NUESTRA LIDIA
Se fue…nos dejo. Apenas un mes ha aguantado. Lidia ya no esta entre nosotros. Ayer por la mañana la dejamos en el cementerio para que finalmente descansara en paz. Ha sido muy rápido, pero ha sido mejor así. En sus últimos momentos se dio cuenta naturalmente aunque nadie se atrevió a decirle nada, en realidad fue innecesario, lo supo, pero sólo al final cuando ella misma sólo tenía deseos de eso, de morir con dignidad y lo antes posible. Nadie hubiera dicho que no le quedaba vida, estaba serena, mucho.
Afortunadamente mis seres más próximos los tengo todavía a mi lado (mi hija, mis padres, mis hermanos)por eso, nunca antes había visto la muerte tan de cerca. Nunca antes había besado a un muerto… Y fue una sensación extraña, difícil de olvidar.
Creo que no ha sufrido y eso es lo más importante para todos nosotros.
La noche anterior a su muerte sucedió algo curioso, fue la despedida. Nos acababan de decir que tan sólo le quedaban unas horas de vida y queríamos estar con ella todo el tiempo…
Se despertó de su inconsciencia y ella misma inventó una fiesta a la que debíamos acudir todos, supongo que deliraba, aunque era muy coherente todo lo que decía, era como si de repente hubiera inventado un pretexto para despedirse de nosostros sin añadir sufrimiento a ese momento.
Lidia miró a Jose, su marido, y le aseguró que lo sabía, que sabía que había una fiesta para ella, él quedó incrédulo, sin saber que decir.
-Una fiesta Lidia??...No cariño, no hay ninguna fiesta.
Ella insistió.
-Lo sé, no disimules más y dame mi regalo. Continuó Lidia mientras sonreía.
Jose entonces, sobre la marcha decidió seguirle el juego. Se la veía tan ilusionada y feliz.
-Como eres cari, claro que hay una fiesta, a ti no hay quien te engañe.
-Que me has comprado?.. Anda dímelo. Es un coche?
-Pues claro que es un coche, el que tu querías.
Entonces Jose le dijo que habíamos venido todos a la fiesta para estar con ella y compartir su alegría.
Sus ojos estaban iluminados, abiertos desmesuradamente, aunque su mirada permanecía perdida no se sabía donde, extraviada por completo en un punto lejano. A medida que entrábamos por la puerta nos iba diciendo lo mismo a todos, con la misma sonrisa y la misma expresión. Creo que no nos veía, sólo reconocía o intuía nuestras voces.
-Jose me ha comprado un coche. Un seat Leon gris metalizado.
Era todo tan irreal y extraño, que te ponía los pelos de punta, pero a la vez consiguió contagiarnos la felicidad de aquel momento. Su ternura.
Yo permanecía medio escondida detrás de su hermano, la situación me superaba y permanecía inmovil sin decir nada.
De repente ella me llamó.
-Angels, tengo un coche nuevo, Jose me lo ha comprado.
Casi no me salían las palabras, sólo acerté a decir: Ya lo sé cariño - mientras le tomaba las manos y se las besaba.
Fue muy duro, pero muy bonito y la mejor de las despedidas. Después ella misma nos hizo pasar a cada uno de nosotros para darnos el último abrazo. Al final ya con los ojos cerrados y casi con una disculpa nos dijo que estaba muy cansada y que necesitaba dormir. Fue la última vez que la vimos consciente, al día siguiente murió.
Creo que no escribiré durante un tiempo, no me apetece.
Os doy las gracias por estar ahí y por haberos conocido.
Un beso.
Angels.
Afortunadamente mis seres más próximos los tengo todavía a mi lado (mi hija, mis padres, mis hermanos)por eso, nunca antes había visto la muerte tan de cerca. Nunca antes había besado a un muerto… Y fue una sensación extraña, difícil de olvidar.
Creo que no ha sufrido y eso es lo más importante para todos nosotros.
La noche anterior a su muerte sucedió algo curioso, fue la despedida. Nos acababan de decir que tan sólo le quedaban unas horas de vida y queríamos estar con ella todo el tiempo…
Se despertó de su inconsciencia y ella misma inventó una fiesta a la que debíamos acudir todos, supongo que deliraba, aunque era muy coherente todo lo que decía, era como si de repente hubiera inventado un pretexto para despedirse de nosostros sin añadir sufrimiento a ese momento.
Lidia miró a Jose, su marido, y le aseguró que lo sabía, que sabía que había una fiesta para ella, él quedó incrédulo, sin saber que decir.
-Una fiesta Lidia??...No cariño, no hay ninguna fiesta.
Ella insistió.
-Lo sé, no disimules más y dame mi regalo. Continuó Lidia mientras sonreía.
Jose entonces, sobre la marcha decidió seguirle el juego. Se la veía tan ilusionada y feliz.
-Como eres cari, claro que hay una fiesta, a ti no hay quien te engañe.
-Que me has comprado?.. Anda dímelo. Es un coche?
-Pues claro que es un coche, el que tu querías.
Entonces Jose le dijo que habíamos venido todos a la fiesta para estar con ella y compartir su alegría.
Sus ojos estaban iluminados, abiertos desmesuradamente, aunque su mirada permanecía perdida no se sabía donde, extraviada por completo en un punto lejano. A medida que entrábamos por la puerta nos iba diciendo lo mismo a todos, con la misma sonrisa y la misma expresión. Creo que no nos veía, sólo reconocía o intuía nuestras voces.
-Jose me ha comprado un coche. Un seat Leon gris metalizado.
Era todo tan irreal y extraño, que te ponía los pelos de punta, pero a la vez consiguió contagiarnos la felicidad de aquel momento. Su ternura.
Yo permanecía medio escondida detrás de su hermano, la situación me superaba y permanecía inmovil sin decir nada.
De repente ella me llamó.
-Angels, tengo un coche nuevo, Jose me lo ha comprado.
Casi no me salían las palabras, sólo acerté a decir: Ya lo sé cariño - mientras le tomaba las manos y se las besaba.
Fue muy duro, pero muy bonito y la mejor de las despedidas. Después ella misma nos hizo pasar a cada uno de nosotros para darnos el último abrazo. Al final ya con los ojos cerrados y casi con una disculpa nos dijo que estaba muy cansada y que necesitaba dormir. Fue la última vez que la vimos consciente, al día siguiente murió.
Creo que no escribiré durante un tiempo, no me apetece.
Os doy las gracias por estar ahí y por haberos conocido.
Un beso.
Angels.





