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Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

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Sindicación
 
Decir no.
Estos últimos días han sido vertiginosos.

Debe ser que desde hace tiempo no tenia tantas actividades, de toda clase y completamente opuestas.

Hace una semana, murió mi abuelo, después de quince días de empeorar su salud, por fin se entrego a donde todos vamos a ir a parar.

Yo solo fui al entierro.

La verdad., como no tenia mucha cercanía con él, su perdida no ha sido un dolor para mi.

Todos, en el hospital y luego en el velatorio, preguntaban y se preguntaban, porque yo no estaba allí con mi mamá, que obviamente estaba afectada a pesar de que creí que no lo estaría tanto.

Me sorprendió que estuvieran tan pendientes de mi, tomando en cuenta que yo no comparto tanto con la familia y menos compartí demasiado con mi abuelo, pero sinceramente, ni fui al hospital ni al velatorio, porque siento rechazo a eso.

No me gustan los hospitales y mientras pueda evitarlos lo haré.

Para que decir, ir a ver al muertito en su ataúd.

Cuando pequeña me impresionaba y me llenaba de pensamientos extraños que no me gusta recordar.

Además quería ser consecuente con lo que pensaba.

Su muerte no representaba nada para mi, entonces encontraba cínico que estuviera allá cuando en realidad me importaba un bledo el abuelo.

Vale, debí hacerlo por mi madre pero al final todos saben como soy y lo que pueden esperar, pues con suerte fui al velatorio de mi papá que algo más me importaba.

Por otro lado, me compre una bicicleta – sueño irrealizable hasta ahora – que me ha tenido muy entusiasmada y energizada.

Me agrada la libertad que te da salir a pasear en dos ruedas, el viento que desarma el pelo, la posibilidad de acelerar a voluntad mientras ves el paisaje pasar ante tus ojos.

Y además de todo ello, pinte y empapele la casa.

Como vivimos tres personas apenas en la casa, y estamos con la idea de arreglarla, hemos pintado y comprado papel mural para embellecer ciertos ambientes, con mi hermana nos hemos convertido en “maestras chasquillas”.

Con brocha para pintar y pegamento especial vamos colocando el papel en el muro procurando que quede perfectamente pegado – no siempre no has resultado - además de arreglar las ventanas y sus respectivas cortinas.

Además de arreglar la casa, y las bicis para arreglar el ánimo y el estado físico, agregue más memoria a mi computador.

Ya he comentado que soy computina para mis cosas y la tecnología para mi además de otras tantas cosas, es una verdadera pasión.

Por lo que aludiendo a las últimas horas que tenia planeado pasar con mi papanatas, le pedí que le agregara 1 giga de Ram a mi Pc para que volara ya que tenia 512 (ahora tiene 1,5 giga jejeje).

Por segunda vez, fue a mi casa.

A veces hasta me sorprendo que pueda conseguir ese tipo de cosas de él.

La vez anterior fue a instalarme un grabador de dvd.

Me sorprende que acepte, la verdad.

Se fue temprano para allá, nos juntamos en una estación de metro cercana a mi casa y de vuelta, le invite a desayunar.

Se lo había prometido en realidad, así que con lo bueno que es para comer, compre mucho pan y arrollado (una cecina que a todos les gusta menos a mi).

La instalación de la famosa Ram, fue veloz y luego de eso, nos sentamos a tomar el correspondiente te y pancito.

Quería atenderlo bien, como para que se llevara de mi una buena impresión, una última impresión – sé que es una tontería al final, pero últimamente tiendo a pensar así – pero todo se fue al diablo, como cocinera o ama de casa soy mejor escritora, me puse nerviosa, no encontraba nada en la cocina y al final termine sirviendo todo con torpeza y decepción.

Bueno, quien me manda a pretender quien no soy.

El siempre ha apreciado la comida, supongo que por ese medio fue que lo conquisto, entre otras cosas, la innombrable y supongo que mi ingenuidad perdida, pretendía competir contra eso, pero en realidad me di por vencida también en esto, jajajaja.

El asunto es que a pesar de todo, encontró todo delicioso, el pan y la famosa cecina mientras se quedaba mirando los techos de mi cocina con taciturno ademán.

Dice que mi casa le provoca una extraña nostalgia de su infancia y sus tiempos felices.

Por otro lado, mi hermana, se me quedaba mirando mientras hablaba con los dos tratando yo inútilmente de parecer normal, pero supongo que ella se percato de la complicidad que tenemos y algo ha de haber sospechado.

Después nos fuimos juntos, así la sospecha debe haberse hecho certeza, pero la verdad no me importa.

Le dije a él que quería un polvo – no le dije que el último porque cada vez que lo he hecho, al final nunca es el último - otro más, y como es obvio, no se negó.

Quise disfrutar de los últimos momentos que tenia presupuestados, porque ya estaba decidida, aún lo estoy, de dejarlo, pero siempre cuando más implacable parece mi deseo, siempre hay algo que cambia el matiz de todo lo que pasa.

Pero por fin logre decir no.

Por fin logre validarme ante él y me sorprendió completamente su actitud.

Acepto mis condiciones sumisamente, sobretodo aquella condición que me tenia muy jodida, avergonzada y entristecida.

No se cerro, no se molesto, no dijo “no quiero verte más”, no me chantajeo, ni intento manipularme.

De no estar sentada me hubiese caído de espaldas de purita impresión.

Hasta se puso tierno y me dio explicaciones...

Obviamente, con lo desconfiada que soy, inevitablemente siempre veo dobles intenciones en sus actitudes pero por un momento, me pareció sincero – es un gran actor sin duda –

Pero no voy a caer esta vez.

Ya logre lo que me había costado tanto conseguir, darme el valor y negarme a sus injustas y canallas condiciones.

Supongo que ha cambiado de estrategia y aunque no fuera así, aunque su cambio de actitud no tenga esa intención, no quiero perder esa pequeña libertad que he logrado al soltarme de sus cadenas.

Si él quería que aprendiera, pues lo he hecho.

Y él fue mi maestro.

Mis lágrimas se han secado y mis ojos ya no quieren llorar más.

A veces creo que hasta he dejado de sufrir por él, aunque por las mañanas y en ocasiones sienta una pequeña angustia que sin embargo, se ha ido empequeñeciendo.

Creo que lo sigo amando, pero algo ha cambiado.

No sabría definir que es, pero lo siento así.

Supongo que han sido los variados acontecimientos de estos últimos días, mi acostumbramiento al trabajo, y que por fin he dejado de estar ciega.

Eso espero, por lo menos.

Comprendí la importancia de aquella palabrita de dos letras.

“No”

Y me da la impresión que eso ha hecho cambiar muchas cosas.

En él y en mi.

Y posiblemente en lo que me rodea.

(Me enviaron una invitación – como a todos - para participar en el concurso bloguero, no pretendo ganar pero si participar, así que si te gusta mi blog, no me quejaré si me votas, jajajaja, pronto pondré el Botón)
 
Contigo o sin ti
Un espejo en el cielo, la cama bajo él…

En ella mi cuerpo desnudo…duplicado en el espejo (con unos kilitos más que creo no tener jajaja)

Una habitación oscura y vulgar rodeada del silencio y el murmullo de la ciudad.

Estas en el cuarto de baño, escucho la ducha, luego el silencio mientras secas tu cuerpo.

Y yo sobre la cama pienso…

“Ya no vale la pena decirte nada, ya no más reproches, ya no más palabras que se llevará el viento…el final ha llegado…aprovéchame mientras puedas…”

Estas ahí, creyendo que todo esta bien, lanzas una broma, te recuestas a mi lado a la espera de una arremetida más.

La que sabes que llegará.

Y llega.

Atardecer.

La luz del sol baja rápidamente, mientras voy de tu brazo, caminando a pasos rítmicos y acelerados.

Ya tienes que volver.

Y pienso…

Esta es la última vez que pasearemos así…ya no quiero un sentimiento vacío.

Te fijas en como a la pasada los tipos se fijan en mi y me lo comentas…siempre llamo mi atención el que te dieras cuenta de eso y me lo dijeras con esa malicia que acostumbras, como si quisieras hacerme notar lo orgulloso que estas de ir a mi lado, cuando en realidad nunca te diste cuenta que solo quería que esas miradas fueran solo tuyas…y fueran gratuitas…

Pero que diablos, caminamos y me voy pensando mientras tu hablas interminablemente y yo dejo volar mis ideas sin tomar mayor atención a tus palabras, entendiéndote la mitad de lo que dices.

Me pregunto ¿recordarás estos últimos momentos que van quedando cuando ya no este?

Tomamos el metro, lleno como siempre, bromeamos, con esa complicidad que siempre nos caracterizo y que nos unía, un beso perdido, un abrazo… mientras la certeza se hace realidad…

Ya no queda nada – como dice una canción popular en las radios juveniles de mi tierra.

¿No intuyes que estas horas son una despedida al fin como tantos querías?

Unas horas más y por fin el juego habrá terminado.

Sé feliz, My Love.

(Aunque primero me tienes instalar la Ram de mi pc…)
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Obsesiones
Me siento sola.

Y ahora esa soledad me pesa como nunca.

Antes disfrutaba de mi soledad con un placer taciturno y sosegado, me agradaba parecer distante y en mi propio mundo, pero ahora, es una cadena que pesa.

Estoy sola, porque almuerzo sola, porque aunque estoy con tres personas frente a mi, con ninguna he logrado congeniar y no es porque sean personas desagradables, no, en absoluto.

Simplemente soy yo la que no se ha involucrado con ellos.

Llego por las mañanas, un buenos días, un hola y eso es todo, no hay comentarios de noticias, ni cahuines interesantes que contar. Con suerte una sonrisa a la pasada, o una risotada por las tonterías graciosas o las gracias de mis compañeros pero sólo eso.

Me cambiaron el monitor de mi PC hace casi un mes, el otro no me molestaba, pero lo hicieron para que yo no me “sintiera” por el hecho de que a los demás les instalaron plasmas en sus PC’s – la verdad me importaba un rábano pero mi jefa me preguntó y bueno, acepte – entonces ahora tengo tremenda pantallota frente a mi y quedo escondida tras ella en mi propio mundo, mundo que sería mil veces más interesante si no estuviera más bloqueada que canal de Tv. católico.

Y eso me ha separado aún más de la conversa con ellos.

Así que nuestra relación “compañeril” se reduce al buenos días y adiós por las tardes.

Esto no me molestaba en absoluto antes, en mi anterior trabajo, porque tenia la compañía de mis amigos por el MSN, aplicación que cada vez extraño más.

Eso ha aumentado mi sensación de soledad.

Estar offline, como se dice.

Es verdad, quizás dependo un poco de eso, pero me agradaba que de vez en cuando, algún amigo/a se conectara y me dijera “¿almorcemos? ¿juntémonos?” sobretodo porque al levantarme no tenia nada planeado y se convertía en la sorpresa inesperada de la jornada.

Ahora, almuerzo con mis compañeros aunque no comparto con ellos, soy una verdadera Rei Ayanami - personaje antisocial de Evangelion – me rió, uno que otro comentario y eso es todo.

A veces, solo por escapar, me voy al centro de mi ciudad a caminar y comer comida rápida, sola, aunque sepa que me hace mal.

La verdad, creí que ya había pasado por todo eso.

La verdad, creí que ya lo tenia superado pero no es así.

La supuesta confianza que tenia en mi misma se fue al diablo con todo mi ridículo drama amoroso que todos conocen.

Y he tratado de comprender el por qué me sucedió esto y leo extensos textos hablando acerca de la dependencia emocional y la adicción afectiva que explique el por qué permito que un tipo que no se merece la más mínima de mis lagrimas, haga lo que quiera conmigo.

Ayer conversaba por MSN con una amiga que conocí por mi blog, un tiempo – cuando estaba en la mejor parte de mi mierda de historia con el papanatas y me leía porque se sentía identificada con mis palabras, porque obviamente ella vivía una historia similar, no igual – y con la cual aún mantenemos cierto contacto.

Tenia un amante – ella era la casada – menor que ella, y mantenía una relación de la que le costaba salir.

Yo la escuchaba – leía en realidad porque ella vive en lo que podríamos decir “el culo de mi país” - ósea muy lejos de mi ciudad.

Ya llevaba su tiempo en aquel cuento, habían terminado un par de veces además que ambos eran “patas negras” mutuos (amantes) –.

El tenía una novia que se cagaba con mi amiga y mi amiga se cagaba al marido con el chico aquel.

El asunto es que al principio ella sufrió mucho por él, después la tortilla se volteo y quien la buscaba era él - que envidia – pero llego un momento en que la relación se hizo insostenible, no recuerdo bien los motivos, pero entre temores de ella de que la pillaran en su infidelidad y la insistencia del chico, finalmente ella se desligo, no sin dramas, mientras que a medida que pasaba el tiempo, me contaba todo lo que sentía y le ocurría.

Su única solución para no volver a recaer entonces, fue poner un muro inquebrantable entre ellos.

Se embarazó del marido.

Y con mucho esfuerzo - era su sueño en realidad - porque ella tenia problemas para lograr tener hijos pero esta vez lo consiguió.

Ahora, ya tuvo a su hijo.

Ahora ya tiene su muro inquebrantable para no recaer.

Paso la hoja, y se olvido de sus palabras y de mi, obviamente.

Como ya no se siente identificada, con suerte me habla y cuando he sabido de ella, es porque yo he iniciado la conversación.

Me pregunto ¿cuál es el muro inquebrantable que tendré que usar yo?.

Obviamente un hijo no esta en mis planes, pensé buscarme un nuevo tipo pero hasta ahora no me agrada nadie como para lanzarme en una nueva relación, sobretodo porque con la decepción llego la desconfianza.

Y él cada vez que pone un muro, yo con mi perseverancia y usando los métodos más insospechados lo busco y lo convenzo una y otra vez.

Aunque obviamente esa resistencia, con o sin intención es débil frente a mis arremetidas, porque, él permite que yo siga insistiendo.

Es una relación en un circulo vicioso.

Pero bueno, a lo que iba contando lahistoria de esta amiga, es que ayer conversando, me pregunto en que iba mi historia con el papanatas.

Le comente los últimos acontecimientos y mi incapacidad de dejarlo ir como debería, aun sabiendo todo lo que sé.

- Me parece que lo tuyo es una obsesión - me dijo y no es que descubriera América por segunda vez, pero tomo mucho sentido para mi.

Porque si bien ya me había dado cuenta de eso, y de mi adicción a una relación masoquista y sin destino, no había querido aceptarlo hasta ahora y tengo que decirlo.

Tengo un problema.

Tengo que aceptarlo así como lo aceptan los drogadictos y alcohólicos y demás adictos.

Pero mi adicción ni es sexual – porque la verdad era rico hacerlo con él pero al final nunca llegue al orgasmo – ni es romántica sino que afectivamente carencial - si es que esa frase existe.

Hay muchas teorías psicológicas que explican lo que me pasa, pero al final todo se reduce a mis carencias afectivas y a mi introversión que seguramente germino en mi infancia y por lo dramas de mis padres - dicen -.

El me daba la confianza, él alimentaba mi ego, él astutamente consiguió que yo me hiciera adicta a la sensación de sentir que le importaba, que existía – así es – y me hice tan hambrienta de esa sensación que ahora, mi confianza y mi autoestima se fue con él.

Así lo explica la psicología, creo, o algo por el estilo.

Terquedad, perseverancia han sido mis caballitos de batalla.

Interés material, debilidad e indiferencia, la protección debilucha de él.

La cuestión es que por mucho que desee por fin pasar la página, no lo he conseguido y creo que necesito ayuda profesional a estas alturas.

Ya sé lo que me diría un psicólogo/a pero quizás necesito el ritual de ir a unas cuantas sesiones que haga creer a mi estúpido lado sentimentaloide que estoy en tratamiento y que esta vez debo cumplir las promesas que me hago a mi misma.

Me diria:

- Debes aprender a quererte a ti misma...

Leí un post de Placer_Privado, el último, y me gustaron dos frases que ella coloco artísticamente en su texto.

“El querer cansa”


“Hay amores que hacen daño”

Y creo que tengo un poco de ambos.

El amor no debería cansar, creo yo, al contrario, energizar, pero cuando estos sentimientos en vez de purificarte y alegrarte la existencia se convierten en piedras pesadas, te hace daño y convierte tu vida en una mierda.

Y eso es lo que me pasa, esas rocas me aplastan pero estoy placenteramente disfrutando como destroza cada uno de mis huesos y revientan mis órganos lentamente, masoquistamente observo como me destruyen.

Mi amiga del MSN, inspirada creo que estaba al parecer, me dijo otra cosa muy cierta.

Es verdad que mi papanatas ha pagado con creces cualquier canallada que haya hecho hasta ahora, a mi, a la esposa o las mujeres de su pasado, no lo sé.

Me dijo:

- ...pero quizás esto te lo has hecho tu también... –

Posiblemente también me este castigando, quizás en mi oscura psicología empiezo a creer que merezco el sufrimiento que estoy pasando, quizás por amarlo a él, quizás por vengar alguna tranca del pasado, quizás...

No creo que el amor deba generar ansias de revancha, rabia, impotencia y esas sensaciones horribles en las que me he dado vueltas este par de años, supongo que no debería ser así, aunque supongo que todos alguna vez han pasado por lo mismo.

La diferencia es que han logrado salir de ello, con más o menos heridas pero lo han logrado.

Yo o no quiero o no puedo.

Una persona normal ¿que habría hecho en mi caso?

Al primer intento de manipulación le hubiese dado su linda “pata’a en la raja y un combo en el hocico” (traducción patada en el culo y un feroz golpe en el rostro), al ver su indiferencia , su egoísmo y su desinterés, simplemente lo hubiese dejado ir y ya habría pasado sus meses sufriendo pero sobreponiéndose y posiblemente lo hubiese olvidado como se olvidan los malos pasos.

Pero yo he hecho todo lo contrario, mientras más indiferente, mientras más obstáculos pone, sigo ahí con la esperanza de que al ver mi perseverancia y mis sentimientos, abra su corazón y me entregue todo lo que se ha resistido a dar.

Obviamente ese pensamiento ingenuo viene de mi obsesión y mi incomprensión interna, que se resiste a creer que eso jamás pasará porque algo que siempre ha definido a mi papanatas, es que es un papanatas precisamente.

Entre ingenuidad e ira, me he paseado durante casi 24 meses.

A veces creo tan fervientemente que todo lo que hace oculta un escondido sentimiento por mi y otras creo que simplemente caí conscientemente en las manos de un casanova canalla y sin escrúpulos.

Quisiera que por fin un día de estos, me mostrara de verdad, a cual de los dos especimenes pertenece.

Para mi desgracia, creo siempre que al segundo.

Pero quiero que sea lo suficientemente valiente – aunque lo dudo – para decírmelo a la cara

Porque siempre he tenido dos imágenes de él, que no repetiré porque ya lo he dicho en post viejitos de los mejores tiempos.

Y entre mi bipolaridad y sus dos caras, vamos, que queda la cagada.

Quisiera poder hablar de él, como de un gran e inolvidable amor, y de sus innumerables virtudes, así como lo hace Amanda o Placer_Privado y algunas otras afortunadas, de verdad, que me gustaría.

Pero los hechos dicen más que mil palabras.

El es un papanatas canalla.

Y yo una ingenua perdida y obsesiva, para empeorarla.

Maldita sea.
 
Cronica otaku
Han pasado las semanas sin darme cuenta.

Me he tardado en escribir porque la verdad estaba desanimada hasta para eso.

Entre el trabajo y en mi batalla campal con los informáticos de el mismo, se han pasado los días, rápidamente.

Es que siento que es así, ya comente en este blog, que mi conexión a Internet esta ultra bloqueada, y con suerte tenemos acceso a Google y una que otra página que no tenga las palabras Chat, MSN, sexo o Blogspot.

Y como las restricciones, dicho vulgarmente, me emputecen, pues utilizando mi profesión y las habilidades que esta me ha dado, he buscado en los lugares más insospechados la manera de saltarme bloqueos y demás restricciones que para mi, cuartan mi libertad independiente de saber las razones y el por qué de todo ello.

He andado con suerte o mis búsquedas han sido de tal calidad que he encontrado opciones bastantes simples para poder hacerlo, y con la cuales me he cagado un par de días a los tipejos, aunque claro, de inmediato me las captan y vuelven a bloquear.

Así que es un verdadero desafío, en tono ya personal, el acceder a todo aquello que me bloquean, además que el artífice de mis bloqueos no es otro que el amigote de mi papanatas del que ya hable en alguna ocasión.

Ha habido algunos cahuines – cotilleos - en relación a eso según versiones contrapuestas del tipejo y mi papanatas, que al final me hacen dudar de ambos.

Pero bueno, volviendo al tema, no me he dado por vencida en lo que respecta a saltarme los bloqueos incluso aunque eso signifique una amonestación o lisa y llanamente el despido.

Sé que es irresponsable pensar así pero que diablos, esa es la única rebeldía que me queda.

Por otro lado, asistí a la tan comentada Expo-Anime que esperaba y que supuse sería mi salvación, pero me he dado cuenta, que lo que fui antes jamás volverá.

En la cultura otaku de mi país ha habido dos procesos.

Cuando todo recién nació y el acceso a ello era más bien restringido a quienes tenían el dinero de importar anime y demás bisutería y a los recorrían a la piratería no sin muchas dificultades para conseguir el material de última generación que había en Japón.

En esos tiempos conseguir una anime era cuestión de mucho esfuerzo y años de paciente espera.

Además, el viejo otaku, era casi siempre un chico/a más bien reprimido que proyectaba toda su soledad, y sus sueños en aquella cultura que idolatraba y que le servía a su vez para sublimar la triste realidad de no tener muchos amigos y no ser el chico/a popular de la clase con mil novios/as y cosas por el estilo.

Entonces, quienes íbamos a estas funciones y estábamos embuidos de este cuento tan emocionante, éramos más bien tranquilos, con suerte nos enorgullecíamos un poco de pertenecer al grupo y si decíamos en aquellos tiempos que veíamos dibujos animados, éramos vistos como anormales, cabros chicos (niños), y chicos que no habíamos crecido y claro, socialmente era freak y nos ganábamos una que otra burla.

Toda esa generación, sin embargo fue la semilla de lo que hoy es la nueva generación.

Claro que la diferencia a hoy, es que lo que para nosotros era una forma de vida, en la nueva generación se convirtió en una simple moda.

Ahora los chico/as son escandalosos niños hablando en japonés, vistiéndose estrafalariamente mientras que el sentido de todo aquello queda apenas en un basurero de apariencias y pertenencias a tribus mezcladas de mil tribus más que no tienen otro objetivo más que aparentar.

Vale, parezco abuela hablando de que el tiempo pasado fue mejor…jajajaja.

Ahora, todo es infinitamente más fácil.

Te bajas anime del Bittorrent, CDS y demás bisutería llena las tiendas especializadas, los precios son asequibles, y ya nadie ve las dobles lecturas a nada, quedándose simplemente con la ropita del personaje y los muñequitos que vienen con ello.

Y toda esta exposición de principios otakisticos, vienen del hecho que al asistir a la Expo, ésta me arrojo a la realidad, de que volver a mi origen será imposible.

La nueva generación lo domina todo – y esta bien, no estoy en contra de eso – pero el cuento es que ya no cuadro en la nueva corriente otaku que una vez me salvo de la tristeza y la depresión.

He ahí mi drama.

No puedo volver porque ya nada es lo mismo.

Yo he cambiado, más de lo que esperaba y más de lo que realmente quería.

El sábado, asistí a la Expo con mi amiga, llegamos justo a la hora porque supuestamente el organizador – al que conozco – me había ofrecido entrada gratis y una bebida que nunca llegó.

La cuestión es que ni hubo entrada gratis ni bebida y tuvimos que mamarnos la tremenda fila que se formo además de ver el increíble y fascinante mundo de la estirpe “Otaku New Generation”.

Mi amiga y yo y unos cuantos más parecíamos el bicho raro.

Solo porque íbamos vestidas normalitas.

La gran mayoría de las personas que vimos, iban vestidos con la ropa de algún personaje o imitando la vestimenta de algún cantante Dark japonés, lo que implicaba, vuelitos negros, falditas con enaguas blancas y portaligas rotas y andrajosas, abrigos largos negros a lo Matrix, cara pintadas de blanco y ojos negros.


También estaba la otra tendencia, de las eternas niñas pequeñas con ropitas rosadas y vestiditos colorinches, coletas y pinches de mil colores y el muñequito de moda, que en este caso, era el famoso Kumagoro, una mezcla de conejo y oso de felpa rosado que es un personaje más en una serie yaoi (gay) japonesa llamada Gravitation que dicho sea de paso, yo también adoro.


En definitiva, la nueva generación sólo busca llamar la atención.

En la fila, además, unos chicos se nos acercaron y filmando, nos preguntaron cuan otakus éramos, y unas cuantas preguntas más que venían al caso.

Aproveche sin querer, de quejarme en contra del organizador por su promesa inconclusa.

El chico aseguro que aquel video estaría en Youtube así que me haré famosa con el “oyu’o” que le hice al tipo, supongo.

Al entrar nos metimos a ver unos videos coreanos bien llorones – de pelis y teleseries – cada uno más trágico, porque siempre lo mínimo que sucede es que haya chicas ciegas, tipos que quedan sordos y amor inconcluso y desamor herido, son terribles, me las lloro todas siempre.

Después, nos fuimos a otra sala a ver la versión Live Action de Detective Conan, lo que nos ocupo una hora y media de nuestro tiempo, tiempo que incluso aproveche de pegarme una dormida - cuestión que antes jamás me sucedía – extraña, bien extraña en realidad, tomando en cuenta que el protagonista era un japonés exquisito, que sin duda me serviría para merendar.

Entre la fauna de freakies y raritos nos movimos entre salas de proyección, tiendas de ventas de cosillas, música y DVD’s., fans de las cartas coleccionables, los fans de los videojuegos, del Para Para, de maquinas de baile, hasta que llegamos a la charla del día que sería de una doblajista mexicana muy destacada y que fue invitada por ser la voz para Latinoamérica de Goku de Dragon Ball cuando pequeño.

Lo mejor de la jornada sin dudar, simpatiquísima e hizo nuestra delicia haciendo las voces de los personajes que había interpretado en sus 16 años de carrera.

Después, salio al escenario una chica que se dedica a hacer versiones en español de canciones de anime y Jmusic, Salome Anjarí y luego de ella un grupo imitador seguramente de una banda oscura llamada Dir and Grey.

La tarde se paso volando en ese ínter tanto, como quería llevarme algún souvenir, me fui a las tiendas a mirar pero era un mar de gente y a las malas tuvimos que meternos para poder ver algo.

Finalmente encontré una DVD de mi querido grupo Glay y con ello me fui contenta.

Nos dimos una vuelta más para ver si encontrábamos a un amigo que exponía allí y al cual no encontramos y finalmente decidimos irnos al fin.

El día había finalizado ya.

Y me hizo reflexionar como siempre lo ha hecho todo esto.

Ya no estoy para estos eventos y eso me hace sentirme vieja – bueno tampoco soy una jovencita ya –.

El anime ya no me salvará, porque ya no creo en ello, ya no tengo la ilusión de creer en aquellas hermosas historias de amor, llenas de sensibilidad y simbolismos.

Ya no me las creo como antes y he ahí mi problema.

Algo murió y se sacrifico con mi historia reciente del papanatas.

Murió lo que me había salvado en el pasado y lo que me había convertido en la persona que si quería ser y que ahora ya no está.

Sigo amando el anime, pero ya no me provoca la efervescencia de antes.

Pueden decirme, eso es madurar.

Es verdad, vale, madurar… pero la persona que siempre quise ser y que estaba proyectada en lo que era antes, se quedo atrás y con ella se quedo mi alegría y mis esperanzas de una vida que yo sentía me llenarían de hermosas sorpresas.

Ahora ni fe en eso tengo.

Vale, eso es culpa mía, aunque mejor diré, responsabilidad mía

Pero es una mierda crecer, así lo siento.

Aprendes a mentir, aprendes a conformarte, aprendes a solo a sobrevivir.

Y ahora, el anime es un gusto puertas adentro.

Ahora el anime es una proyección de un gusto que comparto con mi (ex) papanatas.

Ahora, no tengo nada que me salve.

Hay muchas cosas que me siguen gustando, es verdad, escribir es una de mis pasiones, la música, la astronomía, pero el anime fue lo que abrió mi mente y mis esperanzas, lo que alegro mis días, lo que me hizo cambiar para mejor, en aquellos años cuando buscaba un por qué de mi existencia.

En aquellos años cuando no había papanatas ni sufrimientos, ni realidades de mierda que me decepcionaran.

El optimismo esta congelado si no muerto en lo más recóndito de mi ser.

Aunque el anime también fue el culpable de haberlo conocido a él.

Y eso es horrible porque lo que más amaba se mezclo con lo que más termine amando y que al final se convirtió en una mierda.

Entonces que quedo de ello.

Sólo sensación de vacío inexplicable, que antes llenaba con anime pero que ahora no me sirve porque me lo recuerda a él, y porque ya por mucho que lo intente, no puedo revivir.

Para mi desgracia.

Soy otaku, lo seguiré siendo, pero ya jamás volveré a sentir lo que sentía con ello - valga la redundancia - y que alegraba mi existencia.

Bueno, dicen que así es la vida.

Que puta vida, la verdad.

Y mientras mis reflexiones me llevan a esto, siento que todo lo demás se ha congelado otra vez.

Él, está pero no está, y es solo mi responsabilidad, mi puta responsabilidad.

Lo más curioso es que no estoy triste, pero si congelada y para que mentir, emputecida a la vez.

Así fueron este par de semanas.

Desafíos computacionales, trabajo aburrido, impaciencia, decepción y cero sentimientos, y una anime Expo que me puso en mi lugar, además de un agotador fin de semana pintando las habitaciones de mi casa.

Quien lo diría, después de todo, yo que me consideraba, la otaku por excelencia.

¿Qué más queda?

Que diablos, no lo sé.
 
Caminos
Hace mucho tiempo que no “patiperreabamos”.

(Dicese de la expresión chilensis, de salir a mochilear o a la aventura sin más que lo puesto o con pocos recursos).

Mi mejor amiga, esta con la idea de salir de la ciudad, quiere cambiar de vida y por ello esta viendo la posibilidad de marcharse a un sector que si bien es de la misma comuna, es más rural.

La idea es alejarse un poco de la ciudad pero sin salir de ella y vivir más tranquila.

Me pidió que la acompañara a cotizar terrenos además de mostrarme el lugar.

Hace muchos meses que no nos juntábamos para hacer algo así, con mi estado de ánimo actual, pues la verdad, había abandonado actividades de esa naturaleza además de que en este último tiempo cada una tiene sus propias cosas que hacer, pero bueno.

La características de nuestras salidas son siempre las mismas.

Como ninguna de las dos tiene auto, pues a averiguar que buses nos sirven o nos acercan, y a lo tontas y locas, simplemente nos ubicamos preguntando.

Así que después de juntarnos en el centro de nuestra ciudad y pasar al centro neurálgico otaku – un centro comercial por decirlo de alguna manera especializado - a comprar unas entradas para la Anime-Expo que se viene el 13 y 14 de octubre, fuimos a tomar el bus, como siempre bromeando y conversando de mil cosas.

Antes, nuestras conversaciones, posiblemente eran más entretenidas, ella sigue siendo la misma, la que ha cambiado soy yo.

Ahora, todo, hasta la ilusión más pequeña esta aterrizada.

Ambas por diferentes razones - y yo por la que todos saben - hemos dejado de soñar y de imaginar cosas que hace unos años parecían tan cercanas.

Finalmente llegamos después de una media hora de viaje a la carretera y de ahí a lo que se llama “Noviciado”, una parte de la comuna en la que ella vive pero que parece pleno campo, solo que cuenta con todas las comodidades citadinas.

A bajarse del bus y empezar a caminar se ha dicho.

Es curioso, le comentaba a mi amiga, que por lo general cuando vas en plan cotización de terrenos, los cotizantes van en auto demostrando con ello, en cierta forma, que tienen el poder adquisitivo para comprar alguna hectárea de las que se ofrecen por ahí y que al vernos a nosotras a pie difícilmente nos tomarían en serio.

Pero bueno, no perdemos nada con preguntar - decimos.

Como siempre, desde siempre y eternamente, nuestras excursiones siempre están acompañadas por el sol más abrasador que podemos encontrar.

Por alguna extraña razón es como si el sol se empeñara en acompañarnos cada vez que nos pegamos estos viajes haciéndonos transpirar más que caballo de feria, entonces a cualquier lugar siempre llegamos coloradas, corriéndonos la gota gorda por la frente y respirando como si viniéramos corriendo.

Es ya un clásico.

Así que manos a la obra, empezamos a caminar mientras conversábamos de la vida y los “cahuines” (cotilleos para los españoles) de nuestras respectivas familias y amigos, riéndonos a expensas de ellos pero sin mala intención - ojo - .

Por lo menos hay un viento frío que alivia nuestra caminata, a medida que vamos preguntando de datos de terrenos en venta.

El primero al que detenemos, es un vendedor de helados en bicicleta que al vernos caminando por la orilla de la carretera obviamente no perdió la oportunidad de ofrecernos sus productos, para su desgracia simplemente le hicimos parar para preguntarle si conocía dueños de terrenos y los buses que nos servían de regreso a la ciudad.

Recordamos al vernos así cuando hace unos años atrás – años felices por lo demás – andábamos mochileando por el norte de mi país en casi similares condiciones.

Preguntamos en unos cuantos lugares más y los precios están bastante lejos de lo que esperábamos.

Después de caminar cerca de una hora y cuando ya mi bebida se había acabado pasamos a una casa para averiguar más datos.

La señora que nos atendió, bastante amable por lo demás, dio un exhaustivo comentario del lugar y de los datos que conocía de venta, no sin antes también aprovechar de comentar sin que le preguntaran cosas de su vida.

Es que estando en esa soledad campesina, suponemos que conversar debe ser una necesidad primaria, sobretodo si ves desconocidos que te sacan de la rutina diaria.

Yo me había quedado fuera de los limites de los terrenos mientras mi amiga conversaba a la distancia con ella y en un momento se acercaron y siguieron conversando.

La mujer reparo en mi y nuestra salida a pleno sol.

Se percató que andaba sin gorro y nos pregunto si nos habíamos echado bloqueador solar mientras nos salía con el discursito de que el sol esta muy peligroso y que tenia un familiar con cáncer a la piel y que esto y aquello, tanto que termina preguntándonos si nos da bloqueador para protegernos.

Ante su ofrecimiento amable y bien intencionado, no pudimos menos que aceptar y partió a la casa a buscarlo.

Esa hospitalidad me recordó el campo que solía visitar de niña, lugar donde tenemos parientes lejanos que viven en unos pueblos perdidos y alejados del mundanal ruido y en el que las personas son tan relajadas que aunque no te conozcan si te ven por el camino te saludan y si le preguntas algo acerca de alguien, conocen a todo el mundo y hasta te ofrecen llevarte solo por amabilidad – y estas cosas te sorprenden porque obviamente esa hospitalidad en la ciudad esta más que olvidada.

Cuando regreso la mujer, además de traer el bloqueador solar, trajo un gorro rojo o jockey, que me ofreció para que me protegiera del sol además de un bloqueador para labios.

Que más decir que aceptar todo lo que nos ofreció e interna y externamente se lo agradecí ya que el sol, me estaba molestando bastante.

Así seguimos caminando una vez que no despedimos de la amable señora y continuamos por nuestro andar polvoriento por el camino.

Cuando nos dan las cuatro de la tarde y después de haber recorrido unos cuantos kilómetros y haber preguntado en unos cuantos lugares, ya cansadas y con una idea de lo que cuestan esos terrenos tomamos el primer bus que vimos a la distancia acercarse mientras veíamos con sorpresa cuanto camino habíamos recorrido al volver por el camino.

Nos sorprendimos, y claro también nos alegramos, porque nos dimos cuenta que todavía somos capaces de recorrernos esos extensos lugares y las fuerzas nos acompañan – bueno si tampoco estamos tan viejas pero habíamos percatado antes cierto desanimo a estas excursiones –

Devolvimos todo el camino recorrido pero esta vez en un bus y salimos a la carretera nuevamente.

Y algo que siempre he amado de los viajes, son las carreteras, me provocan una extraña sensación de libertad.

El camino infinito, que se adentra en cerros y más caminos siempre me ha gustado.

Me gusta ver el camino que se aproxima y el camino que he dejado atrás, como si con ello, de alguna manera representara lo que es la vida al final.

Me gusta ver los cerros perderse en la distancia y los terrenos sembrados y enormes combinados con el cielo azul en un paisaje sin fin.

Siempre he dicho que me gustaría recorrer mi país en auto solo por el gusto de conducir por interminables carreteras.

Y así fue este sábado recién pasado, llegue cansada a mi casa de una larga caminata, un poco más livianos los pulmones por el aire limpio del paisaje rural y un poco descargada al poder comunicarme con libertad con mi amiga.

Mis pies algo adoloridos ya que mis zapatillas no me acompañaron, de repente perdiéndose en mi mente un pensamiento furtivo de mi papanatas imaginando lo bien que esta sin mi mientras ninguno de sus pensamientos me buscan.

Pensando mientras el bus continua su camino, en la semana que me espera, tomando decisiones que sé al final me cuesta cumplir mientras trato de sacarme esta mochila dolorosa de verdades y sentimientos sin destino.

Esperando, que en algún momento, pueda de una vez, escupir este veneno que me esta matando y que dejo que recorra mis venas conscientemente y sin darle antídoto.

El aire de la caminata me sirvió, ver los cerros y el extenso cielo me libero, pero no he logrado sentir lo que antiguamente sentía – valga la redundancia - cuando en estos mismos viajes mi ilusión me hacia creer que la vida era fácil.

Al llegar a mi casa, me encuentro a mi hermano y mi sobrino, me quedo a charlar con ellos, mi hermana decide irse a la casa de él para ver el partido al siguiente día de su equipo favorito por el cable, mientras le recuerdo que tiene que traerme una pulsera también del mismo equipo, para ponerla en mi muñeca y que quiero que me regale.

Nos quedamos solas mi madre y yo esa noche.

Ella se acuesta temprano y yo solo quiero ver algo que evada mis pensamientos.

Están dando Matrix Reload en el cable, la vuelvo a ver por enésima vez.

Me acuesto temprano, más temprano de lo que acostumbro por lo menos y me despierto cerca del medio día.

Recuerdo que tengo que actualizar mis paginas y como será un domingo tranquilo, me quedo toda la tarde en eso, mientras mi madre aprovecha de escuchar su música.

Por la tarde, me habla mi amigo puertorriqueño por el MSN y por una extraña razón siempre termino hablándole de lo mismo, de mi frustración, de mi sufrimiento mientras él me saca en cara cuanto me lo advirtió y que no culpe a nadie de la decisión que yo misma tome.

Caen mis lagrimas mientras trato de rebatir lo irrebatible y la congoja y la pena vuelve a apoderarse de mi.

Es tarde cuando llega mi hermana y con ella trae la pulsera que tanto he molestado por tener.

Valoro siempre los regalos más mínimos, siempre veo la intención que viene impregnados en ellos y especialmente solicite que mi hermano me lo regalara de su propia mano para que tuviera algún significado especial así como la pulsera que llevo en mi otra mano hecha por mi hermana cuando le dio por ponerse artesana.

Y así termina mi fin de semana y empieza una jornada más, una semana más y un nuevo mes.

A mi amiga le decía que estaba esperando que la vida me sorprendiera, pero es algo que ya ni creo y en lo que no confió.

Me rendí a mi primer intento.

“Así es estar en la muerte” – me dijo mi amigo puertorriqueño – mientras intenta convencerme y justificar lo que para mi es un jueguito de Dios.

Le encuentro la razón con respecto a la sensación de estar muriendo.

Vivo el día sin expectativas, esperando que por lo menos, el volver al origen me sirva de algo.

Espero que la Expo me ayude por lo menos a volver a sentir lo que el anime generaba en mi, porque espero que una vez más sea lo que me salve, como ya lo hizo en una ocasión no muy lejana.