DE LO SOBRENATURAL Y DE RESPUESTAS

Quiero sacar hoy a colación el tema de lo sobrenatural porque de alguna manera responde a la manera de actuar que tiene el ser humano y a la forma en que plasma sus miedos, sus inquietudes sus esperanzas deseos y anhelos.
Diré ya desde principio que no creo en eso que llaman “lo sobrenatural”, y de ninguna manera deseo expresar aquí ningún juicio, ni positivo ni negativo, sobre aquellos que creen en esto. No pretendo sermonear, nada más lejos de mi voluntad. Mi intención va mucho más allá de todo ello, y trata de analizar las causas profundas y las contradicciones en las que a veces nos movemos sin percatarnos de ello por la sencilla razón de que no nos paramos a considerar detenidamente todo aquello en lo que creemos y en lo que no, sin preguntarnos qué puede haber de verdad o mentira, qué se debe a lo meramente cultural y qué es lo que expresa nuestros temores y deseos más profundos.
Creo que lo sobrenatural responde a un anhelo profundamente humano y es la necesidad de hallar respuestas a todo aquello que desconocemos o nos aterra: a encontrar una esperanza a nuestros miedos que esté más allá de lo cotidiano. Para que se me entienda mejor, analizaré en primer lugar el término sobrenatural.
Con el término “sobrenatural” se hace referencia de manera genérica a todo un confuso y vago mundo de fantasmas, espíritus, parapsicología y otros tantos fenómenos. Puesto que me gusta pensar de manera lógica y científica, cuando me acerco a un problema trato de ir resolviéndolo simplificando o haciendo más sencillo sus términos. En este sentido, mi primera pregunta, muy sencilla, sobre este asunto es ¿qué es lo sobrenatural?, además a menudo se lo opone a “ciencia”. La respuesta lógica a esta pregunta es “todo aquello que está por encima, que está más allá, que no es, lo natural”. Si esto es así, la siguiente pregunta es ¿y qué es lo natural?, la respuesta es el mundo en el que vivimos, la realidad que estudia la ciencia, el universo, mi casa, la calle, el sol, la naturaleza, mis amigos, es decir “todo”. Y aquí viene la primera contradicción, si lo natural es “todo” lógica y necesariamente ese “todo” abarca lo sobrenatural, ya que “todo” incluye a “todo” y ¿cómo algo (sobrenatural) va a estar por encima de, ir más allá de “todo”, si el todo lo incluye? ¿se me entiende a donde quiero ir a parar? Si lo natural es todo este mundo, lo sobrenatural, que forma parte de este mundo sería una parte de lo natural, no es necesario ese “sobre”. Otros prefieren denominarlo “ciencias ocultas”, pero aquí vuelve a surgir otra contradicción. Por “ciencias ocultas” se puede entender literalmente ciencias que se realizan secretamente, de manera oculta, y en ese sentido, junto con los fantasmas habría que incluir aquellas ciencias que estudian en secreto determinada tecnología o armamento, y tan sobrenatural sería estudiar la aparición de un fantasma como la creación de una bomba atómica o de un avión de combate o de una tecnología que se mantiene en secreto para que no la descubra la competencia. Evidentemente no es esa la cuestión. Por ciencias ocultas se entiende la ciencia de “lo oculto”, y en este sentido todas las ciencias, desde la química, la física o las matemáticas hasta la astronomía, la medicina o la filosofía serían ciencias ocultas, pues el fin de toda ciencia es dar explicación, arrojar luz, sobre lo que está oculto a nuestro conocimiento.
Por otro lado, para que el estudio de los fantasmas o la astrología o la parapsicología fuesen ciencias tendrían que seguir el método científico, el cual no es seguido de ninguna de las maneras por estas, ahora sí, pseudociencias. Es curioso como a menudo se dice que la parapsicología o los espiritistas hablan de un mundo que la ciencia no puede explicar. El hecho es que la ciencia tampoco puede explicar determinados casos de la física cuántica y no por ello se la considera parapsicología o espiritismo. En ese sentido hay un cierto desprecio hacia la ciencia, pero de hecho la ciencia es la única que nos ofrece ciertas respuestas objetivas o al menos nos hace llegar a la luna, curar enfermedades, mejorar nuestra vida, ampliar nuestros conocimientos del mundo. No es la panacea, pero creo honestamente que es la mejor herramienta de la que disponemos para explicar este mundo, conocerlo, saciar nuestra curiosidad y mejorar nuestra vida y, bien empleada, para hacernos mejores.
Me sorprende la cantidad de embaucadores que, como astrólogos, espiritistas, curanderos o como quiera que se les llame, pueblan este mundo y se aprovechan de la credulidad o la buena fe de mucha gente. Unos pretende sacar dinero, y otros sentirse importantes. Por mi parte, me ofrece más confianza Newton que el que se dedica a echarme el tarot. Hay todo un mundo, marginal y, eso sí, oculto, que se mueve por detrás de toda esto, y cuenta con su propia parafernalia, muy impactante a veces. Pero a poco que se rasque la superficie de manera un tanto crítica el edificio se derrumba.
Esto me lleva a la segunda parte de mi argumentación. De alguna manera, a medida que voy creciendo, voy sintiendo que se me engañó (o se nos engañó) cuando era niño. Esto lo encontré expresado bellamente en la preciosa canción de un cantautor hispanoamericano (cuyo nombre no recuerdo), en la que hablaba de encontrar una respuesta a la muerte de un hijo y al sufrimiento, al sentido de la vida. Algunos de sus versos, que si recuerdo perfectamente, decían:
“El libro verde, rojo y azul se me perdió
sólo me quedan mi mente y tú
¿qué voy a hacer?
Ese libro del que hablaba era el libro (¿de religión? ¿de ciencias? Creo que da igual) que usaba en la escuela y en el que siempre había una respuesta para todo. Cuando era niño sólo tenía que preguntar a los mayores para encontrar una respuesta, daba igual la que fuese, y ni siquiera me paraba a considerar si era verdad o mentira. Me decían que había un Dios bondadoso, que debíamos ser buenos para hacer de este mundo algo mejor, que las cosas eran blancas o negras, sin lugar para los matices o los colores grises, que en el fondo todos éramos buenos. A medida que fui creciendo me convertí en una de esas personas mayores y ya no tenía a nadie a quien preguntar y, además, descubrí que muchas de las cosas que me habían dicho eran o mentiras piadosas o formas de evitar la cruda verdad o la ignorancia.
Me gustaría encontrar en un libro la respuesta a por qué sufrimos, qué sentido tiene vivir para sufrir tanto, qué sentido tiene la muerte, cual es el sentido de la vida, por qué a veces somos victimas de la injusticia, cuál es la respuesta a una decisión difícil que hemos de tomar, por qué, ante un mismo hecho, tenemos opiniones distintas y no sabemos realmente quien tiene la razón, por qué nos divorciamos, por qué amamos u odiamos, qué es ser justo, qué es lo correcto y lo incorrecto, qué hacer cuando la escala de grises de una situación o problema es tan sutil que no sabemos decir si es blanco o negro, por qué a veces somos malvados y podemos hacer daño, cómo evitarlo, cómo saber a veces si obramos bien o mal. Unos podrán decirme que la respuesta está en la religión, en Dios, pero si esto es así no puedo entender cómo un Dios bondadoso ha introducido tanta maldad y miseria en el mundo que él creó. Además, yo he pasado por la religión y ¿cómo conociendo la religión me encuentro que no me satisface para responder a todas estas cuestiones? ¿es cuestión de fe? Si es cuestión de fe creo que no se resuelve el problema, sino que se oculta, se soslaya y no se piensa en él, que “Dios proveerá”. Otros prefieren aferrarse a lo sobrenatural, otros se hacen ateos y no se plantean más la cuestión sino que la sufren.
En el fondo, como dijo un filósofo del siglo pasado, estamos condenados a ser libres, completamente libres, en el sentido de que nosotros, y sólo nosotros, somos dueños de nuestros actos y absolutamente responsables de ellos. Debemos tomar nuestras decisiones por nosotros mismos, sin más referente o límite que lo que deseemos o podamos hacer.
Y eso da mucho miedo.
Comentario:
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Efectivamente, creo que las casualidades no existen (besazo,pupil, gracias a tí, he leido este espacio que tenía un tanto olvidado).
Como dijo un grandísimo literato (Gabriel García Márquez) las cosas ocurren porque tienen que ocurrir, aunque a veces no sepamos exactamente qué ese por qué. Yo personalmente creo más en el equilibrio. Es decir, si algo se hace de una forma, o alguien actúa de una forma, en otro lado, se hará o actuará de forma contraria, para corregir ese equilibrio. Por mi parte creo que es la naturaleza la que mantiene ese equilibrio. Y nos la estamos cargando con la ciencia. Pero bueno, ese es otro tema.
Ejemplo: El efecto mariposa. Una mariposa bate las alas en Nueva Zelanda y se produce un terremoto o maremoto o asesinato/suicidio en masa en Europa. ¿Por qué? No lo sé, sólo sé que ha de haber una relación causa-efecto, que ocurre por una razón, aunque no sepamos cual es.
Otra frase más.... "Hay más cosas en el cielo y en la tierra, querido Homero, de las que tu literatura jamás podrá imaginar" (Hamlet, de Shakespeare).... pues eso, habrá más cosas, aunque el término sobrenatural no sea el más correcto, a nivel etimológico, para definirlas.
Como dijo un grandísimo literato (Gabriel García Márquez) las cosas ocurren porque tienen que ocurrir, aunque a veces no sepamos exactamente qué ese por qué. Yo personalmente creo más en el equilibrio. Es decir, si algo se hace de una forma, o alguien actúa de una forma, en otro lado, se hará o actuará de forma contraria, para corregir ese equilibrio. Por mi parte creo que es la naturaleza la que mantiene ese equilibrio. Y nos la estamos cargando con la ciencia. Pero bueno, ese es otro tema.
Ejemplo: El efecto mariposa. Una mariposa bate las alas en Nueva Zelanda y se produce un terremoto o maremoto o asesinato/suicidio en masa en Europa. ¿Por qué? No lo sé, sólo sé que ha de haber una relación causa-efecto, que ocurre por una razón, aunque no sepamos cual es.
Otra frase más.... "Hay más cosas en el cielo y en la tierra, querido Homero, de las que tu literatura jamás podrá imaginar" (Hamlet, de Shakespeare).... pues eso, habrá más cosas, aunque el término sobrenatural no sea el más correcto, a nivel etimológico, para definirlas.
Comentario:
Llego a esta bitácora por una de esas casualidades de la vida [cierta persona dirá que las casualidades no existen, hola master ;)]
Acabo de publicar en mi blog un texto sobre seres sobrenaturales y te diré que creo en muchas cosas pero al tiempo en nada en particular, no sé si creeré en ilusiones o no, pero es una posibilidad que todo eso sea real, es una posibilidad, al igual que puede no serlo, eso no lo sabemos.
En todo caso, la autosugestíon tambien cura.
Un saludo.
Acabo de publicar en mi blog un texto sobre seres sobrenaturales y te diré que creo en muchas cosas pero al tiempo en nada en particular, no sé si creeré en ilusiones o no, pero es una posibilidad que todo eso sea real, es una posibilidad, al igual que puede no serlo, eso no lo sabemos.
En todo caso, la autosugestíon tambien cura.
Un saludo.
Comentario:
Ay...si digo lo que pienso...
Veamos..., la vida es similar a una carrera de supervivencia y de sortear múltiples obstáculos que a cada paso nos inundan.
No nos preparan para tantas sorpresas negativas, de niños nos adornan la realidad y cuando crecemos nos encontramos que lo que nos rodea nos disgusta profundamente y la opción a seguir es mirar de frente a la adversidad y luchar por mejorar el entorno particular, refugiarse en una religión sectaria como la católica (misógina,nada igualitaria,prejuiciosa y desvirtuada por su jerarquía)esperando un futuro en el más alla donde en el que crea en Dios estará feliz de sufrir porque obtendrá su "cielo" al irse.. o vivir plenamente como hago yo en el único mundo que conozco y en el que me temo único. Admiro la fe de los demás sobre estas cuestione, si eso les ayuda a seguir adelante, mucho ánimo. Si es ateo, mi consejo es buscar el placer en este mundo respetando siempre a los demás en ese empeño.
Haz el amor y no la guerra, es mi lema.
Saludos cordiales
Veamos..., la vida es similar a una carrera de supervivencia y de sortear múltiples obstáculos que a cada paso nos inundan.
No nos preparan para tantas sorpresas negativas, de niños nos adornan la realidad y cuando crecemos nos encontramos que lo que nos rodea nos disgusta profundamente y la opción a seguir es mirar de frente a la adversidad y luchar por mejorar el entorno particular, refugiarse en una religión sectaria como la católica (misógina,nada igualitaria,prejuiciosa y desvirtuada por su jerarquía)esperando un futuro en el más alla donde en el que crea en Dios estará feliz de sufrir porque obtendrá su "cielo" al irse.. o vivir plenamente como hago yo en el único mundo que conozco y en el que me temo único. Admiro la fe de los demás sobre estas cuestione, si eso les ayuda a seguir adelante, mucho ánimo. Si es ateo, mi consejo es buscar el placer en este mundo respetando siempre a los demás en ese empeño.
Haz el amor y no la guerra, es mi lema.
Saludos cordiales
Comentario:
Juan, cómo me alegra tu regreso, esperemos que esta comunicación tan enriquecedora no se termine ya. Mi intención tampoco es sermonearte, pero yo no concibo la vida sin ese sentido que solamente Dios puede darle; me niego a creer que estemos batallando tanto para que, el día de nuestra muerte, sea como si se apagara la luz y nos hundiéramos en la nada. No lo acepto. Dios no hizo el mal. Éste es consecuencia de la libertad que dio al hombre para obrar a su arbitrio, para no trazarle el destino; desgraciadamente, tal libertad ha sido desaprovechada y se le ha dado mal uso. Día llegará en que de las injusticias y del hombre vuelto contra el hombre se pida cuentas y entonces todo quedará en el lugar que le corresponde.
Te mando un abrazo. No tengas miedo, no hay por qué.
Te mando un abrazo. No tengas miedo, no hay por qué.





