logotipo

img_google
Diario de Marguerite
mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé cómo ni sé con qué pretexto
Acerca de
Ni soy fuerte ni soy frágil pero empeñan tiempo y energía en colocarme medallas, muertos, motes y lugares en donde aniden mis bondades y mis males. email: marguerite.gaultier@hotmail.com lector
Sindicación
 
AMAR


Hace poco, he retomado una vieja costumbre que tengo desde niña y que era contarme historias antes de dormir. Cuando era niña me contaba cuentos. De adolescente, joven y no tan joven, me contaba historias de amores más o menos inciertos. Luego olvidé esa costumbre para retomarla hace muy poco y contarme las cosas que siento o quiero dejar de sentir, para meditar hacia donde quiero llegar en este proceso interno de transformación en que me encuentro.

Algo de lo que me llevo dando especial cuenta, ahora que parece que tengo los sentidos algo más certeros y abiertos hacia algo que no sea mis propios asuntos, es que aquello por lo cual todos indiscutiblemente nos movemos, aquello que realmente buscamos, necesitamos, lo que nos mueve, lo que nos llena, lo que nos salva es el AMOR.

Ahora, quien me haya leído últimamente pensará que ya está Marguerite con su aire romántico y nostálgico sujetándose a sus fantasías más locas y sentimentales. Y algo habrá de cierto, cuando es verdad que soy una loca romántica incurable. Pero en este caso no hablo del amor estrictamente romántico, hablo de la necesidad de todo ser humano de sentirse amado, cuidado, protegido,comprendido, nutrido de afecto, acompañado.

Desde hace varios meses y formando parte de mi proceso interno de búsqueda estoy haciendo algo que se llama biodanza. A través de este medio me he dado cuenta de la inmensa carencia afectiva en la que vivimos, en la que yo vivo aún teniendo x personas que me proveen de afecto. Esa carencia está fundamentalmente basada en los “corsés” que yo misma me he forjado y autoimpuesto, en el cierre de determinados canales afectivos – que no sociales – y en las autolimitaciones personales.

En mi caso me resulta mucho más restrictivo, mucho más doloroso, el verme privada de mi inmensa necesidad de amar, de dar. Y a su vez me he dado cuenta de lo difícil que me resulta recibir, abandonarme a aquello que recibo de la misma forma que me abandono a lo que doy.

Una de las enormes virtudes del método biodanza es que, si te abandonas a él, cosa para la que tienes que bajar muchas barreras y mostrar tus desnudeces internas sin necesidad absoluta de decir una sola palabra – no es fácil, creedme – te encuentras viendo realmente a las personas, por encima de sus corazas, de sus clichés, de lo que la sociedad les etiqueta. Es hermoso. Y es más, me encuentro yo misma, poco a poco despojándome de pesos inútiles cargados durante años por el simple hecho de habérmelos puesto un día al hombro y creerme a mí misma que soy aquello que llevo conmigo.

Uno de los “ejercicios” más difíciles que hay que hacer es mirar a las personas a los ojos. Nunca lo hubiera pensado hasta que yo misma lo hice. ¿Os habéis dado cuenta de las pocas que veces miráis a los ojos a la gente que queréis, o simplemente a la gente que os rodea? ¿Os habéis dado cuenta de a cuanta gente que véis de forma habitual cada día os habéis detenido a mirar realmente? Yo hace poco me detuve a mirar a esa persona que me entrega el periódico gratuito y honestamente, no la hubiera reconocido por la calle, aunque resulta que le doy los buenos días todas las santas mañanas.

Sabéis? Creo que nos ponemos demasiadas barreras para amar. Buscamos demasiados motivos. Siempre necesitamos alguna excusa para hacerlo: que seas mi novio/a, mi amante, mi padre, mi madre, mi hermano, mi familia, mi amigo... cuando realmente poco importan las excusas. ¿Por qué encorsetarnos en palabras cuando lo que verdaderamente importa es el amor en sí? A veces tengo la sensación de que nos limitamos demasiado por aquello que nos dicta todo lo aprendido. Que nos limitamos demasiado por miedo. Que nos limitamos demasiado cuando amar no tiene verdaderos límites. El límite lo pone tan sólo el entendimiento, el respeto a nosotros y a aquel a quien amamos.

Yo he amado intensamente durante tan sólo diez minutos a un desconocido, y él me amó igualmente a mí. Simplemente porque los dos nos permitimos amarnos, mirarnos a los ojos y desvanecernos. Cierto es que fué durante un ejercicio de biodanza en dónde se promueve abandonar la razón y en dónde el sistema límbico manda sobre cualquier otra cosa. Pero fue hermoso. Cierto que fué irreal, mi razón lo sabe, pero no así mi cuerpo, ni mis sentimientos. Cuando el cerebro vuelve a funcionar, él y yo sabemos que ese amor no era real pero la experiencia no se hace menos intensa por ello. Y además, el amor se queda, aunque el objeto amado sea algo pasajero y fugaz. Es difícil de explicar, sin sentirlo. Para mentes calenturientas, diré que el vínculo para sentirse amado de esta manera consistió tan sólo en mirarnos a los ojos y en un abrazo. Como digo, difícil de explicarlo sin sentirlo, sin sentir casi físicamente las energías que se mueven, los canales que se desbloquean y que sientes volver a bloquearse cuando termina la “actividad” propiamente dicha y vuelves al “mundo real”.

Evidentemente este método, la biodanza, no es simplemente algún tipo de evasión. Tienes que observar los resultados en tu vida si no, no sirve de nada. Yo los noto. Y espero notarlos más. Veo más. Miro más. Amo más. Doy más abrazos y más besos. Me siento más dulce y menos encerrada en mí misma. El mundo en general fluye más suavemente, yo me tomo la vida algo menos a la tremenda y comprendo actitudes ajenas que no me gustan pero que indudablemente he de aprender a aceptar. A veces no es necesario hacer nada. A veces sólo es necesario estar ahí y recibir. Y escuchar más, incluso por debajo de las palabras que se dicen o fundamentalmente de aquellas que no se llegan a decir.

Pero como decía al principio de mi parrafada, por encima de nuestras barreras, de las caretas que nos ponemos cada día, de las etiquetas que nos colgamos; independientemente de nuestra necesidad de soledad o de sociabilidad, de nuestra necesidad de reconocimiento o de individualidad, por encima de muchas actitudes tras las cuales nos parapetamos como mecanismo de defensa ante una vida que muchas veces se nos antoja absurda; por encima o por debajo de todo lo que hacemos día a día, no tenemos que olvidar nunca lo que somos y aquello que somos está tan necesitado de AMAR y de sentirse AMADO en el más amplio sentido de la palabra, que tal vez el día en que somos consciente de eso alguna pieza empieza por fín a encajar dentro de tanto absurdo.

Y tal vez empecemos entonces a darle a todo aquello que nos rodea su justa medida y a regalar tiempo a aquello que verdaderamente es importante.

Yo estoy en ello.


 
Comentario:
Bello, bellísimo ejercicio de sinceridad y de introspección. Decía Gibrán: "Se despojó de todas sus vestiduras y corría por la calle, mientras la gente decía: Mirad, ahí va un loco"...

Me gusta mirar a los ojos. Lo hago siempre. Viajar a través de la mirada más allá, mucho más allá de lo que la palabra puede expresar.

Me gusta que lo hagas, que como dice nuestro común amigo, te vayas dando cuenta de tantas cosas.

Te envío mi sincero cariño.

Que quede entre nosotros
 
Comentario:
Es muy difícil amar a un desconocido. Eso quizás sea demasiado pedirnos a los humanos pero ¿qué tal respeto y empatía? No estaría mal para empezar, digo yo :)

(Tus pelusas son aún más pesadas que las camelias que, al menos tenían algo interesante que contar. Ya me contarás que historias pueden contarte unas cosas que se pasan la vida en rincones y bajo las camas...)

Besos
 
Comentario:
Y escribió René Char:

"No haría falta amar a los hombres para darles una real ayuda.
..
Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar un segundo cierto minuto agradable de su vida.
..
A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena.

Sobre todo no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos."

(párrafos extraídos de su Antología
 
Comentario:
Demasiado bonito, si fuese así en realidad, si todos fuéramos amor no habría guerras ... y las hay, de todo tipo, con armas, sin armas, hay odio, celos, venganza, rencores, envidias...

Creo que estás en una bonita etapa de tu vida, consérvala todo lo que puedas.

P.D. --> soy pesimista ¿se nota no? (*_*)


C.A. Makkkafu.
 
Comentario:
Todo lo que yo pueda aportar aquí está de más, pero que sepas que me pongo ahora mismo a investigar eso de la biodanza.

Un beso.
 
Comentario:
A mí lo que me da miedo es a interpretar en las miradas de los demás lo que no es... creo que aún no estoy preparada para estas técnicas.

Besotes.
 
Comentario:

Y sin más

que

sí,

su esencia

pervive.
 
Comentario:
Ya te he leído. Tendría mucho que comentarte porque he pasado en los últimos años por experiencias similares. Pero ahora estoy que me caigo de sueño. Un beso.
 
Comentario:
Todavía no he leído este post ... pero es que me ha dado un alegrón verlo. ¿Y los otros?
No