CANÍCULA, MALETAS Y HOMBRES
En estos días los calores - varios - , mi más mayoría de edad incipiente, y ese odio visceral que nos tenemos las maletas y yo, me tienen más sin vivir en mí que a la mismísima Santa Teresa el cornezuelo del centeno. Aún así, no puedo evitar ponerme metafísica y pensar - va en mi naturaleza pensar cuando no viene a cuento - acerca de la vida, la muerte y otros elementos añadidos como por ejemplo el tipo de hombres que me gustan.
Cada vez que me han preguntado qué tipo de hombre me gusta he contestado lo mismo, lo tengo claro, tanto que si alguno de los que residís por aquí por un casual me conociérais sabríais que soy yo. Y es que el hombre que me gusta es el que yo llamo "el seriecito con morbo".
Este hombre es un tipo de "rara avis" con aspecto de no romper demasiados platos (ojo, léase dos veces y subrayada la palabra aspecto) y un toque de sesudez evidente. Este hombre es a su vez poseedor de una mirada - no siempre fácilmente detectable - que a mí me hace temblar las canillitas. Tiene una seguridad exterior manifiesta y una dosis de inseguridad interior que se empeña, y suele conseguir , no mostrar. No es - ni de coña - tan frío como muchas veces quiere aparentar . A mí particularmente me emociona ver como este tipo de hombre baja la guardia, elimina fronteras y se permite a él mismo mostrar unas dosis de ternura y pasión que para sí quisieran muchos aparentemente apasionados.
Es un hombre inteligente, asertivo, con una mente más abierta y más dúctil de lo que se atreve a admitir pese a poseer unos principios claros y alguna vez hasta un tanto rígidos. Comunicativo y a la vez reservado. Integro y con un punto transgresor. No permite que le influencien ni le dirijan las generalidades aunque en lo particular puede dejarse hasta llevar de la mano.
Es capaz de ilusionarse, nunca pierde esa capacidad. Y cuando algo le toca hondo se emociona. Mucho.
Es un hombre que me produce curiosidad, necesidad de saber más y de querer más.
Mi problema con mi tipo de hombres, suele ser que su afán por "guardarse" tropieza con mi timidez de base y con esa estúpida conciencia de respeto por los demás que no me hace ser lo suficientemente atrevida y transgresora para llegar a ellos. Mi única posibilidad es pillarme a mí misma y a ellos por sorpresa, y aún así tampoco esto es fiable porque suelo ser demasiado intensa y tropiezo más que un burro en una cacharrería.
He oído últimamente que mi mejor cualidad como mujer es esa combinación de inocencia y ternura por un lado, y de visceralidad y apasionamiento por otro. Una dicotomía que particularmente no tengo idea de como utilizar para mis intereses. Tampoco me ayuda nada mi falta de habilidad para programar cómo y cuando dedicarme al noble arte de la seducción. En definitiva y resumiendo: el tipo de hombre que me gusta no resulta fácil ni de encontrar ni de conquistar y así voy yo... de culo.
Eso sí, cada vez me importa menos el tema físico en general ¿Será esto una consecuencia de la madurez?
Pd: Ahora que me releo ...esto casi casi parece un "Wish list"
Comentario:
Pues yo diría algo, o más bien nombraría a alguien que se me ha venido a la mente mientras leía tu post, pero chica es que estoy últimamente muy comedida, por la edad será. Así que no comento nada.
Comentario:
Como tu misma has dicho, la jodía de Raquel suele tener razón con sus comentarios y consejos, así que, cuando veas a uno de esos especímenes (que seguramente no serán como crees que son, pero esa es agua de otro costal) lánzate a la yugular y sacia tu curiosidad (que puede que esté deseando que te dejes saciar). En cuanto a la forma de hacerlo, pues yo diría que de frente, aun a riesgo de que se asuste, pobrecito. Un beso.
Comentario:
Lo fácil es decirte: veci, al próximo que conozcas, lánzate. Lo difícil es encontrarlo y luego lanzarte. De todas maneras, no creo yo que te costara mucho seducir a ese hombre si logras encontrarlo. Y lo digo en serio.
Y, sí, es posible que lo del físico sea consecuencia de la madurez (que alguna cosa buena debía de tener).
Besos
Y, sí, es posible que lo del físico sea consecuencia de la madurez (que alguna cosa buena debía de tener).
Besos
Comentario:
Creo que reconozco perfectamente a esa especie y nunca he sabido por dónde atacarla.
El caso es que yo siempre pienso (siempre tarde, pero lo pienso), que algunas mujeres pecamos de exceso de intuición e imaginación y éstas, cuando las aplicamos al objeto de nuestro deseo más que beneficiarnos, nos perjudican.
Estoy segura de que más de un hombre de esos que describes podría estar deseando que tu lado pasional y visceral le asaltase por sorpresa mientras tu intuición y tu imaginación te convencen de que respetar su intimidad es lo más sensato.
Yo desde aquí te recomiendo que te desprendas de vergüenzas y timideces, te lances a por uno de ellos y luego vengas aquí, me cuentes como lo has hecho y me permitas tomar notas para hacer lo propio cuando me toque.
Ya, ya sé que es echarle mucho morro por mi parte... pero chica, ese hombre, tal y como lo has descrito, a mí también me gusta.
Un beso.
El caso es que yo siempre pienso (siempre tarde, pero lo pienso), que algunas mujeres pecamos de exceso de intuición e imaginación y éstas, cuando las aplicamos al objeto de nuestro deseo más que beneficiarnos, nos perjudican.
Estoy segura de que más de un hombre de esos que describes podría estar deseando que tu lado pasional y visceral le asaltase por sorpresa mientras tu intuición y tu imaginación te convencen de que respetar su intimidad es lo más sensato.
Yo desde aquí te recomiendo que te desprendas de vergüenzas y timideces, te lances a por uno de ellos y luego vengas aquí, me cuentes como lo has hecho y me permitas tomar notas para hacer lo propio cuando me toque.
Ya, ya sé que es echarle mucho morro por mi parte... pero chica, ese hombre, tal y como lo has descrito, a mí también me gusta.
Un beso.





