Pecado capital
Estoy con una furia por dentro que me esta carcomiendo.
Sé que no debería quejarme, mi vida en comparación a otras, es tranquila, relajada, toda mi familia se encuentra bien, tengo trabajo, cierta “estabilidad”, libertad, salud…
Y estoy así.
Me enfure todo, el tipo de mi piso que tramito la Internet que por fin llego pero esta más censurada que canal católico, mi jefe que me prometió una cifra y resulta que veo mi liquidación de sueldo y no corresponde a lo que habíamos pactado - tendré que hablar con él – la televisión por cable, que a pesar de estar pagando viene con pelis censuradas, que me pasen a llevar en el metro, en el bus…en la calle…
Estoy hastiada.
Y cada vez me enojo más con Dios, si es que existe, ya estoy divorciada de él…pero como si estuviera burlándose, sigue riéndose en mi cara de mi estupida desdicha.
Poniendo más y más obstáculos a una historia de por si complicada.
“No tienes para qué tomarte tantas molestias, Dios, ya entendí, ya me jodiste, pero no me gusta resignarme a lo que tanto te apasionas en mostrarme…
¡Déjame en paz y déjalo en paz a él!.
Yo también lo haré…
Si es lo que tanto deseas…
¡Púdrete y ve a jugar con otros y simplemente olvídate de mi!"
Kimi ga iru
(adaptación al español)
Canta: Dark Shingo.
Hay veces que busco
Cuando miro atrás
Escuchar tu risa que me hacia suspirar
Es uno de esos días donde todo sale mal
Quisiera devolver el tiempo atrás
Cuando me enseñaste a amar
Mis dudas disipabas
Y yo sabía la respuesta
Ohhh
Y hoy ha quedado
El roce de tu piel
Al amanecer tan solo
Quizás no he olvidado no,
Que ella se fue ayer
Y respiro el aire que me dejo
Aun queda la culpa de aquella traición
Y los sentimientos que teníamos tú y yo
Incontables noches de fuego y de pasión
Un sueño
¿Donde estarás, amor?...
Se disipo, neblina de ilusión
Y solo veo el mañana
Y no hay nada
Aun duele no tenerte
Ohhh
Y hoy ha quedado
El roce de tu piel
Al amanecer tan solo
Quizás no he olvidado no,
Que ella se fue ayer
Y respiro el aire que me dejo
Y hoy sigue brillando igual
No me aferraré
Tu recuerdo dejaré volar...
Dulcemente hoy te digo adiós...
Escuchala aquí
Sé que no debería quejarme, mi vida en comparación a otras, es tranquila, relajada, toda mi familia se encuentra bien, tengo trabajo, cierta “estabilidad”, libertad, salud…
Y estoy así.
Me enfure todo, el tipo de mi piso que tramito la Internet que por fin llego pero esta más censurada que canal católico, mi jefe que me prometió una cifra y resulta que veo mi liquidación de sueldo y no corresponde a lo que habíamos pactado - tendré que hablar con él – la televisión por cable, que a pesar de estar pagando viene con pelis censuradas, que me pasen a llevar en el metro, en el bus…en la calle…
Estoy hastiada.
Y cada vez me enojo más con Dios, si es que existe, ya estoy divorciada de él…pero como si estuviera burlándose, sigue riéndose en mi cara de mi estupida desdicha.
Poniendo más y más obstáculos a una historia de por si complicada.
“No tienes para qué tomarte tantas molestias, Dios, ya entendí, ya me jodiste, pero no me gusta resignarme a lo que tanto te apasionas en mostrarme…
¡Déjame en paz y déjalo en paz a él!.
Yo también lo haré…
Si es lo que tanto deseas…
¡Púdrete y ve a jugar con otros y simplemente olvídate de mi!"
(adaptación al español)
Canta: Dark Shingo.
Hay veces que busco
Cuando miro atrás
Escuchar tu risa que me hacia suspirar
Es uno de esos días donde todo sale mal
Quisiera devolver el tiempo atrás
Cuando me enseñaste a amar
Mis dudas disipabas
Y yo sabía la respuesta
Ohhh
Y hoy ha quedado
El roce de tu piel
Al amanecer tan solo
Quizás no he olvidado no,
Que ella se fue ayer
Y respiro el aire que me dejo
Aun queda la culpa de aquella traición
Y los sentimientos que teníamos tú y yo
Incontables noches de fuego y de pasión
Un sueño
¿Donde estarás, amor?...
Se disipo, neblina de ilusión
Y solo veo el mañana
Y no hay nada
Aun duele no tenerte
Ohhh
Y hoy ha quedado
El roce de tu piel
Al amanecer tan solo
Quizás no he olvidado no,
Que ella se fue ayer
Y respiro el aire que me dejo
Y hoy sigue brillando igual
No me aferraré
Tu recuerdo dejaré volar...
Dulcemente hoy te digo adiós...
Escuchala aquí
Eres astuto...tonto T_T
Estoy sin palabras.
Y es extraño.
Para hablar no es de extrañar, para escribir, si lo es.
Ha estado helando terriblemente en mi ciudad, dicen que es el peor invierno de los últimos 40 años.
¿Cambio climático?
Hay días que duele hasta respirar y los dedos se congelan.
Y creo que se esta congelando mi corazón, también.
No quiero dejar de amarte, pero al parecer esta sucediendo y no me gusta, no quiero que suceda a pesar del dolor.
Pero lo estas provocando, creo.
O quizás lo estoy provocando yo o lo que imagine amor, tal vez no lo era.
No quiero dejar de sentir lo que siento por ti.
¿Es mi bipolaridad?
¿O es que me estoy conformando a estar sin ti?
Que triste.
Si eso querías, felicitaciones, lo estas consiguiendo, tonto.
Hasta el final eres astuto, hasta el final...
Freakie, diría yo.
Finalmente decidí…
Seguir escribiendo, porque a pesar de todo, sigue siendo una vocación a la que no me puedo resistir.
Es mi placer culpable, como podríamos denominarlo.
Acepto, que mis bajones “trabajolisticos” – es que me gusta inventar términos chistosos - y animisticos se deben, por una parte al papanatas y por otra a mis hormonas.
Jodidas hormonas.
Una amiga, siempre dice que ella reconoce cuando sus bajones son por tristeza y otras por hormonas y eso todavía no lo he aprendido, a detectarlas y combatirlas, pero que diablos…
Aunque como decía en mi post anterior, la tristeza en mi forma parte esencial de mi personalidad, así como la falsa alegría y los momentos de felicidad efímeras.
Sin ellas, no sería yo y sin ellas no valoraría lo que valoro – valga la redundancia otra vez -.
Esta semana, me lleve un par de sorpresas.
Era obvio que estando en el mismo lugar podía suceder.
En mi nuevo trabajo, como es un organismo semi- gubernamental, la burocracia es el plato de cada día y para pedir que te den un alfiler o un clip hay que mandar un memo y solicitarle a tu jefe que le diga al jefe de abastecimiento que autorice al asistente de bodega, que le dice al junior que si puede entregar ese alfiler o clip a tal departamento, y después de un par de semanas, y después de todo el papeleo ese clip o alfiler llega cuando ya no lo necesitas…
Curioso, después de todo, pero así funcionan los entes de la administración pública, sobretodo en mi país, un lugar que pretende ser europeo pero le sale el gen tercermundista y sudaca que nos tiene postrados en puras apariencias.
Nos ven como un país en vías de desarrollo, con una economía estable y emergente pero en el fondo seguimos teniendo mentalidad tercermundista para nuestra desgracia y cerrada como nuestra tan hermosa Cordillera de los Andes…
(UPS! Me puse subversiva…)
Pero a lo que iba, ya les comente que al llegar a mi nuevo puesto, me tienen sin Internet y hasta hace poco sin correo institucional (ahora si tengo), y además sin impresora…
Y como allí hay que pasar todas esas barreras para que te configuren una cochina impresora o te den acceso a Internet – cuestión que ya reclame porque me siento discriminada ya que todos tienen menos yo – debí cumplir con el conducto regular para que me soltaran la impresora.
Resulta que mi jefe ya autorizo el cuento de Internet y se supone que le dio la orden al coordinador informático del piso para que me den acceso, pero adivinen, todavía estoy sin ella…burocracia y malditas vacaciones del inepto tipo…que me dejo sin impresora y tuve que llamar yo directamente a informática.
Y adivinen quien me contesto.
Exacto, el tipejo aquel desaparecido en acción.
- Sabes, llamo porque necesito que me configuren una impresora… - dije sin pensar con lo que me encontraría y con quien hablaba.
- ¿Cuál es su nombre? – contesto, pues hay que identificarse.
- Blablabla - por razones obvias no lo pondré aquí.
- ¿Blabla bla “coyota” blabla blabla? – me pregunto con malicia en la voz.
Es que cuando hablábamos yo misma me autoproclamaba “coyota”.
- Ah no… ¿no me digas que eres tu?...que mala suerte tengo…shit! – respondí con desgano e incomoda.
- Mira… - dijo poniéndose serio porque se acercaba su jefe – eso tienes que pedirlo al anexo 2356, nosotros no vemos eso…
- Ah OK, es que me dieron este anexo…ah ¿entonces con quien tengo que ver el asunto de la Internet? – aproveche de lanzarme para ver si podía acelerar eso.
- Ah si eso…tiene que autorizarlo el jefe del departamento en conjunto con el coordinador informático de tu piso y nos llega la orden a nosotros y listo…
- Ah pero creo que eso esta autorizado, por eso pregunto, mi jefe ya lo solicito, según me dijeron… (Mm. Maldito coordinador informático, dije para mis adentros) bueno, yap eso era, voy a llamar al otro anexo por lo de la impresora…chau. –
Y colgué.
Llame al otro anexo y el proceso fue bastante simple después de todo, finalmente lo hice yo con ayuda de la secretaria de informática…@_@U
Había pasado a lo más una o dos horas y llaman a mi teléfono.
Si, era él.
- Disculpa, tuve que ponerme serio porque se acerco mi jefe ¿Cómo estás? ¿Cómo te han tratado allí?...¿me has extrañado?
- Ah…si me di cuenta, estoy media aburrida…como me tienen sin Internet…y por otro lado ¿por qué tendría que extrañarte?
- OH que mal estamos…ósea no estas “ni ahí” –
- No po’…
- Ah es por lo del almuerzo, al final no pude, ese día no vine, pero podríamos otro día ¿no? –
- No, ya pa’ qué… - conteste yo con despreocupación.
- Ah buuu…, un día de estos me iré a dar una vuelta a tu piso para ver que onda…ahora ya te tengo identificada y atrapada… -
- Ah y ¿ pa’ que? – y lo pensé – ah bueno, así podrías hacer una conexión mulita de Internet para mi, ¿acaso no eres dios?, ¿no eres administrador de red?...jajaja.
- Si pero aquí hay dioses más elevados que yo…jajajajaj –
- Ah entonces no me sirves…
En ese momento se escucho una voz de fondo y él contesto afirmativamente.
- Ya, te dejo…tengo que seguir trabajando…
- Ya, chau…
Sabía que podía pasar uno de estos días, pero no esperaba que fuera tan pronto.
No niego que me incomodo, ya que cada vez que pienso y hablo con él, el bichito de la revancha renace como tentadora manzana ante mis ojos de despechada, pero lo afortunado de todo esto, es que a pesar de todo, no veo demasiado interés en él…
Así que dudo que haga algo más por iniciativa propia.
Solo lo lanza para ver si existe alguna oportunidad, pero nada más…pero como ya decidí no meterme en problemas, nada sucederá, espero.
Así que al final de la semana, tengo impresora pero sigo sin Internet.
Por lo menos, la semana paso rápido y por fin llego mi tan amado fin de semana…en el que duermo un poco más y tengo Internet ilimitada todo el día – es que desde que estoy offline sufro de síndrome de abstinencia y llego desesperada en la noche a mi casa a navegar, bueno, si soy una “computina”, noña y me raya la red –
Mientras tanto, sigo teniendo noticias de mi papanatas canalla…porque todavía no puedo alejarme completamente de él.
No hemos vuelto, pero seguimos viéndonos…
Que contrariedad, sé que eso no es muy positivo si lo que quiero es olvidar, pero como alíen dentro de mi, esta ahí presente alimentándose de mi.
Y por otro lado, cuando llego a ver mis blogs favoritos, resulta que por un lado Amanda cambio de folio y quiso por un momento dejar de escribir – asunto que me hubiese apenado mucho – Toni, anda por las mismas…Antidogmático también casi se tentó al igual que Placer privado y por poco se me pega a mi el ostracismo bloguistico…
Algo esta pasando y no sé que es.
Es como si el mundo de los blogs que se habían convertido tan familiares para mi…esta desapareciendo.
O ya como buenos adultos, están haciendo otras cosas mas interesantes - según el cristal con que se mire – que escribir blogs.
Es como un virus que se esta masificando.
Pero bueno, creo que después de todo, seguiré escribiendo aunque los demás desaparezcan – ojala que no –
Una semana extraña.
Freakie, diría yo.
Shit!
Hay algo que siempre había iluminado mi espíritu.
Y eso, según recuerdo, ha sido desde siempre.
El cielo, el cielo… siempre lo he amado, azul, enorme, impactante, tanto que quita el aire.
A veces me gusta poner mi cabeza al revés y desde mi ventana (en el tercer piso de mi casa) me veo patas arriba.
La sensación es increíble, vértigo, temor, pero a la vez unas cosquillitas en el estomago por la impresión de que te puedes caer hacia el cielo (aunque físicamente sea imposible, jejejeje)
Es por eso, que mi más vibrantes, locos, y maravillosos rollos siempre han estado relacionados con este paisaje.
Me gusta viajar, me gusta ir en el bus con su amplia ventana, escuchando música y mirando el cielo, viendo como las nubes, se mueven, blancas, creando un grandioso contraste con el azul….
De fondo, una música alucinante y me paso los rollos más freakies, sintiendo la sensación de pertenencia y perfección del universo.
Por eso mi sueño frustrado siempre ha sido ser astrónoma.
Y lo curioso es que en mi país ahora, tenemos los más grandiosos telescopios del mundo…y yo no soy…astrónoma, jejeje
Aunque igual he hecho algunos cursillos…pero yo quería ser profesional, quería compartir en aquel cerro PARANAL de la Cuarta Región, el diez por ciento de tiempo que tenemos para observación – bueno es que después de todo los telescopios están en nuestros territorios pero o son americanos o de la ESO, jajajajaj –
Pero como dije en el post anterior, ya no puedo regresar el tiempo atrás para darme el ánimo, la voluntad y la garra de no dejarme llevar por las palabras y a pesar de mi horrenda relación con los números, haber estudiado lo que debí haber estudiado.
Sin duda, creo que era mi vocación.
Era perfecto para mi, solita, en la punta del cerro y mirando las estrellas, sin preocuparme de las wevadas del mundo, sólo en perfecta sincronía con la naturaleza y la observación del pasado en las estrellas…
Pero bueno, que diablos, ahora solo puedo ser amateurs…y me conformo recibiendo las novedades por correo de lo que estudian otros.
Por otro lado, independiente de mi sueño frustrado de infancia, que ha mermado por estupideces banales, estos días han sido un vendaval de acontecimientos aburridos – nada emocionante por desgracia – sólo que finalmente me pagaron mi finiquito – y el dinero nunca esta demás así que me tiene contenta.
Sé que últimamente no soy la reina del optimismo en mis post y la verdad, escribo exactamente lo que siento, quizás es latero, quizás es aburrido porque siempre es más de lo mismo y a pesar de los ánimos y las palabras alentadoras, sigo enfrascada en mi pesimismo recalcitrante.
En realidad siempre he sido así…
Eso es lo único que ha cambiado.
Quizás podría decir que mi verdadero yo era el pesimista tristón más que la alegre brillante, la segunda fue el resultado de un cambio que quise generar hace unos años, cuando sentía que esa era la única manera de conseguir mis sueños estupidos e irreales.
Es decir, mi mascara falsa era la alegría.
Pero ahora, como no quiero conseguir nada, vuelvo a ser la que era antes de todo, antes de estudios, amigos, papanatas, y trabajos aburridos.
La diferencia es que ya no sueño con un futuro.
Me da exactamente igual y por eso todo esto no tiene sentido para mi, pero no os preocupáis, como dicen los españoles, dudo que termine suicidándome algún día, aunque no niego que lo he pensado…
Pero supongo que todavía valoro mi vida más de lo que me doy cuenta.
Por eso dudo que termine asumiendo una decisión así.
En definitiva y como siempre, solo me resigno.
Genial.
Es verdad que estoy atada a un sentimiento destructor, pero deshacerme de el me duele más que tenerlo en mi corazón, por eso sigue ahí vivo.
Siento que si lo quito bruscamente, como debería ser, de un zarpazo, esa herida sangre tanto que termine por matarme y causarme el dolor más horrible de mi vida que no creo ser capaz de soportar.
Es un especie de alíen, que esta aferrado y vive conmigo pero que si arrancan, me lleva consigo, me mata.
(Y ojo que eso no significa que haya vuelto con el papanatas, solo que no he logrado librarme del maldito parasito que dejo en mi)
Maldita mierda de historia, jajaja, no sirve para escribir una novela decente.
Por eso, dicen, tienes que acostumbrarte a llevar esa lastra en tu existencia, a vivir con ello.
Consejo de adulto: Resígnate a llevarlo contigo eternamente.
Porque finalmente no hay nada en este mundo que pueda hacer que las cosas cambien.
Y me refiero a los sentimientos.
Supongo que debe ser lo que debo hacer – valga la redundancia – mientras trato de revivir lo que tanto me motivaba en el pasado.
El cielo azul, las estrellas y el universo.
En realidad, cada vez este blog se vuelve más y más aburrido.
Pido disculpas a los pocos que me leen.
Quizás debería dejar de escribir por un largo tiempo, al final es pura mierda la que escribo.
Mmm, lo pensaré…
Gracias a todos por sus comentarios y ánimos…
Saludos.
Y eso, según recuerdo, ha sido desde siempre.
El cielo, el cielo… siempre lo he amado, azul, enorme, impactante, tanto que quita el aire.
A veces me gusta poner mi cabeza al revés y desde mi ventana (en el tercer piso de mi casa) me veo patas arriba.
La sensación es increíble, vértigo, temor, pero a la vez unas cosquillitas en el estomago por la impresión de que te puedes caer hacia el cielo (aunque físicamente sea imposible, jejejeje)
Es por eso, que mi más vibrantes, locos, y maravillosos rollos siempre han estado relacionados con este paisaje.
Me gusta viajar, me gusta ir en el bus con su amplia ventana, escuchando música y mirando el cielo, viendo como las nubes, se mueven, blancas, creando un grandioso contraste con el azul….
De fondo, una música alucinante y me paso los rollos más freakies, sintiendo la sensación de pertenencia y perfección del universo.
Por eso mi sueño frustrado siempre ha sido ser astrónoma.
Y lo curioso es que en mi país ahora, tenemos los más grandiosos telescopios del mundo…y yo no soy…astrónoma, jejeje
Aunque igual he hecho algunos cursillos…pero yo quería ser profesional, quería compartir en aquel cerro PARANAL de la Cuarta Región, el diez por ciento de tiempo que tenemos para observación – bueno es que después de todo los telescopios están en nuestros territorios pero o son americanos o de la ESO, jajajajaj –
Pero como dije en el post anterior, ya no puedo regresar el tiempo atrás para darme el ánimo, la voluntad y la garra de no dejarme llevar por las palabras y a pesar de mi horrenda relación con los números, haber estudiado lo que debí haber estudiado.
Sin duda, creo que era mi vocación.
Era perfecto para mi, solita, en la punta del cerro y mirando las estrellas, sin preocuparme de las wevadas del mundo, sólo en perfecta sincronía con la naturaleza y la observación del pasado en las estrellas…
Pero bueno, que diablos, ahora solo puedo ser amateurs…y me conformo recibiendo las novedades por correo de lo que estudian otros.
Por otro lado, independiente de mi sueño frustrado de infancia, que ha mermado por estupideces banales, estos días han sido un vendaval de acontecimientos aburridos – nada emocionante por desgracia – sólo que finalmente me pagaron mi finiquito – y el dinero nunca esta demás así que me tiene contenta.
Sé que últimamente no soy la reina del optimismo en mis post y la verdad, escribo exactamente lo que siento, quizás es latero, quizás es aburrido porque siempre es más de lo mismo y a pesar de los ánimos y las palabras alentadoras, sigo enfrascada en mi pesimismo recalcitrante.
En realidad siempre he sido así…
Eso es lo único que ha cambiado.
Quizás podría decir que mi verdadero yo era el pesimista tristón más que la alegre brillante, la segunda fue el resultado de un cambio que quise generar hace unos años, cuando sentía que esa era la única manera de conseguir mis sueños estupidos e irreales.
Es decir, mi mascara falsa era la alegría.
Pero ahora, como no quiero conseguir nada, vuelvo a ser la que era antes de todo, antes de estudios, amigos, papanatas, y trabajos aburridos.
La diferencia es que ya no sueño con un futuro.
Me da exactamente igual y por eso todo esto no tiene sentido para mi, pero no os preocupáis, como dicen los españoles, dudo que termine suicidándome algún día, aunque no niego que lo he pensado…
Pero supongo que todavía valoro mi vida más de lo que me doy cuenta.
Por eso dudo que termine asumiendo una decisión así.
En definitiva y como siempre, solo me resigno.
Genial.
Es verdad que estoy atada a un sentimiento destructor, pero deshacerme de el me duele más que tenerlo en mi corazón, por eso sigue ahí vivo.
Siento que si lo quito bruscamente, como debería ser, de un zarpazo, esa herida sangre tanto que termine por matarme y causarme el dolor más horrible de mi vida que no creo ser capaz de soportar.
Es un especie de alíen, que esta aferrado y vive conmigo pero que si arrancan, me lleva consigo, me mata.
(Y ojo que eso no significa que haya vuelto con el papanatas, solo que no he logrado librarme del maldito parasito que dejo en mi)
Maldita mierda de historia, jajaja, no sirve para escribir una novela decente.
Por eso, dicen, tienes que acostumbrarte a llevar esa lastra en tu existencia, a vivir con ello.
Consejo de adulto: Resígnate a llevarlo contigo eternamente.
Porque finalmente no hay nada en este mundo que pueda hacer que las cosas cambien.
Y me refiero a los sentimientos.
Supongo que debe ser lo que debo hacer – valga la redundancia – mientras trato de revivir lo que tanto me motivaba en el pasado.
El cielo azul, las estrellas y el universo.
En realidad, cada vez este blog se vuelve más y más aburrido.
Pido disculpas a los pocos que me leen.
Quizás debería dejar de escribir por un largo tiempo, al final es pura mierda la que escribo.
Mmm, lo pensaré…
Gracias a todos por sus comentarios y ánimos…
Saludos.
Dudas existenciales
Últimamente he estado con una crisis de identidad, aunque no sé si puede llamársele así.
Quizás simplemente, me he sentido fuera de lugar.
A ver si me explico, a mi edad, y aunque debe sonar ridículo, todavía me siento como una adolescente y no es porque me vista o piense como ellos – aunque quizás si -
Como ya he comentado, tengo muy poca “calle”, pocas experiencias en relaciones humanas (de todo tipo) y en experiencias de vida positivas o negativas en este mundillo externo a mi.
Las que he tenido han sido las clásicas pero ninguna muy fructífera.
En definitiva, no he quemado etapas.
Es decir, cuando todas las chicas de 18 estaban de fiestas y agarrándose a cuanto novio encontraban por ahí, disfrutando de su adolescencia, de los amigos, del carrete y de todas aquellas cosas que hacen los jóvenes a esa edad…
Yo estaba preocupada de otras cosas, estudiar, soñar y vivir de un mundo de ilusión que al final no existía, era a lo que me dedicaba.
Ni novios, ni muchas fiestas ni muchos amigos.
Solo vivía pensando en el futuro, en que todo aquello cambiaria en el mañana y para mejor y que yo sería la persona que siempre desee ser.
Entonces, no disfrute plenamente mi juventud, ni descubrí en aquel entonces, lo terrible o maravillosa que podía llegar a ser esta vida a esa edad, si no que ahora, justo ahora.
No sabia de desamor, ni traición, ni sufrimiento.
Siempre me he convencido que eso ha sido para mejor, de alguna manera creía que eso me salvaba de ser una mujer mas del montón y me hacia especial.
Especial porque soñaba, especial porque no buscaba lo que todas buscan (casarse, llenarse de hijos, ni la casa, ni el perro, ni nada de eso).
Simplemente quería ser libre de pensamiento y de alma, disfrutando y conociendo aquellos ideales sentimientos que esta sociedad idiota te vendía como los de amor, felicidad y vida.
Porque mi psicología y mis pensamientos eran distintos y de alguna manera “brillaba” más siendo vital y no aburrida, ni dejándome llevar por lo que decían los demás, ni deseando lo que los demás deseaban.
Pero también es cierto que esa forma de pensar no me protegió de lo que se venia.
No me salvo en definitiva ni me enseño a enfrentar nada.
No curtió mi piel a los golpes ni a las heridas ni a las idioteces del mundo de los adultos a las cuales no podría retraerme.
Al contrario, me hizo más débil.
Y eso ha hecho que todo lo que ha pasado en mi vida estos tres últimos años, sea tan difícil de superar.
Y toda esta sarta de estupideces, se me vino a la cabeza, por mi llegada a mi actual trabajo.
Este nuevo mundo al que me enfrento, es la muestra tangible e insuperable de la realidad de los adultos al que tanto me resisto.
Me explico, todos mis compañeros/as primero que nada son casados, todos tienen hijos, y esas circunstancias, los hace muy distintos a mi, en prioridades, en visiones de vida, en modos de enfrentarla y en sueños.
Finalmente, no tengo nada que compartir con ellos, no sé de que hablar con ellos, y me siento como una niña pequeña que no tiene nada que aportar.
Cuando almorzamos – voy con ellos por no estar sola – no saben hablar más que de trabajo, del matrimonio y de los hijos y sus enfermedades y sus problemas domésticos y temas que la verdad, para mi se ven muy lejanos.
Tan lejanos que ni siquiera los vislumbro.
En una de aquellas, no recuerdo con exactitud a que salio el tema pero uno de los tipos comento.
- Cuando se es más joven, lo único que se piensa es estudiar algo por tu vocación, algo que te guste y esas cosas pero finalmente he comprendido que lo único importante es tener un trabajo que te de dinero, porque al final, eres feliz al salir del trabajo, fuera de él…
Y otro compañero asintió y comento.
- Eso es verdad… -
Asumí que se referían a tener una familia, criar los hijos y pagar la hipoteca de un lindo departamento o casa con el perro, gato y esas cosas.
Y como que esa visión me molesto y me descoloco.
¿Entonces solo a eso venimos a este mundo?, cuando se acaban tus ilusiones y tus sueños ¿reemplazas todo con una familia, hijos, y la hipoteca de la casa y el perro?
Me sentí completamente fuera de lugar, no podía comentar nada porque simplemente no es mi realidad.
No sueño con hijos, ni tengo novio, mi máxima aspiración es quizás viajar y escribir, mirar las estrellas y sobrevivir o pobrevivir – según sea el caso – como decía mi papanatas.
Y la verdad, no es primera vez que me encuentro con ese discursito.
Cuando el papanatas me contaba de sus cosas domesticas, de su deseo férreo de conseguir por fin esa esquiva casa propia que tanto deseaba, de conseguir ese dinero que siempre escaseaba y de aquellos problemas de convivencia que tanto lo mortificaban viviendo de un pasado que jamás volvería, en desear solo ver crecer a sus hijas sin importarle él mismo, me he encontraba con esa misma contradicción interna
¿Entonces todo se limita solo a eso?
Aunque la diferencia en él, era que mantenía esa curiosidad infantil que me fascinaba.
Todavía existía en él esa chispa, leve, pequeña pero a veces intensa de buscar la felicidad aunque con otras prioridades claro esta.
Aunque creo que eso ahora, en él murió.
Y la gente que me rodea en mi nuevo trabajo es así, viven esa realidad, viven esa vida, y yo me siento muy lejana a ellos y es tanta mi lejanía que aun estando sentada frente a ellos en los escritorios, no hablo nada durante todo el día, con suerte esbozo unas palabras en el almuerzo, un saludo al llegar y uno que otro favor para trabajar pero solo eso.
Quizás soy yo y mi inexistente quema de etapas, quizás sigue faltándome la “calle”, quizás mi realidad es la falseada y tengo que acostumbrarme pero ¿esa es la verdadera vida? ¿Esa es la única manera de ser feliz?
Bueno, quizás hablo a priori, quizás si tuviera novio y estuviera enamoradísima, solo querría casarme y tener muchos hijos y alimentar mi vida de la vida de ellos.
O quizás puede ser mi rechazo porque esa vida que ellos pregonan y defienden es la que me separa de mi odiado/amado papanatas canalla.
Porque al verlos a ellos, lo veo a él.
Quizás la envidio, quizás la detesto por no tenerla, no lo sé.
Quizás me siento como Bridget Jones, en aquellas escenas en que todos mostraban “lo supuestamente felices” que eran en sus vidas con hijos y matrimonios de papel, señalándola a ella como la “solterona sin vida”.
Y quizás todo este discurso es porque me siento sola y aburrida en esta vida sin sentido.
¿Pero ese es el camino para ser feliz? O es ¿lo socialmente correcto?
¿Es lo que yo deseo?
No niego que en alguna ocasión, cuando estaba estupidamente ilusionada y cuando mi papanatas me mentía imaginándose una vida ilusa juntos que nunca quise imaginarme, aspire a algo así, aunque siempre con mi estilo.
La verdad y es lo que siempre he sentido, es que no quiero desear lo que desean los demás pero quizás internamente lo hago o quizás solo lo deseaba con él.
No lo sé.
Pero en este mundo nuevo de adultos más adultos al que me he tenido que enfrentar estas dos últimas semanas, y que me ha descolocado por extrañas razones que no entiendo y otras si, siento que estoy fuera de lugar.
Ya no soy adolescente y ya no puedo dar vuelta atrás a lo que no hice cuando debía, ni mis ilusiones volverán como tanto me gustaban que fuesen y si lo hicieran serian distintas pero ya no seria yo.
¿Cuál es la clase de vida que deseo para mi?, ¿seré capaz de enfrentar este mundo que entre más conozco menos me gusta? ¿O todo este conflicto es solo por él?
Mi cabeza es un torbellino y estoy confundida.
Estoy triste, estoy aburrida y estoy cansada.
No sé que diablos hacer con mi vida…esa es mi única certeza.
Mi alma esta en tinieblas.
Y no quiere salir.
No quiere luchar.
Ni quiere vivir.
Estoy perdida.
Quizás simplemente, me he sentido fuera de lugar.
A ver si me explico, a mi edad, y aunque debe sonar ridículo, todavía me siento como una adolescente y no es porque me vista o piense como ellos – aunque quizás si -
Como ya he comentado, tengo muy poca “calle”, pocas experiencias en relaciones humanas (de todo tipo) y en experiencias de vida positivas o negativas en este mundillo externo a mi.
Las que he tenido han sido las clásicas pero ninguna muy fructífera.
En definitiva, no he quemado etapas.
Es decir, cuando todas las chicas de 18 estaban de fiestas y agarrándose a cuanto novio encontraban por ahí, disfrutando de su adolescencia, de los amigos, del carrete y de todas aquellas cosas que hacen los jóvenes a esa edad…
Yo estaba preocupada de otras cosas, estudiar, soñar y vivir de un mundo de ilusión que al final no existía, era a lo que me dedicaba.
Ni novios, ni muchas fiestas ni muchos amigos.
Solo vivía pensando en el futuro, en que todo aquello cambiaria en el mañana y para mejor y que yo sería la persona que siempre desee ser.
Entonces, no disfrute plenamente mi juventud, ni descubrí en aquel entonces, lo terrible o maravillosa que podía llegar a ser esta vida a esa edad, si no que ahora, justo ahora.
No sabia de desamor, ni traición, ni sufrimiento.
Siempre me he convencido que eso ha sido para mejor, de alguna manera creía que eso me salvaba de ser una mujer mas del montón y me hacia especial.
Especial porque soñaba, especial porque no buscaba lo que todas buscan (casarse, llenarse de hijos, ni la casa, ni el perro, ni nada de eso).
Simplemente quería ser libre de pensamiento y de alma, disfrutando y conociendo aquellos ideales sentimientos que esta sociedad idiota te vendía como los de amor, felicidad y vida.
Porque mi psicología y mis pensamientos eran distintos y de alguna manera “brillaba” más siendo vital y no aburrida, ni dejándome llevar por lo que decían los demás, ni deseando lo que los demás deseaban.
Pero también es cierto que esa forma de pensar no me protegió de lo que se venia.
No me salvo en definitiva ni me enseño a enfrentar nada.
No curtió mi piel a los golpes ni a las heridas ni a las idioteces del mundo de los adultos a las cuales no podría retraerme.
Al contrario, me hizo más débil.
Y eso ha hecho que todo lo que ha pasado en mi vida estos tres últimos años, sea tan difícil de superar.
Y toda esta sarta de estupideces, se me vino a la cabeza, por mi llegada a mi actual trabajo.
Este nuevo mundo al que me enfrento, es la muestra tangible e insuperable de la realidad de los adultos al que tanto me resisto.
Me explico, todos mis compañeros/as primero que nada son casados, todos tienen hijos, y esas circunstancias, los hace muy distintos a mi, en prioridades, en visiones de vida, en modos de enfrentarla y en sueños.
Finalmente, no tengo nada que compartir con ellos, no sé de que hablar con ellos, y me siento como una niña pequeña que no tiene nada que aportar.
Cuando almorzamos – voy con ellos por no estar sola – no saben hablar más que de trabajo, del matrimonio y de los hijos y sus enfermedades y sus problemas domésticos y temas que la verdad, para mi se ven muy lejanos.
Tan lejanos que ni siquiera los vislumbro.
En una de aquellas, no recuerdo con exactitud a que salio el tema pero uno de los tipos comento.
- Cuando se es más joven, lo único que se piensa es estudiar algo por tu vocación, algo que te guste y esas cosas pero finalmente he comprendido que lo único importante es tener un trabajo que te de dinero, porque al final, eres feliz al salir del trabajo, fuera de él…
Y otro compañero asintió y comento.
- Eso es verdad… -
Asumí que se referían a tener una familia, criar los hijos y pagar la hipoteca de un lindo departamento o casa con el perro, gato y esas cosas.
Y como que esa visión me molesto y me descoloco.
¿Entonces solo a eso venimos a este mundo?, cuando se acaban tus ilusiones y tus sueños ¿reemplazas todo con una familia, hijos, y la hipoteca de la casa y el perro?
Me sentí completamente fuera de lugar, no podía comentar nada porque simplemente no es mi realidad.
No sueño con hijos, ni tengo novio, mi máxima aspiración es quizás viajar y escribir, mirar las estrellas y sobrevivir o pobrevivir – según sea el caso – como decía mi papanatas.
Y la verdad, no es primera vez que me encuentro con ese discursito.
Cuando el papanatas me contaba de sus cosas domesticas, de su deseo férreo de conseguir por fin esa esquiva casa propia que tanto deseaba, de conseguir ese dinero que siempre escaseaba y de aquellos problemas de convivencia que tanto lo mortificaban viviendo de un pasado que jamás volvería, en desear solo ver crecer a sus hijas sin importarle él mismo, me he encontraba con esa misma contradicción interna
¿Entonces todo se limita solo a eso?
Aunque la diferencia en él, era que mantenía esa curiosidad infantil que me fascinaba.
Todavía existía en él esa chispa, leve, pequeña pero a veces intensa de buscar la felicidad aunque con otras prioridades claro esta.
Aunque creo que eso ahora, en él murió.
Y la gente que me rodea en mi nuevo trabajo es así, viven esa realidad, viven esa vida, y yo me siento muy lejana a ellos y es tanta mi lejanía que aun estando sentada frente a ellos en los escritorios, no hablo nada durante todo el día, con suerte esbozo unas palabras en el almuerzo, un saludo al llegar y uno que otro favor para trabajar pero solo eso.
Quizás soy yo y mi inexistente quema de etapas, quizás sigue faltándome la “calle”, quizás mi realidad es la falseada y tengo que acostumbrarme pero ¿esa es la verdadera vida? ¿Esa es la única manera de ser feliz?
Bueno, quizás hablo a priori, quizás si tuviera novio y estuviera enamoradísima, solo querría casarme y tener muchos hijos y alimentar mi vida de la vida de ellos.
O quizás puede ser mi rechazo porque esa vida que ellos pregonan y defienden es la que me separa de mi odiado/amado papanatas canalla.
Porque al verlos a ellos, lo veo a él.
Quizás la envidio, quizás la detesto por no tenerla, no lo sé.
Quizás me siento como Bridget Jones, en aquellas escenas en que todos mostraban “lo supuestamente felices” que eran en sus vidas con hijos y matrimonios de papel, señalándola a ella como la “solterona sin vida”.
Y quizás todo este discurso es porque me siento sola y aburrida en esta vida sin sentido.
¿Pero ese es el camino para ser feliz? O es ¿lo socialmente correcto?
¿Es lo que yo deseo?
No niego que en alguna ocasión, cuando estaba estupidamente ilusionada y cuando mi papanatas me mentía imaginándose una vida ilusa juntos que nunca quise imaginarme, aspire a algo así, aunque siempre con mi estilo.
La verdad y es lo que siempre he sentido, es que no quiero desear lo que desean los demás pero quizás internamente lo hago o quizás solo lo deseaba con él.
No lo sé.
Pero en este mundo nuevo de adultos más adultos al que me he tenido que enfrentar estas dos últimas semanas, y que me ha descolocado por extrañas razones que no entiendo y otras si, siento que estoy fuera de lugar.
Ya no soy adolescente y ya no puedo dar vuelta atrás a lo que no hice cuando debía, ni mis ilusiones volverán como tanto me gustaban que fuesen y si lo hicieran serian distintas pero ya no seria yo.
¿Cuál es la clase de vida que deseo para mi?, ¿seré capaz de enfrentar este mundo que entre más conozco menos me gusta? ¿O todo este conflicto es solo por él?
Mi cabeza es un torbellino y estoy confundida.
Estoy triste, estoy aburrida y estoy cansada.
No sé que diablos hacer con mi vida…esa es mi única certeza.
Mi alma esta en tinieblas.
Y no quiere salir.
No quiere luchar.
Ni quiere vivir.
Estoy perdida.
¿Astuta?
Al parecer no viviré de venganzas ni de amor.
En realidad hay que ser una persona muy astuta - y esa astucia parece que yo no la poseo – como para llegar a ser una Marquesa de Marteul.
Con suerte alcanzo para una tonta ex amante enamorada.
Finalmente con el tipejo no paso nada, no nos encontramos el lunes y se desapareció literalmente del planeta.
Bueno, supongo que quizás me salve de hacer una tontería.
Aunque también, es posible que haya adivinado mis oscuras intensiones revanchisticas y no quiso convertirse en el objeto de venganza.
Y no lo descarto, porque él sabia de la existencia de este blog, y cuando le conté el cuento del papanatas, se lo mostré, no sé para qué, pero lo hice.
Aunque sinceramente no creo que lo haya leído, con suerte leyó un párrafo, espero.
Y ese fue mi error, un estratega jamás muestra sus debilidades.
Y en eso creo que fallé.
Por eso, el papanatas es mejor que yo en esto.
Siempre le exprese todo, nunca me guarde nada y por eso sabia como herirme y como manipularme…para mi contarle lo que sentía y decirle lo que me sucedía, era una muestra de amor más…
Pero para alguien “con calle” y gran experiencia esas son herramientas que aseguran el triunfo.
Y él siempre – con razón – se guardaba todo para si, lo bueno y lo malo para así nunca poder adivinar lo que en realidad estaba pensando.
Astuto, muy astuto.
La verdad es que parece que en esta guerra tendré que escapar… como dice un viejo dicho:
“Soldado que escapa sirve para otra batalla”
Y esta batalla es como Vietnam e Irak, no tiene sentido, es una estupidez.
Aunque creo que esta vez solamente me salvo la campana.
Gajes del oficio, supongo.
En realidad hay que ser una persona muy astuta - y esa astucia parece que yo no la poseo – como para llegar a ser una Marquesa de Marteul.
Con suerte alcanzo para una tonta ex amante enamorada.
Finalmente con el tipejo no paso nada, no nos encontramos el lunes y se desapareció literalmente del planeta.
Bueno, supongo que quizás me salve de hacer una tontería.
Aunque también, es posible que haya adivinado mis oscuras intensiones revanchisticas y no quiso convertirse en el objeto de venganza.
Y no lo descarto, porque él sabia de la existencia de este blog, y cuando le conté el cuento del papanatas, se lo mostré, no sé para qué, pero lo hice.
Aunque sinceramente no creo que lo haya leído, con suerte leyó un párrafo, espero.
Y ese fue mi error, un estratega jamás muestra sus debilidades.
Y en eso creo que fallé.
Por eso, el papanatas es mejor que yo en esto.
Siempre le exprese todo, nunca me guarde nada y por eso sabia como herirme y como manipularme…para mi contarle lo que sentía y decirle lo que me sucedía, era una muestra de amor más…
Pero para alguien “con calle” y gran experiencia esas son herramientas que aseguran el triunfo.
Y él siempre – con razón – se guardaba todo para si, lo bueno y lo malo para así nunca poder adivinar lo que en realidad estaba pensando.
Astuto, muy astuto.
La verdad es que parece que en esta guerra tendré que escapar… como dice un viejo dicho:
“Soldado que escapa sirve para otra batalla”
Y esta batalla es como Vietnam e Irak, no tiene sentido, es una estupidez.
Aunque creo que esta vez solamente me salvo la campana.
Gajes del oficio, supongo.
Santiago es un pañuelo...
Esta última semana, con mi nuevo horario, he tenido que madrugar.
De levantarme a las 9:00 am pase a hacerlo a las 06:30 am.
¿Por qué?, pues porque el sistema de transporte de mi país, esta sufriendo un cambio profundo aunque caótico, es lo que se ha llamado “Transantiago”.
Un sistema que tiene como columna vertebral el metro o tren subterráneo enlazado a un conjunto de combinaciones de buses que se supone te llevan a donde quieras después de haber hecho tres o cuatro transbordos.
Emulando en cierta forma los sistemas europeos – guardando las proporciones claro esta – pero como en mi país todo se hace para tapar con parches las grandes deficiencias… paso lo que sospechábamos.
Un caos horrible.
El metro se llena en cantidades desproporcionadas, por lo que sé, se ha convertido con esto, en uno de los trenes subterráneos que más pasajeros transporta por día en el mundo, casi como lo que se ve en los trenes japoneses, aunque claro, allá existe un cultura del respeto (descontando a los degeneretes que se suben a correr mano), además de estar ya acostumbrados a las aglomeraciones.
Pero acá, es la cultura del más fuerte.
El fuerte sobrevive y el débil se muere - como diria sabiamente Makoto Shishio.
Subes al tren si es que eres capaz de hacer una llave de judo a la viejita de al lado, o si le haces una zancadilla al viejo oficinista que esta delante de ti o si lisa y llanamente, te metes a codazos desbocados por entre los recovecos que van quedando entre la gente.
Al final, llegas a tu trabajo, atrasado, transpirado, enfadado, y asfixiado.
Y si eres una chica, con el riesgo de haber sido toqueteada, punteada o casi violada por algún pervertido que se aprovecha del pánico y los apretones inevitables.
Para que comentar las líneas de buses, son lentos y no ha funcionado aun el sistema de cronometraje que los obligue a llevar cierta frecuencia, por lo que cada vez que se acerca uno de los buses a la masa de gente esperando, sube el que más golpes ha dado.
Pero han sido gajes del oficio, supongo, tenemos la esperanza que algún día funcionará, pero eso nos ha obligado a todos a levantarnos aun más temprano para poder llegar a tiempo al trabajo.
Y eso ha incidido que ahora ande cansada y con un sueño que provoca que, cada vez que bostece se me vea hasta lo que comí ayer.
Esa sensación de sueño hipnótico y zombistico la había olvidado, porque mi horario anterior vespertino, me permitía dormir más pero vivir menos, pero bueno, por tener más vida sacrifique un poco de sueño, que finalmente nunca es malo.
En el trabajo, ahora, me tienen haciendo un manual de procedimientos – si, otro – cuyo plazo es un mes, el cual tendré que presentar a los departamentos para que sea aceptado por la gerencia y así comenzar mi labor de arreglar lo que fui a arreglar.
Hay mucho trabajo que hacer y cuando me mostraron a lo que tenia que dedicarme, casi salí arrancando literalmente.
Pero que diablos, gajes del oficio, supongo.
Lo más gracioso en toda esta nueva situación, es que confirme aquel viejo dicho que dice “Santiago es un pañuelo”, te encuentras con quien menos te piensas y menos quieres y con quien realmente deberías encontrarte se esfuma como si la mano caprichosa de Dios se metiera.
Hace unos cuatro meses, en este mismo blog comente de que el papanatas me había presentado a uno de sus amigos, uno de sus mejores amigos.
Inclusive traspase alguna de mis conversaciones con el tipejo.
Es casado, para variar, coyote, para variar, y más viejo, pero tiene buena charla.
El asunto es que tenia muy buenas conversaciones con él, interesantísimas, de lo humano y divino, y él graciosamente se hacia “el lindo” para engrupirme.
Y cometí el error más horrendo que pude cometer.
Un día en que la angustia me agobiaba sin dejarme respirar…
Le conté lo que había sucedido con el papanatas, su amigo.
No se sorprendió y dijo que lo sospechaba - por la forma que siempre me expresaba del su so dicho además que habían días que no dejaba de hablar de él y al parecer fue demasiado evidente (vaya tonta…T_T U) - el problema es que todas aquellas palabras que me decía de consuelo y ánimo cuando se suponía que no sospechaba nada, se transformaron completamente al enterarse de quien era el "verdadero" papanatas.
No lo justificaba, pero asumía y con certeza, que era una batalla perdida y que mi su so dicho papanatas era un superficial que jamás valoraría mis sentimientos, no porque no lo quisiera, sino que porque estaba enamorado – no de mi obviamente, su esposa – quería decir.
Aun sabiendo que era verdad, el hecho que me lo dijera y confirmara lo que yo sabia pero no quería creer, me hería.
Por ello y un día después de una pequeña discusión del tema...
Lo elimine completamente del MSN.
Me olvide de él y de mis planes de celar al papanatas con su amistad (porque es verdad, antes de que el papanatas me terminara, graciosamente se molestaba que yo hablase cosas tan positivas de su amigo, a tal punto que un día me lanzo un irónico “¿y por qué no te lo engrupes?, que me hizo confirmarlo y maquinar en mi cabecita despechada mi venganza a través de él, pero al final decidí que no era una buena idea y seguí con mi dramón estupido, sin darle mayor importancia).
Pensando, en mi ingenuidad, que no lo volvería a encontrar en lo que me resta de vida.
Y cual no sería mi sorpresa al enterarme la semana pasada que el tipejo en cuestión esta trabajando en el mismo lugar que yo, obviamente en el departamento de informática, en el segundo piso – yo estoy en el cuarto – y estoy a unos pasos de él.
No sé, tiene que haber sido nuevamente mi cabecita despechada o malcriada o lo que sea – acepto, también estupida – y le envié un SMS.
Contesto rápidamente, devolviendo el llamado, aunque sin saber quien diablos era yo porque me tenia codificada en su celular (precavido el hombre), y desde ese día, me he entretenido conversando por mensajes de texto con él – porque los desgraciados de mi nuevo empleo me tienen si Internet T_T –
El asunto es que le pedí que no dijera nada al papanatas de donde estaba trabajando yo, y al papanatas en mi anteriores conversaciones le comente que al tipejo lo tenia bloqueado y que tampoco le dijera nada de que me había cambiado de trabajo y en qué lugar.
La idea, parecer indiferente con los dos, pero no serlo, en sentido figurado claro esta.
En definitiva, estoy armando una madeja peligrosa y sin sentido, pero que me ha entretenido.
Mentiras verdaderas, en busca de alguna clase de revancha.
Cuando estoy aburrida me convierto en una harpía y mí desengaño, lo aumenta cien veces.
Ahora…el viernes recién pasado, quedamos que el lunes almorzaríamos juntos – si, el tipejo y yo – y por lo que me enteré, el tipejo le pregunto por mi al papanatas.
Creo que esta tanteando terreno para saber a que atenerse.
El juego se esta volviendo peligroso pero emocionante y vertiginoso – dentro de mi oscura y bizarra psicología por supuesto.
Posiblemente no consiga nada con este intrincado enredo – porque obviamente no tengo la más mínima intensión de meterme con el tipejo – solo deseo que él piense que si, que es así, y así entre correo de las brujas o directamente de él llegue a oídos del papanatas, quizás apelando a aquel viejo dicho que dice “solo valoras lo que tienes cuando lo pierdes”.
Un enredo digno de la Marquesa de Marteul, aunque siempre en mis juegos he terminado perdiendo yo.
Y probablemente así sea una vez más.
Porque para variar tengo mala suerte, pero bueno…
Al papanatas lo he perdonado pero también es cierto que sigo herida, en definitiva y como decimos acá no quiero que "se la lleve pela’…"
Sólo es eso.
Aunque pensándolo bien, si todavía tengo ánimo de revancha significa que todavía no lo perdono… mmm… @_@U
Por ahora, y en lo que respecta al trabajo, estoy tratando de adecuarme, aunque cuando me aplican restricciones como aquello de Internet – pues para mi profesión es una fuente información importante, entre otras cosas - la verdad es que me vuelvo rebelde y maldadosa…
Pero como dije… "Santiago es un pañuelo…”
¿Por qué diablos mejor no me encuentro con mi amado Rodriguito o mi lindo Noodle?.
Pero no, siempre te encuentras con el que menos pensabas o quieres…al parecer es ley universal.
Mmm…Santiago es un pañuelo…
Gajes del oficio, supongo...
De levantarme a las 9:00 am pase a hacerlo a las 06:30 am.
¿Por qué?, pues porque el sistema de transporte de mi país, esta sufriendo un cambio profundo aunque caótico, es lo que se ha llamado “Transantiago”.
Un sistema que tiene como columna vertebral el metro o tren subterráneo enlazado a un conjunto de combinaciones de buses que se supone te llevan a donde quieras después de haber hecho tres o cuatro transbordos.
Emulando en cierta forma los sistemas europeos – guardando las proporciones claro esta – pero como en mi país todo se hace para tapar con parches las grandes deficiencias… paso lo que sospechábamos.
Un caos horrible.
El metro se llena en cantidades desproporcionadas, por lo que sé, se ha convertido con esto, en uno de los trenes subterráneos que más pasajeros transporta por día en el mundo, casi como lo que se ve en los trenes japoneses, aunque claro, allá existe un cultura del respeto (descontando a los degeneretes que se suben a correr mano), además de estar ya acostumbrados a las aglomeraciones.
Pero acá, es la cultura del más fuerte.
El fuerte sobrevive y el débil se muere - como diria sabiamente Makoto Shishio.
Subes al tren si es que eres capaz de hacer una llave de judo a la viejita de al lado, o si le haces una zancadilla al viejo oficinista que esta delante de ti o si lisa y llanamente, te metes a codazos desbocados por entre los recovecos que van quedando entre la gente.
Al final, llegas a tu trabajo, atrasado, transpirado, enfadado, y asfixiado.
Y si eres una chica, con el riesgo de haber sido toqueteada, punteada o casi violada por algún pervertido que se aprovecha del pánico y los apretones inevitables.
Para que comentar las líneas de buses, son lentos y no ha funcionado aun el sistema de cronometraje que los obligue a llevar cierta frecuencia, por lo que cada vez que se acerca uno de los buses a la masa de gente esperando, sube el que más golpes ha dado.
Pero han sido gajes del oficio, supongo, tenemos la esperanza que algún día funcionará, pero eso nos ha obligado a todos a levantarnos aun más temprano para poder llegar a tiempo al trabajo.
Y eso ha incidido que ahora ande cansada y con un sueño que provoca que, cada vez que bostece se me vea hasta lo que comí ayer.
Esa sensación de sueño hipnótico y zombistico la había olvidado, porque mi horario anterior vespertino, me permitía dormir más pero vivir menos, pero bueno, por tener más vida sacrifique un poco de sueño, que finalmente nunca es malo.
En el trabajo, ahora, me tienen haciendo un manual de procedimientos – si, otro – cuyo plazo es un mes, el cual tendré que presentar a los departamentos para que sea aceptado por la gerencia y así comenzar mi labor de arreglar lo que fui a arreglar.
Hay mucho trabajo que hacer y cuando me mostraron a lo que tenia que dedicarme, casi salí arrancando literalmente.
Pero que diablos, gajes del oficio, supongo.
Lo más gracioso en toda esta nueva situación, es que confirme aquel viejo dicho que dice “Santiago es un pañuelo”, te encuentras con quien menos te piensas y menos quieres y con quien realmente deberías encontrarte se esfuma como si la mano caprichosa de Dios se metiera.
Hace unos cuatro meses, en este mismo blog comente de que el papanatas me había presentado a uno de sus amigos, uno de sus mejores amigos.
Inclusive traspase alguna de mis conversaciones con el tipejo.
Es casado, para variar, coyote, para variar, y más viejo, pero tiene buena charla.
El asunto es que tenia muy buenas conversaciones con él, interesantísimas, de lo humano y divino, y él graciosamente se hacia “el lindo” para engrupirme.
Y cometí el error más horrendo que pude cometer.
Un día en que la angustia me agobiaba sin dejarme respirar…
Le conté lo que había sucedido con el papanatas, su amigo.
No se sorprendió y dijo que lo sospechaba - por la forma que siempre me expresaba del su so dicho además que habían días que no dejaba de hablar de él y al parecer fue demasiado evidente (vaya tonta…T_T U) - el problema es que todas aquellas palabras que me decía de consuelo y ánimo cuando se suponía que no sospechaba nada, se transformaron completamente al enterarse de quien era el "verdadero" papanatas.
No lo justificaba, pero asumía y con certeza, que era una batalla perdida y que mi su so dicho papanatas era un superficial que jamás valoraría mis sentimientos, no porque no lo quisiera, sino que porque estaba enamorado – no de mi obviamente, su esposa – quería decir.
Aun sabiendo que era verdad, el hecho que me lo dijera y confirmara lo que yo sabia pero no quería creer, me hería.
Por ello y un día después de una pequeña discusión del tema...
Lo elimine completamente del MSN.
Me olvide de él y de mis planes de celar al papanatas con su amistad (porque es verdad, antes de que el papanatas me terminara, graciosamente se molestaba que yo hablase cosas tan positivas de su amigo, a tal punto que un día me lanzo un irónico “¿y por qué no te lo engrupes?, que me hizo confirmarlo y maquinar en mi cabecita despechada mi venganza a través de él, pero al final decidí que no era una buena idea y seguí con mi dramón estupido, sin darle mayor importancia).
Pensando, en mi ingenuidad, que no lo volvería a encontrar en lo que me resta de vida.
Y cual no sería mi sorpresa al enterarme la semana pasada que el tipejo en cuestión esta trabajando en el mismo lugar que yo, obviamente en el departamento de informática, en el segundo piso – yo estoy en el cuarto – y estoy a unos pasos de él.
No sé, tiene que haber sido nuevamente mi cabecita despechada o malcriada o lo que sea – acepto, también estupida – y le envié un SMS.
Contesto rápidamente, devolviendo el llamado, aunque sin saber quien diablos era yo porque me tenia codificada en su celular (precavido el hombre), y desde ese día, me he entretenido conversando por mensajes de texto con él – porque los desgraciados de mi nuevo empleo me tienen si Internet T_T –
El asunto es que le pedí que no dijera nada al papanatas de donde estaba trabajando yo, y al papanatas en mi anteriores conversaciones le comente que al tipejo lo tenia bloqueado y que tampoco le dijera nada de que me había cambiado de trabajo y en qué lugar.
La idea, parecer indiferente con los dos, pero no serlo, en sentido figurado claro esta.
En definitiva, estoy armando una madeja peligrosa y sin sentido, pero que me ha entretenido.
Mentiras verdaderas, en busca de alguna clase de revancha.
Cuando estoy aburrida me convierto en una harpía y mí desengaño, lo aumenta cien veces.
Ahora…el viernes recién pasado, quedamos que el lunes almorzaríamos juntos – si, el tipejo y yo – y por lo que me enteré, el tipejo le pregunto por mi al papanatas.
Creo que esta tanteando terreno para saber a que atenerse.
El juego se esta volviendo peligroso pero emocionante y vertiginoso – dentro de mi oscura y bizarra psicología por supuesto.
Posiblemente no consiga nada con este intrincado enredo – porque obviamente no tengo la más mínima intensión de meterme con el tipejo – solo deseo que él piense que si, que es así, y así entre correo de las brujas o directamente de él llegue a oídos del papanatas, quizás apelando a aquel viejo dicho que dice “solo valoras lo que tienes cuando lo pierdes”.
Un enredo digno de la Marquesa de Marteul, aunque siempre en mis juegos he terminado perdiendo yo.
Y probablemente así sea una vez más.
Porque para variar tengo mala suerte, pero bueno…
Al papanatas lo he perdonado pero también es cierto que sigo herida, en definitiva y como decimos acá no quiero que "se la lleve pela’…"
Sólo es eso.
Aunque pensándolo bien, si todavía tengo ánimo de revancha significa que todavía no lo perdono… mmm… @_@U
Por ahora, y en lo que respecta al trabajo, estoy tratando de adecuarme, aunque cuando me aplican restricciones como aquello de Internet – pues para mi profesión es una fuente información importante, entre otras cosas - la verdad es que me vuelvo rebelde y maldadosa…
Pero como dije… "Santiago es un pañuelo…”
¿Por qué diablos mejor no me encuentro con mi amado Rodriguito o mi lindo Noodle?.
Pero no, siempre te encuentras con el que menos pensabas o quieres…al parecer es ley universal.
Mmm…Santiago es un pañuelo…
Gajes del oficio, supongo...
Let me alone...
Bueno, creo que es clásico en mí a estas alturas.
Siempre me pasa lo mismo, hay resistencia, hay desgano y hay esas ganas de escapar mientras en mi cabeza, se escribe el mensajillo aquel “que diablos hago aquí, quiero irme”.
Pero al final ni me voy ni me pregunto que hago aquí…simplemente termino acostumbrándome o peor aun, resignándome.
Por eso es clásico.
Pues, si quería estar ocupada, lo conseguí…en mi nuevo trabajo hay literalmente una montaña de trabajo, un proyecto sin terminar que llegue yo a arreglar y que ocupara sin descanso mucho de mis pensamientos…
Espero conseguirlo.
Siempre me pasa, que los primeros días, en mis nuevos trabajos, una oculta pero fuerte resistencia, me provoca un dolor de estomago extraño y unas inaguantables ganas de escapar.
Ya he comentado que tengo algunos problemillas para relacionarme, soy un poco antisocial, conocer gente nueva siempre me ha costado, y más tener que poner cara de “buenos amigos” cuando lo único que quiero es que me dejen tranquila.
Mis nuevos compañeros, no son para nada pesados, al contrario, han tratado de hacer mi inserción a su mundillo más agradable…pero como siempre, sea en el lugar que sea, no estoy contenta ni estoy a gusto, por el momento.
Sigo siendo inconformista como siempre, por eso me cuesta tanto resignarme…en todo los sentidos…
Lo que siempre me causa gracia, es la cara y las actitudes de los compañeros al ver una chica nueva en el trabajo, los que nunca fueron caballeros, se convierten súbitamente en gentleman, todos quieren hablar contigo, todos quieren llamar tu atención.
Y no digo que sea porque anden buscando algo raro – bueno en algunos casos si – pero es común que suceda.
“La nueva” siempre les causa cierta curiosidad.
Por otro lado, he andado con un animo muy variante…sigo con mi actitud de no me importa nada que creo es muy sincera porque en realidad no me importa nada…y sigo sin poder sentirme como antes.
No estoy ni triste ni contenta, voy por la vida en inercia…con súbitas gotas de nostalgia, pero sin tanto dolor.
Y con una falsa alegría.
Al parecer, si es cierto que mi luz se extinguió después de todo…me he convertido en una enana blanca - una estrella que quería brillar pero a pesar de todo no se convirtió en supernova y agoto su energía sin explotar permaneciendo eternamente en el espacio vacío ya sin brillo y difusa con destino incierto –
Bueno, por lo menos todavía me quedan mis metáforas astronómicas.
El otro día, tuve una conversación con mi amigo puertorriqueño, obviamente por MSM y preguntaba como iba mi vida.
El conoció toda la historia con el papanatas y desde el principio me advirtió.
Me recordó unas conversaciones antes de mi estupido enamoramiento y antes de que fuera muy tarde.
Me restregó en la cara, que me había equivocado, que había escupido al cielo y me había caído el escupitajo en la cara.
“Eso no me va a pasar” – dijo que yo había afirmado y no lo recuerdo, la verdad es que no lo recuerdo o no me conviene recordarlo, no sé.
El asunto es que me pidió que en mi nuevo trabajo “no me enamorara”.
- Difícil, difícil… no creo que suceda eso mientras tenga en el corazón al canalla – le conteste.
- No te enamores hasta que me conozcas… - acoto.
El siempre ha mostrado un interés especial por mi, no lo conozco personalmente, es verdad, pero ya van casi tres años de palabras más y menos.
Y siempre ha sido gentil y amable conmigo y pareciera tener ese buen corazón que todas las mujeres supuestamente buscamos.
Pero por desgracia y a pesar de todos sus dones, no me gusta, en absoluto.
Es algo visceral, es algo incontrolable, pero no puedo imaginarme con él aunque sepa que es una gran persona.
Y eso me hizo pensar, en aquello del por qué siempre queremos a quien no nos quiere…
Ahora, lo único que quisiera es que mi papanatas me quisiera de verdad pero no es así…y mi amigo lo único que quiere es que yo lo quiera y yo no puedo…
Es contradictorio.
¿Por qué siempre queremos a quien nos rehuye? ¿A quien no puede amarnos?
No estoy generalizando, pero creo que a todos le ha pasado alguna vez…enamorarse de alguien que jamás te corresponderá, por la razón que sea…
Y es algo que siempre da vueltas en mi cabeza.
Y me molesta.
Tengo que ser bien sincera.
¿Por qué conformarse con lo que bota la ola?
¿Por qué no tener lo que uno de verdad quiere tener?
¿Esa es la lección?
“Anda, quédate con el feito ese de gran corazón…”
“Anda, quédate con ella a pesar de que no seas feliz”
Confórmate con lo que quedo…
¿Entonces para que diablos ponen en tu camino lo que siempre has deseado si al final no puedes acceder a él/ella?
¿Para que aprendas a conformarte con lo que boto la ola?
Bonita lección.
¿Para que quienes lo han conseguido provoquen nuestra envidia?
¿Para envidiar la fortuna de algunos pocos?
Por eso estoy divorciada de Dios aunque sepa que él no es responsable de lo que me pasó… fue mi libre albedrío…fui yo misma.
Pero igual, no me gusto que jugara conmigo, ni Dios, ni el destino ni la estupidez que sea que puso en mi camino lo que jamás tendré.
Y he ahí la pregunta.
¿Por qué diablos me aparto del mundo?
Precisamente para eso, para que me dejen sola.
No quiero ni que Dios, ni el destino ni la estupidez que sea, se acuerde de mi… ya tuve suficiente de su compañía…quiero que me deje sola…
Que vaya y se preocupe de otros.
No quiero más de sus lecciones tontas.
No quiero evolucionar, no quiero aprender, no quiero resignarme.
Pero como en los trabajos……simplemente termino acostumbrándome o peor aun, resignándome.
Siempre me pasa lo mismo, hay resistencia, hay desgano y hay esas ganas de escapar mientras en mi cabeza, se escribe el mensajillo aquel “que diablos hago aquí, quiero irme”.
Pero al final ni me voy ni me pregunto que hago aquí…simplemente termino acostumbrándome o peor aun, resignándome.
Por eso es clásico.
Pues, si quería estar ocupada, lo conseguí…en mi nuevo trabajo hay literalmente una montaña de trabajo, un proyecto sin terminar que llegue yo a arreglar y que ocupara sin descanso mucho de mis pensamientos…
Espero conseguirlo.
Siempre me pasa, que los primeros días, en mis nuevos trabajos, una oculta pero fuerte resistencia, me provoca un dolor de estomago extraño y unas inaguantables ganas de escapar.
Ya he comentado que tengo algunos problemillas para relacionarme, soy un poco antisocial, conocer gente nueva siempre me ha costado, y más tener que poner cara de “buenos amigos” cuando lo único que quiero es que me dejen tranquila.
Mis nuevos compañeros, no son para nada pesados, al contrario, han tratado de hacer mi inserción a su mundillo más agradable…pero como siempre, sea en el lugar que sea, no estoy contenta ni estoy a gusto, por el momento.
Sigo siendo inconformista como siempre, por eso me cuesta tanto resignarme…en todo los sentidos…
Lo que siempre me causa gracia, es la cara y las actitudes de los compañeros al ver una chica nueva en el trabajo, los que nunca fueron caballeros, se convierten súbitamente en gentleman, todos quieren hablar contigo, todos quieren llamar tu atención.
Y no digo que sea porque anden buscando algo raro – bueno en algunos casos si – pero es común que suceda.
“La nueva” siempre les causa cierta curiosidad.
Por otro lado, he andado con un animo muy variante…sigo con mi actitud de no me importa nada que creo es muy sincera porque en realidad no me importa nada…y sigo sin poder sentirme como antes.
No estoy ni triste ni contenta, voy por la vida en inercia…con súbitas gotas de nostalgia, pero sin tanto dolor.
Y con una falsa alegría.
Al parecer, si es cierto que mi luz se extinguió después de todo…me he convertido en una enana blanca - una estrella que quería brillar pero a pesar de todo no se convirtió en supernova y agoto su energía sin explotar permaneciendo eternamente en el espacio vacío ya sin brillo y difusa con destino incierto –
Bueno, por lo menos todavía me quedan mis metáforas astronómicas.
El otro día, tuve una conversación con mi amigo puertorriqueño, obviamente por MSM y preguntaba como iba mi vida.
El conoció toda la historia con el papanatas y desde el principio me advirtió.
Me recordó unas conversaciones antes de mi estupido enamoramiento y antes de que fuera muy tarde.
Me restregó en la cara, que me había equivocado, que había escupido al cielo y me había caído el escupitajo en la cara.
“Eso no me va a pasar” – dijo que yo había afirmado y no lo recuerdo, la verdad es que no lo recuerdo o no me conviene recordarlo, no sé.
El asunto es que me pidió que en mi nuevo trabajo “no me enamorara”.
- Difícil, difícil… no creo que suceda eso mientras tenga en el corazón al canalla – le conteste.
- No te enamores hasta que me conozcas… - acoto.
El siempre ha mostrado un interés especial por mi, no lo conozco personalmente, es verdad, pero ya van casi tres años de palabras más y menos.
Y siempre ha sido gentil y amable conmigo y pareciera tener ese buen corazón que todas las mujeres supuestamente buscamos.
Pero por desgracia y a pesar de todos sus dones, no me gusta, en absoluto.
Es algo visceral, es algo incontrolable, pero no puedo imaginarme con él aunque sepa que es una gran persona.
Y eso me hizo pensar, en aquello del por qué siempre queremos a quien no nos quiere…
Ahora, lo único que quisiera es que mi papanatas me quisiera de verdad pero no es así…y mi amigo lo único que quiere es que yo lo quiera y yo no puedo…
Es contradictorio.
¿Por qué siempre queremos a quien nos rehuye? ¿A quien no puede amarnos?
No estoy generalizando, pero creo que a todos le ha pasado alguna vez…enamorarse de alguien que jamás te corresponderá, por la razón que sea…
Y es algo que siempre da vueltas en mi cabeza.
Y me molesta.
Tengo que ser bien sincera.
¿Por qué conformarse con lo que bota la ola?
¿Por qué no tener lo que uno de verdad quiere tener?
¿Esa es la lección?
“Anda, quédate con el feito ese de gran corazón…”
“Anda, quédate con ella a pesar de que no seas feliz”
Confórmate con lo que quedo…
¿Entonces para que diablos ponen en tu camino lo que siempre has deseado si al final no puedes acceder a él/ella?
¿Para que aprendas a conformarte con lo que boto la ola?
Bonita lección.
¿Para que quienes lo han conseguido provoquen nuestra envidia?
¿Para envidiar la fortuna de algunos pocos?
Por eso estoy divorciada de Dios aunque sepa que él no es responsable de lo que me pasó… fue mi libre albedrío…fui yo misma.
Pero igual, no me gusto que jugara conmigo, ni Dios, ni el destino ni la estupidez que sea que puso en mi camino lo que jamás tendré.
Y he ahí la pregunta.
¿Por qué diablos me aparto del mundo?
Precisamente para eso, para que me dejen sola.
No quiero ni que Dios, ni el destino ni la estupidez que sea, se acuerde de mi… ya tuve suficiente de su compañía…quiero que me deje sola…
Que vaya y se preocupe de otros.
No quiero más de sus lecciones tontas.
No quiero evolucionar, no quiero aprender, no quiero resignarme.
Pero como en los trabajos……simplemente termino acostumbrándome o peor aun, resignándome.