Como explicarte...
(Rompo mi silencio para dejar constancia de algo que me ha llegado muy adentro, para lo cual, ciertamente, poca inspiración hace falta)
Cómo explicarte lo que es el amor, si nunca te pusiste la camiseta de tu equipo.
Cómo explicarte lo que es el dolor, si jamás la mala suerte te sacó una bandeja
Cómo explicarte lo que es el placer, si nunca ganaste un clásico.
Cómo explicarte lo que es llorar, si jamás perdiste un partido en el último segundo con un fallo dudoso.
Cómo explicarte lo que es el cariño, si nunca acariciaste el balón con la yema de los dedos para dejar suavemente una bandeja.
Cómo explicarte lo que es la solidaridad, si jamás ayudaste en una defensa individual.
Cómo explicarte lo que es la amistad, si nunca diste una asistencia.
Cómo explicarte lo que es el pánico, si nunca te empataron un partido que ganabas de 20.
Cómo explicarte lo que es morir un poco, si jamás perdiste una final.
Cómo explicarte lo que es "tirar juntos", si nunca jugaste en equipo.
Cómo explicarte lo que es la soledad, si jamás te paraste en la línea de libres, sin tiempo en el reloj y uno abajo en el marcador.
Cómo explicarte lo que es el esfuerzo, si nunca te mataste en un entrenamiento.
Cómo explicarte lo que es el egoísmo, si jamás la tiraste cuando tenías que dársela al que estaba mejor situado.
Cómo explicarte lo que es el arte, si nunca inventaste una asistencia lujosa.
Cómo explicarte lo que es música, si jamás cantaste alentando a tus compañeros.
Cómo explicarte lo que es la injusticia, si nunca te robó un partido un árbitro casero.
Cómo explicarte lo que es el odio, si nunca perdiste la pelota que perdió el partido.
¡Cómo explicarte lo que es mi vida, amigo, si nunca, jamás, jugaste al basket!
Cómo explicarte lo que es el amor, si nunca te pusiste la camiseta de tu equipo.
Cómo explicarte lo que es el dolor, si jamás la mala suerte te sacó una bandeja
Cómo explicarte lo que es el placer, si nunca ganaste un clásico.
Cómo explicarte lo que es llorar, si jamás perdiste un partido en el último segundo con un fallo dudoso.
Cómo explicarte lo que es el cariño, si nunca acariciaste el balón con la yema de los dedos para dejar suavemente una bandeja.
Cómo explicarte lo que es la solidaridad, si jamás ayudaste en una defensa individual.
Cómo explicarte lo que es la amistad, si nunca diste una asistencia.
Cómo explicarte lo que es el pánico, si nunca te empataron un partido que ganabas de 20.
Cómo explicarte lo que es morir un poco, si jamás perdiste una final.
Cómo explicarte lo que es "tirar juntos", si nunca jugaste en equipo.
Cómo explicarte lo que es la soledad, si jamás te paraste en la línea de libres, sin tiempo en el reloj y uno abajo en el marcador.
Cómo explicarte lo que es el esfuerzo, si nunca te mataste en un entrenamiento.
Cómo explicarte lo que es el egoísmo, si jamás la tiraste cuando tenías que dársela al que estaba mejor situado.
Cómo explicarte lo que es el arte, si nunca inventaste una asistencia lujosa.
Cómo explicarte lo que es música, si jamás cantaste alentando a tus compañeros.
Cómo explicarte lo que es la injusticia, si nunca te robó un partido un árbitro casero.
Cómo explicarte lo que es el odio, si nunca perdiste la pelota que perdió el partido.
¡Cómo explicarte lo que es mi vida, amigo, si nunca, jamás, jugaste al basket!
Fin del trayecto
La paciencia no es una de mis virtudes. Dicen que el primer paso es reconocer los defectos que cada uno tenemos. Pues bien, mi mayor defecto es este: soy una persona tremendamente impaciente.
Hay personas seguras de si mismas a las que no les importa esperar lo que haga falta a fin de conseguir una meta, un objetivo. Puede que en algunos aspectos de la vida yo me sienta identificada con ese tipo de personas, pero no en esta
.
Creo que ha llegado el momento de cerrar este diario personal. No se si será algo definitivo o simplemente un tiempo sabático a fin de coger fuerzas necesarias para poder darle un mejor uso. No lo se.
Supongo que seguiré escribiendo aquí y allá, pero sobre un papel y con la ayuda de una estilográfica y , sobre todo, en el anonimato, sin que nadie lea esas pequeñas pinceladas de mis pensamientos, de mi vida, esas inquietudes, esos sufrimientos. Supongo que algunos de los pocos que leían este blog darán buena cuenta de estas vivencias, porque una cosa es dejar el blog y otra desaparecer para siempre: No, no os librareis de mi tan fácilmente ;-)
Espero que con alguna de mis palabras haya invitado a la reflexión a aquella persona que haya tenido a bien leerme, haya compartido un sentimiento conmigo o simplemente haya esbozado una sonrisa. Para mi eso habrá sido el mayor de los triunfos
Hay personas seguras de si mismas a las que no les importa esperar lo que haga falta a fin de conseguir una meta, un objetivo. Puede que en algunos aspectos de la vida yo me sienta identificada con ese tipo de personas, pero no en esta
.
Creo que ha llegado el momento de cerrar este diario personal. No se si será algo definitivo o simplemente un tiempo sabático a fin de coger fuerzas necesarias para poder darle un mejor uso. No lo se.
Supongo que seguiré escribiendo aquí y allá, pero sobre un papel y con la ayuda de una estilográfica y , sobre todo, en el anonimato, sin que nadie lea esas pequeñas pinceladas de mis pensamientos, de mi vida, esas inquietudes, esos sufrimientos. Supongo que algunos de los pocos que leían este blog darán buena cuenta de estas vivencias, porque una cosa es dejar el blog y otra desaparecer para siempre: No, no os librareis de mi tan fácilmente ;-)
Espero que con alguna de mis palabras haya invitado a la reflexión a aquella persona que haya tenido a bien leerme, haya compartido un sentimiento conmigo o simplemente haya esbozado una sonrisa. Para mi eso habrá sido el mayor de los triunfos
Peazo de concierto: MAREAAAAAAAA!!!!!!
La luna me sabe a poco
Decía que tenía el corazón alicatao hasta el techo,
que a ver si no podía hacerle yo una cenefa a besos
pa llenar de porvenir los bolsillos del mandil
y colgar un recuerdo de cada azulejo,
y es que ná le da más asco que aguantar como un peñasco
a que pase el invierno,
que le diga que ya nos veremos,
que ha vivido en un silbido
orgullosa de haber sido una yegua sin freno,
desgastada de andar por el suelo,
le dije que a la noche por los poros me salían mares,
soñando que me hablaba y me agarraba a sus cuerdas vocales,
que no hay quien pueda dormir escuchando mi latir,
que parece que está masticando cristales,
tengo un gato en las entrañas, un tembleque en las pestañas
y muy poco tiempo,
si me dice que ya nos veremos,
voy rompiendo las persianas pa dejar por mi ventana
el camino abierto,
si se cansa de andar por el suelo,
pondremos el mantel, tu quédate a mi lado,
a comernos al amanecer lo que quieran las manos,
y de postre un sol maldito que termine de volverme loco,
que ya sabes que la luna a mí siempre me sabe a poco.
La rueca
Compadre, se cansó la mula de la noria
y el espejito de sentirse tan opaco,
el lapicero de comerse las historias,
el calabobos de las nubes de tabaco,
y al bufón se le tuerce la risa con cada amuleto,
se cansó de esperar a su sueño despierto,
¿mi sueño donde está?, durmiendo la tajá,
que se ha pinchado con la rueca en el baño de un bar,
que no es titiritero, ni perro cortijero,
ni la cigarra ni la hormiga le han dejado entrar,
lo mando pa’ lo oscuro y ya le pueden dar
bien por el culo a los fantasmas de la soledad,
me bastan cuarenta duros de felicidad.
La boca se cansó de lengua de madera,
los peces viejos de desenredar anczuelos,
cada petacho de tapar besos a ciegas,
los trasquilones de dormirse entre tu pelo,
y los charcos se aburren de dar puñaladas al cielo,
las mañanas de hablarnos con el papo lleno,
¿mi sueño donde está?, durmiendo la tajá,
que se ha pinchado con la rueca en el baño de un bar,
que no es titiritero, ni perro cortijero,
ni la cigarra ni la hormiga le han dejado entrar,
lo mando pa’ lo oscuro y ya le pueden dar
bien por el culo a los fantasmas de la soledad,
me bastan cuarenta duros de felicidad.
Y si me canso de vender los perdigones
te cuento las pecas, reparto manteca y colchones
A los mesías que vienen a ver
como me canso de embestir los corazones,
Y cada plazuela me cambia la piel por cartones,
que me cambian la cara a su vez.
¿mi sueño donde está?, durmiendo la tajá,
que se ha pinchado con la rueca en el baño de un bar,
que no es titiritero, ni perro cortijero,
ni la cigarra ni la hormiga le han dejado entrar,
lo mando pa’ lo oscuro y ya le pueden dar
bien por el culo a los fantasmas de la soledad,
me bastan cuarenta duros de felicidad.
PD: lo único malo que de las grandes canciones de marea sólo se dejaron de tocar mi preferida: Barniz:'(
Decía que tenía el corazón alicatao hasta el techo,
que a ver si no podía hacerle yo una cenefa a besos
pa llenar de porvenir los bolsillos del mandil
y colgar un recuerdo de cada azulejo,
y es que ná le da más asco que aguantar como un peñasco
a que pase el invierno,
que le diga que ya nos veremos,
que ha vivido en un silbido
orgullosa de haber sido una yegua sin freno,
desgastada de andar por el suelo,
le dije que a la noche por los poros me salían mares,
soñando que me hablaba y me agarraba a sus cuerdas vocales,
que no hay quien pueda dormir escuchando mi latir,
que parece que está masticando cristales,
tengo un gato en las entrañas, un tembleque en las pestañas
y muy poco tiempo,
si me dice que ya nos veremos,
voy rompiendo las persianas pa dejar por mi ventana
el camino abierto,
si se cansa de andar por el suelo,
pondremos el mantel, tu quédate a mi lado,
a comernos al amanecer lo que quieran las manos,
y de postre un sol maldito que termine de volverme loco,
que ya sabes que la luna a mí siempre me sabe a poco.
La rueca
Compadre, se cansó la mula de la noria
y el espejito de sentirse tan opaco,
el lapicero de comerse las historias,
el calabobos de las nubes de tabaco,
y al bufón se le tuerce la risa con cada amuleto,
se cansó de esperar a su sueño despierto,
¿mi sueño donde está?, durmiendo la tajá,
que se ha pinchado con la rueca en el baño de un bar,
que no es titiritero, ni perro cortijero,
ni la cigarra ni la hormiga le han dejado entrar,
lo mando pa’ lo oscuro y ya le pueden dar
bien por el culo a los fantasmas de la soledad,
me bastan cuarenta duros de felicidad.
La boca se cansó de lengua de madera,
los peces viejos de desenredar anczuelos,
cada petacho de tapar besos a ciegas,
los trasquilones de dormirse entre tu pelo,
y los charcos se aburren de dar puñaladas al cielo,
las mañanas de hablarnos con el papo lleno,
¿mi sueño donde está?, durmiendo la tajá,
que se ha pinchado con la rueca en el baño de un bar,
que no es titiritero, ni perro cortijero,
ni la cigarra ni la hormiga le han dejado entrar,
lo mando pa’ lo oscuro y ya le pueden dar
bien por el culo a los fantasmas de la soledad,
me bastan cuarenta duros de felicidad.
Y si me canso de vender los perdigones
te cuento las pecas, reparto manteca y colchones
A los mesías que vienen a ver
como me canso de embestir los corazones,
Y cada plazuela me cambia la piel por cartones,
que me cambian la cara a su vez.
¿mi sueño donde está?, durmiendo la tajá,
que se ha pinchado con la rueca en el baño de un bar,
que no es titiritero, ni perro cortijero,
ni la cigarra ni la hormiga le han dejado entrar,
lo mando pa’ lo oscuro y ya le pueden dar
bien por el culo a los fantasmas de la soledad,
me bastan cuarenta duros de felicidad.
PD: lo único malo que de las grandes canciones de marea sólo se dejaron de tocar mi preferida: Barniz:'(
Buscando mi estrella...
Dicen que todos y cada uno de nosotros tenemos una estrella, lo que no estoy tan segura si en esto pasa como en las mujeres, que nos toca un hombre para cada dos. Si esto fuera cierto alguien tiene mi estrella.
Hay momentos en los que la vida te sonrie y consigues ser muy feliz en distintos aspectos de la vida, pero existen otros, más imperceptibles pero a la vez importantes en los cuales no te desenvuelves con toda la soltura que te gustaría.
Eso me pasa a mi con este blog. No se muy bien qué debería escribir, vamos, no se muy bien qué me apetece escribir y cuando me apetece escribir de algo caigo en la cuenta de que no se expresarme. Algo que hace algún tiempo hacía sin aparente dificultad ahora me cuesta horrores.
Tampoco es cuestión de forzar las cosas. Cada cosa tiene su momento, su lugar y sus circunstancias determinadas y no hay que avanzar más de lo que el camino nos va indicando, pero a pesar de todo, de comprender todos estos pensamientos, me sigue faltando algo: mi estrella.
Ruego a aquella persona que la haya cogido que me la devuelva
Hay momentos en los que la vida te sonrie y consigues ser muy feliz en distintos aspectos de la vida, pero existen otros, más imperceptibles pero a la vez importantes en los cuales no te desenvuelves con toda la soltura que te gustaría.
Eso me pasa a mi con este blog. No se muy bien qué debería escribir, vamos, no se muy bien qué me apetece escribir y cuando me apetece escribir de algo caigo en la cuenta de que no se expresarme. Algo que hace algún tiempo hacía sin aparente dificultad ahora me cuesta horrores.
Tampoco es cuestión de forzar las cosas. Cada cosa tiene su momento, su lugar y sus circunstancias determinadas y no hay que avanzar más de lo que el camino nos va indicando, pero a pesar de todo, de comprender todos estos pensamientos, me sigue faltando algo: mi estrella.
Ruego a aquella persona que la haya cogido que me la devuelva





