Profecía autocumplida...
A la espera de que en cualquier momento corten la luz - no porque no la hayamos pagado - si no que por estos lugares y en estas fechas, ya es común que se conmemore un año más del llamado “día del joven combatiente”, por la muerte de un par de hermanos hace varios años atrás en las protestas contra la dictadura y que se ha convertido en un ya clásico pretexto para hacer desmanes y romper todo lo que se encuentre en el camino…
Escribo…sin saber si alcanzare a terminarlo hoy…
Con el alma en un hilo, con el corazón destrozado y con una mezcla de impotencia y amor desmedido.
No hay salida ni hay vuelta atrás.
Todo acabo definitivamente y no es porque yo lo desee pero él, él esta decidido.
Y lo compruebo en su indiferencia.
Me gustaría creer que se alejo de mi solo porque no quiere verme sufrir y porque no quiere inmiscuirme en sus problemas familiares ahora más graves, para no angustiarme más..
Me gustaría creer que me quiere y toda esta separación a él le duele tanto como a mi.
Pero es un papanatas, fue mi papanatas.
Y los papanatas no hacen otra cosa que dañar sin compasión, con o sin intención pero lo hacen, solo para satisfacer sus egoístas deseos.
Y eso es lo que debo creer.
Y aunque lo quise creer con vehemencia y hubo días que estuve convencida que no era así, lo mejor que puedo hacer es aceptar que así fue de una vez.
Que solo jugo conmigo, sin verle dobles intensiones y sin pensar que en algún momento pude importarle.
Al contrario, nunca me demostró nada y esa era la prueba de que nunca le importe.
Ahora me duermo, cada noche con angustia, con un dolor en el pecho, con ahogo y deseando que todo desaparezca de una vez por todas pero como siempre, tendré que beberme el dolor gota a gota, cada día hasta que el frasco se vacié.
Lo llame una última vez.
Esta vez no me pude aguantar y llore amargamente, el al otro lado del teléfono actuó fríamente, casi con crueldad, aunque sé que esa actitud la tomaba solo para no dar explicaciones.
- Te dije que no te engancharás… - me dijo – no tendré tiempo, mi vida volvio a cambiar, hagas lo que hagas no conseguirás nada de mi –
- ¡¿Cómo puedes pretender que las cosas que a ti no te importan no le importen a los demás?! ¿Cómo puedes pretender que la gente no se tome en serio las cosas solo porque le dices “no te enamores”?...así no se anda por la vida…yo lo sabía, sabía todo pero esas cosas no se pueden controlar…dame la receta para eso…
- No hay receta…es mejor que des vuelta la pagina…armes tu vida…de mi no conseguirás nunca nada...
- ¡Dime algo que me haga sentir mejor!…- le rogué.
- ¿Crees que para mi es fácil?...lo que pasa es que no lo expreso… - respondió y eso me dio aun más pena y volví a dejarme arrastrar por las lágrimas.
Cortamos el auricular y le dije:
-¡¿Por qué tuve que conocerte?! – llorando amargamente.
Como dije en post anteriores, él siempre en esto fue mucho mejor que yo…
Nunca logre sacarle mayores palabras y por eso valoraba cada vez que de él surgían declaraciones de este tipo.
Me gustaría creer que él es cruel conmigo solo para que no insista por temor a que él vuelva a recaer.
Pero creo que solo quería deshacerse de mí.
Porque siempre ante mi aparecen los dos hombres que veía en él.
El amante apasionado, que cuando quería podía ser el ser más dulce del planeta, lanzando declaraciones a regañadientes y que yo estaba ansiosa de escuchar y cuando las hacia, aunque él no quisiera, me demostraba que un sentimiento más real había escondido para mi.
El otro, ese coyote experimentado, que me enseñaba pero que al igual que los casanovas siempre son lobos disfrazados de oveja con un solo objetivo.
Siempre me debatí entre ambos, el primero me conquistaba, y el segundo me alejaba y le temía.
Siempre le temí a su pasado.
Me atraía esa forma de ser pero a la vez me asustaba.
Y sé que se esconde en esa frialdad, en esa indiferencia…no sé por qué razon, aunque podría sospechar que se protege de que lo hieran nuevamente tanto como lo ha hecho la innombrable con él.
Ahora sé por qué los adultos no entregan el corazón con sinceridad…porque a todos, ya los han herido una vez en la vida y se protegen de volver a pasar por algo así, nadie quiere ser herido nunca más.
Y ahora me toco mi turno.
Como dijo él, me enamore del hombre equivocado.
Debo ser masoquista, o quizás me victimizo, porque como he dicho miles de veces en este blog, yo estaba muy conciente de todo, sospechaba como era él, y me deje arrastrar como animal al matadero apostando mi corazón en la jugada.
Y lo perdí para siempre, perdí mi corazón, el que tanto protegí durante estos años.
Y recuerdo que sabía los riesgos y los asumí.
Por eso ahora, no puedo reclamarle a Dios, ni siquiera a mi misma.
No puedo decirle ¿por qué me hiciste esto?, porque si me contestara me diría.
- Tú lo sabías, te advertí pero no me escuchaste… -
Por eso ahora no me puedo arrepentir, cuando cruzas el río existe la posibilidad de que te puedas ahogar si no eres un buen nadador…
Y yo no lo fui, cruce pero me ahogue en mi intento.
Me gustaría creer que me extrañará.
Me gustaría creer que en algún momento me amó.
Me gustaría creer que fui importante en su vida.
Me gustaría creer que él volverá.
Pero de tanto querer creer…perdí la fe.
Ahora, cada mañana es una agonía y la estoy pasando lentamente, el trabajo es un recuerdo más de él, porque cada vez que abro el MSN lo único que quiero ver es un mensaje de él que nunca llegará.
El año y medio que llevo en aquel lugar coincide con el tiempo que estuvimos juntos y ahora que se viene el otoño recuerdo la sensación que sentía hace un año atrás cuando ilusionada hablábamos horas y horas, cuando me decía con ese estilo tan encantador cosas hermosas que tontamente me hacían soñar con el amor.
El aire que respiraba, frío pero aromatizado con el olor del invierno y que siempre me ha gustado, de cuando nos juntábamos por las noches.
Todo eso vuelve ahora con el otoño y los días tristemente nublados.
De cuando creí que me quería.
No estoy arrepentida, lo vuelvo a decir, sólo termino prematuramente.
Porque todavía deseo estar con él y porque sé que él también lo desea.
Solo que nuevamente, una prueba más para él se interpuso y lo lanzo al camino del que al parecer nunca debió salir.
Pero eso es algo que yo quería creer.
Lo único cierto, es que es el camino del que nunca él se quiso salir…sólo se desvió un poco para tomar aliento, sentirse vivo unos meses y retomar su camino perdido.
Yo fui la ingenua que pensó que lo que era una fantasía, era real.
No quiero odiarlo, porque lo amaría más…es mejor despreciarlo y como dicen todos, olvidarlo.
Coincidimos en esta vida por una extraña razón que no me atrevo a preguntar mirando el cielo.
"En el jardín del tiempo al fin puedo dejarte sin mirar atrás…”
"Puedo ver con claridad nuestro partir, me quema aun, quiero que un nuevo renacer vuelva a unirnos otra vez….”
Después de todo alcance a escribir esto antes que la luz desaparezca del todo…
Escribo…sin saber si alcanzare a terminarlo hoy…
Con el alma en un hilo, con el corazón destrozado y con una mezcla de impotencia y amor desmedido.
No hay salida ni hay vuelta atrás.
Todo acabo definitivamente y no es porque yo lo desee pero él, él esta decidido.
Y lo compruebo en su indiferencia.
Me gustaría creer que se alejo de mi solo porque no quiere verme sufrir y porque no quiere inmiscuirme en sus problemas familiares ahora más graves, para no angustiarme más..
Me gustaría creer que me quiere y toda esta separación a él le duele tanto como a mi.
Pero es un papanatas, fue mi papanatas.
Y los papanatas no hacen otra cosa que dañar sin compasión, con o sin intención pero lo hacen, solo para satisfacer sus egoístas deseos.
Y eso es lo que debo creer.
Y aunque lo quise creer con vehemencia y hubo días que estuve convencida que no era así, lo mejor que puedo hacer es aceptar que así fue de una vez.
Que solo jugo conmigo, sin verle dobles intensiones y sin pensar que en algún momento pude importarle.
Al contrario, nunca me demostró nada y esa era la prueba de que nunca le importe.
Ahora me duermo, cada noche con angustia, con un dolor en el pecho, con ahogo y deseando que todo desaparezca de una vez por todas pero como siempre, tendré que beberme el dolor gota a gota, cada día hasta que el frasco se vacié.
Lo llame una última vez.
Esta vez no me pude aguantar y llore amargamente, el al otro lado del teléfono actuó fríamente, casi con crueldad, aunque sé que esa actitud la tomaba solo para no dar explicaciones.
- Te dije que no te engancharás… - me dijo – no tendré tiempo, mi vida volvio a cambiar, hagas lo que hagas no conseguirás nada de mi –
- ¡¿Cómo puedes pretender que las cosas que a ti no te importan no le importen a los demás?! ¿Cómo puedes pretender que la gente no se tome en serio las cosas solo porque le dices “no te enamores”?...así no se anda por la vida…yo lo sabía, sabía todo pero esas cosas no se pueden controlar…dame la receta para eso…
- No hay receta…es mejor que des vuelta la pagina…armes tu vida…de mi no conseguirás nunca nada...
- ¡Dime algo que me haga sentir mejor!…- le rogué.
- ¿Crees que para mi es fácil?...lo que pasa es que no lo expreso… - respondió y eso me dio aun más pena y volví a dejarme arrastrar por las lágrimas.
Cortamos el auricular y le dije:
-¡¿Por qué tuve que conocerte?! – llorando amargamente.
Como dije en post anteriores, él siempre en esto fue mucho mejor que yo…
Nunca logre sacarle mayores palabras y por eso valoraba cada vez que de él surgían declaraciones de este tipo.
Me gustaría creer que él es cruel conmigo solo para que no insista por temor a que él vuelva a recaer.
Pero creo que solo quería deshacerse de mí.
Porque siempre ante mi aparecen los dos hombres que veía en él.
El amante apasionado, que cuando quería podía ser el ser más dulce del planeta, lanzando declaraciones a regañadientes y que yo estaba ansiosa de escuchar y cuando las hacia, aunque él no quisiera, me demostraba que un sentimiento más real había escondido para mi.
El otro, ese coyote experimentado, que me enseñaba pero que al igual que los casanovas siempre son lobos disfrazados de oveja con un solo objetivo.
Siempre me debatí entre ambos, el primero me conquistaba, y el segundo me alejaba y le temía.
Siempre le temí a su pasado.
Me atraía esa forma de ser pero a la vez me asustaba.
Y sé que se esconde en esa frialdad, en esa indiferencia…no sé por qué razon, aunque podría sospechar que se protege de que lo hieran nuevamente tanto como lo ha hecho la innombrable con él.
Ahora sé por qué los adultos no entregan el corazón con sinceridad…porque a todos, ya los han herido una vez en la vida y se protegen de volver a pasar por algo así, nadie quiere ser herido nunca más.
Y ahora me toco mi turno.
Como dijo él, me enamore del hombre equivocado.
Debo ser masoquista, o quizás me victimizo, porque como he dicho miles de veces en este blog, yo estaba muy conciente de todo, sospechaba como era él, y me deje arrastrar como animal al matadero apostando mi corazón en la jugada.
Y lo perdí para siempre, perdí mi corazón, el que tanto protegí durante estos años.
Y recuerdo que sabía los riesgos y los asumí.
Por eso ahora, no puedo reclamarle a Dios, ni siquiera a mi misma.
No puedo decirle ¿por qué me hiciste esto?, porque si me contestara me diría.
- Tú lo sabías, te advertí pero no me escuchaste… -
Por eso ahora no me puedo arrepentir, cuando cruzas el río existe la posibilidad de que te puedas ahogar si no eres un buen nadador…
Y yo no lo fui, cruce pero me ahogue en mi intento.
Me gustaría creer que me extrañará.
Me gustaría creer que en algún momento me amó.
Me gustaría creer que fui importante en su vida.
Me gustaría creer que él volverá.
Pero de tanto querer creer…perdí la fe.
Ahora, cada mañana es una agonía y la estoy pasando lentamente, el trabajo es un recuerdo más de él, porque cada vez que abro el MSN lo único que quiero ver es un mensaje de él que nunca llegará.
El año y medio que llevo en aquel lugar coincide con el tiempo que estuvimos juntos y ahora que se viene el otoño recuerdo la sensación que sentía hace un año atrás cuando ilusionada hablábamos horas y horas, cuando me decía con ese estilo tan encantador cosas hermosas que tontamente me hacían soñar con el amor.
El aire que respiraba, frío pero aromatizado con el olor del invierno y que siempre me ha gustado, de cuando nos juntábamos por las noches.
Todo eso vuelve ahora con el otoño y los días tristemente nublados.
De cuando creí que me quería.
No estoy arrepentida, lo vuelvo a decir, sólo termino prematuramente.
Porque todavía deseo estar con él y porque sé que él también lo desea.
Solo que nuevamente, una prueba más para él se interpuso y lo lanzo al camino del que al parecer nunca debió salir.
Pero eso es algo que yo quería creer.
Lo único cierto, es que es el camino del que nunca él se quiso salir…sólo se desvió un poco para tomar aliento, sentirse vivo unos meses y retomar su camino perdido.
Yo fui la ingenua que pensó que lo que era una fantasía, era real.
No quiero odiarlo, porque lo amaría más…es mejor despreciarlo y como dicen todos, olvidarlo.
Coincidimos en esta vida por una extraña razón que no me atrevo a preguntar mirando el cielo.
"En el jardín del tiempo al fin puedo dejarte sin mirar atrás…”
"Puedo ver con claridad nuestro partir, me quema aun, quiero que un nuevo renacer vuelva a unirnos otra vez….”
Después de todo alcance a escribir esto antes que la luz desaparezca del todo…
The End...
Él tomo su decisión, su opción.
Fue la de dejarme.
Fue súbito y fue inesperado, y como en todo en su vida, y como en todo en su desgracia, fue por ella…la innombrable.
No podría asegurar si fue por amor a ella, pero si por amor a su familia.
Habíamos vuelto, y nuestros encuentros se habían tornado totalmente pasionales, nos veíamos y solo queríamos estar el uno dentro del otro, pegados como animales, follando como salvajes, como si el mundo se fuera a terminar mañana.
Después que lo termine y consciente de cuanto lo necesitaba, lo busque con desesperación, quise volver y logre convencerlo después de muchos días de insistir e insistir.
Él acepto poniendo condiciones que yo acepté.
En principio se comporto fríamente conmigo, queriendo dejar en claro que habíamos vuelto con la condición de que era una relación de solo sexo, sin comprometer sentimientos, y yo acepte sin decirle que esa era una condición que jamás podría lograr, porque lo amo, y él lo sabía y creo que lo sospecho pero acepto.
Volvimos.
Nos reuníamos solo para irnos a un motel y disfrutar de unas cortas horas que al volver se hicieron muy cortas por distintos motivos.
Cuestiones de trabajo, problemas y vacaciones de por medio y las primeras citas fueron Express.
Era como si nos quedáramos cada vez con más ganas.
Y nuevamente y poco a poco volvió a ser el que era conmigo, aunque cuidando siempre de decir alguna palabra que me hiciera pensar que sentía más por mí que deseo.
Volvió a decir que me quería y eso me hizo muy feliz, volvió a decir que deseaba verme y eso me hizo feliz aun más.
Me imagino que era su especie de tributo a mis sentimientos, pero también se que lo dominaba el deseo más que nada, porque a pesar de que regreso con su mujer y muchas cosas han mejorado en su vida familiar, en cuanto a lo que respecta a su vida sexual con ella, todo sigue siendo igual, quizás un poco más seguido pero igual.
Y eso supongo que lo hizo volver a apasionarse por mí, a estar sediento de mi pasión una vez más.
Aunque estoy segura que sentía profundos y inconfesables sentimientos de culpa, por ella y en alguna medida por mi.
Nuestro primer encuentro post terminada, fue veloz y comprendí que yo era su pasión prohibida al escucharlo decir después de habernos echado un polvo atómico, que tenia muy poca voluntad y no se había podido resistir al estar cerca de mi.
En otra ocasión confeso que podía estar muy cansado, agotado, pero cuando me sentía cerca, cuando estaba a su lado, simplemente todo el cansancio se esfumaba y lo único que deseaba era hacerme suya interminablemente.
Sé que extrañaba y extrañará mi forma de amarle.
Así nuestras citas se hicieron lentamente unas cuantas horas progresivamente mas largas, volvió a esperarme ansioso en nuestro sitio, bajo aquella estatua y lo que más me gusto fue que cuando llegaba, para variar atrasada ya estaba esperándome.
Al principio me impresiono pero también me alegro sobremanera.
Incluso me burle de aquello haciendo alusión a un chiste del mejor humorista de mi país que afirmaba que “un weon caliente es un weon puntual”, fue muy gracioso.
Hacia caso a mis solicitudes, le pedí que me vistiera y lo hizo, pedí que me besara con dulzura y lo hizo, le pedí que me abrazara con todas sus fuerzas y lo hizo.
Todo parecía ir bastante bien, fue como si todo volviera al principio con algunos matices, con cierto dolor por tener la certeza de que su amor era condicional pero volvimos a reírnos juntos, a disfrutar de aquellos momentos pequeñitos juntos.
No niego que también, sabiendo lo enamorada que estoy de él, se aprovecho.
Pero mi entrega era por amor y de eso jamás me arrepentiré aunque a él nunca le haya importado.
Hace unas semanas, y en nuestra ultima cita, que se extendió por muchas horas volví a ser feliz al ver su interés por mi.
Porque he decidido comprarme un departamento, como siempre he soñado, en el centro de mi ciudad, en las alturas y con mi estilo.
Obviamente es un proyecto a largo plazo.
Y estuve haciendo mis averiguaciones y se lo comente.
Y él como siempre volvió a proyectar sus frustrados sueños en mi, porque de algo que esta consciente, es que para su desgracia, tenemos demasiado en común, ese sueño del departamento céntrico, ha sido también siempre su sueño.
Se entusiasmo de una manera sorprendente, me animo a que hiciera los tramites, me oriento con otros, e incluso buscando vía Internet comenzó a ver algunos proyectos en construcción para tener opciones.
Estuvimos casi toda una tarde viendo cual seria mi mejor opción para vivir y me aconsejaba emocionado.
Esa semana, yo había regresado de mis vacaciones y estaba ansiosa por verlo y al parecer él también lo estaba, pero surgió un problema de unos exámenes para la innombrable que calculo mal y me anuncio que por mucho que quería verme no podríamos hacerlo, resignada acepte.
Pero ese jueves, me confirmo que el trámite se había hecho y que si tendríamos la oportunidad una vez más de estar juntos ese sábado.
Nos reunimos como a las once y media y partimos al motel, al que siempre íbamos, una vez en el cuarto, me senté y prendí la radio del lugar, quería música ambiental y él se quedo esperando demasiado ansioso mi señal de empezar.
Yo no encontraba la música apropiada así que él impaciente, simplemente me apago la radio y me tiro contra la cama, besándome suavemente.
Y yo que estaba buscando una música apropiada porque quería bailarle, pero sus deseos pudieron más y luego de desnudarnos, comenzó nuestra batalla.
Estaba ansioso porque hace mucho tiempo no tenia sexo, la su so dicha estaba enferma y obviamente no le había dado la pasada, así que venia muy acumulado.
Lo hice acabar estando sobre él y volvió a pronunciar esas palabras cachondas que tanto me gustan , volví a ver la intensidad del deseo en sus ojos, volví a escucharlo decir lo rico que era para él estar así, compenetrados, yo aleonándolo para que entrara más y más.
Quería que me violara, como siempre me pasaba con él, quería perderme en sus caricias, quería que explotara de placer dentro de mi, pero él siempre se cuido de aquello, acabo fuera desparramando por todos lados a “sus hijos”.
Después nos duchamos, jugueteamos un rato, descansamos y conversamos.
Yo quería más y nuevamente se entusiasmo al besarlo.
Volvió a penetrarme pero se detuvo después de muchas estocadas, porque algo inesperado pasó.
Empecé a sangrar extrañamente y al parecer se asusto por ello porque todo se detuvo ahí, en ese momento.
No era por mi periodo ni nada de eso, seguramente la fuerza de nuestra pasión, la ansiedad contenida, la fuerza y el salvajismo había provocado aquello.
Si porque como siempre, nuestros polvos eran atómicos y salvajes.
Él estaba más preocupado que yo y no seguimos pero nos duchamos y nos quedamos conversando, en un momento se recostó de espaldas y me pidió que me acostara sobre él, lo hice y lanzo una broma que me causo mucha gracia y me hizo reír por un largo rato.
Me gusto estar así, me gusto sentir aquella complicidad que sentía perdida.
Después de media hora más o menos, me sorprendió con algo que no esperaba.
Si bien lo había pensado, no creí que saldría de sus labios el hacerlo.
Yo quería pedirle que me acompañara a ver los pilotos de los departamentos pero no me atreví a pedírselo porque pensé que él no querría hacerlo.
De pronto habla y me sale con un:
- ¿Vamos a ver los pilotos de los depa? – y yo casi me caí de espaldas.
Me alegro que lo dijera, me alegro que se interesara, me alegro que quisiera compartir más tiempo y uno de mis sueños junto a él.
Accedí pero le pedí que nos quedáramos un rato mas así como estábamos, desnudos, uno junto al otro – quizás internamente presentí que no lo volvería a ver – porque le dije:
- Quiero aprovecharte un poquito más… no nos vamos todavía ¿bueno?
Así que ahí nos quedamos un momento más.
Después partimos a ver los depas, bromeando aun con la anécdota de la furia de nuestros encuentros, bromeando porque se equivoco con la dirección del piloto que fuimos a ver y opinando acerca del espacio y el lugar.
Sé que él proyecta sus frustrados sueños en mí, lo pude ver ese día en sus ojos entusiasmados, pude ver que admira con ironía mis gustos, ya que andábamos buscando un depa en los últimos pisos por mi afición a la astronomía.
Mencionándoselo a la ejecutiva que nos atendía, provocando su admiración.
Y sé que le duele el que no podamos compartir ese sueño juntos, sé que le duele imaginarse como sería su vida si nos hubiéramos conocido antes, lo pude ver en sus ojos ese día.
Como hubiese sido su vida si yo en vez de su amante hubiese sido su pareja, su amor.
La siguiente semana, apenas nos contactamos, me contó que su mujer nuevamente estaba enferma y temía lo peor ya que sospechaba de un embarazo que terminaría de arruinarlo.
Porque ella ha sido siempre de embarazos riesgosos, tanto para ella como para su hijo…y solo unos exámenes lo confirmarían.
Y fue entonces cuando expreso la sentencia:
“Si es así muchas cosas cambiaran” y sospeche que ya me estaba preparando para lo que sucedería, porque obviamente si tomaba una decisión de dedicarse a alguien no sería yo y cortaría por el hilo más fino, es decir por mi.
El jueves y viernes de esa semana no supe más de él y preocupada llame a su trabajo, me dijeron que estaba enfermo y no había ido a trabajar.
El viernes tampoco apareció y lo mismo pasó el lunes siguiente.
Adivine que había pasado lo que tanto había presagiado y empecé a prepararme para el final.
Lo llame el martes y logre encontrarlo, hable unas cortas palabras con él, me dijo que si, que eran ciertas sus sospechas.
Pero me dijo que me lo explicaría por MSN.
Esa tarde se conecto y cobardemente me explico lo que sucedió en esos días.
La mujer esta embarazada y corre riesgos, necesita cuidados y él sufrió un profundo bajón en esos días, no pudo ni siquiera ir a trabajar.
No tiene dinero para lo que se viene y ya esta muy endeudado, en definitiva no sabe que hará pero asumió su responsabilidad y me dijo que ya no podríamos vernos más.
Que cambiaría las horas extras que hacia los sábados – día que nos veíamos – por la semana para poder cuidar a su familia.
La verdad es que no creo que eso sea verdad, pero ya no me resistí, le dije que no insistiría, que había tomado su decisión y la respetaría y él se disculpo.
Lo que creo vehementemente es que él se quiso atar más a su desgracia con ese embarazo, porque todavía la ama, y ama por sobretodos las cosas a sus hijas, sea pretexto o no, el asunto es que ella llego primero que yo, y ella forma parte de su vida y no yo.
Pero no le perdono que me lo haya dicho de esa forma.
Después de todo, no puedes salvar a quien no quiere ser salvado y no puedes dejar de amar así de un día para otro.
Y también cada uno esta donde quiere estar, después de todo, él prefiere seguir hundiéndose en su fangoso infierno (que no lo seria tanto si tuviera mejor situación económica y su esposa no fuera tan floja y le demostrara el supuesto amor que le tiene, haciendo algún sacrificio por él), pero también él esta ahí porque así lo decidió y no debería quejarse porque asumió su rol de mártir.
Y eso es lo peor.
Se resigno poniendo de pretexto a sus hijas.
Me duele mucho su decisión, porque lo amo y lo amaré creo que por mucho tiempo, le envié un correo dándole a conocer mi decisión de no insistirle más, haciendo una evaluación de nuestro cuento y su cobardía recalcitrante.
El luchará, es cierto, pero su batalla esta perdida si no tiene una compañera que luche con él compartiendo el sacrificio y para su desgracia siempre será así.
Ella ha tenido muchas oportunidades para demostrárselo y todas las ha desperdiciado pero él esta todavía enamorado y seguirá con terquedad allí aunque sufra en su intento.
Me hubiese gustado que ese sacrificio me lo hubiese entregado a mí.
Pero ella llego primero.
La palabra que da vueltas constantemente en mi cabeza es “vuelve”.
Pero sé que no lo hará.
Sea lo que sea, lo que sentía o siente por mí, es insignificante en comparación a ese amor mártir, a sentirse victima de la vida y dejarse arrastrar por su infelicidad.
El problema es que ya lo extraño.
El sábado, sin poder resistirme lo llame para averiguar si era mentira lo de las horas extras y comprobé que si lo era.
En definitiva es él quien no quiere verme más.
Y me duele que me haya mentido demostrando de nuevo su cobardía.
“No tenias para que mentirme” –le dije, mientras me hablaba con frialdad.
Mi problema es que siempre espere más de él de lo que se atreve a enfrentar.
En definitiva, fui solo su aventura y por mi jamás haría nada.
Por desgracia amo a este cobarde y no podré olvidarlo tan fácilmente, después de todo, fue un año de estar juntos.
Y tengo miedo que por culpa de él, ya no pueda sentir esa ilusión de antes, la de amar el amor, de creer en el amor.
Me pesa el corazón, siento un vacío inexplicable, y me siento tonta por haber caído.
Y la palabra, esa maldita palabra que surge dentro de mí como un ruego es:
“Vuelve”.
Envenenada le dije:
“Cada uno tiene lo que se merece” y por eso no nos conocimos antes – esa es mi respuesta a la interrogante de por qué no nos encontramos antes, pregunta que antes se hacia – por eso no lo conocí cuando era soltero y por eso él esta como esta.
El merece la mujer que tiene.
Y yo merezco lo que estoy pasando por mi ingenuidad.
Pero como dice una canción:
“…porque el amor es incurable y el dolor es indomable”.
Sigo queriendo que él vuelva aunque no lo merezca.
Quizás era verdad aquello que de habernos conocido antes, las cosas serian muy distintas.
Pero no hay nada que hacer cuando te resignas y él se resigno y yo me resigne a su cobardía y por eso como él lo hace, tampoco haré nada.
Sé que fui más importante de lo que él se atreve a confesar, solo que puso un escudo para proteger el alicaído amor que siente por su mujer y protegerse a si mismo.
No dudo del amor que siente por sus hijas y lo entiendo y en un caso hipotético de que él hubiese renunciado a su situación por elegir otra o elegirme, jamás hubiese puesto barreras entre sus hijas y él.
Al contrario.
Sé que en ese escenario me hubiese amado.
“Vuelve” sigue repitiéndose desde el dolor.
Pero no volverá, porque sus sentimientos jamás fueron verdaderos o él no quiso hacerlos verdaderos.
Y eso es algo que tontamente me niego a aceptar.
Vuelve…
No lo hará, tonta…
Fue la de dejarme.
Fue súbito y fue inesperado, y como en todo en su vida, y como en todo en su desgracia, fue por ella…la innombrable.
No podría asegurar si fue por amor a ella, pero si por amor a su familia.
Habíamos vuelto, y nuestros encuentros se habían tornado totalmente pasionales, nos veíamos y solo queríamos estar el uno dentro del otro, pegados como animales, follando como salvajes, como si el mundo se fuera a terminar mañana.
Después que lo termine y consciente de cuanto lo necesitaba, lo busque con desesperación, quise volver y logre convencerlo después de muchos días de insistir e insistir.
Él acepto poniendo condiciones que yo acepté.
En principio se comporto fríamente conmigo, queriendo dejar en claro que habíamos vuelto con la condición de que era una relación de solo sexo, sin comprometer sentimientos, y yo acepte sin decirle que esa era una condición que jamás podría lograr, porque lo amo, y él lo sabía y creo que lo sospecho pero acepto.
Volvimos.
Nos reuníamos solo para irnos a un motel y disfrutar de unas cortas horas que al volver se hicieron muy cortas por distintos motivos.
Cuestiones de trabajo, problemas y vacaciones de por medio y las primeras citas fueron Express.
Era como si nos quedáramos cada vez con más ganas.
Y nuevamente y poco a poco volvió a ser el que era conmigo, aunque cuidando siempre de decir alguna palabra que me hiciera pensar que sentía más por mí que deseo.
Volvió a decir que me quería y eso me hizo muy feliz, volvió a decir que deseaba verme y eso me hizo feliz aun más.
Me imagino que era su especie de tributo a mis sentimientos, pero también se que lo dominaba el deseo más que nada, porque a pesar de que regreso con su mujer y muchas cosas han mejorado en su vida familiar, en cuanto a lo que respecta a su vida sexual con ella, todo sigue siendo igual, quizás un poco más seguido pero igual.
Y eso supongo que lo hizo volver a apasionarse por mí, a estar sediento de mi pasión una vez más.
Aunque estoy segura que sentía profundos y inconfesables sentimientos de culpa, por ella y en alguna medida por mi.
Nuestro primer encuentro post terminada, fue veloz y comprendí que yo era su pasión prohibida al escucharlo decir después de habernos echado un polvo atómico, que tenia muy poca voluntad y no se había podido resistir al estar cerca de mi.
En otra ocasión confeso que podía estar muy cansado, agotado, pero cuando me sentía cerca, cuando estaba a su lado, simplemente todo el cansancio se esfumaba y lo único que deseaba era hacerme suya interminablemente.
Sé que extrañaba y extrañará mi forma de amarle.
Así nuestras citas se hicieron lentamente unas cuantas horas progresivamente mas largas, volvió a esperarme ansioso en nuestro sitio, bajo aquella estatua y lo que más me gusto fue que cuando llegaba, para variar atrasada ya estaba esperándome.
Al principio me impresiono pero también me alegro sobremanera.
Incluso me burle de aquello haciendo alusión a un chiste del mejor humorista de mi país que afirmaba que “un weon caliente es un weon puntual”, fue muy gracioso.
Hacia caso a mis solicitudes, le pedí que me vistiera y lo hizo, pedí que me besara con dulzura y lo hizo, le pedí que me abrazara con todas sus fuerzas y lo hizo.
Todo parecía ir bastante bien, fue como si todo volviera al principio con algunos matices, con cierto dolor por tener la certeza de que su amor era condicional pero volvimos a reírnos juntos, a disfrutar de aquellos momentos pequeñitos juntos.
No niego que también, sabiendo lo enamorada que estoy de él, se aprovecho.
Pero mi entrega era por amor y de eso jamás me arrepentiré aunque a él nunca le haya importado.
Hace unas semanas, y en nuestra ultima cita, que se extendió por muchas horas volví a ser feliz al ver su interés por mi.
Porque he decidido comprarme un departamento, como siempre he soñado, en el centro de mi ciudad, en las alturas y con mi estilo.
Obviamente es un proyecto a largo plazo.
Y estuve haciendo mis averiguaciones y se lo comente.
Y él como siempre volvió a proyectar sus frustrados sueños en mi, porque de algo que esta consciente, es que para su desgracia, tenemos demasiado en común, ese sueño del departamento céntrico, ha sido también siempre su sueño.
Se entusiasmo de una manera sorprendente, me animo a que hiciera los tramites, me oriento con otros, e incluso buscando vía Internet comenzó a ver algunos proyectos en construcción para tener opciones.
Estuvimos casi toda una tarde viendo cual seria mi mejor opción para vivir y me aconsejaba emocionado.
Esa semana, yo había regresado de mis vacaciones y estaba ansiosa por verlo y al parecer él también lo estaba, pero surgió un problema de unos exámenes para la innombrable que calculo mal y me anuncio que por mucho que quería verme no podríamos hacerlo, resignada acepte.
Pero ese jueves, me confirmo que el trámite se había hecho y que si tendríamos la oportunidad una vez más de estar juntos ese sábado.
Nos reunimos como a las once y media y partimos al motel, al que siempre íbamos, una vez en el cuarto, me senté y prendí la radio del lugar, quería música ambiental y él se quedo esperando demasiado ansioso mi señal de empezar.
Yo no encontraba la música apropiada así que él impaciente, simplemente me apago la radio y me tiro contra la cama, besándome suavemente.
Y yo que estaba buscando una música apropiada porque quería bailarle, pero sus deseos pudieron más y luego de desnudarnos, comenzó nuestra batalla.
Estaba ansioso porque hace mucho tiempo no tenia sexo, la su so dicha estaba enferma y obviamente no le había dado la pasada, así que venia muy acumulado.
Lo hice acabar estando sobre él y volvió a pronunciar esas palabras cachondas que tanto me gustan , volví a ver la intensidad del deseo en sus ojos, volví a escucharlo decir lo rico que era para él estar así, compenetrados, yo aleonándolo para que entrara más y más.
Quería que me violara, como siempre me pasaba con él, quería perderme en sus caricias, quería que explotara de placer dentro de mi, pero él siempre se cuido de aquello, acabo fuera desparramando por todos lados a “sus hijos”.
Después nos duchamos, jugueteamos un rato, descansamos y conversamos.
Yo quería más y nuevamente se entusiasmo al besarlo.
Volvió a penetrarme pero se detuvo después de muchas estocadas, porque algo inesperado pasó.
Empecé a sangrar extrañamente y al parecer se asusto por ello porque todo se detuvo ahí, en ese momento.
No era por mi periodo ni nada de eso, seguramente la fuerza de nuestra pasión, la ansiedad contenida, la fuerza y el salvajismo había provocado aquello.
Si porque como siempre, nuestros polvos eran atómicos y salvajes.
Él estaba más preocupado que yo y no seguimos pero nos duchamos y nos quedamos conversando, en un momento se recostó de espaldas y me pidió que me acostara sobre él, lo hice y lanzo una broma que me causo mucha gracia y me hizo reír por un largo rato.
Me gusto estar así, me gusto sentir aquella complicidad que sentía perdida.
Después de media hora más o menos, me sorprendió con algo que no esperaba.
Si bien lo había pensado, no creí que saldría de sus labios el hacerlo.
Yo quería pedirle que me acompañara a ver los pilotos de los departamentos pero no me atreví a pedírselo porque pensé que él no querría hacerlo.
De pronto habla y me sale con un:
- ¿Vamos a ver los pilotos de los depa? – y yo casi me caí de espaldas.
Me alegro que lo dijera, me alegro que se interesara, me alegro que quisiera compartir más tiempo y uno de mis sueños junto a él.
Accedí pero le pedí que nos quedáramos un rato mas así como estábamos, desnudos, uno junto al otro – quizás internamente presentí que no lo volvería a ver – porque le dije:
- Quiero aprovecharte un poquito más… no nos vamos todavía ¿bueno?
Así que ahí nos quedamos un momento más.
Después partimos a ver los depas, bromeando aun con la anécdota de la furia de nuestros encuentros, bromeando porque se equivoco con la dirección del piloto que fuimos a ver y opinando acerca del espacio y el lugar.
Sé que él proyecta sus frustrados sueños en mí, lo pude ver ese día en sus ojos entusiasmados, pude ver que admira con ironía mis gustos, ya que andábamos buscando un depa en los últimos pisos por mi afición a la astronomía.
Mencionándoselo a la ejecutiva que nos atendía, provocando su admiración.
Y sé que le duele el que no podamos compartir ese sueño juntos, sé que le duele imaginarse como sería su vida si nos hubiéramos conocido antes, lo pude ver en sus ojos ese día.
Como hubiese sido su vida si yo en vez de su amante hubiese sido su pareja, su amor.
La siguiente semana, apenas nos contactamos, me contó que su mujer nuevamente estaba enferma y temía lo peor ya que sospechaba de un embarazo que terminaría de arruinarlo.
Porque ella ha sido siempre de embarazos riesgosos, tanto para ella como para su hijo…y solo unos exámenes lo confirmarían.
Y fue entonces cuando expreso la sentencia:
“Si es así muchas cosas cambiaran” y sospeche que ya me estaba preparando para lo que sucedería, porque obviamente si tomaba una decisión de dedicarse a alguien no sería yo y cortaría por el hilo más fino, es decir por mi.
El jueves y viernes de esa semana no supe más de él y preocupada llame a su trabajo, me dijeron que estaba enfermo y no había ido a trabajar.
El viernes tampoco apareció y lo mismo pasó el lunes siguiente.
Adivine que había pasado lo que tanto había presagiado y empecé a prepararme para el final.
Lo llame el martes y logre encontrarlo, hable unas cortas palabras con él, me dijo que si, que eran ciertas sus sospechas.
Pero me dijo que me lo explicaría por MSN.
Esa tarde se conecto y cobardemente me explico lo que sucedió en esos días.
La mujer esta embarazada y corre riesgos, necesita cuidados y él sufrió un profundo bajón en esos días, no pudo ni siquiera ir a trabajar.
No tiene dinero para lo que se viene y ya esta muy endeudado, en definitiva no sabe que hará pero asumió su responsabilidad y me dijo que ya no podríamos vernos más.
Que cambiaría las horas extras que hacia los sábados – día que nos veíamos – por la semana para poder cuidar a su familia.
La verdad es que no creo que eso sea verdad, pero ya no me resistí, le dije que no insistiría, que había tomado su decisión y la respetaría y él se disculpo.
Lo que creo vehementemente es que él se quiso atar más a su desgracia con ese embarazo, porque todavía la ama, y ama por sobretodos las cosas a sus hijas, sea pretexto o no, el asunto es que ella llego primero que yo, y ella forma parte de su vida y no yo.
Pero no le perdono que me lo haya dicho de esa forma.
Después de todo, no puedes salvar a quien no quiere ser salvado y no puedes dejar de amar así de un día para otro.
Y también cada uno esta donde quiere estar, después de todo, él prefiere seguir hundiéndose en su fangoso infierno (que no lo seria tanto si tuviera mejor situación económica y su esposa no fuera tan floja y le demostrara el supuesto amor que le tiene, haciendo algún sacrificio por él), pero también él esta ahí porque así lo decidió y no debería quejarse porque asumió su rol de mártir.
Y eso es lo peor.
Se resigno poniendo de pretexto a sus hijas.
Me duele mucho su decisión, porque lo amo y lo amaré creo que por mucho tiempo, le envié un correo dándole a conocer mi decisión de no insistirle más, haciendo una evaluación de nuestro cuento y su cobardía recalcitrante.
El luchará, es cierto, pero su batalla esta perdida si no tiene una compañera que luche con él compartiendo el sacrificio y para su desgracia siempre será así.
Ella ha tenido muchas oportunidades para demostrárselo y todas las ha desperdiciado pero él esta todavía enamorado y seguirá con terquedad allí aunque sufra en su intento.
Me hubiese gustado que ese sacrificio me lo hubiese entregado a mí.
Pero ella llego primero.
La palabra que da vueltas constantemente en mi cabeza es “vuelve”.
Pero sé que no lo hará.
Sea lo que sea, lo que sentía o siente por mí, es insignificante en comparación a ese amor mártir, a sentirse victima de la vida y dejarse arrastrar por su infelicidad.
El problema es que ya lo extraño.
El sábado, sin poder resistirme lo llame para averiguar si era mentira lo de las horas extras y comprobé que si lo era.
En definitiva es él quien no quiere verme más.
Y me duele que me haya mentido demostrando de nuevo su cobardía.
“No tenias para que mentirme” –le dije, mientras me hablaba con frialdad.
Mi problema es que siempre espere más de él de lo que se atreve a enfrentar.
En definitiva, fui solo su aventura y por mi jamás haría nada.
Por desgracia amo a este cobarde y no podré olvidarlo tan fácilmente, después de todo, fue un año de estar juntos.
Y tengo miedo que por culpa de él, ya no pueda sentir esa ilusión de antes, la de amar el amor, de creer en el amor.
Me pesa el corazón, siento un vacío inexplicable, y me siento tonta por haber caído.
Y la palabra, esa maldita palabra que surge dentro de mí como un ruego es:
“Vuelve”.
Envenenada le dije:
“Cada uno tiene lo que se merece” y por eso no nos conocimos antes – esa es mi respuesta a la interrogante de por qué no nos encontramos antes, pregunta que antes se hacia – por eso no lo conocí cuando era soltero y por eso él esta como esta.
El merece la mujer que tiene.
Y yo merezco lo que estoy pasando por mi ingenuidad.
Pero como dice una canción:
“…porque el amor es incurable y el dolor es indomable”.
Sigo queriendo que él vuelva aunque no lo merezca.
Quizás era verdad aquello que de habernos conocido antes, las cosas serian muy distintas.
Pero no hay nada que hacer cuando te resignas y él se resigno y yo me resigne a su cobardía y por eso como él lo hace, tampoco haré nada.
Sé que fui más importante de lo que él se atreve a confesar, solo que puso un escudo para proteger el alicaído amor que siente por su mujer y protegerse a si mismo.
No dudo del amor que siente por sus hijas y lo entiendo y en un caso hipotético de que él hubiese renunciado a su situación por elegir otra o elegirme, jamás hubiese puesto barreras entre sus hijas y él.
Al contrario.
Sé que en ese escenario me hubiese amado.
“Vuelve” sigue repitiéndose desde el dolor.
Pero no volverá, porque sus sentimientos jamás fueron verdaderos o él no quiso hacerlos verdaderos.
Y eso es algo que tontamente me niego a aceptar.
Vuelve…
No lo hará, tonta…
"Deseo de cosas imposibles"... O_OU
Creo que no tengo nada más que decir.
Estoy condenada y por mi misma, yo me ate y yo me enrede aun más imaginando que las cosas serian diferentes.
Pero continúo traicionándome a mi misma.
“Esta bien, lo dejaré ir, ya no tiene sentido nada de esto” – me repito cada noche, pero al siguiente día…
Ansiedad, nostalgia, y tristeza y vuelvo a recaer como una tonta.
“Porque se me ocurrió quererte, porque tuve que conocerte”, es la estrofa de una canción de Chayanne que últimamente se repite en mi cabeza sin parar.
No estoy arrepentida pero hay ratos que pienso que jamás debimos conocernos, esa es la razón del por qué no nos encontramos antes…
“Si esto iba a terminar así, hubiese sido mejor no conocernos” – dijo Terry y creo que ahora lo comprendo.
No me arrepiento pero quizás hubiese sido mejor jamás habernos encontrado.
Quisiera borrar todo lo que sucedió el año pasado y seguir mi vida como era antes, pero ahora jamás volverá a ser lo mismo.
Jamás volveré ya a mi camino inicial, porque han muerto muchas cosas en mí…
Renací a otras que no me han agradado y volver a despertar esa ilusión es difícil, quizás no imposible, pero si muy difícil.
Creo que después de todo, aquella vez no debí regresar…no debí devolverme…aunque quería…
Sabiendo lo que sucedería y si pudiera retroceder el tiempo a ese momento ¿volverías a tomar la misma decisión?...
Posiblemente si, vaya idiotez.
Pero ya nada se puede hacer, como bien decía él, lo hecho, hecho esta…
“…un placer coincidir en esta vida…”
Estoy condenada y por mi misma, yo me ate y yo me enrede aun más imaginando que las cosas serian diferentes.
Pero continúo traicionándome a mi misma.
“Esta bien, lo dejaré ir, ya no tiene sentido nada de esto” – me repito cada noche, pero al siguiente día…
Ansiedad, nostalgia, y tristeza y vuelvo a recaer como una tonta.
“Porque se me ocurrió quererte, porque tuve que conocerte”, es la estrofa de una canción de Chayanne que últimamente se repite en mi cabeza sin parar.
No estoy arrepentida pero hay ratos que pienso que jamás debimos conocernos, esa es la razón del por qué no nos encontramos antes…
“Si esto iba a terminar así, hubiese sido mejor no conocernos” – dijo Terry y creo que ahora lo comprendo.
No me arrepiento pero quizás hubiese sido mejor jamás habernos encontrado.
Quisiera borrar todo lo que sucedió el año pasado y seguir mi vida como era antes, pero ahora jamás volverá a ser lo mismo.
Jamás volveré ya a mi camino inicial, porque han muerto muchas cosas en mí…
Renací a otras que no me han agradado y volver a despertar esa ilusión es difícil, quizás no imposible, pero si muy difícil.
Creo que después de todo, aquella vez no debí regresar…no debí devolverme…aunque quería…
Sabiendo lo que sucedería y si pudiera retroceder el tiempo a ese momento ¿volverías a tomar la misma decisión?...
Posiblemente si, vaya idiotez.
Pero ya nada se puede hacer, como bien decía él, lo hecho, hecho esta…
“…un placer coincidir en esta vida…”