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Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

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A falta de sueño, buenos son los japos
El papanatas este fin de semana andaba como zombie.

Nos reunimos el lunes pasado a almorzar y tenía los ojos chicos y una mirada perdida de ensueño, me comento que no había dormido bien en todos estos días y que lo único que deseaba en este mundo era poder dormir. Según él, porque sus niñas se despiertan muy temprano y al primero que recurren, antes que a la madre, es a él y que una vez despierto ya no puede dormir más.

Yo le insistía que no creía que fuera solo por eso, y le pregunte varias veces cual era la preocupación tan terrible que no le deja pegar ojo.

Dijo que no se preocupaba y que solo no podía dormir.

Así que estuvo toda la semana quejándose de cansancio hasta el sábado. El lunes habíamos quedado en reunirnos el finde como siempre y a pesar del cansancio, acepto sin reparos.

El sábado yo tenia mi esperado concierto de Toshi y T-Earth, así que prepare mi camarita amiga, la mejor tenida de rockera y me maquille de acuerdo a la ocasión. Con ojos negros y ropa negra completa y actitud de chica mala – es que si vas con pinta normalita ahí si que pareces bicho raro ya que todos se visten ad hoc a la volada japonesa rockera – llegue con mi bolsito muy temprano a la oficina del chiquillo en cuestión.

Me acomodo una silla y se cargo en el escritorio a dormir. De paso puso una peli en el PC y yo media molesta le dije:

-Si te vas a poner a dormir debiste decirme que no viniera… y al parecer hoy no haremos nada – al decir nada me refería que no tendríamos nuestro polvo característico.
-No, yo creo que no… - dijo.

Al ver mi cara de aburrimiento, se levanto y dijo que se iba a mojar la cara, al regresar con los ojos un poco mas abiertos, me dijo que estaba esperando un llamado y que después de eso nos íbamos a lo clásico: el polvete de ocasión.

-Si – le respondí yo – porque hoy me voy temprano…

Después de esperar un rato y grabar unas pelis, mostrarle unas fotos en la cámara y lograr sacarle una – es que no tengo ninguna - nos fuimos al mismo lugar de siempre a hacer lo mismo de siempre.

Supongo que logre entusiasmarlo a pesar del sueño porque funcionó perfectamente y el polvete fue bastante bueno, además de ponerse muy cariñoso tras el coito. Hablamos algunas cosas de la familia, lo que nos sucede en el trabajo poniéndonos al día y después, de comida, tema que él maneja a la perfección.

Yo le dije de inmediato que como cocinera soy mejor cantante. El se puso a explicarme con lujo de detalles como hacer un buen arroz y que detalles quedaban buenos en con tal o cual ensalada. Yo sé que esos temas le encantan y se entusiasma sobremanera al comentar de ellos.

-Nah, yo no sé cocer ni el agua – le dije bromeando.
-Yo no tengo ningún problema en enseñarte a cocinar - me dijo después.

Estoy segura que sería un buen profesor, porque es algo que le apasiona. Por otro lado, como el chiquillo es muy vanidoso, me comento que haría una dieta y me explico como la haría.

Mis comentarios de su panza tienen que haberle calado hondo como para que se ponga a hacer dieta, así que lo tome como un triunfo de mis comentarios disfrazados de bromas, y le recomendé que no hiciera dieta pero que si redujera las dosis de comida – es que es muy comilón – y que hiciera ejercicios…localizados…jejejeje.

Es que si, no me gustan los tipos panzones. Y Menos si tienen panza de casados, jajajaja.

Lo gracioso es que en estas cosas me doy cuenta que mis comentarios le afectan, porque como soy muy imaginativa sé exactamente que cuerdas tocar para que algunas de sus actitudes cambien.

El papanatas es vanidoso y mucho y esa es su debilidad.

Así que después de almorzar y acompañarlo un rato, me fui al concierto del japonés que ni en mis sueños más ambiciosos imagine ver alguna vez.

Pero como en esta vida nada es perfecto, vino Toshi, pero no con su agrupación original, sino que con una banda paralela, lo que en la práctica significaba que no cantaría ningún tema que lo hizo famoso con X-Japan.

Como me fui tarde, pensé que me encontraría con largas filas para entrar al recinto pero al llegar todo estaba muy tranquilo y relajado, porque el recinto para desgracia de los organizadores, no se lleno, así que por mi entrada mas barata ingrese a un sector que era más caro, todo para que se viera más público, que con suerte llego a las 500 personas.

En la entrada se me pego una chica menor que yo que venia de Valparaíso exclusivamente a ver otro japonés que venia en la banda así que por fortuna no me quede sola.

Pero era una chica histérica, pego gritos ensordecedores durante todo el concierto y a pesar de que al principio lo encontré gracioso, después de escucharlo por cerca de dos horas terminas vomitando de pura rabia y deseos de golpearla, pero bueno.

Además la chica me hizo un comentario bien poco grato, jajajaja

-¿Qué edad tienes? – me pregunto para empezar la conversación.
-31 - le respondí.
-No en serio, ¡pareces de 21!
-¿y tú? – le pregunte.
-No, yo no soy tan vieja… tengo 19… Plop!

Puntualmente salio Toshi a cantar y no paro hasta dos horas después, intento cantar su canción más conocida en español, cuestión que logro poco porque no le entendimos más que la “la os cu ri dadddd” y tiro litros y litros de agua al público con su respectiva botella plástica que a mas de alguno tiene que haberle llegado de lleno en la cara, pero que diablos, la había tocado Toshi, así que se la peleaban en el gentío.

Cuando le toco el turno a nuestro sector con la respectiva botella, me tape la cara y recibí las gotas de agua correspondientes pero me cubrí de que me llegara el botellazo aterrador, muy Toshi será pero no le aguanto un botellazo en la cabeza ni a mi madre, jajajaja.

Independiente de eso, a pesar de que no le conocía demasiados temas de su banda paralela, me emociono verlo, mantiene esa maravillosa voz que me para los pelos y aunque internamente deseaba que aunque fuera a capela se cantara un temita de los conocidos – lo que no hizo – me quede con un buen sabor de boca.

Su voz es poderosa, en el recinto se escuchaba con fuerza y los gritos intensos eran una caricia para mis oídos.

Se me hizo corto el recital, al final todos salieron decepcionados porque no canto ni una miserable estrofa de la banda legendaria a la que perteneció y pertenecía pero jamás imagine que alguna vez lo vería y menos que lo vería tan cerca.

Así que a pesar de todo, disfrute como más no pude.

Saque muchas fotos y grabe un par de videos, para muestra un botón:
 
Sexo v/s Miedo
Una de mis trancas más marcadas siempre fue el cuento de la maternidad.

Lo cierto, es que siempre he creído que mi instinto maternal no existe o esta escondido en lo más recóndito de mis oscuros deseos reprimidos... vaya a saber uno...

Por eso me tarde en iniciarme en las siempre tentadoras y fascinantes telarañas del sexo, y no fue por falta de ganas, pues siempre me ha llamado la atención, quería iniciarme, quería experimentar lo que se sentía, quería probarlo...

Como siempre tuve muy claro que yo dueña de casa no iba a ser, el hecho de que me metiera con alguien y terminara embarazada me aterraba.

Todos me dirán:

- Pero chiquilla, de lo que te perdiste todo este tiempo, porque existen muchísimos métodos para evitar aquel desenlace fatal....

El problema es que nunca he creído en mi buena suerte y siempre me dije:

- Si, es verdad existen muchos métodos...anticonceptivos y profilácticos...pero con mi mala suerte, no me extrañaría que a pesar de todos los resguardos, me quedara esperando... no por nada, en una famosa película noventera decían “la vida se abre camino...” –

Es que para mi, en esos tiempos un hijo representaba un estorbo, sé que suena horrible lo que digo, sobretodo para aquellas que son madres y que pueden decir que con un hijo puedes cumplir tus metas igual, pero yo quería estudiar, trabajar, viajar y hacer miles de cosas que un hijo, lo nieguen o no, dificulta hacer.

Además claro, de otras cosas más superficiales que aterraran a las mujeres con instintos maternales marcados, como por ejemplo, el hecho de que los embarazos arruinan tu cuerpo, te crecen las tetas, se te caen (sobretodo si tienes bastante), el culo o se aplasta o se desarma completamente y son pocas las afortunadas mujeres que después de hijos quedan delgadas y si tienes genes de mujeres gordas en tu familia, la gordura que te queda ya no la sacas ni con millones de ejercicios, aunque en el transcurso del proceso te eches miles de cremitas y comas solo lo justo.

Ya sé, muchas dirán que esa parte es la más efímera de las razones, porque la belleza y la juventud se van como agua entre los dedos y eso al final no sirve de nada y que un hijo no se puede medir por esas tonterías, de acuerdo, posiblemente sea la más tonta de las razones pero en aquellos tiempos me pesaban y aun ahora me pesan.

Además, una vez me dijeron y fue la que encontré más horrible de todas las razones para defender la postura de tener hijos, incluso más que aquellas de índole superficial, que al tener un hijo no vuelves a sentirte sola jamás...

Que diablos, si tengo un hijo, no es para que cubra mi soledad, al contrario, es para formar un ser, que es cierto te acompañara, pero su razón de ser no deba ser esa... yo siempre he creído que los hijos deben ser programados y deseados y bien deseados por ambos padres y no la falla de algún preservativo...o el deseo unilateral de uno...

La cuestión es que por eso y a pesar de las inmensas ganas que tenia de lanzarme al abordaje de los polvos, siempre me resistí poniendo en primera prioridad mi desarrollo personal académico por sobre el llamémosle “emocional calentón”.

Todo eso, hasta que llego el papanatas.

Siempre me dije: el día que me lance ya no paro y seré mas “wuena pa’ l que...”

En mi otro blog, escribí una vez un post de aquella primera vez con el papanatas, personaje que a pesar de sus vicisitudes, elegí concientemente ya que quería que no pasara un día más sin probar lo que tantas veces me había imaginado.

Si bien, al conocerlo me gusto de inmediato, jamás creí que pasaría nada con él y mi plan de desvirginarme nunca paso porque fuera él quien lo hiciera. De hecho, cuando apenas lo conocía, yo ya me movilizaba con un amigo de un anterior trabajo para que él se encargara de esa labor que obviamente no se negó a efectuar...

El asunto es que me arrepentí y con aquel amigo al final no paso nada, todo por el maldito terror que me provocaba el que me mandara un “cagazo”, era cuestión simplemente de quedar, dar un día y una fecha y quizás el protagonista de mis sufrimientos hubiese sido otro papanatas... pero que diablos, los caminos del sexo son incomprensibles...jajajaja...

¿Por qué al final elegí al papanatas? Un tipo casado, que no me ofrecía más que un querer efímero y solo unos polvos igual de vacíos...

Simplemente fue porque además de atraerme obviamente, tenia un componente práctico. El siempre se ufano de su experiencia previa, había tenido muchas mujeres, había iniciado a unas cuantas más y por sobre todas las cosas, tenia un control de su cuerpo que muchos hombres envidiarían, ósea, no llegaba y escupía y eso reducía por mucho los riesgos.

Y fue eso, y esa confianza que me dio su seguridad, lo que me convenció al final.

El siempre supo de mi tranca con la maternidad y la respetó. Obviamente eso también era muy conveniente para él, porque sabia que yo no escatimaría en esfuerzos por evitar que los polvetes con él terminaran con alguna consecuencia, lo que por supuesto le beneficiaba si las cosas se ponían feas.

Así fue que puse mi fe en él y poco a poco me fui soltando, hasta que ya aquel temor quedo perdido en el mismo lugar donde están mis instintos maternales.

Pero supongo que algo de ese temor sigue vagando por mi mente, porque debe ser ese mismo, el que evita que por mucho que los polvetes me gusten, no llegue al orgasmo a pesar de los esfuerzos y poses y técnicas “shaolines” de hacer el amor.

Hoy conversando con ese viejo amigo que por poco se convierte en mi papanatas, llegue a esa conclusión.

Algo positivo de haberme involucrado con el papanatas que ya todos conocen, fue que me arrebato mi terror al sexo y sus consecuencias, más a sus consecuencias que al sexo en si, por supuesto.

Por ese lado, puedo decir, que hasta ahora, he hecho las cosas bien, obviamente no esperaba engancharme tanto del personajillo en cuestión, pero por lo menos en eso he sido muy responsable.

Terriblemente responsable.
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Umm ¿así que volvió?
Despues de un mes y algo más, el blog de ya.com por fin regreso, y yo que habia perdido la esperanza de recuperar mi viejo librito...

Les costo pero lo consiguieron despues de todo...

De cualquier manera, si quieres seguir leyendome, me cambie de hospedaje... nunca se sabe si vuelven a fallar, pero de cualquier manera seguiré manteniendo este blog, el primero y por ello muy importante...

Saludos!

Mi nuevo blog es: http://diariodenekki.blogspot.com
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Itsumo itsumo... sono mama... (Como siempre ha sido)
Hace muchos días que no escribo en el blog, más que por falta de motivación es por falta de hechos interesantes que contar.

Estoy con mucha modorra y solo un par de semanas después de mis vacaciones, la energía se me acabo, así que muchas de las cosas que me había propuesto ni siquiera las he empezado.

Por ahora, han pasado algunas cosas malas pero solo por estupidez mía. Por ejemplo, por mi inexperiencia, se descargo la batería de mi auto, por lo que el pobre quedo muerto allí estacionado sin poder hacer nada, y como sé de mecánica tanto como de ingeniería, es decir nada, no sabía que diablos hacer hasta que se me ocurrió leer los beneficios del famoso seguro de auto que tengo contratado.

Así que como el su so dicho seguro apenas lo he usado, y para que lo que pago valga la pena, les llame y fueron a solucionarme el problema, haciendo lo que se llama “un puente” para recargar las baterías.

Además el fin de semana pasado, cayo una lluvia de los mil demonios, tanto que no paro de llover un día y una noche, y no me hubiese importado pero cuando termino de llover y fui a darle su respectiva limpieza al autito, comprobé que al pobre se le quedo el vidrio del copiloto abierta y se mojo completamente el interior, aunque por lo menos solo de aquel lado, así que no me quedo mas remedio que sacar el agua y abrir de par en par sus puertas para que se secara algo.

Como bien dijo mi instructor de conducción, este auto iba a pagar el precio de mi inexperiencia y es así sin duda. Me enrabie conmigo misma y empecé a pensar en la idiotez de comprarme un auto con lo volada que soy.

No salgo demasiado, no tengo vida social y tampoco soy fanática de las tuercas ¿entonces para que diablos me lo compre?.

Ese fue mi pensamiento en ese momento de ira, pero como bien me lo recordó mi mejor amiga, el fin de aquel “caprichito” fue el que me atara a mi trabajo por un tiempo, porque si no tengo grandes responsabilidades, lo único que quiero es escapar de cualquier lugar, entonces si tenia una gran deuda tendría que pensármelo dos veces antes de claudicar.

Aunque según recuerdo, además el fin oculto era que todo lo que implicara el auto desviara mi atención y llenara vacíos. Cuando hice el curso de conducción y los tramites para comprarlo, mi idea era estar con la mente ocupada para así no pensar en el papanatas, ya que fue en esos meses cuando mi dolor y mi crisis emocional con aquel tema estaba en su cúspide más alta.

Por un tiempo me sirvió, pero el entusiasmo del principio se enfrió.

Por lo menos, algo de mis objetivos se han cumplido a nivel personal, ya que por fin termine de traspasar una de mis novelas a digital y ahora estoy en la segunda.

Es increíble que aquello genera una cuota de orgullo muy fuerte, es como si fuera un hijo.

Al igual que las otras cosas que todavía no concluyo, hay una muy importante que todavía esta vigente, mi cuento con el papanatas no se ha acabado completamente aunque no niego que ya solo quedan las cenizas.

Pero eso es un tema para otro post.

Hay más tranquilidad en ese tema, aunque los sentimientos sean los mismos por lo menos para mí...

Aunque obviamente las revoluciones han bajado, como hace mucho tiempo sabiamente decía mi amiga, ley física: todo decanta.

Y es una pena, porque no soy partidaria de la resignación del fin y por ello me ha costado tanto salir de esto y no porque me falten las razones, al contrario, sobran y son tan evidentes que me dan de puñetazos todo el tiempo... mmm tengo que dejar de confundir perseverancia con tozudez y obsesión...

Ya en el cielo más azul se empieza a vislumbrar como la primavera se acerca a grandes pasos, con nubes muy blancas...

Ya estamos en Agosto y Septiembre en mi país es fecha de fiesta, jolgorio y días de relajo.

También es fecha de alergias y desarmes hormonales, que espero me traigan un buen impulso para dejar por fin todo atrás... como debió ser siempre.
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Rebeldias Autoritarias... @_@
Según Freud, los conflictos con la autoridad están íntimamente relacionados con los problemas que se tienen con el padre y que se marcan en la adultez en la relación con las parejas y con quienes representan un tipo de “autoridad” – valga la redundancia.

Pues a pesar de todo, creo que en mi caso, aquella postura es real.

Es verdad, cuando mi padre vivía y vivía con nosotros, yo era su principal ente criticón, lo que nos acarreaba a no llevarnos muy bien.

Después, muchos años después y cuando ya estaba en su época de decadencia y lejos de nosotros, tuvimos una mejor relación, supongo que por lo mismo, su lejanía.

Y asumo que quizás, ese gusto mío de meterme en problemas, provenga de eso también.

El asunto es que desde que entre al mundo laboral, una cosa que jamás he logrado hacer, es llevarme bien con los jefes.

Ninguno me cae bien ni me agrada y no me importa demostrar mi molestia cuando se meten conmigo.

En definitiva, siempre encuentro algo que me haga sentir en rebeldía con la supuesta “autoridad” que el tipejo/a en cuestión tenga laboralmente sobre mi.

Cuando entre a trabajar por primera vez en mi profesión, tuve una jefa, no me desagradaba pero tampoco la tomaba en cuenta, mi rebeldía era ignorarla.

Mi segundo trabajo, aquel mismo donde conocí al papanatas, teníamos varios jefes, pero había una en especial, que iba cada día a supervisarnos a pesar de que cumplíamos con creces las labores diarias, lo que a la larga termino por encabritarme en contra de ella y comportarme cínica y maldita.

Nos burlábamos desvergonzadamente de ella, incluso en su propia cara y digo “nos” porque no era yo la única.

Mi rebeldía hija de puta una vez más.

Mi tercer trabajo, aquel en que mi jefe era compañero/colega y amigo mío, paso lo mismo, a pesar de caernos bien en terrenos amistosos, cuando llegaba la hora de darme ordenes, mi rebeldía emergía en malas actitudes que finalmente derivaron en discusiones y en una consiguiente mala leche con él.

Como amigo era buena onda, como jefe sacaba lo peor de mi.

Y cansada de aquella mala onda que tenia con él, opte por lo mejor que podía hacer: irme, aunque claro, no fueron las únicas razones.

Mi problema con los trabajos es precisamente ese, cuando empiezo a aburrirme de aquellas cosas, pues lo único que quiero hacer es escapar y por lo general lo hago.

Al llegar al trabajo en el que estoy actualmente, venia escapando precisamente de eso, además de las razones monetarias y horarias, y lo más curioso es que por primera vez, sentía que había encontrado la horma de mi zapato en cuanto a jefes se refería.

Los jefes que me recibieron me caían bien y con ello logre muchas cosas.

Pero como hubo una reorganización en el lugar, uno de aquellos cambios me afecto directamente. Me cambiaron a mi querido jefe y ahora estoy con otro que si bien no me cae mal, creo que va camino a eso.

Primero, porque creo que no será tan fácil para conseguir mis metas tan fácilmente como si lo hacia con mi jefecito, ya que tenia toda su colaboración.

El solo plasmaba su firma y me creía todo aquello que yo le decía.

Además no se metió conmigo, mi nuevo jefe si lo ha hecho – no sean mal pensados jajajaja -.

Me llamo la atención por no marcar por las mañanas y claro no lo hacia porque llego la mayoría del tiempo atrasada.

Ya sé que es mi responsabilidad llegar a la hora y que forma parte de las obligaciones contraídas y que debo cumplir al igual que todos los demás con las normas que la empresa impone a sus empleados, lo sé, pero desde ayer, que fue mi trascendental llamado de atención, siento que esa rebeldía dormida esta naciendo otra vez.

Estaba activada plenamente con las restricciones de Internet que existen y que me salte buscando por todos los medios más truculentos tener acceso a todo aquello que me negaban, y que ahora abandone porque mi compañero fiel, mi notebook ahora tiene ese trabajo pero con un plan que yo pago y sin restricciones para ahorrarme problemas.

Y nació mi rebeldía otra vez precisamente porque mi nuevo jefecillo mostró lo que me complica, uso su autoridad.

No lo justifico, mi proceder digo, sé que soy irresponsable y el trabajo no me lo tomo en serio a pesar de los beneficios que representa para mi. Pero desde que me cambiaron de jefe, mis energías se redujeron a cero y ya no me interesa demasiado hacer mucho.

También hay otros razones de tipo motivacional y personal que me tienen en esta especie de inercia aburrida, que sé que no tiene por que pagar el lugar en el que trabajo, pero como yo soy de aquellas tipejas que hace las cosas por motivación más que por otros asuntillos, cuando esta no existe, pues no tengo deseos de hacer nada.

Lo más gracioso es que cuando por fin encuentro a un jefe que si logra agradarme me lo cambian y vuelve el circulo vicioso de mis odiosidades “jefisticas”.

Por ahora, como lo hacia en mis anteriores trabajos, no puedo escapar, estoy atada por lo menos a tres años más acá, hasta que salga de la deuda del auto.

El asunto es que esto de los trabajos es como el amor, en el amor no puedes elegir de quien te enamoras, en los trabajos por desgracia, tampoco puedes elegir a tus jefes...

Es tan injusta la vida, jajaja.
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