Madness
A la banda que me brindo un par de horas de alegría, mi tema favorito de ellos para quien quiera escucharlo...
Pues que diablos.
Al parecer si me descubrirán después de todo, hoy hicieron la famosa “auditoria” a mi PC, y justamente había reinstalado mi arsenal de software – no me pude aguantar y espere un par de días y volví a instalarlo y a conectarme - que me daba libertad y poder.
Así que lo más probable es que me van a descubrir.
Me siento como una presidaria que descubren cavando un túnel hacia la libertad pero a la que le cortan las alas.
Que se pudran los hijos de puta.
El trabajo no debería convertirse en una cárcel y es así como me siento por esto, es como si estuviera presa.
No sé que diablos pasará, por ahora si pasa lo peor es mejor que vaya viendo otros trabajos por ahí, por si acaso o en el mejor o peor – según se mire - de los casos, que me llegue una amonestación de manos de mis jefes y me quiten definitivamente la Internet.
Vaya a saber uno como castigaran estos carceleros.
De algo de lo que estoy segura es que si pasa algo, más rebelde seré.
Por otro lado, últimamente parezco un zombi.
Mi día es así.
Me levanto por las mañanas, golpeando el colchón de rabia por tener que levantarme, ducharme y prepararme para salir corriendo porque para variar siempre salgo atrasada, llegar al trabajo y una vez ahí, entre que me conecto a mi programa regalón y trato de hacer algo, se me va la mañana.
No tengo deseos de trabajar, sinceramente.
Hay personas que luchan por figurar en sus trabajos, que las destaquen, que las premien y estoy pensando seriamente que o soy de otro mundo o estoy loca, pero eso a mi no me importa ni me interesa, si no tuviera que sobrevivir, no trabajaría y me dedicaría a lo que realmente me gusta.
Pero es una obligación de la que no me puedo abstraer, ya sea porque inevitablemente me he convertido en el sostén de mi familia y porque algo de mi alicaído ego se iría a la mierda si fracasara en esto.
Que contradicción por un lado digo que no me importa pero a la vez estoy preocupada por mi ego y por el que dirán, jaaa.
Después, a la una, por fin me vuelvo a sentir libre.
Es la hora de almuerzo y es ahí donde bajo al casino y queriéndolo o no converso con los compañeros del cuarto piso, todos me agradan a excepción de uno, el hijo de puta del coordinador informático que últimamente se ha empeñado en hacer bromas irónicas con las cosas que comento.
Casi siempre, almuerzo con Pablito-san y los demás, pero él ya para mi no significa nada más que el rollo de ocasión que me pase cuando me sentía sola, ahora como me siento más sola y más frustrada ya nadie significa nada para mi.
A veces me rió con ellos y sus bromas, pero sigo sintiéndome fuera de lugar.
Después de almorzar, parto al centro a darme una vuelta aunque afuera caigan los patos asados con 34º de calor o este lloviendo copiosamente, camino y camino, como queriendo escapar de algo de lo que no se puede escapar.
Recorro calle Estado, hasta llegar a la Plaza de Armas, una vez allí, a pesar de estar en rebeldía también con el juguetero, me meto a la Catedral, donde extrañamente sobreviene en mi una paz deliciosa, no voy a rezarle al juguetero pero si unos días, estuve pidiéndole a mi José Miguel un favorcito que me cumplió increíblemente rápido pero que me condeno más al sufrimiento por haberlo pedido.
Mi José Miguel es muy cumplidor, si señor.
Lo curioso es que en esa iglesia, me da por dormir, así que me ubico lejos de las personas y en unos bancos cerca de la cripta de mi José Miguel cierro mis ojos y me quedo suspendida en un sueño por cerca de veinte minutos, en los que me olvido o rememoro recuerdos estúpidos mientras mi alma se sosiega entre el eco de los pasos de los turistas que a esa hora pasan por allí y a la gente que a mi alrededor va a hacer sus suplicas.
Claro que al igual que yo, no todos van a rezar, he descubierto que no soy la única que va a dormir a la catedral, algunos fingen rezar pero están durmiendo una siesta envidiable.
Ya se volvió mi costumbre.
Luego regreso por Ahumada hasta llegar nuevamente a mi cárcel, eso hasta las 17:30 de la tarde, hora de salida...
A veces me embarga la nostalgia y el dolor en el pecho, al recordar la ilusión que me hacia salir y saber que lo vería una vez más cuando quedábamos por la tarde para irnos a un motel y hacernos pedazos.
Vuelvo a sentir ese aroma en el aire que me hace entristecer y que no volveré a percibir.
Y vuelvo a sufrir.
Así vuelvo a mi casa, a veces salgo a pasear en bicicleta, a veces me quedo a ver la novela, a veces vuelvo a meterme en el mundillo virtual pero con toda la libertad que la conexión domestica brinda.
Mientras trato de olvidar o por lo menos, que deje de doler.
Luego veo alguna peli, si es que hay alguna interesante en la TV abierta o en el miserable plan de cable que tenemos y luego a dormir.
Y es así todos los días.
A veces voy al cine, a veces me reúno con mi amiga, a veces simplemente sigo caminando por las calles sin comprender nada.
Ahora nada parece tener sentido.
El viernes pasado fui al recita de Sonata Arctica, un gran grupo después de todo, dieron un estupendo recital, lo disfrute y cante, grite y salte, y mi amiga se fue a mi casa a pasar el fin de semana.
Y nada de esto me emociona.
No como antes.
Soy una muerta en vida.
Conversamos, le leí las cartas y el domingo para practicar fui a dejarla a su casa en el auto.
Al regresar, mi hermano mayor llego por la tarde y me arreglo el espejo retrovisor dañado, lo que me quito un peso de encima.
Me tenia complicada y decepcionada aquello de haberlo estropeado.
Estoy tan perdida.
Ya no sé si quiero estar con mucha gente a mi alrededor o completamente sola, apartada del mundo, no sé si quiero salir de esto o seguir sumergida hasta el cuello.
No sé si algo de esto me importa en realidad o si simplemente quiero morir.
Alguien que me lee me dijo que había perdido la dirección de mi blog y que lo había encontrado nuevamente, me envió un mail para decirme que a pesar del tiempo transcurrido desde la última vez que me leyó, nada había cambiado más que el auto.
Y es cierto.
Nada ha cambiado porque sigo en las mismas y sin las fuerzas de cambiar.
Sigo escribiendo de lo mismo.
El papanatas se llevo todo lo que fui y aunque no merece que yo este así por él, es algo que simplemente no puedo controlar.
No quiero hablar con nadie que haya estado relacionado con esta historia, muchas veces sentí que las personas con historias similares se apoyaban en mi propia experiencia para sentirse mejor ellas, y lo peor es que después vuelven al camino que han dejado, arrepentidos, quitándome la esperanza y la convicción a mi.
Sé que para los que me leen, mi blog últimamente se ha convertido en un bodrio vomitivo de quejas y negativismo, por ello comprendo que no quieran leer tanto drama y tanto pesimismo, pero es como me siento y es mi vía de escape, la única vía que tengo para expulsar esta maldita sensación que me esta jodiendo la vida.
Ojala pudiera escribir como antes.
Ojala pudiera dar vuelta la hoja como si nada.
Ojala pudiera hacerlo como él.
Ojala pudiera…
|
Pues que diablos.
Al parecer si me descubrirán después de todo, hoy hicieron la famosa “auditoria” a mi PC, y justamente había reinstalado mi arsenal de software – no me pude aguantar y espere un par de días y volví a instalarlo y a conectarme - que me daba libertad y poder.
Así que lo más probable es que me van a descubrir.
Me siento como una presidaria que descubren cavando un túnel hacia la libertad pero a la que le cortan las alas.
Que se pudran los hijos de puta.
El trabajo no debería convertirse en una cárcel y es así como me siento por esto, es como si estuviera presa.
No sé que diablos pasará, por ahora si pasa lo peor es mejor que vaya viendo otros trabajos por ahí, por si acaso o en el mejor o peor – según se mire - de los casos, que me llegue una amonestación de manos de mis jefes y me quiten definitivamente la Internet.
Vaya a saber uno como castigaran estos carceleros.
De algo de lo que estoy segura es que si pasa algo, más rebelde seré.
Por otro lado, últimamente parezco un zombi.
Mi día es así.
Me levanto por las mañanas, golpeando el colchón de rabia por tener que levantarme, ducharme y prepararme para salir corriendo porque para variar siempre salgo atrasada, llegar al trabajo y una vez ahí, entre que me conecto a mi programa regalón y trato de hacer algo, se me va la mañana.
No tengo deseos de trabajar, sinceramente.
Hay personas que luchan por figurar en sus trabajos, que las destaquen, que las premien y estoy pensando seriamente que o soy de otro mundo o estoy loca, pero eso a mi no me importa ni me interesa, si no tuviera que sobrevivir, no trabajaría y me dedicaría a lo que realmente me gusta.
Pero es una obligación de la que no me puedo abstraer, ya sea porque inevitablemente me he convertido en el sostén de mi familia y porque algo de mi alicaído ego se iría a la mierda si fracasara en esto.
Que contradicción por un lado digo que no me importa pero a la vez estoy preocupada por mi ego y por el que dirán, jaaa.
Después, a la una, por fin me vuelvo a sentir libre.
Es la hora de almuerzo y es ahí donde bajo al casino y queriéndolo o no converso con los compañeros del cuarto piso, todos me agradan a excepción de uno, el hijo de puta del coordinador informático que últimamente se ha empeñado en hacer bromas irónicas con las cosas que comento.
Casi siempre, almuerzo con Pablito-san y los demás, pero él ya para mi no significa nada más que el rollo de ocasión que me pase cuando me sentía sola, ahora como me siento más sola y más frustrada ya nadie significa nada para mi.
A veces me rió con ellos y sus bromas, pero sigo sintiéndome fuera de lugar.
Después de almorzar, parto al centro a darme una vuelta aunque afuera caigan los patos asados con 34º de calor o este lloviendo copiosamente, camino y camino, como queriendo escapar de algo de lo que no se puede escapar.
Recorro calle Estado, hasta llegar a la Plaza de Armas, una vez allí, a pesar de estar en rebeldía también con el juguetero, me meto a la Catedral, donde extrañamente sobreviene en mi una paz deliciosa, no voy a rezarle al juguetero pero si unos días, estuve pidiéndole a mi José Miguel un favorcito que me cumplió increíblemente rápido pero que me condeno más al sufrimiento por haberlo pedido.
Mi José Miguel es muy cumplidor, si señor.
Lo curioso es que en esa iglesia, me da por dormir, así que me ubico lejos de las personas y en unos bancos cerca de la cripta de mi José Miguel cierro mis ojos y me quedo suspendida en un sueño por cerca de veinte minutos, en los que me olvido o rememoro recuerdos estúpidos mientras mi alma se sosiega entre el eco de los pasos de los turistas que a esa hora pasan por allí y a la gente que a mi alrededor va a hacer sus suplicas.
Claro que al igual que yo, no todos van a rezar, he descubierto que no soy la única que va a dormir a la catedral, algunos fingen rezar pero están durmiendo una siesta envidiable.
Ya se volvió mi costumbre.
Luego regreso por Ahumada hasta llegar nuevamente a mi cárcel, eso hasta las 17:30 de la tarde, hora de salida...
A veces me embarga la nostalgia y el dolor en el pecho, al recordar la ilusión que me hacia salir y saber que lo vería una vez más cuando quedábamos por la tarde para irnos a un motel y hacernos pedazos.
Vuelvo a sentir ese aroma en el aire que me hace entristecer y que no volveré a percibir.
Y vuelvo a sufrir.
Así vuelvo a mi casa, a veces salgo a pasear en bicicleta, a veces me quedo a ver la novela, a veces vuelvo a meterme en el mundillo virtual pero con toda la libertad que la conexión domestica brinda.
Mientras trato de olvidar o por lo menos, que deje de doler.
Luego veo alguna peli, si es que hay alguna interesante en la TV abierta o en el miserable plan de cable que tenemos y luego a dormir.
Y es así todos los días.
A veces voy al cine, a veces me reúno con mi amiga, a veces simplemente sigo caminando por las calles sin comprender nada.
Ahora nada parece tener sentido.
El viernes pasado fui al recita de Sonata Arctica, un gran grupo después de todo, dieron un estupendo recital, lo disfrute y cante, grite y salte, y mi amiga se fue a mi casa a pasar el fin de semana.
Y nada de esto me emociona.
No como antes.
Soy una muerta en vida.
Conversamos, le leí las cartas y el domingo para practicar fui a dejarla a su casa en el auto.
Al regresar, mi hermano mayor llego por la tarde y me arreglo el espejo retrovisor dañado, lo que me quito un peso de encima.
Me tenia complicada y decepcionada aquello de haberlo estropeado.
Estoy tan perdida.
Ya no sé si quiero estar con mucha gente a mi alrededor o completamente sola, apartada del mundo, no sé si quiero salir de esto o seguir sumergida hasta el cuello.
No sé si algo de esto me importa en realidad o si simplemente quiero morir.
Alguien que me lee me dijo que había perdido la dirección de mi blog y que lo había encontrado nuevamente, me envió un mail para decirme que a pesar del tiempo transcurrido desde la última vez que me leyó, nada había cambiado más que el auto.
Y es cierto.
Nada ha cambiado porque sigo en las mismas y sin las fuerzas de cambiar.
Sigo escribiendo de lo mismo.
El papanatas se llevo todo lo que fui y aunque no merece que yo este así por él, es algo que simplemente no puedo controlar.
No quiero hablar con nadie que haya estado relacionado con esta historia, muchas veces sentí que las personas con historias similares se apoyaban en mi propia experiencia para sentirse mejor ellas, y lo peor es que después vuelven al camino que han dejado, arrepentidos, quitándome la esperanza y la convicción a mi.
Sé que para los que me leen, mi blog últimamente se ha convertido en un bodrio vomitivo de quejas y negativismo, por ello comprendo que no quieran leer tanto drama y tanto pesimismo, pero es como me siento y es mi vía de escape, la única vía que tengo para expulsar esta maldita sensación que me esta jodiendo la vida.
Ojala pudiera escribir como antes.
Ojala pudiera dar vuelta la hoja como si nada.
Ojala pudiera hacerlo como él.
Ojala pudiera…
Días de Furia
|
Ya que muy pronto se viene el recital de Iron Maiden, que hasta ahora es lo único que me da alegría. Aquí un temita:
Fear of the dark - Iron Maiden
Supongo que los hechos son representaciones del momento en el que cada uno esta.
Cuando te encuentras bien, todo a tu alrededor de alguna manera esta bien, aunque el día sea una asquerosidad.
Como es bien sabido por todos, yo, estoy mal.
Me siento desganada, cansada, aburrida y en estado vegetal.
Para rematarlo todo, solo pasan cosas malas, por decirlo suavemente.
A mi estado de animo negativo se suma mi nerviosismo y eso ha atentando con las cosas y personas a mi alrededor.
El sábado pasado, sacando el auto del estacionamiento de mi casa, por una estupidez y descuido mío – lo asumo y lo acepto, fue entera responsabilidad mía – rompí el espejo retrovisor del copiloto – con lo caros que son los repuestos Suzuki - , y así no pude salir a pesar de que necesitaba practicar.
Además, tenia una idiota cita que me invente para hacer mas miserable mi vida - y me la hice más miserable porque fui igual – aunque a pie o mas bien en colectivo y metro.
Esto no lo he contado a nadie más que mis amigos del alma y mi familia que lo presencio, pero al poco tiempo de que me entregaran el auto, se me atravesó un árbol asesino y lo abolle en la parte delantera también al sacarlo del estacionamiento, por lo que el tan afamado José Miguel tiene ya dos heridas de guerra provocados por mi.
Supongo que como dijo mi instructor de conducción el pobre sufrirá el precio de mi inexperiencia y esto ha provocado que a mi alicaído estado de animo se agregue que por cada cosa que le sucede al mentado vehículo, yo pierda la confianza más y más.
Me he peleado con dos viejas en el metro, porque como ando de malas pulgas, ya no aguanto tan sumisamente que me pasen a llevar.
El otro día , aguardando en un costado del anden que el carro llegara, me puse tranquilamente en mi sitio, esperando achuntarle a la puerta, mientras toda la gente se acumula tras de ti en la manera de lo posible por orden de llegada, porque a esa hora, el maldito medio de transporte se llena.
De pronto cuando llego el tren, una vieja con tres o cuatro enormes bolsas, se pone delante de mi, sin siquiera pedir permiso, eso me apesto, así que intolerante como estoy, la empuje intencionalmente cuando empezamos a entrar al carro.
Detesto la falta de amabilidad y a falta de amabilidad de otros, le resto amabilidad a la mía propia.
Mi política es: de canalla a canalla y medio.
Y pues pasa lo que pasa, me pongo violenta.
La vieja – sorry por la expresión pero para mi todas estas “señoras” que se sienten especiales por creer que por ser “madres” una tiene que hacerles reverencia y poco menos que abrirles paso como si fueran una divinidad, me enervan – se puso a reclamarme y nos pusimos a palabrearnos.
Como iba con música, apenas escuche lo que me dijo, pero como tenia ganas de escupir la rabia que sentía, me saque los audífonos mientras la vieja me decía que “era para no caerse” en tanto yo había visto su intención de meterse primero a pesar de llegar mucho después que muchos y sin respeto por nada, mientras yo seria y con un rostro de furia le dije:
- Le pasa por entrar como cabrona...si, entro a lo cabrona... –
Y se alejo por entre los pasillos del tren, acercándose a los asientos poniendo cara de victima mientras seguía reclamando para que alguien le diera el asiento como si ella fuera la única persona cansada que viene del trabajo a esas horas. ¬_¬
Eso me hizo llegar de peor humor a mi casa, así que podrán imaginarse que el día termino como para darse un tiro.
En mi casa, como saben que tengo un humor de los mil demonios, simplemente guardan silencio y no me dicen nada hasta que voluntariamente se me pasa.
Por otro lado, en el trabajo, los que me leen saben que con lo rebelde que soy por las restricciones de Internet que hay, me hice una conexión “mulita” que hasta ahora a funcionado a las mil maravillas y con las que puedo ver mi correo gratuito y por que no, chatear para hacer de mi día aburrido algo más entretenido.
Resulta que el lunes pasado llego mi jefa de sus vacaciones, a parte de sacarme en cara que no fuera a verla, y como se entero que llego la impresora que solicitamos para el lugar en que trabajo que no la tenia, no se le ocurrió nada mejor que ir a darse una vuelta.
Lo que jamás imagine, es que se iba poner a registrar mi PC.
En un momento en que me levante de la silla, ella se sentó y se puso a ver lo que tenia en mis ventanas, por lo que podrán suponer, no alcance a cerrar las ventanas de messenger que tenia y como se puso a abrir y cerrar las ventanas, cambiar la configuración de pantalla que según ella estaba muy grande y a meterse en mis correos institucionales, de pronto se encontró con la pantalla del chat y me quedo mirando tratando de parecer simpática - porque trata de parecerlo y hasta ese momento me caía bien lo relajada que era – y me salio con un:
- ¿Sabes que esta prohibido chatear?... hay un manual que habla de aquella restricción, te lo digo en buena onda, creo que es por asuntos de virus y esas cosas... – mientras yo guardando la calma le dije.
- Si, si sé, lo leí....pero no te preocupes, soy media hacker pa’ mis cosas y no pasará nada... – así de descarada y despreocupada.
- Incluso es causal de despido... – volvió a insistir.
- Claro... – respondí sin más.
Cuando se fue, el drogo que trabaja conmigo me sale con:
- Debiste cerrar las ventanas del chat...
- No alcance po’, ¿qué me iba a imaginar que ella se iba a poner a intrusearme el ordenador?...
- Es que ella es re metida...así es... – volvió a decir el tipo.
- Bueno, mala suerte...
Supongo que aquello de “hacker” la asusto un poco, porque no es coincidencia, que justamente ayer, después de llegar de mi almuerzo, el drogo me comenta que habían venido de informática a hacer una “auditoria” de mi PC.
Pero no pudieron entrar porque todavía no llegaba de mi almuerzo y yo lo tenía bloqueado y como no tenían mi password iban a regresar después por la tarde.
Dije, que bien, así alcanzo a borrar mi programita regalón y limpiar el PC para que los tipejos no me descubran.
Borre todo lo sospechoso pero me asalto la duda de los registros de Windows que van quedando por cada cosa que instalas y desinstalas, así que me busque otro programita en la NET que me borrara los registros.
Y después de todo ese esfuerzo, los tipos no llegaron nunca.
Hasta empiezo a sospechar que es una estratagema de mi jefa “la metida” a medias con el drogo.
Hoy estoy sin mi programita regalón y sin mi posibilidad de ver las páginas que para los chacales malditos de mi lugar de trabajo son tan prohibidos y peligrosos como el chat y los correos gratuitos, así como los blogs, y cualquiera página que este relacionada con imágenes y “entretenimientos”.
Si, porque tendré que esperar hasta que los desgraciados vengan a ver el equipo.
Sé que estoy actuando al filo del peligro y que puede pasar cualquier cosa si sigo con mi obstinación de libertad informativa- entretenida.
Si me descubren, lo mínimo que puede pasar es que me quiten mi acceso a Internet, lo máximo es que me despidan...
Y la verdad, no me importa o por ahora no me importa.
Obviamente si llegara a quedar sin trabajo, caerían sobre mi un millón de problemas, tomando en cuenta que este mes empiezan las famosas cuotas por el auto nuevo que me quise dar de regalo, los pagos por las otras cosas que me he comprado por lo consumista que me he vuelto – supongo que para sublimar mi amargura, mi falta de sexo y mi rabia por todo lo que ha pasado con el papanatas - tendríamos problemas para pagar las boletas de servicios básicos, me quitarían la Internet de mi casa y el teléfono, el cable y empezarían a llegar los protestos si es que no consiguiera lo antes posible otro trabajo...
Y lo que seguiría, serian las recriminaciones de mi madre por “farrearme” un trabajo tan bueno como el que tengo en teoría (buen horario, sus buenas monedas y cierta libertad a excepción de la NET).
Y la verdad, aunque suene irresponsable, no me importa.
Supongo que en mi fuero interno, quiero hacerme la vida más desgraciada.
Supongo que me estoy castigando por lo idiota que he sido, voluntariamente.
Supongo que quiero hacerme la vida más miserable.
Supongo que quiero auto flagelarme, para exorcizar el dolor.
¿Por qué?
Lo sé, y no lo sé, supongo que estoy un poco loca o quizás mucho.
En lo de la NET de trabajo, asumo que fue por hablar demasiado y quizás mi “compañerito” drogo con un poco de envidia, hablo mas de la cuenta y me delato o quizás mi linda jefecita “la metida” me denuncio a los de informática para asustarme.
Supongo que creerá que no trabajo lo suficiente a pesar de que han visto los cambios desde que llegue.
Porque a pesar de lo floja que puedo parecer por mi obstinación de libertad, nadie puede negar que he cumplido con lo que se me ha encomendado.
Quizás no con la brillantez y motivación que quizás esperan de mi, pero no pueden decir que no he hecho nada.
Pues eso, cumplo.
Con descaro pero cumplo.
Pero es que bueno, para un jefe nunca será suficiente.
Si fuera por ellos, ojala las personas se mataran trabajando, eso es lo ideal, y ojala no tuvieran vida para que siguieran cumpliendo en el trabajo – jaja aunque yo no tenga vida igual pero cumplo con el trabajo –
¿Algo más de que quejarse? – se preguntaran algunos.
Siempre lo hay, todavía no le instalo la alarma al auto, por lo que como guinda de la torta, con la suertecita que ando últimamente quizás cuando vaya al recital de mis grupos, me desvalijen el vehículo si lo estaciono en algún lugar que con mis malas elecciones, elija – valga la redundancia –
Este año definitivamente si ha comenzado excelente, jaaaa ¬_¬
Rechazada, mientras un tipo es feliz gracias a mi desdicha.
Yo con una depresión iracunda que no me aguanto por lo mismo.
Unos nervios que me hacen cometer los errores más tontos y que paga mi auto y con la posibilidad de que acá en mi súper trabajo me haga una fama de hacker que provoque mi despido o mi desaparición total del mundo virtual...
Y bueno, supongo que todo esto es mi culpa.
Además de una gran cuota de mala suerte.
Aunque trate de ver la vida con más optimismo y sepa que mis dramas son pequeños en comparación con el de otras personas, me siento así de pésimo.
Estoy aquí en mis días de furia, deseando con toda mi alma poder borrarme y resetear mi cerebro como en aquella peli de Jim Carrie “El eterno resplandor de una mente sin recuerdos”.
Deseando dejar de sentirme tan frustrada a pesar de “supuestamente tenerlo todo”.
Deseando que mi alma este en paz, y que deje yo misma de sabotearme esa paz con mi obsesión ridícula, estúpida y sin sentido.
Como ven, no me sale ser optimista, antes era tan fácil.
Lo que me amarga es que mi infelicidad sea la felicidad de otros, mientras yo me pudro.
Y que eso no le importe, mi vida es una putada mientras él rehace la suya como si nada.
¿Qué derecho tenia de arruinarme la vida?
Yaaa, vale, también fui yo...
Sé que no vale la pena seguir lamentándome, las cosas no cambiaran aunque grite, patalee, llore y me desespere.
Y por desgracia aquello de:
“Las cosas pasan por algo”
“El no te merecía”
“Es una lección de vida para evolucionar”
“Se aprende de los errores”
Y un montón de frases para el bronce, no me sirven.
Sé que estoy encerrada en mi negativismo, y mientras no salga de ahí, seguiré estando mal, ya no sé si puedo salir por mi misma o a estas alturas necesito un psicólogo.
¿Cómo diablos salgo de este maldito dolor que me esta matando?
Vegetal
|
Artista: Bloden-wedd
Album: Eye Of Horus
Año: 2005
Título: Untold Words
Últimamente no tengo muchas ideas de “que” escribir.
De alguna manera es como si mi imaginación estuviera dormida.
Y por supuesto que es algo que no me agrada, porque algo que valoro y que me gusta hacer es escribir.
Este blog se ha convertido y se ha ido transformando de forma sorprendente, pues lo empecé como una manera de expresar aquellos sueños e inquietudes que me complicaban la existencia en principio, después se transformo en una bitácora de una tonta historia de desamor y ahora, es la prueba y la imagen viviente de la zozobra de mi alma.
En definitiva ha sido una curva hacia abajo que ha quedado plasmada entre estas líneas, y que sin duda a pesar de todo, me ha ayudado a ir puliendo lo que a estilo “escrituristico” se refiere.
Visto desde esa perspectiva, si ha sido una gran escuela.
El otro día, conversando con mi mejor amiga, que ha visto en mi también todo este proceso que he descrito y mi desanimo, me ha preguntado que es lo que realmente quiero hacer, que es lo que realmente me gusta y a lo que me gustaría dedicarme.
Y lo que se ha mantenido en el tiempo y ha sobrevivido a mis vendavales existenciales, ha sido la escritura.
Entonces, me dijo, dedicate a escribir.
Me recomienda que haga un taller literario con algún afamado escritor de mi país - que suelen hacerlo por supuesto para ganarse unos cortes – y como para seguir puliendo mi estilo además de adquirir un currículo que me ayude a darme un nombre en este complicado y escaso panorama editorial.
- Publica lo que has escrito... incluso podrías tomar lo que has relatado del papanatas y como en un especie de terapia, rehacerlo y presentarlo y ver que tal te va... – me ha dicho.
La idea me entusiasmo por un tiempo, ya que siempre he querido tener una historia similar a “El amante” de Margarite Duras, una historia pasional, real y que quede para la posteridad, pero me he percatado que por ahora, no podría hacerlo.
Esos eventos han sido demasiado recientes y revivirlos no haría más que reabrir aun más mis heridas.
Lo que quiero recuperar es mi capacidad de escribir historias inventadas por mi.
Recrear aquellos mundos que alguna vez viví en mi mente y darles vida con mis palabras.
Hace varios años que no escribo una novela, la última fue hace casi cinco años, según vi el otro día en el que me puse a registrar las muchas hojitas escritas a maquina que todavía esperan ser transcritas.
Quiero crear nuevos personajes y darles vida, darles un camino, quizás vivir a través de ellos lo que no he logrado vivir en la maldita realidad.
Quizás necesito sublimar mi aburrida vida con historias en las que yo pueda tener el control y en el que mis juguetes sean mis personajes, hacerlos felices o desgraciados, hacerlos generosos o canallas, quizás matarlos o hacerlos volver a nacer una y otra vez.
Obviamente siempre mis personajes han tenido mucho de mi, son lo que soy y lo que he deseado ser.
Constanza, una de mis protagonistas en una novela histórica, era una mujer autosuficiente y segura de si misma, adelantada a su época, con sueños de libertad que era capaz de defender con su propia vida.
Lo que yo siempre he buscado: una misión en esta vida que me haga luchar hasta la muerte.
Por otro lado, en una novela campesina, en el que trate de rescatar tradiciones autóctonas de mi país y recuerdos de infancia, cree a una mujer insegura y frágil, con conflictos existenciales profundos y sin remedio, cuyo único deseo era desaparecer.
Lo que siempre he sido: una mujer atormentada en esta vida desconcertante.
Y Ange, la última de mis protagonistas en la última novela que escribí, era una chica descubriendo un mundo que para ella había sido maravilloso hasta que comprobó que todo lo que fue un día, no era más que una mentira y estaba llamada a cumplir otro papel, que si bien no era un beneficio para ella, lo era para los demás aunque a ella no le interesara serlo.
Lo que siempre he anhelado: liberarme como Ange lo hace y alcanzar esa paz espiritual cumpliendo el papel al que fue llamada.
Y hasta ahora, y después de esos tres contrastes, ningún personaje ha logrado inspirarme y hacerme recrear una historia en el que queriéndolo o no, muestre mis fortalezas y debilidades.
Y entre estos tres personajes, se han sucedido también historias bizarras de vampiros y demonios, historias de amor inverosímiles y de cuentos de hadas y una que otra autobiografía.
Quizás haga caso al consejo de mi amiga y me inscriba en algún taller, como para hacer algo...
Siempre he tenido muchas inquietudes, de pequeña, la astronomía, después la escritura, ahora la tecnología e Internet como medio de expresión y masificación de ideas, y quizás más adelante la inmortalidad del cangrejo...
Vaya a saber uno...
Por ahora, como ya ni siquiera hago planes para mañana, el proceso creativo ha estado congelado.
Sigo con mi idea de transcribir aquellas viejas novelitas al PC – que al final ese era el fin último de tener un ordenador – y con ello pagar una vieja deuda conmigo misma.
Mi problema al transcribirlas, es que empiezo un párrafo y se me ocurre una nueva frase o idea y empiezo a agregarles más y más cosas y lo que era un párrafo pequeño se convierte en una plana completa y así no hay quien termine...
Además como este verano no tendré vacaciones porque hace apenas seis meses empecé en este trabajo, aunque venia ya con seis meses en el cuerpo, la verdad es que el cansancio esta haciendo mella de mi, además de encontrarme con la mente agotada con los dramas que todos los que me leen conocen.
Eso obviamente ha atentado contra mi imaginación.
Estoy pensando seriamente en inventarme una enfermedad y pedir una licencia de unos cuantos días para así poder descansar como corresponde y de paso, olvidarme de los restos de estúpidos pensamientos y sentimientos que aun vagan por mi mente.
En todo caso y después de todo, no necesito inventarme una enfermedad, jajaja.
Si le cuento a un medico de mi desanimo, de las escasas ganas que tengo de levantarme y de mis pensamientos autodestructivos, sin dudas me daría una buena licencia por depresión, lo que en definitiva no sería mentira.
Por ahora, sigo levantándome cada día, dándole de golpes al colchón por tener que hacerlo mientras el sueño se apodera de mi todo el día...
Avances, pues que ya estoy dominando y disfrutando de conducir mi auto, que se viene muy pronto mi tan esperado recital de Sonata Arctica y Iron Maiden – en la que con mi hermana seré una afortunada asistente ya que la entradas se agotaron con más de un mes de anticipación –
Pasos hacia atrás, que me he vuelto una consumista empedernida y me he comprado demasiadas cosas, no sé si con sentido o no – bueno algunas si las necesitaba, pero hay otras que solo han sido complementos –
Conclusión:
Soy una escritora en estado vegetativo, jajajaja.
* Como estoy en mi campaña de dar a conocer esta banda, otro tema de ellos que me fascina.
Aquí va la tradu del temita:
Artista: Bloden-wedd
Album: Eye Of Horus
Año: 2005
Título: Untold Words
Enterrada en un sueño eterno estas
La luz de la ilusión parece alas muertas
Mi alma esta herida
Esperando algún golpe de esperanza
Y asi atravesaré los colores del arco iris
[coro:]
Tratar de volar, desde los distantes cielos
para encontrar esas inpronunciables palabras
Tratar de volar, y alcanzar las estrellas
el tiempo nos separo
Con un grito de desesperación
romperé el hielo, donde estas atrapada
Por las culpas de ese mar de mentiras
tu dulce voz se ha ido
Y ahora puedo percibir tu soledad
Pero el maravilloso horizonte me habla de ti
[coro]
Cuándo la ausencia es el peor dolor
Más quiero encontrar esas inpronunciables palabras ...