La Tía Sara . 2º parte.
Llegue antes que mis primas. Busque un libro y empecé a hojearlo, de pronto de su interior voló como una mariposa una pequeña esquela. Sorprendida leí “Mi amada Sara, pronto nos reuniremos. J”. Quien era “J”?. No podía esperar a mis primas y comencé a buscar cada rincón, imaginando que si había volado esa esquela no era casualidad y que desde algún lugar la Tía quería que supiéramos de su amor. Revisé todo solo me faltaba en la biblioteca , pero era muy extensa. Mi tía tenia una biblioteca de pared a pared llena de libros de música, de arte, de historia, partituras, poemas y allí lo encontré .
Parecía un libro más pero bajo el lomo de cuero se escondía un diario!. Ahora me debatía entre leerlo o dejarlo en ese lugar. Decidí esperar que llegaran mis primas.
Cuando llegaron me encontraron sentada en el borde de la cama, pálida y aferrada al diario. Decidimos leerlo. En las primeras hojas hablaba de el, siempre se refería a el con la inicial “J” , relataba encuentros sin dar detalle de horarios ni lugar. Describía a ese hombre con admiración. Nos imaginamos su rostro, sus ojos, su porte. En su diario había un sinnúmero de esquelas con palabras de amor que el le había enviado. Repasamos todos los hombres que visitaban la casa de la abuela, no decididamente ninguno era el amor de la tía. De pronto encontramos un dato que nos pareció sorprendente : en una esquela el decía que luego de la reunión en el comité lo habían proclamado candidato. Era un político!. Mas intriga. Buscamos en nuestra memoria de algún político que fuera allegado a la familia y nada.
Continuará...
Parecía un libro más pero bajo el lomo de cuero se escondía un diario!. Ahora me debatía entre leerlo o dejarlo en ese lugar. Decidí esperar que llegaran mis primas.
Cuando llegaron me encontraron sentada en el borde de la cama, pálida y aferrada al diario. Decidimos leerlo. En las primeras hojas hablaba de el, siempre se refería a el con la inicial “J” , relataba encuentros sin dar detalle de horarios ni lugar. Describía a ese hombre con admiración. Nos imaginamos su rostro, sus ojos, su porte. En su diario había un sinnúmero de esquelas con palabras de amor que el le había enviado. Repasamos todos los hombres que visitaban la casa de la abuela, no decididamente ninguno era el amor de la tía. De pronto encontramos un dato que nos pareció sorprendente : en una esquela el decía que luego de la reunión en el comité lo habían proclamado candidato. Era un político!. Mas intriga. Buscamos en nuestra memoria de algún político que fuera allegado a la familia y nada.
Continuará...
Comentario:
demasiado corto este post.....¿que pasará?....jajajaj
Mil besos
Mil besos





