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Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

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Sindicación
 
Sin retorno
Esta semana he tenido dos noticias impactantes (relacionadas con mi vida por lo menos):

a) Mi amor de infancia, aquel que he dedicado uno que otro post y que se había casado hace más o menos un par de años, va a ser padre.

¿Qué como me llega esta información a pesar de que él ya no vive acá y hace muchos años que no nos dirigimos palabra alguna?

Pues que su madre es amiga y vecina de la mía, y los cahuines de su familia inevitablemente llegan a los oídos de la nuestra vía boca de mi ex suegra… (Ojala…).

No me dolió ya, pero siempre cuando recibo noticias de mi amado y eterno amorcito Rodriguito… sin querer o con querer, siempre me pregunto lo mismo.

¿Qué habría pasado si la afortunada de estar a su lado hubiese sido yo?

¿Sería más feliz?

¿Mi vida sería color de rosa?

¿Habría sido capaz de hacerlo feliz?

Cuando pienso en él, no existen los recuerdos tristes, a pesar del fin de nuestro pequeño cuento infantil – posiblemente sea por eso –

Cuando pienso en él, siempre viene a mi mente lo afortunada que es la tipa que lo tiene cautivado y lo feliz que debe ser en este preciso instante frente a su nueva circunstancia.

Cuando pienso en él, envidio su buena estrella y lo fácil que ha parecido su vida – desde mi mirada externa claro esta - .

Y cuando pienso en él siempre me pregunto ¿estaré en algún resquicio de sus recuerdos?.

Segundo.

b) Ya no hay papanatas… todo se acabado por fin, sin retorno, sin vuelta atrás y sin nada que pueda hacer – ya sé que lo he dicho en muchas ocasiones en este blog, pero esta sin duda, es la definitiva.

Estaba pasando de mí como lo sospechaba, como buen papanatas no le gustaron las nuevas condiciones y simplemente se alejo.

Logro lo que busco, porque al final lo provoque yo.

Quería cansarme y aburrirme con su frialdad, hasta que yo lo presionara de tal manera que él pudiera decirme adiós sin remordimientos.

Y lo hice, hice lo que él quería que hiciera.

Nuestra historia duro un año seis meses, en total fueron dos años, pero para mí los seis meses extras fueron pura mierda, provocada en parte por mi y por él.

Un año seis meses fue que creí que me quería de verdad, a pesar de las dudas.

El resto de los meses fue una certeza de que no era así y la agonía del fin.

Por lo menos puedo decir que hice todo lo que estaba en mis manos para que esta historia no terminara como termino.

Mis esfuerzos fueron en vano.

Pero lo intente, a pesar de que no lo merecía ni le importaba.

Fue una causa perdida más que perdí.

No contaré detalles que no valen la pena, solo que deje que se aprovechara de mí en muchos sentidos, algunos vergonzosos, que quise luchar por un sentimiento que nunca quiso en realidad entregarme y que gano.

Gano su jueguito.

Espero que sea feliz, a pesar de todo.

Porque no puedo odiarlo.

Fueron un par de semanas horribles, a la espera de un fin que sabia que llegaría.

Hice lo que querías, mi amor.

Hiciste lo que tanto deseabas que hiciera.

Provoque lo que tu querías hacer.

Eso, han sido los dos acontecimientos que han llenado mis días, esta semana.

Nada que hacer en ambos casos (a), aunque el primero nunca logrará ponerme triste, porque él jamás lo haría.

El segundo, me jodio la vida (b), matando mis ilusiones y lo que tanto trabajo me había costado forjar.

Ese ser que siempre quise ser y que destruyo con su falso amor.

Por otro lado, ya me cambiaron de oficina, en el quinto piso de mi edificio, en compañía del drogo y con amplio espacio y en la soledad que me permitirá, cuando la tristeza me aqueje, dejar correr mis lagrimas.

De rabia.

De tristeza.

De impotencia.

De desamor.

Esta historia fue como la crónica de una muerte anunciada.

Ya sé lo que eso.

Sayonara.
 
Diversión
Finalmente fui al aniversario de la empresa.

No tenia muchos deseos de asistir, pero después de conversar con la secretaria de Gerencia y comentarle que si iban otros, yo iba, todo quedo pactado.

Quedamos de acuerdo de juntarnos el viernes a las nueve de la noche en una estación de metro - ya que después de salir del trabajo cada uno tenía que hacer sus respectivas actividades anexas – y desde ahí dirigirse al lugar en un auto que llevaría un compañero.

La cuestión es que yo llegue como nunca, muy puntual, al rato llego otra de las chicas justo a la hora y después aparecieron los chicos que nos esperaban en el vehiculo.

Y faltaba la secretaria.

Llego cuarenta minutos más tarde.

Todos algo enfadados – menos yo, la verdad ni me importaba su atraso – pensando que se perderían el cóctel y la comida, le lanzaron un sin fin de bromas para que la pobre entre palabra y palabra se sintiera algo incomoda por su retraso.

Nos subimos todos en un auto dispuesto para cinco personas pero como íbamos seis, quedamos casi como en una lata de sardinas.

Yo entre broma y broma, iba media asustada porque el chofer, me daba poca confianza y no sé por que creí que podíamos chocar.

En realidad en el único que confiaba por entero al conducir, era en mi papá, pero que diablos, ya estaba ahí.

No alcanzamos a llegar al famoso cóctel.

Había muchas personas y vehículos dentro del lugar y para ingresar nos solicitaron las famosas credenciales que certificaran que éramos de la empresa.

Luego, buscar estacionamiento, y luego mamarse a todos los fumadores del grupo mientras caminábamos acercándonos a la carpa principal.

Al llegar tuvimos que pasar por unas tiendas donde estaban repartiendo unas casacas de distintos colores, con unas medallas que representaban supuestamente cada uno de los valores de las distintas gerencias de la empresa distinguiéndolas con color y sentándolas también por color.

Además de la casaca, regalaron una pulsera fosforescente y el famoso pegotín que decía en enormes letras “entrega”.

Nosotros éramos grises y representábamos la entrega, si claro.

Para mis adentros, pensaba en todo el show que había representado esa inversión de bisutería y todo exclusivamente para alimentar y estimular la integración de los empleados al cuento del trabajo y vendernos el discurso de cuan importantes somos.

¡Buah!, sinceramente esas cosas no me estimulan ni me hacen sentirme más identificada, pero para entrar a la carpa había que ponerse todo así que, arruinándoles la pinta a las chicas que iban más producidas que yo, nos pusimos la casaca y la medallita.

Entramos cuando el presidente del directorio, estaba dando su discurso y entre mesa y mesa fuimos buscando donde sentarnos nosotros, hasta que encontramos por fin una mesa, al instante llegaron los garzones a atendernos, nos sirvieron algo para picar y nos dieron un aperitivo, que en mi caso se redujo a un licor de piña colada.

Todo estaba iluminado con luces de colores, había cinco pantallas gigantes donde transmitían las palabras del mentado presidente y las mesas tenían todas unas velitas encendidas con el arsenal de copas y cubiertos.

Mientras picoteábamos el queso y el jamón con mondadientes, conversaban – si es que yo no hablaba mucho la verdad – y yo les escuchaba mientras me fijaba en el decorado del lugar y en las personas que estaban allí.

Busque con la mirada a los compañeros con los que he compartido hasta ahora y se hallaban unas mesas más allá, especialmente buscaba a uno que desde que he llegado a esa empresa por decirlo de alguna manera, ha llamado mi atención.

Ahí estaba.

Internamente esperaba que si salía baile esa noche, tuviera la oportunidad de pegarme una danzada con el mentado tipo, solo que, solo eso – valga la redundancia – ya que el muchachin en cuestión, para variar, esta comprometido y tiene un hijo pequeñito y ya tengo suficiente con tipos con compromiso.

Al rato apareció nuestro jefe y me saludo y se quedo a conversar por unos momentos mientras en el escenario hacían un pequeño show con algunos tipos famosos de mi tierra que entrevistaban a los empleados en las mesas preguntándoles su experiencia laboral durante los años transcurridos.

Como buenos chilenos tímidos, todos aquellos que fueron entrevistados y que en horario de trabajo son tan cancheros – dícese de los arrogantes – al ponerles un micrófono, se cortaron y muchos perdieron el habla.

Falta de pachorra, un mal de mi gente y claro por supuesto de mí.

Al rato sirvieron el plato de fondo, vino y postre, mientras salía al escenario un humorista relativamente famoso de mi tierra, arrancando risotadas del público, expectante al siguiente chiste.

La comida no estaba muy buena que digamos, por lo menos cuando estuve en mi anterior trabajo y como estaba relacionado al mundo del protocolo “cocinistico” y farandulero, probé mejores cosas así que estaba en condiciones de comparar.

Hasta el helado que sirvieron de postre, no me gusto, además claro de las otras comidas supuestamente muy refinadas y que yo no sé apreciar ni me interesa hacerlo.

Y yo estaba ahí en ese grupo de personas con las que asistí, sin aportar demasiado a la conversación, además que una de las tipas, siempre queriendo destacar, era media escandalosa para hablar y no hacia más que tirar bromas en doble sentido – y no es que me moleste, me encantan ese tipo de bromas, pero cuando todos estamos en la misma, y en ella parecía un arranque desesperado por ver si le saltaba la liebre ya que al parecer en su casa na’ ni na’ – si le caía una canita al aire aunque ella es casada y al parecer feliz – pero bueno es solo una apreciación personal.

Después de comer, nos invitaron a otro escenario, en donde comenzó un show de baile, con un cantante amateurs que había ganado un concurso de la empresa, una bailarina que enseñaba coreografías y finalmente la fiesta en grande.

En un principio estuve con el grupo, pero muy luego me separe de ellos en el ínter tanto que salía la bailarina “coreografistica”, ya que no hacían otra cosa más que salir a fumar como desesperados.

Eso me molesto.

Me quede allí e intente divertirme.

Realice las coreografías como todos con más o menos gracia mientras recibía adornitos y juguetitos tontos que ahora están de moda en la fiestas – cotillón o algo por el estilo le llaman –

Yaaa vale, me dije después, para que no crean que soy tan antisocial me acercaré a ellos, al verlos entre la gente, al parecer y por la frialdad con que me recibieron, si se dieron cuenta de mi voluntaria desaparición.

Para mi fortuna, estaba el chico aquel, ya con gorrito y corneta en mano y bailando y jugueteando con los demás, me integre y empezamos a bailar en grupo.

No sé por que me da la impresión que él tiene algún tipo de interés en mí, porque desde que llegue, ha sido el que siempre me ha lanzado las bromas más jocosas, siempre esta pendiente de las cosas que hago y a la pasada siempre me pega una mirada en la oficina.

Pensé que podían ser cosas mías, pero un día que me junte con mi hermana para ir a comerme mi respectivo whooper del burger king, nos lo encontramos a él también con una chica esperando en la fila, me saludo y poco menos se dio vuelta a mirar con quien andaba yo.

Dije, este anda de cahuinero – cotilla -.

En esta semana, además como he estado en todo el jaleo de cambiarme de oficina y han tenido que construir y soltar dinero para hacerlo, el jefe ha estado firmando todas las solicitudes sin chistar para que compren lo necesario e inclusive como es apurado el trabajo - tengo que irme el lunes – tuvimos que interrumpir una reunión que precisamente tenia con este chico y que al verme y comprobar lo fácil que le habíamos sacado la firma me miro y con el dedo en señal de sorpresa y felicitación me ha hecho una señal de ¡bien!.

Ya aprendí de que tengo que evitar pasarme rollos que no son, por eso a pesar de que me he dado cuenta de estos detalles, no le he dado importancia.

El es lindo, tiene una voz deliciosa y se sonríe muy bonito, desde el primer día me percate de ello.

Y por supuesto que me sorprendí cuando me entere que es comprometido y tiene hace poco un hijo.

Jaaa, - pensé con irónica amargura - otra vez llego tarde a la vida de otro que me gusta, es mi karma.

Volviendo a lo que relataba, comenzamos a bailar y como éramos más mujeres que hombres, todos bailábamos con todos.

El pareció sorprenderse por mi habilidad de bailar, ya que siempre me ha comentado que tiene cierto prejuicio por las de mi profesión - ja, suena fuerte decirlo así – de hecho hizo hasta un comentario malicioso de aquello.

- Quien se iba a imaginar que una… bailaba así… -

Y yo creo que todos se sorprendieron, porque para algo que soy buena es para bailar, ritmo que me pongan, lo bailo con mi surtido de pasos.

Y mas se sorprendieron al verme bailar reggaeton, baile calentón y mal intencionado que esta muy de moda en mis tierras y otros lugares al parecer.

Yo a media noche, ya me había lanzado y bailaba todo, ya ni siquiera necesitaba un compañero, bailaba sola.

Y lo curioso es que no había bebido nada.

Aunque me seguía molestando que cada dos por tres bailes, salieran con la tonterita:

- ¿Vamos a fumar? – y salían en grupo, ya que dentro de la carpa no se podía, dejándonos con las ganas de seguir bailando.

Yo no salía con ellos y seguía con los que se habían quedado.

Sin duda por cada salida, pelaban - cotilleaban – por los ausentes.

Me dije: Yo quiero bailar y eso es lo que haré, quieran estos acompañarme o no.

A medida que la noche pasaba, me percate que este chico a ratos me miraba, y a ratos parecia como si evitara hacerlo.

Yaaa, deben ser solo impresiones mías – volví a repetirme.

Cuando la jornada estaba a punto de terminar, súbitamente se nos acercaron dos jovencitos – es que yo estaba bailando con la secretaria – vestidos y del estilo “pokemon” – estilo que esta de moda entre los jóvenes de vestirse bien estrafalarios con peinados elaborados y buenos para el reggaeton –

Me sorprendí por lo jóvenes que eran al parecer y tuve la leve impresión que habían estado observándonos bailar el famoso baile y por eso se nos acercaron.

- Bien todavía causas efecto – pensé tontamente como vieja de cuarenta – la verdad es que soy muy sexy para bailar pero jamás creí que eso provocaría que dos jovencitos se acercaran.

Así que acepte bailar mientras el otro chico se quedaba con la secre.

Baile con el más alto de los dos.

Todos miraron con reprobación y sorpresa la intempestiva aparición de los chicos, y pude percatarme que el chico de sonrisa linda también.

Me lance a bailar con el muchacho, saque toda mi estirpe reggaetonera de la que no me sabía capaz, mientras a ínter tantos me acercaba provocativa y él ponía su mano en mi cintura y bailaba y me miraba.

El chico después de todo no estaba tan mal y sabía bailar ese ritmo por lo menos, así que me tome la licencia de ponerme coqueta.

Y a ratos, seguía comprobando como el chico de deliciosa voz, nos pegaba miradas de curiosidad.

Yo quería bailar con él, pero la oportunidad no se dio, porque como faltaban chicos, al final, los poco que habían en nuestro grupo le pertenecían a todas, incluyéndolo a él.

Sólo en una baile coincidimos, y me di cuenta que evitaba el mirarme mientras danzábamos,

Nah! – Que diablos insistí – bailare con este pokemon – que entre baile y baile me pregunto el nombre y que hacíamos tan solas bailando la secretaria y yo y que si había donde beber.

Ya no estaban dando de beber y cuando regresamos para seguir bailando, los chicos de nuestro grupo hicieron una extraña estrategia de apartarse de un lado a otro, logrando que nuestros pokemones danzarines, se quedaran perdidos en el camino.

Volvió a molestarme la actitud marcadora de territorio – como si tuviéramos que bailar solo con los del grupo - y creo que a ellos también les molesto mi actitud de aceptar el baile con los pokemones, pero si ellos se pasaban saliendo de la pista de baile a fumar y tomar agua - inútil la primera para mi gusto - yo no quería seguirles en la estupidez.

Nah!, yo quiero bailar y seguí haciéndolo con el mismo grupo a pesar de que me habian quitado a mi pokemon.

Cuando bailo, lo hago y esa noche quería bailar toda la jornada pero esta termino a las 4 de la madrugada apenas y yo por lo general duro hasta las seis sin parar.

En definitiva me quede con ganas de seguir bailando.

Después quedaba el show de ir a dejarnos, y por fortuna el que nos trajo en su auto fue a dejarnos a la secretaria y a mí a la puerta de nuestras casas.

Yo fui la ultima y seguía asustada pensando que el conductor además de mal chofer se había bebido unas copas y no tenia los mismos reflejos de estar sanito.

Y por poco comprobé que estaba en la razón porque a veces aceleraba más de la cuenta y se pego un frenazo antes de llegar a mi casa por unas de las calles en que había un enorme lomo de toro, parando en seco antes de pasar por el para no arruinar la carrocería del auto.

Llegue finalmente sin novedad a mi casa, me saque los lentes de contacto – ópticos – me lave los dientes y me fui a dormir.

Y fue cuando volví a recordar a mi papanatas y las ganas que tenia de verlo y que a la siguiente mañana me había propuesto llamarlo para ver si salía una cita de sábado como las de siempre.

Y volvió la espina dolorosa en mi pecho y volví a pensar que si apareciera alguien más todo esto seria mucho más fácil para mi y simplemente lo olvidaría o me ayudaría, pero por lo que he visto y para mi desgracia, siempre los que me gustan ya han hecho su vida y llego tarde a ellos.

No para comprometerlos pero si para disfrutarlos.

Solteros y sin ataduras y con todo el tiempo para mi y mis angustias.

A la siguiente mañana me desperté, llame a mi papanatas, no contesto en su trabajo, y supuse que algo le había pasado porque en la semana hable con él y me contó que había estado enfermo del estomago igual que el año anterior y que no fue a trabajar en esos días.

Aunque no descarto que sea mentira, también.

Le envié un mail en la semana para ver si nos reuníamos el sábado y ahora comprendo por qué no lo contesto.

O esta enfermo o esta pasando de mi – es lo más probable.

La frialdad del hielo que me sigue congelando.

Así que después de todo, si tengo voluntad de divertirme aunque no lo crean y sé hacerlo, pero al siguiente día de la juerga, todo vuelve a ser como antes y se vuelve a la realidad.

Aquella que me dice.

“Llegas tarde”

“Te fijas en los equivocados”

“¿Qué harás de tu vida?”

Saludines.
 
Sin remedio.
He pensado muchas cosas últimamente.

Sé que no debería hacerme pajas mentales, pero es inevitable en mi.

La primera de ellas es que me di cuenta que todo este tiempo he estado escapando, escapando de mi, de los recuerdos y de mis fantasmas.

Me cambie de trabajo por varias razones, una de ellas fue porque ya no me llevaba demasiado bien con mi jefe por mi ineptitud “gestionistica”, segundo, porque el horario vespertino lo odiaba con toda mi alma y tercero porque el lugar me quedaba muy lejos de todo, de mi casa, de mi amado centro y claro, porque no decirlo, de mi papanatas.

La cuestión es que me fui por esas razones y también por escapar de los hermosos recuerdos que me ataban a mi papanatas.

En mi anterior trabajo fue donde pase los mejores momentos, momentos en los que sentía y creía que él me quería de verdad, pero justo cuando me cambie de trabajo todo supuestamente se había terminado y lo único que quería era no revivir nada de lo que había sucedido con él y estando allá todo me lo recordaba, incluso los malos momentos y las lagrimas que a veces se me escaparon en presencia de mi jefe/amigo.

No puedo negar que una de mis grandes razones para abandonar el trabajo en el cual ya me estaba acostumbrando y hasta gustando, fue ese.

Tampoco niego que interiormente, quería trabajar en el centro por estar más cerca de él porque para mi en aquellos meses la esperanza era más latente de que volviéramos a estar como antes.

Pero me equivoque.

Como es común en mi, no puedo tenerlo todo – supongo que nadie –

Encontré supuestamente un mejor trabajo, monetaria, horario y estratégicamente hablando, pero el trabajo en si es más aburrido que en el anterior y ahora tengo más tiempo pero no sé que hacer con tanto tiempo y al final no he hecho nada de lo que me había propuesto cuando tuviera “este” tiempo.

Bueno, soy mal agradecida, gano más dinero y si, por lo menos por las tardes me alcanza el tiempo para salir en bicicleta a pasear con mi hermana.

Pero estoy más desanimada que antes.

Mi historia con el papanatas se ha ido poco a poco e inevitablemente al mismo diablo y nada es como yo esperaba que fuese.

Las condiciones cambiaron vergonzosamente por un tiempo, no nos vimos más seguido a pesar de estar tan cerca, y él se ha alejado de mi, excusándose magistralmente.

Definitivamente, no puedo tenerlo todo.

Ahora estoy a la espera que me cambien de piso – en el trabajo – del cuarto pasaré al quinto, trabajaré más tranquila porque estaré en una oficina con una persona más apenas, por el momento no han hallado ni bloqueado mi conexión mulita y libre de Internet y estoy y no estoy con mi papanatas en un agonizante pasar de minutos muertos.

Y este viernes la empresa organiza una fiesta de aniversario a la que no sé si asistiré.

Sé que no debo quejarme, pero soy una inconformista sin remedio.

Mi situación con el papanatas podríamos decir, que está en un especie de inercia y funciona porque yo lo hago funcionar, y es cuestión de que yo deje de empujar para que el movimiento cese y las cosas queden ahí.

Hay impulsos pequeños, muchas veces de mi, unas pocas de él, pero nada más.

Por otro lado, mis deseos de comprarme un vehículo están todavía pero ni siquiera me he movido para hacer el curso de conducir.

Y sinceramente, tengo que hacer un mea culpa porque por mi desanimo, he dejado un poco abandonada a mi mejor amiga.

Desde la Expo que no nos vemos.

Eso fue en Octubre. Sé que no es mucho pero nunca habíamos pasado alejadas más de tres semanas.

En mi casa, ya están haciendo los planes de navidad y año nuevo, que si nos vamos a la casa de mi hermano y sus sobrinas, si mi otro hermano viene a la nuestra o que van a preparar y esas cosas mientras mi hermana afirma que hará el árbol muy pronto.

Y muy pronto también, en Diciembre se acerca mi cumpleaños y el inexorable e inevitable año más que se agrega a mi Currículo Vitae.

Y bueno, la conclusión de todo es que me va así en la vida, porque mi vida “amorosa”, afecta todos los otros aspectos, el profesional, el familiar, el social, y aunque me vaya a la China o a mi amado Japón, eso no cambiará mientras no lo arregle, esta tristeza seguirá ahí.

No tengo suerte en el amor, eso ya lo comprobé y al parecer hago malas elecciones a pesar de lo supuestamente selectiva que soy, siempre voy al más difícil y al más canalla.

No he conocido lo que es un orgasmo con mi papanatas, pero si en mi incursiones personales nocturnas.

Todo muy a mi pesar, ya que el tipo es un canalla pero por lo menos tenia el detalle de hacer realidad mis fantasías más calientes y pervertidas, inclusive aquel oscuro deseo de ser violada salvajemente por él – uy que perversa...lo contaré en algún post solo por insana satisfacción -

Me siento incapaz de llevar muchos de mis planes a la practica de puro aburrimiento y falta de motivación y lo único bueno que puedo sacar de todo este par de años de cosas es que he adelgazado bastante básicamente por mi naciente diabetes tipo 2 y porque he dejado de comer a veces de tristeza, mucho sexo y porque he debido dejar el azúcar.

Y lo que es peor aun, es que ni siquiera el anime me ayuda ahora.

Ya sé, me dirán, deja de quejarte y ve a la acción mejor.

Sale, conoce nuevas personas, olvidate del papanatas e ilumina tu vida....

Suena fácil decirlo, quizás es fácil hacerlo pero jamás lo he disfrutado, las reuniones sociales y los grupos numerosos y los jueguitos de intenciones y fingir que soy sociable cuando no es así...

Así que después de todo mi análisis, mi conclusión es que no tengo remedio.

Así de simple.

Así de bonito.

Y la verdad es que ya ni me importa.

Qué trágico ¿no?

Saludines!
 
Bosquejo
"Las oscuras noches silenciosas en la ciudad se prestaban para asustar a cualquiera, lo único que a ratos se oía eran las risotadas de los guardias nocturnos que se entretenían para que la noche no les pareciera tan larga.

Hoy especialmente, estaba muy fría y tranquila, ningún sonido restaba paz al lugar donde Vicente vigilaba con atención. De pronto de entre las sombras una figura angelical reapareció, dejándolos a todos boquiabiertos. El fantasma pasó rápidamente por su lado, esta vez mucho más cerca de la patrulla que quedo expectante a lo que sucedería, quien fue capaz de reaccionar en este instante fue Vicente que resueltamente tomo su caballo, lo monto, fustigo al animal y se fue tras la imagen que se alejaba.

Sus compañeros quedaron pasmados e impresionados ante la valentía del joven que sin pensar se había aventurado en una misión desconocida.

Vicente motivado por la curiosidad que ese ser le provocaba no pensó en nada, corría velozmente tras el fantasma con la esperanza de darle alcance, pero este apenas se divisaba a la distancia, al parecer sin percatar que lo seguían.

Después de diez minutos de persecución, la graciosa figura se detuvo frente a una de las casonas, bajando rauda del noble caballo negro compañero de andanzas, miro a ambos lados de la calle con extrañeza y subiendo con agilidad impresionante por el muro, se introdujo dentro de la casa.

En ese momento el muchacho ya se encontraba en el lugar y observaba a cierta distancia las acciones de aquel ser. Vio el caballo que tranquilamente esperaba a su amo, era un espécimen muy fino, con elegante cabalgadura, colgaban de los lazos varias armas que llamaron su atención. Se acerco un poco más con sigilo para poder apreciarlas con mayor detalle, y encontró una pistola, una daga muy bella que parecía hindú por el talle de su empuñadura, y en uno de los costados cerca de las ancas del equino, un largo y ostentoso látigo, demasiado similar a los utilizados por los capataces de las casonas de familias acaudaladas, lo que le hizo suponer que la dueña, pertenecía a una muy buena familia.

En esta situación se encontraba sumido cuando desde el interior de la casa escucho un histérico grito que termino al encenderse los velones, después escucho unos pasos acercarse corriendo y luego subir por el muro, Vicente viéndose descubierto pensó en escapar para no ser descubierto pero algo inexplicable lo dejo inmóvil, de pronto la joven ya estaba frente a él, sobre el muro, la observo lanzarse al piso y acercarse con ira en su mirada de fuego.

Se monto al caballo golpeándolo violentamente con la fusta lo que obligo al animal a relinchar mostrándose con tal furia ante el muchacho que este retrocedió tres pasos pensando que lo atacaría pero luego de amenazarlo con ese acto, lo golpeo suavemente con su pie una vez más y el equino obedeció enseguida lanzándose a la fuga.

Vicente quedo hipnotizado, presa de un hechizo, la encontró hermosa y misteriosa como ninguna otra mujer, su rostro quedo claramente grabado en su memoria y sus vestimentas, una blanca capa cubría su piel desnuda, tapaba sus hombros y llegaba hasta sus rodillas, esta tela era sostenida por un negra y apretada faja en la cintura y su espalda estaba cubierta por otra roja capa, su cabello era largo y negro y sus ojos celestes algo le recordaron pero no supo dar con que.

No atino a continuar siguiéndola, petrificado e intrigado por el motivo que tendría la joven de entrar en aquella casa y escapar de esa forma.

Volvió a montar su caballo y se reunió con sus compañeros que con entusiasmo lo rodearon llenándolo de preguntas curiosas acerca del fantasma pero el muchacho no respondió nada y solo afirmo que no había logrado darle alcance."


Un trozo de una de mis novelas.

Es una de las más extensas – cerca de 400 páginas - y la que me mantuvo sumida aun más en un mundo de fantasía.

Para crearla me inspire en un dibujo que una amiga mangaka hizo y que me regalo.

Una noche mientras miraba el dibujo fijamente, secuencia tras secuencia, empezó a recrearse en mi memoria y súbitamente tenia ya el bosquejo de mi historia y el final que deseaba darle.

Esta novela es histórica, basada en una época de mi tierra.

Claro que agregándole un poco de fantasía – que nunca esta demás –

Ojala les guste el esbozo.

Saludos.

PD: La novela se titula “La jinete rebelde”
 
Actualización...
Dicen que para todo hay solución, menos a la muerte obviamente.

Por el momento creo que encontré la solución a mi problema de conexión a Internet en mi trabajo.

No sé cuanto me durara ni que consecuencias me acarreara, pero por desgracia es algo que ebulle desde lo más oculto de mi ser.

Saltarme los obstáculos.

Y es increíble cuanto he aprendido en ese aspecto, entre búsqueda de soluciones informáticas – que no describiré aquí para no delatarme en caso que sigan este link y vean mi súper blog – he comprendido un poco más de este mundillo de bytes, servidores y conexiones.

Ahora tengo conexión a todo, aun cuando estoy bloqueada.

Y no niego que eso me tiene algo orgullosilla.

No lo sé todo, pero sé donde encontrarlo.

Y eso me enorgullece, ya que en mi pequeña batalla con los tipejos de acá, he ganado momentáneamente una lucha sin precedentes en mi andar de trabajos y accesos a Internet.

Y me sorprendo de mi misma – la verdad no dudaba que encontraría una solución con lo terca y obsesiva que soy – pero me impresiona que mi rebeldía salga a flote de esta forma.

Supongo que es mi pequeña manera de rebelarme al sistema.

Por otro lado, este mes me he desarmado muchísimo en los gastos y estoy con números rojos y me faltan aun como 22 días para mi siguiente sueldo.

He gastado mucho dinero en pequeñeces que al unirse no lo son tanto.

Arreglos en la casa, y uno que otro gusto por ahí que nunca esta demás pero que me tiene con la platita justita.

Pero por lo menos tengo un plan a corto plazo que es aprender a conducir y comprarme un vehículo, todavía no defino si nuevo o usado, todo depende de cuanto quiera endeudarme en realidad.

La verdad no quiero hacerlo demasiado por si llegara a suceder algo en trabajo o otros menesteres.

Porque el trabajo al final nadie lo tiene comprado y menos yo tomando en cuenta mi nivel de rebeldía y “hackerismo”.

Por ahora estoy viviendo al día, aburrido, pero al día.
Y no he escrito muy seguido en mi blog porque tengo poco que contar, a parte de los detallas aburridos enunciados arriba, en otros aspectos de mi vida las cosas siguen exactamente igual.

Quiero por fin volver a encontrar algo que me motive.

Eso es lo que mi alma exige.

Y lo que necesito.

Y este post más que nada es un reporte de que estoy viva, más que un episodio de mi vida.

Tenia ganas de escribir de cualquier cosa.

Aunque las “cualquiera” cosas no me salen como me gustan a nivel “escrituristico”.

Mejores post me salían cuando describía mi andar con el papanatas, porque vaya que inspiran esos temas, pero ahora, como no hay escenas de pseudo pelis ni mucho más que decir, pues mis textos son así...

Y el otro día venia pensando en que escribir y se me ocurrió una idea pero la olvide, para variar.

Espero que esa idea regrese para poder plasmar algo más interesante que esto, pero bueno, podríamos decir que esto es solo un especie de actualización.

Como para no perder la costumbre, digo.

Un saludo a todos quienes me leen y ojala que el cambio de plantilla implique a su vez un cambio de ánimo de la escritora, jajajaja.