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Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

Sindicación
 
Fin del verano... noooooooooooo!!
Y claro finalice mi verano y vacaciones yendo a Viña del Mar y viendo a Bryam Adams en vivo.

Maravilloso, verdaderamente maravilloso.

Canta y toca como un maestro.

Fue tanto que hasta salí tres veces en la tele en la transmisión.

Creo que empezaré bien el año, después de todo...
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El mar, el cielo, el viento y mi alma...
Los días en la playa me hicieron muy bien.

La tensión que tenia en la espalda disminuyo considerablemente y mis pulmones se limpiaron con nuevo aire salino.

Pasaron muchas cosas durante aquellos días de relajo.

Hubo buenas como malas decisiones.

En principio, habíamos decidido quedarnos en una sola playa, arrendando una cabaña para pasar ahí esos días pero en último momento cambiamos de planes y decidimos quedarnos en una y con el pasar de los días recorrer y visitar nuevas playas.

Nos quedamos en una hostería, cuya única gracia además de ser más bonita, era que tenía baño privado.

Sin embargo, tenía muchas limitaciones que después descubriríamos.

Primero, había tope de hora para llegar por las noches, las duchas con agua caliente tenían límites de tiempo de tres minutos y no podía ser más allá de las 20:30 horas.

Mala decisión, acordamos que fue, pero como ya habíamos cancelado no nos quedaba otra que disfrutar lo que habíamos conseguido, así que después de acomodarnos, distribuir las camas y todo el cuento, decidimos que ese mismo día partiríamos a Algarrobo, una playita cercana, en la que solo encuentras familias de numerosos nietos y matrimonios jóvenes de clase media que vacacionan allí.

La gracia de Algarrobo: la tranquilidad y temperatura de sus aguas.

Partimos tomando un bus hacia ella con tan mala suerte que nos agarramos un taco de otro mundo que nos demoro mucho más en llegar.

Además al llegar estaba repleta de gente y nos costo mucho encontrar un lugar en el cual estirar las toallas y acomodarnos.

Lo conseguimos y luego de un rato, me lance al agua.

Estaba deliciosa, no hay olas, solo mareas suaves y tranquilas, totalmente aptas para quienes como yo no sabemos nadar.

El cielo estaba profundamente azul, y el aire era tranquilizador.

Me gusto esa sensación, recién en aquel instante comprendí que de verdad el viajecito me daría un buen descanso que necesitaba hace mucho ya.

Después tome sol durante toda aquella tarde y cuando atardecía ya, nos regresamos a la hostería, pero para nuestra desgracia otra vez nos topamos con un tremendo taco que nos hizo llegar cerca de las nueve de la noche, con el tremendo problemón de que quizás no alcanzaríamos a ducharnos con agua caliente.

Pero si lo hicimos y fue delicioso.

Por la noche, nos fuimos a pasear por la rivera y a ver las muchas ferias artesanales que hay además del siempre bien ponderado pero popular zoológico de personas que te encuentras.

En nuestro recorrido encontramos un parque de diversiones, que personalmente y a pesar de mi edad sigue entusiasmándome, así que con mi hermana: a comprar los boletos para subir a la “centrifuga” y el “taga-da”…

Adrenalina y risas provocan esos juegos además de mareo y salí encantada, además que en ese ínter tanto nos dio la una de la madrugada.

Habíamos pasado a comer algo por ahí, en una “pica” de la que salimos bien decepcionadas por el servicio entregado y nos fuimos a dormir.

Y nuestra noche fue bastante extravagante por decirlo menos…

A mitad de la noche me desperté algo angustiada por un sueño inquietante que tuve, además de una sensación horrible de nostalgia por haber deseado realizar un viaje similar con el papanatas, que al final no pudo ser por distintas razones, entre ellas que la su so dicha no quiso salir de la ciudad y por la cobardía recalcitrante y cada vez más evidente de (mi) papanatas…

Pero bueno, entre esos pensamientos y la molestia de no dormir en mi propia y siempre cómoda camita, sentí una sensación de miedo inexplicable y no sé por qué razón de pronto me imagine que a los pies de mi cama, estaba la imagen de un pequeño niño que me observaba.

Siempre he sido miedosa, así que imagínense la sensación fría que recorrió mi espalda…

Me convencí a mi misma que era mi imaginación y finalmente me quede dormida nuevamente.

De pronto como a eso de las 8:00 de la mañana escuche la voz de mi hermana que hacía un comentario y un rechinar constante de una cama en el cuarto de al lado…matizado con un suave quejido femenino.

En el cuarto de al lado había una pareja que no pudo y claro, nadie podría después de todo, resistirse en la playa, a darse el placer de una “mañanera”…así que entre el rechinar de la cama y el murmullo de la mujer que se aguantaba para no meter más ruido, mi hermana se burlo y dijo:

- Mira…nos están sacando pica’…contando plata en frente de los pobres… - dijo riéndose suavemente.

Entre el sueño le conteste con mi consabida ironía.

- ¡Ah!... la mina se esta aguantando, si lo estuviera pasando bien estaría gritando…así que tan bien no va la cosa…

Y en el cuarto de al lado seguía el rechinar y el murmullo y de pronto se escucho el susurro y el pequeño gritito del tipo.

- Definitivamente, de estar pasándolo bien estarían gritando… - afirme y me volví a dormir.

Mi hermana lo tomo con humor, mi madre se escandalizó un poco y yo seguí durmiendo…

Habíamos planeado al siguiente día partir al puerto de San Antonio, así que como a eso de las once de la mañana y después de reírnos un poco con el incidente de la mañana y mientras yo hacia la actuación principal imitando el rechinar y los quejidos, partimos al puerto.

Camino al puerto, el bus recorrió un camino que orilla las playas, así que durante todo el trayecto podíamos observar el enorme e impresionante mar azul que se perdía en el horizonte.

Al llegar al puerto, nos pasamos a una feria a comer empanadas mientras mi madre se servia un ceviche y empezamos a buscar lanchas para salir a navegar.

La encontramos, pero nos encontramos con el problemita que mi madre estaba aterrada de subirse al bote.

Con crueldad la obligamos (lo sé, fuimos unas canallas), aludiendo al argumento de que debía superar su temor y enfrentar el miedo.

Durante media hora recorrimos el puerto en bote y disfrutamos del vaivén de las olas mientras las cosquillitas en el estomago le daba mas emoción al asunto.

Nos sacamos fotos y nos reímos con la conversación de las otras personas que iban con nosotros.

Almorzamos en un local cercano y partimos de vuelta para ir a otra playa.

El Tabo, una playa que habíamos divisado el día anterior y a la cual llegamos como a eso de las tres de la tarde.

El sol estaba estupendo, la playa es hermosa y el mar se veía más espectacular aun, aunque había un tremendo viento que hacia volar las toallas y quitasoles.

Nos ubicamos y después de tomar mucho sol, nos fuimos a bañar en esas tempestuosas aguas, totalmente distintas a las del día anterior.

Las olas nos lanzaban de un lado para otro y en varias ocasiones estuvieron a punto de botarnos además de soltar ciertas partes de mi traje de baño que por poco muestran más de lo debido pero estuvo realmente genial.

Hace años y muchos que no me bañaba en el mar.

Fue como si fuera una nueva experiencia y fue súbitamente como si el mar también se llevara mis tristes pensamientos y mi nostalgia, porque desde ese instante deje de extrañar a cierto personaje.

Tomando el sol, decidí hacerme una trencita artesanal y un chico que recorría la playa en esa labor fue el blanco de nuestra petición.

El chico verdaderamente estaba bien bueno, era delgado pero fibroso, alto, moreno por la playa y de estomago planito, así que no negaré que fue todo un placer tenerlo a mi espalda casi media hora haciéndome la trencita mientras a ratos rozaba mi espalda…

Después de tomar el resto de la tarde sol para broncearme un poco, finalmente nos fuimos de vuelta a la hostería para bañarnos y salir nuevamente en la noche.

Esta vez, todo fluyo de forma sorprendente y sólo tuvimos un pequeño percance por mi hermano que se quedo cuidando nuestra casa en Santiago.

Finalmente todo el viaje fue de menos a más y no niego que me relaje bastante…tuve la oportunidad de conocer lugares que no había visto, desintoxicar mis pulmones y relajar mi espalda y mis pensamientos.

Además fue una gran prueba de tolerancia que creí no ser capaz de resistir, pero finalmente lo hice.

Ahora, me queda aun una semana y media de vacaciones con más aventuras espero y finalizaré mi incursión vacacionistica yéndome el próximo fin de semana a Viña del Mar, porque asistiré el domingo 25 al “Festival de la Canción de Viña del Mar” para ver en vivo a mi esperado Bryam Adams, en platea preferencial y con las entradas 123 y 124, por lo que veré muy cerquita.

Será una buena manera de empezar este año…

Tolerancia, aprender a olvidar, relajarme y volver a disfrutar serán mis misiones de este año y quizás…

Lanzarme al abordaje de los compromisos a los que tanto me he resistido todo este tiempo…

Quizás sea la hora ya de liberarme…
 
Give me peace...
Nos vamos todos a la playa, debería emocionarme más porque hace muchos años que no voy pero no es tan así…creo que será un remanso para mi espíritu mirar las olas ir y venir.

En realidad eso es lo que deseo.

Mirar el mar y obtener paz.

Evaluación de la primera semana de vacaciones:

Mucha tranquilidad y flojera.

Expectativas de la próxima:

Mucha acción, me lanzaré al abordaje de las oportunidades olvidándome de todo…creo que es lo mejor que puedo hacer por ahora.

Solo hasta mañana definiremos a que playa del sinnúmero que poseemos en mi país, finalmente llegaremos.

Esta todo listo, bolsos, ropa y ánimos…

Bueno, es que siempre me ha gustado viajar. Soy de aquellas que les encanta ir en el bus, mirando la carretera mientras nos alejamos de la ciudad, escuchando musica interminable y emocionante…perdida en mis pensamientos, mientras el paisaje pasa raudo por mi mirada.

Será mi reencuentro con el mar…dulce tranquilidad, por lo menos eso espero…
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Joyitas
- Si ella cumpliera tu no existirias...

- Te quiero pero no te amo...

- Si extraño nuestras conversaciones calentonas pero estar cerca de ti no...

- Yo solo busco sexo y nada más...

- Ya, olvida y madura...

- La verdad, no creo que me enamoré de ti aunque me encantaría que pasara...

- Aveces pasa eso, no se pueden olvidar esos sentimientos...

- Eres masoquista como yo...

Unas frases para recordar, siempre recordar...y comprender que aveces por más que se luche contra la corriente, el río simplemente te arrastra.

¿Debo dejarme arrastrar?...
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Libre albedrio
Supongo que a mi me pasará lo mismo, aunque no estoy segura.

Es clásico que cuando te encuentras en una situación por decirlo de alguna manera rara, buscas historias similares que te den cierto consuelo o alivio y como es obvio, como yo me convertí en una amante, pues he buscado páginas ad hoc al tema, de amantes.

Me he encontrado unas verdaderas joyitas, como es el caso de “Amanda, la amante”, una mujer muy inteligente y encantadora, con escritura irónica y elegante, sin embargo tras esas palabras y tras sus experiencias lleva un vendaval de sabiduría que a nosotras las menos afortunadas nos ayuda de consuelo en muchos aspectos pero bueno, este post no es para hablar de lo maravillosa que es ella, si no de lo que las cosas cambian, de los arrepentimientos y las culpas.

Generalmente inicias un blog cuando tienes unos deseos desmedidos e incontrolables por escribir, por expresar, como en mi caso, aunque claro, este blog no lo empecé al convertirme “en amante”, sino mucho antes, por mis deseos de escribir, por mis deseos de expresar mi drama existencial y desahogarme.

Muchos blogs se han iniciado para contar su propia historia de amante, y todas empezamos igual, contando románticamente o pasionalmente como se inicio todo, lo maravilloso que el tipo llega a ser y los dramas que esta situación provoca en nuestras vidas y eso no lo desmereceré porque yo misma he caído en lo mismo.

Todas en un principio, somos “mamonas”, “gilipollas”, como dirían los españoles, claro que después las cosas se van transformando porque poco a poco nuestro amante encantador va mostrando su verdadero rostro dejándonos ver el mensaje final de que “solo fuimos un juguete” (no todas obviamente).

Pero que diablos, es el sino de las amantes al final…y eso no se puede desconocer, pero lo que llama mi atención siempre y creo que quizás cuando llegue mi momento lo haré también (espero que no en realidad), es que todas al final, terminan arrepintiéndose, como si en la situación no hubiese habido una decisión consciente, vuelven al camino del que se salieron y después dicen “eso no debió ser”…buscando borrar ese sucio antecedente en su pasado, las que eran casadas vuelven a los brazos de su marido, e igual sucede con los amantes, y dicen “fue un error”…

Pero ¿por qué arrepentirse de una decisión tomada cuando en el momento de aceptarla era la opción que nos llenaba?

A nadie obligan a nada y para ser amante menos, simplemente se acepta con las ventajas y desventajas que implica.

Independiente de la carga moral que pueda llevar la decisión si se acepto era porque lo deseábamos de verdad ¿o no? ¿Por qué arrepentirse de eso entonces?

Todos cometemos errores pero solo hay que asumirlos, no arrepentirse.

Es lo que llaman libre albedrío…y claro todos tendemos a arrepentirnos es verdad, pero ¿por qué no lo hacemos aceptando que lo hicimos, nos agrado y simplemente se acabó pero sin arrepentimientos?.

He leído varios blogs de amantes que salen con el discursito del error que fue su historia, tratan de olvidarla y se sienten culpables tratando de reiniciar la historia perdida con el/la oficial, buscando una nueva oportunidad y esta bien, pero no por eso tienen que desmerecer la antigua historia que vivieron…

Espero que cuando llegue mi momento no termine haciendo lo mismo…

Por ahora sigo siendo “amante”. De forma indigna pero lo sigo siendo.

Y todavía no me arrepiento a pesar de todo.

Citas más citas menos, extraña nueva ternura y pasión en aumento, aunque con ciertas características vergonzosas que algún día me atreveré a detallar aquí, pero sigo viendo a (mi) papanatas.

Mientras nos pasamos de motel en motel, sin palabras dulzonas, sin amor.

Y sin comprender que diablos motiva a uno y a otro (bueno en realidad si, sexo por un lado, soledad y amor por otro) en este cuento alargado por mi, porque así es, yo lo busqué, yo acepté y yo me condené.

Pero sin arrepentimientos y sin culpa todavía.