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Diario de Marguerite
mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé cómo ni sé con qué pretexto
Acerca de
Ni soy fuerte ni soy frágil pero empeñan tiempo y energía en colocarme medallas, muertos, motes y lugares en donde aniden mis bondades y mis males. email: marguerite.gaultier@hotmail.com lector
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RAZÓN Y PASIÓN EN EL MUNDO MARGUERITE



Cuando llamaron a la puerta de casa aquella mañana de sábado me pregunté quien sería. No era frecuente recibir visitas en mi casa y menos en sábado por la mañana que era día de limpieza , compras y arreglos varios. No recuerdo quien abrió la puerta pero tras ella apareció un señor desconocido y tras el señor aparecieron una mujer y 2 niños que se sentaron en el salón y a los que mis hermanos y yo mirábamos furtivamente desde la cocina, intuyendo por la conversación entre mi madre y el señor extraño que aquello, y a pesar de la presencia de otros niños, era "cosa de mayores".

En un momento de aquella conversación que no recuerdo si llegué a escuchar, la mujer y los niños se echaron a llorar. Alguien me contó que ese señor era el inquilino del local comercial de mi madre, ése que llevaba muchos meses sin pagar y sin dar señales de vida y que aparecía ahora como por ensalmo cuando finalmente se había decidido demandarle. Recuerdo que , a tan corta edad (debía tener unos 9-10 años) me indigné, me pareció vergonzoso que aquel hombre no acudiera a dar la cara él solo sino que utilizara a su mujer y a sus hijos para dar pena. Y a mi madre efectivamente le dio pena, él consiguió lo que quería, un aplazamiento, un acuerdo de pagos y la retirada de la demanda. Yo pensé y lo manifesté que era vergonzoso la forma de utilizar a la gente, a su propia familia. Mi madre también podía habernos sacado a los tres a llorar y a contarle al señor extraño nuestras penas, que era una madre sola con tres hijos que criar, que vivíamos en gran medida de lo que él no nos pagaba, que apenas llegábamos a fin de mes y que no fuimos al cine hasta que tuvimos 15 años. Pero nosotros teníamos dignidad.

No recuerdo la reacción de mi hermano pequeño ante la situación. La de mi hermana mayor fue ponerse a llorar también y la mía fue explicar con palabras de niña de 10 años lo que os acabo de contar. Eso me granjeó la fama de la dura y fría de la familia, algo que recuerdo a mi madre contar con cierto orgullo, no sé por qué.

El caso es que llevo muchos años de mi vida creyéndome en ese papel, cabreándome conmigo misma por mis debilidades sin darme cuenta que se basaban en una especial sensibilidad, encerrándome en un mundo interior donde nadie podía hacerme daño, construyéndome por encima de mi timidez porque eso también era una debilidad y hay que ser sociable y alegre, razonando insistentemente conmigo misma acerca de las cosas que puedo y no puedo sentir. No recuerdo durante muchos años haber llorado ni una sola vez en público, rara vez delante de mi familia. Hay que ser fuerte. Hay que ser autosuficiente. Esas eran ¿son? mis normas.

Hace algo más de un año, coincidiendo curiosamente con mi enfermedad y operación (endometriosis), me descubrí en un artículo que leía y hablaba de personas hipersensibles. Para mí fue impactante reconocerme porque en mi cabeza las personas sensibles eran personas "blandas", siempre quejosas, que les cuesta disfrutar de la vida; cuando en realidad para ser sensible sólo hay que percibir el mundo, la vida, los otros, de una forma "aumentada" tanto física como psíquicamente. Y eso , en contra de lo que yo creía, no te hace más débil, sólo te da - para bien y para mal - más capacidad de sentir. Esa capacidad de sentir extra, me hace una persona eminentemente apasionada y además en determinada forma adicta a la pasión, a la necesidad de seguir sintiendo intensamente desde un abrazo con mi sobrina hasta la brisa acariciándome en una playa desierta de Brasil. E incluso, ciertamente, hasta el amor.

Aunque algunas veces ese apasionamiento me ocasiona ligeras cegueras que empiezo a reconocer y en las cuales me centro en un pensamiento sin mirar más allá, lo cierto es que busco la racionalidad y que a veces tan sólo una palabra acertada me sirve para recapacitar y reflexionar y volver a mis cabales. De hecho uno de mis deberes actuales es ser un tanto más equilibrada y bajar algún grado mis sentimientos tanto positivos como negativos.

Y con todo esto que os cuento ¿Creéis que por ser básicamente apasionada soy irracional?.

No soporto la gente que no razona. No creo en las doctrinas que basan sus creencias en la ciega fe del "porque sí". Me agrada infinitamente escuchar a quien dialoga con argumentos distintos a los míos siempre que estén bien razonados incluso aunque no los comparta, porque escuchar el eco de mis propios pensamientos no me abre la mente ni me presenta otras posibilidades. No me gusta la gente que no escucha a los demás y parece oírse sólo a sí mismo y cuando no tiene argumentos para contestar te ataca e incluso insulta.

¿Hago cosas irracionales? Pues sí. A veces hago cosas que ni yo misma entiendo pero que me gustaría entender. Algunas de ellas para no volver a repetirlas.

Pero si me dan a elegir elijo no volver a fingirme fría y racional. Aceptar que soy pasional , que me enamoro intensamente (que no ciegamente) aunque me enamore en raras ocasiones. Que el amor perdura por detrás del apasionamiento y es un sentimiento distinto y más grande. Pero no por ello amor y enamoramiento, cada uno en su forma y estadío son incompatibles. De hecho se puede amar intensamente a alguien sin estar o haber estado enamorado. Y hablo de amor , ni siquiera hablo de relaciones de pareja.

En este blog, tal vez, vosotros me diréis, muestro mi parte más sensible , emocional, pasional. Digo más, quizá en este último año, ejerzo más esa versión mía que mi parte racional, pero tal vez, sólo tal vez, sea para compensar tanto tiempo en que creí que yo era fuerte y fría y segura y racional.


 
Comentario:
Querida Marguerite:

En el comentario a mi post sobre las rancheras, me preguntaste las diferencias entre ser adicto a la pasión y ser “simplemente” apasionado. Te dije que explicarte lo que pensaba sobre ese asunto sería largo. Leo ahora este post tuyo y me vienen, de entrada, dos impresiones. La primera, seguramente generada por una vanidad que debo corregir, que me estás interpelando y tirando de la lengua. La segunda que coincidir o disentir es, en gran medida (pero no totalmente) cuestión de semántica y que, consecuentemente, puede que tú y yo estemos más cerca de lo que parece, aunque intuyo que sí que hay algunas diferencias.

Respecto a toda la primera parte de tu post no tengo ninguna objeción que plantear. La capacidad de sentir (la sensibilidad) no es incompatible ni guarda ninguna relación cuantitativa con la capacidad de razonar (la racionalidad). Tampoco, obviamente, sentir se corresponde con debilidad de carácter, ni siquiera expresar los sentimientos (esto, a mi juicio, más bien demuestra fortaleza). La debilidad de carácter, en todo caso, sería propia de quienes son arrastrados por sus sentimientos (o por cualquier otra cosa) sin capacidad para ejercer el control de su vida.

No tengo nada claro cómo se miden las “capacidades de sentir”. Esto te lo digo entre paréntesis a propósito de que te consideras con un extra en esa potencia. Ten en cuenta que cuando dices eso estás haciendo una comparación respecto a las personas que conoces y “midiendo” el promedio de sus sensibilidades. Apelo a que apliques tu escepticismo respecto a tus propias conclusiones porque éstas no pueden provenir más que de observar cómo los demás “expresan” sus sentimientos y puede que la expresión del sentimiento te engañe respecto al verdadero sentimiento. Quizás sea un poco pejiguero a este respecto, pero es que he estado rodeado de personas muy cercanas que siempre me han hecho creer que ellas tenían excepcionales capacidades de sentir. Prefiero pensar (me parece una actitud más prudente) que desconocemos las verdaderas capacidades de sentir de quienes nos rodean, máxime en un mundo en que abrir a los demás los propios sentimientos (sin alharacas) es casi impensable.

Cosa distinta es que uno se compare consigo mismo y descubra que, frente a tópicos que le (o se) han podido repetir durante muchos años (tales como lo del temperamento frío y racional, la fortaleza de carácter, etc), sí tiene capacidad de sentir y mucha. Incluso puede que este “descubrimiento” tenga un cierto carácter catártico con algo de saludable reconciliación con uno mismo; y que incluso provoque ganas de “explorar” esa faceta propia que tan descuidada podemos haber mantenido durante años. Por si no es evidente, estoy hablando de mí.

Dicho todo lo anterior, vuelvo a mantener, como ya te dije, que aunque uno puede tener enormes capacidades de sentir y de razonar, sigo pensando que no se pueden ejercer simultáneamente en el tiempo, al menos en sus extremos. Cuando se está sintiendo, si de verdad se está profundizando en el sentimiento, hay que intentar “acallar” la mente. Cuando se está razonando, si de verdad se quiere progresar en el análisis racional, hay que intentar ser frío. Por supuesto, en el devenir cotidiano, siempre estamos en estados tibios que combinan ambas potencias (somos vulgares seres humanos).

Finalmente, me encantaría atacar las diferencias entre apasionado y adicto al apasionamiento, pero me temo que si no acabo un informe me cuelgan. Así que habré de dejarlo para otro momento. Sólo te adelanto que tendríamos que convenir primero las acepciones que damos a las palabras. Por ejemplo, yo no acepto que sentir mucho, intensamente, sea sinónimo de pasión. Para mí, pasión es sentir mucho e intensamente pero de una determinada forma; creo que hay otras formas de sentir mucho e intensamente que no son pasionales. De otra parte, creo que lo que es realmente adictivo no es el sentir mucho e intensamente, sino
 
Comentario:
La fortaleza nada tiene que ver con la sensibilidad. Yo soy, con diferencia, el más sensible de mis hermanos, hasta el extremo de poder llorar en una opera, o mirando un cuadro... y no me preocupa exteriorizar esa sensibilidad. Al mismo tiempo, igual que tú, soy un apasionado de la vida, de cada instante... Sin embargo, por mi trabajo, he tenido que vivir en entornos realmente duros que han derivado, en alguna ocasión, incluso en alguna enfermedad muy dura o en la pérdida violenta de seres muy próximos y muy queridos... y sigo adelante.

Mi madre, cuando era pequeño, solía repetir que yo era demasiado débil y sensible para ser un hombre, que tendría que haber nacido chica. Ahora me mira y me dice, a ti no te tumba nada.

Y tampoco la pasión es incompatible con la razón. Es un post muy muy acertado
 
Comentario:
Nos han dicho tantas veces que los sentimientos de alguien residen en el corazón de la gente que al final hasta nos lo hemos creído. Los sentimientos, como la razón habitan en el cerebro, es el cerebro el que nos hace sentir, bien sea positiva como negativamente. Y es el cerebro el que nos hace analizar, criticar y filtrar todo lo que nos rodea como también lo que él mismo nos hace sentir. Hay gente que tiene más capacidad para relativizar esos sentimientos, pero no significa que no los tengan, y otros se dejan arrastrar por ellos sin ni siquiera pensar que el cerebro nos sirve para algo más que para sentir y no por ello sienten de manera más intensa que el que es capaz de ser equilibrado.

Me ha gustado esa frase donde dices "pero nosotros teníamos dignidad", quizá la dignidad se vuelve riqueza vista a través del ojo que no es capaz de alcanzarla Marguerite.
 
Comentario:
Yo creo que en la mezcla está el equilibrio. Un poquito de aquí y un poquito de allá, hasta lograr la justa medida.
Llevo mucho tiempo entrando en tu casa, y nunca he sentido frío.

Besitos
 
Comentario:
Mi más sincera enhorabuena.

Esto es un artículo en condiciones

Me encanta cuando alguien habla de sus percepciones emocionales.

Sin embargo, la poesía no es mi fuerte (Espero no haberla cagao" con esta última frase)

Cuídate Dra.

 
Comentario:
Se puede ser emocional, apasionada y sensible y ser también fuerte, racional y segura. No creo que sean excluyentes, más bien creo que todo depende del momento y las circunstancias.

Eso sí, lo de que eres fría ya no me lo acabo de creer ;)

Besos

 
Comentario:
Creo que se puede ser todo a la vez.

Habrá quien te diga que yo soy muy fuerte y muy segura, incluso muy fría. Pero siempre habrá alguien que ya haya comprobado que no es así, al menos, no siempre.

Tengo un amigo que dice que le vuelven loco las mujeres apasionadas, pero que no soporta a las locas. Y asegura que hay que ser muy racional para ser una perfecta mujer apasionada (al menos de las que a él le gustan).

Un beso.
No