TORMENTA
El viento sopla con furia contenida, queriendo arrasarlo todo pero conformándose con mecer las ramas de árboles y cortinas.
Truenos que rugen como un sentimiento encerrado entre los barrotes del alma y cristales rotos de una herida aún abierta.
Así esta el día de hoy y así estoy yo hoy, con tormenta por fuera y tormento por dentro.
El impulso de coger el teléfono anoche fue el preludio y anuncio de la lluvia de sentimientos que se avecinaban.
La misma voz, si, pero también los mismos reproches y las mismas acusaciones, ni rastro de la persona que conocí .
Fue un error, sin duda, pero hay errores que son necesarios.
Y hoy el día, como no podía ser de otra forma amanece revuelto, sin espacio para el sol, solo truenos y relámpagos de sentimientos ahogados.
Pero no importa, porque sé, que por fieras y fuertes que sean las tormentas, antes o después terminan por pasar, aunque dejen un rastro de ramas partidas y cristales rotos.
Siempre pasan, y después, ya se sabe, llega la calma.
Truenos que rugen como un sentimiento encerrado entre los barrotes del alma y cristales rotos de una herida aún abierta.
Así esta el día de hoy y así estoy yo hoy, con tormenta por fuera y tormento por dentro.
El impulso de coger el teléfono anoche fue el preludio y anuncio de la lluvia de sentimientos que se avecinaban.
La misma voz, si, pero también los mismos reproches y las mismas acusaciones, ni rastro de la persona que conocí .
Fue un error, sin duda, pero hay errores que son necesarios.
Y hoy el día, como no podía ser de otra forma amanece revuelto, sin espacio para el sol, solo truenos y relámpagos de sentimientos ahogados.
Pero no importa, porque sé, que por fieras y fuertes que sean las tormentas, antes o después terminan por pasar, aunque dejen un rastro de ramas partidas y cristales rotos.
Siempre pasan, y después, ya se sabe, llega la calma.
EL DESASTRE QUE SOY.
Si ayer alguien me hubiera dicho que desde hacía varias horas tenía un dolor punzante en el pié que casi le impedía apoyar el talón al caminar, inmediatamente le habría pedido que se descalzase y seguramente con una luz apropiada habría visto que tenía un minúsculo cristal incrustado lo bastante profundo como para no ser apreciado a simple vista, y después con las pinzas adecuadas lo habría extraído sin mayor problema terminando de esta forma con la incómoda sensación.
Pero como resulta que el pié era el mío y a mi la que me dolía, pasé la mayor parte del día caminado casi de puntillas con ese pié (pobrecito mío), pensando, me habré hecho daño en algún movimiento o me habré clavado alguna algo, ya me miraré después.
Así que he pasado gran parte del día con una sensación molesta por algo que se podría haber resuelto en apenas dos minutos.
Pero este es un gran defecto que tengo, no entiendo por qué soy así, pero lo soy, cuando se trata de algo que me pide cualquier otra persona se convierte directamente en una prioridad, pero si se trata de mi, y en ese momento no me apetece, siempre encuentro una excusa para posponer las cosas, ya sea una molestia en el pié, algo banal como hacer la compra o algo que revista más importancia, si no me apetece, buscaré cualquier pretexto para posponerlo, hasta que ya se acaban las excusas.
Me gusta dejar las cosas para última hora, soy así y he intentado cambiarlo miles de veces pero no puedo, a veces creo que me gusta la sensación de ir apurada, de ir con el tiempo justo.
En todos los exámenes que recuerdo haber hecho, desde el colegio hasta la carrera, siempre he terminado de estudiar prácticamente en la puerta del examen, porque siempre me ponía a estudiar fuerte en la “línea de no retorno”, es decir ahora o ya no llegas, nunca me daba tiempo a repasar.
Si quedo con alguien , o tengo que ir a algún sitio, no soporto que me sobre tiempo, por eso me dedico a hacer cualquier cosa, hasta que empieza la cuenta atrás, para ir con los minutos contados.
Siempre apurada, a tiempo, pero siempre apurada.
Y la verdad, no me gusta ser así, preferiría ser más previsora, tener en cuenta el factor “contratiempo”, no llegar los sitios como si viniera de correr mil kilómetros, no estar a punto de quedarme sin la compra del fin de semana porque “casi cierran”, no llegar a los exámenes con el último folio en la mano, no ir en el taxi con el corazón bombeando a trescientos porque voy con el tiempo justo a la estación , pero no lo puedo evitar, está claro que me va la marcha.
Pero como resulta que el pié era el mío y a mi la que me dolía, pasé la mayor parte del día caminado casi de puntillas con ese pié (pobrecito mío), pensando, me habré hecho daño en algún movimiento o me habré clavado alguna algo, ya me miraré después.
Así que he pasado gran parte del día con una sensación molesta por algo que se podría haber resuelto en apenas dos minutos.
Pero este es un gran defecto que tengo, no entiendo por qué soy así, pero lo soy, cuando se trata de algo que me pide cualquier otra persona se convierte directamente en una prioridad, pero si se trata de mi, y en ese momento no me apetece, siempre encuentro una excusa para posponer las cosas, ya sea una molestia en el pié, algo banal como hacer la compra o algo que revista más importancia, si no me apetece, buscaré cualquier pretexto para posponerlo, hasta que ya se acaban las excusas.
Me gusta dejar las cosas para última hora, soy así y he intentado cambiarlo miles de veces pero no puedo, a veces creo que me gusta la sensación de ir apurada, de ir con el tiempo justo.
En todos los exámenes que recuerdo haber hecho, desde el colegio hasta la carrera, siempre he terminado de estudiar prácticamente en la puerta del examen, porque siempre me ponía a estudiar fuerte en la “línea de no retorno”, es decir ahora o ya no llegas, nunca me daba tiempo a repasar.
Si quedo con alguien , o tengo que ir a algún sitio, no soporto que me sobre tiempo, por eso me dedico a hacer cualquier cosa, hasta que empieza la cuenta atrás, para ir con los minutos contados.
Siempre apurada, a tiempo, pero siempre apurada.
Y la verdad, no me gusta ser así, preferiría ser más previsora, tener en cuenta el factor “contratiempo”, no llegar los sitios como si viniera de correr mil kilómetros, no estar a punto de quedarme sin la compra del fin de semana porque “casi cierran”, no llegar a los exámenes con el último folio en la mano, no ir en el taxi con el corazón bombeando a trescientos porque voy con el tiempo justo a la estación , pero no lo puedo evitar, está claro que me va la marcha.
Uno de concierto.
Después de una semana intensa y rara, rara, tocaba un cambio de aires , así que aunque los planes eran otros, un cambio de última hora me llevo al concierto de la MTV en la malagueta.
Durante el viaje y posiblemente afectada por el cansancio y el calor me asaltaron una serie de pensamientos negativos, que me hicieron arrepentirme un poco de haber aceptado la propuesta casi sin pensarlo, necesitaba un poco de expansión, es cierto, pero tal vez necesitaba algo más tranquilo, el caso es que la decisión estaba tomada y yo en camino, así que me relajé y decidí disfrutar de lo que me ofreciera el fin de semana.
Todas mis dudas quedaron disipadas cuando nos acercamos ( a duras penas, todo hay que decirlo) hasta la malagueta, impresionante, es la única palabra que se me ocurre para describir como estaba la playa, el periódico dice que habían 180000, yo no las conté, pero viendo aquello daba la sensación de que el resto de universo estaría medio vacío, la temperatura , el ambiente, los fuegos artificiales.. cualquier cosa buena podía pasar , y así fue, Carlinhos Brown, nos dejó exhaustos con ritmos brasileños a golpe de cadera.
Después Orishas, Jamelia, Efecto mariposa,..sin palabras.
Una de las mejores cosas que nos pasaron fue coincidir con un grupito de gallegos muy simpáticos y divertidos que estabas de vacaciones conociendo el sur y que se quedaron con nosotros hasta que nos amaneció en la playa, (un amanecer precioso por cierto).
Intentamos ver las perseidas, pero no hubo suerte.
Al día siguiente y después de disfrutar de un estupendo día de sol en la playa , esta vez de día, nos fuimos a inagurar la feria de málaga, y más de lo mismo, fiesta, música y buena gente, porque en málaga hay muy buena gente.
En definitiva un fin de semana importarte, posiblemente por inesperado, o tal vez sólo porque no esperaba nada de él, lo cierto es que una vez más he de admitir, que los pensamientos negativos que con tanta frecuencia me asaltan este último tiempo son borrados de un plumazo por los acontecimientos inesperados.
Ahora toca, dejar las caderas quietas, y centrarse en lo intenso de la semana, que por suerte viene con el premio de un día de descanso en medio.
Durante el viaje y posiblemente afectada por el cansancio y el calor me asaltaron una serie de pensamientos negativos, que me hicieron arrepentirme un poco de haber aceptado la propuesta casi sin pensarlo, necesitaba un poco de expansión, es cierto, pero tal vez necesitaba algo más tranquilo, el caso es que la decisión estaba tomada y yo en camino, así que me relajé y decidí disfrutar de lo que me ofreciera el fin de semana.
Todas mis dudas quedaron disipadas cuando nos acercamos ( a duras penas, todo hay que decirlo) hasta la malagueta, impresionante, es la única palabra que se me ocurre para describir como estaba la playa, el periódico dice que habían 180000, yo no las conté, pero viendo aquello daba la sensación de que el resto de universo estaría medio vacío, la temperatura , el ambiente, los fuegos artificiales.. cualquier cosa buena podía pasar , y así fue, Carlinhos Brown, nos dejó exhaustos con ritmos brasileños a golpe de cadera.
Después Orishas, Jamelia, Efecto mariposa,..sin palabras.
Una de las mejores cosas que nos pasaron fue coincidir con un grupito de gallegos muy simpáticos y divertidos que estabas de vacaciones conociendo el sur y que se quedaron con nosotros hasta que nos amaneció en la playa, (un amanecer precioso por cierto).
Intentamos ver las perseidas, pero no hubo suerte.
Al día siguiente y después de disfrutar de un estupendo día de sol en la playa , esta vez de día, nos fuimos a inagurar la feria de málaga, y más de lo mismo, fiesta, música y buena gente, porque en málaga hay muy buena gente.
En definitiva un fin de semana importarte, posiblemente por inesperado, o tal vez sólo porque no esperaba nada de él, lo cierto es que una vez más he de admitir, que los pensamientos negativos que con tanta frecuencia me asaltan este último tiempo son borrados de un plumazo por los acontecimientos inesperados.
Ahora toca, dejar las caderas quietas, y centrarse en lo intenso de la semana, que por suerte viene con el premio de un día de descanso en medio.
Sueños cansados
Esta mañana me desperté muerta de calor y cansada, cansada porque me pasado la noche dando vueltas por aeropuertos cargada de maletas (en un sueño, se entiende), me iba a New Cork City, el caso es que me iba sola, allí me esperaba alguien , cuya identidad permaneció en el anonimato durante todo el sueño, pero tengo la sensación de que a mi no parecía importarme demasiado ese “pequeño detalle”, lo que si me preocupaba mucho era conseguir averiguar la hora de mi vuelo, porque tampoco tenía este dato en el sueño, yo no hacía más que preguntar e ir de un extremo a otro de un inmenso aeropuerto, (por supuesto tampoco sabía cual era), sin conseguir aclarar nada..
Y así desperté, estresada y cabreada…
Mientras seguía dado vueltas al sueño, buscando alguna relación con mi realidad, me preparo el café, segundo enfado de la mañana, se me fue la mano con el agua o se me quedó corta con el café, el caso es que como resultado salió una especie de agua sucia con muy mal aspecto.
-Que hago? Me tomo esto? No, que vomito fijo (pensaba conmigo misma), bueno lo haré otra vez (ya con cierto grado de ofuscación)
Segundo punto del café, la leche, no había ayer en el super la marca que yo tomo y tuve que comprar otra , y esto que puede parecer una dato sin importancia no lo es, porque no me gusta la leche, y tengo que elegir con cuidado aquellas marcas que no sepan demasiado a “vaca”,( así denomino yo las que no me gustan.)
Bueno, pues la de hoy …sabía a vaca.
En fin que por muchos intentos que hacía de enmendar el desayuno, me lo he tomado con cierta desgana.
Ducha reparadora del agobio de la noche, con música siempre, suena el gran sabina,” nos sobran los motivos”, me encanta esa canción, pero de repente hoy caigo en la cuenta de lo mucho que se ajusta la letra del temazo a este momento de mi vida…En fin
Y aunque fui al trabajo algo malhumorada entre unas cosas y otras, (a lo que siempre hay que añadir el calor) tengo que reconocer que el rumbo del día cambió, porque nada más llegar me esperaban con una grata sorpresa y una muy buena noticia.
La mañana ha sido divertida y aunque con mucho trabajo por el nuevo giro que han tomado las cosas, ha resultado de lo más gratificante.
Y así desperté, estresada y cabreada…
Mientras seguía dado vueltas al sueño, buscando alguna relación con mi realidad, me preparo el café, segundo enfado de la mañana, se me fue la mano con el agua o se me quedó corta con el café, el caso es que como resultado salió una especie de agua sucia con muy mal aspecto.
-Que hago? Me tomo esto? No, que vomito fijo (pensaba conmigo misma), bueno lo haré otra vez (ya con cierto grado de ofuscación)
Segundo punto del café, la leche, no había ayer en el super la marca que yo tomo y tuve que comprar otra , y esto que puede parecer una dato sin importancia no lo es, porque no me gusta la leche, y tengo que elegir con cuidado aquellas marcas que no sepan demasiado a “vaca”,( así denomino yo las que no me gustan.)
Bueno, pues la de hoy …sabía a vaca.
En fin que por muchos intentos que hacía de enmendar el desayuno, me lo he tomado con cierta desgana.
Ducha reparadora del agobio de la noche, con música siempre, suena el gran sabina,” nos sobran los motivos”, me encanta esa canción, pero de repente hoy caigo en la cuenta de lo mucho que se ajusta la letra del temazo a este momento de mi vida…En fin
Y aunque fui al trabajo algo malhumorada entre unas cosas y otras, (a lo que siempre hay que añadir el calor) tengo que reconocer que el rumbo del día cambió, porque nada más llegar me esperaban con una grata sorpresa y una muy buena noticia.
La mañana ha sido divertida y aunque con mucho trabajo por el nuevo giro que han tomado las cosas, ha resultado de lo más gratificante.