¡Vacaciones en la mesa tres por favor!...
Creo que necesito vacaciones.
De verdad que estoy agotada.
Este año ha estado plagado de acontecimientos que me han agotado tanto física como psicológicamente.
Por fin estoy en un trabajo estable que esta bastante bien en comparación a otros colegas, con la única desgracia de que esta al otro lado de la ciudad y el viaje hasta acá me agota más que las casi nueve horas que paso trabajando.
Y para que hablar del horario, del que ya me he quejado en varias ocasiones en este blog, pero bueno, ahora creo que me he acostumbrado o ya no tengo una razón para querer salir temprano >_
Y claro, ahora el cinco de diciembre, cumpliré un año justo de entrar a este trabajo…y también se cumple un año desde la muerte de mi padre…un año desde que decidió desaparecer de este mundo y suicidarse.
Mi trabajo es relajado y el hecho de que mi jefe sea un viejo compañero de universidad y un amigo lo hace aún más tranquilo y más encima me pagan bastante bien. Hay días con mucho que hacer y otros en que no queda más que quedarse pegada a la pantalla jugando un Solitario Spyder.
Y estoy agotada.
Necesito cambiar ya de aire.
Quiero poder dormir aun más, quiero poder ir a una rica playa a respirar el aire salino, quiero ir a darme una vuelta al campo a reencontrarme con mis raíces y quiero por fin cambiar el chip de mi cabeza.
Creo que el próximo año, vendrán cambios importantes en mi vida, no sé, es como un presentimiento o quizás es el deseo desmedido de que mi vida cambie por fin.
Diremos que el cuento del papanatas esta en Stand by, por decir algo, y estoy en mi propia campaña de mejorar mi pinta, facha e imagen quizás con la secreta esperanza de por fin encontrarme alguien solo para mi.
Me puse lentes de contacto, ya que tengo astigmatismo bastante avanzado (casi Mister Magoo) y estoy más delgada por la prescripción medica de reducir el azúcar en mi sangre lo que me ha obligado a dejar ciertos alimentos que me gustaban mucho pero que me convertirán si no los controlo en una diabética hereditaria.
He cambiado en algo mi forma de vestir y mi mentalidad ha cambiado a pesar de mis resistencias…aunque sigue sobreviviendo con dificultad la persona que no quiero dejar morir…la niña eterna y soñadora que mata la adultez.
Y por todas esas presiones, llámense trabajo nuevo (aburrido pero trabajo) , papanatas, enfermedades hereditarias descubiertas, muerte, sexo y mas sexo, lo único que quiero son unas buenas y merecidas vacaciones.
Espero conseguirlas en febrero y hacer todo lo que he pensando para mis “vagaciones”.
Por ahora, a espera de navidad y año nuevo, y con la perspectiva de las vacaciones, continúo escribiendo.
Ahhh y también quiero hacer algo que he postergado demasiado, pasar mis novelas al PC de una vez por todas.
Definitivamente lo haré.
El mañana tendrá su afán y veremos que pasa…
Por ahora, ¡¡necesito vacaciones!!
De verdad que estoy agotada.
Este año ha estado plagado de acontecimientos que me han agotado tanto física como psicológicamente.
Por fin estoy en un trabajo estable que esta bastante bien en comparación a otros colegas, con la única desgracia de que esta al otro lado de la ciudad y el viaje hasta acá me agota más que las casi nueve horas que paso trabajando.
Y para que hablar del horario, del que ya me he quejado en varias ocasiones en este blog, pero bueno, ahora creo que me he acostumbrado o ya no tengo una razón para querer salir temprano >_
Y claro, ahora el cinco de diciembre, cumpliré un año justo de entrar a este trabajo…y también se cumple un año desde la muerte de mi padre…un año desde que decidió desaparecer de este mundo y suicidarse.
Mi trabajo es relajado y el hecho de que mi jefe sea un viejo compañero de universidad y un amigo lo hace aún más tranquilo y más encima me pagan bastante bien. Hay días con mucho que hacer y otros en que no queda más que quedarse pegada a la pantalla jugando un Solitario Spyder.
Y estoy agotada.
Necesito cambiar ya de aire.
Quiero poder dormir aun más, quiero poder ir a una rica playa a respirar el aire salino, quiero ir a darme una vuelta al campo a reencontrarme con mis raíces y quiero por fin cambiar el chip de mi cabeza.
Creo que el próximo año, vendrán cambios importantes en mi vida, no sé, es como un presentimiento o quizás es el deseo desmedido de que mi vida cambie por fin.
Diremos que el cuento del papanatas esta en Stand by, por decir algo, y estoy en mi propia campaña de mejorar mi pinta, facha e imagen quizás con la secreta esperanza de por fin encontrarme alguien solo para mi.
Me puse lentes de contacto, ya que tengo astigmatismo bastante avanzado (casi Mister Magoo) y estoy más delgada por la prescripción medica de reducir el azúcar en mi sangre lo que me ha obligado a dejar ciertos alimentos que me gustaban mucho pero que me convertirán si no los controlo en una diabética hereditaria.
He cambiado en algo mi forma de vestir y mi mentalidad ha cambiado a pesar de mis resistencias…aunque sigue sobreviviendo con dificultad la persona que no quiero dejar morir…la niña eterna y soñadora que mata la adultez.
Y por todas esas presiones, llámense trabajo nuevo (aburrido pero trabajo) , papanatas, enfermedades hereditarias descubiertas, muerte, sexo y mas sexo, lo único que quiero son unas buenas y merecidas vacaciones.
Espero conseguirlas en febrero y hacer todo lo que he pensando para mis “vagaciones”.
Por ahora, a espera de navidad y año nuevo, y con la perspectiva de las vacaciones, continúo escribiendo.
Ahhh y también quiero hacer algo que he postergado demasiado, pasar mis novelas al PC de una vez por todas.
Definitivamente lo haré.
El mañana tendrá su afán y veremos que pasa…
Por ahora, ¡¡necesito vacaciones!!
¿Un regalito de navidad?...
Ahora que se acerca navidad y como el ambiente poco a poco se empieza a poner festivo con su buena cuota de locura, recuerdo aquel incidente del que después me pregunte, que habría sucedido si mi decisión hubiese sido otra.
Recuerdo que recientemente había entrado a trabajar al lugar en el que estoy ahora, andaba bastante triste porque perdí durante ese mes el contacto vía MSN con mi papanatas (bueno después sabría las razones).
Era víspera de navidad y me fui a dar una vuelta al centro ya que habíamos salido temprano, para variar sola, mientras caminaba por las atestadas calles llenas de locos compradores compulsivos de regalos navideños.
Decidí entrar a la catedral de la ciudad a tranquilizar un poco mi espíritu inquieto además de visitar a cierto personaje al que le tengo mucha fe y que quizás en algún post mencionaré.
Pensando si aquella pequeña, naciente e inverosímil historia del papanatas era cierta o no, me senté en uno de los bancos de la iglesia mientras miraba el memorial que recuerda a ese personaje…pidiéndole que me diera una respuesta.
Estaba tan concentrada en mis pensamientos que no me percate cuando en un momento alguien se sentó a mi lado y se me quedo mirando fijamente, no le tome atención y seguí reconcentrada en mis pensamientos.
Y de pronto me hablo.
- Hola… -
Lo quede mirando con cara de pocos amigos y lo salude con un austero “hola” de ultratumba mirándolo de frente para saber quien tenia la osadía de hablarme con mi cara de pesada.
Era un joven, era bastante guapo, tenia el cabello castaño claro y ojos color miel además de una linda sonrisa.
- ¿Siempre vienes a esta iglesia? – me pregunto de pronto.
- Si a veces, es que es tranquilito para la locura que hay afuera…
- Si… - respondió él.
Mientras hablaba esas cortas palabras, me percate que estaba algo bebido, porque se sentía a su alrededor el olor a alcohol.
No pensé que fuera tan grave por las fechas, pues es clásico que para navidad y año nuevo las empresas realizan fiestas para celebrarlas.
Pero no sé por qué, el hecho de que estuviera en ese estado me puso a la defensiva de inmediato a pesar de que cada vez que lo miraba, me daba cuenta de lo lindo que era.
El se dio cuenta de mi rechazo mientras seguía buscando conversación.
- ¿Y que haces? –
- Soy b… - me reservaré la profesión para que no hayan prejuicios.
- Ah yo trabajo en una empresa de archivistica… -
- Ahh… - conteste yo desganada, la verdad es que la conversación me estaba aburriendo y seguía a la defensiva.
- ¿Me darías tu teléfono? – Pregunto de pronto – vamos, para invitarte a salir uno de estos días…eres tan linda, eres súper linda… - replico con entusiasmo.
- Ahhh…- respondí desconfiada, riéndome de su atrevimiento y de su fugaz declaración – no le doy mi teléfono a desconocidos – respondí.
- ¿Por que siempre las mujeres no creen cuando les dices que son bonitas?...eres linda…vamos…
Entonces saco su billetera y me mostró su cedula de identidad, como si con eso pensara que me iba a convencer de su honestidad.
Era menor que yo en varios años y no niego que mi perversa y bizarra tendencia a los chicos menores se encendió de pronto en mi interior pero lo rechace.
En ese instante pensé en el por que lo rechazaba, supuse que al verlo así medio borracho, era un tomador empedernido por lo que eso para mi ya era mala señal de cualquier cosa, asumiendo además que solo se había acercado por el valor que le daba el alcohol.
Al ver mi persistente rechazo insistía cada vez con menos fuerza.
- Pucha, ¿por qué? dame tu teléfono, por favor, no seas mala… - yo me sonreía algo incomoda ante su insistencia – pucha, que pena…¿pero siempre vienes a esta iglesia?
- Si, a veces…
- Vamos…
- No…
- Bueno… - por fin se dio por vencido.
Se fue finalmente lamentándose y de pronto todos mis pensamientos se fueron hacia ese desconocido pensando que quizás estaba dejando ir al amor de mi vida…
Era un día antes de la navidad, víspera y pensé ridículamente que quizás ahí estaba mi regalito ansiosamente esperado…pero lo deje ir…
Al salir de la iglesia no niego, que un leve arrepentimiento se vino sobre mi, quizás fui demasiado estricta, quizás fui una tonta desconfiada, quizás perdí mi gran oportunidad de encontrar un gran amor…
Quizás era la receta para olvidar a alguien más…pero lo deje ir…
Y fue increíble, porque en unos cuantos segundos me pase una película de dos años imaginándome que hubiese pasado si aceptaba salir con él.
Era soltero, estaba más o menos bueno, era algunos añitos menor que yo, y no era un pesado.
Solo pensé que era un borracho y detesto a los borrachos.
Pensé que quizás hubiésemos sido pololos, quizás sería importante pero lo deje ir, como quien rechaza un regalo de navidad con defectos.
Quizás era la señal de kami-sama que siempre estuve esperando y que no reconocí…
Aunque también cabía la posibilidad que solo buscara una aventura, pero bueno eso no lo sabré jamás.
Y quizás fue todo esto, por mis ancestrales temores, mis ancestrales estupideces, porque finalmente ni siquiera le di la oportunidad de nada, sólo lo despache…
Y quizás…
Pero ahora todos estos pensamientos y divagaciones son solo eso, posibilidades que no fueron…
Me pregunto ¿qué habría pasado si hubiese aceptado?
¿Habría variado mi cuento con el papanatas de haber existido otra persona en el camino?
Posiblemente si, pues apareció en un momento en el que todavía me resistía a las intensiones de mi papantas, porque justamente en esos días se desapareció un mes completo y no supe más de él…
Bueno, he ahí el cuento, el libre albedrío, tome mi opción que fue rechazar y con ello las miles de posibilidades tanto buenas o malas de un futuro.
Sin duda, ese pequeño acontecimiento de haberlo tomado, cuan ley del caos, hubiese cambiado mi presente, cuan efecto mariposa todos los acontecimientos hasta hoy hubiesen variado.
No sé si para bien o para mal, pero cambiado sin dudar.
Ahora lo recuerdo por la cercanía de la navidad, y por la curiosidad malsana de saber que me habría deparado el futuro en esas circunstancias.
Es gracioso, a pesar de todo no estoy arrepentida de mis decisiones pero si de no haberme soltado un poco ese día…solo para probar.
Además, el chico no estaba nada de mal…
Pero bueno, entramos entonces en el terreno de las suposiciones, de las especulaciones y las múltiples posibilidades "de lo que pudo haber sido" que a cualquiera pueden volver loco.
Incluso a mí, una bizarra escritora amateurs en busca de sentido.
El que sea.
Recuerdo que recientemente había entrado a trabajar al lugar en el que estoy ahora, andaba bastante triste porque perdí durante ese mes el contacto vía MSN con mi papanatas (bueno después sabría las razones).
Era víspera de navidad y me fui a dar una vuelta al centro ya que habíamos salido temprano, para variar sola, mientras caminaba por las atestadas calles llenas de locos compradores compulsivos de regalos navideños.
Decidí entrar a la catedral de la ciudad a tranquilizar un poco mi espíritu inquieto además de visitar a cierto personaje al que le tengo mucha fe y que quizás en algún post mencionaré.
Pensando si aquella pequeña, naciente e inverosímil historia del papanatas era cierta o no, me senté en uno de los bancos de la iglesia mientras miraba el memorial que recuerda a ese personaje…pidiéndole que me diera una respuesta.
Estaba tan concentrada en mis pensamientos que no me percate cuando en un momento alguien se sentó a mi lado y se me quedo mirando fijamente, no le tome atención y seguí reconcentrada en mis pensamientos.
Y de pronto me hablo.
- Hola… -
Lo quede mirando con cara de pocos amigos y lo salude con un austero “hola” de ultratumba mirándolo de frente para saber quien tenia la osadía de hablarme con mi cara de pesada.
Era un joven, era bastante guapo, tenia el cabello castaño claro y ojos color miel además de una linda sonrisa.
- ¿Siempre vienes a esta iglesia? – me pregunto de pronto.
- Si a veces, es que es tranquilito para la locura que hay afuera…
- Si… - respondió él.
Mientras hablaba esas cortas palabras, me percate que estaba algo bebido, porque se sentía a su alrededor el olor a alcohol.
No pensé que fuera tan grave por las fechas, pues es clásico que para navidad y año nuevo las empresas realizan fiestas para celebrarlas.
Pero no sé por qué, el hecho de que estuviera en ese estado me puso a la defensiva de inmediato a pesar de que cada vez que lo miraba, me daba cuenta de lo lindo que era.
El se dio cuenta de mi rechazo mientras seguía buscando conversación.
- ¿Y que haces? –
- Soy b… - me reservaré la profesión para que no hayan prejuicios.
- Ah yo trabajo en una empresa de archivistica… -
- Ahh… - conteste yo desganada, la verdad es que la conversación me estaba aburriendo y seguía a la defensiva.
- ¿Me darías tu teléfono? – Pregunto de pronto – vamos, para invitarte a salir uno de estos días…eres tan linda, eres súper linda… - replico con entusiasmo.
- Ahhh…- respondí desconfiada, riéndome de su atrevimiento y de su fugaz declaración – no le doy mi teléfono a desconocidos – respondí.
- ¿Por que siempre las mujeres no creen cuando les dices que son bonitas?...eres linda…vamos…
Entonces saco su billetera y me mostró su cedula de identidad, como si con eso pensara que me iba a convencer de su honestidad.
Era menor que yo en varios años y no niego que mi perversa y bizarra tendencia a los chicos menores se encendió de pronto en mi interior pero lo rechace.
En ese instante pensé en el por que lo rechazaba, supuse que al verlo así medio borracho, era un tomador empedernido por lo que eso para mi ya era mala señal de cualquier cosa, asumiendo además que solo se había acercado por el valor que le daba el alcohol.
Al ver mi persistente rechazo insistía cada vez con menos fuerza.
- Pucha, ¿por qué? dame tu teléfono, por favor, no seas mala… - yo me sonreía algo incomoda ante su insistencia – pucha, que pena…¿pero siempre vienes a esta iglesia?
- Si, a veces…
- Vamos…
- No…
- Bueno… - por fin se dio por vencido.
Se fue finalmente lamentándose y de pronto todos mis pensamientos se fueron hacia ese desconocido pensando que quizás estaba dejando ir al amor de mi vida…
Era un día antes de la navidad, víspera y pensé ridículamente que quizás ahí estaba mi regalito ansiosamente esperado…pero lo deje ir…
Al salir de la iglesia no niego, que un leve arrepentimiento se vino sobre mi, quizás fui demasiado estricta, quizás fui una tonta desconfiada, quizás perdí mi gran oportunidad de encontrar un gran amor…
Quizás era la receta para olvidar a alguien más…pero lo deje ir…
Y fue increíble, porque en unos cuantos segundos me pase una película de dos años imaginándome que hubiese pasado si aceptaba salir con él.
Era soltero, estaba más o menos bueno, era algunos añitos menor que yo, y no era un pesado.
Solo pensé que era un borracho y detesto a los borrachos.
Pensé que quizás hubiésemos sido pololos, quizás sería importante pero lo deje ir, como quien rechaza un regalo de navidad con defectos.
Quizás era la señal de kami-sama que siempre estuve esperando y que no reconocí…
Aunque también cabía la posibilidad que solo buscara una aventura, pero bueno eso no lo sabré jamás.
Y quizás fue todo esto, por mis ancestrales temores, mis ancestrales estupideces, porque finalmente ni siquiera le di la oportunidad de nada, sólo lo despache…
Y quizás…
Pero ahora todos estos pensamientos y divagaciones son solo eso, posibilidades que no fueron…
Me pregunto ¿qué habría pasado si hubiese aceptado?
¿Habría variado mi cuento con el papanatas de haber existido otra persona en el camino?
Posiblemente si, pues apareció en un momento en el que todavía me resistía a las intensiones de mi papantas, porque justamente en esos días se desapareció un mes completo y no supe más de él…
Bueno, he ahí el cuento, el libre albedrío, tome mi opción que fue rechazar y con ello las miles de posibilidades tanto buenas o malas de un futuro.
Sin duda, ese pequeño acontecimiento de haberlo tomado, cuan ley del caos, hubiese cambiado mi presente, cuan efecto mariposa todos los acontecimientos hasta hoy hubiesen variado.
No sé si para bien o para mal, pero cambiado sin dudar.
Ahora lo recuerdo por la cercanía de la navidad, y por la curiosidad malsana de saber que me habría deparado el futuro en esas circunstancias.
Es gracioso, a pesar de todo no estoy arrepentida de mis decisiones pero si de no haberme soltado un poco ese día…solo para probar.
Además, el chico no estaba nada de mal…
Pero bueno, entramos entonces en el terreno de las suposiciones, de las especulaciones y las múltiples posibilidades "de lo que pudo haber sido" que a cualquiera pueden volver loco.
Incluso a mí, una bizarra escritora amateurs en busca de sentido.
El que sea.
...Nadie anda por la vida sin dolor...
En un libro y en una película del mismo libro*, la autora habla acerca de que los acontecimientos, alegrías y sufrimientos van quedando plasmados en nuestro rostro, como si fuera el mapa de nuestras vidas.
Y creo que de alguna manera es así.
Aquel día que por milagro mi papanatas fue a mi casa para instalar el grabador de dvd, comento que mi madre tenía rostro de tristeza, de pena.
Y me quedo dando vueltas en la cabeza esa afirmación pensando en lo que ella ha sufrido en su vida.
Tuvo una infancia muy difícil, porque su madre murió cuando ella estaba muy pequeña y como la hermana mayor se había ido ella quedo a cargo con su corta edad, de criar en cierta manera a sus hermanos menores.
Su padre, la trataba muy mal, la dejaba noches enteras fuera de la casa pasando frío y miedo porque no hacia las cosas como él esperaba, la golpeaba salvajemente y no la dejaba salir para divertirse.
Por otro lado, mi abuelo, su padre fue un alcohólico, aun lo es.
Y se caso por segunda vez también.
Supongo que su frustración, sus iras y todo, lo descargaba con mi madre, que soportó estoicamente todos esos malos tratos hasta los 18 años cuando finalmente se fue de la casa.
Trabajo en distintas casas como empleada domestica y en ellos conoció amores, aventuras y distintas personas y pudo por fin hacer todo lo que su padre no le permitía.
Disfrutar de su juventud sin temer las represalias.
No sé en que circunstancias lo conoció, porque ella jamás comenta nada de ese episodio, pero fue en esos años de juventud cuando quedo embarazada de un desconocido, cuyo resultado fue mi hermano mayor, mucho tiempo antes de conocer a mi padre.
Mi hermano mayor es medio hermano solamente.
Ella guarda celosamente sus secretos, nunca comenta demasiadas cosas de su pasado, nunca he entendido por qué.
Y nunca se lo he preguntado, porque no quiero revivir quizás recuerdos dolorosos en ella.
Por eso es que no sé tampoco en que circunstancias conoció a mi padre, pero él se caso con ella y adoptó como hijo a mi hermano.
El único problema, y que he relatado en otros post, es que mi padre era un vividor mujeriego y en esos años estaba con toda esa efervescencia.
Estando embarazada de mi segundo hermano, y sin tener ni siquiera casa, la dejaba abandonada por irse de carrete con sus amigos, no sé con exactitud cuantas mujeres tuvo mi padre pero mi madre lo descubrió en un par de ocasiones.
Esos años de incertidumbre tienen que haber sido terribles para ella y tienen que haberla marcado muchísimo.
Después nos tuvo a nosotras, mi hermana y yo, y seguían los dramones de mujeres y juergas de mi padre, supongo que ella tiene que haberlo amado mucho como para soportar tantos malos ratos.
Vivimos por un largo tiempo en unas piezas en un terreno de allegados, hasta que por fin lograron el cuento de la casa propia.
Como mi padre era buen comerciante, puso un negocio extra en la nueva casa, a aparte del taller de plásticos que ya tenia, así que se ocupaba de ambos negocios, lo que lo tuvo entretenido, ocupado y alejado del carrete y las mujeres por un buen tiempo.
Hasta que conoció a su última amante, pero eso ya lo relaté.
Mi madre se enteró, y ya no lo soporto más, además que en esos años mi padre empezó a enloquecer extrañamente y hacia escándalos.
Finalmente lo hecho de la casa.
Creo que fueron sus peores años y sin embargo, los soportó valientemente porque tuvo que hacerse cargo de todos nosotros sola después de eso, volver a trabajar y rehacer su vida.
Siempre he creído que mi madre sobrevive gracias a su orgullo, si no fuera por ello, estaría destrozada.
Porque ella es muy orgullosa, rabiosamente orgullosa.
Desde aquellos tiempos mi madre se alejo del mundo, y sólo se dedico a trabajar.
Muchos años después tuvo una aventura con un tipo de su trabajo que duro muy poco, pero que estoy segura que la entusiasmo bastante.
Después volvió a estar sola mientras nosotros crecíamos y realizábamos nuestros proyectos.
Y ahora por fin creo que encontró a una persona que puede hacerla feliz un poco, no es el medio mino, no tiene la prestancia de otros tipos pero es preocupado y detallista.
Hace tiempo que no veía a mi madre algo más entusiasmada, inclusive se esta preocupando más de ella como debió ser siempre.
En su mirada y en su rostro puedo ver un poco más de relajo y menos infelicidad, a pesar de que creo que aun vaga en su mente el recuerdo de mi padre.
No sé si es por amor, pero una vez, comentó que quizás sentía cierto remordimiento por no haberlo perdonado jamás, no para que volvieran a estar juntos, creo que hubiese sido imposible, pero para que él obtuviera paz.
Para que se fuera en paz.
Y es por eso que pensé después de aquel comentario, acerca de las huellas que la vida va dejando en el rostro de las personas, supongo que en el rostro se percibe la felicidad y tristeza de todos.
Mi madre tiene rostro de tristeza y supongo que fue por todo lo que le tocó vivir.
Y me preguntó:
¿Cuáles serán las huellas que recolectaré con el pasar de los años? ¿Qué rostro tendré en unos años más? ¿De felicidad? ¿De tristeza? ¿Indiferencia?...
Creo que manteniendo mi alegría siempre, todo estará bien, pero lo que he pasado hasta ahora ¿se percibirá así en mi rostro?...
No lo sé…
Pero creo que jamás será tan terrible como lo que ella vivió, y por eso y por su sacrificio incondicional dedico este post a ella, por su incansable esfuerzo.
No admiro a mi madre, pero la respeto con toda mi alma.
“Nadie anda por la vida sin dolor” – dice Isamu en una escena de Macross Plus, cuando una agobiada Myung se queja de no haber cumplido sus sueños más anhelados despreciando el sufrimiento de sus amigos.
Y es verdad, todos sufrimos de una u otra manera y solo con el pasar del tiempo sabremos que cicatrices nos irán dejando esas heridas en nuestras almas y nuestro rostro.
Sólo espero llegar al fin con un rostro de tranquilidad, por haber cumplido mis metas, vivido lo que deseaba vivir y estar satisfecha de haberlo hecho.
¿Qué verán las personas que me rodean en mi rostro?...
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
* El amante de la China del Norte, Margarite Duras.
Y creo que de alguna manera es así.
Aquel día que por milagro mi papanatas fue a mi casa para instalar el grabador de dvd, comento que mi madre tenía rostro de tristeza, de pena.
Y me quedo dando vueltas en la cabeza esa afirmación pensando en lo que ella ha sufrido en su vida.
Tuvo una infancia muy difícil, porque su madre murió cuando ella estaba muy pequeña y como la hermana mayor se había ido ella quedo a cargo con su corta edad, de criar en cierta manera a sus hermanos menores.
Su padre, la trataba muy mal, la dejaba noches enteras fuera de la casa pasando frío y miedo porque no hacia las cosas como él esperaba, la golpeaba salvajemente y no la dejaba salir para divertirse.
Por otro lado, mi abuelo, su padre fue un alcohólico, aun lo es.
Y se caso por segunda vez también.
Supongo que su frustración, sus iras y todo, lo descargaba con mi madre, que soportó estoicamente todos esos malos tratos hasta los 18 años cuando finalmente se fue de la casa.
Trabajo en distintas casas como empleada domestica y en ellos conoció amores, aventuras y distintas personas y pudo por fin hacer todo lo que su padre no le permitía.
Disfrutar de su juventud sin temer las represalias.
No sé en que circunstancias lo conoció, porque ella jamás comenta nada de ese episodio, pero fue en esos años de juventud cuando quedo embarazada de un desconocido, cuyo resultado fue mi hermano mayor, mucho tiempo antes de conocer a mi padre.
Mi hermano mayor es medio hermano solamente.
Ella guarda celosamente sus secretos, nunca comenta demasiadas cosas de su pasado, nunca he entendido por qué.
Y nunca se lo he preguntado, porque no quiero revivir quizás recuerdos dolorosos en ella.
Por eso es que no sé tampoco en que circunstancias conoció a mi padre, pero él se caso con ella y adoptó como hijo a mi hermano.
El único problema, y que he relatado en otros post, es que mi padre era un vividor mujeriego y en esos años estaba con toda esa efervescencia.
Estando embarazada de mi segundo hermano, y sin tener ni siquiera casa, la dejaba abandonada por irse de carrete con sus amigos, no sé con exactitud cuantas mujeres tuvo mi padre pero mi madre lo descubrió en un par de ocasiones.
Esos años de incertidumbre tienen que haber sido terribles para ella y tienen que haberla marcado muchísimo.
Después nos tuvo a nosotras, mi hermana y yo, y seguían los dramones de mujeres y juergas de mi padre, supongo que ella tiene que haberlo amado mucho como para soportar tantos malos ratos.
Vivimos por un largo tiempo en unas piezas en un terreno de allegados, hasta que por fin lograron el cuento de la casa propia.
Como mi padre era buen comerciante, puso un negocio extra en la nueva casa, a aparte del taller de plásticos que ya tenia, así que se ocupaba de ambos negocios, lo que lo tuvo entretenido, ocupado y alejado del carrete y las mujeres por un buen tiempo.
Hasta que conoció a su última amante, pero eso ya lo relaté.
Mi madre se enteró, y ya no lo soporto más, además que en esos años mi padre empezó a enloquecer extrañamente y hacia escándalos.
Finalmente lo hecho de la casa.
Creo que fueron sus peores años y sin embargo, los soportó valientemente porque tuvo que hacerse cargo de todos nosotros sola después de eso, volver a trabajar y rehacer su vida.
Siempre he creído que mi madre sobrevive gracias a su orgullo, si no fuera por ello, estaría destrozada.
Porque ella es muy orgullosa, rabiosamente orgullosa.
Desde aquellos tiempos mi madre se alejo del mundo, y sólo se dedico a trabajar.
Muchos años después tuvo una aventura con un tipo de su trabajo que duro muy poco, pero que estoy segura que la entusiasmo bastante.
Después volvió a estar sola mientras nosotros crecíamos y realizábamos nuestros proyectos.
Y ahora por fin creo que encontró a una persona que puede hacerla feliz un poco, no es el medio mino, no tiene la prestancia de otros tipos pero es preocupado y detallista.
Hace tiempo que no veía a mi madre algo más entusiasmada, inclusive se esta preocupando más de ella como debió ser siempre.
En su mirada y en su rostro puedo ver un poco más de relajo y menos infelicidad, a pesar de que creo que aun vaga en su mente el recuerdo de mi padre.
No sé si es por amor, pero una vez, comentó que quizás sentía cierto remordimiento por no haberlo perdonado jamás, no para que volvieran a estar juntos, creo que hubiese sido imposible, pero para que él obtuviera paz.
Para que se fuera en paz.
Y es por eso que pensé después de aquel comentario, acerca de las huellas que la vida va dejando en el rostro de las personas, supongo que en el rostro se percibe la felicidad y tristeza de todos.
Mi madre tiene rostro de tristeza y supongo que fue por todo lo que le tocó vivir.
Y me preguntó:
¿Cuáles serán las huellas que recolectaré con el pasar de los años? ¿Qué rostro tendré en unos años más? ¿De felicidad? ¿De tristeza? ¿Indiferencia?...
Creo que manteniendo mi alegría siempre, todo estará bien, pero lo que he pasado hasta ahora ¿se percibirá así en mi rostro?...
No lo sé…
Pero creo que jamás será tan terrible como lo que ella vivió, y por eso y por su sacrificio incondicional dedico este post a ella, por su incansable esfuerzo.
No admiro a mi madre, pero la respeto con toda mi alma.
“Nadie anda por la vida sin dolor” – dice Isamu en una escena de Macross Plus, cuando una agobiada Myung se queja de no haber cumplido sus sueños más anhelados despreciando el sufrimiento de sus amigos.
Y es verdad, todos sufrimos de una u otra manera y solo con el pasar del tiempo sabremos que cicatrices nos irán dejando esas heridas en nuestras almas y nuestro rostro.
Sólo espero llegar al fin con un rostro de tranquilidad, por haber cumplido mis metas, vivido lo que deseaba vivir y estar satisfecha de haberlo hecho.
¿Qué verán las personas que me rodean en mi rostro?...
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
* El amante de la China del Norte, Margarite Duras.
*****Oh my friends*****
Es extraño, hace tiempo no sentía esta sensación agradable.
Este último tiempo me he percatado que he perdido muchas de las emociones que me hacían creer en las grandes convicciones que han marcado mi vida en muchos sentidos.
Este fin de semana ha sido movido, el viernes fui al cumpleaños de mi hermano y compartí con cuñadas y el pololo de mi mamá.
Comí, converse y baile como siempre lo hago cuando quiero divertirme, animada y risueña, lance bromas y lo mejor de todo es que no necesite de mucho alcohol para hacerlo, apenas me tomé un Fanshop, con el que alegre mi cansado espíritu después de una larga semana.
Disfruto mucho bailar, disfruto una buena conversación pero a menudo siento que algo me falta.
Es curioso, cuando estoy pasada en copas, soy mucho más alegre, bailo hasta los avisos comerciales y me rió a carcajadas de cualquier estupidez y lo mejor de todo, animo a todos a animarse…
Soy otra pero a la vez soy yo misma, porque sé que soy así, el alcohol lo suelta un poco, pero en general soy alegre, desbordo alegría, sin embargo, por alguna razón algo falta.
Hoy, me reuní con un par de amigos con quienes subimos el San Cristóbal caminando.
Nuestra reunión de la Fundación sin fines de lucro y sin personalidad jurídica “Te quiero como amigo y nunca te di el e-mail”.
Todos tenemos eso en común, a más de alguno de nosotros nos han dicho algo como eso, entonces con ello hacemos lo mejor que podemos hacer.
Burlarnos de todo y reírnos de nosotros mismos, y es agradable.
Por eso hoy fue nuestra cita, mi mejor amiga y nuestro amigo José y otro chico que finalmente no fue.
A ella la conocí cuando me inscribí en un preuniversitario para preparar la prueba de aptitud académica y se acerco cuando me vio leyendo un libro de objetos voladores no identificados, es decir ovnis.
Así, bien noño y bien mamón.
Después nos unieron algunas series de anime que a ambas nos gustaban y desde entonces tenemos toda una serie de aventuras juntas.
Desde entrevistas a dobladores de series de anime, chateos con actores mexicanos también de anime, intentos de periodismo amateurs de revistas (de anime), investigaciones varias sobre los temas geográficos que son de su área profesional, mochileos al norte con el fin de conocer el Valle del Elqui y sus hermosos cielos, campamentos en cerros protegidos ambientalmente, largas conversaciones sentadas en un banco de calle Estado y en donde nos quejamos, vomitamos y reímos de nosotras y nuestra vidas y largos también maratones de anime que antiguamente duraban toda la noche (ahora nos quedamos dormidas), además de innumerables y extensas llamadas telefónicas en donde ella me ha escuchado pacientemente cada vez que lo necesito sin juzgarme a pesar de que me ha visto caer y recaer en muchas ocasiones y yo a su vez escucho sus problemas y dramas con el mismo afan .
Ya van casi diez años de amistad y nunca hemos discutido, nunca nos hemos enfadado la una con la otra, y ella siempre ha estado para mi.
En mis tristezas y alegrías y en mis momentos de tragedia.
La acompañe cuando murió su padre, me acompaño cuando murió el mío y así fielmente ha demostrado que ha sido, es y posiblemente será la mejor amiga que he tenido.
Compartimos sueños y frustraciones y por supuesto también tristezas.
Ella camino hoy conmigo hasta la cima del cerro.
Y también lo hizo nuestro amigo José.
A este chico lo conocimos una ocasión en que organizamos unas funciones de anime en la Facultad de la Universidad donde estudia mi amiga.
Una semana de las mejores pelis de anime según nuestro gusto, y obtuvimos hasta apoyo del centro de alumnos de su carrera teniendo incluso la posibilidad de tener un lindo pendón promocional además de una exitosa asistencia de público.
En el pendón pusimos un e-mail de contacto, José nos escribió y desde ese día nos convertimos en amigos, no inseparables pero si unidos.
El es diseñador gráfico, y como pueden ver, esta todo relacionado porque él también es un fan del anime y el comic y dibuja.
Es otaku como yo.
Como dicen, Dios los crea y el diablo los junta…
Es de una personalidad bastante especial, es muy simpático, no habla demasiado pero cuando lo hace siempre lanza una buena broma que nos hace saltar de la risa, no tiene mucho tiempo pero cuando se le pide ayuda, colabora sin poner reparos (aunque también falla como buen hombre que es, jajajaj).
A mi me diseño un banner para mi página de canciones y a mi amiga le ha hecho varios trabajos audiovisuales que no cobra más que con una que otra invitación a comer completos o una golosina.
Hoy nos acompaño a ambas en nuestra caminata hacia el cerro, hablamos de muchas cosas, nos reímos con nuestras bromas y las suyas y tomamos juntos un rico mote con huesillo después de una hora y quince de caminar sin parar.
Nos sentamos a observar la ciudad desde las alturas uno junto al otro, a los pies de la virgen mientras por fecha religiosa que no recuerdo, se realizaba un acto y unos coloridos grupos de personas vestidos de diablillos y bailarines de “diabladas” hacían su tributo bajo la estatua de la virgen en la cima del cerro.
Y de pronto me vi entre estos dos amigos, sentí un calido sentimiento, sentí que nos comprendíamos y compartíamos un destino.
Éramos amigos.
De alguna manera me sentí especial y lo era, porque ellos estaban conmigo porque les agrado y yo estaba con ellos porque me agradan, sin intereses de por medio, sin necesidad de decir nada, sin justificar, sin pensar el por qué estábamos ahí, nos sentamos y miramos el espectáculo simplemente acompañándonos.
Me gusto esa sensación que sentía perdida.
Estar con alguien por el solo hecho de querer estar con alguien que te agrada, sin dobles intensiones y sin dobles lecturas, solo estar.
El sentimiento fue hermoso y todo se ilumino con el maravilloso paisaje de la ciudad a nuestros pies.
Entonces me dije:
- En realidad, no estoy sola…
Este último tiempo me he percatado que he perdido muchas de las emociones que me hacían creer en las grandes convicciones que han marcado mi vida en muchos sentidos.
Este fin de semana ha sido movido, el viernes fui al cumpleaños de mi hermano y compartí con cuñadas y el pololo de mi mamá.
Comí, converse y baile como siempre lo hago cuando quiero divertirme, animada y risueña, lance bromas y lo mejor de todo es que no necesite de mucho alcohol para hacerlo, apenas me tomé un Fanshop, con el que alegre mi cansado espíritu después de una larga semana.
Disfruto mucho bailar, disfruto una buena conversación pero a menudo siento que algo me falta.
Es curioso, cuando estoy pasada en copas, soy mucho más alegre, bailo hasta los avisos comerciales y me rió a carcajadas de cualquier estupidez y lo mejor de todo, animo a todos a animarse…
Soy otra pero a la vez soy yo misma, porque sé que soy así, el alcohol lo suelta un poco, pero en general soy alegre, desbordo alegría, sin embargo, por alguna razón algo falta.
Hoy, me reuní con un par de amigos con quienes subimos el San Cristóbal caminando.
Nuestra reunión de la Fundación sin fines de lucro y sin personalidad jurídica “Te quiero como amigo y nunca te di el e-mail”.
Todos tenemos eso en común, a más de alguno de nosotros nos han dicho algo como eso, entonces con ello hacemos lo mejor que podemos hacer.
Burlarnos de todo y reírnos de nosotros mismos, y es agradable.
Por eso hoy fue nuestra cita, mi mejor amiga y nuestro amigo José y otro chico que finalmente no fue.
A ella la conocí cuando me inscribí en un preuniversitario para preparar la prueba de aptitud académica y se acerco cuando me vio leyendo un libro de objetos voladores no identificados, es decir ovnis.
Así, bien noño y bien mamón.
Después nos unieron algunas series de anime que a ambas nos gustaban y desde entonces tenemos toda una serie de aventuras juntas.
Desde entrevistas a dobladores de series de anime, chateos con actores mexicanos también de anime, intentos de periodismo amateurs de revistas (de anime), investigaciones varias sobre los temas geográficos que son de su área profesional, mochileos al norte con el fin de conocer el Valle del Elqui y sus hermosos cielos, campamentos en cerros protegidos ambientalmente, largas conversaciones sentadas en un banco de calle Estado y en donde nos quejamos, vomitamos y reímos de nosotras y nuestra vidas y largos también maratones de anime que antiguamente duraban toda la noche (ahora nos quedamos dormidas), además de innumerables y extensas llamadas telefónicas en donde ella me ha escuchado pacientemente cada vez que lo necesito sin juzgarme a pesar de que me ha visto caer y recaer en muchas ocasiones y yo a su vez escucho sus problemas y dramas con el mismo afan .
Ya van casi diez años de amistad y nunca hemos discutido, nunca nos hemos enfadado la una con la otra, y ella siempre ha estado para mi.
En mis tristezas y alegrías y en mis momentos de tragedia.
La acompañe cuando murió su padre, me acompaño cuando murió el mío y así fielmente ha demostrado que ha sido, es y posiblemente será la mejor amiga que he tenido.
Compartimos sueños y frustraciones y por supuesto también tristezas.
Ella camino hoy conmigo hasta la cima del cerro.
Y también lo hizo nuestro amigo José.
A este chico lo conocimos una ocasión en que organizamos unas funciones de anime en la Facultad de la Universidad donde estudia mi amiga.
Una semana de las mejores pelis de anime según nuestro gusto, y obtuvimos hasta apoyo del centro de alumnos de su carrera teniendo incluso la posibilidad de tener un lindo pendón promocional además de una exitosa asistencia de público.
En el pendón pusimos un e-mail de contacto, José nos escribió y desde ese día nos convertimos en amigos, no inseparables pero si unidos.
El es diseñador gráfico, y como pueden ver, esta todo relacionado porque él también es un fan del anime y el comic y dibuja.
Es otaku como yo.
Como dicen, Dios los crea y el diablo los junta…
Es de una personalidad bastante especial, es muy simpático, no habla demasiado pero cuando lo hace siempre lanza una buena broma que nos hace saltar de la risa, no tiene mucho tiempo pero cuando se le pide ayuda, colabora sin poner reparos (aunque también falla como buen hombre que es, jajajaj).
A mi me diseño un banner para mi página de canciones y a mi amiga le ha hecho varios trabajos audiovisuales que no cobra más que con una que otra invitación a comer completos o una golosina.
Hoy nos acompaño a ambas en nuestra caminata hacia el cerro, hablamos de muchas cosas, nos reímos con nuestras bromas y las suyas y tomamos juntos un rico mote con huesillo después de una hora y quince de caminar sin parar.
Nos sentamos a observar la ciudad desde las alturas uno junto al otro, a los pies de la virgen mientras por fecha religiosa que no recuerdo, se realizaba un acto y unos coloridos grupos de personas vestidos de diablillos y bailarines de “diabladas” hacían su tributo bajo la estatua de la virgen en la cima del cerro.
Y de pronto me vi entre estos dos amigos, sentí un calido sentimiento, sentí que nos comprendíamos y compartíamos un destino.
Éramos amigos.
De alguna manera me sentí especial y lo era, porque ellos estaban conmigo porque les agrado y yo estaba con ellos porque me agradan, sin intereses de por medio, sin necesidad de decir nada, sin justificar, sin pensar el por qué estábamos ahí, nos sentamos y miramos el espectáculo simplemente acompañándonos.
Me gusto esa sensación que sentía perdida.
Estar con alguien por el solo hecho de querer estar con alguien que te agrada, sin dobles intensiones y sin dobles lecturas, solo estar.
El sentimiento fue hermoso y todo se ilumino con el maravilloso paisaje de la ciudad a nuestros pies.
Entonces me dije:
- En realidad, no estoy sola…