Blogs.ya.com Quitar publicidad
Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

Free counter and web stats

Sindicación
 
Octubre, 31 2005
Finalmente hoy el círculo estará completo - como diría Darth Vader - o por lo menos en teoría debería ser así.

¿Por qué?

Porque hoy se cumple un año de mi cuento con el papanatas, no de estar juntos, aunque me hubiese gustado, si no que de la primera vez que lo hice con él, la primera vez que nos echamos un polvo.

Esta parte de la historia no le ha relatado con detalles, si dí un pequeño bosquejo en uno de mis primeros post relacionados con él, pero en este describiré con más precisión lo que aconteció, lo que sucedió aquella vez…

Ya comente, que lo conocí en el trabajo.

Me encontraba participando en un proyecto, aunque la palabra suena bastante grande para lo que en realidad estábamos haciendo.

Era un proyecto para mejorar la base de datos de cierta organización gubernamental que habían hecho otros pero que necesitaba de mano de obra, y claro, pues nosotros éramos la mano de obra.

Trabajábamos cinco personas y después terminamos cuatro por distintas situaciones y porque ciertas actividades se terminaron antes.

El papanatas es informático como he dicho, y como en aquella “organización” necesitan soporte informático, valga la redundancia, él trabaja ahí desde hace bastante tiempo.

Como nosotros éramos las hormiguitas-soldado y no había espacio para instalarnos en oficinas decentes, nos mandaron a todos al subterráneo donde trabajaban ellos y en donde estaba él.

Allí estaban también otras chicas en otro proyecto hormiguitas-soldado, que además fueron nuestras compañeras de universidad, así que el ambiente de trabajo era bastante agradable aunque con los informáticos no nos metíamos.

El único contacto era al llegar y dar los buenos días o el hola.

En los primeros días yo estaba en un escritorio alejado, lo que no me molesto porque podía escuchar música a mis anchas y trabajaba a velocidad constante sin mucha interferencia y por otro lado cuando deseaba conversar simplemente me llevaba mi asiento con rueditas hasta el escritorio de Maria y me lanzaba a hablar para pasar el rato, riéndonos y charlando de mil tonterías.

En aquel momento creo, estando alejada de todos y cuando lo vi a él las primeras veces pensé:

- Hummm esta más o menos… - no deje de impresionarme porque parecía distinto a los otros informáticos, éste no tenía cara de nerd y no era gordo fofo como los que siempre me imaginaba.

Al contrario, era pintoso, producido, sobretodo cuando se ponía una camisa azulita que le sentaba a las mil maravillas.

Solo tenía una cara de prepotente y sobrado que no se la podía, así que me dije: “difícil que pesque” y “difícil que alguna vez intercambie alguna palabra conmigo, este debe estar subido sobre su propio ego”.

Así que simplemente lo olvide.

Igual cada vez que aparecía aprovechaba de darle su mirada, como para recrear la vista, digo yo, nunca esta demás...

Pero solo eso, además supuse que tenía extraños cuentos con la secretaria, una chica regordeta, simpatiquísima y risueña de pelo crespo que después resulto ser su amiga.

Y lo supuse porque siempre era de cariños y gestos con ella, le acariciaba el pelo y le hablaba suave, por lo que obviamente para alguien de afuera esa era la representación típica y máxima de una relación “intro-oficinistica”.

En los primeros días, nunca hubo algún contacto con nosotros, sobretodo porque los primeros meses, estaba otra chica en el puesto al que me cambie posteriormente, además en esos días no se hablaba de anime porque apenas nos estábamos acostumbrando a estar juntos, y apenas teníamos la confianza suficiente.

Pero así es señores, la culpa una vez más la tuvo el anime.

Después de una serie de problemas con la chica que mencione, que termino con su renuncia por distintos problemas de socialización y como yo termine la tarea que se me había asignado con antelación, me instalaron con los demás, junto a los escritorios de los otros tres chicos en los que estaba también mi amiga Maria incluida.

Un día hablando de anime con uno de los chicos junto a nosotras, que llamaremos R, comprobamos que teníamos algunos temas en común, como por ejemplo, el anime de los ochenta que él también apreciaba, por lo que desde ese día empezamos a conversar de aquello y otros temas graciosos y él a su vez empezó a traer material audiovisual relacionado, por lo que a ratos nos reíamos y comentábamos sin parar de estos temas.

El papanatas vio aquello supongo y se entusiasmo, y un día súbitamente se acerco a mi compañero y comenzaron a hablar, le trajo algunas cosas que él poseía y cada vez que podía se acercaba a conversar.

María y yo no lo tomábamos en cuenta porque generalmente sus conversaciones iban por los tópicos de macho recio y solo escuchábamos las cosas que hablaban en un taciturno silencio, aunque mi mayor atención hacia él se dio cuando descubrí que había visto mucho más anime que yo y que tenia ese extraño entusiasmo que poseemos los otakus cuando hablamos de lo que nos apasiona.

Así que él, desde ese día, cada vez que podía, se acercaba y prestaba dvd’s y cd’s con material del asunto.

Y nosotras inmutables, en un par de ocasiones acote algo pequeño o hice algún comentario pero siempre manteniendo la distancia y no involucrándome demasiado en la conversación.

Al ver tanto interés en el papanatas por acercarse a R. nosotras empezamos a bromear con la idea de que quizás andaba con extrañas intensiones con nuestro compañero, porque se notaba demasiada atención en hablarle y prestarle cosas.

Por lo que desde ese momento, R fue el blanco de nuestras pesadas bromas cada vez que veíamos al papanatas acercársele.

Él lo aguanto estoicamente porque tenía una paciencia de elefante y por lo demás era un caballero, se reía y nos dejaba decirle lo que quisiéramos sin chistar o por lo menos se lo aguantaba.

Supongo que como la estrategia del papanatas no estaba funcionando, eso de que se acercara a mi compañero y nosotras no lo pescáramos ni en bajada, su nueva alternativa fue por decirlo de alguna manera graciosa e intempestiva.

Había conversado unas palabras con R y después fue a su escritorio y trajo una buena cantidad de impresiones de carátulas de pelis de anime que había impreso para uno de sus amigos.

Todavía recuerdo la situación porque fue totalmente sorpresiva y como decimos por acá “a pito de na’”, es decir, ni siquiera habíamos entablado conversación cuando se acerco a mi escritorio y como acelerado, nos mostró las carátulas diciendo que él sacaba y que así quedaban.

La impresora era espectacular y yo repare en eso, en que las imágenes quedaron excepcionales, casi como originales y todo eso pero con María nos miramos extrañamente en actitud de:

- ¿Y a este qué le paso? -

Después de esas cortas palabras, se fue y yo le dije a María:

- Ohhhh… ¿y qué paso? ¿Nos hablo a nosotras? – Poniendo cara de chiste y bromeando - ¿Qué extraño no?

Desde ese día empezamos a hablar más con él cuando se acercaba y aprovechando que prestaba anime, tuvimos la ocasión de pedirle algunas series que nos interesaban, él muy amable traía algunas pero siempre parecía más interesado en lo que R. le pedía, por eso hasta el último instante creímos que el papanatas era gay.

Además que hay que decirlo, es producido y además habla suavecito, por lo que con lo desconfiadas y maliciosas que éramos pensamos aquello, además en esos días andabamos muy entusiasmadas con cierto tipo de anime de tendencia "yaoi", es decir, chico v/s chico y verlo representado en el trabajo nos tenia emocionadas.

Como se ofreció a traernos anime e imprimirnos carátulas, cada ciertos días aparecían en nuestros escritorios una cantidad bastante grata de carátulas estupendamente impresas y como además los computadores de mis compañeros tenían grabador de dvd, creamos prácticamente una fábrica de pelis para los cuatro.

Recuerdo que un día hablando con el papanatas, tuve la leve impresión que lo puse nervioso (no estoy segura realmente) pero el asunto es que de repente me hablo y se acerco mucho a mi mirándome directamente a los ojos, como yo respondí con el mismo ímpetu, tartamudeo levemente y en ese momento no sé por qué, comprendí que quizás tenia algún especie de interés en mi.

Otro día, se acercaba sin que estuviera R. con nosotras y hablábamos por un buen rato, en una ocasión probando música en el equipo de mi compañero, se acerco bastante a mi tanto que pude sentir su contacto en mi brazo y el agradable aroma de su cuerpo.

En otra ocasión que por lo demás encontré muy graciosa, porque ya habíamos empezado a intercambiar bromas en plan calentón, se sentó a conversar apaciblemente y mientras hablaba conmigo lo sorprendí mirándome las tetas.

Fue gracioso, siempre fue demasiado transparente en ese sentido, porque simplemente no se podía aguantar.

El es como un niño pequeño, tiene que mirar, tiene que tocar.

Como éramos hormiguitas-soldado en esa organización, no teníamos derecho a Internet desde la red que ellos nos habían asignado, pero gracias a la gran inventiva y perspicacia de R., este logro que todos tuviéramos Internet averiguando que una clave servia para todos los equipos, por lo que pude volver a hacerme adicta al MSN y estar conectada durante todo la jornada laboral sin parar como solía hacerlo en mis otros trabajos.

Eso le agrego horas de entretención a mi estancia en ese trabajo e incluso me abrió un sin fin de posibilidades, además de poder hablar con mi amigo de Puerto Rico que siempre me saludaba y a veces hablábamos largamente, también conversar con el chico que había conocido en mi estancia en el museo - que dicho sea de paso también me gusto su tiempo y hasta estuve a unas semanas de echarme un polvo con él, ya que por fin en una de nuestras conversaciones de esos días, conocí su faceta pervertida que no me había mostrado cuando estábamos en el mismo lugar de trabajo - y todo fue más entretenido, sin dudar.

En realidad fue sorprendente el ver como aquello me daba posibilidades súbitas de elegir y eso me tuvo varias semanas bastante emocionada ante la perspectiva de mandarme ese arrancón, de hecho hasta mi atracción por el papanatas disminuyo en aquel tiempo.

Sólo falto confirmar, pero finalmente no lo hice, no sabría decir por qué, pero no lo hice.

Un día que el papanatas me vio chateando, encontró su ocasión, me pidió el MSN y desde ese día comenzamos a hablar por ese medio.

Además en ese ínter tanto me gane las burlas de María, ya que ella se percato del súbito interés que el papanatas tenía en mi, sobretodo ahora que la amiga secretaria se había cambiado de trabajo.

Ella me dijo uno de esos días bromeando:

- Parece que ahora él te quiere reemplazar por M… y por R…ahora tendremos que pedirte a ti que nos consigas material… -

Yo solo me reí y bromee con el asunto.

Así, cada mañana me saludaba por MSN, en cada momento que no tenia que salir me hablaba, a veces hasta tres o cuatro veces en el día.

Lo gracioso del asunto es que estábamos uno frente al otro porque su escritorio como he contado en otras ocasiones, esta en el centro de la oficina en una especie de isla con vidrios, entonces cada vez que intercambiábamos palabras yo podía ver la cara que ponía y por supuesto él la mía.

Había ocasiones en que me pedía que fuera a ver unas carátulas o imágenes que se había bajado de la internet a su escritorio, no me agradaba ir por lo que pudieran pensar los demás pero no niego que algunas veces lo hice a pesar de las posibles habladurías.

Mucho tiempo después, cuando ya estábamos juntos, cuando iniciamos nuestra relación y cuando declaro que mi cuerpo le gustaba, especialmente mis tetas y culo comprendí que además de mostrarme las imágenes posiblemente lo hacia con la intención de poder mirarme el culo mientras regresaba a mi escritorio.

Con el pasar de los días, y mientras a veces nos contaba sus historias gigolescas y sus asuntos domésticos y en los que por primera vez escuche de sus labios la palabra arrepentimiento por haberse casado, empezaron las conversaciones calentonas vía bytes.

No puedo negarlo. Soy muy coqueta y tremendamente simpática por MSN y es obvio, porque estando frente a una pantalla de PC los pudores y la vergüenza se esfuman.

Aunque he descubierto que soy más osada de lo que me imaginaba, otra novedad en mi…sorprendente por decir algo… (…)

Estoy segura que no hubiese pasado nada entre nosotros si no hubiese sido por el MSN, ya que dudo que él se hubiese acercado a hablarme y proponérmelo.

Entre broma y broma y en un afán de demostrar cosas, uno de aquellos días acepte su reto de que lo hiciéramos, él se entusiasmo como es obvio, ya que apenas quedaban unas semanas para que termináramos el proyecto y nuestro contrato se terminara, así que no podíamos perder tiempo.

El me comento que la siguiente semana se iría de post natal masculino (si, porque su esposa ya había tenido a su segunda hija) y que lo hiciéramos precisamente el último día que estuviera yo ahí.

Es decir, el 31 de Octubre de 2005.

Es increible como se graban esas fechas en tu memoria, practicamente a fuego.

Terminaba el proyecto, terminaba nuestro contrato, y terminaban también los agradables momentos vividos y por ello quise terminarlo por todo lo alto.

Con un polvo, mi primer polvo.

Así es, porque a este papanatas entregue mi virginidad, lo elegí a él en vez de a mi otro amigo, quizás privilegiando la “gran experiencia” de la que tanto se ufanaba además de que por supuesto me gustaba más.

Sería nuestra despedida, porque definitivamente yo pensaba desaparecerme del mapa eternamente.

Así que esa semana de ausencia la pase en relativa tranquilidad, no niego que estaba ansiosa/asustada, pero como había quedado siempre en tono de broma, hasta el último minuto pensé que finalmente no pasaría.

Extrañe sus saludos matutinos por MSN y las veces que se abría la puerta y era él con una carga de pañales en sus manos que iba a comprar después del almuerzo.

Aunque aquello de mirar constantemente hacia la puerta no era precisamente o solo por él, la verdad es que se había convertido en una costumbre o reflejo condicionado ya que todos los días nuestra jefa se iba a dar una vuelta para ver como íbamos con nuestras labores, entonces cada vez que la puerta se abría mirábamos para comprobar si era ella y no nos sorprendiera navegando o conversando más de la cuenta.

Aunque a mi no me importaba en realidad la situación en que me hallase, ya que la señora en cuestión empezó a caerme mal y como siempre he tenido conflictos con la autoridad, lo hacia como en una especie de pseudo muestra de rebeldía que finalmente no servia para nada pero que me hacia sentir bien, pero bueno, eso es otro cuento.

Supongo que el papanatas, cada vez que me veía mirar cuando entraba, se decía para si mismo:

- Oh, la tengo loca… -

Y ese día lunes llegó, apareció como siempre y me saludo por MSN como siempre, no recuerdo con exactitud si todo surgió por broma o si me lo preguntó, pero le confirme que ese día si sería.

En un momento lo dude, le dije que lo pensaría y finalmente me lance.

En cuanto le di el si, se entusiasmo muchísimo, pude ver en su rostro y ojos la emoción, y en cuanto le exigí el uso del imprescindible condón poco menos corrió a comprarlos.

Mis compañeros habían preparado una pequeña comilona como despedida para nosotras que nos íbamos antes que ellos, así que por la tarde estuvimos tomando jugo y comiendo cosas ricas mientras bromeábamos y sacábamos fotos.

Con el papanatas hablamos todo ese día, él sabia que sería el primero y supongo que eso lo tenia muy emocionado, yo lo estaba también pero estaba muy nerviosa e inquieta.

El a ratos, ya ansioso, me decía que ojala pudiera estar en ese momento más cerca, para poder bromear y disfrutar más tiempo juntos.

La verdad en esos momentos no le creía nada de lo que me decía y asumía que toda la emoción que lo embargaba era por la posibilidad de echarse un polvo con una virgen y además gratis –y sin duda era así - por eso a pesar de sus palabras, lo miraba con escepticismo.

Mi intensión era que fuera solo por aquella vez.

Quedamos en juntarnos en la placita pequeña que esta fuera de la oficina, a las seis de la tarde.

Tenia la costumbre de caminar hasta la parada del bus con Maria, pero ese día le invente una excusa y cuando dieron las seis me fui a esperarlo sentada en uno de los bancos de la pequeña pero concurrida plaza estipulada.

No estaba allí.

Dije, esperaré diez minutos, si el tipo no aparece me iré…ni a mi madre le aguanto que llegue atrasada – pensé.

Me senté escuchando música para amenizar la espera y para que no se notara el nerviosismo, el día era claro, los rayos del sol iluminaban aun con fuerza, y tienen que haber sido los traidores nervios pero sentía que toda la gente me quedaba mirando como si sospechara en la que estaba, obviamente era mi imaginación pero quizás la culpa o la emoción de hacer algo “incorrecto” me ponía así.

Cuando dieron las seis y cuarto y cuando empecé a sentirme ridícula pensando que el tipo me había dejado plantada, me levante molesta y atravesé hacia lo otra vereda que me llevaría a salvo a mi paradero de bus.

Iba a medio camino cuando pensé que si no lo hacia, si no tenia el valor, jamás cruzaría el río.

Yo quería hacerlo, aun a pesar de mi temor a las consecuencias y a los riesgos, porque yo no me cuidaba con ningún método anticonceptivo y si este tipo no era riguroso podría arruinar mi futuro para siempre con una guagua de un hombre casado.

Además del siempre peligroso tema de las enfermedades de transmisión sexual.

A pesar del temor y pensando “El que no se atreve no cruza el río”, me devolví.

A veces me pregunto si hice bien en devolverme, pero también creo que si no lo hubiese hecho ahora estaría pensando y arrepintiéndome de no haberme devuelto.

El había llegado, estaba en la otra calzada.

Vio mi rostro de enfado y en cuanto nos acercamos le saque en cara su atraso.

Me salio con la mentira de que estaba hace rato en el lugar y que yo no lo había visto...(...)

Al verme molesta pensó que me negaría pero le dije que siguiéramos con el plan, me vio nerviosa y me pregunto si primero quería que camináramos.

Se lo agradecí, necesitaba relajarme.

Fuimos al cerrito que esta en medio de la ciudad, era todavía temprano y estaba todo iluminado por la luz del sol, nos sentamos en una banca y conversamos unos momentos, él me comento alguna de sus aventuras, mientras me decía que me relajara que todo iba a salir bien.

Yo le rebatía que era obvio que estuviera nerviosa por ser la primera vez y por mis temores ancestrales…

Y pude apreciar que él estaba muy ansioso.

Me pregunto después de unos minutos si todo estaba bien y si nos íbamos y yo le conteste afirmativamente, me levante y él lo hizo también, no sé si fue impresión mía pero creo que hizo un ademán de tomar mi mano pero que yo tensa y nerviosa rechace sin querer.

Así caminamos hablando de nimiedades hasta el famoso motel.

Me sentía extraña, como en otro mundo, como si de pronto estuviera recorriendo el camino desconocido que siempre me había imaginado en mis fantasías mas osadas.

Antes de llegar a la puerta del motel, le dije que me sentía extraña, que no creía en la que estaba metida.

El me dijo:

- Ya eres toda una mujer…

Frase graciosa, diré para la situación.

Entramos, él pago, quise fijarme en cuanto porque quería saber lo que era capaz de pagar por un polvo conmigo pero por el lugar y por los billetes que alcance a ver, comprobé que no era mucho, nos pidieron las identificaciones personales y luego le entregaron el imprescindible control remoto

Subimos por el ascensor y el motel lo encontré bastante feo, pero pensé “en realidad da lo mismo si al final donde sea se viene a lo mismo”.

En esos momentos él era un completo desconocido para mí, a pesar de conocerlo por un tiempo en ese momento sentí como si lo hubiese visto por primera vez, como si lo hubiese pillado en la esquina y me hubiese venido con él porque todo era distinto, mi imagen de él cambiaba radicalmente.

Entramos al cuarto, deje mi bolso a un lado y me quede ahí parada sin saber que hacer.

Nos miramos, él se acerco y me abrazo con fuerza mientras me besaba con ímpetu.

Seguía sintiéndome extraña, nos deslizamos en la cama y él siguió besándome, metiendo su lengua a mi boca profundamente, me saco la chaqueta, beso mis tetas por sobre la ropa, y fue lentamente sacando cada prenda.

Lo deje hacer, así saco mi polera, luego mis pantalones y me vio así con la ropa interior.

- Estoy que quemo… - dijo en un momento – tienes lindo cuerpo mmm…- se apresuro a asegurar.

Fue besando mi cuerpo, el cuello y luego bajo a mis tetas, me saco el sostén y lamió y chupo mis pezones como siempre soñé en mis fantasías mas húmedas que me lo hicieran, luego fue bajando hasta mi vientre y me saco los calzones.

Quería impresionarme supongo, porque vi que quería lamer mi vagina.

El sudor del día y de la situación seguramente lo detuvo porque me pido que nos ducháramos.

Pensé: “OPS! Me encontró hedionda, jajajaj! –

Nos metimos a la ducha, cada uno por separado, me pasó una toalla y me dijo que lo esperara en la cama.

Yo estaba nerviosa y la situación la encontraba graciosa, mientras él se bañaba, me recosté en la cama y me puse a juguetear y a deslizarme por entre las sábanas.

Cuando él salio y se seco, me pidió que me estirara y abriera mis piernas.

Lentamente se fue sumergiendo en mi y en un instante sentí su cálida lengua tocar mi clítoris, la sensación fue agradable pero extraña, me gusto y empecé a respirar entrecortadamente.

Después de instantes de esa sensación, se fue sobre mi, yo no hacia nada, estaba quieta entregada a sus caricias, se lanzo contra mis tetas una vez más, me beso unas cuantas veces y yo lo miraba cada vez más como si fuera un desconocido.

Un extraño.

Era raro.

Entonces quiso penetrarme, pero se encontró con una gran barrera.

Estaba tan tensa, tan apretada que al primer intento no funcionó, no pudo hacerlo, volvió a intentarlo una vez más pero no hubo caso.

Acaricio mis piernas y me pidió que me relajara.

Supongo que se sintió un poco decepcionado porque creo que imagino que no estaba todo lo cachonda que necesitaba, todo lo mojada, porque su pene no quería entrar en mí.

Le dije que me costaba trabajo relajarme y él simplemente me observaba buscando entre sus tantas técnicas como hacerlo, incluso proponiendo hacerlo por el culo.

Volvió a intentarlo suavemente, porque me dolía cada embestida que hacia contra mi cuerpo, y puedo agradecer que por lo menos siempre fue cuidadoso en eso, se preocupo que no me doliera en demasía.

Esta vez logro introducir su pene dentro de mí, pero creo que sufrió más que yo, porque lo sentí temblar y estremecerse y estoy segura que no fue por un orgasmo, seguramente su niño fue aprisionado tan fuertemente que le dolió.

Poco a poco por lo menos esta vez, pudo hacerlo y sus embestidas se hicieron más profundas y más rápidas, me dolía y me quejaba y supongo que él lo tomo como placer.

De pronto me dieron unas locas ganas de ir al baño y se lo dije, que no podía resistirme, se detuvo y fui al cuarto de baño.

Cuando regrese, él estaba al borde la cama y se preguntaba que pasaba, porque además para empeorar la situación, su pene ya no estaba erecto.

Le dije que no se preocupara.

Frente a nosotros había un espejo en el que pude ver mi rostro en ese momento junto a él, y la imagen que percibí fue de otro mundo.

Cargue mi rostro en su hombro y me aferre a su brazo, él no se dio por vencido entonces, me volvió a abrazar y nos besamos.

Me pidió que lo tocara, que con mis manos volviera a reanimar a su compañero caído en batalla y lo hice, sentí en mis manos al contacto, la suave piel de su pene, la textura, la sensación, el descubrimiento, él empezó a respirar entrecortadamente y comprendí que volvía a sentirse motivado una vez más, me comento con palabras intensas.

- Sabes hacerlo muy bien… - mientras se estremecía – tienes una mano mágica…

Otra vez me causo gracia.

Pero al parecer lo hice tan bien que su pene volvió a erectarse de forma vigorosa y él se adueño de mi cuerpo y empezó a besar mi espalda y mi cuello de una forma tan apasionada que logro emocionarme.

Sentí el calor de su deseo y la pasión en ese momento más que nunca.

Nos volvimos a deslizar en la cama, él me pidió que tratáramos de hacerlo de otra manera y me puse en cuatro patas y trato de penetrarme así, fue difícil, volvió a recostarme frente a él y esta vez logro hacerlo como él deseaba y empezaron sus devaneos sobre mí con fuerza.

Tanto que mi cabeza empezó a chocar con el borde de la cama, me pidió que nos alejáramos para que no me dañara.

Yo me quejaba y cerraba mis ojos, él sabia que seguía tensa y se detuvo y dijo:

- Ya, para que te relajes… - es verdad, estaba asustada de que él acabara dentro de mi con los riesgos que existían.

Se puso el condón, además pensando que seria todo mucho más fácil por la lubricación del preservativo y continúo.

Yo me quejaba y cerraba mis ojos sin sentir lo que se suponía debía sentirse.

De pronto, él se detuvo cerro sus ojos y me quedo mirando sorprendido.

- Ya termine… ¡¿no sentiste nada?! –
- No, nada… - se levanto decepcionado, a mi ni siquiera me preocupaba, la verdad, no me importo en absoluto.

Nos metimos a la ducha y nos bañamos juntos, él me pidió jabonar mis tetas y se lo permití, luego me salí y me vestí, mientras lo hacia, una extraña conversación aconteció.

- Bueno quizás es culpa mía… - le dije - yo creo que el gran factor de falla fue amor, falta de amor…
- Quizás – contesto taciturno.

Habíamos ocupado casi las tres horas en los intentos y él temía que vinieran a sacarnos si seguíamos, así que nos vestimos rápidamente y nos fuimos.

Entrego el control remoto y salimos de aquel lugar, casi en silencio.

El en aquellos tiempos vivía en un barrio muy cercano al mío, por lo que el metro nos servia a los dos.

Mientras íbamos caminando al metro, de pronto él saludo a una persona y yo me incomode, pensando que podía ser alguien que conocieraa la esposa y le fuera con el chisme, él me tranquilizo y seguimos nuestro camino.

Mientras bajábamos la escalera me dijo:

- Bueno ahora ya no querrás saber más de mí… -
- No, tu me dirás si te he visto no me acuerdo… - acote de inmediato.
- No ¿por qué?
- Porque ya conseguiste lo que querías… -

El se quedo en silencio y continuamos el viaje.

En el carro, íbamos callados.

Pude comprobar eso si que me miraba de una forma muy singular, tanto que llamo mi atención.

Fijamente, casi como queriendo comprender que es lo que yo pensaba.

De pronto llamaron a mi celular y era mi madre que me comentaba que mi hermano estaba esperándome y ahí recordé que le había prometido un dinero que necesitaba con urgencia.

Y el papanatas seguía mirándome fijamente, con esa extraña mirada en sus ojos pardos.

Al llegar a mi estación, le di un beso en la cara y me baje.

Continuaba sintiéndome extraña y llegue con cara de sueño y relajo a mi casa, me bañe con agua bien fría sorprendiendo a todos porque el clima estaba muy helado como para eso.

Mientras el agua caía por mi cuerpo, todavía no daba crédito a lo que había pasado, estaba con la sensación de incredulidad, de que lo había imaginado.

Y lo sentí.

Me sentí manchada.

No sabría definir si me sentía orgullosa o totalmente asqueada, sólo tenía una rara sensación indescriptible que a ratos rayaba en el odio más profundo, no hacia mí, quizás hacia él, quizás a la situación, quizás por todo.

No lo sé.

Y como dije, se suponía que esa sería la única ocasión, si bien el tipo me gustaba, por la experiencia vivida creí con vehemencia que ya no querría verme ni en pintura.

Había sido un total fiasco el polvo, yo no disfrute más que las caricias previas y él se quedo con un orgasmo (si es que lo tuvo) forzado y mediocre.

Tiene que haberse sentido decepcionado y frustrado, creo yo, quizás culpándose a si mismo de que no funcionaba y en una ocasión me lo dijo:

- Creí que era yo… -

Estoy segura que fue por eso que me busco nuevamente.

Me convertí en su desafío.

Alguien como él, no podía quedarse con la duda o la mala fama de no llevar a una mujer al placer, supongo.

Y creo que también se sorprendió de alguna manera, pues quizás resulte ser una amante más allá de las expectativas que él tenia de mi y por eso nuestro cuento duro casi nueve meses, quizás desperté nuevas sensaciones que lo revivieron nuevamente, que lo energizaron, a pesar de que quizás yo nunca he sido su estereotipo físico de mujer.

No soy femenina como las demás, no busco lo que las demás buscan, no busco casarme, ni soy maternal ni buena ama de casa, en definitiva, no soy una madre como los hombres buscan por lo general en las mujeres, simplemente soy una compañera que quiere entregar su corazón con sinceridad y que a su vez busca un compañero con quien compartir la vida sin necesidad de convertirse en su madre.

En definitiva, compartir la soledad, sólo eso.

Al siguiente día, había quedado de llevarle unas películas a uno de mis compañeros que seguía allá, así que por la mañana, partí con mi cargamento, no sabiendo si quería encontrarme con el papanatas.

Entre y ahí estaba en su escritorio R., lo salude y comprobé que mi compañero, al que llevaba el encargo no estaba, así que le deje a R. las pelis mientras conversábamos como si ya hubiesen pasado varias semanas de no vernos, de repente, se abrió la puerta y no quise mirar.

R. me dijo:

- Mira ahí esta el proveedor… - así le habíamos bautizado al papanatas, ya que nos prestaba tanto material de anime que parecia distribuidor.

No me volví a mirarlo ni saludarlo.

- Ah… - respondí.

Creo que ellos, mis compañeros algo sospechaban.

Después simplemente le deje las pelis a R. y me marche sin mirar a ningún lado, directamente para salir de aquel lugar que por seis meses se convirtió en muchas cosas, en nuevas experiencias, en nuevos amigos y en nuevos amores.

Un día me conecte y él estaba ahí…

El resto es historia, esta relatado en este blog, con más o menos detalles.

Hoy se cumple un año de eso.

Jamás creí que pasaría a más de una vez.

En cierta ocasión, mientras estaba aferrada a los brazos de mi papanatas, sobre él en una silla, besándonos, acariciándonos y calentándonos, le hice la pregunta.

- ¿Te imaginabas que íbamos a estar así como ahora? –
- No…se suponía que sería solo esa vez… - contesto serio.
- ¿Y por qué me buscaste? – volví a preguntar ante su respuesta.
- Porque te quiero, flaca… -

En ese momento sonó tan sincero… siempre procure cuidarme de creer sus declaraciones, pero las creí y por eso ahora estoy como estoy, encoñada sin remedio.

Pero ¿todo era mentira?.

Lo único cierto es que a mi papanatas ahora le importa un bledo lo que suceda conmigo y con mis sentimientos.

Dice que no puede hacer nada, que yo sabia que era una aventura, que sabia que iba a terminar así.

Es verdad, yo lo sabía, no quería enamorarme pero lo hice, y él ahora simplemente da vuelta la hoja.

Como dice él soy “inocente”, inocente por querer amarlo, por querer entregarle un poco de amor, por querer disfrutar de él y con él con amor.

Él se asusta, cree que lo obligaré a hacer cosas que sé él no querría hacer y que yo haré cosas que jamás haré.

Pero eso sería ridículo.

Quien más consciente esta de su situación soy yo y de la mía también.

Siempre lo he sabido, solo que no pude controlar hacia donde dirigí los latidos de mi corazón, por desgracia lo hice hacia él.

Y no estoy arrepentida, en absoluto.

Un año de eso ya, increíble como pasa el tiempo y como han cambiado las cosas desde aquel entonces.

Lo que para él fue una canita al aire, una aventura sin importancia, para mi fue un sentimiento descubridor.

El me ha dicho muchas cosas horribles últimamente, pero supongo que el sentimiento que guardo por él me ha protegido de sus palabras.

Quiere que me aleje, quiere que yo no sufra, quiere que lo olvide…

El no quiere en definitiva que le de más problemas, porque él ya me olvido.

Y yo no quiero, suena estupido pero es así.

El es un papanatas, fue mi papanatas y siempre lo será por mucho que él quiera que lo borre de mis recuerdos y de mi corazón.

Sé que no estaré eternamente enamorada de él, sé que jamás estaremos juntos, pero es importante en mi vida (no más que mi Rodriguito) y siempre lo será.

Solo por eso lo guardaré en mi corazón por toda la eternidad.

Tan tan… (jejejejej, es que me puse melodramática…).
 
What the hell is going...?
Hay muchas cosas y acontecimientos que han marcado mi vida, unas más agradables que otras y otras menos afortunadas o menos esperadas.

Cosas agradables…pues la primera vez que vi Robotech (llamada originalmente Macross), para mi fue un descubrimiento, porque abrió mi imaginación y mi mente a un mundo sin fronteras, alimento mi alma de fantasía, de magia y de dramas.

Porque si, Robotech o Macross antes que todo es un dramón, un dramón ambientado en una guerra intergaláctica que no hace más que darle más “realismo” a una historia de por si espectacular.

Un lazo de unión común con los extraterrestres, un triangulo de amor de antología son los ingredientes que me hacían quedarme pegada todos los días esperando cada capitulo, y era impresionante, porque vibraba con cada acontecimiento, me imaginaba las fantásticas naves y deseaba ser Misa Hayase (Lisa Hayse) para quedarme con el mijito rico pero estupido de Hikaru Ichijo (Rick Hunter), mientras alimentaba un ridículo odio contra la caprichosa Lynn Minmay… (…)

Mientras me evadía y me encerraba en mi mundo de Bilz y Pap, también pasaron muchas cosas en el mundo real, que sin duda fueron marcando mi destino.

Sufrí un cambio radical de personalidad, cuando estaba en enseñanza básica, siempre fui una líder y admirada escolar, siempre estaba rodeaba de un grupo numeroso de compañeros que charlaban y arreglaban el mundo conmigo. Participaba en clases, no me avergonzaba hablar frente a la gente, participaba en eventos escolares, y hacia travesuras del estilo: mandar cartas de amor a distintos compañeros a nombre de otras personas con el único fin de que se crearan ficticias parejas…a veces nos resultaron y otras no, pero eso es un cuento y una “maldad” con la que todavía me sonrió cuando lo recuerdo.

Todo cambio cuando me traslade de colegio, de enseñanza básica a media, primero porque cambiar de colegio siempre es bastante traumático y segundo porque súbitamente me volví muy tímida e insegura.

Deje de participar en clases y me resistía a salir al pizarrón, mi grupo de amistades se redujo a dos compañeras y más encima (o fue mi impresión), fui el blanco de un par de chicos que me molestaban (o por lo menos eso creía yo).

Siempre sentí que se reían de mí y creo que esa fue la mecha que encendió mis posteriores trancas.

Si, porque cada vez que los miraba, veía que me observaban y se sonreían con malicia, como si estuvieran comentando algo sobre mi y eso me ponía extremadamente insegura, pensaba que quizás era mi peinado, quizás la forma de mis ojos o quizás mis pecas, pero me sentía terrible al pensar que se burlaban de mi, tomando en cuenta que a esa edad esas estupideces son importantes (…)

Además nunca me atreví a encararlos, así que siempre me quede con la duda, posiblemente fue mi imaginación, pero en aquellos instantes marco mi existencia en el colegio.

Ese par de compañeros estuvieron en mi curso hasta cuando cambiaron a un plan científico mientras yo me quedaba en el humanista y fue el momento en que por fin me sentí tranquila.

Lo más gracioso de todo es que en la media era todo lo opuesto a la básica, callada, sin participación, sin admiración, pero tenia la extraña coincidencia o fortuna o mala suerte de formar parte siempre de los grupos mas desordenados y no era que yo los buscase, si no que simplemente se daba.

Era la estudiosa entre los porros y flojos.

Pero eso no quito que fuera antisocial y retraída, estaba con ellos, les ayudaba, me reía pero no mejoro en absoluto mi timidez.

Eso podríamos decir fue un acontecimiento desagradable pero que seria importantísimo para mis posteriores dramones…

Siempre me costo entablar amistad con nuevas personas, me costaba mucho soltarme y al llegar a la universidad de alguna manera esa característica empeoro.

Siempre he sido de pocas amigas/os, siempre tenia una “mejor amiga” con la que generaba todo un mundo sin importarme conseguir más y una característica ineludible y que explicare por que es tan importante dentro de mis cuentos, es que siempre son personas del signo ACUARIO.

No sé por que diablos siempre me han rodeado los acuarios, no me gusta creer en esas estupideces pero creo que ya no es casualidad que siempre me tope con este tipo de especimenes.

Lo peor es que siempre han sido ellos/as quienes me han lastimado.

Mi mejor amiga antes de entrar a estudiar pertenece a este signo, solo que nos fuimos alejando una vez que yo me retire del trabajo en donde nos conocimos.

Éramos súper unidas, íbamos a funciones de anime, al cine, a comer y cosas por el estilo y lo que siempre me agrado de ella, y creo que eso lo tienen todos los acuarios, es que te hacen sentir muy bien.

Yo me sentía a gusto con ella, pero después que me fui del trabajo nos empezamos a alejar, ella con sus cosas y yo con las mías y todo ese cariño fraternal se redujo al sentimiento de unas conocidas, es decir a casi nada.

Ahora le importo pero no como antes.

Y en la universidad no fue una excepción.

El primer “grupo” al que me uní, fue a una chica testigo de Jehová, que después se retiro porque su máximo sueño antes que estudiar era ser esposa y madre, junto a una chica regordeta llamada Juanita, que era muy amorosa pero para ser bien sincera era un poquito dejada y flojilla.

Los primeros años no hubieron mayores problemas, Juanita se agarro una buena discusión con la testigo (ya no recuerdo el nombre pero lo dejaremos así) y la relación de amistad entre ellas se acabo, finalmente Juanita se unió un poco más a mi.

Yo fui avanzando en los cursos y como Juanita era un poco mas lenta se fue quedando atrás, y fue en ese momento cuando conocí a otro espécimen acuariano.

Una chica morena, gordita y de voz dulzona que también al igual que mi mejor amiga era acuario.

Existen dos tipos de acuario según mi vasta experiencia:

1) El que se fija en todos tus defectos y virtudes, tienen una paciencia de elefante y lo que quieran decirte se lo guardan simplemente y los mastican para sus adentros quizás esperando el momento de tirarte la bomba.
2) El que se fija en tus defectos y virtudes pero no tienen tanta paciencia y simplemente lanzan la pachotada sin medir consecuencias ni pensar que pueden herir a alguien con su mierda, es decir, no son sutiles, no saben lo que es esa palabra.

Esta chica era del segundo grupo, porque si bien sentía mucha simpatía por mi, no dejaba momento libre del día para destacarme mis defectos y como siempre he sido bastante picota o peleadora, entre defenderme, empeorar la falta y convencerla pasábamos discutiendo media mañana.

Era un constante tira y afloja.

Sin embargo, al siguiente día, como ella era tan solitaria y complicadita como yo, volvíamos a estar juntas más por mutua conveniencia que por afinidad.

Acepto que mi genio es bastante complicado, soy caprichosa, me taímo con regularidad, y me dan berrinches de niña chica, pero en general cuando llevan las cosas en paz conmigo puedo ser un ángel y un ángel muy entretenido y alegre y dulzón y todo lo que se les pueda ocurrir.

Recuerdo que ella se me acerco un día, porque vio un llavero de anime que llevaba en mi bolso y como ella era fan quiso convertirse en mi amiga por eso supongo.

Yo no tuve problemas, mucho mejor tener amigas con algo en común que por tenerlas, me dije y además siempre mostraba cierta admiración por mi forma de ser y hay que ser sinceros en el sentido de que a cualquiera le gusta que admiren sus capacidades en cualquier aspecto de la vida.

Siempre decía cosas como:

- ¡Eres una genio! ¡Que buenas salidas tienes! – y no niego que eso me halaga bastante.

Mi mejor amiga acuario también solía destacarme eso, mi alegría y mi capacidad de soñar y mis convicciones.

Pero con María discutíamos casi todos los días a pesar de todo.

Juanita como se quedo un curso atrás conoció a un grupo de chicas, y con ellas empezó a usufructuar, porque así es, hay que aceptar que ella era muy dulce pero siempre estaba a la espera, quizás inconcientemente, de conseguir un grupo que la ayudara a pasar sus asignaturas sin mucho esfuerzo y pues lo consiguió porque dentro de ese grupo, que por lo demás era muy buena onda y simpático, se encontró a una chica llamada Pamela.

Líder de grupo, inteligente, simpática, flaquísima pero orgullosa de su delgadez, era quien llevaba la riendas del grupo y era la más despierta, risueña y admirable, y ¡OH! coincidencia, también era acuario.

Pero ella era de las acuarios que se guardaba sus impresiones y siempre te mostraba una sonrisa de agrado aunque fuera acumulando dentro de si, los adjetivos mas desgraciados hacia tu persona además de poseer por supuesto esa paciencia de elefante que he mencionado.

Pero bueno, el asunto es que con la gordita de voz dulzona que llamaremos Maria, nos llevamos en relativa paz hasta que un día ambas explotamos y nos sacamos todos los pañitos al aire.

Yo ya estaba cansada que las 24 hrs. del día alguien como mosquito estuviera diciéndome lo complicada que era, lo terca y obstinada y cuanto defecto podía encontrar en el mundo para achacármelos, enlistándome sin cesar mi serie de defectos.

Les aseguro, yo estoy de acuerdo que las verdades hay que decirlas y de frente pero existe una hermosa y significativa palabra que esta chica no conocía: sutileza.

Simplemente lanzaba sus impresiones con la tranquilidad de unos buenos días, sin percatarse, quizás intencionalmente, que con ello molestaba o hería a los demás y no es que fuera solo impresión mía.

Si ella estaba sola, era porque su genio no era tan fácil de llevar como se imaginaba, y tenia el mismo problema que a mi me aquejaba.

Era tímida, pero cuando hablaba simplemente no podía evitar herir a alguien porque sus palabras eran como una bomba de racimo, a diestra y siniestra las balas volaban locas por el aire y estas podían perfectamente estropearte el día y ella muy campante sintiendo que esa “honestidad” era muy saludable.

Finalmente y por distintas situaciones, me quede pegada con una asignatura, lo que implico que mi curso avanzara mientras yo me quedaba por arte de magia nuevamente en el curso donde mi antigua amiga Juanita estaba con su nuevo grupo de amigas.

Me agregaron a ese grupo, lo que no me molesto, de inmediato congenie con Pamela, me agrado porque en ella se podía confiar y tenía una actitud preocupada y maternal, además era responsable y trabajar y hacer informes con ella era siempre fructífero.

Claro que al unirme al grupo, ambas empezamos a trabajar y las demás simplemente acompañaban, lo que parecía no molestarle a Pamela, que siempre estaba con esa actitud de querer ayudar a los demás sin supuestamente pedir nada a cambio.

Yo no tenía problemas, ya que mientras sacáramos los informes adelante y con buena nota, el resto simplemente no me preocupaba.

El grupo constaba de Pamela, líder y musa inspiradora grupal, Yo, asistente de la líder, Juanita, amiga y amiga nada más porque no sacaba de apuros cuando se necesitaba y Graciela, una chica simpaticona, buena para las bromas y de risa escandalosa que tenia una característica muy destacable, era bajita de estatura pero tenia unas prominentes tetas que no se avergonzaba en mostrar (bueno y no tenia porque avergonzarse tampoco) pero provocaba una extraña impresión por su altura…seguramente esta chica le hubiese gustado al papanatas por sus grandes amigas (más grandes que las mías por lo menos) de conocerla mas profundamente, porque tiene que haberla conocido ya que en el 2004 trabajo en el mismo lugar donde estuve yo el año pasado y él ya estaba ahí…

Aunque no sé si ella lo habría tomado en cuenta…ella era bastante especial.

Tenía un humor negro extraordinario y burlesco, era la clásica chica que sabe ponerle sobrenombres a cualquiera y se burla de todo el mundo con cierta prepotencia agradable y con mucha gracia lo que siempre provocaba las risas del curso y nuestro grupo.

En algún momento llego a agradarme mucho.

En un momento llegue a considerarla mi amiga.

En ese grupo encontré apoyo y me sentí por fin parte de una comunidad en la que tenía muchas cosas en común además de la agradable sensación de sentirme aceptada y querida cada vez más, tanto que a Pamela en especial le guarde un gran cariño.

Ella me hacia sentir especial, me hacia sentir querida, que le importaba y eso yo se lo agradecía con todo el corazón.

Pero fue con lo que me mato.

Por eso siempre estaba apoyándola, siempre era yo la primera en llegar a las reuniones de trabajo y la acompañaba mientras esperábamos a las demás que finalmente nunca llegaban y terminábamos haciendo el informe solas en representación de todo el grupo.

Supongo que mi tendencia a enfadarme por estupideces y a taimarme, del que no me percataba, empezó a germinarse de a poco en esos tiempos.

Y ella a su vez lo empezó a acumular en su interior.

El grupo a mitad de año organizo un paseo a la playa en la que yo también participe, en principio yo no quería ir porque todas las chicas irían en pareja e ir sola no me motivaba en absoluto ya que nunca me ha gustado tocar el violín para nadie, acepte solo porque se suponía que otra compañera también iba en mi misma situación.

Finalmente esa compañera no fue y quede sola en un mundo de parejas en la casa que arrendamos por el fin de semana.

Eso me hizo sentir fuera de lugar y cuando me siento fuera de lugar pues hago lo mejor que puedo hacer: apartarme.

Para empeorar la situación, me sentía sola, quizás también envidiaba a las demás por estar acompañadas y yo no y a esto se agrego además que el pololo de Graciela me cayó como ají, muy mal. Sus opiniones me molestaban porque era un papanatas peor que mi papanatas, se burlo de mi afición al anime y que fue peor a que me sacaran la madre y eso provoco el maldito deseo de escapar.

Me taimé e hice berrinche…quería venirme de inmediato para la ciudad.

En definitiva me convertí en aguafiestas, debo aceptarlo…

Pamela tuvo mucha paciencia, hablo conmigo, me comprendió, me convenció y finalmente mejoro mi animo y continué en el paseo, eso si, manteniendo una distancia de tres kilómetros del desgraciado de Graciela.

Supongo que esa fue la segunda oportunidad que como buena acuariana me empezó a contabilizar Pamela.

Al regresar de nuevo a clases y a la vida normal, para finalizar el semestre se nos pidió por grupo realizar un proyecto.

Por ello se hizo fundamental juntarse todos los días para trabajar en eso lo antes posible porque el informe era algo complicado e implicaba bastante tiempo.

En principio fue todo bien, el grupo se reunía y se avanzaba poco a poco con entusiasmo, además bromeábamos y disfrutábamos de la compañía.

Pero un día, después de haber tomado desayuno en el casino y levantarnos de la mesa, quedo un poco de pan, nadie se lo quiso llevar, me miraron a mi y me negué, pero finalmente me lo lleve de mala gana y debo aceptar que fue de muy mala forma, mi actitud pareció molestarles a todas, especialmente a Pamela y desde ese día me hicieron el vacío.

Me di cuenta de mi error, me arrepentí, le pedí disculpas a Juanita por mi actitud esquiva con ella y hable con Pamela del asunto, pero ella intransigente simplemente me salio con el discurso maternal de que me había comportado como una niña chica y que era ya tercera vez que le hacia berrinches, que tenia que aprender a no ser así y que debía aprender a “madurar”.

Comprendí y quise rectificarme pero me dio la impresión que ellas siguieron con su indiferencia.

Querían darme una lección supongo.

El problema es que cuando me siento rechazada, mi estrategia es huir como una cobarde.

No me gusta estar donde no quieren que este así que me aleje del grupo.

Con todo el dolor de mi alma, me aleje porque me sentí traicionada.

Ellas me apartaban por una actitud inmadura, sin embargo eran capaces de perdonar las irresponsabilidades de las demás.

No pude defenderme, me quede con miles de palabras que me hubiese gustado decirles, especialmente a Pamela que era a quien más quería y me importaba.

Su forma de enseñarme me dolió profundamente y ahí comprendí que las disculpas no sirven de nada cuando la intransigencia se interpone, cuando les gana la terquedad de un egoísmo peor que el mío.

Sufrí mucho, porque volví a estar sola, volví a sentirme sola y abandonada, después de haber probado lo agradable que era sentir la pertenencia.

Ahí se germino mi cambio radical, mi cambio del cielo a la tierra.

Llore amargamente en mi cama, con desesperación porque me sentí juzgada injustamente y sin la misma vara que a las demás.

Impotencia, sentí la maldita impotencia.

La última vez que vi a Pamela, estaba también algo afectada, se le cayeron algunas lagrimas, me parece que fue por la situación, pero yo no le pude perdonar el que me rechazara así.

Creo que hubo un día en que ella decidió volver a unirme, a aceptarme pero yo lo rechace.

Teníamos clases en laboratorio de computación, ella estaba conversando con las demás y yo entre, me miro y la mire, se sonrió, me dio la impresión que fue como para saludarme pero yo aun herida simplemente desvié la mirada y me aleje.

El complejo del puerco espín se llama.

Por más que trato de acercarme a los demás con mis espinas los lastimo pero a la vez no me las quito porque no quiero ser herida y me protejo con ellas.

He ahí mi tranca, el miedo al rechazo y en ese momento lo sentí con toda la fuerza de tres personas que a pesar de las disculpas simplemente me apartaban (o esa fue mi impresión).

Desde ese día volví a estar sola entre pasillos y entre clases, me reunía con grupos esporádicos en informes y luego termine siendo aceptada en un grupo que era mucho más Light por decirlo de alguna manera.

Con ellos me gradué y en mi último trabajo volví a estar con mi “inseparable” amiga María aunque ya ambas habíamos cambiado.

Ella dejo de lanzar mierda a diestra y siniestra y yo me jure brillar y cambiar mis defectos.

Y hay una característica similar en estas personas que he mencionado.

Mi mejor amiga, María y Pamela compartían algo: todas eran acuarios.

Y han sido las que mas me han lastimado, porque me mostraban que les importaba, que me querían y después simplemente me lanzaban al olvido.

Al igual que mi papanatas que comparte también ese karmico signo.

Y claro esta, pertenece al segundo grupo, al grupo de María.

Creo que estoy condenada a encontrármelos y que generen cambios radicales en mi vida, como si fueran llamados a hacerlo.

Pero creo que hay un pequeño detalle que ninguno de estos personajes era capaz de asumir.

Eran muy buenos para ver la paja en el ojo ajeno sin percatarse de la inmensa viga que tenían en su propio ojo.

Ellos te acogen y luego te abandonan y lo peor es que no les importa en absoluto.

Acepto que yo no era siempre la persona más agradable del mundo pero definitivamente hay gente peor que yo y ellos siempre prefieren perdonar a quienes más daño les han hecho a perdonar a quienes de verdad buscan su perdón con sinceridad.

Es una contradicción que no puedo comprender.

Mi papanatas de alguna manera me recordó aquella vieja herida porque se comporto como Pamela en algunos sentidos, y es verdad quizás no he superado aquellos malditos defectos infantiles pero siempre he sentido que juzgan mis actos poniendo la vara más alta para mi que para los demás.

Si yo me equivoco es fatal, si los demás se equivocan es grave pero digno de disculpar.

Una profesora me dijo:

- No puedes caerle bien a todo el mundo…

Pero yo no quiero caerle bien a todo el mundo, yo quería agradarles a ellos, importarles.

Y todo eso conlleva tras de si una dolorosa cicatriz que pensé superada.

Por eso con el papanatas hice mi ultimo esfuerzo a pesar de la humillación que implicaba, porque no quería cometer el error de no darme y darle una nueva oportunidad como la que perdí aquella vez que Pamela se sonrió afablemente como abriéndome sus brazos otra vez.

Pero una vez más fui rechazada.

Hay una secuencia en The End of Evangelion de antología en que Shinji (siempre me he sentido como ese personaje) casi suplica la atención de Asuka.

- ¡Mírame! ¡Háblame! ¡Ayúdame! – suplica y al ver la indiferencia de ella simplemente se pone a romper todo y toda esa frustración la canaliza en ella, y trata de asfixiarla pero no puede…porque a pesar de eso la necesita.

Hasta ahora cada vez que me encuentro con personas como las que describo, dicen que soy inmadura, pero me pregunto:

Qué es más inmaduro, ¿darse cuenta de los errores y tratar de rectificarlos aunque sea con unas disculpas? O ¿cerrarse y no perdonar a pesar de los sinceros argumentos?

Y toda esta evaluación que hago de mi misma es porque estoy tratando de comprender las cosas que pasan a mí alrededor.

Mi mejor amiga actual me decía días atrás:

- ¿Para que diablos cuando eres niña te enseñan lo que es bueno o malo si cuando creces todo se relativiza y todo se vuelve una mentira?

Hay cosas que todavía me duelen, recordar aquel episodio con aquellas chicas es una herida aun no cicatrizada, la del papanatas esta a medio abrir, sin alternativas y sin opción…

Es como si el mundo se empeñara en mostrarme que estoy equivocada pero ¿soy yo la equivocada?

¿Entregar cariño esta errado? ¿Desear ser querida es un error? ¿Equivocarse esta errado?

Quizás he equivocado el camino en mi búsqueda de amor y cariño, pero mi “inocencia” se resiste a morir, se resiste a madurar.

Cosas desagradables como estas han ocurrido en mi vida aunque también he sido feliz con otras que sin duda seguiré relatando aquí porque de alguna manera es terapéutico y me ayuda por lo menos a escupirlo, a vomitarlo.

Supongo que la culpa la tiene el Karma o quizás…

¡Vaya fucking enredo que es la vida!
 
Forever love...forever dream...
Era un día limpio y calido, estaba de pie en la terraza de mi casa, vestida de la peor forma en la que podía estar.

Ropa suelta, sin gracia, como la que suelo usar cuando hago limpieza o cuando me quedo en cama holgazaneando.

Y no entiendo por qué, él, siempre él tiene que verme en esas fachas.

Despeinada y así vestida, mirando el cielo a mi alrededor y pensando en mi tristeza actual, de repente escucho la voz de una vecina que con voz alta saluda a alguien.

- Hola… ¿cómo estás?...tanto tiempo…estas más gordo, te ha hecho bien el casorio parece… - le dice con voz chillona mientras camina a lentos pasos justo frente a mi.

En ese instante, él aparece a su vez desde la izquierda y saluda a la gordinflona vecina con un beso.

Al verme ahí parada, me mira y saluda afablemente.

El siempre ha tenido un rostro amable, es rico, es lindo, es maravilloso, siempre lo ha sido, el tiempo simplemente ha logrado hacerlo ver mucho más alto, mucho más corpulento, pero sigue teniendo esa mirada de niño y esos ojos negros y esa sonrisa de Keanu Reeves que siempre me fascino.

No tuvo más alternativa que saludarme ya que estaba ahí y pudo en esta ocasión porque seguramente su padre no estaba en casa (su papa jamás quiso que su amado hijo tuviera algún tipo de relación con nuestra familia por idiotas estupideces que ni él mismo comprendía, pero que por desgracia si eran escuchadas por mi lindo niñito).

Hablo unas cortas palabras con la señora y luego volvió a besarla en la mejilla y se despidió, miro hacia donde yo estaba y se despidió de mi también con un chao a la distancia y su linda carita amable.

Hoy ya no me provoca la tristeza de antaño, creo que de alguna manera termine asumiendo que el fue mi amor de la niñez y que cada uno siguió su propio camino, yo seguí estudiando, él también y luego de pololeos, decepciones amorosas, éxito profesional, novias y aventuras, encontró a la ideal y se caso.

Pero siempre cuando lo veo, no puedo evitar recordar aquellos tiempos cuando con la inocencia de la niñez, nos quisimos.

Lo conocí al mudarme a nuestra nueva casa, él pertenecía al grupo de amigos de un chico que en cuanto llegue me gusto, llamado Carlos, aunque todos le decían “Carlitos”.

Era un grupo compacto, numeroso, de niños que vivían cerca en los pasajes o calles aledañas, y se reunían a jugar cada noche a distintos tipos de juegos, como el “pillarse”, “la escondida”, “el tombo”, soldaditos y cuanta cosa se les ocurriera representar.

No recuerdo con exactitud como forme parte del grupo, pero muy pronto tuve la fortuna de estar muy cerca de Carlitos, y claro esta, muy cerca de él, de “Mi Rodriguito” (llamado también cariñosamente Yoyo).

Pero en aquel tiempo yo estaba embobada con Carlitos y a Yoyo, no lo pescaba ni en bajada.

Carlitos, era un chico mucho mayor que todos los demás y por eso todas las chicas del grupo estábamos loquitas por él, además que tenia un rostro muy lindo y además era un caballero.

El juego de todas las noches y que se convirtió en clásico fue el “pillarse”, una loca carrera en que dos grupos se formaban y uno de ellos perseguía y el otro atrapaba, llevándose a sus presas a la capacha o base central.

En esos días, estaba muy famoso por la TV una serie llamada Thundercats, en que una de las protagonista llamada Cheetara, tenia la asombrosa capacidad de correr velozmente sin que nadie pudiera atraparla.

Me gane el seudónimo ya que del grupo era la chica que más rápido corría y nadie podía atraparme si yo no lo deseaba.

Sólo me dejaba aprisionar por las lindas manos de Carlitos, porque así es, él y solo él (porque se lo permitía) me lograba dar alcance y yo quería que solo él me atrapase, todo por la exquisita sensación de sentir como su mano se aferraba a mi brazo y me llevaba al cuartel general atrapada.

A su vez, él era capaz de atraparme porque era tan veloz como yo y claro, cuando era nuestro turno atrapar ¿Quién creen que era la única que lo atrapaba a él?, pues yo misma, jejejejeje.

Así mis días de enamorada de Carlitos transcurrieron apaciblemente, no sin antes pasar por varias vergüenzas y pequeños sufrimientos de niña enamorada. Si, porque un día se me ocurrió la brillante idea de enviarle una carta expresándole mis sentimientos, sin saber que su padre tenia el mismísimo nombre, idéntico y la carta además la envié por correo por lo que llego a las manos de uno de sus hermanos quien pensó que la carta de amor era para su padre.

No sé que paso pero un día que el hermano de Carlos vino a nuestra casa, contó la graciosa ocurrencia dejándome en ridículo y en evidencia frente a mi madre.

Creo que en ese momento, mi amor por Carlitos murió.

Paso un año o casi y Carlitos ya mas crecidito se aparto del grupo y quedamos un grupo más pequeño.

Seguíamos jugando pero ya no al pillarse, hacíamos películas, actuábamos, jugábamos juegos de salón, e inventábamos mil aventuras y esta vez el escenario de nuestras artísticas diversiones fue la casa de Rodrigo.

Recuerdo que todo cambio para mi el día que jugamos el juego de la verdad, un entretenimiento en el que el grupo hacia preguntas de cualquier tipo y todos estábamos obligados a contestar.

Siempre esas preguntas eran incomodas, eran clásicas las preguntas de si querías a alguien del grupo o si habías besado alguna vez o cosas por el estilo.

Aquella ocasión que lo hicimos, me entere por los labios del mismismo Rodrigo, que yo le gustaba.

Fue una agradable noticia porque la verdad a mi ya me gustaba mucho.

Desde aquel día, por las tardes, después del juego diario acostumbraba quedarme unas horas más con él a solas.

En la terraza cubierta por frondosas parras y en la oscuridad de la noche, conversábamos largamente y él siempre en una banca, se recostaba y yo a su lado acariciaba su cabello mientras disfrutábamos de la sensación mágica e infantil de estar juntos.

Éramos unos pequeños novios.

En el Gran Santiago (un juego de salón de compra de propiedades), cuando me veía perder, sigilosamente me pasaba más dinero y propiedades para que siguiera jugando, en nuestras películas siempre hacíamos los papeles principales y lo más gracioso es que el casting para la selección de los personajes era bastante acomodadizo.

Nuestra película clásica era Drácula y obviamente Rodrigo hacia de Drácula y yo de la pobre victima mordida por el apuesto vampiro… (…), a la casita y éramos el matrimonio, la peli de zombis, los protagonistas enamorados y cosas por el estilo.

Y en esa hermosa aventura me fui envolviendo, en esa pasión infantil, dulce, mágica y maravillosa porque él era mi príncipe y era el perfecto príncipe.

El era el chico popular y yo a su vez era la chica popular del grupo, por lo que hacíamos la pareja perfecta.

Con nuestros papeles asumidos más por mi que por él, acostumbraba tomarme de su mano mientras los otros amigos estaban con nosotros y mi primer beso fue producto de juego, una prueba.

Besarnos…aun recuerdo ese momento, recuerdo el roce de sus labios, recuerdo ese aroma a margarina que tenía siempre impregnado y que me agradaba.

Recuerdo cuando nos quedábamos solos y esas horas se detenían eternamente y yo era muy feliz, tanto que no me sentía capaz de contener tanta felicidad en mi pecho.

Le escribía cartas en código, un código inventado por mi, de manera que solo yo pudiera descifrarlo y leérselo.

Las llevaba en una pequeña hoja y cuando nos quedábamos solitos, se las leía en voz alta.

En principio nunca le escribí una carta de amor, nunca me atreví hasta que un día sacando fuerzas de ese amor que sentía por él escribí una que le leí personalmente.

A él le encanto, me la pidió e incluso me ofreció una foto que yo hace mucho tiempo le había pedido a cambio de esa carta, pero yo tontamente me negué y la rompí y me quede sin esa especial foto que si hubiese aceptado aun conservaría... (…)

Fui una estupida.

Él todas mis cartas, las doblaba prolijamente y las ocultaba en un rinconcillo de su cuarto, dobladas y ordenadas.

Para un viaje a una laguna cercana a nuestra ciudad y que nuestros padres organizaron para toda la comunidad, nos fuimos sentados juntos en el bus.

Recuerdo mi felicidad en ese momento y recuerdo las palabras.

El frío por una ventanilla abierta se colaba y nos pasaron una frazada para cubrirnos, y bajo ella nos tomamos de la mano y nos fuimos con nuestros dedos entrelazados mientras en la oscuridad de la noche por la carretera, nuestras manos se acariciaban y atreviéndome un poco más le dije:

- ¿Puedo? – quería cargar mi rostro en su hombro.
- Con confianza, vamos – me respondió y fue maravilloso.

En la laguna mientras nos bañábamos buscaba sus manos y las entrelazaba una y otra vez bajo el agua, estaba perdidamente enamorada de él.

Una noche que fui a quedarme a su casa, porque sus padres salieron con los míos, quedamos a cargo de su hermana mayor.

Yo dormí con ella, pero Rodrigo, emocionado al saber que yo estaba a unos pasos de él, no dejo de hablar durante horas, comentando de cualquier cosa, tanto que su hermana tuvo que hacerlo callar para que pudiéramos dormir mientras yo en la oscuridad de la habitación me sonreía contenta y enamorada, cada vez más enamorada.

Un día, mientras estaba con él en su cuarto, junto a su hermano pequeño, le pregunte si quería ser mi pololo, él se sonrió y me pareció que no se lo tomo en serio.

Me entere de que si lo hizo cuando un día por la tarde, estando juntos como siempre en aquella inolvidable terraza, su hermana apareció con uno de sus novios y me presento al muchacho.

- Ella es la polola del Yoyo… - dijo y asumí que eso ella lo sabia porque la hermana era la confidente él se lo había dicho.

Quede sorprendida, ni siquiera yo sabia que ya me tenia considerada su polola y más feliz fui.

En navidad, nos regalamos mutuamente, él me dio una hermosa tarjeta que después descubrí venia con una declaración.

“...para que juntos agradezcamos al señor por nuestro amor”, decía la ultima frase, y estaba firmada por con su nombre con fecha Dic de 1989 (regalo que aun conservo).

El mejor abrazo de año nuevo fue el de él y seguí viviendo mi hermosa y pequeña historia de amor, hasta que un día cometí el error de ponerme celosa.

Eso no me lo perdono, ya nada fue lo mismo.

Además las relaciones entre ambas familias se estropearon y su padre le prohibió que nos viéramos.

Nuestra historia se termino bruscamente ahí.

Sufrí mucho tiempo, lo llame en un par de ocasiones, le escribí una carta mucho tiempo después que él como buen caballero contesto y personalmente.

Quería volver a ser su amiga y él lo comprendió. Después de la carta una noche llamaron a mi puerta y era él en persona después de un par de años de no hablarnos.

La situación fue incomoda, no sabia que decir, solo le pregunte que había hecho con la carta y si ya me había olvidado, si me recordaba.

El a todo contesto afirmativamente y desde ese día empezamos a reunirnos nuevamente, nos sentábamos en la plaza a charlar, siempre pendientes de que su padre no nos viera.

Comprendí que ya nada seria igual cuando un día lo llame y escuche unas risas de unas chicas, él fue indiferente conmigo en aquella situación.

Claro, estaba creciendo, sus intereses ya eran otros y estábamos cada vez más separados.

Después de eso nunca más nos juntamos a charlar.

Sólo para el año nuevo, vi año tras año sus cambios de niño a hombre, porque él como un caballero que era, iba a saludarnos y a darnos el abrazo del nuevo año que yo esperaba ansiosamente.

Yo todavía no lo olvidaba y cada vez que podía tenerlo así de cerca trataba de eternizar ese momento, de disfrutarlo a concho.

Si bien, ya los últimos años ya no nos saludaba más por el drama con sus padres, él ya era un chico crecido y entre sufrimientos de pololas y planes de estudiar y que hacer con su vida, de los cuales yo siempre me enteraba porque su madre le contaba todo a la mía, estuve siempre pendiente sin querer de cada uno de los acontecimientos de su vida.

La primera vez que se enamoro, la primera vez que lloro por amor, lo que eligió estudiar, lo que lo hacia enfadar, lo que lo alegraba, lo que lo entristecía, todo, y yo a los comentarios de mi madre sólo guardaba silencio con menor o mayor tristeza.

Un año, cuando el tiempo ya había pasado para ambos pero yo seguía enganchada de su recuerdo, un año nuevo en que mi madre volvió a ser amiga de su familia fuimos invitados a pasar las fiestas allá.

Él como comente en un post anterior era un coyote, y tenia porque serlo, era exquisito.

Estaba coqueteando con una chica, que al parecer no le resulto, estaba borracho, y contento, por lo que en cuanto me vio se fue a mi lado a seguir conmigo.

Bailamos varios bailes aquella noche, bebí con él, nos abrazamos y cuando la mañana llegaba, él se lanzo, quiso besarme, y se puso cariñoso,

Mientras seguíamos bebiendo, él insistía en besarme y me abrazaba…y yo totalmente derretida…

Yo no quería porque estaban todos presentes pero fui una tonta una vez más, hubiese pasado lo que hubiese pasado, nadie se habría enterado, todos estaban borrados esa noche y nadie recordó lo que había pasado y al siguiente día me arrepentí de no haber aceptado aquel beso esperado por tanto años.

Fue la situación y quizás la extraña sensación de que yo era un consuelo ya que no le había resultado la otra…también la razón de mi negativa

Yo también estaba borracha, fui una estupida, perdí una oportunidad única.

Desde aquel año nos encontramos un par de veces pero todo había quedado en el olvido ya.

Aunque como siempre cualquier novedad relacionada con él llegaba a mis oídos, incluso hasta hoy.

Sus últimas novias, las veces que termino, y finalmente el día que se casaría.

Y ya mis sentimientos estaban perdidos en el pasado.

Vi su matrimonio en un elegante DVD, con gran pompa y gala porque él hizo realidad todos sus sueños.

Trabaja en una gran aerolínea, estudio para instructor de vuelo, gana un sueldo envidiable, tiene una esposa de alta clase y el matrimonio que se mando fue inolvidable en cuanto a dinero y en lo especial.

Cuatro millones y medio entre fiesta y ceremonia, luna de miel en Isla de Pascua, departamento propio, auto y todo lo que pueda desear una persona con mínima ambición. (¿O máxima?, bueno depende del cristal con que se mire) e hizo todo lo que quiso hacer en su vida.

Tuvo muchas novias, algunas serias otras no, aventuras, desventuras, dramas, de todo un poco pero finalmente para él todo fue un final de antología y feliz por el momento, se caso como correspondía y lleva una vida acomodada.

De alguna manera podríamos decir que forma parte del grupo de los “ganadores” o “Winners”.

Es sin duda un tipo exitoso. Y siempre he creído que nació con una buena estrella.

Y él siempre fue todo lo que desee en un hombre.

Y no me refiero a aspectos económicos o de estupideces sociales, si no que en todos los aspectos, su sonrisa, sus modales, sus sueños (siempre quise para mi un piloto), su forma de amar, su rostro que ahora busco en cada persona que me ha gustado alguna vez.

Sí, porque él es el molde perfecto de mi príncipe azul.

Tiene hasta un aire asiático, parece un japonesillo de ojitos grandes…negros y rostro pálido y fue un Casanova con toda la elegancia del original.

Todos mis amores se han parecido físicamente a él. El es mi prototipo.

Y como todo en mi vida, jamás será mío.

Con gusto me convertiría en su amante si me lo pidiera.

Con gusto tendría sus hijos.

Con gusto abandonaría todo por él.

Pero eso no pasará.

Al ver aquel video de su matrimonio, al verlo tan feliz y por aquel sentimiento que alguna vez guarde en mi pecho, no seria capaz de romper su felicidad, ni siquiera por mi.

Sólo me gustaría saber algo.

Si dentro de su inmensa felicidad, recuerda aquellos años maravillosos en que una parte de sus sinceros sentimientos fueron míos, si me tiene en algún rincón de su memoria y su corazón.

Él fue mi primer verdadero amor, él fue mi estereotipo de todos los que vinieron después, a excepción del último…por lo menos físicamente… (…)

Y ahora cada vez que lo veo, recuerdo lo feliz que fui con él aunque ya sin dolor, sin sufrimientos, sin pena.

Creo que una parte de mi lo amara eternamente, porque él era perfecto para mi.

Y pueden pasar los años, él seguirá su vida, tendrá sus hijos, seguirá casado o se separara, no podemos saberlo, pero desearía que al igual que yo, que guardo aquellos años en mi memoria con una sonrisa de contenida nostalgia, él a su vez me tenga en algún rinconcillo de su corazón y que cuando lo rememore se sonría con una contenida nostalgia al igual que yo.

Eso me gustaría.

Mi eterno amor.

Solo me pregunto ¿por qué siempre me encuentra en las peores fachas?... ese es un gran misterio…quizás es un favor que le hace Kami-Sama a él para que no se arrepienta de sus decisiones…

¿Quién sabe?, jajajajaja.
 
De sueños y otras rarezas...
Los sueños, algo tan necesario pero abstracto.

Y no hablo de los sueños como aspiraciones, si no más bien aquellos sueños que tienes cada noche y que se suponen ayudan a conocer tu interior.

No sé, quizás seré muy freak o bizarra para soñar, pero siempre mis fantasías nocturnas, llámense estos sueños en vigilia o semi vigilia o profundamente dormida tienen algo en común:

Además de mostrar mis más profundas pero perversas ambiciones, son de película y de películas de terror.

Debe ser porque soy muy fantasiosa o demasiado influenciada por el cine, pero generalmente sueño con persecuciones y grandes conspiraciones gubernamentales.

En plan “Los expedientes secretos X”, aunque obviamente estoy lejos de ser Scully.

O también cosas simples.

Hace muchos años y fue un sueño atemorizador, por eso lo recuerdo, tuve un horrible sueño con zombis (que dicho sea de paso y aunque suene ridículo siempre me han asustado, quizás por ese extraño juego que tienen con la muerte y la peor parte de la muerte, el sufrimiento del alma y el cuerpo).

Lo gracioso es que eran monjas zombis, que ocultas en una cueva se devoraban a cuanto cristiano pasaba por su lado, tenían rostro pálido, boca roja y sanguinolenta y ojos con enormes ojeras.

Lo aterrador del cuento es que uno de mis sobrinos y mi hermana se perdían en esa cueva y el terror me embargaba al pensar en lo que sucedería con ellos y en el que tenia que armarme de valor a su vez para ir en su búsqueda… (…).

Creo que finalmente baje, pero desperté antes de ver que sucedía, con el corazón saltando en mi pecho, a media noche y sudando.

Fue horrible.

Otro muy común y debo decir bastante común, es que sueñe con el antagonista de Jesús, con Satanás, Lucifer etc. etc., en persona.

Una vez soñé que él en persona me hablaba por medio de una radio, y lo curioso es que yo no estaba en absoluto atemorizada y me llamaba como si ya fuésemos muy amigos, como si hubiese ya cierta confianza… (…)

Y muy recientemente soñé que yo en persona formaba parte de la trinidad diabólica, llámese Padre, hijo y Espíritu Santo del Mal…y me anunciaban que el Anticristo ya había nacido y que éramos llamados a servirle…

En el sueño hasta contenta estaba, que curioso.

Gracioso por decir algo, aunque quizás tiene su interpretación muy verdadera, según diccionarios de sueños, soñar con este personaje muestra nuestros miedos de infancia irracional o las culpas con las que cargamos de la infancia o que no hemos logrado deshacer o las culpas actuales, así llanamente.

Hablar con él, sufrimientos, traición y perfidia de personas que creíamos confiables…

Y al pensar en los últimos acontecimientos que me han sucedido podría ser…porque ese sueño lo tuve hace muy poco, días antes de cierta terminada magistral que me mande…

Asimismo, también he soñado con su contraparte, Jesús en persona y es increíble la paz que genera verlo en tus sueños, ni siquiera necesitas hablar pues es como si lo supiera todo y solo con pensarlo lo comprendiera.

He soñado con volar y según lo que sé, representa el deseo de escapar a los problemas de las situaciones diarias y a la vez ser incapaz de enfrentarlas ni tampoco escapar de ellas, y eso también puede ser cierto, si lo analizo fríamente...

Por otro lado, cuando sueño con personas siempre las veo difusas, creo que en realidad los reconozco más por las sensaciones que me provocan que por su aspecto.

En un par ocasiones, cuando soñaba con (mi) ex – papanatas, siempre sentía que no podía entrar a su mundo, que de alguna manera se cerraba.

Por ejemplo, si nos veríamos (dentro del sueño claro esta), en su oficina, en el sueño siempre el bus se tardaba o no llegaba a destino y cuando llegaba era muy tarde o las puertas de la oficina estaban cerradas y se me hacia imposible entrar, por alguna u otra razón finalmente no terminábamos viéndonos, lo que creo implicaba en mi subconsciente que ya sabía que jamás formaría parte de su mundo en realidad.

Dicen que los sueños son mensajes de tu yo más profundo, y en los sueños represento con o sin querer mis deseos y sueños frustrados.

Aunque sueños hermosos también he tenido, es innegable pero por desgracia son los que menos quedan en mis recuerdos.

Los sueños infelices y tristes generan un recuerdo más indeleble en mi, es increíble pero cierto.

Hoy venia pensando precisamente en esto, en la importancia de los mensajes de mi yo interior.

De alguna manera sospecho todo que lo quiere decirme, pero por razones que no puedo comprender la yo despierta se niega a escucharla.

Es mi torpeza, es mi terquedad, no lo sé.

En ambos mundos me quedaré suspendida hasta que logre encontrar mi respuesta, supongo.

Aunque creo saberla.
 
Las vueltas de la vida...o ¿la vida da vueltas?
Siempre he creído que las cosas pasan por algo.

Llámese caos, llámese coincidencia o voluntad pero por algo.

No me gusta creer en el destino ni en los hechos preestablecidos porque eso sería aceptar que no puedes cambiar lo que pasa por mucho que lo intentes.

Esta vez hablaré de él, de aquel chico que no pronuncie en mi perfil, que fue por un corto tiempo una ilusión y que sólo quedo en eso.

Lo conocí en el primer año de universidad, era el tipo que estaba encargado de la sala de computadores de nuestra carrera, además de todos los insumos, llámense estos proyectores, impresoras, entre otros artilugios.

Recuerdo que estábamos en medio de una clase cuando, entro a la sala porque el profesor le había solicitado uno de los proyectores para efectuar su clase del día.

Era otoño, por lo que no era de extrañar que vistiera un largo y negro abrigo que de inmediato me hizo fijarme en él.

Fue gracioso, porque tenia una pinta de Highlander que no se la podía, ya que usaba además el pelo largo y una colita que le hacia parecerse aún más a ese personaje.

Como era amigos de muchos compañeros, todos al verlo empezaron a bromear y a molestarlo y él solo les respondió con una sonrisa y una burlesca actitud.

Esa fue la primera vez que lo vi y de alguna manera me flecho.

En aquellos tiempos era complicadísimo conseguir equipos en nuestra sala de computadores, porque había demasiada demanda y además el muchachín en cuestión era bastante parcial para prestarlos.

Es decir, si eras amigo/a de él, tenias las posibilidad cierta de trabajar allí.

Los primeros meses se me hizo imposible hacer trabajos o informes para clases ahí, porque el su so dicho amigo, no tomaba en cuenta mis pedidos de hora y siempre me sacaba antes o justo en la hora para trabajar.

Además hay que mencionar que los equipos eran bastantes prehistóricos y siempre o se quedaban pegados o les faltaba memoria.

Así, en principio debo decir que después de la impresión inicial favorable, el chico empezó a caerme mal.

Durante el segundo año, tome varios cursos relacionados con PCS y Web y esas cosas, así que tuve la posibilidad de estar mucho más tiempo en el famoso laboratorio, lo que genero que nos topáramos más seguido y empezáramos a hablar.

Un día, salio para variar el tema del anime, y para mi fortuna el muchacho era amante de una serie que a mi también me fascinaba : Rurouni Kenshin.
Así que nuestras conversaciones desde ese día se hicieron mucho mas largas, tanto que después que le preste la serie completa en VHS, conversábamos mucho y comentábamos cosas de anime que lo empezaron a entusiasmar (y como yo estaba en mi campaña evangelizadora) no perdí la ocasión de tratar de convertir a otro amigo a otaku.

Así proporcionalmente también, mis horas en los computadores aumentaron, me prestaba equipos sin necesidad de hora, me imprimía monitos, y me dejaba estar conectada horas y horas aunque el laboratorio estuviera lleno de personas que necesitaban el equipo más que yo.

De un día para otro, y como era fanático del personaje principal, llamado Kenshin Himura, battousai el destajador, empezó a hacerse llamar así en forma de broma y a mi empezó a llamarme Kaoru, y en la serie este personaje era la enamorada de Kenshin.

Ooops!! – Me dije – ya soy su Kaoru.



El chico me gustaba, tenia una cara de niñito que me fascinaba, era guapo y simpático, así que la idea no me desagrado.

Así, un día llegaba con unas letras en japonés que se había encontrado por allí o cualquier nimiedad relacionada y que sabía que me iba a gustar y parecía ilusionarse de verme contenta por esos detalles.

Y mi duda se hizo certeza un día que fui por un equipo y se le hizo imposible prestármelo pero yo me enoje y salí acelerada y molesta con él, cuando estaba a punto de bajar la escalera lo vi tras de mi, había salido corriendo para darme explicaciones de por qué no podía prestármelo, como si le preocupara en demasía que yo me enfadara con él.

Desde ese día comprendí que yo le gustaba.

En otra ocasión, me vi acelerada y en un torpe movimiento de mis manos, todo el dinero y las monedas que llevaba cayeron al piso, él muy juicioso y amable se apresuro a recogerlas antes que yo y me las paso diligentemente.

Su ímpetu fue tan sorprendente que logro emocionarme.

Él ya me gustaba mucho.

Nuestras conversaciones iban en aumento y un día solo para saber, lo llame y nos encerramos en una sala que había para los alumnos.

Quería saber que pensaba él de mí.

No se me declaro obviamente, pero me dijo que le caía muy bien y que le encantaba hablar y estar conmigo.

Así paso un año casi, y un día que fui a hacer unos tramites a otra sede de la universidad, me lo pille en el camino, él estaba conversando con alguien por lo que solo pase y lo salude a la pasada.

Iba casi llegando a la esquina de la avenida cuando escucho su voz que pronuncia mi nombre y me percato que viene acelerado y corriendo para poder alcanzarme.

Nos regresamos juntos hasta la sede que nos correspondía.

El me gustaba, incluso después todavía tenia cierto encanto para mi a pesar de que engordo un poco y dejo su look de Highlander y siempre nos unió aquella serie y el desde ese día, alimento un único deseo, aprender kendo para poder ser como Kenshin.

Después nos fuimos alejando, yo iba menos a la universidad y él tenia sus propios problemas y de alguna manera sospechábamos que nada sucedería entre ambos, así mis sentimientos y quizás los de él se fueron enfriando.

Cuando egrese de la universidad, nos dimos nuestros respectivos MSN’s, y hablábamos a veces, de hecho todavía forma parte de mis contactos, sólo que ya no hablamos.

El siempre fue muy amable, creo que le guste durante un tiempo.

Cuando entre a mi primer trabajo de egresada en un museo, un día hable con él y le dije, le dije que me había gustado.

El no pareció sorprenderse, bromeo y se lo tomo con humor, no me dijo nada.

En realidad ya no importaba.

Por un tiempo, él fue una ilusión que dio emoción a mis ratos de ocio en la universidad, sólo que tenia un gran defecto.

Era casado y tenía un par de hijas…

¿No les parece conocida la historia?.
 
¡Anime, dramas y Rock and Roll! ¿o Pop?
Tenía deseos de gritar, gritar hasta quedarme sin voz, y con ello pacificar mi alma entorpecida por todos los acontecimientos que últimamente han llenado de tristeza mi corazón.

Y claro lo hice.

De la mejor forma posible.

Con música, con un estadio lleno de fanáticas/os que fueron a ver a su artista favorito.

Si, porque fui al recital de Robbie Williams.

La verdad, al tipo le conozco los temas más conocidos y como hombre no me gusta para nada, pero ya que me pagaron la entrada y quería gritar, no encontré nada mejor que hacerlo con una jauría de fanáticas que si me ven hacerlo a mi también no dirán nada (simplemente seré una loca más) porque supondrán que como ellas, voy por él, por el famoso “Robbie”.

Y vaya que fue una agonía llegar al recital.

Primero, me escape del trabajo para que con mi hermana pudiéramos ubicarnos en un buen lugar, o por lo menos eso pretendíamos pero para el caso daba lo mismo porque como las entradas eran para galería, lugar en que nos situáramos, la escena seria la misma.

Veríamos a “Robbie” del porte de un dedo.

Al final fue un pretexto para salir más temprano del trabajo, lo acepto.

El bus que me servia para llegar al estadio nacional, paso en segunda fila y no se detuvo al ver mi cara y pinta de “estudiante”.

Además, mientras lo esperaba y como todavía estoy con mis pataleos post-terminada, hice lo que mi arrebato dijo:

Tome mi súper teléfono celular, vi la hora y pegue un llamado.

Llame al papanatas y en cuanto contesto (después que me lo pasaron en realidad porque le confundí la voz y le hable a otro primero) y con la señal que se distorsionaba, le dije:

- Me siento vacía sin ti… - y le corte.

Brillante idea, lo sé, pero actué por un impulso que escapo desde lo más profundo y oscuro de mi ser.

Habíamos quedado con mi hermana de juntarnos a las seis de la tarde en un paradero cercano y termine llegando casi veinte para las siete de la tarde, porque se me ocurrió la brillante idea de tomar dos buses.

Primero tome uno que me dejará en Pedro de Valdivia y de ahí dije, tomaré cualquiera que pase por el estadio.

El bus, se agarro uno de eso tacos malditos que exasperan a cualquiera en los horarios pick, avanzando cada veinte centímetros por hora, mientras a cada segundo se iba llenando más y más de personas.

Por fortuna, me agarre un asiento y como si estuviera en el sillón de mi casa, me acomode mirando fijamente hacia la distancia desde esa espaciosa ventana, el brillante y limpio cielo azul.

Me quede ensimismada, veía el cielo mientras a intervalos los árboles iban adornando el paisaje de luz y oscuridad.

Sentí paz.

Iba pensando en mi ultima locura (la del llamado infantil), cuando me percate que ya tenia que bajarme, toque el timbre, el chofer simplemente lo ignoro y continué tocando el timbre.

La verdad, no me gusta hacerlo porque tiendo a ponerme en el lugar del chofer, que debe enfurecerse cada vez que escucha ese molestoso y rutinario sonido irrumpir en sus oídos, pero creí que me dejaría muy lejos de mi objetivo así que insistí hasta que por fin me abrió la puerta.

Me dejo a una cuadra de donde yo pretendía bajarme, pero en ese momento al percatarme del error pensé, debí dejar que me siguiera ignorando porque me baje dos cuadras antes y tuve que caminar el resto de calle que me falto. Acelerada pensando que mi su so dicha hermana me esperaba ansiosa de que llegara, apure el paso y llegue a la calle que se suponía me llevaría directo al famoso estadio.

Entre bus y bus que pasaba y que no me decidía a tomar, finalmente termine tomando aquel bus que debí tomar desde el principio y que hubiera evitado que gastara más plata.

Como ya estaba ahí, solo me subí y me acomode.

No quedaba mucho camino pero el bus se lleno por todos lados, se lleno de gente, en pisadera, pasillos y asientos y yo apretujada y enrabiada, le daba miradas asesinas a quien se dignara tocarme.

Después de veinte minutos de rabieta y calor, porque el bus apestaba y parecía un horno, por fin llegue y mi hermana me esperaba aburrida porque había llegado hace casi una hora.

Me había pegado unos llamados que a mi celular nunca llegaron y que sonaron cuando íbamos caminando hacia la entrada del lugar del evento.

“Tres llamadas perdidas” – decía en la pantalla…

Por fortuna, la entrada al recinto fue expedita, apenas revisaron nuestros bolsos y nos obligaron a tomarnos las bebidas que llevábamos y la naranja que me había reservado del almuerzo, porque podrían ser armas letales en un estadio lleno de personas (…)

Entramos a la galería y ya había bastante gente, nos ubicamos en mitad del estadio frente al escenario que se veía pequeñísimo y comenzamos a sospechar que tan pequeño veríamos a “Robbie”.

Mucho más pequeño que un dedo.

Bueno, nos dijimos, por lo menos tendremos pantallas “gigantes” para ver las extrañas morisquetas de las cuales es tan famoso.

Nos quedaban casi dos horas de espera.

Entre comentarios, una pareja que estaba delante de nosotros se unió a intervalos a nuestras bromas y mientras sacábamos fotos del estadio y conversábamos de nimiedades, empezó a pasar la hora.

Mire el estadio, siempre desde pequeña llamo mi atención, aunque ahora lo vi más pequeño de lo que solía recordarlo, antes me impresionaba de una forma sorprendente, siempre cuando íbamos por un partido de fútbol, y yo miraba a toda esa gente ahí acumulada y la cancha verde y el cielo azul, me pasaba unos rollos medio fantásticos-espaciales de maravilla.

Siempre pensé que en medio de esa cancha, podría aparecer un ovni con luces como la de “Encuentros cercanos del tercer tipo” y que de un solo haz de luz cambiaría radicalmente mi forma de pensar y ver el universo…y eso me hacia mirar el cielo y ver las estrellas desde la explanada y volver a amar una y otra vez el espacio, el universo, las estrellas que provocaban en mi esa sensación de omnipotencia que llena el pecho de satisfacción y deseos de morir…

Morir y hacerte uno con ese espacio perfecto que es el universo.

Y volví a mirar ese cielo que a cada instante se oscurecía más, a medida que pasaban los minutos, y las luces se encendían y el estadio se llenaba de más gente y el sonido de miles de voces me ensordecía.

Pero seguí mirando el cielo y recordé una escena de uno de mis animes favoritos.

Macross Plus, la escena en que Isamu que amaba volar más que cualquier cosa en este mundo era seducido por aquella cantante virtual llamada Sharon Apple, que con su canto perverso y envolvente, lo llevaba a ese “abierto cielo azul” sólo por el deseo de que él tuviera la experiencia más fascinante de su vida, cumplir su sueño, deshacerse en el cielo despejado siguiendo aquella ave que representaba la libertad eterna y sublime que bien el definía como “otro mundo indescriptible”.

Rodeado del cielo, escuchaba la voz suave de aquella cantante y la velocidad de su avión iba aumentando mientras veía que las nubes se iban apartando y la fuerza G lo iba aprisionando contra el asiento mientras en su pecho sentía los latidos acelerados de la emoción que le provocaba ser envuelto en ese mar azul.

Sharon a su lado lo alentaba.

“Más rápido”, “más alto”… y él brillo en sus ojos se difuminaba y sentía la emoción de aquella sensación esplendida…era como morir, placentera.

Y vio aquella ave de sus sueños y quiso seguirla…

Se durmió y justo a tiempo escucho la voz de su amada Myung, quien lo despertó del sueño antes que este sin saberlo se estrellara contra la tierra.

Había sido un espejismo, había sido una ilusión.

Y ver ese cielo me provoco nuevamente esa sensación que sentía de pequeña y esa emoción que me provoco ver en ese anime representado mi sentimiento más profundo, pues quien entiende la emoción de Isamu al volar, me entenderá a mi en cuanto a lo que significa amar el cielo.

No niego que cuando baje mis ojos y miré el escenario a la distancia y a pesar de la situación, mis pensamientos viajaron hacia el papanatas y al proyectarlo y compararlo con la emoción de la eternidad del cielo, se redujo a la nada.

Pensé que le estaba dando la importancia que no se merecía.

Alguien como él nunca podrá comprender nada de lo que expreso en estas palabras, porque no creo que haya sentido alguna vez esa sensación de eternidad que es más grande que cualquier cosa en este mundo.

La sensación de ser tan pequeños en este universo pero parte de él.

Y claro no tendría porque comprenderla, estos sueños son divagaciones de alguien que para él no ha “madurado” y que por eso se enamoro a pesar de las advertencias.

Supongo que el amor debe provocarte esa sensación de eternidad que describo aunque de una manera más terrenal.

Claro, eso si, el amor correspondido.

Y de pronto, pensando en todo aquello, me volví a decir.

“No permitiré que esto me quite la alegría, ni las esperanzas ni la ilusión, como la vida lo hizo con él”

Si madurar implica mentir, no gracias, paso.

Si madurar implica ocultar los sentimientos y renunciar a ellos, no gracias, paso.

Si madurar implica olvidar los sueños, no gracias, paso.

Si madurar implica engañar a los demás y engañarse a si mismo, no gracias, paso.

Algo que siempre admiré de un guru del anime de mi tierra, uno de los primeros que se proclamo fanático, fue esa capacidad de sacarle dobles lecturas a las cosas y siempre quise ser como él, mostrar esa alegría, mostrar ese carisma y proyectarlo.

Brillar, eso es.

Nos decía: “Chiquillos, el anime tiene sus interpretaciones, no es pura patada y destrucción”.

Y es verdad, los japoneses no hacen nada al azar y hasta del más básico anime o manga, mandan su mensaje, no por nada tienen aquella frase reveladora.

“En la perfección del detalle esta la importancia del fondo”.

Y eso lo aprendí, aprendí a leer y sacar las lecturas de los animes en mensajes positivos para la vida, en enseñanzas.

Lastima que no todos los otakus lo hagan, porque este mundo sería mucho mejor si les hicieran algún caso.

El papanatas es un otaku y me temo que no aprende nada de lo que ve.

O por lo menos eso es lo que aparenta con esa frialdad, con ese deseo de engañar.

Es verdad, también es una entretención pero de la entretención se puede sacar muchas buenas lecciones.

Mensajes como:

“Si te caes te levantas y si te vuelves a caer te levantas con más fuerza” – es ya clásica en cada anime de acción y lucha.

“Pase lo que pase, todo estará bien” – esa era la frase insignia de Sakura.

O en Evangelion donde un acongojado Shinji se da cuenta que el mundo en el que vive es así de oscuro solo porque él quiere verlo así, porque todos vemos la vida como queremos verla, pero si le cambiamos el color, el énfasis, todo se transforma para mejor.

Y no digo que yo siga al pie de la letra todos estos mensajes pero trato en la manera de mis posibilidades de hacerlo.

Es verdad también que quizás la vida no se puede mirar con los ojos del anime, una realidad falseada y ilusa que puede mostrar solo mentiras.

Porque el amor, no es como en el anime.

Porque la bondad no es como en el anime.

Una amiga me decía, deja de ver anime porque te engaña, la vida es distinta y sufrirás si te la imaginas como en esos maravillosos mundos de ilusión, porque querrás cosas que no existen.

Y claro tiene razón, no lo dudo.

Ya que aferrarte al anime es no querer crecer y no dejar de soñar y no madurar porque a veces al madurar pierdes los sueños que jamás debieron morir.

El papanatas me dijo:

- Yaa, lo que paso es el pasado…sigue para adelante y maduraaa…

Si madurar implica convertirme en lo que él es, pues me da miedo hacerlo.

Sé que estas palabras suenan como despecho.

Puede ser, pero a pesar de eso, tampoco quiero odiarlo.

Simplemente creo que él hace lo que una vez le hicieron a él y eso me provoca un sentimiento que no me gusta sentir por nadie y que ni siquiera escribiré.

Y de pronto cuando se apagaron las luces del estadio y se ilumino el escenario pensé.

- ¿Pero que diablos estoy haciendo?... si quien lo termino fui yo… ¿porque tengo que estar persiguiéndolo y rogándole como si él hubiese terminado conmigo?...

Utiliza mis frases y mis palabras para sacarse el “problema” que yo le genero, porque de “no puedo ofrecerte nada” paso a “problema” luego a “se tomo atribuciones que no debía” hasta llegar al “cometiste el error de enamorarte de quien no debías… y eso te hará sufrir…” “tu te pasaste el rollo de algo más extremo”, todo para justificar y no tener el valor de decirme de frente su verdad.

Si, fui su aventura pero una aventura de nueve meses que si yo no hubiese terminado quizás todavía continuaría, porque según sus palabras todavía no quería terminarme y me diría cuando eso pasara.

Finalmente este papanatas demostro que es igual a todos, por mucho que presumia ser diferente y saber tratar a las mujeres, resulto ser como aquel tipo con el que una vez chatee, aquel tipo que dejo a su amante porque se habia enamorado de él, aludiendo que ella le pedia separarse.

Este actúa igual, aunque su argumento es diferente, dice que es para que yo no sufra...¿Con todo lo que ha pasado pretende que yo crea que lo hace por eso cuando en realidad es porque al igual que todos aparta a quienes se convierten en un problema para él?.

Pues si quiere demostrar madurez y buena voluntad, creo que equivoca el camino.

Es exactamente igual que el otro canalla, no hay diferencia, igualito o peor, pero ¡que diablos! bonita madurez...

Quizás lo que le duele a mi papanatas (que ya conté que en sus mejores tiempos era un “casanova” “gigoló”), es que yo lo haya terminado, quizás se siente ofendido o lo que sería peor, como nunca me provoco un orgasmo eso daño su alicaído ego…

Aunque también es posible que lo juzgue mal, porque si lo pensamos ninguno de los dos actúo bien.

El fue infiel (lo que podría tomarse como remordimientos) y me engaño (aunque yo lo sabia) con falsos sentimientos que nunca sintió en realidad. Y yo me convertí en la amante de un hombre casado sin pensar ni en su familia ni hijas, lo que es un egoísmo que ambos compartimos y que es del porte de un buque.

Pero ambos tuvimos la culpa y ahora el pretende solo culparme a mi, cuan Poncio Pilatos, simplemente se lava las manos tomando el camino fácil para no sentirse culpable.

Muy típico, diré.

De pronto mientras saltaba y escuchaba el resonar de la batería y el piano con las canciones de “Robbie”.

También pensé: ¿Y si de pronto se asusto porque temió que la aventura se volviera mas seria?¿y que eso le hiciera hacer cosas que él no quería?

Porque a pesar de mis berrinches, de mis celos y mis tonterías él soporto estoicamente mis locuras y si bien es verdad que le gustaba echar polvos conmigo, no creo que haya sido solo eso lo que lo tuvo soportándome por nueve meses.

Muchas veces se imagino una vida ilusa juntos, y yo me envolvía de ese sueño estupido aunque no quería.

Vino a mi casa y se ofreció a hacer trabajos como si hubiese sido un novio o pololo - aunque también cabe la posibilidad, y es lo mas probable, que fuera una mentira y solo buscaba tener la posibilidad de echar polvos en mi casa gratis, con todo el morbo que eso implica - entusiasmado ante lo que podríamos hacer.

Quizás le dio miedo verse de repente demasiado ilusionado con una realidad a la que no podría acceder jamás sin tener que renunciar a cosas que amaba de antes.

Y eso él no se lo podía permitir…

Pero eso es demasiado perfecto, una realidad así me enloquecería de amor por él, pero lo dudo de cualquier manera.

La vida no es un anime y él no es un personaje.

Es un hombre, papanatas, casado y mentiroso.

Pero como dije, lo ame con sus defectos y virtudes, con su falsedad y su falsedad y su falsedad…y… su falsedad. (…)

También cabe la posibilidad que todas estas divagaciones sean rollos de mi cabeza (lo más probable) y que todo lo vivido fue una “canita al aire” para que reafirmara su autoestima dañada por la posibilidad de una separación…

Quizás fui un número más entre sus conquistas, quizás no.

Lo único que se que es que no quiero odiarlo.

Así que entre canciones que conocía y no conocía de “Robbie” pensé en animes y mi vida y mi papanatas (porque al final siempre lo será, en mi perfecto e inmaduro mundo claro esta).

Me dije:

- Me iré con mi alegría, mi sabiduría en el anime y mi apoyo a otra parte…

Y claro también, con mi forma “única” de hacer el amor, y mis tetas regaladas a él y mis berrinches a otra parte…

Porque ¡Qué diablos!, como diría mi querido pero papanatas Vizconde de Valmont:

- Esta fuera de mi control… -

Lo que suceda con él por lo menos.

Sé que a él le gustaba estar conmigo, en una ocasión se quejo de que aquellos sábados eran una “felicidad efímera”… quizás sea cierto que le dolía el no habernos conocido antes porque si fue verdad aquello de que éramos el uno para el otro, y quizás yo representaba todo lo que él deseaba en una mujer - a excepción de saber cocinar y hacer comidas y postres sabrosos como su esposa le solía hacer - teníamos casi todo en común, y sería evidente que no querría ilusionarse más si no podía acceder a mi… (…pero lo dudo, jaja).

…verdad o no, no lo sé y jamás lo sabré…

Comprendo su situación y comprendo que quizás todos estos sean rollos solo míos y la verdad sea tan simple como “a esa me la comí yo” y lo anote en su lista de conquistas.

Y solo no quería hacer lo que un colega de él hizo con una de sus aventuras.

Dejarla en la casa, llorando amargamente mientras la mandaba a la cresta sin ninguna explicación.

Quizás no quiso hacer eso para parecer más noble que el otro papanatas, porque según él es único o lo hizo por su familia y eso seria comprensible.

La verdad, es un cuento sin fin, porque son sólo hipótesis de cosas que él no querrá nunca verificar ni negar.

Y las luces se encendieron y fuegos artificiales salieron de uno de los lados del escenario mientras “Robbie” charlaba con el público en inglés, lanzaba bromas y se tiraba al suelo y luego en un ínter tanto continuaba una canción que otra vez no conocía, mientras yo seguía gritando hasta quedar sin voz mirando a veces el cielo ya oscuro de la noche.

Y no vale la pena que lo sigas pensando, me dije de pronto.

Soy bonita, soy inteligente, profesional, hago muchas cosas, escribo, adapto canciones, las canto (mal pero las canto), soy simpática según opinión de muchos, alegre, y cuando hablo de anime mis ojos brillan de emoción y entusiasmo lo que genera en ellos el interés de conocer lo que me emociona tanto (bueno un tiempo estuve en mi campaña de “evangelización” del anime y logre transformar a cinco personas), tengo muchos sueños, vibro con la naturaleza y el universo.

Ya vendrá alguien que sepa comprenderlo.

En definitiva, vivo mis emociones, tanto positivas como negativas a concho.

Y eso para alguien tan terrenal y superficial como mi papanatas, era demasiado.

Siempre lo dijo:

- Eres bizarra, rollera pero wuenaaaaa…

Quizás la verdad sea una única y universalmente conocida ley de la humanidad.

Quizás fui “demasiada carne para tan poco gato”.

Y en ese instante “Robbie” canta la última canción en medio de la euforia de sus fanáticas/os que corean “Angel” a dúo con el tipo que dicho sea de paso es un showman: canta, baila, bromea, actúa y se burla…

Es increíble todo lo que puede suceder en una noche de recital pop, la mente vuela (mis pensamientos van siempre a la velocidad luz), pienso en mi vida, mis ilusiones y en mi papanatas desgraciado.

Definitivamente fue una noche de ¡¡¡anime, dramas y Rock and Roll! Ah no perdon, Pop…!!! ¡¡Yeah!!.
 
..."Inocente..."
Durante esta última semana, hable todos los días con el papanatas.

Me dije, como será la última vez que lo vea, lo molestaré por esta semana y luego lo dejaré en paz.

En las conversaciones que sostuvimos, es evidente la frialdad que toma conmigo, no quiere que me ilusione nuevamente, esa debe ser su intensión.

Sé que si yo no le hablará, él no lo haría.

Después de aquel engorroso incidente en que me hice pasar por un desconocido para sacarle algunas palabras reveladoras, él estuvo enojado varios días y ese enfado provoco aun más en mí la desesperación, por ello hubo mails extras y le ofrecí (una forma elegante de decir que me ofrecí) la última oferta, la despedida…

El no quiso hablar en varios días, para según sus palabras esperar que se le pasase el enfado, en esos días también, fue cuando lo llame acongojada casi rogándole que me hablara (otro de mis actos indignos), porque me sentía mal por la gracia del MSN.

El jueves de esa semana por fin me hablo, no niego que me alegre bastante, pero fue una alegría efímera, yo sabia perfectamente que la razón de que se tomara la molestia de hablarme había sido por aquel mail que escribí ofreciéndome, era obvio que aceptaría, yo lo sabía, sabía que causaría su interés si le decía “vamos a echarnos otro polvo, sin compromiso”.

Igual se resistió en principio, diciendo cosas como:

- ¿Y para qué si ya lo has tenido N veces?- por su pene- ...aquí hay gato encerrado - volvió a decir desconfiando también de mis intensiones y como dándome a entender que yo pretendía acostarme de nuevo con él para embarazarme...

Lo encontré gracioso pero ofensivo, con lo que me conoce, porque si que me conoce, sabe perfectamente que estoy lejos de desear algo así, una por mis trancas y otra porque no sería capaz de hacerle eso a otro ser.

Pobre niño/a vendría solo a sufrir, ya que a parte de tener una madre trancada, tendría un padre ausente, pobre y que no vería jamás…