logotipo

img_google
Diario de Marguerite
mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé cómo ni sé con qué pretexto
Acerca de
Ni soy fuerte ni soy frágil pero empeñan tiempo y energía en colocarme medallas, muertos, motes y lugares en donde aniden mis bondades y mis males. email: marguerite.gaultier@hotmail.com lector
Sindicación
 
Amistad

Hace tres años ya, decidiste que tu verdad era más importante que mi amistad. Que ver a tu amiga destrozada no era suficiente argumento para dejar tus argumentos a un lado y abrazarla. Ni siquiera voy a entrar en quien tenía razón o no. Pero yo estaba pasando el peor momento de mi vida y tu elegiste seguir a lo tuyo en vez de seguir conmigo. Hubo quien me dijo que tu eras así, que siempre habías sido así y que había que entenderte. Pero para mí hay cosas que no se pueden pasar por alto y que me niego rotundamente a comprender. La amistad no es un lugar de copas.

No sólo te conformaste con no estar conmigo, o con no querer entender, os esforzásteis mucho y bien – tu y tu pareja – en hablar mal de mí incomprensiblemente. Aún hoy sigo sin saber por qué ni de qué os cebásteis con tanta saña, los comentarios al respecto me llegaron breves y filtrados.

No sé cómo lo hicísteis para tener tantos oídos a la escucha, ni cómo estirásteis un tema tan doloroso para mí, durante tanto tiempo, cuando además, yo saturada de tanta mierda de ambiente enrarecido dejé de aparecer, o aparecía muy puntualmente. No sé cómo demonios me cambiásteis el banquillo de victima por el de acusada de la noche a la mañana.

Ahora, tres años después ¡qué gracia! me vienen a contar – bocas ajenas – de algunos que os dieron cuerda y ahora se arrepienten. Estupideces.

No sé por qué hablo de dos cuando a mí tu pareja siempre me dió absolutamente igual. Tu eras la amiga y ahora nosotras llevamos ya tres años sin dirigirnos la palabra.

Ayer llegaste al bar donde estábamos todos celebrando. En cuanto me viste empezaste a saludar por el lado contrario y me evitaste de todas las formas posibles. Pasado un rato y viendo que no me ibas a saludar a mí ni a los chicos con quienes hablaba, me acerqué, te dí un toque en la espalda, me congratulé por el reciente nacimiento de tu hijo, ví las fotos que tenías en la mano y te dije lo guapo que estaba el niño. Tu sólo fuiste capaz de musitar cuatro palabras sin mirarme a los ojos.

Hubo alguien que se dió cuenta de todo y me llevó a un aparte para decirme que era una tía genial, que había quedado muy digna y blablabla.

Yo no le contesté que en mi ética propia y particular, hacer lo que hice era lo único lógico y sensato y normal que se puede hacer.

Yo no le contesté que además no tiene ningún mérito, no me cuesta ningún esfuerzo hacer cosas por gente que ya no me importa nada. Lo que me cuesta realmente es hacerlas por quien sí me importa y hacerlas además sin esa tendencia mía natural a equivocarme.


 
Comentario:
Supongo que yo he vivido algo parecido a ti y lo curioso es que su pareja me preguntó que qué es lo que iba a hacer yo. Me hizo gracia, porque yo no pienso hacer absolutamente nada, no los necesito más allá de la pura necesidad del que ama a alguien y es amado de forma franca y clara. Si no me quieren de la misma manera, la verdad es que la necesidad desaparece. Y posiblemente porque en su terquedad hizo daño a mi hija yo no estoy dispuesta a darme por enterada cuando la veo. Puede que sea menos generosa que tú, seguramente es así, pero me conformo con no dañar a quienes a amo y quienes no amo. Y eso creo que lo consigo.
 
Comentario:
En fin...

En el camino, inevitablemente, se van quedando personas que van cogiendo otros caminos. A veces miserables y a veces buenas personas.

No hay que perder de vista el propio camino.

Beso
 
Comentario:
Hay gente que no sabe interpretar los gestos como oportunidades... ella ha perdido una.

Por mi parte, nunca hago demasiado caso a lo que dicen de mi.
 
Comentario:
Procuro vivir en mi mundo, sin meterme con nadie y sin querer oir lo que no me interesa, posiblemente porque me hace daño. Sin embergo siempre llegan cosas, por mucho que te encierres en tu burbuja, y duelen. Duelen poque son injustas, y duelen porque vienen de personas a las que quieres. Así que he optado por no creer, por no dar por ciertas las cosas que me llegan, porque a mí sí me cuesta que las personas que aprecio dejen de importarme. Así que hago un poco como tú. Sigo siendo la misma.

Besotes
 
Comentario:
Pues yo no voy a ser menos y reafirmo los comentarios anteriores y, bajo mi punto de vista, cuando ya no duele (o no importa tanto) siempre se queda una mucho mejor consigo misma siendo muy elegante, digna y una tía genial.

Y tu última frase, también me la apropio.

Un beso.
 
Comentario:
Nanny me ha pisado el comentario. Lo repito: no cuesta cuando no te importan; pero qué pena que hayan dejado de importarte. Y, para joder un poquito ... ¿de verdad, de verdad, de verdad .. que ya no te importa? Un besazo
 
Comentario:
¿Y qué le pasa a las pelusas? :P
 
Comentario:
Es cierto que no tiene mérito hacer esas cosas por gente que no te importa... pero lo que duelellegar hasta ese punto en que no te importa.

De todas maneras, yo también te aplaudo el gesto.

Besos
No