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Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

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II Libro
Como todo lo bueno se acaba y lo malo tambien jejeje... el espacio en este blog ha llegado a su fin, así que si eres un fiel lector de este blog o sólo estas de paso, te invito a seguir mis viscisitudes en:

Expedientes secretos de una escritora II Libro

¡Te espero!

Adiós.
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¿Feliz 2010?
Existe un tipo de persona que todos aprecian, ese tipo de personas que de solo estar en su compañía, iluminan el lugar con su alegría.

Supongo que debe ser que el personaje en cuestión siempre me ha agradado, incluso a niveles sentimentales pero reprimidos por razones obvias.

Hablo de Pablito-kun, al cual ya he dedicado varios post en este blog.

Como dije, por esa atracción que tengo hacia él, en su presencia, me comporto como una tonta o mejor dicho, de forma exaltada. Lanzo bromas, me rio como idiota, y me vendo como la persona segura que estoy lejos de ser... y él con su simpatía exquisita, su encantadora voz y su buena onda, me sigue el juego y lanza bromas y se ríe y la hora de almuerzo junto a él y el grupo que se reúne en el casino, se vuelve tan agradable que no dan ganas de volver a trabajar.

Para ser sincera, si él no tuviera sus circunstancias, las cuales se ve a leguas que lo hacen muy feliz, yo estaría perdida e irremediablemente enamorada de él.

Muy probablemente, sin esperanzas, de forma platónica y como una chiquilla de secundaria, desearía verlo a cada momento y haría mucho más para llamar su atención, mucho más de lo que hago actualmente, claro esta.

Pero tengo mala suerte y solo me queda disfrutar de su compañía como una compañera más de trabajo, ni siquiera como amiga porque nuestro trato no alcanza para tanto. Y toda esta palabrería con respecto a él nació, del hecho que ayer después de no verlo hace más de un mes, me alegro el resto de la tarde con su presencia tan agradable... y eso en mi caso, es siempre positivo para mi ambivalente animo.

Ya que por otro lado, este año ha empezado como la mierda.

En un post de hace un par de meses, comente que mi hermano me había otorgado el título de “madrina de adorno” de mi linda y pequeñita sobrinita, que acepte porque a la niña la habían rechazado muchas veces y a pesar de que el título por descarte no me había agradado, dije sí solo por ella.

Pero eso y otros temas acumulados con respecto a lo mamón de mi hermano con respecto a sus temas familiares por el lado de mi cuñada de familia funcional, provocaron el desastre que provoco una inofensiva torta de crema que finalmente solo se convirtió en la excusa para rebelarse y mostrar descontento.

Con mi hermana que estaba igual que yo, tuvimos un encontrón con mi cuñada y dimos un paso al lado del bautizo, así que este sábado ya no participaremos y nos ganamos la fama de hermanas malvadas, infantiles y aguafiestas... lo peor es que mi hermano se enojo tanto con la situación por un comentario que hice en el facebook aludiendo a mi cuñada, nos lanzo un ultimátum y un chantaje sentimental de la peor calaña.

Que si no íbamos, no nos hablaría más y le demostraría que el supuesto cariño que decíamos profesar por nuestra sobrinita era falso...

Una estupidez del porte de un buque, porque él mismo ha sido testigo de cuanto esperamos el nacimiento de la chiquilla y lo entusiasmadas que estamos con ella... los otros temas son otro cuento, y tiene que ver con otras situaciones anexas pero que haya salido con esto no ha hecho más que enfurecerme más.

Y una mierda, los chantajes sentimentales no se los aguanto ni a mi madre.

Así que como prefiero ser malvada que pasar de victima y como no pienso asistir mañana al bautizo, ya que por supuesto mi cuñada tiene que haberle contado a toda su familia perfectita nuestra niñería, y seguramente seriamos el blanco de los malintencionados comentarios, tengo que empezar a acostumbrarme a la idea de que mi distinguido hermano no me hablará más y con suerte veré a mi pequeña princesita rara vez.

No contaré detalles aburridos de la pelea que tuvimos, pero ya estábamos cansadas de ceder y como dije esto solo fue la gota que rebalso el vaso de varias situaciones que nos molestaban de mi cuñada incluso en la relación con mi hermano.

Personalmente, lo que me molesta a mi, es que mi hermano siempre nos sataniza a nosotras y se pone del lado de los demás, aún siendo consciente de que muchas veces tenemos la razón, pero como mi hermano tiene tanta personalidad como yo confianza en mi misma, se deja manipular por la astuta estrategia de la distinguida esposa con su familia funcional.

Aclaro, que mi cuñada no me cae mal, pero como todos, tiene detalles que molestan en menor o mayor medida. Bueno, quizás psicológica e inconscientemente hablando, como pertenezco a familia disfuncional, envidio la familia perfectita de mi cuñada y por eso me pico. Vaya a saber uno.

O quizás estoy celosa de mi hermano, jajaja.

Lo siento por mi sobrinita, pero bueno, tampoco es que el hecho de ser su “madrina de adorno o madrina-gomero” me fuera a acercar más a ella, sinceramente lo dudo, porque la chiquilla se esta criando con los padres de mi cuñada e igual la vemos poco, pero en esta ocasión con ella me estaba pasando lo que nunca ocurrió con mis otros sobrinos, despertó mi perdido instinto maternal...jajaja

Anyway.

Este año ya empezamos con problemas, no quiero ni pensar lo que me depara el resto del año si ya inicio con drama familiar.

Como mera anécdota, el año nuevo lo pasamos en familia – léase madre y hermana – en mi departamento a espera de los fuegos artificiales que una importante empresa de telecomunicaciones lanza en el centro de nuestra ciudad. Cenamos comida china, tomamos champaña, y vimos desde la azotea de mi edificio los mentados fuegos.

Hace años que no presenciaba estos espectáculos...

No sé porque ahora no logran emocionarme como antes.

Después de todo, el 2010 si será un año de remezones como han anunciado por ahí los esotéricos...
 
Fin de año... fin de todo... espero...
Quedan un par de días para que termine este año.

Lo común es realizar evaluaciones y juzgar que tal estuvieron los aspectos de tu vida en estos 365 días anteriores.

Yo cumplí una de mis metas, que fue conseguir mi departamento, chiquitito pero acogedor e irme a vivir sola y ya acostumbrarme a mi actual trabajo, del que por supuesto, tendré que depender y defender ahora que soy una endeudada más de este país y de este planeta.

Este año también, nominativamente hablando, termino mi historia con el papanatas... de “tener algo”, pasamos a “nada”, algo muy cómodo y conveniente para él por supuesto, ya que con ello mató cualquier atisbo de esperanza e ilusión.

Este año, desde que lo conozco, fue el primero que conseguí estar más tiempo sin él, seis meses... sin tocarnos me refiero, porque inevitablemente igual estaba al tanto de su vida.

El “algo” termino en abril, la recaída fue en septiembre... y así en cuatro oportunidades más he sucumbido conscientemente al polvo sin sentido.

Por lo menos puedo rescatar, que en estas ocasiones, fue él, el más interesado – sé que también le di la oportunidad al invitarlo a mi nueva vida – y no fue por insistencia mía que recayó como en otros años.

Por esto, este año más que sufrimiento, ha sido el año de la amargura... esa que viene con la resignación y aceptación de la realidad, la cruda realidad que yo disfrazaba de historia emocionante.

Si, he llorado, pero la cantidad de lagrimas se ha reducido en comparación a otros años, pero también se han reducido mis momentos felices.

Ahora soy infeliz con o sin él.

Y quizás como un síntoma más de estas cosas, mi salud empezó a fallar y surgieron una serie de enfermedades y temas que me han tenido ocupada hasta hace poco y que al parecer continuarán el 2010.
El “viejazo” me ataco sin piedad.

Es clásico en estas fechas, además de la evaluación, hacer una lista de propósitos para el año que se viene, yo no tengo muchos, sólo quiero retomar aquellos que deje abandonados por ir tras una historia que me invente yo, como si fuera una de mis novelas – como muy bien me dijo el mismísimo papanatas para finiquitar todo aquel 30 de abril - y sepultar mis sentimientos que aunque existen aún, quedaron inertes y agónicos en ese agujero que ya no reconozco como corazón.

Mi primer propósito es dejar de buscarlo aunque la necesidad apremie.

Segundo, retomar mis novelas “otra vez” – es que esto lo he dicho muchas veces y nunca lo cumplo – y como bien dice mi mejor amiga, hacer un taller o curso de escritura que corrija todos mis errores y me abra las alas para quizás intentar profesionalizar el cuento, aunque quizás nunca publique nada.

Tercero, aunque todavía no estoy segura, estudiar algo para entretener mi mente y cultivar mi intelecto, quizás inglés, o aprender a tocar un instrumento – teclado de preferencia, que siempre me ha gustado – o meterme a un gimnasio y dedicarme al ejercicio para potenciar mi cuerpo... tengo que definir aun, que es lo que me interesa más.

Cuarto, aunque por supuesto es primera prioridad, que sin eso no puedo hacer lo demás, normalizar mi salud por fin para estar física y mentalmente sana, en la manera de lo posible.

Quinto, abrir mi corazón y quizás...

No sé cuanto de esto lograré cumplir, pero como decía James de una conocida serie de Tv. infantil... “Si hay que soñar, hay que hacerlo en grande”.

Después de la evaluación, relataré un par de cosas extras.

¿Recuerdan aquel poli del que hable hace unos post atrás? ¿aquel que se había desaparecido de la faz de la tierra?.

Pues hace un par de semanas, antes de navidad, y mientras me encontraba en el centro de mi ciudad de compras y convaleciente de la operación – con parches en mi estomago y caminando lentito, jajaja.

Recibí un llamado extraño justo cuando me encontraba en una tienda, buscando un juguetito para un niño grande... - léase papanatas – una figura sexy de un personaje de anime precisamente que quería obsequiarle ya que habíamos quedado de intercambiarnos regalos.

Entiéndase que desde que el poli en cuestión desapareció, asumí que pasaba de mi y simplemente me olvide de él, lo borre de mi lista de contactos del messenger e incluso de mi agenda de mi nuevo celular porque no pretendía perder el tiempo más – uff ojala me fuera tan fácil hacer eso mismo con el papanatas también - .

Pensando que era un llamado más de los tipos del banco que siempre lo hacen para ofrecerme seguros de vida y cosas por el estilo, conteste resignada a escuchar un largo discurso que invariablemente siempre termina con la misma respuesta, “no me interesa”.

Era el poli.

Al principio me hice la desentendida, aunque lo reconocí por la voz de inmediato, me pregunto que como estaba y que estaba haciendo y donde, al comentárselo, me dijo que estaba cerca y si quería que me acompañara a hacer las compras y de paso así aprovechábamos de conocernos por fin.

Como estaba sola y media aburrida, le conteste afirmativamente y quedamos de encontrarnos en diez minutos en una calle neutral.

No andaba vestida para la ocasión, al contrario, casi parecía una Maruja, con el pelo tomado atrás, el más feo de mis pantalones y una polera que tome a la rápida y a la pasada de mi armario, ni siquiera me había arreglado los ojos y ciertamente puedo decir que no estaba preparada para una cita, pero como ya el muchacho en cuestión había pasado de ser prospecto de conquistador a prospecto de nada, sinceramente me importo un bledo que me encontrara así, por lo que lo espere y con un llamado para ubicarnos nos conocimos al fin.

Quede sorprendida, pero no porque fuera guapo, que feo no es, sólo que era muy bajito... de hecho, si yo mido 1,64, él con suerte alcanzaba los 1,60 según mi impresión y al levantarme me di cuenta que tendría que hablar con él mirando hacia abajo.

Que lata, no me gustan los bajitos, por lo menos que sean de mi estatura o mas altos pero más bajos... pues empezamos mal...

El tenia que hacer la hora porque tenia que ir a un evento – es Dj amateurs - al que había sido invitado por un amigo, así que me acompaño a hacer algo que los hombres detestan con toda la fuerza de su alma: ir de compras.

Así, me comentó, que hace poco había sufrido un accidente en auto, había chocado con su auto recién comprado y que ni siquiera había conducido él y estaba apenas saliendo de un mes en cama, que estuvo inmóvil y que por poco queda paralítico.

Le comente de mi operación ya que estábamos hablando de temas de salud y ¡OH!, mala fortuna... algo que me mata las pasiones es la gente algo ignorante... confundió en dos ocasiones la operación que me había efectuado.

No digo que tenga que darme un tratado de medicina pero supongo que todos entienden la diferencia entre una operación de vesícula y otra de apendicitis... o por ultimo, esta bien, se perdona que no sepa del tema, pero que confundiera en dos ocasiones algo que le había dicho, dice de él que no estaba prestando atención y eso a cualquiera cae mal creo yo.

Con eso, ya el prospecto de algo dejo de serlo y empecé a tratarlo en plan amistad conocida... le explique la diferencia de las mentadas enfermedades y le comente burlescamente de su estatura... que malvada soy.

Tanto, que termino diciéndome en plan broma en serio.

- ¡Pero no me digas eso que me iré deprimido!.

Además que a todo lo que yo decía respondía si, sin emitir opinión personal, y eso es algo que siempre me ha molestado... un mínimo de resistencia nunca esta demás, sobretodo que a mi me encanta que me lleven la contraria para yo poder argumentar mis prepotentes argumentos jaja.

Finalmente como ya estaba algo cansada y con él mis compras no eran muy efectivas, le dije que me iba a casa y nos despedimos mientras él se iba a su “carrete” – fiesta – y yo volvía a mi departamento con unas pocas bolsas.

Sé que quizás me fijo en detalles sin importancia, pero son cosas que están fuera de mi control... la ignorancia, la condescendencia y las faltas de ortografía siempre me quitan la pasión, así que si bien no lanzo al chiquillo al bote de la basura, si creo que podría ser un buen amigo, pero no para tener conversaciones filosóficas precisamente.

Aunque por supuesto, él también debe tener sus apreciaciones acerca de mi, y no me ha llamado nuevamente así que supongo que tampoco fui mucho de su agrado...

Anyway...

Y en cuanto a si el papanatas apareció para darme mi regalo... el 23 de diciembre...

No me levante temprano ese día, por si el tipo en cuestión se le ocurría dejarme plantada, por lo menos así no perdería descanso. Había quedado que se aparecería como a las doce, almorzaríamos y nos entregaríamos los presentes.

Mis planes en principio eran cocinar algo, pero como todavía no soy muy perita en la cocina, decidí que si llegaba temprano, mejor compráramos sushi, en un local al que le había echado ojo ya y así salíamos rápido de ese tramite.

Como siempre presiento cuando el mentado tipo me va a plantar, me metí en el correo para ver si es que había mandado un aviso diciendo que no iría y no.

Nada.
Hasta ahí iba.

Mire el teléfono por si había una llamada perdida que me anunciara que había intentado comunicarse para avisarme que no iría.
Nada.
Hasta ahí iba.

Empezó a pasar la hora, no niego que me inquiete pensando que quizás le había pasado algo, porque si no pensaba presentarse por lo menos avisaría. Aunque claro, una vez no llego y ni siquiera se digno llamarme... pero fue porque se había accidentado del pie salvando a la hija de un accidente y como es obvio estando en casa no iba a llamarme, simplemente paso de decírmelo con anticipación y me plantó.

Pensé que esta vez pasaría lo mismo y molesta y defraudada para variar, me cocine unos fideos para almorzar y dejarlo así.

Si, lloré un poco, no lo niego... de rabia por la estupidez de esperarlo y por mi incapacidad de olvidarlo, por todavía molestarme en comprarle un regalo y creer que se molestaría en hacer algo por mi.

Prendí la tele y como no tenía nada mejor que hacer, que dejar pasar la hora, me puse a ver una teleserie brasileña de la que termine enganchándome... me recosté en el sillón y me quede un rato dormida.

Como a eso de las dos y media de la tarde, suena el citófono y salte de sorpresa, el conserje me anunció que el personaje en cuestión estaba en la recepción.

Le dije que lo dejara pasar y sin ocultar mi rostro de decepción, espere que llegara hasta mi puerta.

Al llegar venia acalorado, sudado y acelerado.

- Pensé que ya no venias... – le dije con tranquilidad.
- Andaba en comisión y no pude venir antes... no pude sacarme al jefe de encima...andaba en San Fernando... y ahora vengo del centro... – traía el famoso regalo en una bolsa y me lo entrego... – necesito una ducha...

Le pase una toalla y se metió al baño.

Al salir, me pidió que abriera el regalo y yo le entregue el mío.
Era una figura de un personaje de una serie que me encanta.

En realidad no puse mucho entusiasmo, aunque no niego que me gusto. Me comento que le había costado mucho encontrarlo y que se había recorrido todo el centro buscando. Que en cuanto llego salio a comprarlo, en esa locura que implica salir de compras un 23 de diciembre...

La premura era porque ya al siguiente día se iba de vacaciones y no volvía hasta el 04 de enero. Y yo no había querido que el intercambio fuera hasta esa fecha.

- ¿Almorzaste?
- No... – contesto.
- Como pensé que ya no venías cocine para mi solamente así que no tengo nada que ofrecerte...
- No importa...
- Si quieres vamos a comer algo chatarra por ahí...aunque mis planes eran otros, pero ya es muy tarde... ¿hasta que hora tienes libre?
- Hasta las tres y media...

Como él había querido que abriera el regalo de inmediato, le insistí que hiciera lo mismo con el suyo. Le había comprado una polera y la figurita de anime sexy, la primera se la coloco ya que le pedí que viera si le gustaba y le quedaba y se quedo muy contento con ambas.

Me enterneció verlo tan complacido, así que me acerque hasta él y comencé a peinar su cabello mojado con mis dedos, me abrazo la cadera mientras miraba las cicatrices pequeñas de la operación y picaronamente me toco el culo midiendo mis nalgas insistiendo en lo delgada que estoy.

Empezó a acariciarme al ver mi ropa interior y al responderle que estaba preparada, me desnudo y empezó a jugar con sus dedos en mi sexo.

- ¿Una Express? – preguntó.
- Bueno... pero el doc. me recomendó solo sexo pasivo... – interrumpí sus caricias por la urgencia de ir al baño y cuando regrese ya estaba desnudo, me termino de sacar la ropa y se puso tras de mi mientras me acariciaba las tetas...
- Así que sexo pasivo...

Me recosté sobre la cama y suavemente se puso sobre mi, me penetro y fue lentamente moviéndose mientras agarraba mi cabeza y se comía mi boca – algo que siempre me ha encantado – la intensidad comenzó a aumentar y de pronto solo dijo.

- Me hubiese encantado estar más tiempo, pero no me pude sacar al jefe de encima... – como disculpándose apasionadamente.
- ¿No se lo pudo sacar de encima? Mmm...

Quise mover mis caderas, pero me detuvo y me dijo que no hiciera esfuerzos.

Acabo como siempre estremeciéndose, aguantándose y luego de un momento se levanto y se fue a duchar, lo seguí yo un rato después y nos vestimos para ir a comer algo rápido por ahí.

Ya lo sé, es lo que buscaba... descargarse...

Comimos unos completos – hot dog – se quejo que le dolían las rodillas, bromee diciéndole que no era mi culpa, pero él me dijo que si lo era por tener que ir por mi regalo... y que sabía que si no llegaba yo lo mataría...

¿Pero y valió la pena? – pregunté no sé para qué, pero algo comentó que no alcance a escuchar porque siempre cuando dice algo importante pareciera mascar las palabras, solo capté algo como “...por sentir lo que siento” que obviamente no era por sentimientos precisamente sino que por el polvo que se consiguió o por lo menos eso creo...y entonces una vez sentados en la mesa me contó de las compras de ropa que había hecho para sus hijas que crecían rápido y para ella... para la temporada... y la ofertas que había encontrado...

Hasta ahí llego el buen momento y para rematarlo no hallo nada mejor que mirar a una chica que paso por ahí alabando su culo.

- Engrupetela po’... – le dije molesta – esta solo con una amiga...
- Noooo – dijo riéndose – menos en esta época...

Yo me quede en silencio, taciturna... pensando “vaya idiota que soy”.

Quiero pensar que no lo hace a propósito, pero lo cierto es que el tipo es un sádico si sabiendo lo que siento por él hace y comenta esas cosas.

No le importa lo que yo sienta, que duda cabe.

Terminamos de comer y nos fuimos, lo deje en la parada del bus, un par de besos y adiós de nuevo.

No quiero buscarlo más... espero que este nuevo año me de la fuerza...y la voluntad.

Uff bueno, este post se alargo demasiado, disculpas pido, pero quería contar esto en un post del año viejo, porque la idea es que no hayan más de estos en el futuro.

Espero lograrlo.

¡Feliz año nuevo 2010!
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Un segundo en la oscuridad y de la oscuridad a la luz... felices fiestas
Hace tiempo que no me sucedía algo como eso.

La primera vez, fue por un resfrío mal cuidado, que me tenia con fiebre y esta servidora como siempre ha sido bastante porfiada - como ya se habrán dado cuenta después de leerme - sali enferma igualmente a un evento de anime.

La segunda vez, fue hace dos navidades atrás, que me emborrache con vino y en la mañana, tuve la magistral idea de comer un trozo de torta que habíamos llevado a casa de mi hermano. Cuando ibamos en dirección a nuestra casa, me desvanecí en el bus, mientras mi hermana asustada llamaba a mi mama y me bajaban del vehículo.

La tercera y más reciente fue precisamente hoy, hoy por la mañana.

Como mi cedula de identidad esta por vencer, y como con la licencia tengo tiempo de sobra, pensé en hacer el tramite ahora que puedo para así quedarme tranquila y hacer algo por la vida. Tome desayuno, nada demasiado poderoso es verdad, jugo con unas galletas de agua, tome mis medicamentos para el resfrío que me receto el doctor y parti hacia el registro civil con la esperanza de que la fila no fuera tan larga.

Esperanza vana porque el lugar estaba repleto.

Mientras hacia la fila para mi turno, comencé a sentirme mal, primero, un malestar en la espalda, a la altura de los pulmones y empece a asustarme al recordar la misma sensación de la primera vez que me desmaye. ¡Maldita sea! - pensé. Al ir avanzando la fila y al sentir el aire acondicionado sobre mi cabeza, empece a perder la visión y de pronto, puaf, sentí que me desvanecía en la oscuridad y unos brazos me sujetaban mientras muchas voces me hablaban y me decían que respirara, que si tenia un teléfono para comunicarme con algún familiar o cosas por el estilo.

Solo sentí alivio cuando me sentaron en una silla de ruedas y me llevaban a la sala de enfermería. Después de las preguntas de rigor, en plan si estaba embarazada y cosas por el estilo, le conté que llevaba una semana de operada y que para rematar mi estado, estaba con un resfrío muy maldito que no quería irse. Le pedí un dulce pensando que tal vez había sido una baja de azúcar y mientras me tomaba un vaso de agua, la paramédico anotaba el evento en su hoja del día.

Conversamos unas palabras más y luego de un rato de respirar lentamente y sentirme mejor, me anunciaron que me dejarían pasar antes.

La única buena noticia del día, me salte toda la larga fila gracias a mi numerito. Así que pude renovar mi cedula de identidad sin tener que mamarme la inmensa fila que había.

Pero obviamente, me avergüenza mucho que me sucedan estas cosillas, en plan mujer pusilánime y debilucha.

Ciertamente, no pensé que me vendría ese bajón y si bien me sentía un poco débil, no creí que me daría algo como esto en un lugar público. Es que eso es lo peor, el show que pasas mientras estas inerte en esos segundos. Supongo que me puse muy pálida y creo que me fui hacia adelante porque tengo la impresión que cai hacia la espalda de una mujer que iba delante mio. Después no recuerdo más hasta cuando sentí los brazos y todas las voces que al unísono y sin dejarme entender mucho me atendían.

Que vergüenza y que lata.

Cada vez soy una mujer mas debilucha y pusilánime.

Que diablos, por lo menos sirvió para un post.

En cuanto a mi operación, va todo viento en popa y mis heridas sanan perfectamente, de hecho el doc me dijo que las cicatrices ni siquiera se notarían, y el viernes pasado me saco los puntos. De paso, me receto unos antibióticos para mi resfrío que no quise comprar y que seguramente de haberlos tomado, no habría pasado por lo que pase hoy.

La operación va genial, el maldito resfrío que ya debe estar pasando a bronquitis o algo peor, porque ya llevo mas de una semana con la tontera, no quiere dejarme en paz, aunque espero que se pase ya que con lo de hoy, si compre por fin los medicamentos.

¡Quiero que se vaya este maldito resfriado!, que pasar las fiestas de esta forma es lo más aburrido que hay y con el calor ahogador que hace, peor.

La navidad la pasaré en casa de mi madre y con mi hermana y seguramente al siguiente día irá mi hermano y veré a mi sobrino, ojala que de paso vea a mi sobrinita pequeña que es todo un amor, pues dan ganas de comersela con sus ocho meses... aunque si para entonces sigo tan congestionada tendré que mantener una buena distancia de la pequeña para no contagiarla... T_T

Por ahora sigo hablando de mis vicisitudes con enfermedades y medicamentos, lo que no niego que es una lata, pero por ahora es el único tema destacable en estos días de convalescencia.

Y el papanatas, pues sigue comportandose como un buen amigo, aunque claro con ventaja, el jueves pasado, como no podía cargar cosas pesadas, me acompaño a buscar el regalo de mi empresa y a comprar al supermercado con la gif card que nos dieron para mercadería. No niego que en eso se porto muy bien, aunque claro, nunca nada es gratuito con él.

No hemos pasado a otras batallas más placenteras simplemente por mi salud.

Aunque mañana supuestamente - porque siempre esta la posibilidad que se invente una excusa para no venir - quedamos de almorzar juntos en mi depa y entregarnos unos obsequios.

Veremos si eso realmente sucede...

Ahora, pasando a temas más optimistas, quiero agradecer a las personas que me leen y han preguntado por mi estado de salud, y a quienes de vez en cuando se pasan por este humilde blog...

Para ellos, un afectuoso saludo de navidad, que la navidad y año nuevo este pleno de satisfacciones en todos los sentidos, que lo pasen bonito y que el próximo año sea mejor para todos - ojala -.

Un saludo especialmente para Candy que siempre se pasa por aquí y a chico formal por su buena onda.

Felices fiestas y que lo pasen de rechupete.

¡Feliz navidad y prospero año nuevo para todos!
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La experiencia fue más bien extraña.

Llegue en la mañana, puntual a las ocho, me prepararon, pijama típico de hospital, medias apretadas para evitar embolias, en ayunas, y a esperar que me llevaran al quirófano.

A las diez y media de la mañana, vino un camillero con una silla de ruedas, me cubrió con una frazada y me llevo al séptimo piso, donde me esperaba el equipo de médicos para la intervención.

Tuve que esperar unos minutos porque estaban terminando con otra paciente más, así que como podrán imaginar, la espera se hizo eterna.

Hasta ahí estuve tranquila, ya cuando me acomode en esa camilla alta, en la que te crucifican en plan Jesús, temblaba de pies a cabeza, y me dolió muchísimo cuando me pusieron esos tubos pequeños en el brazo para el suero. Un medico se acerco y me pregunto que como estaba, le respondí que asustada y trato de tranquilizarme diciendo que siempre había una primera vez para todo y que las mujeres teníamos un instinto natural para soportar estas cosas tomando en cuenta la maternidad y esa sarta de argumentos clásicos.

Sus palabras no me aquietaron pero si el rostro tranquilo que tenia y los cariños que me hacia en el rostro.

Me pusieron el oxigeno mientras me inyectaban la anestesia.

No quería cerrar los ojos, no sé, quizás estaba asustada de dormirme... la anestesista me dijo que los cerrara y de pronto... ya no supe más de mi, hasta que desperté en la sala de recuperación, con los ojos pesados, calentita, y atontada aún.

Con una extraña sequedad en la garganta, que me asusto, tanto que tuve que preguntar en mi letargo que a qué se debía. Me respondieron que era por el oxigeno, pero ahora lo sé, el pabellón eran tan frío que me resfríe y por eso me dolía la garganta, y ahora estoy con un resfriado de los que detesto y apenas hablo... es que al parecer estos lugares son tan fríos y el estar semi en pelotas no ayuda precisamente a que mantengas la temperatura corporal.

Me solucionaron un problema y me llego otro, y había pasado invicta todo el invierno sin resfriarme... maldita sea.

Estuve un día y medio hospitalizada - o clinicalizada como diría Coco Legrand - mientras recibí la visita de mi mamá y mi hermana, mi mejor amiga y mi hermano.

Nadie más... bueno me lo esperaba, aunque si recibí el llamado de mi jefe que quería enterarse como me había ido.

Ahora estoy en mi depa. Con la garganta apretada y con cuatro - no tres como dije - agujeros en el estomago, que al parecer están sanando muy bien, porque ya no me duelen ni me tiran como al principio.

Me dieron quince días de licencia, por lo que me pasaré hasta navidad descansando en mi hogar. Con una dieta liviana, que me dejará como una sirena.

Este viernes, tengo una cita con el doc, creo que para sacar los puntos o verificar que todo vaya bien...

El fin de semana recién pasado, con mi hermana y mama, armamos mi primer árbol de navidad de soltera emancipada, y en este instante estoy protegida del calor de 34 grados que hay afuera, escribiendo esto y con el ruido ambiente de un edificio en construcción que esta al frente de mi edificio.

¡Es horrible!.

Como me pasaba casi todo el día en el trabajo y cuando regresaba las labores habían terminado, no había captado el maldito ruido ambiente de tener construcciones al frente, que diablos, estoy obligada a tener las ventanas cerradas para evitarme el molesto y desagradable sonido rutinario.

Lo único que lamento de no estar en el trabajo en estas fechas, es que no podré estar en la celebración del amigo secreto, así que tendré que recibir mi regalo cuando regrese y no sabré quien fue a quien le toque... por mi parte, yo iré a dejar el regalo de mi jefe, que fue quien me toco a mi.

De paso, el tener estos días de descanso además de desestresarme, podré con tranquilidad hacer las compras de navidad pudiendo aprovecharme de los demás para que me carguen las cosas ya que yo no podré... jejejeje

No, tampoco tengo tantos obsequios que hacer por fortuna...

Por ahora, espero que este maldito resfrío se vaya y me deje hablar...

Preocupada de estos detalles, no he podido pensar en otras cosas, aunque no niego que aveces me atrapa la nostalgia.

Pero los hechos dicen más que mil palabras...
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