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Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

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Día especial
Finalmente no entiendo nada.

Al parecer a los tipos les gusta que los traten mal.

Resulta que a mi jefe, desde que llegó, que no he sido la señorita “dulzura” precisamente con él, le rebato todo, le contesto de mala forma, y a veces hasta no hago lo que debería hacer y sin embargo, ahí esta y todavía no me dice nada. Supongo que todavía no he colmado el vaso de su paciencia, que diablos.

¿Por qué me comporto así?

Pues tengo serios conflictos con la autoridad, siempre la imagen de un jefe me ha provocado rechazo y eso me lleva a comportarme como lo hago.

Bueno, a pesar de todo esto, tengo la impresión que al mentado jefe le caigo demasiado bien, porque el viernes – que era mi cumple – se le ocurrió llegar con un regalo que me sorprendió en demasía.

Asumo que su buena estima viene de su nacimiento, porque viene del sur y la gente de esos lugares es por naturaleza afable, paciente y de “piel” como se dice. Este tipo tiene la costumbre de ser cariñoso, te saluda de beso siempre y te acaricia el pelo mientras te habla además de ser muy amable y a mi toda esta parafernalia me descoloca, porque por naturaleza soy parca con los desconocidos y mas con los jefes y además que nunca me ha agradado que traspasen mi metro cuadrado, sobretodo si yo no lo he autorizado.

Es decir, siempre estoy cubierta de lo que en Evangelion – mi referencia ñona al anime por si acaso - se describía como AT Field (Campo de absoluto terror), aquella distancia voluntaria que nos separa los unos de los otros y que no permite que seamos uno y nos entendamos – en el buen sentido de la palabra claro esta jajajajaj.

El asunto es que este chico llega con toda esa amabilidad a darme ordenes, traspasa mi campo AT abrasándome y haciéndome cariños y eso es como si a mi me sacaran la madre - sé que soy rara pero que diablos, así soy no mas – y para rematarla, el viernes por culpa de la red corporativa de la empresa se entero que cumplía años.

Como dije, llegó con un regalo. Un peluche de un personaje de anime que sirve para colgar en el auto y eso me tomó totalmente por sorpresa, porque por costumbre nunca celebro mis cumples y porque no me imagine que él se tomaría la molestia.

Y eso no lo entiendo, porque con todo lo mal que lo he tratado, por lo menos debería odiarme y ni darse el trabajo de ir a meterse a una tienda noña de bisutería de animación japonesa para darme la sorpresa.

Supongo que se cumple de nuevo lo de que persigues a quien te rehúye.

Debo simpatizarle demasiado porque de otra manera no lo entiendo.

Al igual que al papanatas.

Habíamos quedado que nos veríamos el martes, día previo a la navidad para almorzar como es la costumbre de estos últimos meses, pero finalmente me aviso que no se podría porque no sabía si alcanzaría a llegar a la hora.

Como ahora estoy más relajada en ese sentido, aunque no niego que siempre me molesta que se arruinen los planes, no dije nada más y no hice ni berrinche ni cosa parecida. Ya hace un tiempo que estoy mostrando indiferencia ante él, ya no le llamo ni me muestro demasiado interesada en sus cosas, así que asumí que no se podría y le dije que lo dejáramos para otro día, me dijo que el viernes si que si, podría.

- Ah pero si es el viernes tendrá que ser con regalo porque es mi cumple…y quería que nos viéramos antes para salvarte de eso… - le dije bromeando.

Hace un tiempo le sugerí que quería un regalo pero sinceramente y conociéndolo me dije que por mucho que le insistiera nunca lo haría.

- Ah eso lo tengo muy en mente… - dijo entonces – de hecho me fui a dar una vueltecita por ahí ayer…

De no estar sentada me hubiese caído de espaldas, en serio.

No hice mayores comentarios porque no quise mostrar mi emoción al respecto, aunque no niego que me alegro el día porque del tiempo que lo conozco, nunca jamás me había hecho un regalo, además de estar mas cariñoso que de costumbre. Algo también muy extraño.

No niego que el par de días que faltaban para eso, alimento el que me pasara rollos con respecto al famoso regalito, aunque tenia pistas de lo que podría ser ya que en nuestras salidas a vitrinear siempre observábamos las mismas cosas y yo le comentaba lo que me agradaba – soy una maldita manipuladora jajajajaja –

La navidad en tanto, la pase tranquila en casa con mi madre y hermana y nuestras mascotas (dos perros macho y hembra). Cenamos, abrimos los regalos después de las doce y por culpa de una copa de champagne asesino que me tome, me fui directo a la cama – estoy débil con el alcohol últimamente jajajaj.

El viernes finalmente lleve conmigo una bolsa de compras donde llevaba una prendas que tenia que cambiar y un regalo pequeño que le tuve que comprar apurada - no pensaba regalarle nada - pero frente a tamaño acontecimiento no me quedo mas remedio que comprarle algún engañito por el milagro – detalle que solo le entregaría en caso que el me regalara porque como dije no quería mostrar demasiado cariño y emoción además que hasta ultimo momento pensé que se arrepentiría y me saldría con una excusa.

Mientras me dirigía hasta el sitio acordado y al verlo parado en esa esquina clásica, una leve emoción me conmovió, en sus manos tenia el regalo - que creí tendría oculto en una bolsa ya que en su trabajo no faltan los curiosos que siempre hacen preguntas – y me esperaba.

Lo salude con un beso en la cara y empezamos a caminar. Me entrego el regalo junto a unos DVD’s que le había pedido.

Lleve el paquetito en mi regazo todo el camino sin decirle nada, mientras íbamos al restaurante chino del que no hemos convertido en clientes mientras hablábamos de cosas del trabajo y de la navidad de cada uno.

Noté que se sentía incomodo regalándome algo pero comprendí que no era porque fuera para mi. El se siente incomodo siempre al hacer algo que denote algún rasgo de cariño para alguien.

Mientras esperábamos que nos sirvieran, le dije que abriría el regalo.

Al ver el contenido del paquetito, di un pequeño grito que lo sorprendió y saque el peluche que contenía. Era el que había sospechado. Kumagoro, el peluche que todo noño otaku que alguna vez haya visto Gravitation ha soñado.

Y siempre yo lo había querido.

Abrace el peluche riendome y se lo agradecí dándole un beso.

- Así soy de expresivo en pascua… - dijo como burlándose de si mismo al verse incomodo con la situación al no saber como reaccionar frente a mi súbita alegría.

Y en ese instante comprobé lo que siempre he sospechado, él al igual que yo, le cuesta expresar sus sentimientos, se incomoda y no sabe reaccionar frente a la felicidad de los demás. Una señal de cariño para él como para mi, es una muestra de debilidad que no estamos dispuestos a demostrar. El en definitiva es tan inseguro como yo. Supongo que por eso nos complementamos tan bien.

Como quería celebrar, pedimos unas cervezas y como ya dije, estoy tan débil que de inmediato me maree un poco. De pronto me dice.

- Me gustaría pasar una noche contigo pero tomándonos unos traguitos de a poco para ver como evolucionas – dijo poniendo cara de picardía.

- Nah, tu sabes, cuando tomo me dan ganas de bailar, soy la reina de la fiesta y animo a todos a ponerse en onda, jajajaja… aunque también me pongo caliente…
- Por eso… - acoto sonriendo a la vez mientras yo le sonreía también con picardía.

Pero me olvide de la idea, mientras pensaba “no hagas planes por favor”.

Nos dió la hora de regresar, ya que todavía quedaba media tarde de labores, lo fui a dejar hasta cerca de su trabajo y en un instante me comentó que a su mujercita la invitaron a la playa por quince días pero que ella no quería ir porque decía que la llevaban para hacer de cocinera.

- Mitsh… sería ideal para pasar una noche – dije bromeando.
-Noooo… ahí nos vamos a la playa un fin de semana… - agregó.

“Noooooo, no hagas planes por favor” – volví a decirme pensando en mi plazo mientras este empezaba a deshacerse como mantequilla pasándome la tremenda película de los dos juntos caminando por la arena, durmiendo en una cabañita cerca de la playa, empolvándonos como enfermos de la cabeza.

Una vez, hace un par de años, también hicimos un plan de escaparnos a la playa por un fin de semana pero para variar no resultó. Estoy convencida que esta vez pasaría lo mismo.

Eso siempre sucederá mientras el tiempo dependa de terceros, nada que decir.

Siempre pasará mientras él siga estando casado y lo seguirá estando, sin comentarios.

Por lo menos ese día, el viernes de mi cumpleaños, fue un día agradable, recibí dos regalos de mi agrado, uno más especial que otro claro esta y que no me esperaba.

Ahora Kumagoro esta sobre mi cama, mirándome con su cara de felpa tierno, testimonio del primer regalo del papanatas.

Supongo que será el último.

Feliz año nuevo para todos. Mis mejores deseos para quienes me leen y que el año 2009 este lleno de satisfacciones y felicidad.
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Sentimientos incomprensibles
“Como si quisiera entregarse sin medida, sin limites, en la intensidad misma de un sentimiento incomprensible”.

Esa es una de las frases milagrosas que inspirada como estaba, fluían de mi hace mucho tiempo y que plasme en mi última novela escrita hace unos cuantos años...y ahora me pregunto ¿dónde esta la búsqueda de ese sentimiento incomprensible?

Creo que se perdió y quedo extraviada en algún recoveco de un sentimiento sin destino. Si, aquel sentimiento que no tiene sentido. Es increíble que haya sacrificado aquella intensidad con un sentimiento que esta lejos de ser profundo, unilateralmente claro esta.

Hace tres años, creía a ojos cerrados en que algún día experimentaría aquella frase que en una noche de inspiración se escapo de mi alma. La frase misma me emocionó hasta las lágrimas solo porque tenía palabras y frases que me encantan tanto como “Eternidad”, “Universo” “Infinito”... sin límites, intensidad, sentimiento incomprensible... de alguna manera lo imagine aún sin conocerlas, sin experimentarlas, porque hasta ese minuto formaban parte solo de mi imaginación.

Al conocer al papanatas, creí que experimentaría aquello que me había imaginado, supongo que fui ingenua y aunque en principio, el sentimiento fue tan intenso que me llevaba del cielo al infierno en un segundo, con el tiempo comprendí que si bien el sentimiento era muy real, no era como el que yo me había imaginado alguna vez y ni siquiera se acercaba al que imprimí a uno de mis personajes y el que quería vivir.

Es que sin duda, en el mundo de la ideas y de las historias ficticias puedes representar todo aquello que alguna vez imaginaste y que representan el deseo en su forma más pura. No como finalmente te lo muestra la realidad.

Ni los sentimientos son tan intensos e imperecederos, ni existe la eternidad para ellos.

Finalmente, nada ha sido como yo me había imaginado, que curioso.

Estoy escribiendo estas palabras, después de reunirme con este personaje real que se ha convertido en el protagonista de muchos de mi post – sino de casi todos – el nunca bien ponderado papanatas.

Solo íbamos a reunirnos para almorzar.

Finalmente terminamos otra vez en un cuarto de hotel, en un polvo express.

En un cuarto oscuro y caluroso, apartados de la gente que pasaba por la calle y olvidando que en media hora había que volver a trabajar, estuvimos allí, retozando, sudando sin un motivo aparente. Solo deseo, con un sentimiento falso – por lo menos unilateralmente claro esta.

El toma lo que le doy, se regodea, disfruta y luego regresa a su realidad. Esa que le gusta tanto a pesar de las miles de vicisitudes y problemas que le acarrea. Es lo que él eligió, el sacrificio, es en definitiva el verdadero amor. Ese que no conozco yo.

A veces siento que no me importa, ciertos días me revelo y me enfurezco y unos pocos días más, cada vez menos, me duele.

Supongo que después de todo, mi tratamiento esta funcionando, porque por cada polvo que nos pegamos, me despierto aún más, aunque muchos podrían pensar que debería ser al contrario, que debería estar embobada y en una nube, volando de felicidad, no es para nada así.

Ya nada es como antes, ni lo será.

A veces me da la impresión que él sospechara mis intensiones, y como es de suponer, no hace nada más que aprovechar los momentos que nos quedan, quien sabe, posiblemente él mismo se da cuenta que vamos en cuenta regresiva.

Después de todo no me queda más que seguir buscando “la intensidad misma de un sentimiento incomprensible”.

Anuncié un relato de las cosas que me han sucedido en el trabajo, pero finalmente surgió esto.

Entre preocupaciones de fin de año, salidas laborales para talleres y una que otra rabieta, lo cierto es que demasiado que contar no tengo. Pensaba contar mis problemas con mi “nuevo” jefe, pero creo que lo dejaré para otra ocasión.

Otra vez siento que estoy en inercia, que curioso, no es una gran novedad, en realidad.

Feliz navidad para todos.
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Finde largo
A pesar de mis esfuerzos por deshacerme de la famosa entrada a Madonna, finalmente no la pude vender. Me llegaron ofertas al final, cuando era demasiado tarde y yo ya había entregado la su so dicha a mi hermana para que fuera ella al mentado concierto.

Por lo menos alguien la disfruto, después de todo.

El sábado pasado, tuve uno de mis días pre-bye bye con el papanatas.

Fueron largas ocho horas, que disfrute lo mejor que pude.

Llegue tipín 11 de la mañana a su oficina y desde ahí nos fuimos a un cuarto de hotel a pasarla bien un rato.

Como por entusiasmo no me quedo, lleve puesta mi súper producción mega sexy, con ligas caladas y portaligas incluidas. En realidad tanta producción no fue necesaria, porque después de varias semanas de no vernos a solas, el chiquillo en cuestión venia encendido y cuan fósforo, se prendió de inmediato al leve roce.

Como en mi tierra esta haciendo un calor de los mil demonios, la producción no hizo más que acalorarme y llegamos al cuarto con un solo deseo: una ducha fría que nos quitara el sudor de la caminata y la sensación de ahogo.

Pero que diablos, en cuanto vio el modelito, se entusiasmo bastante y ayudando a quitármelo, no aguanto esperar el que nos ducháramos, se abalanzó sobre mi como en un especie de aperitivo y bueno, pasó lo que tenia que pasar – como diría Arjona – después de acalorarnos un poquito más, nos fuimos a la ducha en donde jugueteamos otro tanto más, y así luego a la cama otra vez. En total nos duchamos unas tres veces y las tres iba aumentando la intensidad “cachondistica”, tanto así que terminamos haciéndolo en la ducha en una de las ocasiones.

Según sus palabras “estuvo ardiente” el paseito. Después de irnos del lugar pasamos a comprar algo para almorzar en su oficina, pues tenia que volver, por si acaso. Llevamos comida china, un clásico de nuestras citas y nos fuimos a pasar el resto del día encerrados.

Entre conversaciones fútiles y bromas, le pedí que me acompañara a vitrinear para ver algunas cosillas de regalo para mi familia, a lo que accedió a pesar del maldito calor que había.

Así que nos paseamos por el centro de mi ciudad mirando algo de ropa y tomándonos un helado que aliviano el calor del día. Como para variar soy bastante floja para ver vitrinas, nos regresamos muy pronto sin decidirme a comprar nada, así que después de casi una hora volvimos a su oficina, la pecadora....

Vimos algunos animes, entre ellos un hentai que no hizo otra cosa más que calentarnos otra vez.

En un momento se había puesto a jugar un juego de PC, pero como le insistí que estaba aburrida, volvimos al ataque con un polvo más.

Entre poses acrobáticas, intentando acomodarnos lo mejor que se podía en esas sillas con ruedas y esperando que no se le ocurriera a nadie venir, volvimos a hacerlo, claro que nos interrumpimos y volvimos al ataque otra vez después de acomodarnos de nuevo.

Fue tanto el cachondeo que al final el chiquillo se fue demasiado rápido, según él por ponerse tan degenerado le pasó. Se burlo de si mismo diciendo que era el “hombre metralleta”. Como ya en la mañana me había dado mi dosis, la anécdota no causo en mi más que una risotada intempestiva que lo hizo sonreír a él también.

Es que me encanta escucharlo tratando de resistirse mientras dice: Nooooo!!no me aguanto! Crestaaaaa!... jajajajaja.

Como quería aprovechar al máximo el tiempo, después de un rato me acomode sobre él y amenazándolo que lo iba a molestar hasta cansarlo, que ese día hasta las siete y media era todo mío y que aunque se enojara no iba a poder deshacerse de mi, lo abrace y lo bese muchas veces mientras que él sólo se dejaba querer.

A veces se vengaba haciéndome cosquillas en tanto intentaba resistir mis embestidas cariñosas.

Así se nos pasó el día y nos dio la hora de marchar.

Fue un buen día, lo pase muy bien y disfrute muchísimo de su compañía y complicidad.

Claro que de paso, me dijo que el próximo sábado a pesar de que venia a trabajar, no podríamos vernos porque vendrían todos sus compañeros a hacer unos trabajos pendientes. Lo cierto es que no sé si es verdad, pero frente a eso no puedo hacer nada. Así que se me reducen mis sábados de este mes, porque después se vienen las fiestas y ya cero posibilidad de verlo hasta el plazo final.

Pensé que me dolería más pero no fue así.

Por otra parte, como tenemos estipulado los miércoles para almorzar juntos, ayer por la mañana se conectó y entre confirmar que si iba el almuerzo y yo contarle algunas cosas que me habían sucedido con una sandalia rota y una caja de mercadería y un regalo que dan en mi empresa y que sería un rollo enorme llevarme a casa, me ofreció para mi extrañeza, ayudarme a llevarla. No tiene auto y el mío en la semana no lo uso en mi trabajo así que el favor si era de proporciones por la incomodidad que representaba.

Acepté, primero porque era una gran ayuda para mi y segundo porque tenia que aprovechar su minuto de amabilidad espontánea – algo que no es muy común en él, dicho sea de paso – así que mientras almorzábamos, quedamos que pasaría a mi trabajo a buscarme y que de ahí nos iríamos a mi casa. Como soy agradecida de los favores, le ofrecí ir a dejarlo en mi auto después de eso, para acercarlo a su casa. Así después de pasar por todo el show que implica ir en metro con una caja incomoda y un regalo, y tras dejarla segura en mi casa, saque mi vehículo que siempre pareciera alegrarse cada vez que lo enciendo y lo fui a dejar.

Ya conozco parte del camino, porque una vez que me arreglo mi computadora, también lo acerque a su casa.

No niego que sus arranques de amabilidad siempre me sorprenden, no es que no lo sea, pero conmigo siempre se limita porque asume que si hace algo demasiado dulce me voy a volver a ilusionar.

Jaaa, vaya bobada al final, la ilusión ya no existe, si un sentimiento, pero ese sentimiento esta rodeado de una capa de realidad que evita que me pase rollos que no son. Creo que ya estoy cubierta de ilusionarme con quimeras inexistentes después de todo.

Y así fueron estos últimos días, me siento algo extraña e ida, como si estuviera en una nube momentánea de paz inexplicable.

No es que este flotando de felicidad, pero es como si estuviera de alguna manera drogada y las cosas no tienen ni la importancia ni la gravedad que parecieran. Es muy extraño.

Debe ser el estrés de fin de año, yo creo.

En el próximo capitulo: Vicisitudes “laboristicas”...
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Plazos
Hablando de plazos por vencer, tengo uno que es ineludible y que me conviene resolver.

Mi hermano, hace varios meses ya, me encargo que le reservara una entrada para el recital de Madonna que se presenta en mi país este 10 de diciembre, como para variar acá lo trajo una importante empresa de telecomunicaciones y el banco donde tengo mi cuenta corriente, pusieron restricciones en la pre-venta de las entradas y esto causó que todos histéricamente quisieran comprar entradas, las que se agotaron rápidamente, lo que derivo que programaran otro recital más.

Yo, como buena hermana que quería ser, hice todo el show para conseguirme la entrada, al final, la compre y resulta que ahora, mi distinguido hermano, como se cambió de trabajo y ahora es por turno, no podrá ir. A eso se agrega que hace un par de semanas tuvimos una discusión y el chiquillo anda indiferente por la vida.

Me quede con una entrada a un recital que no me interesa ir, porque la su so dicha cantante no me gusta, ósea sé que es la reina del pop y todo eso, pero con suerte me gustan los temas más ochentenos de su repertorio, además del gasto en dinero que hice, plata que quiero recuperar, se me esta haciendo complicado deshacerme de la famosa entrada y recuperar mi inversión.

El problema es que ya estamos a cuatro de diciembre y me quedan apenas seis días.

¡Buah!, ya les avise a mis conocidos por si encuentran algún interesado/a y puse un anuncio en un portal, espero me resulte por algún lado.

Por otro lado, hasta el miércoles de esta semana, para variar, estuve en otro curso de capacitación, que sinceramente no me interesaba pero que diablos, todo sea por aumentar el acerbo de mis conocimientos en caso de que algún día me quede sin trabajo.

El tiempo ha pasado volando, ya estamos en diciembre, época de regalos y buena voluntad y familias felices...

Empieza la locura de las compras frenéticas y las tardes cálidas del verano cada vez más cercano.

Lo increíble de todo, es que este año a pesar de todo, y por extraño que parezca en mi, veo estas fechas con más ánimo y optimismo de lo que acostumbro y no comprendo el motivo.

No es que esté especialmente emocionada, es que quizás no quiero complicarme la existencia y pensar en muchas tonterías que las personas solas y antisociales como yo elucubramos.

Supongo que después de mucho tiempo, si quiero celebrar estas festividades – léase Navidad y Año Nuevo – como Dios manda.

¿O será que ya no me importa?
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