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Diario de Marguerite
mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé cómo ni sé con qué pretexto
Acerca de
Ni soy fuerte ni soy frágil pero empeñan tiempo y energía en colocarme medallas, muertos, motes y lugares en donde aniden mis bondades y mis males. email: marguerite.gaultier@hotmail.com lector
Sindicación
 
LA INSOPORTABLE FRAGILIDAD DEL SER
Ayer estuve, como acompañante, en una maratoniana sesión de terapia en grupo para personas con problemas de ludopatía. En las cinco horas que estuve sentada en aquel cuarto, escuché historias diversas, historias de tristeza y de fortaleza. Personas frágiles jugando a fuertes, tirando del carro de una vida ajena y problemática. Buscando entender problemas a la vez tan cercanos y tan ajenos. Intentando sortear las ingratas mareas de una vida y capear un temporal extraño e injusto. Participando en un teatro como actores y espectadores a la vez. Malabaristas, policías, amantes y ejecutores para su gente. Gente querida y perdida, gente amada y odiada a la vez. Cansados. Dolidos. Esperanzados.

El caso es que mientras estaba sentada y observaba y escuchaba, pensé en lo frágil que es el ser humano. Parecemos todos una panda de pollitos mojados preparados a temblar ante el viento adecuado, a cada uno el suyo. Unos temblaremos, otros agonizaremos. Todos caemos. Y no puedo evitar que me sacuda un extraño instinto maternal.

Hay problemas mayores y problemas menores, pero todos los llevamos con mayúsculas, clavados a fuego en ese lugar impreciso que habita entre la razón y los instintos. Vivimos empeñados en alimentarnos de nuestras penas de una forma u otra, dolientes o resistentes, quejosos o envalentonados, agonizamos breve o ampliamente ante el mundo o venas adentro.

No nos salvan la educación, ni el dinero, ni la posición, ni la familia, ni los amigos, ni la suerte, ni siquiera la experiencia.

Quiero creer que ha de existir alguna forma de salir de ese círculo vicioso que todos de una forma u otra alimentamos. De sacudirnos las reglas y las formas en pos de la felicidad.

Quiero creer, creo, que realmente todo depende de uno mismo. De nuestra capacidad de observar y de percibir la belleza del mundo incluso en los lugares más insospechados. En abrirnos en aquellos lugares que habitualmente guardamos cerrados. En aprender que aquello que nos causa dolor, será seguramente también aquello que nos redima.

Probablemente existen – existimos - algunas personas más propensas a la fragilidad que otras. Muchas de ellas no reflejamos esa fragilidad, no la mostramos. Y las galerías se visten de caras que se muestran fuertes mientras los corazones callan. La sensibilidad, la fragilidad, es un don extraño, casi diría yo que más que un don es un desafío.

Para terminar con esta sarta de pensamientos con que hoy os invado, os dejo unas palabras de un amigo – ¿me permite usted el plagio? - que me impactaron mucho y que decían así:


"A veces son las mejores personas las que más sufren, y eso tampoco lo saben, porque las mejores personas no saben que lo son, siempre torturadas porque no llegaron, no supieron, no pudieron."







 
Comentario:
A mí lo que me asusta es la fragilidad más que de la voluntad, de la razón. Nos convencen tan fácilmente de las virtudes o defectos de tal o cual cosa/persona/religión, que parecemos simples borregos detrás del pastor, el cual no tiene por qué ser un buen pastor.

Besazos.
 
Comentario:
Probando, probando ... Somos frágiles porque estamos hechos de multitud de cosas que se ompen con facilidad. A lo mejor hay que dejar que se rompan y quedarnos sin ellas. Y entonces ... ¿aspirar a ser como juncos? Sí, yo diría que sí. Un beso.
 
Comentario:
Este blog me gusta cuando habla de filosofía... más que nada porque entre tus comentaristas y tú, me doy cuenta de lo que me falta por aprender...

Cuídate
 
Comentario:
Sigue creyendo que todo depende de uno mismo porque es así. No son las circunstancias quienes nos rompen, somos nosotros quienes no tenemos la suficiente fuerza (o sí) para resistirlas.

No hay más que ver que, a iguales malas experiencias, no hay dos personas que reaccionen igual: unas se hundirán y otras se alzarán y se superarán.

Lucho cada día por aprender a ser de las segundas.

Besos
 
Comentario:
Sí, qué frágiles somos.
En cuanto a la ludopatía no me quiero ni acordar cuando me enganché a la play-station por jugar con mi hija...me asusté un poco.
Estoy de acuerdo con que hay que aprender de aquello que nos causa dolor, y supongo que todos lo hacemos, pero, por desgracia, solemos tropezar con las mismas piedras fácilmente, en eterna lucha entre deseos y realidades, siempre esperando un "esta vez va a ser distinto".

Besos
 
Comentario:
Es que no somos nadie, no somos nada. Las desdichas, catástrofes y depresiones nos vienen a todos de la misma manera, pero nos vienen, nadie está libre.

Alomejor, algún día, el hombre, invente una medicina o algún método contra todas esas cosas.
 
Comentario:
Querido Balta,

Me sorprende su expresividad ;) que no su asertividad.
Cómo no me voy a dar cuenta de que nos tiene a todos sus seguidores abandonados y no nos escribe nada nadita, se lo perdonamos sólo por esa caótica vida suya.
Cuídese, que luego se nos pone usté enfermito y no levanta cabeza.

(dópese a propóleo que me han dicho que es mano de santo ??)

Besos míos y of course de mis camelias
 
Comentario:
Sta. Marguerite,
Mucho tiempo sin disfrutar del aroma de sus camelias. Casi todo atribuíble al caos que es mi vida.
1. Como le envidio lo de Brasil.
2. No creo que te falte nada, o te sobre (kilos). No parecen tan sencillas las relaciones sociales. La mayoría de las personas pasan de soslayo por la vida de otras, incluso los que llevan 50 años casados, no creo que sea por falta de dinero o de tetas o de cualquier otra cosa. Creo que hemos confiado mucho en las relaciones sociales y particularmente en las de pareja y nos hemos creído la cúspide de la creación y no lo somos. Nos queda mucho por andar en ese terreno. Con respecto a lo de la repetición del trauma, totalmente de acuerdo, pensaba escribir un post sobre eso pero ya ves (o lo mismo no) que llevo mucho sin escribir.
Y lo de la belleza y el interior merece un blog entero...
3. Somos muy frágiles. Sólo podemos aspirar a ser como un junco.
Beso de su admirador
No