya habréis podido comprobar), sin importarme demasiado tener que rectificar.

Seguramente: continuará...
 
YA NO SON SÓLO CONTRADICCIONES: la Filosofía me está volviendo loca…(Es broma).
• Prefacio aclaratorio:

No quiero que esto pueda parecer una apología a los razonamientos de Nietzsche, pero sí decir que me han llamado mucho la atención. Sus reflexiones me resultan atractivas, seductoras, cuanto más complejas y extravagantes, y no puedo dejar de sentirme, en cierto modo, identificada.

• Sentimientos:

En algunos momentos tengo la sensación de ascender a un plano superficial. Un plano efímero y fugaz, o incluso, frívolo, vacío, miserable y mezquino… desde donde veo el mundo en pleno funcionamiento, con toda su actividad. Esta perspectiva externa y global me permite ver toda (bueno, dejémoslo en algo de…) su maquinaria interior. Todo ese cúmulo de significaciones implícitas y virtuales.

Se podría decir que soy una asistente, que maravillada, contempla un espectáculo de lo más singular, de lo más esclarecedor, pero al mismo tiempo, de lo más desconcertante y aterrador. Un espectáculo que hace que un ligero y pausado escalofrío recorra todo mi cuerpo, desde los pies a la cabeza, cual si de una “hormiga del diablo” se tratase, y no pudiera aunque quisiese, dejar de sentir un impalpable e impenetrable temor. Miedo…

• Reflexiones:

En un primer momento llegué a pensar que sólo aquell@s que éramos capaces de poder razonar y descubrir desde nuestra posición terrenal todas esas “injusticias”, todo ese entramado oculto pero muy significativo, que se esconde tras nuestra existencia, seríamos l@s que nos acercaríamos a la Verdad. Seríamos: l@s sabi@s; los ilustrad@s; l@s iluminad@s; l@s conocedores. (“L@s lumbreras”).

Luego vinieron los temas del malestar: el individualismo y la razón instrumental, la posmodernidad y el nihilismo…Y ese mundo verdadero que antes parecía existir claramente y estar cerca, ese mundo que podríamos llegar a conocer, a descubrir; no en su esencia, pero sí en su circunferencia a través de la razón, parecía desplomarse por momentos. Parecía (y me atrevo a decir, que parece) pues inalcanzable, lejano, o tal vez, inexistente. Irreal. Inasequible. Inabordable. Un mundo “verdadero” que parecemos sostener por consuelo, por alivio, por aflicción; angustia, congoja, desolación, tormento…

Ya no hay sentido de la vida; nos hemos encargado de destruirlo. – ¡Anulado! -.

Sostenemos su camino y construcción para poder SOBREVIVIR. Como: “El Consuelo”; bálsamo, desahogo, regocijo, distracción, remedio…CONVIVENCIA. Tendemos y caminamos hacia una idea de Felicidad, de Verdad, de Bien, una idea de igual modo irreal, superflua e inexistente. Hemos inventado la Moral para no caer en la insensatez. In-cordura; caos. Para no caer en la lucha por la lucha; en la lucha constante por el poder.

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("Dios ha muerto". Le hemos matado. Se enfada, nos señala, nos acusa... -¡Habeis sido vosotr@s- dice)

PERO ¿AUNQUE NO TENGA SENTIDO, LA VIDA ES BUENA EN SÍ MISMA POR PERMITIRNOS “VIVIR” Y LLEGAR A ESTAS REFLEXIONES? ¿POR ELLO MERECE LA PENA SER VIVIDA?

-----“El peso más grande. ¿Qué ocurriría si, un día o una noche, un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijese: “Esta vida, como tú ahora la vives y la has vivido, deberás vivirla aún otra vez, e innumerables veces, y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión –y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas y así también este instante y yo mismo- . ¡La eterna clepsidra de la existencia se invierte de nuevo y tú con ella, granito de polvo!”. ------

Aforismo 341 de “La galla ciencia”. Nietzsche.

Si así fuera, sólo querrían vivir aquell@s que tienen la Felicidad asegurada. Pero si comparamos nuestros momentos “felices” o de “felicidad” nunca vamos a poder saber cuál es la dicha total, pues al analizarlos linealmente unos respecto a otros, los instantes felices tenemos que compararlos inevitablemente con los no-felices. Así pues, no podremos llegar a intuir nunca cuál es esa felicidad completa a la que pretendemos llegar, la que pretendemos alcanzar; a la que aspiramos. ¿Dónde se encuentra la plenitud, la satisfacción total; la FELICIDAD?

Inevitablemente estoy guiándome a mí misma hacia una pregunta que no deseo hacerme, pero que igual de inevitable será tener que responderla; aunque no quiera ¿Es cierto eso de que aquell@s que más razonan, reflexionan o piensan sobre cierto tipo de temas, son más desgraciad@s que aquell@s que no lo hacen? Como lo denomina Nietzsche ¿nos persigue siempre el “espíritu de la pesadez”?

Claro está, que conocer estas cosas, por un lado te llena de alegría, pues eres conoced@r;”El conocedor”. Pero igualmente te llena de desdicha. No es fácil encajar que la vida no tiene un sentido, que puede que no tenga un sentido, que puede que no tenga Nada. ¿Que todo ha sido inventado? Una mentira; apariencia, farsa, ficción, actuación…

Zaratustra narra aquí un paseo por un intransitable sendero de montaña, por el que le sigue el “espíritu de la pesadez”, mitad enano, mitad topo; paralítico, su “demonio y enemigo capital”:

------“Oh Zaratustra –me susurraba burlonamente, silabeando las palabras- ¡tú, piedra de la sabiduría! Te has arrojado a ti mismo hacia arriba, más toda piedra arrojada – ¡tiene que caer! (En un determinado momento se encuentran ante un portón) ¡Mira ese portón! ¡Enano!, seguí diciendo: tiene dos caras. Dos caminos convergen aquí: nadie los ha recorrido aún hasta el final.

Esa larga calle hacia atrás: dura una eternidad. Y esa larga calle hacia adelante: es otra eternidad. Se contraponen esos caminos: chocan derechamente de cabeza: - Y aquí en este portón es donde convergen. El nombre del portón está escrito arriba: “Instante”.

Pero si alguien recorriese uno de ellos –cada vez y cada vez más lejanos -: ¿crees tú enano, que esos caminos se contradicen eternamente?

Todas las cosas derechas mienten –murmuró con desprecio el enano-. Toda verdad es curva, el tiempo mismo es un círculo”.------

“3ª parte de Zaratustra”. Nietzsche.

Creíamos siempre que todo “error” tenía que ser castigado. Que toda “falta” o “dolor” tenía que ser remediado; corregido. ¡¡¡¡Falsa e hipócrita moralidad!!!! Bien fuese con castigo o con educación (o reeducación), pero ¿dónde queda la voluntad de poder, la capacidad de decisión del individuo? Esa moralidad esconde el miedo, el temor de tod@s a la voluntad de poder. Ahora todo son luchas por el poder. ¿Quién es el dominado y quién el dominador? ¿El fuerte por luchar desde arriba o el débil por luchar desde abajo (con la moralidad)? Arma sutil y embriagadora. Arma hechizante y grandiosa. Arma perspicaz y poderosa que se incrusta en nuestras mentes, en nuestros cuerpos, que nos asimila, que asimilamos… con la que dominamos…

¿Dónde queda todo mi pensamiento socialista, comunitarista, ácrata, o mejor dicho, sin “ideolojizar”? ¿Dónde quedan todos mis principios de igualdad, de solidaridad, de…? ¿Qué igualdad? ¿Cuál es el sentido de todos esos conceptos que ha inventado la moralidad del frágil: solidaridad, ayuda, cooperación, tolerancia, respeto, …? ¿Por qué los defendemos? ¿Cuál es el sentido de la defensa del débil? ¿Quién es el débil? ¿a quién defiendo? ¿A mí misma…?

Nota final:

Así como yo, igual que tod@s, estoy influenciada por toda esa moralidad, por todas esas significaciones, mi interpretación resulta ser eso; sólo una interpretación, y por ello, tampoco tiene por qué ser la Verdadera.

Puede que sea falsa, puede que insostenible, puede que podrida, puede que arrebatadora, puede que destructiva, puede que descomunal; monstruosa y maligna, desechable y asquerosa, repugnante y (me dan ganas de inventarme una palabra porque busco un concepto que no existe que defina el significado de un sentimiento que sólo está en mí en este instante). Pero también puede que Sí. Que sea cierta, aunque sea destructiva, demoledora y asquerosamente “auténtica”; “destropotijosamente” real. (Lo hice, me la inventé. No me preguntéis qué significa).

"Podemos entendernos los unos a los otros; pero interpretar es algo que solo puede hacer cada uno consigo mismo"

"Demian". Herman Hesse


P.D: Me he pensado muchísimo si poner esta especie de reflexión, pues sabía para mis adentros que pensaríais que estoy loca, “tocada”, que “se me ha pirado”, pero no. Eso es lo más jodido de todo; que estoy totalmente cuerda aunque me cuestione toda mi existencia, mi vida y las de l@s demás.

Pero aún me queda la esperanza de que todavía (y espero que por mucho tiempo), sonrío cuando uno de mis gatos maúlla cerca de la cocina para que le eche de comer; me deleito con alguna de esas maravillosas comidas; me fascino con alguno de esos fantásticos sitios que todavía me quedan por conocer; me acongojo cuando leo un libro de una novela romántica; lloro con alguna película con final feliz; me asombro con un acto infantil e inocente; me apasiono con una emocionante conversación; me sorprendo al sentirme enamorada…

Continuará…
 
¿HASTA CUÁNDO Y HASTA DÓNDE EL DISTANCIAMIENTO EN LA RELACIÓN EDUCATIVA?
CÓMO SEPARAR LO PROFESIONAL Y LO PERSONAL:



Después de todo lo abordado estos últimos días en clase de Filosofía de la Educación Social, decir que, aunque tengamos una especie de “Legado de la Moralidad” proveniente de la tradición cristiana o de valores basados en la caridad, bondad, etc. (como más nos guste denominarlo), impuesto o asimilado por un@s más y por otr@s menos; cada persona en última instancia nos regimos por nuestro propio código moral. Tal es el caso, que cuando se nos presenta una ocasión en la que ciertamente llegamos a dudar entre nuestro "deber” y nuestra “voluntad”, siempre acabamos rigiéndonos por ese código personal más o menos influenciado por la tradición moral cristiana y/o por nuestro “sentido del deber”, y siempre (o casi siempre, o por lo menos yo) dudamos de por qué lo hemos hecho de una manera y no de otra… y ahondamos también en el por qué de No haberlo hecho.

¿Me seguís?...

Dentro de estas decisiones “morales” se encuentran también aquellas que nos acontecen en las relaciones educativas, ya sean éstas tanto con nuestr@s alumn@s, pues la mayoría tenemos o hemos tenido ya alguna que otra experiencia en el ámbito profesional, como con nuestr@s profesores/as. Bien, pues yo me pregunto (últimamente estoy muy preguntona…), ¿cómo separar lo personal de lo profesional en el ámbito educativo, puesto que éste te lleva a mantener relaciones más cercanas, o una mayor implicación con los sujetos con los que te relacionas? Y ¿hasta qué punto es bueno o valioso (según nuestro propio código moral) mantener el distanciamiento o, lo que es lo mismo, tratar de separar lo personal de lo profesional?

En ocasiones, se nos presentan situaciones en las que se pone en funcionamiento dicho código, y como requisito fundamental nos exigimos a nosotr@s mism@s cierta profesionalidad; cierto rigor. Dicha profesionalidad conlleva que en la relación educativa seamos capaces de mantener esa “magia”, ese cierto “tú estás ahí y yo aquí”, ese misterio, para llevar a buen término las pretensiones que tengamos como educadores/as con nuestr@s educandos. Mantener ese misterio para que el plano personal no entre en el plano profesional y nuestras pretensiones dejen de tener el significado que tenían al principio; el significado que nosotr@s les queríamos dar; el significado que “deberían” tener…

Pero también es inevitable en nuestras relaciones educativas no pasar del plano profesional al personal, puesto que algunos de los sujetos con los que nos cruzamos durante nuestra vida “laboral” poseen características que hacen que llegues a implicarte más en su problemática, que sientas más cercanía, más preocupación o que pasen de ser “educandos” a “personas”. (Con esto no quiero decir que los educandos no sean personas, sino que abstractamente pasan de una categoría a otra) Pero ¿qué tiene esto de contraproducente? Pues que las pretensiones que te habías marcado como educador dejan de ser tales, o dejan de ser simplemente, y pasar a ser otro tipo de pretensiones guiadas por nuestro código de moralidad. Pretensiones de respeto, de amistad, de caridad, de ayuda, de empatía, de acercamiento, de injusticia, de solidaridad… (Ahora sí que no sé si me seguís, puesto que creo que esto no lo sé explicar muy bien).

Bueno, pues eso ¿hasta dónde somos capaces de mantener esa profesionalidad y no mezclarla con lo personal? ¿o hasta dónde somos capaces de llevar esa moralidad? ¿Tenemos que pasarnos la vida exigiéndonos rigor en nuestro quehacer diario como profesionales? ¿o este rigor nos lo exigimos por los posibles riesgos que nos puede acarrear nuestra implicación en un plano más personal que profesional? ¿Es bueno o sano limitarnos constantemente en el plano profesional para no traspasar al plano personal?

MILES DE CASOS OCURREN CADA DÍA, A CADA INSTANTE Y EN CADA LUGAR…

*Una escuela: Una profesora de Educación Infantil, una encantadora y comprometida profesora de Educación Infantil. Una profesora profesional. Se desvive en el aula por l@s niñ@s, se prepara en casa las clases, se comporta estupendamente con ell@s... Vamos, que cumple con su profesionalidad en toda regla. Pasan los años: Infantil 3-4 años, Infantil 4-5 años, Infantil 5-6 años, y ella igual, con el mismo grupo. Uf! Un cariño, un amor hacia l@s niñ@s, una cercanía... Trata con sus padres, con las abuelitas, se hacen regalitos; de todo. Pero un día se entera de que a Sonia, su papá le pega alguna que otra paliza, al igual que a su mamá. Sonia ya había acudido a clase en más de una ocasión con algún que otro moratón. Cuando esto ocurría, Sonia no se comportaba igual en clase. De hecho, Sonia no parecía igual de inocente e infantil que l@s demás niñ@s de su clase. ¿Su papá le estaba robando su infancia? Uy! ¿Y ahora qué hace esa estupenda profesional, entregada y amante de l@s ñiñ@s? ¿Sobrepasa su plano profesional y se inmiscuye en la vida de la niña? ¿Cómo lo hace…?

(Creo que he sido muy sarcástica…)



*Un instituto: Clase de Arte: Primer día. –Presentación-. Hola soy Ana. Estudiante de Bachilerato artístico, me he decantado por esta rama porque me apasiona el arte, me apasiona interpretar obras, me enloquece descubrir significados en los cuadros de otras personas. Me encanta pintar, dibujar… me encanta poder transmitir yo también a través de mi arte, me encanta hablar de arte con las personas que saben de arte. Me encanta compartir momentos hablando largo y tendido, conversaciones profundas, sobre lo que es el arte para mí y lo que significa para l@s demás. Uy! El profesor, un apasionado igual. Pero con la experiencia y sabiduría que le han proporcionado los no pocos años de su vida como docente. Éste piensa: bueno a esta chica parece que le gusta... 1 mes, 2 meses, 3 meses y, profesor y alumna se pasaban los recreos hablando de arte. Una cosa lleva a la otra y se forja una buena relación amistosa. Ana acaba su bachillerato, y ¿Dónde quedan esos momentos compartiendo pasiones artísticas? ¿La relación de amistad tiene que verse terminada porque acaba la relación educativa? ¿La confianza y cercanía eran producto únicamente de la relación educativa? ¿Qué hace ahora el profesional? ¿Traspasa la barrera de la profesionalidad y continúa con esa relación amistosa de mutuo apasionamiento temático?



* En el plano social: Un trabajador social, o un educador, qué más da. Y un chaval estupendo, un poco rebelde, o “inadaptado socialmente” como se empeñan en denominarles ahora, pero muy “majete”. Talleres, cursos, excursiones, clases, acompañamientos, juicios,… todo esto durante cierto tiempo. Durante X tiempo (no hace falta mucho tiempo para encariñarte con una persona). Un día Raúl (el chaval), se escapa del reformatorio. Llevaba varios días diciendo que ya no aguantaba más, que le amenazaban los compañeros, que los “cuidadores” no le hacían caso, que en ocasiones le agredían. En fin, que no aguantaba más (lógico y normal). Riiiinngggg! Una llamada a la casa del Educador :

- ¿Oye Felipe sabes algo de Raúl?, se ha escapado del reformatorio esta misma tarde- . Un educador con familia; con hij@s, con mujer y con perrito y todo. Las 10 de la noche, en plena cena familiar:

Felipe: - ¡Cómo si no tuviera yo ya bastantes problemas en el trabajo que ahora me los traigo a casa!- .

- Cariño me tengo que ir, me han llamado del trabajo. Raúl se ha escapado… -

Guiado por su código moral, el educador sale en busca de Raúl (lloviendo y con un frío que pela, para poner el ejemplo más peliagudo…). Pero resulta que éste se presenta en su casa.

Piiiiiiiii!!! (timbre): - ¿Hola está Felipe? Soy Raúl.

Mujer de Felipe (Carmina): ¡Raúl pasa…! Espera que le llamo, que fue a buscarte. ¡Luisito y María (hijo e hija) iros a la habitación a jugar anda!, que yo voy a hablar con este chico tan simpático.

606-668-679. – Cariño ven para acá Raúl está aquí –.

Felipe llega empapado (que no se nos tiene que olvidar nada), se quita el abrigo y se sienta a conversar tranquilamente con Raúl. Su conversación se resume en lo siguiente:

Raúl: - Por favor no llames al reformatorio, no lo aguanto más, pero no sabía a dónde ir-.

Carmina: - ¡Cariño! (al educador) ¿os preparo un té calentito?-.

Cariño (el educador; Felipe): - Pero Raúl, comprende que no me puedes pedir esto, no puedo… si se enteran me despiden… están preocupados por ti-.

Raúl: - Ja! ¿PREOCUPADOS? Sé que no debería haber venido aquí, pero por favor… -

¿Qué hace el educador profesional, que ya ha traspasado la barrera de la profesionalidad? ¿Llama al reformatorio? ¿Deja a Raúl que se quede esa noche a dormir y mañana ya hablarán tranquilamente? ¿Entenderán en su trabajo su actitud y sentimientos personales contra sus obligaciones profesionales? ¿Entenderán la decisión que le ha llevado a tomar su código moral?



Pues eso, que no es tan fácil mantener el distanciamiento en la relación educativa, y… que tampoco tengo yo tan claro si sería bueno limitarse a ser un profesional ¿Qué criterios existen para denominar a una persona PROFESIONAL? ¿Quién los establece? ¿Un profesional es una persona exigente y rigurosa consigo misma, o alguien que se deja llevar por las pasiones? ¿o ni lo uno ni lo otro? ¿o un poco de los dos? ¿o en unos casos sí y en otros no?...

Pues sí señores y señoras, como cada un@ somos hij@s de nuestro padre y nuestra madre, y cada uno nos regimos por un código personal… ¿Qué hay de claro en esta vida? NADA ¡Uy! (¿nihilismo?) O sin embargo, ¿hay cosas que sí poseen cierto sentido y significado, y que por ello perduran a lo largo del tiempo?

Ale, a pensar… que yo ya me he comido la cabeza bastante y, avanzo, avanzo, pero no llego a nada en particular.

Un saludo a tod@s!