¿Indolente?
Finalmente, una etapa ha finalizado.
El viernes fue mi último día en mi anterior trabajo, el martes comienza un nuevo “desafío” para mí.
Empezaré a trabajar en el puesto que me gane, con mi tan preciado nuevo horario, con mi tan preciada cercanía al centro de mi ciudad y con mi tan preciada necesidad de más tiempo para mí.
Estuve toda la semana finiquitando los detalles en el anterior trabajo, para dejar todo terminado, creo que lo logre, una tarea de un semestre completo fue terminada, al igual que varias de las actividades que llegaron a última hora hasta el jueves.
Además, claro esta, de un manual de procedimientos, que “amablemente” me pidió mi ex jefe hacer, para no tener que enseñarle todo de nuevo a la persona nueva que llegue.
Creo que salí como correspondía de aquel lugar, aunque como suele suceder, cuando las mejoras cosas se vienen, uno se cambia de trabajo, pero eso quedo atrás y lo más trágico o genial, es que ni siquiera me duele.
Es decir, me he percatado, que abandonar aquel lugar no ha representado ninguna tristeza para mí.
Quizás estaba en un lugar en que en realidad nunca quise estar, debe ser eso.
En realidad me cuesta generar vínculos con lugares o personas.
Por eso renunciar y llegar a otro no supone para mi ningún tipo de malestar.
Es verdad, me caían bien las personas que estaban ahí, pero para ser bien sincera, no extrañaré a ninguno, ni siquiera a mi seudo amigo-jefe.
El viernes, antes de que terminara mi jornada de trabajo, me hicieron una pequeña despedida, nada elaborado por fortuna – es que la verdad no me gustan y me siento fuera de lugar cuando me convierto en el centro de atención - personalmente prefería que no hicieran nada, pero evidentemente, tenia que estar presente y aceptar la pequeña celebración.
Compraron un par de pizzas y bebidas y en una especie de sala de juntas, organizaron una pequeña reunión en mi honor, me reí mucho entre broma y broma, además de decir y escuchar el típico discurso mamón cursi y mis tan esperadas palabras de agradecimiento que solo se dicen en aquellas ocasiones, como para quedar bien.
Y de pronto me di cuenta de mi olvidada indolencia.
Esa que siempre he creído tener con los demás.
Es decir, hace mucho tiempo que no sentía o no me percataba que las personas y lugares no me importaban y no representaban nada para mí…
Ahora me percate que sigue siendo así…
Sinceramente no estoy triste y eso me hace sentirme rara.
Es como si fuera alguien sin sentimientos, aunque se que los tengo.
Lo he comprobado con mi sufrimiento idiota e insalvable.
En realidad, las únicas personas que siempre me han importado, han sido mi familia y mi mejor amiga, además de mi obsesiva ex relación con mi papanatas.
Pero el resto del mundo, no representa nada para mi…suena fuerte y suena inhumano pero no voy a vender que soy la madre Teresa de Calculta o la representación en la tierra de Jesús, cuando no es así.
Supongo que debe ser mi egoísmo o es quizás, que no me percato, pero de los tantos trabajos que he tenido hasta ahora, con ninguna persona – además del que todos a estas alturas conocemos – he generado vínculos.
Cuando trabaje en un museo, entable amistad con un informático – para variar, es que al parecer me siguen – con el cual todavía hablo pero solo por MSN y hace años no nos vemos.
Es aquel que una vez relate, que estuvo a punto de ser antes de mi papanatas, mi primer papanatas.
Solo que no lo elegí a él al final a pesar de que un tiempo me gusto y estuvimos a un paso de hacerlo – quizás me hubiese ido mejor – pero bueno.
Somos amigos y me importa, pero si no sé de él, en realidad, no dejo de vivir.
Me cae bien pero solo eso o en realidad mas que eso…tenemos una relación particular, pero sin involucrarnos el uno con el otro, todavía.
En mi anterior trabajo – anterior al que abandono ahora - si me entristeció dejarlo por razones obvias, lo pase muy bien con mi equipo de trabajo y conocí a cierto personajillo protagonista de muchos post de este blog…
Pero en general, mi relación con los trabajos ha sido más bien fría.
Me di cuenta ayer al despedirme de todos…
Ojala mi frialdad con el papanatas fuera así como con mis trabajos…
No me importa dejarlos ni me importa volverlos a ver…
Debo ser yo, supongo.
Bueno, ahora comienza una nueva etapa, no sé como me ira en el próximo trabajo que se inicia el martes, no sé lo que me espera, lo único que me importa es que tendré más tiempo para hacer aquellas cosas que si me motivan.
Espero dar con el ancho, y cumplir con lo que se espera de mí.
Sería un buen comienzo y quizás por fin encuentre el lugar donde si logre generar vínculos de amistad invaluables.
Es increíble que todavía, no encuentre el sentido a mi vida…así lo siento.
Bueno, hay quienes la encuentran…y hay quienes jamás lo hacen…
¿A qué grupo perteneceré yo?
El viernes fue mi último día en mi anterior trabajo, el martes comienza un nuevo “desafío” para mí.
Empezaré a trabajar en el puesto que me gane, con mi tan preciado nuevo horario, con mi tan preciada cercanía al centro de mi ciudad y con mi tan preciada necesidad de más tiempo para mí.
Estuve toda la semana finiquitando los detalles en el anterior trabajo, para dejar todo terminado, creo que lo logre, una tarea de un semestre completo fue terminada, al igual que varias de las actividades que llegaron a última hora hasta el jueves.
Además, claro esta, de un manual de procedimientos, que “amablemente” me pidió mi ex jefe hacer, para no tener que enseñarle todo de nuevo a la persona nueva que llegue.
Creo que salí como correspondía de aquel lugar, aunque como suele suceder, cuando las mejoras cosas se vienen, uno se cambia de trabajo, pero eso quedo atrás y lo más trágico o genial, es que ni siquiera me duele.
Es decir, me he percatado, que abandonar aquel lugar no ha representado ninguna tristeza para mí.
Quizás estaba en un lugar en que en realidad nunca quise estar, debe ser eso.
En realidad me cuesta generar vínculos con lugares o personas.
Por eso renunciar y llegar a otro no supone para mi ningún tipo de malestar.
Es verdad, me caían bien las personas que estaban ahí, pero para ser bien sincera, no extrañaré a ninguno, ni siquiera a mi seudo amigo-jefe.
El viernes, antes de que terminara mi jornada de trabajo, me hicieron una pequeña despedida, nada elaborado por fortuna – es que la verdad no me gustan y me siento fuera de lugar cuando me convierto en el centro de atención - personalmente prefería que no hicieran nada, pero evidentemente, tenia que estar presente y aceptar la pequeña celebración.
Compraron un par de pizzas y bebidas y en una especie de sala de juntas, organizaron una pequeña reunión en mi honor, me reí mucho entre broma y broma, además de decir y escuchar el típico discurso mamón cursi y mis tan esperadas palabras de agradecimiento que solo se dicen en aquellas ocasiones, como para quedar bien.
Y de pronto me di cuenta de mi olvidada indolencia.
Esa que siempre he creído tener con los demás.
Es decir, hace mucho tiempo que no sentía o no me percataba que las personas y lugares no me importaban y no representaban nada para mí…
Ahora me percate que sigue siendo así…
Sinceramente no estoy triste y eso me hace sentirme rara.
Es como si fuera alguien sin sentimientos, aunque se que los tengo.
Lo he comprobado con mi sufrimiento idiota e insalvable.
En realidad, las únicas personas que siempre me han importado, han sido mi familia y mi mejor amiga, además de mi obsesiva ex relación con mi papanatas.
Pero el resto del mundo, no representa nada para mi…suena fuerte y suena inhumano pero no voy a vender que soy la madre Teresa de Calculta o la representación en la tierra de Jesús, cuando no es así.
Supongo que debe ser mi egoísmo o es quizás, que no me percato, pero de los tantos trabajos que he tenido hasta ahora, con ninguna persona – además del que todos a estas alturas conocemos – he generado vínculos.
Cuando trabaje en un museo, entable amistad con un informático – para variar, es que al parecer me siguen – con el cual todavía hablo pero solo por MSN y hace años no nos vemos.
Es aquel que una vez relate, que estuvo a punto de ser antes de mi papanatas, mi primer papanatas.
Solo que no lo elegí a él al final a pesar de que un tiempo me gusto y estuvimos a un paso de hacerlo – quizás me hubiese ido mejor – pero bueno.
Somos amigos y me importa, pero si no sé de él, en realidad, no dejo de vivir.
Me cae bien pero solo eso o en realidad mas que eso…tenemos una relación particular, pero sin involucrarnos el uno con el otro, todavía.
En mi anterior trabajo – anterior al que abandono ahora - si me entristeció dejarlo por razones obvias, lo pase muy bien con mi equipo de trabajo y conocí a cierto personajillo protagonista de muchos post de este blog…
Pero en general, mi relación con los trabajos ha sido más bien fría.
Me di cuenta ayer al despedirme de todos…
Ojala mi frialdad con el papanatas fuera así como con mis trabajos…
No me importa dejarlos ni me importa volverlos a ver…
Debo ser yo, supongo.
Bueno, ahora comienza una nueva etapa, no sé como me ira en el próximo trabajo que se inicia el martes, no sé lo que me espera, lo único que me importa es que tendré más tiempo para hacer aquellas cosas que si me motivan.
Espero dar con el ancho, y cumplir con lo que se espera de mí.
Sería un buen comienzo y quizás por fin encuentre el lugar donde si logre generar vínculos de amistad invaluables.
Es increíble que todavía, no encuentre el sentido a mi vida…así lo siento.
Bueno, hay quienes la encuentran…y hay quienes jamás lo hacen…
¿A qué grupo perteneceré yo?
Perdón
Después de la muerte de mi padre, mi madre comenzó a intranquilizarse.
Un día conversando con mi hermana – a quien le tiene más confianza que a mí - le comento que podía ser porque, mi padre se había ido de este mundo sin su perdón, sin que ella le hubiese perdonado toda la infelicidad que le había provocado a lo largo de su vida.
Quizás también sentía una cuota de culpabilidad, al no haber dado aquel perdón que mi padre posiblemente necesitaba.
Y desde entonces comprendí, que aquello, en la vida de las personas, tiene un significado primordial.
Es como terminar todo bien, es como sentir que no quedaron cosas pendientes, es como liberarse de la culpa de dañar e herir a los demás consciente o inconscientemente.
Es como dicen también, una muestra de madurez al darte cuenta de que te has equivocado, que has errado y que te arrepientes.
Y creo que puede ser positivo en muchos aspectos, aunque por el lado religioso sea una lastra.
Yo he pedido disculpas y perdón en algunas ocasiones.
No es que lo haga muy seguido, no soy del estilo que se anda arrepintiendo de sus actos y a la primera de cambio pide disculpas, solo lo he hecho cuando he sentido sinceramente que me mande el fiasco más idiota dañando a inocentes.
Una vez que me comporte como una idiota con unas amigas, pedí perdón por mi comportamiento pero mi disculpa fue rechazada con la indiferencia.
Y también he pedido perdón cuando mis palabras han sido una cuchilla filosa y mal intencionada…y con ella y sin razón he herido a alguien que no lo merecía.
Ah…y claro esta, cuando las personas a las que herido me importan.
Sin embargo, jamás creí que pedirían mi perdón y menos pensé que vendría de aquella persona…estaba lejos de imaginarlo en mis fantasías mas ambiciosas de venganza y revancha.
Aunque, creo que esa petición, fue condicional.
- Perdóname – me dijo abrazándome fuerte – y eso me desarmo completamente.
- ¿De qué? – respondí yo y se quebró mi voz –
- Perdóname ¿si?… - dijo y siguió abrazándome con más fuerza.
- Mejor no digas nada… - conteste entre sollozos, no podía creer que él, pronunciaría esa palabra.
No le respondí nada.
Me estremecí de pena entre sus brazos y ante cada temblor de mi cuerpo, él me abrazaba fuerte y trataba de calmarme, mi frialdad se disolvió como los hielos de la antártica con el calentamiento global (jejejejeje…mi mensaje ecológico).
- ¡¿Por qué me sales con esto?! Tonto… - pensé, mientras me rendía a su abrazo.
- Ya…tranquila… - susurro – respira hondo…así… - y seguía abrazándome más y mas fuerte con cada sollozo.
No estaba preparada en absoluto para algo así, iba dispuesta a mostrarle mi desden, lo bien que me iba sin él y me salio con esa estupidez.
Es astuto, definitivamente es astuto.
Obviamente fui yo quien acepto y busco una cita sin sentido (algún día contaré los detalles específicos), pero jamás imagine que él con su egoísta y natural prepotencia me saldría con algo así.
El “contexto”, es por demás vergonzoso, pero asumo que mi buena voluntad con él y mi “bondad” (era la idea en realidad) le hicieron sentirse culpable de la manera que me ha tratado hasta ahora, por aquella vez del metro, por su indiferencia y sus palabras crueles, las que según él eran para alejarme, para que lo odiara.
Si no fuera por ese “contexto” hubiese creído que esa palabra era sincera, pero por desgracia me queda la certeza de los hechos.
Aunque es innegable, que me ha brindado paz.
Esa paz que tanto he buscado.
No hemos vuelto, en absoluto, solo fue una cita de revancha que él supo dar vuelta a su favor.
Siempre he odiado y admirado esa capacidad que tiene de convencer, hasta en las situaciones limite, guarda una tranquilidad y frialdad dignas del mejor actor de Hollywood, lo que genera aquella confianza de que lo que dice es verdad, aunque sea la mentira más evidente.
Por eso, aunque me gustaría, no puedo creerle.
Pero la palabra en si fue pacificadora y la agradecí.
No niego que siempre desee que él se disculpara, que me dijera que le importaba mi sufrimiento y que sentía hacerme infeliz, pero con la imagen de canalla que tengo de él, jamás lo creí capaz de decírmelo.
Y menos personalmente.
Él que jamás da explicaciones.
Él que jamás se disculpa con nadie.
Él que es más frío que un hielo.
Hoy, pidió que lo perdonara y me hubiese gustado haberle dicho tantas cosas en ese momento, pero esa palabra fue demasiado contra mi…nunca habían pedido mi perdón…y por eso me impresiono sobremanera.
Solo callé, sollocé y lloré entre sus brazos como una niña pequeña.
Ahora, tengo una extraña paz en mi corazón y en mi alma y quizás sea por fin lo que necesitaba para alejarme definitivamente de él, quizás esa fue su intensión...una estrategia más…
No lo sé.
Lo único que sé, es que me sorprendió que proviniera de él, estaba tan acostumbrada a satanizarlo y lo sigo haciendo, que me descoloco, desarmo mi escudo defensor, mi actitud a la defensiva.
Aunque lo ame con todo mi corazón aun, pensaba tratarlo con la misma frialdad e indiferencia con la que él me había tratado...
Además que fue como una escena de película romántica mamona-noña - con lo que me gustan los dramones llorones y pasionales – y lo de hoy fue como eso.
Aunque esta demás decir, que no termino ahí…
Finalizo con lo que siempre nos ha unido.
Un salvaje y sin sentido pero pasional polvo sin amor - por parte de él por lo menos.
Cuando tenga el valor, eso si, comentaré el “contexto” al que me refiero.
Cuando ese contexto, ya no tenga importancia y cuando ya no signifique nada.
Por ahora, disfrutaré de esta momentánea paz que me acompaña…degustándola en la manera de lo posible aunque sin engañarme.
¡Maldito papanatas desgraciado!... tontamente te perdono aunque no te lo dije…
Manera de ser noña…
Pero ¡que diablos!... no puedo odiarte… y esa es mi condena…
Un día conversando con mi hermana – a quien le tiene más confianza que a mí - le comento que podía ser porque, mi padre se había ido de este mundo sin su perdón, sin que ella le hubiese perdonado toda la infelicidad que le había provocado a lo largo de su vida.
Quizás también sentía una cuota de culpabilidad, al no haber dado aquel perdón que mi padre posiblemente necesitaba.
Y desde entonces comprendí, que aquello, en la vida de las personas, tiene un significado primordial.
Es como terminar todo bien, es como sentir que no quedaron cosas pendientes, es como liberarse de la culpa de dañar e herir a los demás consciente o inconscientemente.
Es como dicen también, una muestra de madurez al darte cuenta de que te has equivocado, que has errado y que te arrepientes.
Y creo que puede ser positivo en muchos aspectos, aunque por el lado religioso sea una lastra.
Yo he pedido disculpas y perdón en algunas ocasiones.
No es que lo haga muy seguido, no soy del estilo que se anda arrepintiendo de sus actos y a la primera de cambio pide disculpas, solo lo he hecho cuando he sentido sinceramente que me mande el fiasco más idiota dañando a inocentes.
Una vez que me comporte como una idiota con unas amigas, pedí perdón por mi comportamiento pero mi disculpa fue rechazada con la indiferencia.
Y también he pedido perdón cuando mis palabras han sido una cuchilla filosa y mal intencionada…y con ella y sin razón he herido a alguien que no lo merecía.
Ah…y claro esta, cuando las personas a las que herido me importan.
Sin embargo, jamás creí que pedirían mi perdón y menos pensé que vendría de aquella persona…estaba lejos de imaginarlo en mis fantasías mas ambiciosas de venganza y revancha.
Aunque, creo que esa petición, fue condicional.
- Perdóname – me dijo abrazándome fuerte – y eso me desarmo completamente.
- ¿De qué? – respondí yo y se quebró mi voz –
- Perdóname ¿si?… - dijo y siguió abrazándome con más fuerza.
- Mejor no digas nada… - conteste entre sollozos, no podía creer que él, pronunciaría esa palabra.
No le respondí nada.
Me estremecí de pena entre sus brazos y ante cada temblor de mi cuerpo, él me abrazaba fuerte y trataba de calmarme, mi frialdad se disolvió como los hielos de la antártica con el calentamiento global (jejejejeje…mi mensaje ecológico).
- ¡¿Por qué me sales con esto?! Tonto… - pensé, mientras me rendía a su abrazo.
- Ya…tranquila… - susurro – respira hondo…así… - y seguía abrazándome más y mas fuerte con cada sollozo.
No estaba preparada en absoluto para algo así, iba dispuesta a mostrarle mi desden, lo bien que me iba sin él y me salio con esa estupidez.
Es astuto, definitivamente es astuto.
Obviamente fui yo quien acepto y busco una cita sin sentido (algún día contaré los detalles específicos), pero jamás imagine que él con su egoísta y natural prepotencia me saldría con algo así.
El “contexto”, es por demás vergonzoso, pero asumo que mi buena voluntad con él y mi “bondad” (era la idea en realidad) le hicieron sentirse culpable de la manera que me ha tratado hasta ahora, por aquella vez del metro, por su indiferencia y sus palabras crueles, las que según él eran para alejarme, para que lo odiara.
Si no fuera por ese “contexto” hubiese creído que esa palabra era sincera, pero por desgracia me queda la certeza de los hechos.
Aunque es innegable, que me ha brindado paz.
Esa paz que tanto he buscado.
No hemos vuelto, en absoluto, solo fue una cita de revancha que él supo dar vuelta a su favor.
Siempre he odiado y admirado esa capacidad que tiene de convencer, hasta en las situaciones limite, guarda una tranquilidad y frialdad dignas del mejor actor de Hollywood, lo que genera aquella confianza de que lo que dice es verdad, aunque sea la mentira más evidente.
Por eso, aunque me gustaría, no puedo creerle.
Pero la palabra en si fue pacificadora y la agradecí.
No niego que siempre desee que él se disculpara, que me dijera que le importaba mi sufrimiento y que sentía hacerme infeliz, pero con la imagen de canalla que tengo de él, jamás lo creí capaz de decírmelo.
Y menos personalmente.
Él que jamás da explicaciones.
Él que jamás se disculpa con nadie.
Él que es más frío que un hielo.
Hoy, pidió que lo perdonara y me hubiese gustado haberle dicho tantas cosas en ese momento, pero esa palabra fue demasiado contra mi…nunca habían pedido mi perdón…y por eso me impresiono sobremanera.
Solo callé, sollocé y lloré entre sus brazos como una niña pequeña.
Ahora, tengo una extraña paz en mi corazón y en mi alma y quizás sea por fin lo que necesitaba para alejarme definitivamente de él, quizás esa fue su intensión...una estrategia más…
No lo sé.
Lo único que sé, es que me sorprendió que proviniera de él, estaba tan acostumbrada a satanizarlo y lo sigo haciendo, que me descoloco, desarmo mi escudo defensor, mi actitud a la defensiva.
Aunque lo ame con todo mi corazón aun, pensaba tratarlo con la misma frialdad e indiferencia con la que él me había tratado...
Además que fue como una escena de película romántica mamona-noña - con lo que me gustan los dramones llorones y pasionales – y lo de hoy fue como eso.
Aunque esta demás decir, que no termino ahí…
Finalizo con lo que siempre nos ha unido.
Un salvaje y sin sentido pero pasional polvo sin amor - por parte de él por lo menos.
Cuando tenga el valor, eso si, comentaré el “contexto” al que me refiero.
Cuando ese contexto, ya no tenga importancia y cuando ya no signifique nada.
Por ahora, disfrutaré de esta momentánea paz que me acompaña…degustándola en la manera de lo posible aunque sin engañarme.
¡Maldito papanatas desgraciado!... tontamente te perdono aunque no te lo dije…
Manera de ser noña…
Pero ¡que diablos!... no puedo odiarte… y esa es mi condena…
Descarte
Con una amiga tenemos una vieja costumbre.
Cuando nos sentimos sobrepasadas, cuando queremos limpiarnos anímicamente, cuando queremos limpiar el espíritu y la razón, la solución es tan simple como un ritual.
El nunca bien ponderado proceso de descarte.
Un proceso en el cual, comenzamos a botar todo aquello que nos estorba y que ya no nos sirve.
Y no es a nivel mental, sino que físico.
Por ejemplo, ahora me dio por cambiar completamente el aspecto de mi habitación y el hecho de hacerlo representa para mí un nuevo comienzo, no sé, cambian las sensaciones cuando ves que el lugar que siempre habitas se transforma completamente.
Mi cama cambio de posición, saque libros de mi estantería que sé que no volveré a leer y que de nada me sirven allí llenándose de polvo, dejando solo aquellos, con los que tengo un nexo sentimental indisoluble.
Es que al igual que las pelis y los libros, mi premisa para conservarlos es simplemente la de dejar en su lugar los que sé no me aburriré de leer ni de ver.
Antes siempre acumulaba muchas cosas en mi estantería, guardaba recuerdos para todo, y por ello asear mi cuarto siempre fue una tarea titánica, porque limpiar cada uno de los monitos, libros, pelis y demás bisutería me llevaba todo el día.
Desde hace años y desde que conozco a mi amiga con la que compartimos filosofía y experiencias varias, hacemos eso.
Botar lo que sentimos que ya no tiene valor sentimental para nosotras.
Aunque nunca es suficiente, a mi me quedan muchas cosas aun, están ahí a pesar de no usarlas pero me empeño y me resisto a descartarlas porque están asociadas a buenos recuerdos y porque aquel sentimiento por ese objeto aun esta presente en mi.
Y todo este cambio físico que no hacia hace mucho, esta relacionado a un nuevo impulso.
Obviamente no es por un impulso amoroso (ojala) pues eso aun no sale de mi estantería – el amor por mi papanatas canalla - si no más bien a un nuevo desafío.
Después de casi tres semanas de pruebas y entrevistas finalmente fui seleccionada para el puesto al que postulé.
Me cambio de trabajo, al fin, ganando unos pesos – poquitos más – y un mejor horario que sé me tendrá más contenta.
Aunque también significa más responsabilidad porque seré la persona a cargo y debo llegar a arreglar el despelote que existe en el lugar.
No niego que me asusta un poco, jamás he tenido mucha pasta de líder, pero creo que debo correr riesgos que hasta hace poco no me atrevía.
Es como si de pronto, tomara las riendas de mi vida, aunque todavía me sienta perdida.
En innegable también, que todo este cambio, se debe a que quiero dejar atrás aquellos lugares que me recuerdan mi pseudo historia de amante, si bien donde estaba me agradaba, todo me recordaba lo que sucedió el año pasado, todo.
Desde el momento que llegue un día lunes cinco de diciembre de 2005 después del suicidio de mi padre, hasta el hecho de que en esa oficina que habitaré por un par de semanas más, me emocioné y lloré y me enrabié con cada cosa que decía o dejaba de decir mi papanatas, ya sea por MSN y por teléfono, así como también las veces que me iba ilusionada para encontrarme con él por las tardes, en aquellos tiempos cuando él era capaz de quedarse por más de dos horas esperándome, sólo para vernos una.
Quiero que deje de dolerme, aunque yo no haga demasiado para conseguirlo.
Es verdad que seguiré recordándolo aunque me fuese del país, pero por lo menos no será como si estuviera en el lugar que vio desarrollarse nuestra idiota historia de desamor…
Sigo sin resignarme, aunque nada puedo hacer contra eso, contra la resignación.
Por otro lado, ha sido muy gracioso todo desde que anuncie que me iría de mi trabajo, mi jefe me ofreció hablar con el suyo para ver la posibilidad de quedarme si me ofrecían más dinero, pero le comente que mi cambio no era por dinero, si no que más bien un cambio espiritual que no sé si será para peor o mejor.
Que quería un mejor horario porque quería estudiar y para tener más tiempo para mí.
Además que ya no lo soportaba – no se lo dije obviamente - por muy amigos que fuéramos, como tal es genial, como jefe es molestoso - aunque aprendí mucho de él - pero había muchos aspectos que me molestaban y que al final provocarían que lo odiara, pero bueno son otros detalles mínimos.
Una vez que vio que era definitivo, lo anuncio a los grandes jefes, que me pidieron fuera a hacerles una visita.
El gran jefe al verme lanzo una broma, como si estuviera sentido conmigo, camino con desgano como si estuviera triste y se acerco y me abrazo para felicitarme (es que le inventamos que me iba por una cifra muy muy superior a la que es en realidad y con la cual ellos aunque me ofrecieran no podrían competir).
Mi otra jefa me hablo por un momento y me felicito haciéndome algunas preguntas acerca del nuevo puesto y lanzándome algunos halagos.
Para terminar de ser cínica, también le agradecí la oportunidad de trabajar allí y lo clásico que se hace cuando quieres quedar bien con tus antiguos jefes – para en caso de alguna eventualidad siempre poder volver en buena – y no salir por la puerta chica, si no que la grande.
Y a rey muerto, rey puesto.
Ya empezó la campaña por encontrarme reemplazante y al parecer mi jefe esta muy animoso con la idea, así que asumo que su fingida preocupación es para “como siempre”, quedar bien con todos y nunca quedar mal con nadie.
Pero bueno, por lo menos con esto también, tuve la oportunidad de pagar una vieja deuda.
Una vez, una compañera, una chica que también describí en este blog, con la que tenia muchos problemas de personalidad y convivencia – ambas – me salvo a pesar de todo, al avisarme de un trabajo que me ayudo a pagar mi proceso de título.
Y me dije en aquellos tiempos – algún día le devolveré la mano – pues bien, ahora se dio la oportunidad.
No me agrada tener deudas con nadie, de ningún tipo, así que esto me saca una de mis promesas de encima.
La llamé y le avise antes que todos que había una plaza, para que postulara, obviamente no le podía asegurar que quedaría pero por lo menos yo ya la había contactado y el resto dependía de ella.
Aceptó porque esta sin trabajo hace más de un año y siete meses.
Y es increíble la paz que consigues cuando puedes pagar una deuda de lealtad de ese tipo.
Eso me ha mantenido contenta en estos días, además de la expectativa del nuevo trabajo.
Todavía sigo perdida, pero quizás esta posibilidad de cambiar de ambiente y de lugar me favorezca, además que es muy probable que este llena de trabajo, por lo que mi cabecita no tendrá tiempo de pensar en estupideces.
Aunque supongo que las seguiré pensando, en mi estantería, aún hay cosas que el proceso de descarte no ha sido capaz de sacar.
Una colección completa de dvd’s que me regalo él y que sé que jamás se irán al tacho de la basura, no solo porque me las haya regalado él, sino que también porque son de pelis y series que me fascinan.
Aunque también es cierto que en la estantería de mi corazón guardo en un rincón los maravillosos momentos que vivimos y de los cuales no me quiero deshacer pero en los que también conservo los episodios de tristeza y desamor que están íntimamente relacionados.
Mientras el proceso de descarte no sea capaz de separar los malos y buenos momentos, sin afectarse el uno al otro, estarán allí llenándose de polvo sin utilidad para mi pero también sin la posibilidad de eliminarlos.
Así como lo hice hoy con los libros y papeles inútiles.
Solo el tiempo dirá si mi decisión fue la correcta – me refiero al cambio de trabajo – aunque tengo una pequeña esperanza que será así.
Así como sigue la estupida esperanza de que él volverá a mí.
Aunque claro esta, es más probable que el trabajo si lo sea y lo otro sea en vano.
Mientras mi estantería siga llena de sus cosas, de sus miradas, de sus bromas jocosas, de sus manos y boca acariciándome y de su indiferencia también, no habrá proceso de descarte que sea capaz de convertirme en lo que era.
Pues la inocencia que yo voluntariamente sacrifique eligiéndolo a él, una vez perdida, no se recupera jamás.
Cuando nos sentimos sobrepasadas, cuando queremos limpiarnos anímicamente, cuando queremos limpiar el espíritu y la razón, la solución es tan simple como un ritual.
El nunca bien ponderado proceso de descarte.
Un proceso en el cual, comenzamos a botar todo aquello que nos estorba y que ya no nos sirve.
Y no es a nivel mental, sino que físico.
Por ejemplo, ahora me dio por cambiar completamente el aspecto de mi habitación y el hecho de hacerlo representa para mí un nuevo comienzo, no sé, cambian las sensaciones cuando ves que el lugar que siempre habitas se transforma completamente.
Mi cama cambio de posición, saque libros de mi estantería que sé que no volveré a leer y que de nada me sirven allí llenándose de polvo, dejando solo aquellos, con los que tengo un nexo sentimental indisoluble.
Es que al igual que las pelis y los libros, mi premisa para conservarlos es simplemente la de dejar en su lugar los que sé no me aburriré de leer ni de ver.
Antes siempre acumulaba muchas cosas en mi estantería, guardaba recuerdos para todo, y por ello asear mi cuarto siempre fue una tarea titánica, porque limpiar cada uno de los monitos, libros, pelis y demás bisutería me llevaba todo el día.
Desde hace años y desde que conozco a mi amiga con la que compartimos filosofía y experiencias varias, hacemos eso.
Botar lo que sentimos que ya no tiene valor sentimental para nosotras.
Aunque nunca es suficiente, a mi me quedan muchas cosas aun, están ahí a pesar de no usarlas pero me empeño y me resisto a descartarlas porque están asociadas a buenos recuerdos y porque aquel sentimiento por ese objeto aun esta presente en mi.
Y todo este cambio físico que no hacia hace mucho, esta relacionado a un nuevo impulso.
Obviamente no es por un impulso amoroso (ojala) pues eso aun no sale de mi estantería – el amor por mi papanatas canalla - si no más bien a un nuevo desafío.
Después de casi tres semanas de pruebas y entrevistas finalmente fui seleccionada para el puesto al que postulé.
Me cambio de trabajo, al fin, ganando unos pesos – poquitos más – y un mejor horario que sé me tendrá más contenta.
Aunque también significa más responsabilidad porque seré la persona a cargo y debo llegar a arreglar el despelote que existe en el lugar.
No niego que me asusta un poco, jamás he tenido mucha pasta de líder, pero creo que debo correr riesgos que hasta hace poco no me atrevía.
Es como si de pronto, tomara las riendas de mi vida, aunque todavía me sienta perdida.
En innegable también, que todo este cambio, se debe a que quiero dejar atrás aquellos lugares que me recuerdan mi pseudo historia de amante, si bien donde estaba me agradaba, todo me recordaba lo que sucedió el año pasado, todo.
Desde el momento que llegue un día lunes cinco de diciembre de 2005 después del suicidio de mi padre, hasta el hecho de que en esa oficina que habitaré por un par de semanas más, me emocioné y lloré y me enrabié con cada cosa que decía o dejaba de decir mi papanatas, ya sea por MSN y por teléfono, así como también las veces que me iba ilusionada para encontrarme con él por las tardes, en aquellos tiempos cuando él era capaz de quedarse por más de dos horas esperándome, sólo para vernos una.
Quiero que deje de dolerme, aunque yo no haga demasiado para conseguirlo.
Es verdad que seguiré recordándolo aunque me fuese del país, pero por lo menos no será como si estuviera en el lugar que vio desarrollarse nuestra idiota historia de desamor…
Sigo sin resignarme, aunque nada puedo hacer contra eso, contra la resignación.
Por otro lado, ha sido muy gracioso todo desde que anuncie que me iría de mi trabajo, mi jefe me ofreció hablar con el suyo para ver la posibilidad de quedarme si me ofrecían más dinero, pero le comente que mi cambio no era por dinero, si no que más bien un cambio espiritual que no sé si será para peor o mejor.
Que quería un mejor horario porque quería estudiar y para tener más tiempo para mí.
Además que ya no lo soportaba – no se lo dije obviamente - por muy amigos que fuéramos, como tal es genial, como jefe es molestoso - aunque aprendí mucho de él - pero había muchos aspectos que me molestaban y que al final provocarían que lo odiara, pero bueno son otros detalles mínimos.
Una vez que vio que era definitivo, lo anuncio a los grandes jefes, que me pidieron fuera a hacerles una visita.
El gran jefe al verme lanzo una broma, como si estuviera sentido conmigo, camino con desgano como si estuviera triste y se acerco y me abrazo para felicitarme (es que le inventamos que me iba por una cifra muy muy superior a la que es en realidad y con la cual ellos aunque me ofrecieran no podrían competir).
Mi otra jefa me hablo por un momento y me felicito haciéndome algunas preguntas acerca del nuevo puesto y lanzándome algunos halagos.
Para terminar de ser cínica, también le agradecí la oportunidad de trabajar allí y lo clásico que se hace cuando quieres quedar bien con tus antiguos jefes – para en caso de alguna eventualidad siempre poder volver en buena – y no salir por la puerta chica, si no que la grande.
Y a rey muerto, rey puesto.
Ya empezó la campaña por encontrarme reemplazante y al parecer mi jefe esta muy animoso con la idea, así que asumo que su fingida preocupación es para “como siempre”, quedar bien con todos y nunca quedar mal con nadie.
Pero bueno, por lo menos con esto también, tuve la oportunidad de pagar una vieja deuda.
Una vez, una compañera, una chica que también describí en este blog, con la que tenia muchos problemas de personalidad y convivencia – ambas – me salvo a pesar de todo, al avisarme de un trabajo que me ayudo a pagar mi proceso de título.
Y me dije en aquellos tiempos – algún día le devolveré la mano – pues bien, ahora se dio la oportunidad.
No me agrada tener deudas con nadie, de ningún tipo, así que esto me saca una de mis promesas de encima.
La llamé y le avise antes que todos que había una plaza, para que postulara, obviamente no le podía asegurar que quedaría pero por lo menos yo ya la había contactado y el resto dependía de ella.
Aceptó porque esta sin trabajo hace más de un año y siete meses.
Y es increíble la paz que consigues cuando puedes pagar una deuda de lealtad de ese tipo.
Eso me ha mantenido contenta en estos días, además de la expectativa del nuevo trabajo.
Todavía sigo perdida, pero quizás esta posibilidad de cambiar de ambiente y de lugar me favorezca, además que es muy probable que este llena de trabajo, por lo que mi cabecita no tendrá tiempo de pensar en estupideces.
Aunque supongo que las seguiré pensando, en mi estantería, aún hay cosas que el proceso de descarte no ha sido capaz de sacar.
Una colección completa de dvd’s que me regalo él y que sé que jamás se irán al tacho de la basura, no solo porque me las haya regalado él, sino que también porque son de pelis y series que me fascinan.
Aunque también es cierto que en la estantería de mi corazón guardo en un rincón los maravillosos momentos que vivimos y de los cuales no me quiero deshacer pero en los que también conservo los episodios de tristeza y desamor que están íntimamente relacionados.
Mientras el proceso de descarte no sea capaz de separar los malos y buenos momentos, sin afectarse el uno al otro, estarán allí llenándose de polvo sin utilidad para mi pero también sin la posibilidad de eliminarlos.
Así como lo hice hoy con los libros y papeles inútiles.
Solo el tiempo dirá si mi decisión fue la correcta – me refiero al cambio de trabajo – aunque tengo una pequeña esperanza que será así.
Así como sigue la estupida esperanza de que él volverá a mí.
Aunque claro esta, es más probable que el trabajo si lo sea y lo otro sea en vano.
Mientras mi estantería siga llena de sus cosas, de sus miradas, de sus bromas jocosas, de sus manos y boca acariciándome y de su indiferencia también, no habrá proceso de descarte que sea capaz de convertirme en lo que era.
Pues la inocencia que yo voluntariamente sacrifique eligiéndolo a él, una vez perdida, no se recupera jamás.
Amantes...
Supongo que existe un especie de acuerdo no explicito que maneja las relaciones y así como existen gremios para todo, creo que existe uno más.
El de las amantes.
Y como en todo gremio y como en todo deseo de compartir, existe un sentimiento que nos une y nos representa.
La solidaridad.
Porque al final en este gremio tan sufrido y masoquista, solo existe una palabra que lo define:
Resignación.
Es lo que queda.
Recibí un correo de una amiga, perteneciente al mismo gremio, me pidió algo extraño pero a lo cual no pude negarme.
Publícalo – me dijo – pública lo que alguna vez le dije a él y aquí va:
“Es posible que en la necesidad de ti, solo diga disparates, desde la última vez, no he dejado de pensar en ti, (corrijo: desde que te conocí no he dejado de pensar en ti…)
Creí que comenzaba a superarlo y que lo estaba haciendo bien, me di cuenta que te extraño más de lo que lo acepto.
Falta poco para que me vaya, y eso será muy bueno para todos, no te escribo este mail para que me contestes, tampoco para intentar recomenzar otra vez, solo te escribo porque no puedo guardarme todo lo que tengo dentro, porque soy un ir y venir de deseos y sentimientos encontrados, porque quiero dejarte en paz de una vez y por todas, porque deseo que tu matrimonio vaya mejor que nunca, porque deseo que no me extrañes como lo hago yo…. Pero también deseo y necesito ya, percibirte, porque he acariciado la idea de marcarte desde hace días solo para escucharte, pero sé que si lo hago solo me lastimaré más de lo que ya estoy, porque deseo con todas mis fuerzas que me extrañes y pienses en mi todos los días, no tenerte me pone en un estado de indefensión muy estresante y me refugio en todo lo que tenga a la mano, pero te extraño, más como amigo y confidente pues ya he comprendido muy a la fuerza que el deseo y la pasión y la travesura ya no pueden ser más entre tu y yo.
Me he cansado de repetírmelo, yo no practico el arrepentimiento, habernos encontrado sigue siendo igual de padre.
Falta poco para que se cumpla un año de habernos conocido, y pienso en la forma en que coincidimos y me sigue pareciendo mágica, exacta para mi propio cuento de hadas.
Bueno, creo que ya he comenzado a desenvolverme como antes y eso es preocupante.
Agradezco el tiempo que te has tomado para leerme y espero que tengas un día lindo.”
Sentimientos que se repiten, sufrimientos que se desvanecen, heridas eternas disfrazadas pero incurables.
La historia siempre es la misma, aunque con distinto final pero similar sentir.
El adiós esperanzado de un “vuelve” y la resignación de un “jamás”.
Saludos para ti…
A su autora.
Una amante más (a veces pareciera que hubieran más amantes que esposas y novias…este mundo si que es extraño…@_@U).
El de las amantes.
Y como en todo gremio y como en todo deseo de compartir, existe un sentimiento que nos une y nos representa.
La solidaridad.
Porque al final en este gremio tan sufrido y masoquista, solo existe una palabra que lo define:
Resignación.
Es lo que queda.
Recibí un correo de una amiga, perteneciente al mismo gremio, me pidió algo extraño pero a lo cual no pude negarme.
Publícalo – me dijo – pública lo que alguna vez le dije a él y aquí va:
“Es posible que en la necesidad de ti, solo diga disparates, desde la última vez, no he dejado de pensar en ti, (corrijo: desde que te conocí no he dejado de pensar en ti…)
Creí que comenzaba a superarlo y que lo estaba haciendo bien, me di cuenta que te extraño más de lo que lo acepto.
Falta poco para que me vaya, y eso será muy bueno para todos, no te escribo este mail para que me contestes, tampoco para intentar recomenzar otra vez, solo te escribo porque no puedo guardarme todo lo que tengo dentro, porque soy un ir y venir de deseos y sentimientos encontrados, porque quiero dejarte en paz de una vez y por todas, porque deseo que tu matrimonio vaya mejor que nunca, porque deseo que no me extrañes como lo hago yo…. Pero también deseo y necesito ya, percibirte, porque he acariciado la idea de marcarte desde hace días solo para escucharte, pero sé que si lo hago solo me lastimaré más de lo que ya estoy, porque deseo con todas mis fuerzas que me extrañes y pienses en mi todos los días, no tenerte me pone en un estado de indefensión muy estresante y me refugio en todo lo que tenga a la mano, pero te extraño, más como amigo y confidente pues ya he comprendido muy a la fuerza que el deseo y la pasión y la travesura ya no pueden ser más entre tu y yo.
Me he cansado de repetírmelo, yo no practico el arrepentimiento, habernos encontrado sigue siendo igual de padre.
Falta poco para que se cumpla un año de habernos conocido, y pienso en la forma en que coincidimos y me sigue pareciendo mágica, exacta para mi propio cuento de hadas.
Bueno, creo que ya he comenzado a desenvolverme como antes y eso es preocupante.
Agradezco el tiempo que te has tomado para leerme y espero que tengas un día lindo.”
Sentimientos que se repiten, sufrimientos que se desvanecen, heridas eternas disfrazadas pero incurables.
La historia siempre es la misma, aunque con distinto final pero similar sentir.
El adiós esperanzado de un “vuelve” y la resignación de un “jamás”.
Saludos para ti…
A su autora.
Una amante más (a veces pareciera que hubieran más amantes que esposas y novias…este mundo si que es extraño…@_@U).
¡Actitud!... ¡listos!..¡Acción!
He pasado tres semanas de película en película – por el ciclo organizado por mi jefe que tuve que presenciar completamente yo - unas interesantes, otras infumables pero sin duda ninguna motivante, y por ello me daré el gusto de hablar de mis gustos –valga la redundancia.
Esta de más decir que tengo gustos excéntricos y no porque sea amante del cine arte ni de las películas freakies, ni nada de eso, pero no son las más comunes.
Solo por un detalle.
Yo les veo siempre el lado romanticón.
Vamos por partes.
A cualquier peli, o serie o lo que sea, siempre tengo la maldita o bendita manía de tratar de sacarle mensajes, inclusive aunque estas sean de las más chapuceras producciones americanas vendedoras de pomadas.
Por otro lado, las pelis muchas veces me gustan por el actor que aparece en ella y no precisamente porque sea el más guapo o talentoso.
Empecemos.
Terminator, peli ochentera protagonizada por Arnie, actual gobernador de un estado de yanquilandia, es la historia del fin del mundo por manos cibernéticas (y lo más cercano a lo que podríamos llegar)…
Las maquinas se han tomado el poder y han decidido nuestra extinción (que bien merecido lo tendríamos como especie humana pero eso es tema de otro post) y hubiésemos perdido toda esperanza si no hubiese aparecido John Connor, un tipo que les enseña a enfrentar a las maquinas asesinas y logra infiltrar a uno de sus soldados que viaja al pasado para salvarlo a él, antes de nacer.
¿Por qué diablos me gusta esta peli y su secuela?...porque aunque no lo crean, es básicamente una historia de amor.
¿Y donde diablos esta la historia de amor se preguntaran? ¿Si la peli son balaceras y persecuciones mil?
El soldado en cuestión, Kyle, se hizo voluntario en esta misión exclusivamente porque quería conocer a la leyenda que le enseño todo a su hijo antes de la gran guerra y de la cual se enamoró al ver una simple foto, por eso decide viajar al pasado, aun sabiendo que no podrá regresar solo por conocerla y protegerla.
¿No es romántico eso?.
Lo que Kyle no sabe es que él precisamente, es el padre del mentado John y que tiene que viajar al pasado si o si para que los acontecimientos sucedan (bello efecto mariposa y viva el caos).
Enseñanza de la peli: El futuro es lo que nosotros hacemos.
El lindo de Kyle muere protegiendo a Sara Connor, y le enseña con aquel acto a ser valiente y decidida y cambia su vida para siempre.
Y la historia se repite, aunque en otro escenario y bajo la dirección del mismo director.
En Titanic, un simple tipo salva a la aristócrata perdida y muere al final después de varias encrucijadas, cambiando también con ese acto su vida para siempre, “porque la salva de muchas maneras”, como diría estupendamente el texto de la actriz, pues la ayudo a tener fortaleza y vivir el día como si fuera el ultimo “y para que valga”.
Ojala pudiera creerme ese mensaje pero que diablos, es hermoso.
James Cameron, repite el estilo del tipo que protege y a la vez salva espiritual y físicamente a la protagonista cambiando su vida.
Por eso ambas pelis me gustan pero a la primera se le agrega ese exquisito aire ochentero que me fascina.
De “Relaciones Peligrosas” he hablado en este blog, es sin duda una de mis favoritas y fue en la que conocí a mi querido John Malkovic, como el Vizconde de Valmont, un casanova canalla que se aprovecha de la virtud de las damiselas.
Sin embargo es cazado en su propia trampa porque se enamora “desesperadamente” de aquella a la que quería engatusar.
De alguna manera, en mi historia con el papanatas, me sentía interpretando esta peli, aunque claro con menos clase, ni el papanatas era un vizconde genial como Valmont ni yo era una Madame de Tourvel, aunque la historia del canalla embaucador es la misma y aunque el final en mi caso no es igual..
Mi canalla nunca se enamoro de mí.
Pero bueno, volviendo al tema…
Y desde ahí me dio por ver la manera en que cada actor logra motivarme, en esta peli, John Malkovich muestra toda su grandeza al interpretar a un tipo sin escrúpulos con mucho morbo y encanto sin igual que sin embargo, en las escenas cuando ya esta totalmente enamorado, su sufrimiento emociona, por eso esa peli siempre me hace llorar al final.
Desde esta peli, me dio también, por buscar tipos que interpretaran esa emocionalidad y me encontré con uno que no es el medio mino pero tiene cara de pena por naturaleza.
Ralph Fiennes, uy… este bombón, esta condenado a hacer papeles de amante desesperado y desengañado y la primera vez que lo vi y me enamore de él, fue en “El paciente inglés”, donde se manda una llorada de antología cuando lleva en sus brazos a su amante que no logra salvar.
También esa escena me hace llorar.
Lo mismo pasa en otras pelis de este mismo actor, como en “El ocaso de un amor”, también amante y también eternamente desengañado y sufre los males del infierno por ese amor.
En la Lista Schindler, es aquel nazi desgraciado que mataba judíos por deporte y su papel es tan bien interpretado que terminas por odiarlo al final, aunque el tipo se enamora (otra vez) de la judía que maltrata y sufre entre su dualidad de fidelidad a su convicción idiota nazi y esa atracción que no se permite por aquella judía.
Ay...esos ojitos que se gasta este actor, lo miro y me da pena.
Hasta de malo muy malo, tiene mirada de tristeza, es el caso de su papel como Lord Voldemort en Harry Potter.
Y es ahí donde radica mi gusto por algún actor o peli.
En la capacidad de hacerme llorar, si lo logra, me convierto en fan incondicional.
Otro caso es “El amante” basado en el libro autobiográfico de Margarite Duras, un chino se enamora de una francesa de 15 años radicada en China, con escenas de sexo y romanticismo de antología y con final tristísimo, es también mi peli favorita.
Hasta me aprendí la frase final:
“Le dijo que era como antes, que todavía la amaba, que nunca podría dejar de amarla, que la amaría hasta la muerte”
Y así suma y sigue, Johnny Deep (Sueños de Arizona y El joven manos de tijeras), Gabriel Burns (este es viejito pero tiene un encanto extraordinario, de hecho con una amiga le decimos “viejito gueno”).
Aunque también me agradan otros estilos como el de Jim Carrey, por lo jocoso y de mal gusto, aunque últimamente esta cambiando su estilo, por algo un poco mas serio en donde ha mostrado que no es solo “una cara graciosa” (The Truman Show y El eterno resplandor de una mente sin recuerdos).
Y como podrán comprobar por el estilo de pelis que me agradan, hay un factor común, que las une.
Tipos desesperados por amor – a excepción del último claro esta - algo que aspiraba conocer pero como la vida no es el cine, creo que estoy condenada a desearlo pero jamás conocerlo.
Siempre he querido ser la protagonista de una gran y pasional historia de amor y así poder escribirla como lo hizo Margarite Duras, pero no estoy destinada a ser especial por lo que veo…
Antes era una cinéfila empedernida, me veía todo lo que aparecía en el cine, luego pase a ser otaku y me vi todo lo que podía ver de anime, ahora no sé lo que soy…
Es verdad que cada uno tiene la vida que desea y que cada uno la vive como quiere verla, ese es un mensaje que saque de un anime llamado “Evangelion” (antes era toda una “Shinji Ikari"), y eso cambio mi vida.
En aquel maravilloso año de 1995, trabaje en mi desde entonces para brillar en este mundo opaco, pero en esos tiempos creía en muchas cosas que la adultez se ha encargado de mostrarme que no son ciertas, ahora han muerto, y creo que ya no puedo volver a creer.
Pues perdí la fe.
Volví a retroceder y la verdad estoy bastante cansada de luchar contra una realidad que solo busca aplastarte.
El Happy End no existe, es cierto, y la adultez te enseña a resignarte porque así sobrevives pero creo que eso no es vida al final.
Hay que ser valiente, pero eso es difícil cuando no tienes por qué luchar.
Creo en aquello de la misiones, del por qué se viene a este mundo, pero me creía estrella y en realidad no soy más que un asteroide vagando sin destino por este mundo insípido (buena metáfora astronómica, ejale, jejejeje).
¿Y cual es la misión de los asteroides en este maravilloso universo? pues estrellarse y morir.
Bueno, siempre termino en lo mismo, hago un paralelo entre mi vida y las cosas que me agradan y los mensajes que de ello saco.
Antes sacaba mensajes optimistas, ahora el pesimismo me agobia.
Y la verdad no sé como salir de esto.
Ya ni evadirme puedo.
Ni el cine ni el anime me ayudan, y eso es grave.
El anime siempre fue mi aliciente para no deprimirme, si cambie y si vi la vida con colores siempre fue por aquel maravilloso arte que ahora esta enturbiado y relacionado a un recuerdo dulce y amargo a la vez, y al que ya no puedo recurrir porque me daña.
Si evolucionar, madurar y aprender es de esta manera, pues no quiero ni evolucionar, ni madurar ni aprender.
Ah y como dije, me gusta el cine aunque no como antes.
Y claro esta, John Malkovich y Raph Fiennes.
Esta de más decir que tengo gustos excéntricos y no porque sea amante del cine arte ni de las películas freakies, ni nada de eso, pero no son las más comunes.
Solo por un detalle.
Yo les veo siempre el lado romanticón.
Vamos por partes.
A cualquier peli, o serie o lo que sea, siempre tengo la maldita o bendita manía de tratar de sacarle mensajes, inclusive aunque estas sean de las más chapuceras producciones americanas vendedoras de pomadas.
Por otro lado, las pelis muchas veces me gustan por el actor que aparece en ella y no precisamente porque sea el más guapo o talentoso.
Empecemos.
Terminator, peli ochentera protagonizada por Arnie, actual gobernador de un estado de yanquilandia, es la historia del fin del mundo por manos cibernéticas (y lo más cercano a lo que podríamos llegar)…
Las maquinas se han tomado el poder y han decidido nuestra extinción (que bien merecido lo tendríamos como especie humana pero eso es tema de otro post) y hubiésemos perdido toda esperanza si no hubiese aparecido John Connor, un tipo que les enseña a enfrentar a las maquinas asesinas y logra infiltrar a uno de sus soldados que viaja al pasado para salvarlo a él, antes de nacer.
¿Por qué diablos me gusta esta peli y su secuela?...porque aunque no lo crean, es básicamente una historia de amor.
¿Y donde diablos esta la historia de amor se preguntaran? ¿Si la peli son balaceras y persecuciones mil?
El soldado en cuestión, Kyle, se hizo voluntario en esta misión exclusivamente porque quería conocer a la leyenda que le enseño todo a su hijo antes de la gran guerra y de la cual se enamoró al ver una simple foto, por eso decide viajar al pasado, aun sabiendo que no podrá regresar solo por conocerla y protegerla.
¿No es romántico eso?.
Lo que Kyle no sabe es que él precisamente, es el padre del mentado John y que tiene que viajar al pasado si o si para que los acontecimientos sucedan (bello efecto mariposa y viva el caos).
Enseñanza de la peli: El futuro es lo que nosotros hacemos.
El lindo de Kyle muere protegiendo a Sara Connor, y le enseña con aquel acto a ser valiente y decidida y cambia su vida para siempre.
Y la historia se repite, aunque en otro escenario y bajo la dirección del mismo director.
En Titanic, un simple tipo salva a la aristócrata perdida y muere al final después de varias encrucijadas, cambiando también con ese acto su vida para siempre, “porque la salva de muchas maneras”, como diría estupendamente el texto de la actriz, pues la ayudo a tener fortaleza y vivir el día como si fuera el ultimo “y para que valga”.
Ojala pudiera creerme ese mensaje pero que diablos, es hermoso.
James Cameron, repite el estilo del tipo que protege y a la vez salva espiritual y físicamente a la protagonista cambiando su vida.
Por eso ambas pelis me gustan pero a la primera se le agrega ese exquisito aire ochentero que me fascina.
De “Relaciones Peligrosas” he hablado en este blog, es sin duda una de mis favoritas y fue en la que conocí a mi querido John Malkovic, como el Vizconde de Valmont, un casanova canalla que se aprovecha de la virtud de las damiselas.
Sin embargo es cazado en su propia trampa porque se enamora “desesperadamente” de aquella a la que quería engatusar.
De alguna manera, en mi historia con el papanatas, me sentía interpretando esta peli, aunque claro con menos clase, ni el papanatas era un vizconde genial como Valmont ni yo era una Madame de Tourvel, aunque la historia del canalla embaucador es la misma y aunque el final en mi caso no es igual..
Mi canalla nunca se enamoro de mí.
Pero bueno, volviendo al tema…
Y desde ahí me dio por ver la manera en que cada actor logra motivarme, en esta peli, John Malkovich muestra toda su grandeza al interpretar a un tipo sin escrúpulos con mucho morbo y encanto sin igual que sin embargo, en las escenas cuando ya esta totalmente enamorado, su sufrimiento emociona, por eso esa peli siempre me hace llorar al final.
Desde esta peli, me dio también, por buscar tipos que interpretaran esa emocionalidad y me encontré con uno que no es el medio mino pero tiene cara de pena por naturaleza.
Ralph Fiennes, uy… este bombón, esta condenado a hacer papeles de amante desesperado y desengañado y la primera vez que lo vi y me enamore de él, fue en “El paciente inglés”, donde se manda una llorada de antología cuando lleva en sus brazos a su amante que no logra salvar.
También esa escena me hace llorar.
Lo mismo pasa en otras pelis de este mismo actor, como en “El ocaso de un amor”, también amante y también eternamente desengañado y sufre los males del infierno por ese amor.
En la Lista Schindler, es aquel nazi desgraciado que mataba judíos por deporte y su papel es tan bien interpretado que terminas por odiarlo al final, aunque el tipo se enamora (otra vez) de la judía que maltrata y sufre entre su dualidad de fidelidad a su convicción idiota nazi y esa atracción que no se permite por aquella judía.
Ay...esos ojitos que se gasta este actor, lo miro y me da pena.
Hasta de malo muy malo, tiene mirada de tristeza, es el caso de su papel como Lord Voldemort en Harry Potter.
Y es ahí donde radica mi gusto por algún actor o peli.
En la capacidad de hacerme llorar, si lo logra, me convierto en fan incondicional.
Otro caso es “El amante” basado en el libro autobiográfico de Margarite Duras, un chino se enamora de una francesa de 15 años radicada en China, con escenas de sexo y romanticismo de antología y con final tristísimo, es también mi peli favorita.
Hasta me aprendí la frase final:
“Le dijo que era como antes, que todavía la amaba, que nunca podría dejar de amarla, que la amaría hasta la muerte”
Y así suma y sigue, Johnny Deep (Sueños de Arizona y El joven manos de tijeras), Gabriel Burns (este es viejito pero tiene un encanto extraordinario, de hecho con una amiga le decimos “viejito gueno”).
Aunque también me agradan otros estilos como el de Jim Carrey, por lo jocoso y de mal gusto, aunque últimamente esta cambiando su estilo, por algo un poco mas serio en donde ha mostrado que no es solo “una cara graciosa” (The Truman Show y El eterno resplandor de una mente sin recuerdos).
Y como podrán comprobar por el estilo de pelis que me agradan, hay un factor común, que las une.
Tipos desesperados por amor – a excepción del último claro esta - algo que aspiraba conocer pero como la vida no es el cine, creo que estoy condenada a desearlo pero jamás conocerlo.
Siempre he querido ser la protagonista de una gran y pasional historia de amor y así poder escribirla como lo hizo Margarite Duras, pero no estoy destinada a ser especial por lo que veo…
Antes era una cinéfila empedernida, me veía todo lo que aparecía en el cine, luego pase a ser otaku y me vi todo lo que podía ver de anime, ahora no sé lo que soy…
Es verdad que cada uno tiene la vida que desea y que cada uno la vive como quiere verla, ese es un mensaje que saque de un anime llamado “Evangelion” (antes era toda una “Shinji Ikari"), y eso cambio mi vida.
En aquel maravilloso año de 1995, trabaje en mi desde entonces para brillar en este mundo opaco, pero en esos tiempos creía en muchas cosas que la adultez se ha encargado de mostrarme que no son ciertas, ahora han muerto, y creo que ya no puedo volver a creer.
Pues perdí la fe.
Volví a retroceder y la verdad estoy bastante cansada de luchar contra una realidad que solo busca aplastarte.
El Happy End no existe, es cierto, y la adultez te enseña a resignarte porque así sobrevives pero creo que eso no es vida al final.
Hay que ser valiente, pero eso es difícil cuando no tienes por qué luchar.
Creo en aquello de la misiones, del por qué se viene a este mundo, pero me creía estrella y en realidad no soy más que un asteroide vagando sin destino por este mundo insípido (buena metáfora astronómica, ejale, jejejeje).
¿Y cual es la misión de los asteroides en este maravilloso universo? pues estrellarse y morir.
Bueno, siempre termino en lo mismo, hago un paralelo entre mi vida y las cosas que me agradan y los mensajes que de ello saco.
Antes sacaba mensajes optimistas, ahora el pesimismo me agobia.
Y la verdad no sé como salir de esto.
Ya ni evadirme puedo.
Ni el cine ni el anime me ayudan, y eso es grave.
El anime siempre fue mi aliciente para no deprimirme, si cambie y si vi la vida con colores siempre fue por aquel maravilloso arte que ahora esta enturbiado y relacionado a un recuerdo dulce y amargo a la vez, y al que ya no puedo recurrir porque me daña.
Si evolucionar, madurar y aprender es de esta manera, pues no quiero ni evolucionar, ni madurar ni aprender.
Ah y como dije, me gusta el cine aunque no como antes.
Y claro esta, John Malkovich y Raph Fiennes.
"Rie y el mundo lo hará contigo...llora, y llorarás solo..." T_T
Creo que tengo ganas de escribir, hace mucho y es mucho que no escribía dos post en el mismo día, generalmente la inspiración se me iba en el primero, pero supongo que es lo único que me queda por hacer.
Finalmente y al parecer, si me cambiaré de trabajo después de todo, me llamaron para realizarme “exámenes de rutina” (que eso es ilegal, lo sé) y la respuesta de si va o no me la darían la próxima semana.
A parte de enterarme con estos exámenes que estoy sanita físicamente, claro a excepción de mi pre-diabetes tratada, todo esta correcto y lo más curioso es que me enviaron a hacer unas pruebas para comprobar si soy drogadicta.
Uno para la cocaína y otro para la marihuana.
Y pues que en aquello sé que soy más sana que un yogur, pues la única adicción que tenia hace poco eran mis dosis de anime y claro esta, mi adicción al hijo de puta de mi papanatas de la que estoy todavía convaleciente.
Podríamos decir que mi adicción se llamaba “papaniticus canallilus”, que provoca una severa dependencia de sexo sin amor (por parte de él claro esta, de sexo con amor en el mío), sin orgasmos también pero de la cual no podía retraerme porque tiene un efecto secundario relacionado a las carencias afectivas marcadas en mi y a un enamoramiento incondicional y autodestructivo.
Es decir, esta droga gatillo mis enfermedades preexistentes, de las que me creía curada pero que él con su dosis despertó e hizo renacer.
Aunque como toda droga fue agradable al principio y ahora estoy en el fondo del poso, con síndrome de abstinencia crónica e insalvable.
Veremos si esa adicción sale a relucir en mis exámenes para postular al famoso puesto.
Por otro lado, entre tramite y tramite para el trabajo y otros asuntos, siguen pasándose mis días, mientras todo se aleja y se escapa como agua entre los dedos.
Y recuerdo de pronto que hace mas menos unos ocho meses me vi el tarot, acontecimiento que también relate en este blog y en la lectura de aquel tipo, me anuncio un cambio favorable de trabajo y situación económica que me motivaría más, en el mes de mayo y curiosamente esta oportunidad a la que estoy postulando, se dio en ese mes.
Con mi amiga hemos bromeado con aquello porque si consigo el mentado trabajo el tipo le habrá achuntado medio a medio con su interpretación esotérica y debo aceptar que en el resto de su lectura también le dio en el clavo.
Comento acerca de mi tendencia a aislarme y a aquello de que debía quedarme sola por un tiempo y tomar ciertos riesgos…y trabajar en ciertos aspectos de mi personalidad que podían ser desfavorables…
- Tienes que llevarme donde ese tarotista – me decía riendo mi amiga, mientras comentamos con sarcasmo y cierta sorpresa todo esto.
Han estado muy fríos los días, hay un triste sol que alumbra por las tardes pero la temperatura ha bajado bastante y no hay día que no tenga mis pies y manos heladas, y eso que apenas estamos en otoño, no quiero ni imaginar como será en pleno invierno, pero bueno, siempre me ha agradado esta época del año, con sus hojas cayendo grises y la lluvia.
Aunque obviamente este año el invierno será aun más frío para mi, porque tengo congelado también mi corazón en trocitos.
Anoche mismo, fuimos con mi hermana y madre a celebrar el cumpleaños de mi hermano mayor a su casa, fue una acogedora cena familiar donde se bromeo y se comió a destajo, pero ya a las cuatro de la mañana empecé a extrañar mi camita acogedora y le comente eso a mi madre.
En teoría nos quedaríamos hasta la mañana siguiente pero no quise y dije que yo pagaría el radio taxi para irnos ya, conseguimos uno a esa hora, con tan mala suerte que íbamos a medio camino cuando un llamado de emergencia por la radio alerto al chofer y dijo que se devolvería porque tenia que ayudar a un compañero que estaban asaltando.
Así empezó una loca carrera por media ciudad para dar con el taxi y el tipo, el chofer iba a 120 km /h, pasándose luces rojas y todo mientras hablaba por la radio dando instrucciones al tipo asaltado, yo iba con una cara de dos metros y muerta de miedo pensando que en cualquier momento podíamos chocar.
Finalmente le dieron alcance y lograron sacar al tipo del auto y reiniciar la carrera hasta nuestra casa, en total estuvimos casi una hora dando vueltas sin parar en persecución y yo viéndome con alitas blancas o rojas - según se vea – yéndome directito hacia el cielo o el infierno, no sé.
Pero me dije, como no tengo tan buena suerte, lo más probable es que si chocamos, sea yo la que sobreviva y en deplorables condiciones para que así el destino o quien diablos sea siga burlándose de mí.
Me pase un rollo tremendo viendo a mi madre o hermana saliendo despedidas por le vidrio si chocábamos y la verdad que si hubiese pasado algo no me gustaría fuera a ellas.
Para mi morir seria un favor, pero como dije no tengo tan buena suerte.
Así finalmente y después de todas estas estupidas vueltas, llegamos a la casa y el chofer queriendo pasarse de vivo, quiso cobrarnos más de lo que había sido acordado.
“Hijo de puta aprovechado”, pensé para mis adentros, con qué cara cobra más si nos tuvo dando vueltas sin sentido por media ciudad a riesgos de nuestras vidas.
Me negué y le dije que no tenía más plata y el tipo hizo show y al final tuvo que aceptar.
Así después de esa “aventura” llegamos a casa y a mi tan ansiada camita para dormir y olvidarme del mundo.
Bueno, por lo menos sirvió para algo.
Relatarlo en este blog.
Había estado pensando toda la semana que contar para mi actualización semanal, y de ello nacieron dos post en un mismo día.
Ahora me quedaré pensando que relatar en el siguiente, porque curiosamente cuando escribo ya lo tengo todo redactado en mi cerebro y después simplemente lo plasmo con el tecladillo.
Aunque este último post salio de yapa, en vista de las circunstancias.
Creo que para el próximo, traspasaré un extracto de una de mis historias…todavía no lo defino aun.
Después de todo es lo que me queda.
Escribir.
Creo que finalmente es lo único que tengo en realidad y por lo único que me apasiono últimamente.
Claro esta, que me gustaría relatar hechos más emocionantes pero como la autora no es precisamente una Lara Crofts…
Es lo que hay.
Finalmente y al parecer, si me cambiaré de trabajo después de todo, me llamaron para realizarme “exámenes de rutina” (que eso es ilegal, lo sé) y la respuesta de si va o no me la darían la próxima semana.
A parte de enterarme con estos exámenes que estoy sanita físicamente, claro a excepción de mi pre-diabetes tratada, todo esta correcto y lo más curioso es que me enviaron a hacer unas pruebas para comprobar si soy drogadicta.
Uno para la cocaína y otro para la marihuana.
Y pues que en aquello sé que soy más sana que un yogur, pues la única adicción que tenia hace poco eran mis dosis de anime y claro esta, mi adicción al hijo de puta de mi papanatas de la que estoy todavía convaleciente.
Podríamos decir que mi adicción se llamaba “papaniticus canallilus”, que provoca una severa dependencia de sexo sin amor (por parte de él claro esta, de sexo con amor en el mío), sin orgasmos también pero de la cual no podía retraerme porque tiene un efecto secundario relacionado a las carencias afectivas marcadas en mi y a un enamoramiento incondicional y autodestructivo.
Es decir, esta droga gatillo mis enfermedades preexistentes, de las que me creía curada pero que él con su dosis despertó e hizo renacer.
Aunque como toda droga fue agradable al principio y ahora estoy en el fondo del poso, con síndrome de abstinencia crónica e insalvable.
Veremos si esa adicción sale a relucir en mis exámenes para postular al famoso puesto.
Por otro lado, entre tramite y tramite para el trabajo y otros asuntos, siguen pasándose mis días, mientras todo se aleja y se escapa como agua entre los dedos.
Y recuerdo de pronto que hace mas menos unos ocho meses me vi el tarot, acontecimiento que también relate en este blog y en la lectura de aquel tipo, me anuncio un cambio favorable de trabajo y situación económica que me motivaría más, en el mes de mayo y curiosamente esta oportunidad a la que estoy postulando, se dio en ese mes.
Con mi amiga hemos bromeado con aquello porque si consigo el mentado trabajo el tipo le habrá achuntado medio a medio con su interpretación esotérica y debo aceptar que en el resto de su lectura también le dio en el clavo.
Comento acerca de mi tendencia a aislarme y a aquello de que debía quedarme sola por un tiempo y tomar ciertos riesgos…y trabajar en ciertos aspectos de mi personalidad que podían ser desfavorables…
- Tienes que llevarme donde ese tarotista – me decía riendo mi amiga, mientras comentamos con sarcasmo y cierta sorpresa todo esto.
Han estado muy fríos los días, hay un triste sol que alumbra por las tardes pero la temperatura ha bajado bastante y no hay día que no tenga mis pies y manos heladas, y eso que apenas estamos en otoño, no quiero ni imaginar como será en pleno invierno, pero bueno, siempre me ha agradado esta época del año, con sus hojas cayendo grises y la lluvia.
Aunque obviamente este año el invierno será aun más frío para mi, porque tengo congelado también mi corazón en trocitos.
Anoche mismo, fuimos con mi hermana y madre a celebrar el cumpleaños de mi hermano mayor a su casa, fue una acogedora cena familiar donde se bromeo y se comió a destajo, pero ya a las cuatro de la mañana empecé a extrañar mi camita acogedora y le comente eso a mi madre.
En teoría nos quedaríamos hasta la mañana siguiente pero no quise y dije que yo pagaría el radio taxi para irnos ya, conseguimos uno a esa hora, con tan mala suerte que íbamos a medio camino cuando un llamado de emergencia por la radio alerto al chofer y dijo que se devolvería porque tenia que ayudar a un compañero que estaban asaltando.
Así empezó una loca carrera por media ciudad para dar con el taxi y el tipo, el chofer iba a 120 km /h, pasándose luces rojas y todo mientras hablaba por la radio dando instrucciones al tipo asaltado, yo iba con una cara de dos metros y muerta de miedo pensando que en cualquier momento podíamos chocar.
Finalmente le dieron alcance y lograron sacar al tipo del auto y reiniciar la carrera hasta nuestra casa, en total estuvimos casi una hora dando vueltas sin parar en persecución y yo viéndome con alitas blancas o rojas - según se vea – yéndome directito hacia el cielo o el infierno, no sé.
Pero me dije, como no tengo tan buena suerte, lo más probable es que si chocamos, sea yo la que sobreviva y en deplorables condiciones para que así el destino o quien diablos sea siga burlándose de mí.
Me pase un rollo tremendo viendo a mi madre o hermana saliendo despedidas por le vidrio si chocábamos y la verdad que si hubiese pasado algo no me gustaría fuera a ellas.
Para mi morir seria un favor, pero como dije no tengo tan buena suerte.
Así finalmente y después de todas estas estupidas vueltas, llegamos a la casa y el chofer queriendo pasarse de vivo, quiso cobrarnos más de lo que había sido acordado.
“Hijo de puta aprovechado”, pensé para mis adentros, con qué cara cobra más si nos tuvo dando vueltas sin sentido por media ciudad a riesgos de nuestras vidas.
Me negué y le dije que no tenía más plata y el tipo hizo show y al final tuvo que aceptar.
Así después de esa “aventura” llegamos a casa y a mi tan ansiada camita para dormir y olvidarme del mundo.
Bueno, por lo menos sirvió para algo.
Relatarlo en este blog.
Había estado pensando toda la semana que contar para mi actualización semanal, y de ello nacieron dos post en un mismo día.
Ahora me quedaré pensando que relatar en el siguiente, porque curiosamente cuando escribo ya lo tengo todo redactado en mi cerebro y después simplemente lo plasmo con el tecladillo.
Aunque este último post salio de yapa, en vista de las circunstancias.
Creo que para el próximo, traspasaré un extracto de una de mis historias…todavía no lo defino aun.
Después de todo es lo que me queda.
Escribir.
Creo que finalmente es lo único que tengo en realidad y por lo único que me apasiono últimamente.
Claro esta, que me gustaría relatar hechos más emocionantes pero como la autora no es precisamente una Lara Crofts…
Es lo que hay.
El ocaso de una ilusión
Un par de semanas de ajetreo han hecho su efecto.
El tiempo pasa y me doy apenas cuenta.
Entre funciones de cine que me he tenido que mamar completamente yo, independiente de que las pelis me gusten o no, me siento atontada.
Los días han pasado rápidamente y no he tenido siquiera tiempo de pensar en mi dramón estupido, sólo a ratos creo percibir esa espina dolorosa en el corazón, a veces la desesperación se apodera de mí pero justo en ese instante se da la hora de la siguiente función.
Mis ojos ya no dan más y no es de tanto llorar, si no que simplemente de estar frente a una pantalla enorme cada día, con pelis que me han agradado pero son tan insípidas para mi como lo es últimamente, comer carne.
Y más encima, la única película que me gusta, fue una de las que le fue mal en cuanto a asistencia de público y al final un chico que se quedo entusiasmado por el comentario que había hecho yo, poco menos quería lincharme, porque según él, había sido una exagerada y la película era un asco.
Hablo de Blade Runner.
No encontró por ningún lado las tan entusiasmadas lecturas que yo le había hecho de existencialismo y pesimismo recalcitrante que tanto me gustan y lo redujo todo al cazador cazado y la lucha del bien y el mal.
Y esta bien, no tiene por que agradarle y estaba bien que expresara su opinión pero su testarudez era tanta que parecía querer hacerme tragar mis palabras.
Fue realmente extraño, en una semana extraña.
Las otras funciones han estado bien, pero ya no tengo aquella efervescencia que el cine me provocaba.
Estoy totalmente desmotivada.
Ya nada me importa.
Además entre tanto que hacer, asistí a la famosa entrevista en el nuevo trabajo.
Para mi desgracia, esta vez no salí tan segura como las veces anteriores.
A pesar de que creo que me comporte como debía en este tipos de situaciones, no pude expresarme con claridad ni dar a conocer mis “supuestos” conocimientos porque el mentado jefe de planificación que me atendió, si bien era muy simpático apenas me dejo hablar o yo no supe hallar ni reconocer el momento de hacerlo, a pesar de que estuvimos casi una hora hablando.
Creo que esta muy bien después de todo, equivale claro esta, a más trabajo del que tengo, y en teoría ganaría unos pesos más que en el actual además de algunos beneficios extras y un muy conveniente horario.
Pero después del día de la entrevista, no sé si me lo ganaré.
Es que pensé la verdad, que había quedado seleccionada de las tres que estábamos compitiendo y quedaba quizás una más, pero según me entere ese mismo miércoles, resulta que al final todas quedaron y también tendrían la entrevista con el tipo.
Así, en realidad no me siento muy contenta, porque creí que había adelantado en algo, la posibilidad de obtener el puesto, pero no, no fui nada especial por lo que puedo ver.
Y de pronto, veo mi futuro ante mis ojos, si no me cambio de trabajo, estaré por un buen tiempo en el mismo que estoy, con la frustración que me ha acompañado y renunciar así como así, no puedo ser por más que me gustaría.
He adquirido compromisos y en mi casa la economía hogareña se iría por el caño.
Pero como diablos puedo motivarme…
No quiero hacer nada, no me interesa nada, y esa profunda convicción que me había acompañado de “brillar” se fue diluyendo en este último año.
Con la frustración y el desamor, se fue también mi voluntad de luchar.
He hecho planes, pero estos están lejos de motivarme como lo hacían antaño.
El departamento es un sueño lejano, quizás un sueño que nunca fue mío en realidad, estudiar, me gusta pero tampoco soy la reina del entusiasmo, viajar a Japón, ni si quiera lo veo cercano, ¿y qué me queda?
Nada.
Ahora en este instante, quisiera desaparecer, así de simple.
¿Cómo puedo por un tipo como él, estar tan mal?
Pero es más que eso.
No es solo que el tipo, cierto o no, se haya aprovechado de mi con mi consentimiento, si no que también aquellos sueños de conocer lo que es ser amada se fueron al diablo.
Es verdad, quizás no he conocido al indicado, quizás no era él, el llamado a demostrar aquello de un sentimiento verdadero.
Pero ciertamente es verdad, que con mis años, treinta para ser exactos, no he conocido lo que es sentirse amada de verdad.
Novios no he tenido, menos grandes aventuras, solo una pequeña ilusión adolescente que también termino prematuramente.
Los chicos que me gustaban nunca me tomaron en cuenta, y no es porque yo fuera fea o no tuviera mis atributos pero quizás era muy seria.
Y tenia tantos deseos de conocer ese sentimiento que todos te pintaban maravilloso y con lo único que me encontré fue con mi ingenuidad y el desamor.
Yo lo elegí, fue mi mala elección, como diría mi amiga, y estaba consciente de ello.
Yo no busque enamorarme del hijo de puta.
Pero simplemente fui incapaz de resistirme a sus falsos sentimientos, porque no había conocido nunca los verdaderos.
Mi vida es ciertamente, triste y aburrida, y mis hobbies y entretenciones simplemente una manera de evadir aquel vacío y esa inexistente vida que tengo.
Me alimente de convicciones pensando que sería capaz de llevarlos a la práctica, pero aquí estoy, cayendo al abismo del desazón.
Quiero desaparecer, se repite desde mi interior.
No quiero chocar más y no quiero ser traicionada más por mis estupidos sentimientos y sueños.
Estoy a un paso de ser una tipa amargada y no me gusta en lo que podría llegar a convertirme si sigo así.
Era optimista, pero ya no más.
No me gusta la vida, no me gusta ver que aquellas cosas que imaginaba maravillosas son solo mentiras.
Es verdad me abandono y me auto compadezco.
Mientras mi vida pasa, mientras los días avanzan y me voy poniendo vieja y amargada.
Bueno, después de todo me lo merezco.
Yo misma fui la que se destruyo al elegirlo a él y fui yo misma quien con sus manos destroce mis sueños, por eso ya no queda nada.
Elegí el camino de Thanatos y algún día lo terminaré dignamente.
El tiempo pasa y me doy apenas cuenta.
Entre funciones de cine que me he tenido que mamar completamente yo, independiente de que las pelis me gusten o no, me siento atontada.
Los días han pasado rápidamente y no he tenido siquiera tiempo de pensar en mi dramón estupido, sólo a ratos creo percibir esa espina dolorosa en el corazón, a veces la desesperación se apodera de mí pero justo en ese instante se da la hora de la siguiente función.
Mis ojos ya no dan más y no es de tanto llorar, si no que simplemente de estar frente a una pantalla enorme cada día, con pelis que me han agradado pero son tan insípidas para mi como lo es últimamente, comer carne.
Y más encima, la única película que me gusta, fue una de las que le fue mal en cuanto a asistencia de público y al final un chico que se quedo entusiasmado por el comentario que había hecho yo, poco menos quería lincharme, porque según él, había sido una exagerada y la película era un asco.
Hablo de Blade Runner.
No encontró por ningún lado las tan entusiasmadas lecturas que yo le había hecho de existencialismo y pesimismo recalcitrante que tanto me gustan y lo redujo todo al cazador cazado y la lucha del bien y el mal.
Y esta bien, no tiene por que agradarle y estaba bien que expresara su opinión pero su testarudez era tanta que parecía querer hacerme tragar mis palabras.
Fue realmente extraño, en una semana extraña.
Las otras funciones han estado bien, pero ya no tengo aquella efervescencia que el cine me provocaba.
Estoy totalmente desmotivada.
Ya nada me importa.
Además entre tanto que hacer, asistí a la famosa entrevista en el nuevo trabajo.
Para mi desgracia, esta vez no salí tan segura como las veces anteriores.
A pesar de que creo que me comporte como debía en este tipos de situaciones, no pude expresarme con claridad ni dar a conocer mis “supuestos” conocimientos porque el mentado jefe de planificación que me atendió, si bien era muy simpático apenas me dejo hablar o yo no supe hallar ni reconocer el momento de hacerlo, a pesar de que estuvimos casi una hora hablando.
Creo que esta muy bien después de todo, equivale claro esta, a más trabajo del que tengo, y en teoría ganaría unos pesos más que en el actual además de algunos beneficios extras y un muy conveniente horario.
Pero después del día de la entrevista, no sé si me lo ganaré.
Es que pensé la verdad, que había quedado seleccionada de las tres que estábamos compitiendo y quedaba quizás una más, pero según me entere ese mismo miércoles, resulta que al final todas quedaron y también tendrían la entrevista con el tipo.
Así, en realidad no me siento muy contenta, porque creí que había adelantado en algo, la posibilidad de obtener el puesto, pero no, no fui nada especial por lo que puedo ver.
Y de pronto, veo mi futuro ante mis ojos, si no me cambio de trabajo, estaré por un buen tiempo en el mismo que estoy, con la frustración que me ha acompañado y renunciar así como así, no puedo ser por más que me gustaría.
He adquirido compromisos y en mi casa la economía hogareña se iría por el caño.
Pero como diablos puedo motivarme…
No quiero hacer nada, no me interesa nada, y esa profunda convicción que me había acompañado de “brillar” se fue diluyendo en este último año.
Con la frustración y el desamor, se fue también mi voluntad de luchar.
He hecho planes, pero estos están lejos de motivarme como lo hacían antaño.
El departamento es un sueño lejano, quizás un sueño que nunca fue mío en realidad, estudiar, me gusta pero tampoco soy la reina del entusiasmo, viajar a Japón, ni si quiera lo veo cercano, ¿y qué me queda?
Nada.
Ahora en este instante, quisiera desaparecer, así de simple.
¿Cómo puedo por un tipo como él, estar tan mal?
Pero es más que eso.
No es solo que el tipo, cierto o no, se haya aprovechado de mi con mi consentimiento, si no que también aquellos sueños de conocer lo que es ser amada se fueron al diablo.
Es verdad, quizás no he conocido al indicado, quizás no era él, el llamado a demostrar aquello de un sentimiento verdadero.
Pero ciertamente es verdad, que con mis años, treinta para ser exactos, no he conocido lo que es sentirse amada de verdad.
Novios no he tenido, menos grandes aventuras, solo una pequeña ilusión adolescente que también termino prematuramente.
Los chicos que me gustaban nunca me tomaron en cuenta, y no es porque yo fuera fea o no tuviera mis atributos pero quizás era muy seria.
Y tenia tantos deseos de conocer ese sentimiento que todos te pintaban maravilloso y con lo único que me encontré fue con mi ingenuidad y el desamor.
Yo lo elegí, fue mi mala elección, como diría mi amiga, y estaba consciente de ello.
Yo no busque enamorarme del hijo de puta.
Pero simplemente fui incapaz de resistirme a sus falsos sentimientos, porque no había conocido nunca los verdaderos.
Mi vida es ciertamente, triste y aburrida, y mis hobbies y entretenciones simplemente una manera de evadir aquel vacío y esa inexistente vida que tengo.
Me alimente de convicciones pensando que sería capaz de llevarlos a la práctica, pero aquí estoy, cayendo al abismo del desazón.
Quiero desaparecer, se repite desde mi interior.
No quiero chocar más y no quiero ser traicionada más por mis estupidos sentimientos y sueños.
Estoy a un paso de ser una tipa amargada y no me gusta en lo que podría llegar a convertirme si sigo así.
Era optimista, pero ya no más.
No me gusta la vida, no me gusta ver que aquellas cosas que imaginaba maravillosas son solo mentiras.
Es verdad me abandono y me auto compadezco.
Mientras mi vida pasa, mientras los días avanzan y me voy poniendo vieja y amargada.
Bueno, después de todo me lo merezco.
Yo misma fui la que se destruyo al elegirlo a él y fui yo misma quien con sus manos destroce mis sueños, por eso ya no queda nada.
Elegí el camino de Thanatos y algún día lo terminaré dignamente.





