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Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

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Sindicación
 
Brand New Change...o el camino inexorable de la realidad...
Pues tan loca no debo estar.

Pasé la segunda prueba para optar al nuevo puesto de trabajo: El psicológico.

Me llamaron para una nueva entrevista, esta vez con la jefatura del lugar.

Veremos que sucede con aquello.

Si bien me entusiasma la idea, no quiero cifrar todas mis esperanzas en que las cosas cambiaran si me cambio de lugar, pero por lo menos tendré más tiempo para hacer lo que mejor sé hacer.

Evadirme de la realidad, esta maldita realidad.

En mi actual trabajo, mi jefe organizo un ciclo de cine, son tres semanas en que daremos a distintos horarios películas de cine “arte” según nuestra apreciación.

En realidad hay de todo, mi gran aporte fue simplemente “Blade Runner”, una pelí de los ochenta, con ambiente futurista pesimista, con gran música y su mensajillo existencialista, tal como me gustan a mí.

No tendría ningún problema, si es que el peso de las famosas funciones, no recayera solo en mí, como mi jefe fue el que organizo las previas, a mi me ha dejado la misión de quedarme y ver la cantidad de detalles de la sala, los equipos y esa sarta de estupideces que con mi estado de animo actual ha sido una pesada carga, más que motivo de satisfacción.

Además, ha habido una que otra peli que me ha pegado literalmente en los cachos por mi dramón estupido presente.

El otro día en una de aquellas, salio una frase que me quedo dando muchas vueltas en la cabeza y me golpeo contra el muro del convencimiento.

Para conseguir su última noche y vengarse de su amante, le recomendaron a uno de los protagonistas que le dijera a la chica “lo que ella quería escuchar”.

Y me pregunte, aunque lo sospechaba, o diría que estoy casi segura, que mi papanatas utilizo aquella vieja estrategia.

Ahora para él es tan fácil dejarme, porque las cosas que decía eran solo mentiras para dejarme contenta, es decir, me decía las cosas que yo quería escuchar…

No me lo dijo, pero súbitamente esa frase se ha convertido en certeza y es más dolorosa esta aflicción que me carcome por dentro.

Puedo decir que mi conflicto actual se basa en dos aristas.

- Mi orgullo esta quebrantado porque no puedo creer que me haya dejado cuando se suponía que mejor estábamos, es decir, nuestros encuentros eran más pasionales que antes y aquellas palabras de “eres mi contraparte femenina” que yo traduje en “eres mi alma gemela”, finalmente eran falacias, que yo con mi desconfianza siempre dude pero internamente creí.

- Y que a pesar de que me creía tan inteligente, caí como una tonta.

Y para mí, que toquen mi inteligencia es como si me sacaran la madre.

Esos aspectos son los que me tienen derrumbada, independiente de que mis sentimientos a pesar de todo no han cambiado en absoluto.

Bueno, después de todo…me repito, sabías como era…

Pero eso no me ha servido de nada para conformarme ni para olvidarlo, ni para despreciarlo.

Creo que mi inteligencia es torpe cuando se trata de las relaciones personales, y me engaña, me convence y me miente tanto como lo pudo hacer él.

Bueno, que se podía esperar después de todo, jamás he sido la reina de la sociabilidad, y claro que ante un atisbo de supuesto amor, podía caer, y podía tropezar peor que aquellas que tienen menos cerebro pero si más experiencia y calle…

Alguien dijo por ahí:

El amor idiotiza.

Y estoy empezando a creerlo…

Por otro lado, espero para el próximo post dar la buena nueva.

“Me cambio de trabajo”.

Así veré si estos cambios que para mi han sido desastrosos en lo personal, quizás no lo sean tanto.

Por ahora, sólo deseo una cosa.

Obtener paz.
 
La historia de Kimiko-chan
Cuando se es otaku (fanática/o del anime) y si ese fanatismo ha llegado a límites insospechados como querer ir a Japón, escuchar música en japonés, soñarse casada con un japonés o cosas por el estilo, significa que ya estas del otro lado.

Es decir, eres una otaku más y puedes o no pertenecer a la manga de ñoños dependiendo de cómo te lo tomes y a que niveles de ñoñerias llegues ,pero siempre, del nivel que seas, todos hacemos lo mismo, tendemos a crearnos un alter ego.

Ya sea porque cierto personajillo te gusta demasiado o porque crees que tiene alguna característica similar a la tuya o simplemente porque quieres llegar a ser como el/ella, te rebautizas como aquella y desde entonces te conviertes en dos.

Para tus amigos que comparten tu afición eres por ejemplo Takeshi o Ryoma o en algunos casos hasta Vegeta, para el resto del mundo – el mundo normal y corriente - continuas con tu nombre de nacimiento que religiosamente te dio tu madre o padre.

Yo tenia un alter ego, es decir lo tengo, pero fue más por imitación que por identificación, me bautice Flowerlady, aunque claro que tenia su razón de ser, Flowergirl, es un personaje que aparece en la conocida serie Macross 7, una chica que esta perdidamente enamorada de su ídolo Basara Nekki y que siempre andaba tras sus pasos con un ramo de flores que nunca logra entregarle porque cada vez que lo ve, se queda paralizada.

Me dije – como no estas para ser girl, mejor te quedas como lady – así que me quede con ese nombre.

La base de mi seudónimo tiene que ver con el hecho de que el cantante que le pone la voz a Basara Nekki, es mi cantante japonés favorito (entre los varios que tengo) y por mi afición a escucharlo me sentía como aquella chica perdida por la voz de su basara.

Tan simple como eso.

El personaje físicamente no se parece en nada a mi, pero me quede con el nombre y ahora lo utilizo en mis páginas anexas y relacionadas al anime.

Sin embargo, apareció un alter ego que jamás imagine tener.

El de Kimiko-Chan.

Kimiko-chan es la chica que tengo en la fotito que aparece a un lado de este blog, de hecho en el costado superior derecho, aquella chica de lentes y pelo largo y negro, con mirada triste y pensativa.

Ella es la protagonista de un manga (Comics) Hentai (Pervertido del japonés).

Y la historia va más o menos así.

Kimiko es una estudiante de secundaria, muy tímida y estudiosa, y esta perdidamente enamorada del chico más simpático y popular de la clase y claro esta, si no mal recuerdo a él también le gusta pero ninguno de los dos se atreve a acercarse.

El asunto es que un día ella comienza a sentirse mal, se bebe o come algo, no lo recuerdo bien, y por la noche comienza a sentir una extraña fiebre que no la deja en paz, pero como es de suponer, esta fiebre no es cualquier fiebre, es una calentura que solo puede pasarse con sexo y más sexo.

Desde ese instante cada vez que la chica se siente mal, se transforma en una deslumbrante y ardiente mujer, que para saciar y curar su fiebre tiene que follar con cualquier hombre que encuentre en el camino.

Así, literalmente se come a un par de compañeros, al director del colegio y por una fortuna del destino a su querido amado amor.

Esta demás decir que al transformarse la chica se convierte en una diosa y deja más que satisfechos a los tipos con los que se mete.

Una linda fantasía, desde las enloquecidas, calentonas pero vibrantes mentes japonesas.

Así Kimiko-chan, logra quedarse con el chico de sus sueños, y ambos se quedan disfrutándose mutuamente, con el pequeñín problema de que cuando la fiebre la aqueja, ella es un peligro publico para la fidelidad que le tiene a su chico.

Ella es Kimiko y la primera vez que la vi y supe de ella fue cuando el papanatas me la presento.

Como ambos somos pervertidos y es innegable, nos gustaba tanto ver anime como mangas hentai, así que en ese aspecto nos entendíamos a la perfección.

Sé que parecerá locura o fetichismo pero me calientan esas imágenes de chicas más que bellas con tipos más que bellos con penes más que grandes que se dan como enfermos de la cabeza sin parar y sin cansancio, claro que dibujadito y con caracteres orientales.

Es decir en manga o anime.

Y un día charlando y quizás por calentarme para prepararme para la siguiente cita, me mando el link de aquel manga que estaba publicadito completito en español en la Internet, es una historia corta como podrán suponer cuyo único fin es calentar obviamente y sin mucha historia profunda, por lo menos no metafísicamente hablando.

Me comento que Kimiko le encantaba, que la encontraba preciosa sin transformar y transformada.

Como en aquellos tiempos yo estaba envuelta completa e ingenuamente en su falso amor, entusiasmada leí el manga y lo comentamos ambos emocionados.

Y me lo dijo.

Me dijo que yo era como su Kimiko-chan.

Asumo que hizo la analogía porque cuando estaba con él, yo cambiaba completamente al igual que ella, era otra, y lo hacia vibrar tanto como a aquellos personajes que aparecían en ese manga.

También afirmo que me parecía a ella físicamente.

No niego que en principio me sorprendió y me enterneció completamente por la forma que hablaba de ella y como me asociaba con ese personaje.

Bueno, tal vez me asociaba por lo puta que era kimiko al transformarse, pero eso jamás me lo dijo, simplemente me hacia ver que el personaje y es lo que alcance a captar, le encantaba porque era como yo o por lo menos eso creí.

Desde aquel día tome entonces ese papel, no me molesto el contexto en el que aparecía, simplemente encontraba gracioso que me tuviera para bien o para mal en esa estima (de amar al personaje o de tratarlo de puta, jamás lo sabré).

Desde aquel día en vez de Flowerlady pase a ser Kimiko-chan pero solo para él, y era como si tuviéramos un código secreto, a veces hablando con otras personas, me llamaba por ese nombre y me encantaba sentir que teníamos esa complicidad que nos unía, que era solo nuestra.

Desde aquel día Kimiko pasó a ser mi alter ego y lo puse como imagen de este blog, porque inevitablemente este blog se convirtió en la bitácora de mi historia con él.

Hubo un día, que él se lamento porque ya no pudo bajarse el manga, lo habían sacado de la página en la que estaba y no había logrado localizarlo en otras similares y me lo dijo, me dijo que era una lastima el no tener ese manga para él, para su colección.

En una de nuestras citas me pregunto si yo me sentía identificada con ella.

Simplemente le dije que un poco.

La verdad es que me gustaba porque para él representaba algo, y al verla había pensado en mi y eso me emocionaba.

Quizás el personaje podía ser una puta, pero solo lo era por él y para él, para su chico.

Al igual que yo.

La chica se transformaba, así como yo lo hacia estando con él, la chica estaba enamorada del protagonista como yo lo estaba de él y nuestros polvos eran tan atómicos y feroces como los que aparecían en aquel manga (guardando las proporciones claro esta).

Sólo que había una diferencia.

Kimiko-chan se queda finalmente con el protagonista, lo que no me sucedió a mí, porque por desgracia, los mangas y el anime son solo fantasías.

De las cosas que he ido borrando para dejar mi historia atrás, ésta, la de kimiko y su foto en mi blog, es a la que no he querido renunciar.

Aunque duela al recordármelo, porque creo que a pesar de todo, de su olvido y desprecio, para siempre seré en su recuerdo Kimiko y por lo menos a través de ella sé que me recordará.

Y eso no me lo arrebatará nadie, ni la innombrable, ni las amantes que vengan después.

Yo siempre seré su Kimiko, aunque en su mente la imagen que haya tenido de mí, sea el de una puta.

Y puta que he sufrido...

Pero puta que lo pase bien…

(¿qué como puedo identificarme y dejarme identificar con una puta?...pues... ¿qué amante no lo es?...la diferencia es que no se cobra y el único tributo que se pide es amor...pero hasta en eso he tenido mala suerte)... U_U
 
Howewer II
Días incomprensibles, días de desasosiego.

Noches peores…pero que diablos, por más que lo intento no puedo ni quiero olvidarlo.

Mi última semana ha sido movida, envié un curriculum por un portal de trabajos y resulta que fui llamada para la serie de entrevistas para postular a un empleo nuevo.

La idea me entusiasma, ya que a pesar de que donde estoy, las condiciones son excelentes – a excepción del horario y la distancia, que dicho sea de paso es lo que más me apesta – creo que necesito de un cambio.

Es como si quisiera desligarme de todo aquello que me recuerda el año pasado, sin olvidar lo esencial, que es lo que esta en mi memoria – tengo una dualidad hija de puta en mi alma y en mi corazón – y no puedo ni quiero arrancármela.

En teoría el nuevo trabajo tendría horario de oficina, es decir de 8:00 a 18:00 o de 9: 00 a 19:00, además asumo que también tendría una pequeña alza de sueldo que nunca esta demás, pero lo que más me entusiasma de todo ello es que me quedaría más cerca de todo, de mi casa, del centro de la ciudad e inevitablemente de él…

A pesar de lo que puedan pensar, si me cambio de trabajo, no es por eso…tengo muchos deseos de volver a estudiar – y un nuevo horario más aceptable lo permitiría - para mantener esta inquieta cabecita en otros asuntos ajenos a las estupideces y heridas de adultos, podría decirse que quiero ocultarme bajo el vendaval de conocimientos para olvidar lo inolvidable.

Retomar mis cursos de astronomía, quizás tomar algún curso de inglés o quizás algo más especializado en tecnología, no lo sé…pero quiero hacer algo, no solo trabajar.

En este minuto me encuentro en aquella situación en que nada me importa y quiero que las cosas vuelvan a importarme, como solía ser antes, quiero volver a tener esa efervescencia que me alimentaba y llenaba mis días de ilusión.

Que él, mi papanatas, queriéndolo o no, me arrebato.

Pero ahora sé que ya jamás volveré a ser la misma.

Pero estos, son solo planes, todo depende de si consigo el famoso trabajo, porque para variar, me han hecho un sinnúmero de pruebas para comprobar si soy apta para el puesto.

- Pruebas de velocidad mental (que ya pase).

- El viernes pasado, una entrevista con el psicólogo del que tendré la respuesta recién el martes (después de una hora y media de ver manchitas - Test de Rotcha, colores y hablar de mi familia y motivaciones - solo ese día sabré si me fue bien, ya que deberían llamar para una tercera entrevista con el potencial jefe que me tocaría).

- Después si todo lo anterior sale bien, exámenes médicos para comprobar si tengo salud apta para el cargo…

Uff…en fin, mil cosas para comprobar que no estoy loca ni soy una antisocial retardada… (Bueno antisocial soy y tuve que mentir en algunos aspectos de aquello pero que diablos)

Vaya jodida selección de personal.

Además a todo esto se ha agregado, que mi actual jefe no le ha gustado demasiado la idea de que me vaya, porque obviamente no podrá hacer todas aquellas cosas que hasta ahora hace.

No sean mal pensados pero por mutua conveniencia, en el trabajo ambos nos hemos cubierto las espaldas, tapando los vacíos de horario y permisos y uno que otro error cometido por mi.

Es un problema trabajar con amigos, porque o uno se aprovecha o ambos lo hacemos.

Y yo lo he hecho y él también.

El viernes, no quería autorizarme el permiso para la entrevista.

En definitiva, al parecer, quiere evitar que me vaya o eso por lo menos aparenta.

Así que mi semana se ha ido entre entrevistas y permisos y viajes de aquí para allá, además del dentista y otras cosas.

El muchachín con el que salí el sábado pasado, al ver mí poco entusiasmo e interés después de nuestra cita, dejo de enviarme la lluvia de sms, y ha evitado hablar del tema.

Y esta bien, creo que es lo mejor.

Pero termino un video clip que traduje con aquella canción que tanto me gusta y me lo envió. "Howewer".

Las cosas forzadas no funcionan y yo soy prueba de ello.

Por eso estoy como estoy.

Y por eso he actuado con indiferencia con ese chico.

¿Cómo puedes sobrevivir con una tristeza tan profunda en el corazón?

Me siento agónica, sé que me gusta sufrir porque soy masoquista, pero me enfurece no tener el control de esta situación.

Me hace tanta falta, que me falta el aire.

Puedo hacer mil cosas en el día, pero en mi mente como un maldito mosquito, sigue ahí esta estupida esperanza idiota.

Quiero olvidarte pero no quiero hacerlo.

Quiero verte pero no puedo ni debo.

¿Cómo puedo amarte así a pesar de todo lo que paso? ¿Cómo?

Me aferro como el naufrago a la última madera del barco destruido y hay veces que quiero soltarme y ahogarme.

Quiero verte, maldita sea, pero quiero verte.
 
Resignación
Entre las múltiples formas de olvidar el pasado, encontré una que me podría ayudar en este mar de angustia y nostalgia que me ha invadido este último tiempo.

El de no olvidarlo.

La resignación de no olvidarlo, porque simplemente no quiero hacerlo, lo he intentado de muchas formas pero aunque sé que ha pasado muy poco desde la última vez que lo vi y es por eso que me aferro aun a su presencia hay una fuerza interna que me dice.

No lo olvides.

No puedo afirmar que fue la mejor de las personas, en absoluto, se comporto de una forma egoísta y canalla.

Desprecio el profundo amor que le ofrecía, por un amor que lo llenaba más, supongo, porque obviamente sé que la imagen que me pintaba de su relación estaba maquillada de tal manera de que con ello pudiera convencerme a mi o a cualquier amante de aceptar una relación prohibida a medias.

Cuando trato de odiarlo para olvidarlo, hay un vestigio del sentimiento que quiere protegerlo, cuando recuerdo sus malas actitudes de inmediato viene a mi cabeza una de las buenas como si con ello quisiera también protegerme de la realidad que no quiero aceptar.

Y sé que es así.

Estoy protegiendo el amor que siento por él, porque no quiero odiarlo ni olvidarlo.

Ahora duele no volverlo a ver más.

Y me digo, ¿crees que merece esa consideración? Y sé que no la merece pero estupidamente esa fuerza interna vuelve a protegerlo y a protegerme.

En definitiva no quiero aceptar que fui engañada como un tonta.

Nunca me mintió con respecto a lo “nuestro”, nunca afirmo que me amara, nunca negó que fuera por sexo solamente, no fui engañada en ese aspecto.

Sólo me engañe con la posibilidad de que lograría que me amara y él me engaño con la esperanza de que podría suceder.

Fue astuto y eso es innegable.

Y mientras pasan los días y cada vez más se alejan esos tiempos cuando sufría y amaba con la misma intensidad y estaba con él, otra certeza vuelve a hacerse real.

Creo que siempre estaré enamorada de él y creo para mi desgracia que viviré colgada de un sentimiento devastador y sin destino.

La primera vez que sentí un sentimiento tan poderoso, fue por mi querido Rodrigo, mi primer amor, mi primer novio de adolescente.

Y tarde casi 20 años en aceptarlo, aceptar que nunca sería mío.

Como relate en este mismo blog, él se convirtió en el molde de todos los chicos que me gustaron después.

Y eso que nuestro cuento duro apenas tres meses.

Al papanatas lo conocí por casi dos años, de los cuales un año y cuatro meses estuvimos “juntos”.

Y obviamente todo estuvo matizado con pasión e intensidad que lo hace más inolvidable que mi Rodrigo, pero a la vez más doloroso.

Rodrigo nunca me hirió y nunca lo odie, sufrí, llore por su lejanía, llore por su recuerdo, y estuve pendiente de su vida por mucho tiempo pero sin el dolor desgarrador que ahora siento.

Me resigne pero de otra manera.

El papanatas represento el despertar a muchas cosas, entre ellas, al dolor de vivir sin él (a pesar de que jamás en realidad estuvo conmigo).

Y me gustaba tanto lo que me hacia sentir y ni siquiera hablo del sexo aunque eso fue muy importante.

Me gustaba su inseguridad disfrazada de seguridad, su picardía y perversión, y sus maravillosos intentos por siempre hacerme reír.

Pero también es cierto, que ninguna de aquellas cosas eran importantes para él, simplemente estaba acostumbrado.

Y no entiendo por que siento estos nobles sentimientos por él, sabiendo como en realidad era, que todo era una farsa muy bien planeada para solo sentirse vivo por un tiempo.

Después de todo, sólo tendré que resignarme aunque la palabra la odio con intensidad, creo que ese es mi último paso para convertirme en aquella adulta que jamás he deseado ser.

Porque es lo que los adultos hacen siempre frente a sus vidas: resignarse.

El lo hizo, todos lo hacen, y tendré que hacerlo yo.

“¿Cuánto tiempo tarda en sanar la herida?”

En mi caso y conociéndome, no lo sé.

El sábado me reuní con un chico, el que comente en mi post anterior.

Caminamos toda la tarde hablando de generalidades, pero inevitablemente hice la estupidez más grande del mundo.

Compararlo.

¿Qué hubiese hecho él en este caso? ¿Qué broma me habría lanzado?

Y mientras estaba sentada junto a este muchacho menor que yo sin hacer nada más que conversar, estaba con mi mente en otro lado, recordando la primera vez que salí con el papanatas.

Vaya estupidez pero fue inevitable.

El chico es agradable y tenemos muchos gustos en común, hasta me regalo un CD con música de mi grupo favorito Glay, pero no hubo magia, ni hubo descubrimiento ni hubo emoción, nada de nada.

El chico es inseguro, yo soy insegura así que pueden imaginarse el concierto de inseguridades.

Me he dado cuenta que me gustan los tipos seguros de si mismos, que me hacen sentirme segura a mi y que no esperan que siempre sea una la de la última palabra.

Que se atreven.

Y este chico se reunió conmigo porque sufre de lo mismo que yo.

Soledad y por simple soledad nada funciona.

Tiene que haber ese complemento, esa ansiedad de estar juntos que no se da obligado, que nace del corazón y del alma.

Las famosas y tan sobrestimadas pero necesarias maripositas en el estomago.

Siempre he sido así y por eso no he sido capaz de ser más coyota de lo que mi naturaleza me exige.

El tipo tiene que gustarme y mucho y cuando me metí con el papanatas, él me movía el piso demasiado.

Por eso y solo por eso obvie todo lo demás.

Llámense hijos, esposa, obligaciones y desamor.

Pero fue una trampa suicida.

La angustia empieza a disminuir pero el dolor alojado en el corazón no cesa.

Lo extraño muchísimo y duele imaginar que él en este minuto, no debe recordarme lo más mínimo.

El es feliz mientras yo me pudro.

Y sé que por eso debo dejarlo atrás, pero jamás para mi las cosas han sido tan fáciles.

Ojala pudiera manipular mis sentimientos así de fácil y olvidar todo sin dolor, pero ya que no puedo herirlo a él, me hiero yo misma y sé que es perdido y una idiotez, pero no puedo controlarlo.

Antes quería alejarme de él, ahora quiero que vuelva pero como eso no sucederá, no me queda más que resignarme.

Maldita e hija de puta palabra.
 
Howewer...
Estos últimos días he sufrido de un dolor insoportable, es algo que recorre mi rostro y llega hasta lo más recóndito de mi garganta.

Maldita muela desgraciada.

Fui al dentista para hacerme una endodoncia pero como mi pobre dientecillo esta muy malo, se quebró y tuvieron que cubrirlo con algo momentáneo porque en mi próxima sesión empezaremos a arreglarlo como corresponde, llámese corona de porcelana y todo el cuento dentistico.

Pero aunque se supone que me hicieron el famoso tratamiento conducto en el que te sacan la pulpa del diente y no debería doler más, por una extraña razón, el agua helada me hace ver burritos verdes (vaya animal que me hace ver también, debe ser la abstinencia, jajajaja) y para joderme más, creo que lo que recubre mi pobre diente lentamente se esta saliendo…espero resista hasta el jueves.

O tendré que joder a la secre. de mi dentista para que me adelante la hora, que diablos.

Pero bueno, por otro lado, mis días han pasado súbitamente en momentos de euforia compulsiva y tristeza retardada.

¿Quienes me salvan?.

Pues mis buenos amigos de Glay y Sonata Arctica, el primero un grupo japonés del cual soy muy fan (amo a Teru, mijito rico), que tiene unos pedazos de baladas que llegan a retorcer lo más profundos rincones de la nostalgia, si porque todas sus canciones tratan de los recuerdos, del amor de la infancia, del lugar donde nos conocimos y esas cosas y el segundo un grupo de Power Metal Finlandés que hace saltar del asiento a baterasos, porque así es, es rockerito y me encanta aunque sus letras son más épicas y en ocasiones románticas.

Así mientras me doy cada día el largo viaje de una hora y media de ida y vuelta del trabajo a la casa y al revés, voy con mi súper pendrive mp3 escuchándolos a todo lo que da, mientras recuerdos difusos llenan mi cabeza abotagada.

Mientras el tren avanza y avanza escucho la pastosa voz de Teru diciendo en japonés (que como entiendo, pues sé algunas frases y palabras en japonés y además he traducido sus canciones)

“En este lugar donde suavemente el viento sopla, fue donde ambos empezamos lentamente a caminar...

El estar juntos y el decir adiós nació de esta misma estrella,
hubo quienes fueron incapaces de entender lo que pasó.
En un extraño lugar de inalcanzables sueños,
aún cuando me sentía perdido,
me diste el valor para atravesar la oscuridad,
sí pudiera llamar a ese interminable amor siempre,
apenas podría decirte en palabras su significado,
quiero hacerte feliz...
en el futuro a tu corazón,
lo amaré tanto que las lágrimas no podrán empaparte más.


Y la forma en que canta me hace llorar, es verdad, es una estupidez, pero es increíble como puede transmitir esa emoción.

Cuando te amé,
al rozar mi espalda con la tuya una tarde de verano,
en los días en que éramos demasiado jóvenes,
nada parecía terminar, los pecados, los recuerdos,
pero ahora aún no importando lo lejos que estés, te siento.


Esto que hago, se llama sublimar, mi estrategia para que el día pase más rápido, y no piense en estupideces (aunque escuchar canciones románticas no es la mejor solución, lo sé).

Este tiempo, vamos a vivirlo juntos,
podría estar contigo para siempre…
...Las personas cargan la soledad en sus corazones...
...buscando un lugar donde unirlos...
"nuestro encuentro fue demasiado tarde”...
lloré tantas noches como esta,
y nuestro camino es una vida entera...
Te amo, y te he herido, más que a nadie.


Pero además a esto se ha agregado otra forma de olvidar a mi papanatas aunque no sé que tan efectiva será…

Mi amigo Zheo, el chico con el que trabajamos en el fansub, súbitamente se me ha lanzado, dice que quiere que “andemos”, en mi país “andar” es una especie de relación de novios sin demasiado compromiso, apenas lo conozco, lo he visto en fotos, es un chico más joven que yo y también se siente solo, dice que me quiere mucho pero para variar no le puedo creer… (Deben ser mis trancas)

Y ojo, es soltero, no esta mal, pero le falta algo que siempre a mi me ha encantado y fue una de las cosas que me conquistaba del papanatas.

Picardía.

Pero a su vez a hecho cosas que el papanatas jamás hizo.

Enviarme SMS, escribirme dia tras dia mails, dedicarme una canción, y preocuparse por mi para mi sorpresa.

El es un niño, y no niego que siempre he tenido preferencia por los chicos menores que yo (bueno Freud diría que ando proyectando mi inexistente instinto maternal buscando un hijo), pero súbitamente y extrañamente, la idea no me entusiasma, debe ser que la imagen del papanatas esta poderosamente en mi todavía.

De cualquier manera, el sábado nos veremos, le dije que probáramos.

¿Un clavo saca otro clavo? ¿O sólo será un problema más?.

Y como queriendo acelerar los procesos, existe también la posibilidad de que al día siguiente salga con otro tipo, también menor, también soltero, que apenas conozco (ya sé, ya sé, tengo problemas de socialización), y que para variar tampoco me entusiasma.

Pero saldré con ellos por hacer algo, por evitar esta inmovilidad en la que estoy, por intentar revivir este agonizante corazón.

La desesperación ha disminuido pero a ratos la nostalgia me ataca, hay momentos que nuevamente esa voz de mi interior repite sin cesar “vuelve”.

Pero eso jamás pasará.

Quiero olvidar pero a la vez no quiero hacerlo.

Debo ser muy masoquista, creo que después del dentista tendré que ir a un psicólogo, jajajajaja.

No sé que pasará de ahora en adelante, tengo certezas difusas pero
hay una que es firme y certera.

El no volverá a mí.

Esa es la única verdad absoluta.

Si pudiera llamar a ese interminable amor siempre,
apenas podría decirte en palabras el significado de la soledad
el día que me enamoré,
nació mi corazón, ese fin de semana que no puedo olvidar...
cuándo era más joven, mi voz permanecía como un espíritu de luz,
y lentamente lo cubría todo y estaba contigo.


Y debo reconstruir mi vida, limando mis trancas que también han sido en parte culpables de todo este embrollo en el que me metí conscientemente.

Ser amante es triste, pero a la vez es la emoción más intensa que puedes vivir, porque vives de una esperanza vana, la alimentas de momentos prohibidos e intensos y queda en una historia a medias.

Como lo han sido las grandes historias de amor de la historia –valga la redundancia -

Obviamente la mía no fue una historia de amor, pero si fue intensa, si fue descubridora y comprobé lo que mi maestro Miguel de Unamuno afirmaba:

“El gran objetivo de la vida es la sensación, sentir que existimos incluso a través del dolor”.

Y últimamente he sentido mi existencia a flor de piel, tanto que dan ganas de extirparla pero a la vez de vivirla.

A veces mi niño, te odio intensamente, y otras te amo intensamente, y es una lastima desperdiciar tantos sentimientos sin un recipiente que los contenga.

Fue un canalla, fue un maldito pero lo amé tal cual era con sus defectos y defectos y defectos y alguna que otra virtud.

Supongo que eso debe ser amor ¿no?

En este lugar donde suavemente el viento sopla...* "

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* Howewer, Glay
 
Tratamiento de shock
Siempre pensé que algún día llegaría este momento.

Era inevitable.

El momento en que por fuerza o por resignación tendría que olvidarme de él.

No quería, no quiero, pero debo.

Y sabía que la única forma de que tomara valor para hacerlo, era provocando que él me hiriera a muerte, con un último golpe.

Y sabía que lo haría, porque lo conozco.

Porque sabía como reaccionaría.

Incluso a costa de mi propia dignidad.

El me dijo que me dejaba por su nuevo hijo, que había mucho de culpa y miedo a que un día la innombrable se enterara de su engaño y lo hiriera con lo que más le podría doler, sus hijas.

Obviamente es un pretexto, una excusa fácil e irrefutable simplemente para que yo no lo buscara más.

Asumo que se aburrió de mi o que ya encontró una reemplazante, porque no me engaño con la idea de que será fiel de ahora en adelante, eso seria una estupidez y una falacia, su sangre coyota le tira y sus ansias de volver a ser lo que era en el pasado aún más.

Aunque como siempre he sabido, él sigue enamorado de su esposa, la engaño - en mi fuero interno - sólo para desquitarse, para cubrir la soledad que le provocaba el que ella no lo tomara demasiado en cuenta, que lo hiciera necesitarla.

Porque hay que aceptar que la mujer ha sido muy astuta, le entrega su amor por goteras, no se entrega con la pasión de antaño, lo ha hecho sufrir calamidad tras calamidad, con indiferencia y con escasez de sexo, y como siempre buscamos a quien nos rehuye, él esta como yo, tras ella, mientras más lo rechaza, más aumenta su deseo y amor por ella.

Mi problema fue precisamente entregar todo mi amor de una sola vez, con dedicación y sin egoísmo, fue demasiado fácil y sin gracia porque como dijo en una ocasión, él al parecer es tan masoquista como yo, le gustan las causas perdidas.

Pero ahora que ya todo se ha ido solucionando, no necesita de nadie más que tape ni cubra aquel vacío.

Sólo por un pequeño problema.

Le encantaba echarse polvos conmigo.

Era como una atracción incontrolable, por lo que pude percibir, era cuestión de verme y sus deseos se hacían insufribles.
Siempre soñaba conmigo teniendo sexo interminable, siempre se soñaba haciéndome gemir de placer – cuestión que nunca consiguió para su desgracia – siempre deseo darme un orgasmo que nunca llegó.

Como dije en una ocasión: fui su desafío.

Y era como si yo fuese la versión femenina de lo que él es: pervertido e insaciable, otaku y alegre, trabajadora e interesante.

Sólo que no podía o no quería amarme.

Y consciente de su morbo por mí, nos encontramos una última vez.

La mujer se había ido para el sur hace unas tres semanas, él estaba solo y un día haciéndome la de las chacras me lo comento, adivine de inmediato cual fue su intensión porque saco a la palestra su momentánea soltería sin que yo se lo preguntara, sin que hubiese habido un tema que lo provocara.

A sabiendas de que el tipo estaba necesitado y que ante cualquier propuesta accedería, se lo dije, le dije que nos viéramos, que sería la última vez - secretamente y aunque suene manipulador mi intensión siempre fue dejarlo con más y más ganas de mi - y accedió rápidamente después de unas cuantas resistencias como siempre.

Era viernes, me dijo que al siguiente día tenia un trabajo que hacer, que no podría…pero después de un momento de vacilación acepto al ver la posibilidad de una noche más.

Así es, porque fue una noche completa más.

Ciertamente nunca quise dejarlo ir, aunque debía y debo aceptar que estos hechos eran una graciosa y estupida forma de retenerlo, de intentar retenerlo.

Como no sabía a que hora se iba a desocupar, quedamos que el sábado por la tarde se conectaría y nos pondríamos de acuerdo.

Estaba ansiosa, quería verlo, tenia deseos de verlo y estar en sus brazos fríos.

Así que mientras escuchaba música en mi PC, actualizaba mis páginas, y hacia experimentos, estuve la tarde esperando hasta que su ventanita apareciera para decirme, si iba el carrete o si se había arrepentido.

Pero no se arrepintió, obviamente que no – nadie lo haría, después de todo – por un polvo nadie.

Como es de suponer estaba dulzón y tierno, ansioso me solicito que me apurara lo más posible, para que llegara pronto. El había pasado a su oficina para poder conectarse y me esperaría allí.

Era tanto su apresuramiento, que quería que me fuera tal cual, sin ducharme ni nada, para estar lo antes posible junto a él.

“Nos duchamos en el motel” – afirmo.

Tuvo que esperarme porque jamás salgo sin bañarme.

Tenia maripositas en el estomago, casi sentí la emoción del principio, cuando me engañaba con la posibilidad de que me quisiera.

Llegue como a las siete y media, estaba oscuro, y le pegue un telefonazo avisándole que ya me encontraba allí.

Lo espere unos momentos viendo la pantalla gigante que esta frente al edificio de su oficina, contemplando los colores fosforescentes y brillantes de las luces de neon.

Apareció, para variar mi intento de parecer indiferente no resulto e igual me comporte afablemente.

Lo tome del braso y empezamos a caminar, en principio en silencio, después hablamos de nimiedades y de las cosas que le habían pasado en el día, que casi fue asaltado en el lugar al que fue, que no había podido llegar antes y cosas por el estilo.

Nos fuimos como era una costumbre, a comer comida china, el mismo localillo aquel en fuimos aquella vez que también nos quedamos una noche.

Allí solicitamos lo de siempre, nos sentamos donde siempre y comenzamos a repetirnos los temas de siempre, de fondo había música romanticona y antigua, de la época de mis padres o abuelos, coincidimos en la idea de que la mejor baladas románticas eran de esa época, a él también le gustan.

Hablamos de temas de informática – así bien poco romántico, lo sé – en un par de ocasiones me puse pesada y le tire una pachotada pero él impertérrito no dijo nada.

Y después de comer y pagar nos marchamos al motel, al mismo de la otra vez también, después de todo esta de camino…

El lugar estaba vacío, era temprano, así que el trámite para variar fue rápido.

Nos dieron un cuarto no muy grande, con luces difusas alrededor de la cama, unos cuantos espejos a los lados y excelente música de fondo (solo temas ochentenos románticos en ingles que me fascinaban).

Ambos pedimos roncola, y mientras esperábamos que nos lo trajeran, el se abalanzó sobre mi.

Me beso, suavemente, con los ojos cerrados.

Siempre me gusto observar la cara que ponía cuando me besaba, por lo que en un momento abrí los ojos y lo mire y me sorprendí.

Tenia cara de sufrimiento, cerraba los ojos, y fruncía el ceño, por un momento pensé que le era desagradable, pero su boca era dulce, besaba con ternura, súbitamente creí que quizás me extrañaba tanto que había ansiado ese momento y estarlo viviendo le provocaba esa extraña conjunción de felicidad y tristeza.

Pero me dije – no lo creo – esa cara de sufrimiento debe ser por culpa, debe sentir el peso de los remordimientos al no poder aguantarse.

Y esa fue la idea que me convenció.

Nos interrumpieron para entregarnos los tragos y después de dejarlos sobre la mesita de noche, volvimos a besarnos y empezó a desnudarme, a recorrer con sus labios mi cuerpo, a comerse mis tetas que lo habían extrañado.

Me pose sobre el como tanto le gustaba y empecé a desnudarlo, a besarlo.

- Te encanta llevar el control – me dijo al ver que terminamos siempre en esa posición.

Me penetra a así, después desde la espalda con fuerza, con salvajismo como siempre y yo estaba fascinada, entristecida y en un momento a punto de llorar de tanto extrañarlo y saber que no lo volvería a ver.

Mientras arremetía contra mi de espaldas, me pareció escucharlo susurrar algunas palabras incomprensibles, supuse que quizás me estaba insultando por tentarlo de esa manera, quise creer que quizás me decía todo aquello que no se atrevía a decirme pero lo dudo.

Nunca lo sabré.

Después de follarnos por un rato, nos detuvimos a descansar, bebiendo los tragos que nos esperaban, fríos y deliciosos, porque si lo estaban, me lo tome todo esta vez, y como a mi el trago me agarra de inmediato, empecé a hablar, a cantar las canciones que se escuchaban de fondo y a reírme de tonterías.

El me molestaba porque siempre ha afirmado que canto mal y es verdad, le comente de algunas canciones, y de pronto salio un tema que al parecer al él le fascina, y lo empezó a susurrar y cantar, mientras al borde de la cama los dos estábamos con la cabeza colgando.

Me levante sobre la cama y empecé a bailar, el tomaba mi mano recostado para evitar que me cayera ya que perdía el equilibrio.

Le pedí que bailara conmigo pero como siempre, se rehusó, nunca le ha gustado bailar.

Y se lo hice, le hice la mamada que tanto deseaba, en realidad ya no era la primera vez, las veces anteriores había hecho unos intentos pero esta vez fue diferente.

Recuerdo que en un post afirme que eso se lo haría solo a alguien que amara mucho y que me amara también, en este caso solo cumplí con una condición, yo lo amaba a él…

No he podido mantener mis convicciones.

Son las estupideces que provoca el amor.

Como a todos, eso le encanta, me pide que siga, que no me detenga, que hace años no se lo hacían así.

Me detengo, me voy sobre él y lo beso, para que compartiera el sabor de la entrega.

- Eres una cajita de sorpresas – me dice y me recuesto sobre él.

Hablamos un rato más.

Volvemos a jugar, volvemos a follarnos, pero él quiere más, él lo quiere todo como buen egoísta que es y me pide por el culo, accedo, pero a pesar de los intentos, no lo logramos, ahora para mi el dolor es insoportable.

Sin saber la hora que era, nos recostamos bajos las tapas de la cama, le pido que hagamos la tan clásica posición “en cucharitas” y nos quedamos un rato así.

El como siempre esta acalorado, se destapa y se queda pensativo sobre las sabanas.

Un rato más tarde, volvemos a follarnos, solo por el gusto de sentirlo.

Nos abrazamos acuclillados sobre la cama, me toma entre sus brazos y le pido que me abrace como si me fuera a morder un vampiro, lo hace, muerde mi cuello y sigue mi juego, le comento acerca del mito erótico del vampiro, del supuesto placer que genera la mordida aquella, lanza una broma y nos quedamos abrazados fuertemente.

Volvemos a hablar, es tarde, no hay sueño.

Conversamos de anime, de astronomía, de cualquier cosa.

Finalmente decidimos dormirnos.

Nos tapamos y nos abrazamos.

Para variar yo no podía dormir, me movía de un lado a otro acomodando las almohadas.

El apaga la música de fondo, tapa con algunas almohadas las luces de los costados para que quedemos semi oscuras e intentamos dormir, me aferro a él, él lo permite, me abraza suavemente, después de un rato me acaloro y me aparto, le doy la espalda.

Me quedo por unos momentos dormida y cuando despierto, siento su brazo cubriendo mi cintura, la escena me provoca ternura, sin que se lo pidiera me abrazo…eso era conmovedor.

Me volví hacia él, lo abrace y lo mire mientras permanecía con los ojos cerrados, de repente me mira, me acerco, lo beso y ante la caricia, nos entusiasmamos una vez más, me subo sobre él y volvemos a follarnos.

Luego se levanta y se va sobre mí con fuerza, lame mis pezones, los muerde, los chupa y me encanta, pero no puede acabar, yo quiero que lo haga, quiero que termine sobre mi, en mi.

- Quizás no te caliento – le digo en un momento al ver que no sucede nada.
- Eso debería decírtelo yo a ti…no he logrado darte un orgasmo… -

En realidad nunca supe que era lo que no dejo que me provocara el tan deseado orgasmo, porque él me calentaba mucho, me ponía cachonda y todo pero nunca pude acabar.

- Debo ser yo… - le dije – deben ser mis trancas…
- No, soy yo…yo no logro…si solo fuera como antes…
- Me encantaría llegar contigo – le dije – pero no sé que pasa…

Se aparta porque una vez más esta acalorado.

- Estoy cubierto por tu olor - me dice en un momento.
- Bueno, si quieres puedes bañarte y lo haré yo también…- a la defensiva respondí.
- No…así estoy bien… - asumo que le gustó que le dejara algún tipo de señal de nuestro contacto.

Volvemos a dormir y como a las seis de la mañana, él ve la hora y se queda despierto esperando pasar el tiempo.

- ¿Dormiste? –
- Si, un poco… -

Volvemos a mirarnos.

Una última vez, y una vez más clavados seguimos en nuestro afán, en un momento lo miro observar como me lo mete sin parar.

- ¿Te gusta mirar el mete y saca? –
- No, me gusta ver tu cara de dolor – me responde con cara de pervertido.

Eso me calienta y de pronto le pido que acabe, que lo haga dentro, fuera, donde sea pero que lo haga.

- Como estas tan ansiosa que te lo eche…lo haré – me dice.

Estocadas veloces y finalmente lo hace. Acaba dentro de mí, por primera vez en todo el tiempo que estuvimos juntos, por lo menos por aquel lado, sin antes preguntar claro esta, las fechas y los riesgos.

Pero fue mi petición, mi morbo.

Nos duchamos, nos vestimos después de eso y nos largamos de ahí, nos fuimos juntos en el metro, yo iba muerta de sueño, él a ratos me observaba.

Al llegar a mi estación, nos besamos fugazmente en los labios.

Tontamente pensé que eso no era un adiós, pero si lo era.

Le envié un par de mails en la semana pensando que todo estaba bien, no respondió ninguno de ellos, pensé que nos podríamos ver ese fin de semana y se negó.

“Sorry pero no quiero recaer en ti, aunque me gusta…” – respondió en un corto mail final.

Siempre me resisto a lo inevitable pero pensé que esto ya se tenia que acabar de una vez, hable con él en la semana por teléfono, fue horrible, actué de forma ridícula…

Y conociéndome, supe que la única manera de dejarlo en paz sería que me diera el golpe final, la decepción final que destruyera mis esperanzas, que las matara de una vez, que las enterrara con su desden, porque sabía que lo haría, sabía incluso como reaccionaria.

Soy masoquista, aprendo a golpes.

Como un condenado a muerte, camine hacia el patíbulo.

Pedí permiso en el trabajo y me fui a esperarlo a la salida del suyo.

Quería hablar por diez minutos con él, quería que me lo dijera en la cara, sabía que no lo haría y simplemente se escudaría en su terquedad.

Se sorprendió al verme, se enfado, me dijo que no teníamos nada de que hablar, que ya se iba, que ya lo habíamos dicho todo por teléfono.

- Quiero que me lo digas a la cara – le dije entristecida.

Me repitió la excusa de su nuevo hijo, a regañadientes, escapando de mi mientras bajaba hacia el metro y yo iba a su lado.

Estaba tan enojado que al pasar la tarjeta por los sensores, no reconocieron extrañamente el código y no lo dejaba pasar y lo intento muchas veces y a cada momento se enojaba más.

Estaba desesperado por escapar.

- Espérate…dime, esto te importo alguna vez…
- Te dije que si… - y se alejaba.
- Para que te alejas si no te voy a dar un beso… - le dije con rabia – se acerco entonces como para escuchar al oído lo que quería decirle, pero no fui capaz…
- Ya… - dijo molesto – al percibir que parecía verme llorar.

Y se fue.

Exacto, eso era exactamente lo que quería.

Lo hizo, y reacciono tal cual yo lo esperaba, no niego que dolió profundamente, pero era lo que necesitaba para desprenderme de él, para no pensar que podía existir en él humanidad, fue el paso que necesitaba para transformarlo en mi mente y en mi corazón en un monstruo.

Sabía que ya no volveríamos.

A golpes, me dije, así aprendes.

Sé que mi forma no fue la mejor, sé que me humille gratuitamente, pero necesitaba por fin despreciarlo, necesitaba trasponer la imagen canalla de él sobre la esperanzada y lo conseguí.

Le escribí un último mail, no sé si frío pero si resignado.

“¿Sabes lo que esperaba que me dijeras?...Fui feliz de haberte conocido, me gusto estar contigo, nunca te olvidaré… Eso era todo.”

Fui quizás con la interna esperanza que cambiara su decisión, pero sabia a ciencia cierta que no seria así.

Fui para que matara mi amor por él.

Y lo hizo.

Ahora, lo elimine definitivamente del MSN, borre los pocos mails que me escribió, borre las conversaciones que quedaban registradas en el Messenger, saque su numero de mi libreta telefónica, e incluso elimine también a su amigo de mi lista de contactos.

Sólo para que nada me lo recuerde.

Además que con aquel personaje cometí un grave error.

Algún día lo contaré – no es nada de lo que imaginan – pero la cague.

No lo he llamado más, ni le he escrito una palabra…ya no me siento capaz…es la resignación.

Y estoy tratando de dejar de relacionarlo con todas aquellas cosas que amo, porque para mi desgracia, ahora no he podido ver un anime más, porque me lo recuerda, compartíamos ese gusto.

Sé que jamás lo olvidaré, lo sigo amando aunque no lo merezca, pero ya no tengo esperanzas, murieron e hice que él las matara con sus propias manos y claro esta, me mató a mi también, pero es el precio por mi terquedad.

Fue mi tratamiento de shock.

El único que podía liberarme.

Aun lo extraño, aun lo quiero, y ninguna de sus circunstancias me hubiese importado si él hubiese querido estar conmigo y me hubiese amado, pero de eso nada hubo.

Olvídalo – todos me dicen – y sé que debo hacerlo y sé que pasara…

El continuará su andar por el mundo, con la esposa que tanto ama, pero que no lo hace feliz, tendrá muchas amantes más y de eso estoy segura…es inseguro y necesita auto validarse, ya que ella no lo ayuda a hacerlo.

Yo también continuare mi andar por este mundo que a veces he llegado a odiar, algunos diciéndome que me victimizo, que me abandono, lanzándome a la cara lo tonta que fui, a veces yo también lo creo y lo creeré…pero…

Era una profecía auto cumplida y quise realizarla hasta el final a pesar de mi sacrificio, quizás me castigue por algo, quizás no tengo autoestima, quizás me engañe o me engañaron, quizás me auto flagelé…

Pueden ser todas o ninguna.

Estuve conciente todo el tiempo…ame y sufrí, aposte y perdí, pero fue mi decisión…irresponsable, estupida…ingenua…

Pero fue solo mía.

No hay arrepentimientos, si dolor, si sufrimiento, si amor, si desamor y rabia y deseos de venganza, y también hay una historia, esta historia…

Que por fin termina.

Adiós, mi amor.